Antecedentes

El colectivo Memoria y dignidad, formado en Arnedo (La Rioja) por personas de distinta procedencia o afiliación pero coincidente sensibilidad democrática, convocó el día 5 de enero de 2022, un acto en recuerdo y homenaje de las víctimas ocasionadas por la Guardia Civil en la misma fecha de 1932; lo sucedido en su día merece sobradamente la calificación de masacre, causó decenas de muertos y heridos en una concentración de personas que celebraba el acuerdo y final de una huelga por despidos en una fábrica de la localidad tras varias jornadas de intensa movilización local y con extensas muestras de solidaridad en toda la provincia. Aquel 5 de enero de 1932, todo parecía arreglado. La actuación de los sindicatos, la UGT principalmente, y la presión política e institucional del gobierno republicano, habían logrado sentar en la mesa de negociación a la patronal del sector y tras varios días se acordó reintegrar a sus puestos de trabajo a los despedidos, que lo habían sido fundamentalmente por haber participado en la formación de las secciones sindicales en la comarca.

Lo que fue un acuerdo tras un conflicto laboral se convertiría en una verdadera tragedia por cuestiones ajenas a la dinámica de la relación entre sindicato y patronal. Estaban reunidos en el ayuntamiento de Arnedo los distintos representantes sindicales, patronales e institucionales: sindicalistas, patronos, diputados, alcalde, gobernador civil y hasta el propio comandante de la Guardia Civil en la provincia, solo faltaba salir al balcón para mostrar la firma del acuerdo. En torno al ayuntamiento, en la llamada Plaza de la República, habría tal vez unas doscientas personas, buena parte de ellas mujeres con sus hijos, familia de los trabajadores afectados, y desde luego muchos trabajadores afiliados a los sindicatos, portando sus enseñas y guiones de sus organizaciones; se vivía un ambiente de alivio y alegría por la resolución del conflicto, pero también de cierta indignación por las noticias procedentes de Castilblanco, donde pocos días antes se había producido un enfrentamiento entre campesinos y guardias civiles que se había cobrado varias víctimas mortales, entre ellos varios guardias, linchados por la multitud tras haber disparado contra los trabajadores en una protesta.

La Plaza de la República de Arnedo era y es en la actualidad (hoy se denomina Plaza de Nuestra Sra. de Vico), un espacio no muy grande, con unos 25 metros de ancho y casas con soportales a ambos lados. El ayuntamiento y la plaza hacen esquina con la calle Juan Carlos I, todavía más estrecha. La multitud estaba a la espera de que se abriera el balcón, llenando todo el espacio. Del otro lado, es decir enfrente del ayuntamiento, bajo los soportales, se encontraba desplegada en línea una unidad de la Guardia Civil, unos 28 efectivos al mando de un subteniente y un sargento, el comandante responsable del Cuerpo en la provincia y por tanto el superior del subteniente, se encontraba en la reunión del ayuntamiento.

El hecho es que en un momento dado de aquella tarde, mientras se esperaba en la plaza, comenzó un griterío que dio pasó de inmediato a tres descargas cerradas de los 28 guardias. Tres descargas realizadas a bocajarro, disparando a bulto a una distancia de apenas unos tres o cuatro metros. Cayeron muertas 11 personas (seis hombres y cinco mujeres) quedando heridas otras treinta personas. Sobre cómo empezó todo parece haber coincidencia en que algunas personas increparon a los guardias y que empujada una muchacha por un guardia, su padre forcejeó con éste arrojándole al suelo, tras lo cual el subteniente ordenó fuego directo sobre la masa de gente. Entre las víctimas mortales estaban una madre joven con su bebé en brazos y una mujer de más de 70 años. La gente corrió espantada desde el primer disparo pero las descargas les persiguieron.

Los representantes reunidos en el ayuntamiento quedaron sorprendidos por los gritos y disparos primero y por la plaza anegada en sangre. Además de hacer frente a la necesidad de ayudar a los heridos, se avisó de inmediato a las autoridades en Madrid, donde el ministro de la Gobernación, Casares Quiroga, respondía en el Congreso a preguntas sobre lo sucedido en Castilblanco. El diputado socialista Orad de la Torre, en comunicación directa, informó de lo que acababa de suceder casi en tiempo real, produciéndose un intenso debate en la Cámara con una gran tensión. El presidente del gobierno, D. Manuel Azaña, expuso que se hacía necesario aclarar los hechos y actuar en consecuencia una vez se supiera qué había ocurrido.

