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Hoy hace 40 años (21 de junio de 1977) la II República Española disolvió sus instituciones y puso fin a su existencia. Nuestra admiración y respeto por el Presidente Maldonado y por Fernando Valera, por Macrino Suarez y todos los ministros, diplomáticos, diputados y por todos los ciudadanos españoles registrados en el registro civil de la embajada en México y en Belgrado que se mantuvieron leales hasta el final. Ellos hicieron lo correcto, nunca reconocieron la legalidad franquista.

Quienes traicionaron a la República en 1977 no han querido recordarla hoy.

Pues bien, sabed que en la ultima comunicación de Don Fernando Valera, sobre el 5 de julio de 1977, se lanzó el grito de Viva la Tercera República y emplazaba a las jóvenes generaciones a luchar por ella y lograr definitivamente la plena soberanía y la libertad del pueblo español.

Hoy, 21 de junio de 2017, esa lucha prosigue, y la República sigue viva en los corazones de muchos españoles.

¡Pongamonos todos Al Servicio de la República!

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La fosa de Guadalajara, el caso Mendieta y la impunidad que permanece
Pedro A. García Bilbao. Foro por la memoria de Guadalajara. Ilustración de José Ramón Urtasun, alusiva a las fosas halladas en Navarra.  Descargar texto

«¡Todos ustedes, los que quedan, sean dignos de nosotros, los 27 que vamos a morir!» Guy Moquet, 17 años, resistente francés, fusilado en 1940.

Siempre supimos que aquel horror estaba ahí, pero no conocíamos los detalles hasta hace poco 1. Antes que nosotros comenzásemos a investigar, miles de personas de Guadalajara sabían ya sobradamente lo que ocultaban las fosas del cementerio civil y la del patio de Santa Isabel. Y era muy sencillo, lo sabían porque era allí donde habían matado a sus parientes, por cientos y cientos. Algunos intentaron hace décadas investigar lo ocurrido, poner nombre a las víctimas y hacerse una idea de conjunto sobre la magnitud de lo ocurrido. No les fue fácil.

No hemos olvidado a César González Camarero, el primero tal vez en poder acceder a los listados oficiales de enterramiento y que encontró un silencio brutal y una colaboración nula de las autoridades cuando en los años 90 intentó investigar lo ocurrido. También encontró graves dificultades Emilia Cañadas, hija del fusilado alcalde Antonio Cañadas: En 1979, Emilia y un grupo de familiares y militantes de izquierdas lograron con aportaciones particulares hacer un sencillo monumento privado. Cuarenta años después, todavía no hay ningún monumento público e institucional. Un dia lluvioso de invierno de aquel 1979, con la presencia de cientos de personas, ella y Francisco Tobajas entre otros, alzaron su voz en un acto en el que no se permitió ni una sola bandera republicana, que ni el ayuntamiento, ni el estado central, ni los partidos se atrevieron a promover y sostener como era su obligación democrática. Ella nunca calló y siempre supo qué había pasado, sacó fuerzas del ejemplo heroico de su padre y de lo aprendido de niña en la escuela republicana que recordaba con inmenso cariño. Ella nunca olvidó a todas y cada una de las personas a las que les costó la vida el sueño de una España hermosa donde brillara la libertad y la justicia social; ella ha vivido siempre con ese ideal allí donde estuvo. Hace ya muchos años que los restos de su padre fueron trasladados a un espacio familiar propio y lejano, pero como ella siempre supo, nada de esto es algo que resista ser tratado como algo individual y despolitizado. El estado democrático tiene la obligación de proteger y amparar a las víctimas de crímenes, siempre lo ha dicho alto y claro y nunca ha contado con su amparo.

No se trata sencillamente de devolver unos restos mortales para enterrar bien lo que fue mal enterrado, pero nos empujan a ello a creer que con eso basta y nos exponen una y otra vez el dolor del familiar «correcto», aquel que actúa en clave estrictamente personal y ajena a otras consideraciones. La presión es enorme para reducirlo todo a eso. En Guadalajara, finalmente, acabaron por personarse los que juegan al juego de la memoria dentro de los límites que trae consigo la impunidad2.

Hace unos años, en Granada y a raíz de un documental sobre la guerrilla en la montaña granadina, el profesor José Antonio Fortes lo dice claramente: el sistema soporta los acercamientos en clave sentimental o histórica, pero no en clave de análisis político. La memoria histórica es un campo de batalla de la lucha de clases y el aplastamiento criminal, genocida, de la resistencia armada republicana, de la lucha proletaria y hasta de la burguesía republicana por la reacción y el fascismo, es algo que no puede ser explicitado: el bloque de poder actual no lo soporta, sus relaciones con el pasado fascista son demasiado fuertes. Ese aplastamiento de la resistencia antifascista fue, además, en todos los órdenes: militar, pero también económico, cultural, ideológico con unas consecuencias que duran hasta el presente. Quienes intenten así decirlo serán acusados de «radicales, intransigentes» 3. Y en esas estamos todavía en junio de 2017.

Pero la realidad se impone, entra por las ventanas si le cierras las puertas. Hay muchos problemas en todo esto. Una familia pidió apoyo y ha logrado ayuda para recuperar los restos de su ser querido4 ¿Pero qué ocurre con los que no tienen familia? Y sobre todo, ¿Donde queda la responsabilidad del estado español en todo esto? En todo lo acaecido en la búsqueda de la identificación concreta de Timoteo Mendieta para entregar sus restos a la familia, se han puesto de manifiesto las brutales carencias del actual régimen en materia de verdad, justicia y reparación para las víctimas de la dictadura. Nada de esto, sin embargo, ha sido denunciado ni ha tenido espacio en las labores de exhumación y el aparato de comunicación montado alrededor 5.

Mendieta tuvo siempre una familia que le recordó y defendió. No olvidamos a su hija Paz Mendieta 6, ya fallecida, quien hace ya años, como el resto de sus hermanos, asumió la causa de recuperar sus restos y dignificar su memoria, lo que implicaba defender orgullosamente el compromiso público que su padre había asumido con su militancia socialista y el valiente compromiso que tuvo como presidente de la Casa del Pueblo de la UGT en su pueblo en una hora muy difícil. El no fue olvidado, pero no es el caso de otros muchos cientos de sus compañeros.

La búsqueda de las víctimas no puede depender de las familias solamente. ¿No saben acaso que en ocasiones ni siquiera las familias están en condiciones de recordar siempre a todos los suyos?

Cuando analizamos el largo rosario de identidades de los asesinados en Guadalajara encontramos casos terribles; se equivocan gravemente los que optan por dejar en manos de la iniciativa y la memoria familiar todo. ¿es que no saben que nos enfrentamos a la historia de un exterminio, que familias enteras desaparecieron? El hermano más joven que se dio por desaparecido sin serlo, el tío mayor, la hermana soltera, el padre viudo y mayor al que matan el último, meses después de hacerle pasar por ver la muerte de sus hijos y nueras, esos cayeron también y al morir sus más cercanos terminaron por ser olvidados. Ha sido en estos últimos tiempos con la publicación de las investigaciones realizadas para identificar a los miles de represaliados en Guadalajara cuando numerosas familias han podido encontrar los nombres y la suerte de parientes que habían sido borrados de su recuerdo. Es algo que no debe sorprendernos. Los supervivientes callaron en muchos casos para proteger a los hijos pequeños, algunos culparon a los propios muertos por la desgracia que trajeron a sus familias, según les repitieron durante años en la iglesia, la escuela, en la prensa, y repetían también los vencedores que se adueñaron de la ciudad. Algunos, hoy, en el ayuntamiento lo siguen diciendo.

Para poder saber que había pasado realmente tuvieron que pasar muchas cosas. Empezamos ahora a comprender las verdaderas dimensiones del horror. Algunas personas siempre fueron capaces de entender que aquello era algo más que un drama individual o familiar, una simple suma de víctimas individuales. Algunas personas valientes siempre supieron qué les unía, qué unió a campesinos, jornaleros, artesanos, obreros, empleados, funcionarios públicos, militares, hombres y mujeres de todas las edades, a más de doscientos concejales y decenas de alcaldes de toda la provincia que fueron asesinados. Hubo valientes que no sólo no olvidaron a los que murieron, sino que lucharon activamente por romper el dictado de infamia y olvido con el que la dictadura pretendió enterrarles para siempre.

¿Cómo olvidar a Miguel Rodríguez Gutierrez o a Tomasa Cuevas7? Ambos, cada uno por su lado, trascendieron la memoria individual y recogieron las voces y testimonios de tantos y largos años de cárcel y represión. Rodríguez Gutierrez —Mirogu, como era conocido como periodista—, un valiente joven de la Juventud Socialista Unificada (JSU) natural de Romancos, un pueblo cercano a Brihuega, contó sobre cuanto vio y fue testigo. En 1942 se enfrentó al jefe local de Falange de su pueblo, quien tenia aterrorizada a la población y golpeaba salvajemente a las mujeres de su familia. Mirogu no dudó en tomar una pistola y matarle en medio de una de aquellas palizas brutales. Condenado a muerte, luego conmutada por trabajos forzados, Mirogu dejó constancia escrita de cuanto vio y sufrió y de las condiciones de vida en prisiones y campos de concentración.

