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valdes-aguado-cesareo-hÓscar de Marcos, (FMGU).. Cesáreo Valdés Aguado nació en Millana (Guadalajara) en Febrero de 1901, se tituló en magisterio a los 20 años. Impartió magisterio en las escuelas de El Recuenco en Cuenca y Pozo de Almoguera, Valtablado del Rio y Ocentejo en Guadalajara. En noviembre de 1930, por oposición, es nombrado maestro propietario de la escuela de niños de Gallegos-Barlovento (Sta. Cruz de Tenerife).

En noviembre de 1931 volvió a Guadalajara para tomar cargo de la escuela de niños de Illana. En abril de 1932 el inspector jefe de 1º Enseñanza, Gabriel Vera y Oria pudo apreciar “la acertada organización de su escuela, su competencia y memorias presentadas”, quedando plenamente satisfecho con su labor docente, fue aprobado en sus prácticas de opositor y pronto sería nombrado oficialmente maestro propietario de las citadas escuelas.

En octubre de 1934 se casó con la también maestra, Josefina Yanguas Cano, en Madrid. Josefina también impartiría clases en Illana, trasladándose a Cogolludo finalizada la guerra.

Se afilió a la F.E.T.E. siendo uno de los dirigentes de la U.G.T. local durante la guerra colaborando en la creación de la Casa del Pueblo, así como la cooperativa agrícola, una cooperativa en la que participaron más de 400 vecinos del pueblo de un total de unos 1800 habitantes. La colectividad de Illana estaba conformada en forma de cooperativa y regida por un Consejo de Administración del cual formaba parte Cesáreo. Puso en marcha la abandonada almazara de aceite. Cesáreo Valdés puso especial interés en un proyecto para construir un canal que facilitara los planes de regadío en la vega del Tajo, a su paso por Illana.

En su labor docente ayudó a educar y alfabetizar a la población obrera local impartiendo clases para adultos durante la noche, de forma no reglada. Y colaboró a que los libros que las Misiones Pedagógicas llegaran a Illana.

Especialmente sensibilizado con las necesidades de los más jóvenes, colaboraba a la alimentación de los infantes de las familias más necesitadas del pueblo.

Los últimos días de la guerra le sorprendieron en su pueblo natal, Millana, donde fue detenido junto a otros ocho vecinos de la zona a mediados de abril de 1936. Fue trasladado a Guadalajara junto a los siguientes detenidos: Pedro Écija Guindo, Andrés Ibáñez Aranda, Miguel Lozano, Pantaleón Calvo Guerrero, Juan Gil Ruiz, Carlos Gil Grande, Maximina Gil Grande y Teodoro Portillo Sampedro.

En Guadalajara sufrió la dureza de la prisión habilitada del Convento del Carmen, donde tenemos registrados numerosos casos de torturas y enfermedades derivadas de la mala alimentación y condiciones higiénico-sanitarias. De los vecinos de Illana internados en esa prisión fallecería por dichas causas el concejal Lorenzo Fernández del Saz en agosto de 1941.

Paralelamente a su estancia en prisión, y como todos los funcionarios públicos, sufrió un proceso de depuración que concluiría con su separación definitiva del cargo de maestro, y bajada el escalafón. En dicho proceso fue acusado, entre otras cosas, de tener “ideas izquierdistas” a lo que Cesáreo contestó: “Auxiliar a las clases más humildes, compadecerse de las necesidades, ver las miserias y necesidades de los niños y remediarlas en la medida de mis posibilidades económicas es lo que en los pueblos han llamado ser de izquierdas y hasta revolucionario. Esta idea la he sentido en lo más íntimo de mi alma porque es humano”.

A finales de noviembre de ese mismo año se desarrollaría la falsa de juicio en el que fue procesado junto a otros dieciocho vecinos de Illana. Las penas a las cuales fueron condenados y por las cuales, aun hoy, siguen siendo culpables son las siguientes:

(Nombre,  Filiación,  Cargo,  Condena)

García-Antón de Marcos, Valentín UGT Concejal 30 años

Saceda Martínez, Guillermo UGT Concejal 20 años, destierro

García-Abad Fernández, Santiago Secretario Municipal 30 años

García Blanco, Adolfo

Rubio Toledano, José UGT-PCE Tesorero Colectividad 12 años

Rubio Toledano, Gregorio UGT-PCE 12 años

De Marcos García-Antón, Miguel UGT-PCE 20 años

López Yebra, León UGT-PCE 6 años

López García, Teófilo UGT 30 años

Gutiérrez García-Salceda, Eloy

Yebra García, Cándido UGT-PCE Concejal y Presi. Colectivid. 12 años

Saceda de Marcos, Julián UGT Concejal 30 años

Fernández del Saz, Lorenzo UGT Concejal 30 años

Continente Martínez, Antonio UGT Concejal 30 años

Valenciano García-Abad, Victoriano UGT Pena de Muerte

Toledano Yebra, Ignacio UGT-PCE Directivo de la Colectividad 20 años

Toledano Martínez, Justo 30 años

Sánchez García-Abad, Zoilo 30 años

Cesáreo Valdés seria condenado a pena de muerte y ejecutado el 13 de mayo de 1940 junto a otras 54 personas en lo que fue la mayor “saca” de la represión franquista en la ciudad de Guadalajara. Fue enterrado en la fosa nº 5 del patio de Sta. Isabel aunque sus restos fueron trasladados posteriormente al osario y destruidos, como el del resto de represaliados de esa fosa.

Josefina Yanguas, esposa de Cesareo, con sus hijas, Una foto que Cesareo tenía consigo en el momento de su asesinato.

Josefina Yanguas, esposa de Cesáreo, con sus hijas, Una foto que Cesareo tenía consigo en el momento de su asesinato.

A día de hoy, sus familiares no ansían los restos de Cesáreo, pero han heredado las ansias de justicia de su ya difunta esposa Josefina y siguen esperando que su asesinato deje de ser considerado legal y que Cesáreo pueda conseguir la justicia que no le dio el régimen franquista.

