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Fotos: EMBAJADA RUSA

Continuando el trabajo conmemorativo militar que lleva la Embajada de la Federación de Rusia para encontrar a los soldados internacionalistas que cayeron en España durante la Guerra Civil de 1936-1939, los diplomáticos y los representantes de la Agregaduría militar rusos el pasado 3 de Diciembre (el Día del soldado desconocido que se conmemora en Rusia) instalaron en la ciudad de Escalonilla (provincia de Toledo, Castilla-La Mancha) un munumento al aviador soviético.

A lo largo de más de 8 décadas los habitantes locales cuidadosamente preservaban y transmitían de generación en generación la memoria sobre el piloto soviético que cayó en los cielos de España, combatiendo por la Segunda República.

Los diplomáticos rusos junto con los representantes del Centro Ruso de Ciencia y Cultura de Madrid (“Rossotrudnichestvo”) honraron la memoria del aviador, agradecieron la disposición de las autoridades locales de trabajar juntos para preservar la historia.

Durante el acto solemne emotivo, que asistieron el Agregado Militar a.i. coronel Andrey Rakov, Director de la representación de “Rossotrudnichestvo” en España Eduard Sokolov, Primer Secretario de la Embajada Pavel Zavarzin, Alcaldesa de Escalonilla Sonia María Gómez Fernandéz y residentes locales fue subrayada la importancia de guardar la verdad histórica, para que la barbarie del fascismo y las guerras jamás vuelvan a hacer nuestro presente.

Los participantes del acto notaron un detalle simbólico: al instalar el monumento en memoria del piloto soviético, se despejaron los cielos de Escalonilla, dando paso al sol, que iluminó con la luz templada la perspectiva de las relaciones de amistad entre Rusia y España.

Fotos: Nacho Izquierdo

FMGU, 02/.- El Partido Comunista y la Unión de Juventudes Comunistas en Guadalajara han rendido hoy un homenaje a más de 200 militantes comunistas asesinados por el franquismo. El acto ha coincidido con el 90 aniversario de la fundación del PCE en Guadalajara, hecho que tuvo lugar en otoño de 1928.

El acto ha tenido lugar en el Cementerio municipal de Guadalajara, con el descubrimiento de una placa en el denominado patio cuarto y ha contado con la presencia del secretario general del PCE, Enrique Santiago y  del coordinador regional de Izquierda Unida, Juan Ramón Crespo.

La placa del PCE y la UJCE se suma a las que ya han sido colocadas por UGT, CNT y PSOE, que también acumulan decenas o centenas de asesinados por el franquismo en Guadalajara, y han sido posibles por la aprobación de una moción en el Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara en el que se acordaba la colocación de una placa con todos los nombres de las personas ejecutadas o muertas en prisión en la inmediata posguerra.

Ese acuerdo “sigue sin desarrollar por el equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento de Guadalajara, que se ha negado en repetidas ocasiones pese al acuerdo plenario”, ha denunciado el PCE.

La colocación de placas colectivas en este patio del cementerio, donde se encuentra una de las dos fosas comunes con víctimas del franquismo del cementerio de Guadalajara ha sido una iniciativa del Foro por la Memoria, quienes también aportado las listas de victimas a las diversas organizaciones. “Todo ello en espera de que el equipo de gobierno ponga la placa institucional con los nombres de todos, a la que no renunciamos, pero que tiene que ser institucional, así este lugar pasará a ser lo que debe ser: un espacio de memoria, y no sólo un jardín, como es actualmente “, ha dicho Xulio García, portavoz del Foro por la Memoria.

Tras descubrir la placa y finalizar el acto con el canto de la Internacional y el himno de La Joven Guardia, los asistentes han subido a la fosa del cementerio civil, donde el Foro por la Memoria de Guadalajara ha hecho entrega de tres diplomas en homenaje, que vienen uniéndose a los más de 60 que han entregado ya resistentes antifascistas y a victimas del franquismo y a sus familiares, militantes de diversas organizaciones,

En esta ocasión y ante la tumba de Vicente Relaño, secretario general del PCE de Guadalajara asesinado en 1943, se han entregado diplomas de la “Medalla de la Libertad” que reproduce una medalla republicana de 1937, al propio Vicente Relaño, a su sobrina, Isabel Hernando, y al militante comunista Pedro Wandelmer, asesinado en 1940.