Pero sobre todo contamos con el inmenso esfuerzo de Tomasa Cuevas, una jovencísima militante comunista en los años de la guerra, natural de Brihuega, resistente siempre tras la ocupación, presa durante años en varias ocasiones, que fue testigo directo de todo ese sufrimiento colectivo. En sus años de madurez, ya en los años 70, recorrió España entera buscando a las supervivientes de las muchas prisiones que conoció empezando por la de Guadalajara, lo hizo sin apenas medios, sin el apoyo de nadie y hasta en contra de la dirección de su partido, Tomasa entrevistó a las mujeres y hombres que sobrevivieron y escribió libros estremecedores publicados en los años 80. Ni ella ni nadie que haya leído sus testimonios se puede sorprender de nada. ¿Han oído hablar de Tomasa Cuevas los miembros del equipo británico de forenses desplazado a Guadalajara? ¿Sus anfitriones españoles les hablaron de ella? ¿Han aprendido algo gracias a ella sobre los últimos días de la vida de las personas que han desenterrado? No parece a la vista de sus declaraciones y su proceder. Tal vez no lo consideran necesario o sencillamente se les ocultó esta importante fuente de información.

No tengo palabras para expresar el inmenso respeto que sentimos ante el ejemplo de coraje, de valor y de dignidad humana que encarnó Tomasa Cuevas. Fue leal siempre a sus ideales, nunca deseó otra cosa que un mundo más justo y humano, y supo encontrar esperanza, compañerismo y fortaleza para resistir en el ejemplo de sus compañeras y compañeros sometidos a la dura prueba del cautiverio y la muerte.

No se trata solamente del trabajo y el ejemplo de Tomasa Cuevas, de Mirogu, de Cesar González Camarero, de Emilia Cañadas, de Isabel Hernando, de Isabel Sacristán, de Clotilde Ballesteros, de las aportaciones de más de 192 familias que han pedido datos y ofrecido testimonios. Las investigaciones que hemos realizado se apoyaron en su esfuerzo pionero y en su ejemplo. Hemos cruzado los datos y testimonios disponibles y se han podido comprobar muchos casos y algunos extremos inquietantes, que podrían haber sido cruzados con lo encontrado en la fosa por el equipo británico de forenses voluntarios, lamentablemente ha habido quien parece haber despreciado sistemáticamente cualquier trabajo previo a su llegada.

Veamos un caso. Francisco Nuño, 54 años, de Tórtola de Henares, fue detenido junto a su esposa; los franquistas buscaban a su hijo, un cuadro del PCE, eran sencillos campesinos. Nuño fue golpeado día tras día durante una semana hasta que le arrojaron las botas ensangrentadas a la esposa y le escupieron a la cara que ya no tendría que esperarle. Su certificado de defunción pone «muerto en la cárcel», pero gracias a los datos de Tomasa Cuevas, a los expedientes carcelarios y a los partes de enterramiento hemos podido conocer su suerte. ¡curiosos desaparecidos estos con certifcado de defunción!

Otro caso. Gregorio Tobajas, sacerdote secularizado, becado en la Universidad Gregoriana de Roma, periodista y abogado, cometió el inmenso crimen de enamorarse de una maestra socialista en el pueblo de la Sierra donde era párroco; fue la primera pareja que se casó civilmente en Guadalajara. Fundó la sección de la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT en la provincia, fue redactor del semanario Abril y llegó a ser presidente de la Diputación Provincial. Tobajas era alguien particularmente odiado, pues era un sacerdote que se casó por amor y que se puso al servicio del pueblo. Tobajas no sólo fue fusilado aunque su sentencia fuese esa; fue objeto de todo tipo de brutalidades. Fue torturado múltiples veces a lo largo de varios meses, le destrozaron poco a poco, mostraron varias veces su cuerpo martirizado a los demás presos y se ocuparon bien de que se pudieran oir sus gritos. En noches de nieve y viento le sacaban al patio de la prisión donde le arrojan agua y le mantenían así hasta el borde de la resistencia. ¿Cuantas veces le quemaron las manos, le destrozaron las costillas o le quebraron brazos y piernas? ¿cuantas veces, cuanto tiempo se prolongó tal horror? Lo sabemos bien, no tenemos los detalles del forense, pero conocemos su suerte. Los forenses británicos voluntarios han encontrado varios cuerpos sometidos a tortura. El de Tobajas no podrá ya ser recuperado pues fue vaciada su fosa y arrojado al osario hace unos años. Da igual. Era persona muy conocida y su suerte fue conocida por los cientos de personas que le escuchaban gritar en las noches de la prisión.

¿Alguien le había contado sobre Tobajas a Larry Owens, el forense voluntario británico? Se sorprendió el británico por los disparos en la cara que ha encontrado, no los esperaba, creía que era cuerpos de personas ejecutadas «normalmente» suponemos. ¿Qué le habían contado su anfitriones españoles sobre lo que se iba a encontrar en nuestra ciudad? Los disparos en la cara fueron práctica habitual a los cuerpos de los muertos bajo tortura en la cárcel de Guadalajara. Vicente Relaño, el secretario provincial del PCE fue muerto a golpes esposado al portón de entrada al patio de la prisión; le habían golpeado muchas veces durante meses, pero aquel último día le golpearon en público hasta la muerte y le dispararon con pistola en la cabeza, la conducción en camión a la zona de ejecución fue sólo un trámite, los que murieron ese día llevaron su cadaver destrozado a sus pies todo el trayecto.

Tenemos varias teorías sobre el porqué de este peculiar tratamiento. Hay una constante que tal vez lo explique: la extrema dignidad ante la muerte de los condenados. Las noches en que habría ejecuciones se dejaba encendida la luz de las celdas donde había personas que fueran a ser ejecutadas. Al llegar la madrugada eran nombrada la lista mortal y sacaban al exterior a los citados. Noche tras noche, los hombres y las mujeres condenadas se despedían en alto de sus compañeros, se oían sus gritos de Viva la República, o su apoyo a su partido y a la lucha de los trabajadores, el camión bajaba por calles sumidas aún en la noche y se oía cantar a los que iban al encuentro de la muerte.

La Guadalajara ocupada por el fascismo era despertada cada madrugada por voces que cantaban Hijos del Pueblo, Joven Guardia o la Internacional. No fue una vez, ni dos, ni tres, ocurrió durante meses, hasta que finalmente se ordenó que además de esposados y atados, se condujese a los condenados amordazados a la zona de ejecución. La dignidad ante la muerte era entendida como una ofensa más de aquella gente que debía ser borrada de la faz de la tierra. Muchos murieron amordazados ante los piquetes. En este contexto, no es de extrañar que las personas más significadas y conocidas fueran objeto de especial atenciòn previa. El régimen franquísta ejecutaba venganzas, no justicia. El hecho es que hay muchos casos de personas que no llegaron a ser fusiladas porque llegaron a la zona de ejecución ya muertos, con el cuerpo reventado por los golpes y la cabeza destrozada por tiros de pistola.

Nunca sabremos exactamente cuantos de los que figuran como «muertos en prisión» lo fueron así y no solamente por hambre o enfermedad. Los datos globales nos hablan de un verdadero campo de exterminio. Las raciones diarias no permitían la supervivencia a poco que se tuviera cierta edad o no tuvieran paquetes del exterior. Los muertos en prision cuentan con decenas de personas de más de 55 años, las personas mayores o enfermas no sobrevivían, sencillamente.

Debemos recordad que esta situación se prolongo durante casi seis años, que hubo meses con más de 10 ejecuciones diarias, con unas cifras totales que crecían y crecían inexorablemente; hoy sabemos que hubo cosas peores que ser ejecutado8. No fueron hechos puntuales, fueron una práctica continuada, consentida, amparada, buscada por las autoridades del régimen. Esta afirmación se sostiene en hechos conocidos y probados. Se nombró como autoridades carcelarias a destacadas personas que eran parientes de personas condenadas por la justicia de la República o que habían sido muertas ilegalmente o no durante la guerra. Pero sobre todo, el régimen favoreció la venganza privada. La dirección de la Prisión Provincial y el Gobierno Civil permitieron el acceso a los presos a voluntarios falangistas con el objetivo de golpearles y torturarles, llegando incluso a la muerte en algunos casos. Hubo grupos venidos de pueblos concretos para golpear a personas conocidas, pero existió un grupo de torturadores vocacionales que ha podido ser pefectamente identificado;. Los testimonios son sobradamente claros y no admiten discusión.

Tomasa Cuevas dio sus nombres, corroborados por testimonios scritos y orales sobradamente. Alguien podria haberle dicho a Larry Owen que se conoce a los autores más que presumibles de las lesiones encontradas en los cuerpos. Cuevas identificó en su libro a los falangistas Gayoso, Trallero y el Gutemberg, nombres que han dejado un recuerdo de muerte y horror que llega hasta el presente.