(Óscar de Marcos, Foro por la Memoria de Guadalajara)

cesareo valdes04/07/2017.- En la fosa común del Patio 4º del cementerio de Guadalajara, ha tenido lugar un homenaje a Cesareo Valdés Aguado, maestro de la localidad alcarreña de Illana, fusilado en ese lugar el 13 de mayo de 1940, tras un simulacro de juicio. Ese mismo día fueron asesinados en dos espacios del cementerio, 54 guadalajareños. La mayor “saca” de toda la posguerra.El sencillo acto fue organizado por su nieto Ismael Portillo Valdés, venido expresamente desde Estados Unidos, con la colaboración del Foro por la Memoria de Guadalajara y de la Unión General de Trabajadores, sindicato al que pertenecía el maestro asesinado. En el mismo participó también una representación de los sindicatos Intersindical STE-CLM y CCOO. Al mismo asistieron Pedro del  Olmo, secretario provincial de la UGT,, asunción Benito, secretaria provincial de FETE-UGT, asi como Juan Luis Martín y Jesús Butrón, de UGT, Por parte de Intersindical STE-CLM asistió Nacho Monreal, y por parte de CCOO, Javier Morales, miembro de la ejecutiva provincial.
En el lugar donde Cesareo Valdés fue enterrado fue colocada una placa con el texto: “Aquí fue asesinado por defender la libertad, Cesareo Valdés Aguado 13-5-1940″.

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Placa instalada ayer en el cementerio de Guadalajara, junto al diploma entregado a su nieto

Flanqueado por la banderas de la República española y por una con el logotipo de UGT de la época, Ismael Valdés instaló la placa y dirigió unas palabras a los asistentes, recordando la figura de su abuelo Cesareo y agradeciendo al Foro y a los sindicatos asistentes su colaboración para el homenaje.
Óscar de Marcos, investigador memorialista y miembro de la junta directiva del Foro por la Memoria, hizo una reseña biográfica del homenajeado, donde quedaron patentes sus valores de fraternidad ante la injusticia y de heroísmo ante el fascismo.
Pedro A. García Bilbao, presidente del Foro por la Memoria, hizo entrega a Ismael, nieto del homenajeado, de un diploma con la propuesta de la “Medalla de la Libertad”, que fue una condecoración creada por el gobierno republicano en 1937, y que pretende simbólicamente homenajear a los que dieron su vida por la libertad de todos luchando contra el fascismo. A los asistentes les fue entregada una postal con una frase del propio homenajeado redactada en la prisión para contestar a las acusaciones que se le hacían, pues hasta se le recriminaba ser solidario con los niños pobres de su escuela, dándoles de comer en su propia casa.

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Frase redactada por Cesareo Valdés en su pliego de descargo (1940), poco antes de ser fusilado.

Laura Íñigo, secretaria de Organización de UGT en Castilla La Mancha, tras una mención emocionada al ugetista Timoteo Mendieta y a la valentía de su familia por haber logrado recuperar sus restos,  puso en valor el sacrificio de los maestros republicanos, entregando al nieto del homenajeado un ejemplar del documental “Maestras de la República”, y agradeció a “todos los que han hecho esfuerzos por rescatar el recuerdo de los maestros y que lucharon por construir el sindicato y una educación pública en el pasado y que han sido injustamente olvidados”,  añadiendo: “Para la UGT es una obligación moral este homenaje”. expresó su emoción “al comprobar cómo el nieto de Cesareo Valdés defiende hoy en el presente los mismos valores de libertad y justicia social” y expresó “el compromiso de la UGT en esta justa por la memoria,”, anunciando que UGT hará lo posible por colocar una placa dedicada a los cientos de militantes de su sindicato fusilados en Guadalajara.WhatsApp Image 2017-07-02 at 11.57.11.jpeg
El maestro Nacho Monreal, representante del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza STE-CLM, intervino para decir que los maestros de entonces “como los de ahora, luchaban por construir desde la escuela un mundo mejor para todos”. “y homenajes como este son indispensable para saber de donde venimos”. Monreal, es uno de los “Cinco del Buero”, un maestro represaliado hace pocos meses como participante en la protesta contra los recortes de educación, que y junto a sus compañeros y tras una dura lucha solitaria, fue absuelto tras ser injustamente juzgado por simplemente defender la educación pública y sin recortes.
Javier Morales, en representación de Comisiones Obreras, puso en valor que “las luchas del presente se sienten inspiradas por la entrega y valores de aquellos que nos precedieron ” y que “nunca debemos olvidar”.
El homenaje se ha realizado con un año de retraso a pesar de estar autorizada la colocación de la placa, debido a que Ismael Valdés , nieto de la víctima reside en Estados Unidos, donde trabaja también como maestro y participa activamente en las luchas sindicales en su ciudad, San Francisco.

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Ismael Portillo Valdés en una protesta sindical de los maestros en San Francisco (EEUU)

Durante el sencillo acto la figura de Timoteo Mendieta fue recordada celebrando sus participantes que su familia tras una dura lucha haya podido recuperar sus restos, algo largamente deseado por su hija y nietos.

El viernes 30 de junio se ha aprobado una moción municipal en el ayuntamiento de Guadalajara que permite proteger los espacios de memoria del Cementerio Municipal y que hará que el consistorio instale una placa de homenaje que contenga los nombres de los 977 guadalajareños y guadalajareñas victimas del fascismo que fueron enterrados en ese camposanto.

foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

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Los grupos municipales del PSOE y Ahora Guadalajara van a presentar este viernes en el Pleno del Ayuntamiento una moción conjunta en la que van a solicitar la preservación de espacios de memoria dentro del cementerio municipal donde fueron enterradas las víctimas mortales de la represión franquista y la consideración de los mismos como espacios de memoria democrática en un intento de conseguir una reparación institucional para las propias víctimas. La propuesta está respaldada por el Foro por la Memoria de Guadalajara y por la Agrupación de Familiares de las Víctimas de la Represión Franquista de la Fosa Común del Cementerio de Guadalajara.

De un lado, el concejal del grupo socialista Víctor Cabeza ha recordado que esta misma iniciativa ya fue llevada a pleno por los grupos municipales de PSOE e IU en los años 2010 y 2013 y, en ambos casos, “nos topamos con una mayoría absoluta del PP, que impidió su aprobación e hizo imposible convencerles de que no estábamos juzgando cuestiones políticas, sino intentando recuperar la memoria de quienes defendieron la democracia y la libertad”.