Días después, el general Sanjurjo, director general de la Guardia Civil, realizó un a defensa cerrada de la acción de sus hombres y defendió la necesidad de actuar sin contemplaciones ante el «peligro social» que representaba el socialismo y los sindicatos. Sanjurjo fue destituido, si bien, en vez de mandarle a la reserva o bien a disposición del mando, fue encargado del Cuerpo de Carabineros. Unos meses después, en agosto de 1932, Sanjurjo se sublevaría contra la República, fracasando entre otros motivos por la decidida actuación del presidente Azaña. La Guardia Civil fue puesta bajo el mando del Ministerio de la Gobernación, dejando de estarlo bajo el de la Guerra.

El subteniente de la Guardia Civil responsable de la masacre fue finalmente procesado dos años después, siendo absuelto. La acción de aquel cinco de enero quedó impune. En 1936, caído Logroño ante las tropas sediciosas y requetés venidos de Pamplona, el puesto local de la Guardia Civil se unió a la sublevación y se hizo cargo del poder local. La represión subsiguiente, en esos primeras semanas, se cobró las vidas de 42 personas más, entre ellas, alcaldes, concejales, maestros, funcionarios leales, campesinos, obreros, muchos sindicalistas o afiliados a los partidos que apoyaban al gobierno del Frente Popular.

Pasados noventa años (90) nunca había habido un acto en conmemoración de los sucesos de 1932 y de recuerdo a las víctimas, y cuando finalmente se hizo, el acto de conmemoración y homenaje no fue institucional, sino privado, ninguna autoridad pública subió a la tribuna, nadie del estado, el gobierno autónomo, el estado central, nadie tampoco del ayuntamiento, tampoco participaron en tanto que tales, los partidos de izquierda y democráticos o los sindicatos. Este es el hecho, esta es la realidad democrática de España en 2022.

El acto, muy sentido, muy concurrido, llenó la plaza, fue organizado por el Colectivo Memoria y Dignidad, como parte de unas jornadas diversas que permitieron reconstruir lo sucedido. El acto del día cinco, en la calle Rey Juan Carlos I, en la esquina de la antigua Plaza de la República, en el mismo espacio donde cayeron muchas de las víctimas, contó con un micrófono abierto; a continuación, la intervención que hice en esos momentos.

AABI

Tras los sucesivos fracasos del ejército de Franco en la conquista de Madrid (noviembre de 1936) y en las operaciones posteriores sobre Pozuelo y Boadilla (diciembre), tendentes a rodear Madrid por el noroeste, el mando  republicano intentó sorprender al franquista mediante una operación lejos de Madrid y en un día poco esperado: el 1 de enero de 1937. Se trataba de tomar tres pueblos del norte de Guadalajara -Algora, Mirabueno y Almadrones- al objeto de, si era posible, llegar hasta Sigüenza y perforar aquel frente relativamente desguarnecido.

La fuerza encargada de la operación fue la XII BI junto con una brigada mixta, caballería, doce carros de asalto y dos baterías, todo ello bajo el mando del general Lukacs. Pacciardi pasó a dirigir la XII BI y Guido Picelli sustituyó a Pacciardi al mando del batallón Garibaldi. Los otros batallones siguieron con su mando: El franco belga o André Marty  con Jean Marie Geoffroy y el Dombrowski con Kochanek. El ataque comenzó en la madrugada del 1 de enero de 1937. Desde la zona de Las Inviernas salieron desplegados dos batallones internacionales con el objetivo inicial de tomar dos pueblos: el Franco-Belga tomaría Algora, el Garibaldi Mirabueno.

El asalto a Mirabueno.

Así lo cuenta Giovanni Pesce:

Llega la noche del 29 de diciembre de 1936; se sale hacia el frente. Ahora todos los garibaldinos están armados. La 2ª Compañía es acuartelada en una escuela [del pueblo de Las Inviernas]. A pesar de ser invierno el clima es templado; parece primavera.