 

 

QUIENES ERAN:
VICENTE RELAÑO, LA INTEGRIDAD DE UN COMUNISTA

Fmgu_ 29/11/2108.- El día 8 de mayo de 1943, Vicente Relaño, secretario general del Partido Comunista en Guadalajara fue asesinado por la maquinaria criminal franquista en nuestra ciudad. Se trataría de la única víctima de la dictadura que fue asesinada completamente sóla, sin que ningún otro compañero estuviera a su lado, aunque es seguro que todos los demás presos se sentirían conocionados por el suceso, pues Relaño fue un ejemplo de dignidad para todos los antifascistas de Guadalajara.

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Vicente Relaño, en su época de Juventudes Socialistas.Foto: Familia Relaño

El asesinato de Relaño se sumaría al de tantos dirigentes locales, provinciales o nacionales del PCE, perseguidos con saña y torturados por la dictadura, a los que especialmente se quería eliminar, sobretodo por lo que representaban.

El número total de juicios a los que fueron sometidos los antifranquistas en la provincia de Guadalajara es de 6879 (datos recogidos a fecha noviembre de 2018) y la cronología de los mismos según datos del Foro por la Memoria nos muestra que la inmensa mayoría (4886) lo fueron en el año 1939, mientras que en el año 1940, tuvieron lugar 1104 juicios. Es decir, la dictadura se dio mucha prisa en eliminar a aquellos a los que consideraban sus enemigos a aquellos que se enfrentaron desde el primer momento al golpe militar. Sin embargo, resulta llamativo que alguien de la importancia política de Vicente Relaño, preso desde 1939, tras ser capturado en Alicante, y pasar tiempo en el campo de concentración de Albatera, fue juzgado (si es que a ese acto criminal se puede llamar “juicio”) en fecha tan tardía como 1942.

El motivo del tardío sometimiento a juicio (año 1942) de alguien que era una presa tan codiciada por los franquistas, y el motivo de su tardío asesinato, (mayo 1943) tiene que ver con la intención de la dictadura de darle apariencia de legalidad a sus crímenes y actuaciones. El principal motivo era la cantidad de avales que Relaño tuvo pidiendo la reducción de su condena.

La familia de Vicente, al igual que la de otros muchos antifranquistas, se vió obligada a buscar desesperadamente avales políticos que le exculparan de “sus crímenes”. Miles de familias se vieron obligadas a casi mendigar una firma de alguna de las personas pertenecientes al bando vencedor, que dijera que esa persona y las acusaciones contra ella eran falsas, Ni que decir tiene que muchísimas personas se negaban a darlos porque eran sencillamente, comprometerse defendiendo o avalando a quienes pasaron a ser proscritos, a enemigos del Estado.

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Relaño en 1938. Foto: Hozy Martillo, Órgano del PCE de Guadalajara

Vicente Isidoro Relaño Martínez, nacido en Guadalajara en 1907, era delineante de la Diputación Provincial. Fue fundador de las Juventudes Socialistas en la provincia, y afiliado al sindicato UGT desde 1925, alcanzando el cargo de Secretario de la Federación de Sociedades Obreras de Guadalajara. En 1925 también fundó en Guadalajara un partido de ideología comunista junto a su hermano Arsenio Relaño, llamado “Partido Republicano Presidencialista”, siendo posteriormente uno de los fundadores del PCE, en Guadalajara, en el año 1928, y secretario provincial del mismo desde 1931. El que sería más tarde jefe de la sublevación militar, Rafael Ortiz de Zárate, tuvo ya un incidente con Relaño en 1934 en el Café de la Amistad, en el que Vicente Relaño fue abofeteado por Zárate , por redactar una octavilla antimilitarista publicada en El Socialista. Hecho que aunque resulte increíble fue usado como un agravante y no eximente en el juicio de Vicente Relaño.
En 1936 Relaño tuvo un papel decisivo contra la sublevación golpista pues logró escapar durante los primeros momentos, en que los golpistas hicieron más de 300 detenciones de simpatizantes y dirigentes del Frente Popular. Relaño escapó regresó a la ciudad dos días después acompañando a las fuerzas leales y posteriormente en el reparto de fusiles a las milicias y fuerzas leales.