Larry Owens especula con uno de los cuerpos encontrados que analizaron, un persona de muy fuerte complexión y gran altura. Cristina Fallarás 9 recoge esas apreciaciones de Owens sobre uno de los casos;

“Era un individuo muy normal, un hombre más. (…) era alto, sobre todo para esa época, más o menos 1,75. Era muy fuerte, se puede ver que los músculos eran muy grandes. No era siniestro, era amplio. Durante su vida, alguien se había peleado con él, y le fracturó la nariz. Pesaba unos 80 kilos. Los demás, en general, tienen más señales de tortura prolongada que él. Quizás sea porque era muy grande y le tenían miedo. Lo sacaron un día, pusieron una pistola de bala pequeña al lado izquierdo de la cabeza y lo mataron. Era tan fuerte y su hueso del cráneo era tan grueso que, al contrario de lo que pasa con otros individuos, la bala ni pudo expulsar el fragmento de hueso de salida. Era un tipo con buena salud, que podría haber ayudado mucho a su país, pero… se acabó”.

Es claro que Owens es un buen profesional. Gayoso, Trallero, pero sobre todo el Gutemberg eran sujetos de baja estatura y escasa complexión. Esta escoria humana, embrutecida y sin escrúpulos fueron responsables de un gran número de atrocidades y asesinatos cometidos en el interior de la prisión durante varios años. Sí, hay base para la especulación de Owens.

Pero tan responsables como esa basura, fueron los directores de la prisión, los gobernadores de la provincia y los jueces del régimen; absolutamente ninguna de sus atrocidades hubiera podido realizarse sin su consentimiento. Ha de decirse que los tres acabaron mal sus vidas. Despreciados por los mismos que les utilizaron, horrorizadas algunas de las almas bienpensantes que emplearon a aquellos sujetos, se vieron solos e ignorados, apartados como apestados. El alcohol y la enfermedad acabaron con sus vidas en los años siguientes.

Tenemos muchas referencias que podrían haber sido comprobadas, pero no ha habido voluntad ninguna de cooperación entr quiens ha abierto la fosa para localizar a Mendieta. Como hemos relatado, sabemos sobradamente que algunas personas por razón de su figura simbólica o por su origen recibieron un tratamiento especial. Los condenados de Sacedón, por ejemplo. Sacedón es, con mucho, el pueblo de cierto tamaño con mayor proporción de víctimas; el pueblo sufrió un verdadero baño de sangre. Hubo más muertos en Sacedón que en Guadalajara capital. Timoteo Medieta era de Sacedón y buena parte de los que murieron con él el mismo día. ¿Alguien le ha explicado a Owens lo que aconteció en esa población?

Labor del forense es determinar técnicamente si los disparos fueron post-morten o la causa de la muerte. Con acceso al cadáver los forenses pueden establecer los hechos de forma clara, pero no es la única forma. En el caso de Guadalajara las torturas y los asesinatos anteriores a las ejecuciones cuentan con decenas y decenas de testimonios cruzados. Owens ha corroborado lo que ya sabíamos; el no ha escuchado a los hijos de los fallecidos hablar sobre la impresión que les producía ver los cuerpos destrozados, las mudas de ropa destrozadas y ensangrentadas, con incluso jirones de carne y restos. A Owens y sus compañeros les ha impresionado el testigo mudo de los cuerpos, a nosotros las voces que han llegado hasta nosotros y que no han tenido voz precisamente estos días en los que el único afán era localizar un cuerpo.

Tenemos unas cuantas hipotesis que podríamos haber compartido con el equipo que ha hecho los trabajos en la fosa, pero no ha sido posible con el equipo de la exhumación; es más que evidente que sus fines en todo esto son compatibles con ignorar los más elementales protocolos científicos que pasan por establecer el estado de la cuestión en un tema, ver los antecedentes, las publicaciones, los testimonios y las hipótesis establecidas previamente. Es realmente ofensivo que se hayan sorprendido con las pruebas de tortura que han encontrado. Un cuerpo con 25 fracturas de costillas en distinto grado de cicatrización causó estupor en el equipo de forense británico. ¿cómo es posible? ¡Pero qué esperaban! Nos preguntamos por los datos de ese tipo que han encontrado. Una pregunta esteril porque no han compartido los resultados. Es igual, no necesitamos comprobación forense para saber cual fue el destino de cientos de presos. 

Estas son las cosas que ocurren cuando las fosas no se abren en el marco de una investigación penal, con forenses especializados y tutela judicial; se pierden los detalles, se ignora aquello con lo que no se simpatiza y se destruyen las pruebas.
Mendieta y sus cientos compañeros no eran desaparecidos, no sé si se ha caido en la cuenta de ello. No lo son. Tienen todos nombre y apellidos, expedientes carcelarios, sentencias, partes firmados y sellados por el Tribunal Especial de Ejecuciones creado por la auditoria especial del Ejército de Ocupación. Lo de ejército de ocupación no es una licencia, es literalmente el adjetivo que figura en la documentacion. Todo documentado: le entrego tantos presos, le devuelvo tantos cadaveres, todo sellado y firmado.

Conocemos también los nombres y apellidos de los verdugos, pero las leyes de la democracia española defienden su honor y citarles es exponerse a las acciones legales de sus descendientes. Los que no tienen derecho al honor son sus víctimas y las infamias vertidas sobre ellos por sus verdugos en la Causa General, están publicadas en internet libremente: cuando muchas personas han buscado datos de sus familiares fusilados se han encontrado con la Causa General que sigue, en 2017, infamando a las víctimas. Hay una explicación a esto: lo que pasa es que no son legalmente víctimas, siguen siendo legalmente criminales y por eso mantener los insultos y las infamias no constituye delito.

Hay un total de 976 víctimas mortales de la represión franquista en el cementerio de Guadalajara, entre ejecutados con sentencia y muertos de inanición, enfermedad o tortura; todos ellos entre abril de 1939 y 1945. Hay más en otras poblaciones de la provincia. Los desaparecidos son aparte, los asesinados en las cunetas son otra cuenta, los deportados muertos en los campos nazis (100 solamente de nuestra provincia) también aparte; los muertos en los bombardeos, en combate, o el exilio interior o exterior son aparte; los soldados, e incluso familias refugiadas, que volvieron a sus pueblos acabada la guerra para ser asesinados sin más, son también aparte. La investigación para identificar a los muertos desconocidos sigue abierta.

En realidad, el trabajo de campo en búsqueda de Mendieta ha sido una operación sencilla pues estaba allí, era sabido, a escasos pasos de la lápida con su nombre, estaba fuera de duda; no eran desaparecidos ¿Cómo hay que explicarlo? El problema consistía en vencer las pegas administrativas para luego acceder, abrir y lograr identificaciones individuales, una tarea posible entre los cuerpos de las fosas.

La apertura de la fosa de Mendieta no ha sido realizada en el marco de una investigación judicial, no han trabajado como forenses en un proceso legal que determine los crímenes cometidos. No ha habido nada de eso. La apertura de las fosas no se ha hecho con garaníias legales y tutela judicial. Lo que el juez ha autorizado no es más que un traslado de restos. El reglamento del cementerio establece que sólo se puede abrir una fosa común con autorización judicial o de la autoridad sanitaria, no por motivos legales de tipo penal o de investigación, sino por un simple problema de salud pública. Para las autoridades españolas, ayuntamiento, jueces, estado central, lo ocurrido no es más que una devolución de restos mortales a sus familiares con garantías de salud pública. Sigue siendo un criminal legalmente. Han logrado identificar el cuerpo concreto entre sus compañeros de fosa; no es poco, pero sin duda no es suficiente. En todo el proceso seguido, no sólo no se han respetado los protocolos propios de un proceso de exhumación con tutela judicial, —pues no se consideran crímenes lo allí sucedido—, tampoco se ha aplicado lo indicado en el Informe Joinet10 de Naciones Unidas que exige el respeto a las creencias y símbolos de las víctimas. Todo se ha hecho como si fuera exclusivamente una cuestión individual y familiar.

En las zonas de enterramiento masivo del cementerio de Guadalajara donde fueron arrojadas las víctimas de la represión, las cosas no han acabado con la identificación positiva de Mendieta y de algunos de sus compañeros que se ha podido realizar. El ayuntamiento del PP se sigue oponiendo a declarar zona protegida el espacio de las fosas, así cómo a autorizar la instalación de una placa memorial con los nombres. Sigue sin haber un monumento público y el estado español sigue sin considerar como propios y merecedores de respeto a los que allí yacen. Esta es la cruda realidad cuarenta años después de las elecciones democráticas de junio de 1977.