El edil del PSOE ha añadido que “volvemos a traer esta iniciativa al pleno con la esperanza de que la actual representación política en el Ayuntamiento, esta vez sí, permita que la ciudad de  Guadalajara pague el tributo que después de casi 40 años de  democracia no ha pagado aún a aquellos que en su día dieron su vida por defender la  libertad, la democracia y la justicia social”, ya que “entendemos que todo el que hoy se sienta demócrata no puede ver con malos ojos que nuestra ciudad y nuestro Ayuntamiento recuperen ese espacio en el cementerio municipal para homenajear a aquellas personas que fueron víctimas de la represión franquista”.

“No pedimos nada extraordinario, no abrimos ninguna herida, ni fomentamos ningún enfrentamiento”, ha remarcado Víctor Cabeza, señalando a continuación que “el  enfrentamiento de las dos Españas solo lo mantienen vivo quienes no quieren reconocer que este país sufrió una dictadura que utilizó la represión para acallar la palabra y las  ideas que muchos ciudadanos de este país defendieron con su vida”, por lo que “cuando se asuma lo ocurrido en este país durante la dictadura franquista y cuando esa herida se cierre, el enfrentamiento entre las dos Españas terminará”.

Por su parte, el portavoz de Ahora Guadalajara, José Morales, ha explicado los acuerdos que se pretenden alcanzar con la moción, como son el preservar la Fosa Común del Cementerio Civil y la Fosa Común del Cementerio Católico, así como otras fosas que pudieran aparecer, impidiendo nuevos enterramientos en estos lugares declarándolos, además, lugares de memoria democrática. Asimismo, en caso de aprobarse, el Ayuntamiento instalará una lápida corrida con una inscripción que recoja el texto ‘Por la libertad, la justicia y la democracia’, junto con los nombres de las 977 víctimas mortales de la represión franquista enterradas en el cementerio municipal.

Normalización democrática

“Aquí lo fundamental es la parte de reparación institucional que nunca, nunca, nunca se ha producido en el municipio de Guadalajara. Hay placas individuales o colectivas, siempre particulares, pero no hay ninguna reparación institucional”, ha comentado Morales. Y ha ahondado: “Lo único que hubo fue una placa insultante que, prácticamente, advertía, porque ponía que las personas habían fallecido a causa de sus ideas cuando en realidad habían fallecido a causa de las ideas de quienes les mandaron ejecutar. Murieron a causa del fascismo, no de la democracia”, ha zanjado. Para el portavoz de Ahora Guadalajara se trata de una moción que “nos convierte en una anomalía en Europa”, pero que, por el contrario, sería “normal en el contexto europeo” donde “la podrían aprobar Jean-Claude Juncker, Angela Merkel o Theresa May”, ha ejemplificado.

Por último, el presidente de Foro por la Memoria de Guadalajara, Pedro García Bilbao, ha comentado que la moción recoge “una propuesta que lo que quiere es la normalización democrática; es un llamamiento a los partidos que defienden valores constitucionales”. Se trata, según García Bilbao, de integrar “a todos los partidos juntos en defensa de valores democráticos” para mostrar “que España empieza a ser un país normal democráticamente hablando”. El presidente de Foro por la Memoria de Guadalajara ha recordado que 7.448 personas de la provincia fueron procesadas y encarceladas (al menos durante tres meses) desde 1939, de las que 1.418 tuvieron el resultado de muerte. En el cementerio municipal hay documentadas, a día de hoy, 977 personas enterradas víctimas de la represión franquista.

“A 40 años de las elecciones democráticas del 15 de junio de 1977, sorprendentemente hay cosas que todavía no se han resuelto”, ha comentado al respecto García Bilbao. “No existe ni una sola ejemplificación pública de respeto por todos aquellos que lucharon en defensa de valores constitucionales ante un golpe de estado. Es algo inaudito, que no tiene parangón en la Europa democrática”, ha proseguido. García Bilbao ha lamentado que no exista un espacio público para recordar a todas esas personas represaliadas, al tiempo que ha apuntado que “no es un tema que tenga que ver con la dignidad de ellos, sino con la dignidad colectiva. Lo que está en juego aquí es la dignidad democrática del Ayuntamiento de Guadalajara”.

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Cada vez que alguien oye hablar de la recuperación de la memoria histórica, si no está directamente implicado en la cuestión, identifica casi automáticamente este concepto con la exhumación de fosas comunes del franquismo. Esto no sólo se debe al impacto social que las imágenes de dichas exhumaciones causan, también a la simplificación que los grandes medios de comunicación transmiten sobre el sentido y los objetivos del movimiento social por la recuperación de la memoria. Pero ni las organizaciones memorialistas y de víctimas del franquismo nos dedicamos exclusivamente a realizar exhumaciones, ni el fenómeno es tan simple como se nos presenta.

La Federación Estatal de Foros por la Memoria ha realizado una quincena de exhumaciones de fosas comunes del franquismo en diferentes comunidades autónomas. Todas se llevaron a cabo por profesionales de diversas disciplinas como trabajo militante no remunerado durante sus vacaciones, y en cada una de ellas presentamos denuncia ante el juzgado natural competente por el tipo penal de crímenes contra la humanidad. Es decir, exigiendo la implicación de la Justicia en la exhumación conforme dispone la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y en consonancia con lo establecido por el Derecho Penal Internacional de los derechos humanos.

Invariablemente la respuesta ha sido el archivo de las denuncias (inmediatamente recurridas por nuestra parte) sin abrir una investigación, argumentando la primacía del derecho interno sobre el internacional, la prescripción del delito, y en todo caso aplicando la Ley de Amnistía de 1977. La sorprendente homogeneidad en los autos de juzgados desde Asturias a Extremadura culminó cuando en las dos últimas exhumaciones (en Guadalajara y Málaga) las denuncias se archivaron en aplicación de la llamada Ley de Memoria Histórica de 2007, que deriva a la vía exclusivamente administrativa las exhumaciones de las fosas del franquismo.