A primera hora [del día 1 de enero] salimos y, tras 20 kilómetros, bajamos de los camiones para proseguir a pie. La carretera Madrid-Zaragoza está ocupada por las fuerzas fascistas. Avanzamos lentamente observando el terreno. El ruido de los dos tanques que nos preceden romper el silencio del campo. En el bosque los carros de combate  derriban plantas y setos abriéndonos el camino. Picelli observa las posiciones fascistas con los prismáticos. La caballería intenta tomar contacto con el enemigo. Acampamos. Mientras preparamos la comida el comandante de la compañía y los comisarios son convocados por el mando. Tras una detallada exposición, el mando reparte las tareas de cada unidad: el batallón Garibaldi tiene que ocupar Mirabueno; los franceses tienen que ocupar por sorpresa Algora y los polacos Almadrones.

Comienza el avance. No encontramos resistencia, se teme cualquier sorpresa. Picelli ordena enviar por delante pequeñas patrullas… Avanzamos a través de los campos divididos por muretes, lo que nos permite avanzar rápidamente sin ser vistos por el enemigo… En un momento a Giordano le parece oír un ruido que viene de detrás de un muro. Damos la voz de alarma. Unas sombras  saltan y desaparecen. Estamos en posición de tiro. Corremos tras el enemigo para no darle tiempo a prepararse. Tras unos 300 metros vemos moverse otras sombras. Mientras emplazamos la ametralladora el enemigo dispara las primeras ráfagas.  Los fusiles ametralladores nos protegen mientras avanzamos. Los fascistas disparan a lo loco pero se retiran abandonando armas y municiones. Las ráfagas de nuestros tanques golpean con precisión  las defensas del enemigo.

En las primeras casa de Mirabueno encontramos mayor resistencia. Hay fascistas emboscados que nos disparan. Dirigiendo la operación está Pacciardi; al mando del batallón Garibaldi está Picelli, al que vemos correr de un lado a otro, dar órdenes y consejos sin dejar de disparar… Los fascistas huyen desordenadamente. Capturamos algunos prisioneros y entramos en Mirabueno…. Nos hacemos con tres ambulancias y varios coches, uno de ellos cargado con paquetes de regalo enviados por Franco a sus tropas…

La toma de Algora

Narración escrita por Raymond Hantz, Jefe de Sección de la Compañía de Ametralladoras del Batallón André Marty:

Geoffroy [en la mañana del 1 de enero] reúne a los suboficiales para explicarnos nuestra misión.  Tres batallones estarán en línea, cada uno con su objetivo.  El nuestro es Algora, un pueblo que está a 8 km al que debemos atacar y tomar. Como apoyo tenemos la batería Thälmann, que se encuentra donde ahora estamos. Tenemos que atacar a las 8h. Haremos una marcha de aproximación hasta llegar a 2 kms de Algora, nos detendremos y entonces la batería Thälmann iniciará los disparos contra Algora durante media hora.  Los 3 tanques que se nos asignan avanzarán sobre la misma línea de la 3ª compañía, donde estará el Comandante.  La 1ª irá a la derecha y la 2ª a la izquierda. Formación en triángulo.  La compañía de ametralladoras se distribuirá entre todas las compañías; mi sección va con la 2ª, a la izquierda por tanto. Una vez terminado el bombardeo, los tanques avanzarán delante del batallón y formarán el centro de ataque, sirviendo de punto de encuentro. Estoy completamente de acuerdo con el plan de ataque y comienzo a tener confianza en Geoffroy.

A las 8h ya estamos en la línea de partida.  Se da la orden de avanzar; atravesamos campos y más campos, nuevo esfuerzo para los ametralladores. El sol comienza a pegar fuerte.  No paramos ni un instante ya que hay que seguir a los tanques.  En cierto momento aparece una nube de aviones a solo 100 metros de altitud. Son los nuestros.  Vuelan sobre nuestras cabezas.  Los saludamos con el puño en alto pero, de repente, sus ametralladores disparan.  ¿Qué sucede?  Nuestros aviones se han equivocado al tomarnos por fascistas. Vuelan casi al ras del suelo y tiran sin parar.  Intentamos hacerles comprender con señales que se equivocan, pero siguen disparando; no nos queda más remedio  que dispersarnos lo mejor posible.  Aunque están al alcance de nuestros fusiles –algunos pasan a 20 metros de nuestras cabezas– no les tiramos. Hieren a varios compañeros y finalmente se van.  Este error nos ha desconcertado un poco, pero retomamos nuestra formación y avanzamos.[1]