1Véase: García Bilbao, Pedro A. (et al.) [2010]: La represión franquista en Guadalajara 1939-1950, Silente, Guadalajara.
2Véase: Veleta, Willy (2017), «La incesante búsqueda de Timoteo Mendieta», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170510/Politica/12592/Timoteo-mendieta-busqueda-restos-guadalajara.htm], consultado el 01/06/2017
3 García Bilbao, Pedro. A. (2009), «Memoria histórica y postfranquismo. Reseña: Causa 661/52. La insolencia del condenado. (Falconetti Peña, 2009)», en Sociología Crítica, disponible en [URL: http://wp.me/pF2pW-1AA], consultado el 01/05/2017.
4Véase la posición del Foro ante el inicio de los trabajos en 2016: Foro por la memoria de Guadalajara (2016), «Ante la recuperación de los restos de Timoteo Mendieta», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-KR], consultado el 01/06/2017
5Véase la posición del Foro por la Memoria de Guadalajara (2017): «Ante la apertura de fosas antifranquistas en el cementerio de Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-11i] consultado el 01/06/2017.
6Foro por la memoria de Guadalajara (2009), «Paz Mendieta: In memoriam», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-16], consultado el 01/06/2017
7 Véase: Cuevas, Tomasa (1998), Prison of Women: Testimonies of War and Resistance in Spain, 1939-1975, Publisher: State University of New York Press; —(2005), Presas, Icaria Editorial, Barcelona. A destacar la presentación que realiza la hispanista Mary E, Giles en su edición en inglés.
8Foro por la memoria de Guadalajara (2017): «La matanza del 13 de mayo de 1940. Un día para el recuerdo en Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL:http://wp.me/p3Cfkm-116 ], consultado el 01/06/2017
9 Véase: Fallaras, Cristina (2017), «La memoria en los huesos», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170531/Politica/13046/memoria-historica-ctxt-timoteo-mendienta-franquismo-guerra-civil-exhumacion-guadalajara.htm], consultado el 15/06/2017
10 Naciones Unidas (XXX): «Texto: Informe Joinet. La administración de la Justicia y los drechos humanos de los detenidos. La cuestión de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos (civiles y políticos)», en Sociología Crítica, descargable en [URL:https://dedona.files.wordpress.com/2010/03/informe-de-joinet-sobre-la-impunidad.pdf], consultado el 01/06/2017

Sobre el memorando de A. Segura sobre la nulidad de la Ley de Amnistia

El memorando sobre la cuestión de la Ley de Amnistía realizado por Antonio Segura Hernández (PCM-PCE) es de gran interés, pero le falta una cuestión fundamental sobre la que no parece haberse dado cuenta. La cuestión de la propia legalidad del régimen franquista. La ley de Amnistía exonera de delito y punición a los «excesos» cometidos en el ejercicio de sus funciones a los funcionarios franquistas, ciertamente, pero ni remotamente considera delito haber sido servidor de la dictadura, pues el estado franquista es considerado como legal, algo muy lógico y coherente pues el marco en el que se redactó y entró en vigor era el del propio régimen franquista.

No puede olvidarse que el régimen español vigente en el territorio en 1977 y bajo el cual se realizaron las elecciones de junio, era el régimen franquista, en una fase última, pero sin lugar a dudas ese era el marco. Es duro reconocerlo, y hasta puede resultar inasumible para muchos, pero la legalización del PCE y el PSOE (y los otros partidos) la realizó el régimen franquista formalmente hablando. Al aceptarse esa legalización por parte del régimen se cruzaban así reconocimientos y legitimidad a cambio de mutua legalización. ¿vamos a continuar en 2017 con este despropósito o seguimos ocultando la contradicción?

La politica del PCE en este tema ha avanzado, sin duda, y las contradicciones de la ley de amnistía y la lucha de organizaciones como el Foro por la Memoria ha ayudado a ello. Falta mucho todavía, sin embargo, para que se produzcan avances que afecten nuclearmente a la conexión ente el régimen del 78 y el franquismo. No hay ni una sola referencia en el texto de Segura a la cuestión de la nulidad de los referéndum del 47 y 69, ni desde luego al hecho de la que la C31 no ha sido derogada legalmente.Tal debate pondría en cuestión la legitimidad del régimen del 78 de forma directa y supondría un salto cualitativo en la lucha republicana. Ese salto es precisamente el que no se ha querido dar, la aportación de Segura es singularmente auto-limitada, disminuirá contradicciones internas, pues la sensación de colosal tomadura de pelo entre la militancia comunista que se ha sentido al ver impunes a destacados torturadores y asesinos después de tantos años ha acabado por resultar insoportable para una mayoría e inexplicable para los militantes jóvenes y la práctica fomentada desde la dirección de llevar la cuestión de los procesamientos a Argentina no ha resuelto nada y aun ha llevado a muchos a preguntarse qué pasa en España para que aquí, en 2017, el franquismo siga siendo »legal».

Anular o declarar inaplicable la ley de Amnistía puede suponer condenas a los funcionarios franquistas que cometieron excesos —eso amnistía la Ley refererida—, pero no se trata de si un miembro de la BPS se sobrepasó o no, se trata de si haber sido miembro de la BPS es delito o no. Y la anulación de la Ley de Amnistia del 77 no lo consideraría delito.

Debemos tener muy claro que no se puede dar por valida la legalidad franquista. El régimen fue ilegal, salvo en la interpretación que hace Primo de Ribera que recoge Segura en esta aportación. La CE78 entró en vigor por la firma del Rey, un Rey fruto de la legalidad franquista y salido de sus referenda de sucesión, si entra en cuestión su legitimidad como jefe de estado al no aceptarse como válidos tales referenda, lo que tendríamos es gravemente afectada a la CE78 y se abriría así una línea de avance para recuperar la legalidad republicana robada y nunca derogada formalmente.

Los republicanos consideramos fundamental romper de una vez con la legalidad franquista, nos gustaría que el PCE también lo hiciera y sacara consecuencias políticas para su línea estratégica de ello.

La C78 no es una constitución, es la Ley constitucional nacida de la Ley de Reforma Política. No hubo proceso constituyente en 1977. En el BOE de 31 de diciembre de 1978, la CE78 deroga las Leyes Fundamentales del Movimiento, no la CE31. No hay otra legitimidad que la CE31, ciertamente, una vez desaparecida la RE en el exilio, la única legalidad que se encuentra en el territorio es la del régimen del 78, pero no se puede dar por legítima. Es preciso denunciar esta situación.

No se trata solamente de si logramos condenar a Martín Villa y a los sayones de la BPS. El propio régimen podría dejarles caer si se sintieran presionados. Se trata de la supervivencia misma del régimen del 78.

La política de guiños a la militancia como camisetas, despedidas con salud y república y pines en la solapa en las Cortes no va a ninguna parte. Se agradecen, pero no toca ni remotamente al régimen actual. La aportación de Segura supone un avance. No es suficiente.

Es necesario poder tener un debate serio y sin límites a estas cuestiones. De lo contrario la aportación de Segura será una más de las buenas aportaciones de militantes comunistas a temas clave que acaban situadas en alguna página olvidada de un programa o manifiesto del partido sin que influyan en nada en la línea estratégica de éste.

La disputa sobre la Ley de Amnistia hoy o el Carrillismo 2.0

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En recuerdo de Emilio Alonso, ejemplo de republicano y hombre de bien,

de los que nunca se rindió y siempre llamó a las cosas por su nombre

Pedro A. García Bilbao / Foro por la memoria de Guadalajara

La Ley de Amnistía ha sido denunciada por Naciones Unidas en variadas ocasiones. En 2009, su Comisión contra la Tortura al igual que el Comité de Derechos Humanos, consideraron que debía ser derogada por entender que estaba en contradicción contra la legislación internacional en esos campos; en septiembre de 2010, el Grupo de trabajo de Desapariciones Forzadas manifestó que la ley de Amnistía española chocaba contra los derechos de las víctimas y que debía ser anulada, enviando posteriormente una comisión a España en septiembre de 2013 que volvió a cuestionar seriamente la citada ley. Por su parte, organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han expresado en fecha reciente su consideración de que la Ley de Amnistía supone un freno a la acción de la justicia en la persecución de crímenes de lesa humanidad cometidos en España durante la dictadura.

No son solamente organizaciones internacionales u ONG del campo humanitario y de derechos humanos. La jueza argentina que lleva el caso conocido como «Querella argentina» presentó ante las autoridades españolas demandas de extradición contra varios miembros de la policia franquista acusados de diversos delitos y la respuesta de la Fiscalía española fue apelar a la Ley de Amnistía. Las extradiciones no se han producido, han sido frenadas con el claro empleo de esa ley. En el parlamento español, diversas iniciativas de diputados de izquierda para obtener apoyo a las víctimas y condena a los crímenes franquistas, se han encontrado con que el gobierno justifica su negativa a actuar apelando a la ley de amnistía. No estamos ante «opiniones» sobre la conveniencia o no de hacer algo con esa ley, sino que podemos constatar que la Justicia española acude a ella para frenar o impedir que se avance en estos casos; esto no es una opinión, es un dato.

¿Le puede resultar extraño a alguien que la Ley de Amnistía esté siendo cuestionada de forma creciente por quienes demandan verdad, justicia y reparación? ¿O que se desconfie de quienes en el seno de la izquierda insistan en que no es preciso tocarla? «No es necesario anular, derogar o hacer nada con la Ley de amnistía» nos dicen, ˜ya tenemos las leyes internacionales», pero curiosamente ¡son instancias internacionales las que piden que se anule, derogue o sea declarada inaplicable! ¿Cómo se entiende esto?