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Vicente Relaño (sentado en el centro) por el PCE y Gregorio Tobajas (detrás suyo) PSOE, reunidos en abril 1938 en el Comité de Enlace del PCE y PSOE, Foto: A. Lueta/ Hoz y Martillo.

En 1938 fue uno de los impulsores de la Comité Provincial de Enlace entre el Partido Socialista y el Comunista, con el objeto de crear el Partido Único del Proletariado , una antigua aspiración que buscaba la unidad de las organizaciones marxistas.
Detenido en Alicante, Relaño fue sometido a continuas torturas del modo más impune en la cárcel, al igual que otros muchos presos.
Para intentar salvar su vida la familia consiguió bastantes avales en su descargo, intentando con ello, escapar de la suerte que le tenían destinada sus captores. Se equivocaba. Relaño ya estaba condenado a muerte previamente por su sóla condición de dirigente del PCE. No es en absoluto el único caso en el que un acusado republicano fue igualmente asesinado a pesar de contar con avales. Es el caso del dirigente de UGT de Sigüenza Fernando López Gracia, quien protegió al ex alcalde de derechas de Sigüenza Gerardo Sánchez . A pesar de ello, Fernando López Gracia fue fusilado en 1941.
Vicente Relaño, actuando con responsabilidad y sentido del deber, protegió como era su obligación a personas inocentes que se hallaban amenazadas, debido al desorden provocado por el propio golpe de Estado
Los avales firmados por personas a favor de Vicente Relaño fueron los siguientes: Anselmo Redondo Hernández (sacerdote) (fecha 20-1-43); Baltasar Zabía y Bernad (Fecha 26-12-42); Teresa Olivier López, hija de Aurelio Olivier Sobera (fecha 22-2-43); Gregorio Bennier y Pedro (fecha 7-1-43), y sobretodo Higinio Busons López (fecha 23-12-42). El caso del maestro Higinio Bussons es especialente significativo, pues Bussons era alguien muy conocido, al ser superviviente de la matanza cometida en la Prisión Central de Guadalajara, ocurrida tras el bombardeo de la aviación nazi de Guadalajara, el 6 de diciembre de 1936, que costó decenas de muertos y muertos en la ciudad y que tuvo como consecuencia el ataque incontrolado a las cárceles , y el asesinato de 302 personas a las que se identificaba con los sublevados.

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Relaño en 1938. Foto: Hoz y Martillo, Órgano del PCE de Guadalajara

Bussons pidió ayuda a Relaño, quien le puso protección, y posteriormente seria absuelto por el Tribunal Popular de Guadalajara, ponéndole hasta protección. Aunque Bussons testificó en principio a favor de Relaño, pensando que si le ayudó era por esperar recompensa y no porque era su obligación, Relaño fue juzgado y asesinado, Después de la guerra, Busson ejercería sin ningún rubor como secretario de la Comisión Depuradora de Magisterio, condenando a muchos maestros republicanos,
La compañera de Relaño, Isabel Sacristán fue también condenada y desterrada a Zaragoza, algo muy frecuente. Es por ello que la red de Socorro Rojo se hizo fundamental para ayudar a los y las presas y sus familias.

Según fuentes familiares que estaban en contacto con algunos de los avalistas, Muchos sectores reaccionarios de la ciudad, entre ellos un general franquista, ex profesor de la Academia de Guadalajara, quien en al comprobar en 1943 que Relaño no habia sido asesinado, protestaron, acelerando su muerte,

Es por ello que Vicente Relaño Martinez fue asesinado el 8 de mayo de 1943, el EL médico Aurelio López certificó su muerte por fusilamiento que firmó el presidente del Tribunal Especial de Ejecuciones, Fulgencio Peromingo, Un mero trámite, La realidad es que Relaño murió salvajemente torturado por conocidos falangistas de la ciudad.

Su cuñada Teresa Sacristán y tras mucho insistir, pudo ver su cuerpo en el depósito del cementerio, y pudo comprobar que estaba irreconocible, pues tenía la cara acribillada a balazos, como si quisieran hacer desaparecer las pruebas de la tortura. Otros muchos le habían precedido.

Sirvan estas palabras de homenaje a este hombre honesto incansable defensor de la causa obrera, un ejemplo de dignidad militante, de entrega por la causa de la libertad, de defensa de la legalidad frente al golpismo y de honradez sin límite.