La Ley de Memoria establece un sistema de gestión privatizada de las exhumaciones, inhibiéndose el Estado de sus obligaciones, transfiriéndolas a familias y asociaciones, y negando explícitamente el derecho a la Justicia de las víctimas. Lamentablemente comprobamos que la actual proliferación de legislación autonómica sobre memoria histórica y fosas comunes, al insistir en legislar sobre la intervención en exhumaciones cuando no se tiene competencia sobre Justicia, persevera en líneas generales en el modelo privatizador de la Ley de Memoria.

Hoy, las víctimas del franquismo continúan siendo una excepción para el Estado, que no reconoce su existencia, y las mantiene en un limbo jurídico al que no se aplican los procedimientos habituales de la Justicia, siendo norma habitual que el juez o la policía judicial no se personen en una fosa común donde hay restos humanos con evidentes signos de muerte violenta. Recientemente, un abogado especialista en derechos humanos nos recordaba que hoy es perfectamente posible vender en Amazon los restos exhumados de una víctima del franquismo sin tener ningún problema legal.

Pero una fosa común del franquismo constituye, antes que cualquier otra cosa, un conjunto de pruebas de crímenes cometidos en aplicación de un plan explícito de exterminio del enemigo político. En consecuencia hemos realizado exhumaciones con el objetivo principal de denunciar unos delitos que, consideramos, encajan plenamente en la definición de crímenes contra la humanidad, tal y como fueron definidos por el Estatuto de Nüremberg. También para evidenciar públicamente el incumplimiento por el Estado español de sus compromisos y obligaciones con respecto a los derechos humanos en el caso de las víctimas del franquismo.

Cuando hablamos de fosas comunes del franquismo nos referimos esencialmente a inhumaciones ilegales y clandestinas, llevadas a cabo en cunetas, tapias de cementerios, parajes alejados de población, etc… con el fin de hacer desaparecer pruebas de ejecuciones extrajudiciales y, en consecuencia, la desaparición forzada de las víctimas, lo que constituye un crimen contra la humanidad de carácter permanente e imprescriptible.

La conservación o la destrucción de pruebas de estos delitos durante las exhumaciones no depende de la capacitación, por lo general muy alta, de los profesionales que realizan las exhumaciones, sino de que todo el proceso esté sujeto a una certificación judicial que encuadre la exhumación desde el principio dentro de un procedimiento legal, e imposibilite la destrucción de la cadena de custodia, para permitir que las pruebas obtenidas puedan ser utilizadas en un procedimiento penal.

Asimismo se efectúan en algún caso exhumaciones de fosas comunes de cementerios de otro tipo de víctimas, fusilados tras las sentencias de los consejos de guerra. No se trata aquí de desaparecidos: las víctimas tienen todas ellas nombre y apellidos, expedientes carcelarios, sentencia, partes de ejecución, registro de entrada en el cementerio… la exhumación se rige aquí por los respectivos reglamentos municipales de cementerios. Realmente se trata de un traslado de restos para su entrega a los familiares, por cuanto las pruebas documentales hacen innecesarias las forenses como elemento probatorio. En nuestra opinión, el papel en este caso tanto de las asociaciones memorialistas como de las administraciones debería orientarse a la constitución de un espacio estable de memoria que explique las causas y el sentido de su muerte, y estableciendo una dinámica de homenajes periódicos con presencia oficial de representantes institucionales. Y por supuesto, seguir exigiendo la anulación de todas y cada una de las sentencias dictadas por los tribunales y consejos de guerra franquistas.

Algunas administraciones realizan también exhumaciones de otro tipo, como el caso de combatientes muertos en acción de guerra, aunque ante la ausencia de familiares que reclamen los restos y previsibles problemas para su identificación, entendemos que el tratamiento que se debe dar a estas fosas debe ser fundamentalmente conmemorativo y divulgativo.

Lamentablemente constatamos que la solución que propugna el Estado al problema de las fosas comunes pasa por circunscribir las exhumaciones al ámbito estrictamente personal y familiar, ajeno a otras consideraciones. Se niega a los familiares el reconocimiento y el derecho a la justicia, y se utiliza su dolor y el legítimo derecho a la recuperación de los restos del familiar asesinado, haciéndoles creer que hacer justicia consiste exclusivamente en devolverles unos restos mortales que fueron mal enterrados, y que eso es todo lo que deben esperar.

Entendemos perfectamente las urgencias y las necesidades de los familiares de las víctimas (en primer lugar porque nosotros/as también lo somos), pero debemos tener presente que en una exhumación se dan las siguientes circunstancias:

1. Que la identificación de todos los restos no siempre es técnicamente posible.
2. Que muchas víctimas no tienen familias que reclamen sus restos al haber sido asesinados antes de tener descendencia, o porque no están interesadas. Obviamente, aquí hay una responsabilidad del Estado sobre los restos exhumados no reclamados que no puede trasladarse a las asociaciones o a otros familiares.
3. Que los familiares promotores de la exhumación no tienen derecho legal sobre los restos hasta que no se produce una identificación positiva, antropológica o mediante ADN.
4. Que las víctimas que exhumamos no han perdido derechos, reconocidos por protocolos internacionales, y que estos están por encima de los derechos de familiares, asociaciones o administración en aspectos que afectan a su propia dignidad, como el respeto a sus creencias, lo que implica la presencia y uso de los ritos y símbolos que les fueron propios, durante los procesos de exhumación y enterramiento posterior. En particular debemos denunciar el tratamiento morboso que se da en muchos casos a las imágenes de las víctimas del franquismo exhumadas, y que por supuesto sería inconcebible si se tratase de cualquier otro tipo de víctimas.

En 1941 las autoridades nazis aprobaron el Decreto de “Noche y Niebla” para la represión y eliminación física de sus oponentes políticos, que incluía directrices para destruir las pruebas de los delitos cometidos, garantizando así la impunidad definitiva de los verdugos. Hoy, el modelo de exhumación de fosas del franquismo que se pretende imponer tiene como objetivo deshacerse poco a poco del “problema” haciendo permanente y definitiva la impunidad de los crímenes. Se pretende que se desentierren los restos de nuestras compañeras y nuestros compañeros enterrando definitivamente la Justicia, la Verdad y la Memoria, mediante la ocultación a la sociedad del significado real de las exhumaciones, circunscribiéndolas a actos particulares formalmente humanitarios.