El hecho cierto es que para buscar justicia para las víctimas en España hay que irse a Argentina. Son miles de casos presentados ante los Tribunales argentinos y decenas de instituciones políticas y sociales las que han expresado su pleno apoyo a la iniciativa conocida como «Querella Argentina». Reflexionemos un momento: ¿Hay que irse a Argentina y nos dicen que no pasa nada con la Ley de Amnistía en España? ¿Piden extradiciones en Argentina y en Madrid las paralizan acudiendo a esa ley y resulta que la ONU no comprende bien las cosas? ¿Pero qué despropósito es este?

La necesidad de acudir a Argentina para buscar justicia a las víctimas del franquismo lo que demuestra es que no es posible hacerlo en España. Comprendo que a algunos defensores a ultranza de la Transición y del papel del PCE en la aprobación de aquella Ley de Amnistía les resulte imposible asumirlo, pero el hecho cierto es que la impunidad del franquismo es una realidad y la Ley de Amnistía es utilizada para apuntalar esa impunidad. Son dos datos, no opiniones.

Debo citar aquí el papel del PCE en ese proceso, porque en un reciente artículo Enrique de Santiago ha llegado a afirmar que quienes criticamos la Ley de Amnistía acusamos a ese partido de responsabilidades en el mantenimiento de la impunidad y hasta que «hacemos nuestra» la argumentación del Tribunal Supremo que defiende que la citada ley amnistía crímenes de lesa humanidad. Se equivoca, nosotros no atacamos al PCE, sino que exigimos la inaplicabilidad de la Ley de Amnistía y que se pueda juzgar en España a los franquistas; si considera que eso es atacar al PCE, creemos que o bien el PCE, o bien el propio De Santiago, tienen un serio problema de identidad.

Añade De Santiago que en realidad esa ley no puede amnistiar crímenes de lesa humanidad y por tanto basta con aplicar la legislación penal internacional sin que exista necesidad de derogar, anular o tocar en forma alguna esa ley, que por otra parte defiende. Por lo visto las organizaciones internacionales y la justicia argentina no opinan lo mismo, es más, la Fiscalia tampoco coincide con De Santiago pues emplean de hecho la ley cuando les parece; quien sí coincide en parte con De Santiago es el ministro de Justicia sr. Gallardón, al defender en las Cortes la amnistía de 1977 y alabó la altura moral de destacados miembros de la dirección del PCE en aquella época.

Hay algo que la dirección del PCE actual debería tener claro y parece que no lo tiene tanto: en esta polémica, lo que menos importa es la credibilidad de su partido o su papel histórico, pues ambos se derivan de su praxis, no de las declaraciones de unos u otros dirigentes; aquí de lo que se trata es de acabar hoy con la impunidad del franquismo, hacer justicia a las víctimas, poner en su sitio a los criminales y, perdónenme, —ya saben que lo de la«radicalidad republicana» obliga—, rescatar la legalidad republicana robada. El campo republicano está definido.

El PCE jugará hoy el papel que les parezca más conveniente y apoyará o no la posición de Enrique de Santiago, pero si a día de hoy no adoptan una posición firme contra la impunidad y no exigen la declaración de ilegalidad del régimen franquista, de sus sentencias, tribunales y expolios, si no lo hacen, pagarán un precio político por ello. Las decisiones de 1977 son cosa del pasado que hoy podemos analizar, lo grave no son aquellos errores, sino los del presente. No repitamos ahora los errores de entonces.

Nos parece lamentable que se afirme con pretendida rotundidad e infundado orgullo que la ley 46/1977 de Amnistía fue una «conquista de la lucha popular antifranquista encabezada por el Partido Comunista de España». Resulta patetico que se repita la propaganda de entonces y se intenté hoy en día continuar el tremendo engaño que está ley esconde.

Sacar a los presos políticos a la calle y ponerles en libertad era una obligación ineludible para poder llegar a unas elecciones que pudieran ser publicitadas como «libres», los postfranquistas estaban obligados a hacerlo si querían que su lampedusiano objetivo colara. Si se hubieran negado, si no hubieran puesto en libertad a los presos, las elecciones no habrían sido aceptadas en ninguna parte y la monarquia de Juan Carlos I, heredero de Franco no habría podido durar. Presumir por haber logrado algo que obligatoriamente el contrario estaba obligado a conceder es una impostura. No, miren, no, fueron ellos, los franquistas, los primeros interesados…

Pero los presos salieron a la calle, dirán ustedes. Pues sí, salieron. En torno a unos 80 presos fueron puestos en libertad con la ley de Amnistía. No había más. Les habían estado sacando de la cárcel en los meses anteriores mediente indultos del Rey (en 1975 y 1976) o directamente poniéndoles en libertad, de forma que la cuestión de los presos era casi residual en cuanto al número, y estaba claro que el proceso de excarcelación era imparable. Y es que los postfranquistas lo necesitaban, es sencillo, ¡no podía irse a las elecciones con presos en la cárcel! ¿Es tan dificil de entender esto?

Es cierto, sí, con la ley 46/1977, «se amnistiaron todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas, hasta octubre de 1977». Esa fue, en realidad, la segunda amnistia del franquismo, la primera había sido en 1969 cuando se declararon prescritos todos los delitos de tipo politico anteriores a 1939. Es decir, primero, el régimen, cuando se sintió asentado y fuerte, en los años sesenta, «perdonó» a los que habían podido hacer algo en los años de la República y de la guerra. Y después, en sus días postreros, cuando las anacrónicas estructuras franquistas ya no valían, el régimen, optó por volver a perdonarnos a todos de nuevo, alcanzando esta vez a los hechos posteriores a 1939 y hasta el propio 1977.

Pero la cuestión no radicaba solamente en que los presos políticos fueran puestos en libertad. Los indultos anteriores habían puesto en libertad a casi todos, faltando solamente los que estaban condenados por resistencia armada a la violencia y el terror franquista. La ley 46/1977 de Amnistía contempló esos casos, pero no solamente esos. El gobierno, con la complicidad del PSOE y el PCE —nos estáis obligando a recordarlo con vuestra insistencia en dar lecciones hoy— , incluyó en la ley amnistía a los funcionarios, policias y agentes de la autoridad franquistas que hubieran podido cometer delitos. ¿Hubo alguno en la cárcel, tuvieron que salir en libertad porque estaban presos? Lo cierto es que no, de lo que se trataba era de que nunca tuvieran que ir a la cárcel o ser enjuiciados por su actuación en la dictadura.

La 46/1977 implicó por tanto una renuncia a la justicia cuando la democracia fuese una realidad, fue una hipoteca hacia el futuro: como la monarquía, como el papel del ejército, como el concordato con el Vaticano.

En el caso de los crímenes franquistas, las dimensiones de esta renuncia de unos y de los niveles de impunidad de otros, lo da el hecho de que no hubo ni siquiera el sacrificio simbólico de ningún criminal de la dictadura, absolutamente nadie, ni siquiera la escoría más abominable de los asesinos y torturadores de la Brigada Político Social, ni el más degradado y despreciable de los verdugos fue entregado a la justicia para aparentar que las cosas habían cambiado. No digo un juez, un ministro como el suegro de Gallardón, o un segundón prescindible del Movimiento Nacional, no digamos ya un militar, nada de eso se pensó siquiera, todo siguió igual y, pasados unos momentos de cierta inquietud por los cambios, se pudo comprobar rápido que la renuncia de unos a la verdad, la justicia y la reparacion era total y absoluta, y la impunidad de los otros completa.

Olvido, desmemoria, pacto de silencio, complicidad, llámenlo como quieran. Volver a tirar a la cuneta a las víctimas y renunciar a la República; esa es la clave que explica la «modélica Transición española». Pretender hoy que en esa escena la Ley de Amnistía no jugaba un papel clave, es sencillamente continuar ese engaño y prolongar la complicidad, una complicidad que entonces era con los exfranquistas, y hoy con el Régimen de la Monarquia. El PCE debe ser recordado por la página heroica de sus militantes de la resistencia, no por la baba agradecida de los yernos de ministros franquistas defendiendo la impunidad de los torturadores. Flaco servicio le hace a su partido Enrique de Santiago.

La finalidad de una ley se puede comprobar de dos formas, por el impacto de su aplicación y por la letra de su texto. Afirmar que pretende tal o cual cosa olvidando cómo es utilizada y aplicada es una mala práctica. Miremos cómo se aplica y sabremos de la funcionalidad que tiene en el sistema legal y político real. La Ley de Amnistía de 1977 buscaba efectos políticos, además de los formales de poner en libertad a los presos y eximir de culpa a los que hubieran cometido delitos de intencionalidad política hasta aquella fecha. En su formulación escrita era muy explícita en algunos aspectos. Leerla hoy sorprenderá a quienes crean que trataba exclusivamente sobre los presos políticos de la dictadura.

La Ley exponía que estaban comprendidos en la amnistía…

«Artículo 2. (…) a) Los delitos de rebelión y sedición, así como los delitos y faltas cometidos con ocasión o motivo de ellos, tipificados en el Código de justicia Militar.

(…) e) Los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes del orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta Ley.

f) Los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas.»

En estos apartados se aclara que las autoridades, funcionarios y agentes de la autoridad que hubieran podido cometer delitos y faltas al perseguir los actos incluidos en esta ley o cometidos contra los derechos de las personas, serían igualmente amnistiados.