Con ello le queremos con este humilde y sincero homenaje devolverle una pequeña parte del reconocimiento que merece y que esperamos que algún día sea institucional, en su calidad de funcionario de la Diputación. Queremos también homenajear a su sobrina Isabel Hernando Sacristán, por ser la memoria viva de Vicente Relaño, y ser ella misma un ejemplo de dignidad y honradez comunista y antifascista.

Para saber más:
https://memoriaguadalajara.es/2015/02/01/la-represion-contra-el-pce-en-guadalajara-clandestinidad-y-resistencia/

Xulio García Bilbao
. Foro por la Memoria en Guadalajara
@memoriaguada
http://www.memoriaguadalajara.es

El investigador Juan Francisco Prado Sánchez-Cambronero rebate en un libro las tesis “de una herencia franquista de 40 años que distorsiona la realidad”

“El conflicto bélico está totalmente idealizado y demonizado por parte de la izquierda y de la derecha. La reflexión debe ser más sincera y honesta” y aboga por un “análisis sosegado y científico”

El autor llegó a bucear en los archivos vaticanos ante las dificultades de consulta en los archivos eclesiásticos españoles para elaborar una tesis doctoral que se ha convertido en libro

Las discrepancias Estado-Iglesia respecto a temas como los impuestos, el uso de símbolos o expresiones religiosas en espacios públicos, entre otras cosas, no son nada nuevo y están de plena actualidad. Casi tanto como lo estuvieron durante la II República Española con la implantación, vía Constitución, de un Estado laico, aceptado tanto por la derecha como por la izquierda republicana.

¿Influyeron las discrepancias a causa de la religión en la llegada de una guerra civil? ¿Cuál fue la postura de la iglesia ante los preceptos de un Estado que les dejaba en segundo plano? ¿Cuánto hay de verdad en los motivos de la destrucción del patrimonio religioso durante la contienda?

Un libro  de investigación publicado por la Biblioteca de Autores Manchegos (BAM) de la Diputación de Ciudad Real, que  abarca el periodo 1931-1939, ahonda en estos y otros aspectos.

“Conflictividad social y patrimonio en la provincia de Ciudad Real durante la II República (1931-1939)”, de Juan Francisco Prado Sánchez-Cambronero, trata de arrojar luz sobre algunos de los mitos antes y durante la Guerra Civil española.

Este doctor en Historia del Arte es el director del Centro de Estudios Herencianos y archivero municipal en Herencia (Ciudad Real), explica que el libro partió de su interés en “estudiar  la percepción de una sociedad  respecto al arte religioso que le rodea, que era casi todo el que había en Ciudad Real en aquella época”.

Dice que quiso resolver “una especie de misterio: me he criado en un entorno católico y cada vez que salía el tema de la destrucción de patrimonio en la  Guerra Civil se contaba en voz baja y con cierta aura de misticismo. Quería tratarlo abiertamente y no de forma manida” para despejar una ecuación en la que pesan tanto factores ideológicos, religiosos como de otro tipo.

“Creo que se necesitaba una revisión científica, quitando todo tipo de accesorios que en realidad son una herencia franquista de 40 años y que distorsionan la realidad”.

Ciudad Real tenía entonces 100 pueblos y muy distintas realidades sociales: el campo, la mina, los montes y la sierra del sur… “Todos estos factores hay que tenerlos en cuenta cuando analizamos la historia”. No todo es blanco o negro (rojo o azul en este caso). “El conflicto bélico está totalmente idealizado y demonizado por parte de la izquierda y de la derecha. La reflexión debe ser más sincera y honesta”, sostiene, para abogar por un “análisis sosegado y científico”.

El Estado laico y la postura del Obispado

El libro buceó en muchas y muy variadas fuentes durante los cerca de seis años de investigación incluyendo los archivos vaticanos cuando Benedicto XVI abrió los fondos relativos a la Nunciatura de Madrid con posibilidad de consulta de documentos hasta 1939.

“No lo dudé porque la consulta de archivos eclesiásticos en España es dificilísima” y así tuvo acceso a la correspondencia que mantuvo el obispo de Ciudad Real de la época, Narciso Estenaga, con el nuncio. El investigador explica que la verdadera confrontación con las políticas laicas de la República estaba en el asociacionismo católico (Acción Católica, por ejemplo) y no tanto en el Obispado. “No había una exposición pública del obispo en este tema. Es una cosa extraña respecto a lo que ocurría en otras diócesis. Su perfil era más moderado”, dice el investigador.