La pervivencia de las fosas comunes del franquismo, 42 años después de la muerte física del dictador, constituye una denuncia permanente del trato que la democracia española da a docenas de miles de sus mejores ciudadanos, manteniendo el castigo post mortem diseñado por sus verdugos para ellos y sus familias, sólo porque se atrevieron a soñar que un mundo mejor era posible.

La posición de nuestra Federación, que compartimos con otras asociaciones memorialistas y de víctimas, y con organizaciones de derechos humanos, es que debemos seguir actuando con firmeza para impedir que se perpetúe el modelo español de impunidad, lo que supondría el triunfo absoluto y definitivo del franquismo.
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Arturo Peinado Cano. Presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria. @apces

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Hoy hace 40 años (21 de junio de 1977) la II República Española disolvió sus instituciones y puso fin a su existencia. Nuestra admiración y respeto por el Presidente Maldonado y por Fernando Valera, por Macrino Suarez y todos los ministros, diplomáticos, diputados y por todos los ciudadanos españoles registrados en el registro civil de la embajada en México y en Belgrado que se mantuvieron leales hasta el final. Ellos hicieron lo correcto, nunca reconocieron la legalidad franquista.

Quienes traicionaron a la República en 1977 no han querido recordarla hoy.

Pues bien, sabed que en la ultima comunicación de Don Fernando Valera, sobre el 5 de julio de 1977, se lanzó el grito de Viva la Tercera República y emplazaba a las jóvenes generaciones a luchar por ella y lograr definitivamente la plena soberanía y la libertad del pueblo español.

Hoy, 21 de junio de 2017, esa lucha prosigue, y la República sigue viva en los corazones de muchos españoles.

¡Pongamonos todos Al Servicio de la República!

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La fosa de Guadalajara, el caso Mendieta y la impunidad que permanece
Pedro A. García Bilbao. Foro por la memoria de Guadalajara. Ilustración de José Ramón Urtasun, alusiva a las fosas halladas en Navarra.  Descargar texto

«¡Todos ustedes, los que quedan, sean dignos de nosotros, los 27 que vamos a morir!» Guy Moquet, 17 años, resistente francés, fusilado en 1940.

Siempre supimos que aquel horror estaba ahí, pero no conocíamos los detalles hasta hace poco 1. Antes que nosotros comenzásemos a investigar, miles de personas de Guadalajara sabían ya sobradamente lo que ocultaban las fosas del cementerio civil y la del patio de Santa Isabel. Y era muy sencillo, lo sabían porque era allí donde habían matado a sus parientes, por cientos y cientos. Algunos intentaron hace décadas investigar lo ocurrido, poner nombre a las víctimas y hacerse una idea de conjunto sobre la magnitud de lo ocurrido. No les fue fácil.

No hemos olvidado a César González Camarero, el primero tal vez en poder acceder a los listados oficiales de enterramiento y que encontró un silencio brutal y una colaboración nula de las autoridades cuando en los años 90 intentó investigar lo ocurrido. También encontró graves dificultades Emilia Cañadas, hija del fusilado alcalde Antonio Cañadas: En 1979, Emilia y un grupo de familiares y militantes de izquierdas lograron con aportaciones particulares hacer un sencillo monumento privado. Cuarenta años después, todavía no hay ningún monumento público e institucional. Un dia lluvioso de invierno de aquel 1979, con la presencia de cientos de personas, ella y Francisco Tobajas entre otros, alzaron su voz en un acto en el que no se permitió ni una sola bandera republicana, que ni el ayuntamiento, ni el estado central, ni los partidos se atrevieron a promover y sostener como era su obligación democrática. Ella nunca calló y siempre supo qué había pasado, sacó fuerzas del ejemplo heroico de su padre y de lo aprendido de niña en la escuela republicana que recordaba con inmenso cariño. Ella nunca olvidó a todas y cada una de las personas a las que les costó la vida el sueño de una España hermosa donde brillara la libertad y la justicia social; ella ha vivido siempre con ese ideal allí donde estuvo. Hace ya muchos años que los restos de su padre fueron trasladados a un espacio familiar propio y lejano, pero como ella siempre supo, nada de esto es algo que resista ser tratado como algo individual y despolitizado. El estado democrático tiene la obligación de proteger y amparar a las víctimas de crímenes, siempre lo ha dicho alto y claro y nunca ha contado con su amparo.

No se trata sencillamente de devolver unos restos mortales para enterrar bien lo que fue mal enterrado, pero nos empujan a ello a creer que con eso basta y nos exponen una y otra vez el dolor del familiar «correcto», aquel que actúa en clave estrictamente personal y ajena a otras consideraciones. La presión es enorme para reducirlo todo a eso. En Guadalajara, finalmente, acabaron por personarse los que juegan al juego de la memoria dentro de los límites que trae consigo la impunidad2.

Hace unos años, en Granada y a raíz de un documental sobre la guerrilla en la montaña granadina, el profesor José Antonio Fortes lo dice claramente: el sistema soporta los acercamientos en clave sentimental o histórica, pero no en clave de análisis político. La memoria histórica es un campo de batalla de la lucha de clases y el aplastamiento criminal, genocida, de la resistencia armada republicana, de la lucha proletaria y hasta de la burguesía republicana por la reacción y el fascismo, es algo que no puede ser explicitado: el bloque de poder actual no lo soporta, sus relaciones con el pasado fascista son demasiado fuertes. Ese aplastamiento de la resistencia antifascista fue, además, en todos los órdenes: militar, pero también económico, cultural, ideológico con unas consecuencias que duran hasta el presente. Quienes intenten así decirlo serán acusados de «radicales, intransigentes» 3. Y en esas estamos todavía en junio de 2017.