¿Quienes son los que hubieran podido cometer delito de rebelión y sedición de los que se habla en el apartado a? ¿Los franquistas sublevados contra la República? No, en modo alguno, se refiere a los acusados de tales delitos de acuerdo con el Código de Justicia Militar franquista, es decir, a los que se resistieron a la dictadura con todos los medios a su alcance. La justicia al reves de la que hablara Serrano Suñer sigue resonando en la ley 46/1977.

Conviene que volvamos a mirar la formulación de esos apartados del artículo 2. ¿desde donde habla el legislador? La posición es clara. Desde la legalidad franquista asumida con naturalidad. El régimen franquista era «legal», tenía autoridades, funcionarios y agentes de la autoridad que estaban obligados a cumplirla y hacerla cumplir, y la posibilidad de que pudieran ser procesados o considerados criminales por haber servido a a la dictadura no es considerada siquiera por el legislador, ni siquiera intenta «amnistiarles» por haber sido esbirros de la dictadura, pues esta era el régimen legal. Lo que hacen esos dos apartados es suponer que si en el transcurso de su acción «legal», hubieran podido extralimitarse y cometido delitos contra los derechos de las personas o perseguido actos que han pasado a no ser delitos, esas acciones son objeto de amnistia también.

El resultado de esta conjunción, ley 46/1977 y no cuestionamiento de la legalidad franquista es el blindaje total de los servidores de la dictadura, que pueden así, gracias a esta ley, mantener sus puestos en la judicatura, la policia, el ejército o, incluso la jefatura del estado. No es delito haber sido parte de la estructura del estado franquista, haber sido por ejemplo, juez del Tribunal de Orden Público, o comisario de la Brigada Político Social. Ya no se trata solamente de si en el ejercicio de esas magistraturas se cometieran crimenes, que eso se pretende amnistíado con esta ley, sino que se no se cuestiona en modo alguno la «legalidad franquista».

Cuando criticamos la Ley de Amnistía desde lo que algunos califican «supuesta radicalidad republicana», en realidad nos basamos en una cuestion clara y sencilla: el régimen franquista surgió de un golpe de estado y de una guerra de aniquilación y el régimen republicano fue destruido sobre el territorio español de forma criminal y completamente ilegal. Algunos consideramos inaceptable que perviva la legalidad franquista de los Tribunales Militares Sumarísimos, de las sentencias de muerte, cárcel y expolio e, igualmente, de leyes que han condicionado el futuro de España y nuestro presente. Criticamos la Ley de Amnistía porque consideramos que el franquismo debe ser declarado ilegal y anulados sus tribunales y leyes que atacaron los derechos humanos y tal ley es en la práctica un impedimento. ¿Quien está en contra?

La Ley de Amnistía 46/1977 ha sido empleada sistemáticamente por la judicatura española realmente existente como un escudo para proteger los actos y resultados de la legalidad franquista, y para proteger a quienes ocuparon puestos de poder en ella. La Ley de Amnistía es, por ejemplo, imprescindible para explicar porqué en el Tribunal Supremo subsisten en puestos de juez, jueces que fueron de la Dictadura y que no sienten temor alguno ni tienen sentimiento de culpa de ningún tipo por haber servido a la dictadura.

Si la aplicación práctica de la Ley de Amnistía en su muy amplia jurisprudencia hasta la fecha ha sido para proteger a los franquistas ¿qué debemos hacer los que estamos por la verdad, la justicia y la reparación, sino es exigir que sea declarada inaplicable? Esta es la demanda, no anulación ni derogación, conceptos con aristas legales que podrían en este caso dificultar el objetivo que se busca, que no es otro que poner a los franquistas ante un tribunal; lo que exigimos es la declaración de inaplicabilidad. Esto para empezar.

Sin embargo, aunque los términos del debate clave estan claros, algunos siguen con la ceremonia de la confusión. Como un Cid que cabalga despues de muerto, el Carrillismo 2.0 tiene ahora adalides que nos vienen hoy, en 2013, con que la Ley de Amnistía no es en realidad lo que jueces y fiscales han hecho de ella en su aplicación, sino un «triunfo» del movimiento antifascista. Otro triunfo más de este tipo y no sé muy bien donde iremos a parar.

La argumentación que se está ofreciendo en estos días para hacer encajar la posición crítica creciente del movimiento memorialista y republicano con la Ley de Amnistía es afirmar algo bastante obvio: que la Ley Penal Internacional que trata los crimenes de lesa humanidad, contra la Paz y de Guerra es de superior rango a las leyes nacionales y que no se puede acudir a una ley como la 46/1977 para amnistiar esos delitos. En otras palabras, que los delitos de lesa humanidad no están «amnistiables» por la Ley 46/1977 y no se puede apelar a ella.

¿Y bien, nos preguntamos? Eso es una obviedad, pero en cambio sí que apelan a ella los jueces. Los encargados de aplicar las leyes son los jueces y los españoles son fruto de la legalidad franquista; ni uno solo de los jueces de la dictadura fue procesado. Los jueces no han sentido el peso de la ley, saben mejor que nadie que el franquismo fue legal y que esa legalidad no es cuestionada. Actuan en consecuencia. En la argumentación que se sigue para recordar que la ley penal internacional es de superior rango y de obligado cumplimiento —completamente de acuerdo en esto— se olvida una cosa: el estatuto legal del franquismo, sus leyes sucesorias, la validez de sus tribunales y sentencias de muerte, o el que un juez del TOP escape sin juicio, son cuestiones internas españolas en las que no se meten. Debe comprenderse que aquí se trata solo de enjuiciar a los responsables de los grandes crímenes reconocidos internacionalmente, sino de la consideracion legal del franquismo como régimen y las consecuencias politicas y de todo tipo de este hecho. La Ley de Memoria, sus ponentes del PSOE tenían eso muy claro, el régimen podá ser considerado como ilegítimo, pero nunca ilegal; Izquierda Unida votó a favor de esa formulación, no lo olvidemos. Es de eso de lo que se trata.

Por ello, cuando el grupo parlamentario de Izquierda Unida/ Izquierda Plural presenta una propuesta para perseguir la apología del franquismo y sus símbolos, recibe una respuesta categórica del Partido Popular y su gobierno: de ninguna forma. ¿Por qué? Sencillo. Porque no puede ser delito hablar bien o defender un régimen politico que sigue siendo considerado como «legal» y cuyo ordenamiento jurídico sigue manteniendo efectos reconocidos. El PP se debe partir de risa ante el triste espectáculo de contradicción y desmemoria que presentan los diputados de IU.

Esta batalla contra la impunidad debe ganarse en España. La querella argentina está siendo utilizada por algunos para sacar del país este frente de lucha y que no contamine la línea política y electoral de la izquierda parlamentaria española que asume, lo hizo al votar la ley de Memoria o al no plantear la ilegalización del franquismo, sus tribunales, sentencias y leyes, el régimen heredado de Franco. Los mismos que dicen que la República no es prioritaria o que un debate sobre la impunidad divide o doficulta la unidad de la izquierda, lo que están haciendo es perpetuando el engaño de 1977 y dándole oxígeno a los herederos de la dictadura que hoy se enriquecen con la crisis.

No se trata del 77, se trata del presente, de hoy. Queremos justicia hoy, aquí, en España. Tengamos claro que estas luchas no van por separado. Quienes no tienen valor o voluntad para afrontar la lucha contra la impunidad del franquismo, no pueden ser un referente creíble en la lucha contra los recortes, los mercados, la troika y las políticas neo-capitalistas que nos asolan. Tengámoslo claro.

Militares republicanos españoles

FMGU 28-5-2017.- El capitán Félix Pineda Montoya fue fusilado a manos de los fascistas, el 13 de agosto de 1940. Un macabro ritual que tuvo lugar a menos de 1000 metros de donde tuvo lugar el Desfile de las Fuerzas Armadas el 27 de mayo. El alcalde de Guadalajara se niega a autorizar una placa con su nombre en la fosa colectiva donde yace.

Félix Pineda Montoya, el capitán Pineda, se hallaba encuadrado en julio de 1936 en la Caja de Reclutas nª 1 de Guadalajara, y era el delegado en Guadalajara de la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista), y había tenido una actuación destacada en la derrota del golpe militar en Guadalajara, habiéndose negado a participar en la sublevación y oponiéndose a sus instigadores. El 20 de julio de 1936 acompañó al coronel Puigdengolas en el aplastamiento de la sublevación en Alcalá de Henares, participando activamente en los combates para liberar Guadalajara el día 22. Tras el fracaso de la sublevación, que costó 120 muertos sólo en dos días de combates en Guadalajara, Félix Pineda fue nombrado Comandante  Militar de Guadalajara.

Esta actuación suya, la de un militar profesional leal a sus mandos y a su juramento de lealtad a la bandera nacional y al poder constituido legalmente, constituía un desafío a los militares golpistas y su proyecto. Su ejecución sería pública ante todas las fuerzas militares de la guarnición, con todo el aparato formal dispuesto por el código militar, para así exaltar al nuevo ejército «nacional» y humillar al condenado como «traidor». Este uso «pedagógico» de las ejecuciones se repetiría en numerosas ocasiones por toda la geografía nacional, cebándose especialmente en aquellos militares que se habían mantenido fieles a la República Española en julio de 1936.