Llegamos a 2 km de Algora.  Allí creo que, siguiendo el plan de ataque, nos vamos a parar, pero no es así, hay que continuar.  Comienzo a inquietarme.  A 800 metros del pueblo los fascistas abren fuego.  Los tanques responden al cañón de 37 mm y seguimos avanzando.  Cosa sorprendente, las balas se hunden a nuestro alrededor y no hay heridos.  A unos 600 metros del pueblo, veo que desde nuestra izquierda también llegan balas.  Hago colocar dos piezas con algunos fusileros sobre un alto.  Los camaradas tienen la posibilidad de ver de dónde vienen los tiros y responder.  Coloco mis otras dos piezas detrás de parapetos de piedra y ordeno abrir fuego sobre Algora.  En el campanario se encuentra una ametralladora que nos tira continuamente.  Con unas ráfagas de Maxim bien dirigidas se queda en silencio. Llegan tiros de fusil de una casa situada en la parte delantera; otras ráfagas de Maxim bien dirigidas hacen un barrido y acalla los tiros. Hacemos también algunos disparos de fusil en el momento en que los fascistas comienzan a evacuar el pueblo.  Los tanques no dejan de disparar; los compañeros se lanzan a la bayoneta, unos pocos disparos más de fusil y el pueblo está en nuestras manos.  Arrebatamos bastante fusiles y munición a los fascistas; tienen un oficial herido.  Todo el batallón, incluidas mis 4 piezas, está en el pueblo.  Los compañeros están felices.  Solo tenemos que lamentar algunos heridos.

Por la tarde se produce la reacción de los franquistas, su presencia es advertida al jefe del batallón, Geoffroy, pero éste comete el grave error de no dar el aviso por bueno:

Un destacamento de once camaradas había tomado posición a vanguardia del pueblo, sobre la cumbre de la colina. Un poco antes de anochecer ese destacamento envía un enlace para informar que hay movimientos de tropas por esa zona. Geoffroy desatiende la información y manda regresar al enlace…  Tras reunirse con sus camaradas, en enlace vuelve para informar que hay caballería que se dirige a la derecha del pueblo.  Respuesta del Geoffroy: “Se trata de caballería española, no hay problema”.  El camarada vuelve de nuevo, pero ven acercarse las tropas y la caballería; el destacamento vuelve para anunciar que se trata de infantería y caballería fascista en gran número.  El comandante no se preocupa…  Uno de mis camaradas, Castille, jefe de sección de ametralladores y convencido de las certezas de Geoffroy,  avanza a su encuentro.  Habla español e intenta iniciar una conversación. Cuando está a poco pasos se da cuenta del error pero los fascistas lo matan sin darle tiempo a defenderse; también toman prisionero a un enlace. Sin esperar la orden, los camaradas abren fuego.  ¡Ya era hora!  ¡Los fascistas iban a recuperar el pueblo sin apenas disparos!  Reculan ante el tiroteo, pero se refugian detrás de pequeños muros desde los que disparan a placer.  Caen numerosos compañeros. Piet Akkerman, el comisario político del batallón, cae mortalmente herido.  Los fascistas, numerosos, rodean el pueblo.  Desde mi posición había visto llegar a la caballería; podría haberla obligado a replegarse con el fuego de las 4 ametralladoras. Envié un enlace para pedir órdenes.  Pero… prohibición de disparar. Durante mucho tiempo lamenté no haber actuado de forma distinta.[2]

El combate dura hasta el amanecer. Los voluntarios han trepado hasta los techos de las casas y disparan. Hacia medianoche el médico del batallón va en busca de refuerzos. Vuelve por la mañana con tres carros de combate…

El ataque a Almadrones

El Dombrowski, con la ayuda de la brigada española, debe tomar Almadrones, pero se encuentran con el fuego cruzado de las ametralladoras franquistas,  apostadas en el km 103 de la carretera de Zaragoza, que impiden el avance. Al día siguiente, cuando el mayor Kochanek sale del carro de combate para alentar a sus hombres, cae mortalmente herido por ráfagas de ametralladoras. El día 3, por fin, cae Almadrones. Así lo cuenta Giovanni Pesce:

Hoy [3 de enero] las Compañías 2ª y 4ª  [del Garibaldi] dan apoyo al batallón Dombrowski. Atravesamos el bosque, protegidos por los tanques, sin encontrar resistencia… Un fuego violenta se desencadena a nuestras espaldas. Nos creemos rodeados, pero no, es un malentendido. Al iniciar la maniobra envolvente hemos caído bajo el fuego de nuestras ametralladoras [del Dombrowski]. El mando restablece las transmisiones y los contactos son perfectos… Avanzamos por un bosque espeso; la artillería enemiga dispara a ciegas. Tenemos que avanzar más deprisa para evitar que los fascistas se atrincheren en el pueblo. Arrastramos las ametralladoras por turnos, aunque casi siempre tenemos que llevarla a hombros. Gracias a la maniobra, dirigida personalmente por Pacciardi, avanzamos hacia el objetivo. Los garibaldinos le ganan la retaguardia al enemigo y las unidades de choque de la 4ª Compañía se lanzan al asalto del pueblo; nosotros, los de la 2ª, les guardamos la retaguardia. Almadrones es por fin liberada por el Ejército Republicano. La carretera de Francia queda expedita a lo largo de 116 kilómetros desde Madrid.

El día 4  las fuerzas republicanas toman tres pueblos situados junto a los ríos Dulce y Henares: Matillas, Castejón de Henares y Villaseca de Henares.

Al día siguiente, 5, hay dos misiones: seguir avanzando por el río Dulce hacia Aragosa (en dirección a Sigüenza) y tomar la altura dominante de toda aquella zona: el cerro de San Cristóbal, defendido por una unidad requeté. Los garibaldinos se lanzaron a cubrir el espacio boscoso de El Roblazo (entre Mirabueno y Algora) mientras el batallón Dombrowski, a su derecha, tiene que atacar el cerro de San Cristóbal. 

De nuevo Pesce describe aquella acción:

Los garibaldinos se dirigen a sus objetivos. Picelli va a la cabeza; su presencia infunde valor. Le decimos que no se exponga demasiado, que no vaya siempre delante. Sabemos que no nos va a escuchar. Y helo aquí en cabeza bajo un tiroteo intenso. Los polacos se baten con furia, pero los fascistas resisten; parece imposible ocupar el cerro, posición clave para conservar Algora. La lucha prosigue con más violencia y en el furor de la batalla nos dan la triste noticia: Guido Picelli ha caído como un héroe a la cabeza de sus hombres…

Su muerte es un duro hándicap para la culminación del propósito. Su cadáver no pudo ser recuperado hasta la noche y al día siguiente, tras ser velado en una casa de Mirabueno, fue trasladado a Madrid y posteriormente a Barcelona, donde fue enterrado. Le sustituyó Albino Marvin, que también cayó herido.  Se previó proseguir el ataque el día 6 de enero, pero  los internacionales recibieron la orden de trasladarse a Collado Villalba. Una brigada de Carabineros sustituyó a la XII BI, que marchó  para participar en la detención de la ofensiva franquista sobre la carretera de La Coruña. En esa operación participaron la XII BI, que atacó Majadahonda el 11 de enero, y la XIV BI, que lo hizo sobre Las Rozas. 

[1] El error se debe a que los batallones André Marty y el Garibaldi no habían puesto los paneles de señalización previstos para estos casos. 

[2] El comportamiento de este mando se repetiría con demasiada frecuencia. Geoffroy (su nombre real era Jean Marie François) era un antiguo capitán francés que se enroló al grupo de voluntarios extranjeros que en agosto de 1936 se unieron a los milicianos vascos con los que lucharon hasta que Irún cayó el 5 de septiembre. En octubre actuó como jefe provisional de los primeros batallones de Albacete hasta que, finalmente, el general Kleber fue nombrado jefe de la XI BI. En diciembre fue nombrado comandante del batallón André Marty en sustitución de François Bernard, herido en Boadilla. Su actuación militar no fue acertada ni en Algora ni en la batalla del Jarama, por lo que fue destituido. Raymond Hantz dice, además, que se emborrachaba con frecuencia en plena batalla.