Primeros artículos de la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas en 1933

Primeros artículos de la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas en 1933 Imagen: Archivo del Congreso de los Diputados

Solo así se entiende que el  Obispado  de  Ciudad  Real, en los primeros años,  no  mostrase  “excesivamente  su  oposición  a  las  políticas  republicanas  contrarias  a  sus  intereses”:  la nacionalización  de  los  bienes  de la Iglesia que impuso la República -tanto en gobiernos de derechas como de izquierdas-, la obligación del clero de tributar por  los  bienes  patrimoniales o la norma constitucional que prohibía  a  las  instituciones  pública el  auxilio  económico  a  ninguna  asociación  religiosa. Con el tiempo eso cambiaría.Se debatían hasta las autorizaciones para el repique de campanas

Fue un periodo muy corto hasta la Guerra Civil en el que se debatía “todo” en el ámbito municipal. “Hasta el repique de las campanas de las iglesias se llevaba a los plenos porque invadía el espacio sonoro público y había que autorizarlo, como las procesiones”.

Se eliminaron las ‘barreras’ entre la parte civil -donde se enterraba a apóstatas, niños sin bautizar o suicidas – y la parte religiosa de los cementerios y se escenificaba un acto “patriótico, símbolo del fin de la desigualdad tras la muerte”, en el que normalmente se interpretaba el himno de Riego.

“En muchas ocasiones todo esto dependía del talante de cada alcalde o del partido gobernante en cada municipio”, detalla el investigador, quien apunta que quizá  los conceptos -la laicidad o la no injerencia de lo religioso en asuntos civiles y viceversa- eran “abstractos y de mucho peso filosófico” y sobrepasaban “la poca preparación académica media” de la provincia en la época.

Durante los primeros años de la II República tanto conservadores como partidos de izquierdas se mostraron respetuosos con el principio constitucional de un Estado laico. Esa actitud iría mutando poco a poco.

 
‘Iconoclastas’, acuarela del daimieleño Juan D’ Opazo Fuente: Museo Comarcal de Daimiel (Ciudad Real)

“Se produce una erosión” en las relaciones entre las distintas clases sociales y la derecha republicana asume como identidad propia lo católico porque “ven que su electorado está en esos colectivos” y lo aprovecharon en la campaña electoral de 1936 con la connivencia de un clero que en Ciudad Real se había mantenido “aséptico” desde 1931.

“No existió una élite republicana exaltada y antirreligiosa”

 El corto periodo de la II República dejaría como legado  la creación del Museo Provincial de Ciudad Real (1932) que el libro recoge con todo detalle. En 1933 la Diputación diseñó la  ‘Ruta  del  Quijote’  para  generar  un  recurso  dinamizador  del  inexistente  turismo  en  la  provincia y solicitó  al  Patronato  Nacional  de  Turismo  “ser  oída  en  el  proyecto  de  establecer  oficialmente  la  ruta “.

Todo eso quedaría en un segundo plano cuando el aumento de la tensión social desembocó en una guerra civil. Es entonces cuando se produjo la destrucción de parte del patrimonio religioso de la provincia “aunque no por las razones que nos han contado”.

En un momento de la historia de España en el que “el municipio cobró autonomía de verdad a nivel administrativo, los ayuntamientos arrebataron los medios de producción vinculados a las élites sociales y en esta situación al llegar la guerra lo primero que se hacía era ir a la iglesia y destruir patrimonio religioso, no por serlo, sino porque lo identificaban con el patrimonio de sus adversarios” y subraya que “ no  existió  una  élite  republicana  exaltada  y  antirreligiosa  en  contra  de  la  mayoría  del  pueblo  católico. El  fenómeno  posee  muchos  más  matices  y  aristas  que  se  ven  influenciados  por  el  contexto  local  y  nacional”.

El investigador lamenta que en la historia de destrucción de iglesias o de obras de arte entre 1936 y 1939 “pesen tanto los testimonios orales, sobre todo en unos hechos de hace 80 años, o en lo que decían publicaciones de la época como ‘Pueblo Manchego’ que era el órgano de los conservadores en la provincia”.