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“Instrucciones que se citan:

Habiendo sido sentenciado a la última pena el capitán de infantería DON FÉLIX PINEDA MONTOYA por el delito de adhesión a la rebelión Militar, y con objeto de verificar cuanto dispone el artículo 636 del Código de Justicia Militar, se cumplimentarán las instrucciones siguientes:

.- La ejecución tendrá lugar pasado mañana día 13 del actual a las 8 horas en el sitio denominado LA RAMBLA.

.- El Regimiento Mixto de Infantería de Máquinas de Acompañamiento nombrará un piquete ejecutor compuesto de un Subalterno, un Sargento, un Cabo y cuatro soldados. Este piquete se presentará en la Prisión Militar a las 6,30 horas de pasado mañana, siendo el encargado de la custodia del procesado desde dicha hora, hasta que haya sido pasado por las armas.

.- Un capellán de la Academia de Infantería facilitará los Auxilios espirituales al reo, constituyéndose en la Prisión Militar a las 6, 30 horas del indicado día 13, y acompañará al mismo hasta cumplirse la sentencia.

.- Para la conducción del procesado al lugar de la ejecución y cumplimiento de las demás formalidades, el comandante Jefe de Sanidad, dispondrá que un médico, con una ambulancia y una camilla completa, se halle en mencionada prisión a las 7 horas del citado día.

.- A fin de presenciar el acto, asistirán con armas una sección de tropa de la Academia de Infantería con la banda de cornetas y tambores; otra del Regimiento Mixto nº 85 llevando también la banda; otra del Centro electrotécnico y un pelotón del Destacamento de Artillería.

.-Estas unidades se encontrarán en el lugar de ejecución a las 7.30 horas ocupando, con arreglo a lo mandado, los emplazamientos que les señalará el Ayudante Mayor de Plaza.

.-Un capitán del Regimiento Mixto nº 85 asumirá el mando de estas fuerzas manteniéndolas en la posición de “firmes” en el momento de consumarse la ejecución.

.- Seguidamente de ejecutado el reo, el capitán citado ordenará que las bandas toquen “marcha”, y a continuación desfilarán todas las unidades por delante del cadáver, retirándose después las mencionadas fuerzas a sus cuarteles.

.- Por el expresado regimiento se designará un cabo y cuatro camilleros con correas de suspensión para conducir el cadáver al sitio de enterramiento que indicará el Juez de Ejecuciones- Este personal se hallará en el lugar de la ejecución a las 7.30 horas.

.- Por el Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil se dispondrá lo necesario a fin de vigilar los alrededores de la Rambla nombrando la fuerza que considere indispensable, con objeto de evitar algún caso de alteración de Orden Público que pudiera presentarse.

Guadalajara 11 de agosto de 1940

El general gobernador.

Firma

Sello Gobierno Militar Guadalajara.”

 .—-

(Fuente: Expediente procesal de Félix Pineda Montoya  Causa nº 1370-39, AHPGU más elaboración e investigación propias. Si la usas, cíta su procedencia)

Guadalajara, 27 de mayo, 2017. Tras negarse a cambiar el nombre de la calle durante años. el ayuntamiento cambió por Plaza de España la de los Caídos en la Guerra Civil para maquillar el acto de izado de bandera previsto.

En recuerdo emocionado del capitán de la Guardia Civil Don José Rubio García Boni y el Teniente de Infantería Don Félix Pineda Montoya #NuestraMisionTuLibertad

Nuestra misión, tu libertad. Guadalajara, día de las Fuerzas Armadas 2017 o la lealtad escarnecida

[Guadalajara 27 de mayo de 2017 FMGU] Han convertido el día de las Fuerzas Armadas en un acto de humillación colectiva para todos los españoles democratas; tal vez no era lo que deseaban, pero han sido incapaces de evitarlo. El muy peculiar fervor patriotico del alcalde de Guadalajara contribuyó a la decisión del Ministerio de Defensa de situar esta ciudad como anfitriona del día dedicado a los Ejércitos; queremos creer que desconocían en el Ministerio las circunstancias que rodean la figura del alcalde y las sombras sobre el proceder democrático en lo que se refiere a respeto a los valores democráticos y a la dignidad de las víctimas del franquismo que han acompañado la actuación de la Corporación Municipal en la actual legislatura.

El hecho es que hoy han sido invitados a desfilar los Ejércitos a escasos centenares de metros de donde los golpistas asesinaron a cientos de personas después de la guerra, donde decenas de militares leales a la constitución fueron asesinados con apariencia legal y se pretendió además humillarles obligando en algunos casos a los soldados a desfilar ante sus cadáveres.

Jose rubio garci foto detalle

El capitán de la Guardia Civil Don José Rubio García Boni tras ser liberado por las tropas republicanas el 22 de julio de 1936

A muy escasa distancia de los eventos de hoy, el capitán Rubio García, de la Guardia Civil y el teniente de Infantería Félix Pineda, leales a la legalidad, fueron objeto de una ejecución pública convertida en un grotesco acto militar, con banda de música, representación de todas las unidades y posterior desfile de la tropa ante los cadáveres. Hubo más casos, estremece el odio franquista a los militares leales a la bandera, la constitución y a su juramento de lealtad a la República Española, expresión fiel de la plena soberanía del pueblo español, pero aterra comprobar que en el presente, pese a conocerse la verdad, no haya justicia, ni reparación.Lo cierto es que ahora, en 2017, vuelven los soldados a desfilar, con la bandera constitucional vigente y la música que marca el paso y eleva el ánimo, y el capitán Rubio García y el teniente Pineda sigue siendo considerado un criminal, legal su sentencia y legal el tribunal faccioso que le condenó, sin que ni remotamente la España democrática actual sea capaz del mínimo recuerdo y consideración a su honor y dignidad de militares leales que todo lo dieron por defender las libertades del pueblo español.

Y no se trata solamente de que la infamia a Rubio y a sus compañeros se mantenga, es que ademas la misma persona que iza la bandera hoy, el alcalde sr. Roman, se ha negado a que se pueda situar en la fosa común del cementerio de la ciudad una placa colectiva con los nombres de las víctimas de la represión, más de 800 ejecutados, mas de 150 muertos por hambre, malos tratos o enfermedad, o los más de 90 muertos en la deportación a los campos nazis. Ese mismo Román que años pasados promovió juras de bandera civiles y actos conjuntos con las unidades de Ingenieros que llevaron a desfiles de la tropa por una calle dedicada a un golpista: en efecto, el ex-capitán Boixareu Rivera, caído en 1939 en el Segre y para quien su oficial jefe pidió una calle, que se mantiene, y la consideración de Hijo Predilecto Presente que también se mantiene a día de hoy, entre otras cosas por la rotunda negativa del alcalde y el grupo municipal del PP a retirar tales honores a un sedicioso. ¿No es esto una afrenta al honor del Ejército Español? ¿Cómo es posible que se consienta en el Ministerio de Defensa avalar con su participación tal tipo de acciones? Aterra responder a esta pregunta. Tal vez respondan que todo es legal, que los gopistas no fueron tales, que el régimen franquista fue un régimen legalmente constituido y los que a él se enfrentaron, una curiosa mezcla de irresponsables o rebeldes cuando no terroristas. ¿No son legales todavía las infames sentencias y los tribunales?

El hecho cierto es que la misma persona que izó la bandera vigente hoy, es familiar directo de uno de los oficiales sediciosos que se sublevó en Guadalajara el 21 de julio de 1936 y formó una Junta Golpista que ocupó la ciudad. Por sí solo éste hecho no es determinante —nadie es culpable de lo que hayan hecho sus parientes—, pero quien izó la bandera se ha mostrado públicamente orgulloso de su familiar golpista, niega reconocimiento a las víctimas y ha arrastrado, apelando a la historia honrada de nuestra ciudad, al ejército español actual y a la Ministra de Defensa a espacios dedicados a la memoria de golpistas (Boixareu Rivera) o a desfilar al lado mismo del lugar en el que hubo un desfile infame para humillar a los leales sin que nadie les recuerde.

Flaco servicio le ha hecho a la España democrática y a sus Fuerzas Armadas este desfile de Guadalajara del 27 de mayo de 2017. Callará el Ministerio, persistirá en su actuación despreciativa e indigna la alcaldía de la ciudad y no faltará quien diga que qué más queremos, si hasta se ha autorizado devolver los restos mortales de un fusilado (Timoteo Mendieta) a su anciana hija en estos días.

No importa el desprecio de quienes no tienen dignidad. El capitán Rubio García y el teniente Pineda nunca perdieron su honor de militares leales. Hoy les recordamos y su ejemplo llega hasta nosotros.

Para vergüenza de todos este desfile de las Fuerzas Armadas del 27 de mayo de 2017 ha sido convertido en una humillación colectiva que sólo tiene como responsables a los que se obstinan en mantener la impunidad del franquismo y que encuentran en personas como el sr. Román, alcalde de Guadalajara un perfecto ejemplo de la sensibilidad democrática real del Estado Español.

