Breve biografía de un toledano exiliado a Francia,  Daniel Serrano Recio (escrito en Bobigny, 19/9/15)

Escribe Daniel Serrano Recio (1920.2024)    Nací en la Torre de Esteban Hambrán, Toledo, el 3 de enero de 1920. Mi padre me destinaba a cultivar sus tierras con mi hermano Eudaldo Serrano Recio. Eudaldo fue teniente alcalde (socialista) del Frente Popular en 1936 y fusilado el 6 de marzo de 1941 en el cementerio del Este de Madrid, con otros cuatro torreños que defendieron la legalidad republicana. Yo tenía diecinueve años al acabar la guerra y estuve tres años en la cárcel por ser hermano del teniente alcalde de mi pueblo y por lo tanto acusado de « auxilio a la rebelión ».  Auxilié a la República : fui sargento del ejército republicano durante la guerra.

   Cuando salí de la cárcel tuve que ser desterrado a 250 km de mi pueblo, como lo pedían los falangistas de la localidad, quienes nos habían denunciado en 1939. Me fui a Valencia y conocí a la que sería mi esposa, originaria de Barx y de Argelia, donde nació. En 1949 después de la riada de Valencia, donde vivíamos con nuestra hija de tres años, tuve permiso para regresar a mi pueblo, donde mi padre me necesitaba para cultivar las tierras.

   Allí vivimos hasta 1963 en que mi cuñado francés, quien había logrado pasar clandestinamente la frontera, me envió un contrato de trabajo. En julio de 1963 me fui en el autobús de línea para Madrid y en agosto se juntaron conmigo  en París mi esposa y dos hijas. Mi hija mayor tenía casi diecisiete años y si volvía soltera tenía que hacer el servicio social. No regresó hasta estar casada. Mi hija menor (Rose-Marie) con siete años fue escolarizada y cursó todos los estudios en francés. Yo aprendí francés como pude leyendo el libro Assimil, los libros de Georges Soria sobre la guerra de España y el periódico l’Humanité, ya que militaba en el PCE y en el PCF.

   Compré una casa en Drancy, donde conocí al camarada  y alcalde Maurice Nilès, que se portaba excelentemente con  los niños d e las escuelas. Viajé por toda la región parisina para limpiar fachadas y pintar edificios con Parinet y otras empresas. Militaba en una célula del partido comunista francés y en una del partido comunista español, iba a cuantas manifestaciones hubiera en París, pegaba prospectos antifranquistas por las afueras de París, vendía entradas de la fiesta de l’Humanité para ayudar al partido y durante la fiesta me iba todo el sábado y a veces el domingo a ayudar en el puesto, vendiendo paellas  y sangrías en el mostrador. Pero en 1978 llegué al puesto y habían puesto una bandera de Franco en vez de la de la República. Les dije que no podía quedarme debajo de la bandera porque « me chorrearía encima la sangre de mi hermano ». Un camarada me dijo que « si no estaba de acuerdo que me podía marchar ».

   Fue  lo que hice.  Fundamos el PCOE con Líster, quien al poco tiempo envió  de Madrid la consigna de reintegrar el PCE. No lo hice. No regresé a la fiesta hasta 2009 o 2010 con mi hija y su colega historiadora. Juntos buscamos el puesto del PCE pero al no dar con él nos marchamos sin ver a un español.

   En 2006 murió mi esposa. Regresé a España con mi hija  Rose-Marie y estuve en Galicia, donde vi el Minho y a una luchadora galega de Barcelona, Maria José Bernete, quien hablaba en un pueblo de la primera alcaldesa republicana. En 2007 nos enteramos de que había un Foro de Fusilamientos Franquistas en Madrid que había organizado un homenaje a los fusilados. Mi hija Rose-Marie contactó a los responsables y en abril de 2008 estuvimos en el homenaje de la Almudena donde conocimos a Emilio Sales Almazán, a Carmen Cid y a Ludivina García Arias, quien en octubre nos llevó a la Torre a poner una placa a mi hermano Eudaldo en la tumba de nuestros padres. Allí sigue. Les propuse   a todos  rodar una película sobre la sublevación  y la represión franquista  por Toledo, incluyendo las de mi pueblo pero nadie pudo hacerlo y por lo tanto cuando en 2009 Henri Belin y Susana Arbizu nos propusieron rodar una película en parte ficción y en parte documental, aunque sin incluir a todos los represaliados de la Torre a los que además no habíamos documentado entonces, nos alegramos. María José Bernete nos propuso crear un blog para las Víctimas del Fascismo de la Torre de Esteban Hambrán. En 2010 Emilio Sales Almazán iba a recibirnos en Esquivias pero por el volcán groenlandés humeante se anularon los viajes en avión. Nos recibió en 2011 en Talavera con la película No darse por vencido de Henri Belin y Susana Arbizu, que menciona a mi hermano Eudaldo y mi esperanza republicana. Severiano Montero,  de la AABI,  nos llevó a Pico y Pala, enfrente de Brunete, donde estuve en la guerra en las transmisiones.

   Estuve con Rose-Marie en los Glières a homenajear a Avelino Escudero Peinado, del que quisiera saber cómo llegó a Alta Saboya, tras ser pontonero en el Ebro. También estuvimos en Alençon con Carmen Cid y la Asociación de la Resistencia y en La Baule, al homenaje a Companys. Tuve  también la  gran felicidad de ver ondear en París el 25 de agosto de 2012 la bandera tricolor que conseguimos que fuera aceptada en los homenajes de la Liberación d e París gracias al apoyo de miles de personas entusiasmadas.

   Ahora quisiera que lográramos que pusieran, como en Bobigny, donde resido, una calle o avenida de los Republicanos españoles en París, un lugar para recordarlos a todos, para homenajearlos a todos y donde festejar el 14 de Abril en espera de hacerlo algún día en mi patria perdida, España. En Madrid quisiera que estuvieran los nombres de los tres mil fusilados de la Almudena en grandes placas o en un monumento. Se lo pedí a la nueva alcaldesa. Espero conteste.

   Tengo en España  a la mayoría de mi familia,  a mi hija mayor que tiene cuatro nietos a los que quisiera  conocer un día  y  a los que deseo que conozcan la República, una República federal o confederal que se encamine hacia la libertad, la fraternidad y la igualdad, hacia el socialismo. Espero que mis nietos nacidos en Francia se acuerden d e este país que nos acogió generosamente, nos dio trabajo,  libertad de pensar y hablar, lo que no conocí en la España de Franco.

   Mi nieta la de Canarias es maestra con el francés, algún día estudiará la Comuna de París y la Revolución francesa, que tanto marcaron o cambiaron las ideologías imperantes en  el mundo entonces. Algunos brigadistas franceses estaban en la Brigada la Comuna de París. Siempre les tendré  gran agradecimiento a quienes dieron la vida por denfender nuestra República. Eso quisiera que recordaran mis nietos y bisnietos que viven en España. Mi hija Rose-Marie ayuda con toda su energía a los republicanos españoles.

  Les doy las gracias a todos los que se unen por difícil que sea para lograr la vuelta en mi país de la República.


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