AABI

FMGU 1/12/2021.- El día 9 de julio de 1939, Juan Eraso Echevarría, un joven estudiante iruñés de 24 años, militante del PCE, fue asesinado en el patio de la Prisión junto a otros cuatro camaradas:
Francisco Puntas Suárez, joven auxiliar de farmacia,, natural de Córdoba y que había sido teniente del Ejército Republicano de 30 años;
Juan Raposo Palomeque de 32 años, natural de Madrid y residente en Guadalajara, militante del PCE, de profesión metalúrgico; presidente del Socorro Rojo Internacional SRI de Guadalajara.
Valentín Simón Fuentes, de 30 años, natural de Madrid, de profesión contable y también del PCE; y Miguel Torres González natural de Sigüenza, (Guadalajara) 24 años, de profesión empleado,
Todos fueron asesinados juntos el día 9 de julio de 1939. Como causa de la muerte de todos ellos, el registro de defunciones municipal indica “a consecuencia de herida de arma de fuego“, A diferencia de los fusilados, en los que pone “Orden del juzgado de Ejecuciones”, Los autores de su muerte fueron conocidos falangistas de la ciudad, a los que se les permitía entrar a la cárcel para torturar presos republicanos, Los agentes del SIPM (Servicio de Información de la Policía Militar) franquista, encargados de su custodia, miraron para otro lado, e indicaron que se les había aplicado la “ley de fugas”.
En una entrevista con Clotilde Ballesteros, la viuda de Juan Raposo, uno de los asesinados en ese día, sabemos que en realidad, tanto Raposo como Echevarría y sus compañeros fueron asesinados a golpes en el patio de la Prisión Central de Guadalajara y posteriormente rematados a tiros, y que era una práctica frecuente en la Prisión. Todos los presos pudieron oír los gritos, Clotilde Ballesteros, que era también militante del PCE, recibió poco después los efectos personales de su marido, y entre ellos una camisa llena de sangre y desgarrada, con trozos de piel pegados.

Los cuatro asesinados el 9 de julio de 1939 fueron enterrados en la fosa común del llamado Patio de Santa Isabel del Cementerio Municipal de Guadalajara, concretamente en la fosa 24.

Este espacio es el que está junto al nuevo monumento memorial que se ha erigido con los nombres de los 976 asesinados por la dictadura entre 1939 y 1945. Se trata de una fosa común donde fueron enterrados no sólo victimas de la dictadura, sino todos aquellos fallecidos sin recursos procedentes del asilo, o enfermos del hospital, entre otros. La fosa del patio de Santa Isabel fue vaciada a los largo de los años y reutilizada en numerosas ocasiones.
El Foro por la Memoria de Guadalajara se ha puesto en contacto con la Asociación Republicana Iruñesa “Nicolás Guerendarain” y con el Partido Comunista de Euskadi , para poder localizar a algún familiar de Juan Eraso Echevarría, natural de Irún,

Charla sobre la historia del PCE, y presentación del libro “Comunistas contra Franco” en Guadalajara.

Con motivo de los actos conmemorativos del Centenario del PCE

27/11/2021.- Acto en el Palacio del Infantado de Guadalajara, con motivo del Centenario del PCE.
Presentado por la secretaria general del PCE de Guadalajara, María Fernández, el acto comenzó con un emotivo minuto de silencio dedicado a los dos trabajadores muertos en Marchamalo, encabezado del secretario de CCOO de Guadalajara , Javier Morales.
A continuación tuvo lugar una charla sobre la historia del PCE en Guadalajara por Xulio García, miembro del Foro por la Memoria, quien expuso la historia del Partido Comunista en la provincia desde su fundación, y los episodios más importantes de su historia durante la IIª República, la guerra de España, la clandestinidad de la dictadura, así como su papel en la transición y en todas las luchas obreras y sindicales hasta la actualidad,

Finalmente, el doctor en historia contemporánea Carlos Fernández , coautor del libro “Comunistas contra Franco”, presentó su libro, escrito conjuntamente con Mauricio Valiente secretario del Área de Memoria Democrática del PCE, y el historiador Santiago Vega, miembro del PCE y del Foro por la Memoria. El libro cuenta la historia del partido y sus hitos más importante a través de las historias de muchos de sus militantes.

Emocionó el testimonio del veterano comunista Antonio Rico Niño, quien se encontraba entre el público junto a su mujer Petra Arévalo y sus hijos. Antonio recordó sus primeros años en Azuqueca de Henares y la dura militancia y lucha sindical, Ambos, Petra y Antonio, recibieron un emocionado aplauso y homenaje de los asistentes.