¿Es que no hay nadie con un poco de dignidad y de sentido común en el gobierno de España? ¿Es que tan débil se siente la monarquía española que sólo puede reinar perpetuando la humillación y el desprecio a los que lucharon contra el golpe y la dictadura? Ya basta, por favor. Como defendiera el presidente Azaña: «Luchamos por una España a la que podamos servir sin sentirnos avergonzados». Hoy nos habéis avergonzado a todos, y los primeros humillados han sido los propios militares españoles que han desfilado invitados por un anfitrión indigno y que les ha hecho complices de su miseria moral y su falta de valores democráticos.

Militares destinados en Guadalajara, o ligados a ella, en los días del golpe de estado represaliados por su defensa de la legalidad republicana 
(Con el rango o empleo que tenian en 1936) 

Coronel de Ingenieros José Cubillo Fluiters

Comandante de Ingenieros Pedro Fraile Sánchez

Capitán de la Guardia Civil José Rubio García Boni

Capitán de Infantería Pedro Hernández Rivero

Capitán de Caballlería Gregorio Mailén Rustarazo

Teniente Félix de Armada Benito

Teniente de Infantería Félix Pineda Montoya (UMRA)

Suboficial de la Maestranza de Ingenieros Alejandro Sánchez Pradillo

Teniente del Cuerpo de Seguridad y Asalto Felipe del Olmo Montesinos

Teniente de Infantería José Luis Gadea Abad

Alférez de Infantería Ángel Gil Sanz

Alférez de Infantería Tomás Escudero Puebla

Brigada de Carabineros Nicolás Muñoz. Jefe de Carabineros de la plaza de Guadalajara

Suboficial de la Maestranza Ángel Marcos García

Sargento de Aerostación Miguel Sagredo Martínez

Sargento de Ingenieros Antonio Gutíerrez Cobos , (UMRA)

Sargento de Artillería Jesús Fernández Sánchez

Sargento del Cuerpo de Seguridad y Asalto Benedicto Núñez Cebrián

Cabo de Aerostación Luis Pliego Chirón

Teniente de Caballería Epifanio Chevarría Samper

Teniente Gregorio del Olmo Montesinos

Brigada de la Guardia Civil Miguel Alonso Muñiz

Brigada de artillería Vicente Asenjo Segredo

Sargento de Ingenieros José Palero Ruiz . Profesor de la Escuela de Transmisiones.

Alférez de Infantería Casimiro de Marcos Valenciano

Brigada Daniel Armengol Conesa

Sargento de Aerostación Julio de Mingo Ambrona, (UMRA)

Sargento de Aerostación Pedro Cantero Barambio

Cabo Juan Manuel Caballero Burgueño

Cabo de Aerostación Martín Encabo Abad

Día de las Fuerzas Armadas   #noestanTODOS

Militares republicanos españoles

Militares republicanos españoles

[Foro por la Memoria de Guadalajara]

No hay reconocimiento a las Fuerzas Armadas si se olvida a todos los que a la hora de la verdad supieron estar al lado de su pueblo, de la constitución y de las libertades republicanas, a todos los que mantuvieron su juramento, su compromiso con España y su bandera, la bandera nacional tricolor, primera bandera española reconocida en una Constitución (CE31).

En este día de las Fuerzas Armadas desfilan los soldados y ondea la bandera constitucional vigente, mientras los nombres de los que en su día cayeron asesinados por ser leales al pueblo español y sus libertades siguen siendo considerados rebeldes. No habrá hoy institucionalmente recuerdo explícito ninguno a los soldados, jefes y oficiales del Ejército Español y la Guardia Civil que se mantuvieron leales a la Nación y su República, por encima de cualquier diferencia política, en tantas ocasiones al precio de sus vidas. Constatamos dolorosamente que la España democrática actual es incapaz de hacerles justicia. La España de hoy sigue teniendo una deuda de honor con todos ellos que, a lo que parece, no podrá ser resuelta hasta la plena recuperación de nuestra soberanía popular. En ningún país europeo, de esos que España considera sus iguales, se olvidaría a los militares honrados que todo lo dieron en parecido trance.

Quienes fueran la mayor expresión del honor militar y el respeto a la Nación siguen oficialmente considerados como rebeldes para vergüenza de nuestro Estado.

La lucha por las libertades del pueblo español, su independencia y su soberanía no es nueva, comenzó hace muchos años y borrar la honrada memoria de los que hicieron el sacrificio máximo en la más difícil hora de nuestra historia es perpetuar los crímenes cometidos contra la Nación española. No podemos olvidar que las agresiones a nuestras libertades siempre tuvieron unas primeras víctimas a manos del terror, los militares leales. Olvidar sus nombres el día de las Fuerzas Armadas es un síntoma más del fracaso de la Transición a la hora de construir un estado democrático pleno, y tarea de todos es resolverlo. El Jefe del Estado es capaz de hacer homenaje en el extranjero a los soldados españoles que combatieron al fascismo, pero en la propia España calla sus nombres y oculta su historia.

Es hora de decir bien claro y bien alto que la libertad y la soberanía de pueblo español precisan unas Fuerzas Armadas íntimamente comprometidas con su tradición democrática y popular, fuertes y capaces, dotadas de los medios y los recursos adecuados y sin sombra ninguna. Sin respeto a la justicia y sin memoria, no hay dignidad colectiva.

Sería una lista inmensa, un ejército infinito de honor y dignidad, pero hoy, Día de las Fuerzas Armadas, diremos los nombres de algunos de los que caísteis primero.

No os olvidamos:

  • General de Brigada Amado Balmes Alonso, Comandante militar de Las Palmas.
  • Capitán de aviación Virgilio Leret Ruiz
  • General de División Miguel Nuñez de Pardo y Susbielas
  • General de División Domingo Batet Mestres
  • Capitán General de la II Región Militar, José Fernández Villa Abràille
  • General de Brigada Miguel Campins y Aura
  • General de Brigada Rogelio Caridad Pita
  • General de Brigada Julio Mena Zueco
  • Comandante de la Guardia Civil José Rodríguez-Medel Briones
  • Capitán General Enrique Salcedo Molinuevo
  • General de división don Nicolás Molero Lobo
  • Coronel inspector de la Legión Luis Molina Galano
  • General de División Agustín Gómez Morato, Comandante en jefe del Ejercito de África
  • General de brigada Manuel Romerales Quintero, (Melilla)
  • Contraalmirante Antonio Azarola Gresillón, minitro de Marina
  • Teniente coronel Juan Caballero López, jefe del Batallón de Regulares nº 3 de Ceuta.
  • Comandante de aviación Ricardo de la Puente Bahamonde, Tetuán
  • Comandante Edmundo Seco Sánchez
  • Comandante Pablo Ferrer Madariaga
  • Capitán José Rotger Canals

    Militares de Guadalajara represaliados por su defensa de la legalidad republicana

    (Con el rango o empleo que tenian en 1936)
  • Coronel de Ingenieros José Cubillo Fluiters
  • Comandante de Ingenieros Pedro Fraile Sánchez
  • Capitán de la Guardia Civil José Rubio García Boni
  • Capitán de Infantería Pedro Hernández Rivero
  • Capitán de Caballlería Gregorio Mailén Rustarazo
  • Teniente Félix de Armada Benito
  • Teniente de Infantería Félix Pineda Montoya
  • Suboficial de la Maestranza de Ingenieros Alejandro Sánchez Pradillo
  • Teniente del Cuerpo de Seguridad y Asalto Felipe del Olmo Montesinos
  • Teniente de Infantería José Luis Gadea Abad
  • Alférez de Infantería Ángel Gil Sanz
  • Alférez de Infantería Tomás Escudero Puebla
  • Brigada de Carabineros Nicolás Muñoz. Jefe de Carabineros de la plaza de Guadalajara
  • Suboficial de la Maestranza Ángel Marcos García
  • Sargento de Aerostación Miguel Sagredo Martínez
  • Sargento de Ingenieros Antonio Gutíerrez Cobos , miembro de UMRA
  • Sargento de Artillería Jesús Fernández Sánchez
  • Sargento del Cuerpo de Seguridad y Asalto Benedicto Núñez Cebrián
  • Cabo de Aerostación Luis Pliego Chirón
  • Teniente de Caballería Epifanio Chevarría Samper
  • Teniente Gregorio del Olmo Montesinos
  • Brigada de la Guardia Civil Miguel Alonso Muñiz
  • Brigada de artillería Vicente Asenjo Segredo
  • Sargento de Ingenieros José Palero Ruiz . Profesor de la Escuela de Transmisiones.
  • Alférez de Infantería Casimiro de Marcos Valenciano
  • Brigada Daniel Armengol Conesa
  • Sargento de Aerostación Julio de Mingo Ambrona, Miembro de UMRA
  • Sargento de Aerostación Pedro Cantero Barambio
  • Cabo Juan Manuel Caballero Burgueño
  • Cabo de Aerostación Martín Encabo Abad 

     #noestanTODOS #diadelasfuerzasarmadas
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    Militares republicanos españoles

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