“La aviación franquista se dedicó a bombardear el Museo del Prado y mientras lo hacían, vendían al mundo que los republicanos eran anti-religiosos que destruían arte religioso”

En este contexto, explica, “se  quiere dar la sensación de que el catolicismo, más allá de una religión, era una cuestión identitaria y transversal a izquierda y derecha. No estoy de acuerdo”. El investigador contrapone una realidad social bien distinta en la que “había un auge de las ideas secularizadoras y del laicismo. La religiosidad no era tan unánime en la sociedad como nos vendieron durante 40 años de historiografía franquista”.

Propaganda electoral de la CEDA para las Elecciones Generales de febrero de 1936

Propaganda electoral de la CEDA para las Elecciones Generales de febrero de 1936 Fuente: El Pueblo Manchego

En el libro se explica también cómo “la  conservación  y  destrucción  de  obras  patrimoniales  fue  utilizada  por  ambos  bandos  en  la  contienda  como  arma  propagandista  de  cara  a  los  medios  internacionales. “La aviación franquista se dedicó a bombardear el Museo del Prado y mientras lo hacían, vendían al mundo que los republicanos eran anti-religiosos que destruían arte religioso”.

El investigador desmiente que se actuase así: “Las autoridades republicanas, cuando tuvieron el control de la situación, establecieron cauces para la protección de este patrimonio. Lo que no pudieron controlar fue el movimiento revolucionario de los primeros días tras el golpe de Estado” pero, en todo caso insiste, “no hubo un movimiento en contra de la religión sino  anticlerical”. 

Juan Francisco Prado tampoco cree que la destrucción del patrimonio religioso pueda atribuirse a “la incultura” de los gobernantes de la época o de las gentes de los pueblos. “Es cierto que los niveles de alfabetismo eran bajos pero no hay que confundir incultura con indiferencia hacia el arte. Lo que se consideraba obra de arte no se tocó. Por poner un ejemplo, la figura de un san Roque era un objeto de devoción, pero no arte”.

Y por eso, alude al momento en 1939 en el que el régimen de Franco promulgó la Ley de Responsabilidades Políticas y pidió informes sobre lo ocurrido en las iglesias, para dirimir las responsabilidades de la guerra, a párrocos o jefes del movimiento, muchos de responden: “No se han destruido obras de arte, nada más que santos” y es que, dice este experto, “el concepto de obra de arte era distinto al que tenemos hoy“ -que incluye la imaginería religiosa- y “considerarlas como mero objeto de devoción, no como arte, no era cosa de los incultos de la izquierda sino de toda la sociedad. Se atacaba a lo que consideraban los símbolos del adversario social y político”. 

Circular de la Junta Delegada del Tesoro Artístico de Ciudad Real a los ayuntamientos

Circular de la Junta Delegada del Tesoro Artístico de Ciudad Real a los ayuntamientos Fuente: AMH, Fondo Histórico

Retablos y cuadros sobrevivieron, no tanto las esculturas que representaban símbolos religiosos.  Muchas iglesias se convirtieron en albergue para refugiados de guerra procedentes de Andalucía que huían del frente, a veces eran improvisados teatros y cines por decisión del Ayuntamiento, también fueron graneros o cuarteles republicanos. Pero también hay excepciones como la de Herencia, donde un concejal de la CNT se opuso en Pleno a que las tropas ocupasen la iglesia por miedo a la destrucción de un valioso cuadro de la Inmaculada.

“La sublevación militar actuó como catalizador para que todas las colisiones cristalizaran en forma de violencia anticlerical  y actos iconoclastas. Resulta imprescindible la compresión de estas fricciones para evitar explicaciones tan peregrinas como la de la mera locura colectiva e irracionalidad”, concluye el investigador. El ‘Greco’ vendido a un particular por la “ridícula” cantidad de 80.000 pesetas

El ‘Greco’ vendido a un particular por la “ridícula” cantidad de 80.000 pesetas

Entre las curiosidades, el libro recoge que en  1926  varios periódico habían anunciado  el  descubrimiento  de  ‘un  Greco’  en  Daimiel, la ‘Adoración  de  los  Pastores’,  perteneciente  a  la  última  época  del  pintor. Estaba en el convento carmelita local. En plena guerra civil, fue recogido por la  Junta  del  Tesoro  Artístico, un órgano republicano, “para su protección”.

Tras  la  restauración,  el  lienzo  fue  trasladado  junto  con  las  grandes  obras  del  Museo  Nacional  del  Prado  a  Valencia,  Figueras  y  posteriormente,  en  febrero  de  1939,  a  la  Sociedad  de  Naciones  en  Ginebra  hasta  que  finalizó  la  guerra. 