Los actos conmemorativos del PCE en la provincia de Guadalajara continuaran el próximo dia 2 de diciembre en Azuqueca de Henares, con un acto a las 18 horas en el Centro de Empresas, (Av. los Escritores, 12, 19200 Azuqueca de Henares) y que contará con los siguientes intervinientes:
Javier Morales (CCOO), Ernesto Martín (PCE Azuqueca), y el historiador Fernando Hernández Sánchez , profesor de la UAM y experto en el PCE.

Galería de fotos:

Xulio Garcia, Carlos Fernández y María Fernandez

Javier Morales pide un minuto de silencio por los dos trabajadores muertos en Marchamalo

Antonio Rico Niño interviene desde el público

Posado final con Antonio Rico y Petra Arévalo y sus hijos

HOMENAJE A LOS ASESINADOS DEL FRANQUISMO EN LOS MUROS DEL CEMENTERIO (VIEJO) DE ALCALÁ DE HENARES.

Alcalá de Henares, 21/11/2021.- Inauguración del monumento dedicado a los antifascistas asesinados por el franquismo en Alcalá de Henares (Madrid);
Alcalá de Henares (Madrid) ha localizado las tumbas de 268 personas que el franquismo mató entre abril de 1939 y febrero de 1948. Todas fueron ejecutadas después de la Guerra Civil. Siete décadas después de los últimos asesinatos, el trabajo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alcalá de Henares (ARMHADH) señala los lugares de enterramiento.

El Foro por la Memoria de Guadalajara hemos asistido y colocado un ramo de flores en homenaje a los fusilados de Guadalajara en Alcalá:


FUSILADOS DE GUADALAJARA EN ALCALÁ DE HENARES

Cabellos García, Juan 35 casado, profesión, pintor, residente en Villanueva de la Torre, militante de CNT y JJLL, Comisario Político de Cía (70ª BM) Fusilado en Alcalá de Henares, (prisión el 15/07/1939) Causa nº 5001-39 (Alcalá de Henares, 30/04/1939) Registro Civil (Libro 80 / Folio 195 / nº 5v). Se le acusó de “formar parte, antes el Movimiento, de las Juventudes Libertarias y pertenecer a la CNT, de la cual fue directivo”.

Chércoles Hernando, Manuel 34 años, soltero, profesión: pocero, natural de Moratilla de Henares, residente en Madrid, militante del PCE, Fusilado en Alcalá de Henares (Prisión 14/10/1944) Causa nº 113711-42 (Alcalá de Henares, 03/07/1944). Acusado de ser “uno de los reorganizadores del PCE de Madrid tras la guerra” (nombrado secretario de Finanzas) 

Cobeña de las Heras, Ignacio,  25 años,  casado, labrador, Guadalajara/residente en Alcalá de Henares, militante de UGT, Fusilado en Alcalá de H. Prisión (12/12/1939) Causa nº 12514-39 (Alcalá de Henares, 03/07/1939), Registro Civil (Libro 80 / Folio 407 / nº 112). 

García Barrena, Felipe, 37 casado, natural y residente en Torremocha del Campo, Fusilado en Alcalá de H. Prisión (30/08/1939) Registro Civil (Libro 80 / Folio 250 / nº 33). Registro Civil de Alcalá de Henares (Libro 80 / nº 250 / Folio 33).  

Romo de la Riva, Fermín 38 años, casado mecánico, natural de Azuqueca de Henares, secretario de la Casa del Pueblo. UGT y PCE, Fusilado en Alcalá de H.Prisión (19/12/1939). Causa nº 10142-39 (Alcalá de Henares, 05/06/1939)  Civil:  Libro 80 / Folio 423 / nº 115). Consejo de Guerra Permanente nº 2. Dirigente y organizador la Casa del Pueblo de Meco 

Fotos del acto:

Jeremy Galdamez, Stowarzyszenie Ochotnicy Wolnosci
(Asociación Voluntarios por la Libertad)

El Foro por la Memoria de Guadalajara y la Stowarzyszenie Ochotnicy Wolnosci (Asociación Voluntarios por la Libertad) han organizado una Jornada siguiendo la pista del Batallón Dabrowsky de la XII Brigada internacional. Por parte polaca han participado J. Galdamez y Melissa Czaplicka.