Pero la realidad se impone, entra por las ventanas si le cierras las puertas. Hay muchos problemas en todo esto. Una familia pidió apoyo y ha logrado ayuda para recuperar los restos de su ser querido4 ¿Pero qué ocurre con los que no tienen familia? Y sobre todo, ¿Donde queda la responsabilidad del estado español en todo esto? En todo lo acaecido en la búsqueda de la identificación concreta de Timoteo Mendieta para entregar sus restos a la familia, se han puesto de manifiesto las brutales carencias del actual régimen en materia de verdad, justicia y reparación para las víctimas de la dictadura. Nada de esto, sin embargo, ha sido denunciado ni ha tenido espacio en las labores de exhumación y el aparato de comunicación montado alrededor 5.

Mendieta tuvo siempre una familia que le recordó y defendió. No olvidamos a su hija Paz Mendieta 6, ya fallecida, quien hace ya años, como el resto de sus hermanos, asumió la causa de recuperar sus restos y dignificar su memoria, lo que implicaba defender orgullosamente el compromiso público que su padre había asumido con su militancia socialista y el valiente compromiso que tuvo como presidente de la Casa del Pueblo de la UGT en su pueblo en una hora muy difícil. El no fue olvidado, pero no es el caso de otros muchos cientos de sus compañeros.

La búsqueda de las víctimas no puede depender de las familias solamente. ¿No saben acaso que en ocasiones ni siquiera las familias están en condiciones de recordar siempre a todos los suyos?

Cuando analizamos el largo rosario de identidades de los asesinados en Guadalajara encontramos casos terribles; se equivocan gravemente los que optan por dejar en manos de la iniciativa y la memoria familiar todo. ¿es que no saben que nos enfrentamos a la historia de un exterminio, que familias enteras desaparecieron? El hermano más joven que se dio por desaparecido sin serlo, el tío mayor, la hermana soltera, el padre viudo y mayor al que matan el último, meses después de hacerle pasar por ver la muerte de sus hijos y nueras, esos cayeron también y al morir sus más cercanos terminaron por ser olvidados. Ha sido en estos últimos tiempos con la publicación de las investigaciones realizadas para identificar a los miles de represaliados en Guadalajara cuando numerosas familias han podido encontrar los nombres y la suerte de parientes que habían sido borrados de su recuerdo. Es algo que no debe sorprendernos. Los supervivientes callaron en muchos casos para proteger a los hijos pequeños, algunos culparon a los propios muertos por la desgracia que trajeron a sus familias, según les repitieron durante años en la iglesia, la escuela, en la prensa, y repetían también los vencedores que se adueñaron de la ciudad. Algunos, hoy, en el ayuntamiento lo siguen diciendo.

Para poder saber que había pasado realmente tuvieron que pasar muchas cosas. Empezamos ahora a comprender las verdaderas dimensiones del horror. Algunas personas siempre fueron capaces de entender que aquello era algo más que un drama individual o familiar, una simple suma de víctimas individuales. Algunas personas valientes siempre supieron qué les unía, qué unió a campesinos, jornaleros, artesanos, obreros, empleados, funcionarios públicos, militares, hombres y mujeres de todas las edades, a más de doscientos concejales y decenas de alcaldes de toda la provincia que fueron asesinados. Hubo valientes que no sólo no olvidaron a los que murieron, sino que lucharon activamente por romper el dictado de infamia y olvido con el que la dictadura pretendió enterrarles para siempre.

¿Cómo olvidar a Miguel Rodríguez Gutierrez o a Tomasa Cuevas7? Ambos, cada uno por su lado, trascendieron la memoria individual y recogieron las voces y testimonios de tantos y largos años de cárcel y represión. Rodríguez Gutierrez —Mirogu, como era conocido como periodista—, un valiente joven de la Juventud Socialista Unificada (JSU) natural de Romancos, un pueblo cercano a Brihuega, contó sobre cuanto vio y fue testigo. En 1942 se enfrentó al jefe local de Falange de su pueblo, quien tenia aterrorizada a la población y golpeaba salvajemente a las mujeres de su familia. Mirogu no dudó en tomar una pistola y matarle en medio de una de aquellas palizas brutales. Condenado a muerte, luego conmutada por trabajos forzados, Mirogu dejó constancia escrita de cuanto vio y sufrió y de las condiciones de vida en prisiones y campos de concentración.

Pero sobre todo contamos con el inmenso esfuerzo de Tomasa Cuevas, una jovencísima militante comunista en los años de la guerra, natural de Brihuega, resistente siempre tras la ocupación, presa durante años en varias ocasiones, que fue testigo directo de todo ese sufrimiento colectivo. En sus años de madurez, ya en los años 70, recorrió España entera buscando a las supervivientes de las muchas prisiones que conoció empezando por la de Guadalajara, lo hizo sin apenas medios, sin el apoyo de nadie y hasta en contra de la dirección de su partido, Tomasa entrevistó a las mujeres y hombres que sobrevivieron y escribió libros estremecedores publicados en los años 80. Ni ella ni nadie que haya leído sus testimonios se puede sorprender de nada. ¿Han oído hablar de Tomasa Cuevas los miembros del equipo británico de forenses desplazado a Guadalajara? ¿Sus anfitriones españoles les hablaron de ella? ¿Han aprendido algo gracias a ella sobre los últimos días de la vida de las personas que han desenterrado? No parece a la vista de sus declaraciones y su proceder. Tal vez no lo consideran necesario o sencillamente se les ocultó esta importante fuente de información.

No tengo palabras para expresar el inmenso respeto que sentimos ante el ejemplo de coraje, de valor y de dignidad humana que encarnó Tomasa Cuevas. Fue leal siempre a sus ideales, nunca deseó otra cosa que un mundo más justo y humano, y supo encontrar esperanza, compañerismo y fortaleza para resistir en el ejemplo de sus compañeras y compañeros sometidos a la dura prueba del cautiverio y la muerte.

No se trata solamente del trabajo y el ejemplo de Tomasa Cuevas, de Mirogu, de Cesar González Camarero, de Emilia Cañadas, de Isabel Hernando, de Isabel Sacristán, de Clotilde Ballesteros, de las aportaciones de más de 192 familias que han pedido datos y ofrecido testimonios. Las investigaciones que hemos realizado se apoyaron en su esfuerzo pionero y en su ejemplo. Hemos cruzado los datos y testimonios disponibles y se han podido comprobar muchos casos y algunos extremos inquietantes, que podrían haber sido cruzados con lo encontrado en la fosa por el equipo británico de forenses voluntarios, lamentablemente ha habido quien parece haber despreciado sistemáticamente cualquier trabajo previo a su llegada.