Se  tomó  la  decisión  de  la  evacuación  de  las  obras  del  Prado  junto  con  otras  procedentes  de  El  Escorial,  del  Palacio  Real,  del  Palacio  de  Liria  y  de  la  Real  Academia  de  San  Fernando. En parte para  protegerlas  pero  también, dice el autor, “como  una  acción  que  reinstalaba  los  grandes  tesoros  nacionales  en  el  lugar  donde  estuvo  ubicado  el  Gobierno legítimo  en  cada  momento”.

El  lienzo  regresó  a  España  junto  con  el  resto  de  obras  (entra ellas los Grecos de Illescas (Toledo) en  septiembre  de  1939. Actualmente pertenece a  la  colección  privada  de  Félix  Valdés  Izaguirre  en  Bilbao. Las monjas carmelitas vendieron la obra “a un precio ridículo” de 80.000 pesetas y con el dinero pagaron las obras de reforma del convento, explica el investigador.

Durante la guerra, “las labores de recogida de obras por parte de los técnicos eran muy concienzudas”, señala, a pesar de los escasos recursos. También el sistema de catalogación de las obras. “Las bases de datos estaban tan bien hechas que los propios organismos franquistas los utilizaron para devolver a cada parroquia sus obras”.

2c086ed1-8df5-4bbc-8219-dca11a9ab4d9.jpgIU C-LM ADOPTA LAS PROPUESTAS DE MEMORIA HISTÓRICA DE “ENCUENTRO DE MEMORIA”.

Toledo, 10/11/2018.- La federación regional de Izquierda Unida de Castilla-La Mancha ha anunciado, dentro de la Jornada Programática celebrada hoy en Toledo, que su programa electoral de cara a las próximas elecciones autonómicas asumirá las propuestas defendidas en el “Encuentro de Memoria” y contenidas en la llamada “Carta de Vicálvaro”, un documento realizado por más de 90 asociaciones de memoria histórica y colectivos de víctimas del franquismo de todo el Estado entre los que se encuentra el Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha. Entre las propuestas de la “Carta de Vicalvaro” se encuentra la exigencia que el gobierno regional se comprometa a realizar homenajes institucionales a los cargos públicos que fueron represaliados por la dictadura. El próximo dia 24 de noviembre se celebrará el 4º Encuentro de la Memoria al que se espera acudan decenas de organizaciones memorialistas de todo el Estado.

#EncuentroVictimasFranquismo
encuentrodelamemoria@gmail.com
https://plataformacontralaimpunidad.wordpress.com/2015/10/31/i-encuentro-estatal-de-colectivos-de-memoria-historica-y-de-victimas-del-franquismo-conclusiones/

 

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‘Memorias de una mujer republicana’ relata la vida de Emilia Cañadas, hija del último alcalde republicano de Guadalajara, fusilado en 1939

Hoy, a los 90 años, revela convencida que “mi gran ilusión es vivir la III República antes de morirme”

“Os juro que muero siendo inocente”. Con estas profundas palabras se despedía Antonio Cañadas Ortego de su familia desde la cárcel, antes de ser fusilado el 5 de julio de 1939. Es la fecha que consignan Pedro A. y Xulio García Bilbao, y Carlos Paramio, en la monumental obra ‘La represión franquista en Guadalaja’ (Ediciones Silente, 2010).

Fue uno de los perdedores de la Guerra Civil. “Muchos de ellos serán fusilados al amanecer, tras recorrer en una furgoneta militar su último camino: el trayecto que va desde la prisión en que están recluidos hasta la tapia del cementerio. Así acabarán sus días muchos nombres significados de la crónica local de Guadalajara, como Antonio Cañadas Ortego, el profesor de instituto Marcelino Martín o el ebanista Facundo Abad, alcaldes socialistas durante el periodo republicano”, escribió Javier Solano en ‘Guadalajara durante el Franquismo: memoria de la ciudad 1939-1959’ (Nueva Alcarria, 1995).