Entre diciembre de 1936 y enero de 1937 tropas de la Defensa de Madrid fueron asignadas a una ofensiva en el sector de Algora-Almadrones -Mirabueno, en la carretera de Zaragoza. Entre aquellos soldados estaba un batallón polaco, 400 voluntarios antifascistas. Llegaron a Brihuega el día 28 de diciembre junto a otras unidades.en decenas de camiones. En la madrugada del 1 de enero, los polacos atacaron Almadrones. La lucha fue dura, en la barranca que cruza la carretera a la altura del km. 103, el barro helado atascó un carro de combate que apoyaba el avance, los soldados cayeron en zona batida por las ametralladoras enemigas. El comandante Antek Kohaneck (traducido significaría Antonio Amado) se puso al frente y se expuso para tratar de sacar a los hombres de la zona expuesta, cubrirse y avanzar flanqueando al enemigo. Lo logró. Almadrones fue liberado en unas pocas horas, pero Kohanec cayó en la acción.

Stowarzyszenie Ochotnicy Wolnosci
(Asociación Voluntarios por la Libertad)

En abril de 1937, el batallón Dabrowsky volvió a Guadalajara. Pasaron varios días de descanso en Cabanillas del Campo, junto a la capital. Tuvieron una reunión con lideres del partido socialista polaco, del pc polaco y del Bund, el partido de izquierda de la comunidad judía polaca, en la que se les hizo entrega de una bandera. El batallón hizo algo más: entregaron una donación económica a los pequeños de la escuela local menores de doce años hijos de obreros o campesinos. El dinero fue ingresado en una cartilla de Caja Postal abierta a nombre de cada pequeño.

La guerra siguió implacable. El batallón Dabrowsky participó en la Batalla de Guadalajara, estuvieron en Fuentes de la Alcarria y en la lucha por Brihuega. Los avatares de la guerra les llevaron a otros frentes pero el recuerdo de los polacos en Guadalajara no se perdió.

En las jornadas que ha continuación se describen han participado los siguientes compañeros:

En Cabanillas del Campo el alcalde de Cabanillas del Campo, José García Salinas, (PSOE) y el teniente de alcalde Manuel Luis Gallego “Manu”, (Unidas Podemos, PCE), nos recibieron en el ayuntamiento; Han asistido además: El concejal de Unidas Podemos, PCE de Guadalajara ciudad, José Morales de la Llama; el coordinador del Círculo de Podemos de Guadalajara y responsable de Memoria Democrática de Podemos, Alfredo Vicente Ruano; la secretaria política del PCE de Guadalajara, María Fernández; el secretario de Juventudes Comunistas de Guadalajara, Diego Fernández; el presidente del Foro por la Memoria de Guadalajara Pedro A. Garcia Bilbao; la presidenta de honor del Foro por la Memoria de Guadalajara, Emilia Cañadas (hija del alcalde fusilado Antonio Cañadas), así como otros asistentes de estas organizaciones.
La archivera de Cabanillas del Campo, Laura Fernández García, una gran profesional ha localizado unas cuntas joyas en el archivo del pueblo.

DÍA 9 DE NOVIEMBRE.

11. 00. hh. RECEPCIÓN EN EL AYUNTAMIENTO DE CABANILLAS DEL CAMPO. El alcalde José García Salinas (PSOE) y el teniente de alcalde Manuel Luís Gallego Manu (PCE Unidas Podemos) reciben a las delegaciones del Foro y polaca. Se visita el archivo municipal.

12.00.hh. ENTREGA DE DIPLOMA EN PLAZA DE LA IGLESIA. El Foro por la Memoria de Guadalajara hace entrega de un diploma a la asociación Stowarzyszenie Ochotnicy Wolnosci. Intervienen: Pedro A. García Bilbao (Foro por la Memoria) y J. Galdamez ( Stowarzyszenie Ochotnicy Wolnosci). Es el mismo espacio de la entrega de la bandera en 1937.

13.00. hh. VISITA AL MONUMENTO MEMORIAL DE GUADALAJARA 1939 . 1945.

14.30. hh. COMIDA EN ALMADRONES.

15.30. hh. VISITA A ALMADRONES.

17.00 hh. VISITA A BRIHUEGA

19.30. hh. Guadalajara. Fin de la jornada

DÍA 10 DE NOVIEMBRE

11.30. hh VISITA A FUENTES DE LA ALCARRIA

13.00 hh VISITA A TRIJUEQUE

14.30. hh COMIDA EN TORIJA

15.30. hh VISITA A TORIJA

16.00 hh. Fin de la Jornada

FUENTES DE LA ALCARRIA. 1937 y 2021