Veamos un caso. Francisco Nuño, 54 años, de Tórtola de Henares, fue detenido junto a su esposa; los franquistas buscaban a su hijo, un cuadro del PCE, eran sencillos campesinos. Nuño fue golpeado día tras día durante una semana hasta que le arrojaron las botas ensangrentadas a la esposa y le escupieron a la cara que ya no tendría que esperarle. Su certificado de defunción pone «muerto en la cárcel», pero gracias a los datos de Tomasa Cuevas, a los expedientes carcelarios y a los partes de enterramiento hemos podido conocer su suerte. ¡curiosos desaparecidos estos con certifcado de defunción!

Otro caso. Gregorio Tobajas, sacerdote secularizado, becado en la Universidad Gregoriana de Roma, periodista y abogado, cometió el inmenso crimen de enamorarse de una maestra socialista en el pueblo de la Sierra donde era párroco; fue la primera pareja que se casó civilmente en Guadalajara. Fundó la sección de la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT en la provincia, fue redactor del semanario Abril y llegó a ser presidente de la Diputación Provincial. Tobajas era alguien particularmente odiado, pues era un sacerdote que se casó por amor y que se puso al servicio del pueblo. Tobajas no sólo fue fusilado aunque su sentencia fuese esa; fue objeto de todo tipo de brutalidades. Fue torturado múltiples veces a lo largo de varios meses, le destrozaron poco a poco, mostraron varias veces su cuerpo martirizado a los demás presos y se ocuparon bien de que se pudieran oir sus gritos. En noches de nieve y viento le sacaban al patio de la prisión donde le arrojan agua y le mantenían así hasta el borde de la resistencia. ¿Cuantas veces le quemaron las manos, le destrozaron las costillas o le quebraron brazos y piernas? ¿cuantas veces, cuanto tiempo se prolongó tal horror? Lo sabemos bien, no tenemos los detalles del forense, pero conocemos su suerte. Los forenses británicos voluntarios han encontrado varios cuerpos sometidos a tortura. El de Tobajas no podrá ya ser recuperado pues fue vaciada su fosa y arrojado al osario hace unos años. Da igual. Era persona muy conocida y su suerte fue conocida por los cientos de personas que le escuchaban gritar en las noches de la prisión.

¿Alguien le había contado sobre Tobajas a Larry Owens, el forense voluntario británico? Se sorprendió el británico por los disparos en la cara que ha encontrado, no los esperaba, creía que era cuerpos de personas ejecutadas «normalmente» suponemos. ¿Qué le habían contado su anfitriones españoles sobre lo que se iba a encontrar en nuestra ciudad? Los disparos en la cara fueron práctica habitual a los cuerpos de los muertos bajo tortura en la cárcel de Guadalajara. Vicente Relaño, el secretario provincial del PCE fue muerto a golpes esposado al portón de entrada al patio de la prisión; le habían golpeado muchas veces durante meses, pero aquel último día le golpearon en público hasta la muerte y le dispararon con pistola en la cabeza, la conducción en camión a la zona de ejecución fue sólo un trámite, los que murieron ese día llevaron su cadaver destrozado a sus pies todo el trayecto.

Tenemos varias teorías sobre el porqué de este peculiar tratamiento. Hay una constante que tal vez lo explique: la extrema dignidad ante la muerte de los condenados. Las noches en que habría ejecuciones se dejaba encendida la luz de las celdas donde había personas que fueran a ser ejecutadas. Al llegar la madrugada eran nombrada la lista mortal y sacaban al exterior a los citados. Noche tras noche, los hombres y las mujeres condenadas se despedían en alto de sus compañeros, se oían sus gritos de Viva la República, o su apoyo a su partido y a la lucha de los trabajadores, el camión bajaba por calles sumidas aún en la noche y se oía cantar a los que iban al encuentro de la muerte.

La Guadalajara ocupada por el fascismo era despertada cada madrugada por voces que cantaban Hijos del Pueblo, Joven Guardia o la Internacional. No fue una vez, ni dos, ni tres, ocurrió durante meses, hasta que finalmente se ordenó que además de esposados y atados, se condujese a los condenados amordazados a la zona de ejecución. La dignidad ante la muerte era entendida como una ofensa más de aquella gente que debía ser borrada de la faz de la tierra. Muchos murieron amordazados ante los piquetes. En este contexto, no es de extrañar que las personas más significadas y conocidas fueran objeto de especial atenciòn previa. El régimen franquísta ejecutaba venganzas, no justicia. El hecho es que hay muchos casos de personas que no llegaron a ser fusiladas porque llegaron a la zona de ejecución ya muertos, con el cuerpo reventado por los golpes y la cabeza destrozada por tiros de pistola.

Nunca sabremos exactamente cuantos de los que figuran como «muertos en prisión» lo fueron así y no solamente por hambre o enfermedad. Los datos globales nos hablan de un verdadero campo de exterminio. Las raciones diarias no permitían la supervivencia a poco que se tuviera cierta edad o no tuvieran paquetes del exterior. Los muertos en prision cuentan con decenas de personas de más de 55 años, las personas mayores o enfermas no sobrevivían, sencillamente.

Debemos recordad que esta situación se prolongo durante casi seis años, que hubo meses con más de 10 ejecuciones diarias, con unas cifras totales que crecían y crecían inexorablemente; hoy sabemos que hubo cosas peores que ser ejecutado8. No fueron hechos puntuales, fueron una práctica continuada, consentida, amparada, buscada por las autoridades del régimen. Esta afirmación se sostiene en hechos conocidos y probados. Se nombró como autoridades carcelarias a destacadas personas que eran parientes de personas condenadas por la justicia de la República o que habían sido muertas ilegalmente o no durante la guerra. Pero sobre todo, el régimen favoreció la venganza privada. La dirección de la Prisión Provincial y el Gobierno Civil permitieron el acceso a los presos a voluntarios falangistas con el objetivo de golpearles y torturarles, llegando incluso a la muerte en algunos casos. Hubo grupos venidos de pueblos concretos para golpear a personas conocidas, pero existió un grupo de torturadores vocacionales que ha podido ser pefectamente identificado;. Los testimonios son sobradamente claros y no admiten discusión.