La vida de Antonio Cañadas, militante de Izquierda Republicana, concejal, alcalde  y Gobernador Civil de Guadalajara durante la Segunda República evoca el trágico destino que siguieron miles de republicanos españoles por defender la libertad hasta las últimas consecuencias. Nacido en la capital alcarreña en 1892, Cañadas estudió para maestro, se casó con Ascensión, una mujer de Guadalajara de familia acomodada y, junto a ella,  formó una familia de seis hijos.

Antonio Cañadas Ortego
Antonio Cañadas Ortego Familia Cañadas

Durante años el matrimonio regentó un comercio de bicicletas en la céntrica calle de la Concordia de Guadalajara, aunque si por algo se recuerda a Antonio Cañadas es por su activismo político a favor de la República. Afiliado a Izquierda republicana desde joven, escribió en el diario ‘Abril’ y ejerció de concejal y alcalde de Guadalajara en 1931 y 1936. Ahora Emilia Cañadas, su hija y Presidenta de Honor del Foro Por la Memoria de Guadalajara recupera la historia de su padre, y la suya propia, en ‘Memorias de una mujer republicana’, presentado esta semana en la localidad de Cabanillas del Campo.

La llegada de la Guerra Civil

La vida de la familia transcurría sin sobresaltos hasta que estalló la Guerra Civil y se vieron empujados a desplazarse a la localidad alcarreña de Fuentenovilla, después del bombardeo con el que la aviación alemana arrasó Guadalajara, en diciembre de 1936. El plan de la familia Cañadas era emigrar a México para empezar una nueva vida después de la guerra. Un proyecto que se truncó, cuando los nacionales capturaron a Antonio en el puerto de Valencia junto a otros muchos republicanos, que esperaban subir a un barco para viajar a América. A partir de entonces comenzó el sufrimiento y la tortura para el político de Guadalajara. “Los falangistas sometieron a mi padre a un juicio sumarísimo y le fusilaron en el cementerio de Guadalajara el 5 de julio de 1939”, recuerda emocionada a eldiarioclm.es Emilia Cañadas, hija de Antonio, de 90 años de edad, quien recuerda cómo su padre “nos contó en su testamento las torturas que sufrió y hasta donde quería que se le enterrase”.

Tras el fusilamiento de Cañadas, Ascensión y sus hijos vivieron en la penuria durante la posguerra, porque, según afirma Emilia “nos obligaron a pagar una multa de 14.000 pesetas y nos robaron todo, hasta las camas”. Después poco a poco rehicieron su vida en Madrid bajo la tutela de su madre Ascensión,  que hubo de trabajar limpiando casas para mantener a su familia, y siempre con el recuerdo imborrable de su padre.

Emilia Cañadas y Xulio García, en la presentación del libro
Emilia Cañadas y Xulio García, en la presentación del libro IU

Casi 80 años después del asesinato de Antonio Cañadas, su hija Emilia le rinde un emotivo homenaje. “Mi padre era un hombre bondadoso, justo con los demás y nunca me avergonzaré de que le mataran, porque defendió sus ideales hasta el final”, asevera. Emilia contaba con ocho años cuando fusilaron a su padre. Una historia “triste” que ha marcado la existencia de esta mujer de fuertes convicciones republicanas, que a sus 90 años recoge el testigo de su antecesor con una intensa actividad política en las filas de Izquierda Unida y como Presidenta de honor del Foro por la Memoria de Guadalajara: “He vivido teniendo presente el legado inolvidable de mi padre, soy republicana, me afilié en la clandestinidad al Partido del Trabajo y siempre he tratado de defender la libertad y la justicia social”, enfatiza Cañadas.

“Que la sociedad aprenda la historia horrible que padecimos durante el franquismo”

El libro ‘Memoria de una mujer republicana’ recoge esta dolorosa trayectoria vital. “Desde joven escribí mi diario y con este libro deseo dar a conocer mi vida y que la sociedad aprenda la historia horrible que padecimos durante el franquismo, porque hay incultura y la historia no se explica a los jóvenes como ocurrió”, subraya la guadalajareña.

La obra aborda la vida de Emilia, grabada por la pérdida de su padre, y relata cómo desde los ocho años, su familia y ella misma lucharon incansablemente para sobrevivir a la posguerra. “Viví durante años separada de mi madre en el internado de las monjas Adoratrices de Alcalá de Henares, porque estaba en la penuria y no podía ocuparse de mi”.

Hoy, a los 90 años y una lucidez asombrosa revela convencida que “mi gran ilusión es vivir la III República antes de morirme”.