Tomasa Cuevas dio sus nombres, corroborados por testimonios scritos y orales sobradamente. Alguien podria haberle dicho a Larry Owen que se conoce a los autores más que presumibles de las lesiones encontradas en los cuerpos. Cuevas identificó en su libro a los falangistas Gayoso, Trallero y el Gutemberg, nombres que han dejado un recuerdo de muerte y horror que llega hasta el presente.

Larry Owens especula con uno de los cuerpos encontrados que analizaron, un persona de muy fuerte complexión y gran altura. Cristina Fallarás 9 recoge esas apreciaciones de Owens sobre uno de los casos;

“Era un individuo muy normal, un hombre más. (…) era alto, sobre todo para esa época, más o menos 1,75. Era muy fuerte, se puede ver que los músculos eran muy grandes. No era siniestro, era amplio. Durante su vida, alguien se había peleado con él, y le fracturó la nariz. Pesaba unos 80 kilos. Los demás, en general, tienen más señales de tortura prolongada que él. Quizás sea porque era muy grande y le tenían miedo. Lo sacaron un día, pusieron una pistola de bala pequeña al lado izquierdo de la cabeza y lo mataron. Era tan fuerte y su hueso del cráneo era tan grueso que, al contrario de lo que pasa con otros individuos, la bala ni pudo expulsar el fragmento de hueso de salida. Era un tipo con buena salud, que podría haber ayudado mucho a su país, pero… se acabó”.

Es claro que Owens es un buen profesional. Gayoso, Trallero, pero sobre todo el Gutemberg eran sujetos de baja estatura y escasa complexión. Esta escoria humana, embrutecida y sin escrúpulos fueron responsables de un gran número de atrocidades y asesinatos cometidos en el interior de la prisión durante varios años. Sí, hay base para la especulación de Owens.

Pero tan responsables como esa basura, fueron los directores de la prisión, los gobernadores de la provincia y los jueces del régimen; absolutamente ninguna de sus atrocidades hubiera podido realizarse sin su consentimiento. Ha de decirse que los tres acabaron mal sus vidas. Despreciados por los mismos que les utilizaron, horrorizadas algunas de las almas bienpensantes que emplearon a aquellos sujetos, se vieron solos e ignorados, apartados como apestados. El alcohol y la enfermedad acabaron con sus vidas en los años siguientes.

Tenemos muchas referencias que podrían haber sido comprobadas, pero no ha habido voluntad ninguna de cooperación entr quiens ha abierto la fosa para localizar a Mendieta. Como hemos relatado, sabemos sobradamente que algunas personas por razón de su figura simbólica o por su origen recibieron un tratamiento especial. Los condenados de Sacedón, por ejemplo. Sacedón es, con mucho, el pueblo de cierto tamaño con mayor proporción de víctimas; el pueblo sufrió un verdadero baño de sangre. Hubo más muertos en Sacedón que en Guadalajara capital. Timoteo Medieta era de Sacedón y buena parte de los que murieron con él el mismo día. ¿Alguien le ha explicado a Owens lo que aconteció en esa población?

Labor del forense es determinar técnicamente si los disparos fueron post-morten o la causa de la muerte. Con acceso al cadáver los forenses pueden establecer los hechos de forma clara, pero no es la única forma. En el caso de Guadalajara las torturas y los asesinatos anteriores a las ejecuciones cuentan con decenas y decenas de testimonios cruzados. Owens ha corroborado lo que ya sabíamos; el no ha escuchado a los hijos de los fallecidos hablar sobre la impresión que les producía ver los cuerpos destrozados, las mudas de ropa destrozadas y ensangrentadas, con incluso jirones de carne y restos. A Owens y sus compañeros les ha impresionado el testigo mudo de los cuerpos, a nosotros las voces que han llegado hasta nosotros y que no han tenido voz precisamente estos días en los que el único afán era localizar un cuerpo.

Tenemos unas cuantas hipotesis que podríamos haber compartido con el equipo que ha hecho los trabajos en la fosa, pero no ha sido posible con el equipo de la exhumación; es más que evidente que sus fines en todo esto son compatibles con ignorar los más elementales protocolos científicos que pasan por establecer el estado de la cuestión en un tema, ver los antecedentes, las publicaciones, los testimonios y las hipótesis establecidas previamente. Es realmente ofensivo que se hayan sorprendido con las pruebas de tortura que han encontrado. Un cuerpo con 25 fracturas de costillas en distinto grado de cicatrización causó estupor en el equipo de forense británico. ¿cómo es posible? ¡Pero qué esperaban! Nos preguntamos por los datos de ese tipo que han encontrado. Una pregunta esteril porque no han compartido los resultados. Es igual, no necesitamos comprobación forense para saber cual fue el destino de cientos de presos. 

Estas son las cosas que ocurren cuando las fosas no se abren en el marco de una investigación penal, con forenses especializados y tutela judicial; se pierden los detalles, se ignora aquello con lo que no se simpatiza y se destruyen las pruebas.
Mendieta y sus cientos compañeros no eran desaparecidos, no sé si se ha caido en la cuenta de ello. No lo son. Tienen todos nombre y apellidos, expedientes carcelarios, sentencias, partes firmados y sellados por el Tribunal Especial de Ejecuciones creado por la auditoria especial del Ejército de Ocupación. Lo de ejército de ocupación no es una licencia, es literalmente el adjetivo que figura en la documentacion. Todo documentado: le entrego tantos presos, le devuelvo tantos cadaveres, todo sellado y firmado.

Conocemos también los nombres y apellidos de los verdugos, pero las leyes de la democracia española defienden su honor y citarles es exponerse a las acciones legales de sus descendientes. Los que no tienen derecho al honor son sus víctimas y las infamias vertidas sobre ellos por sus verdugos en la Causa General, están publicadas en internet libremente: cuando muchas personas han buscado datos de sus familiares fusilados se han encontrado con la Causa General que sigue, en 2017, infamando a las víctimas. Hay una explicación a esto: lo que pasa es que no son legalmente víctimas, siguen siendo legalmente criminales y por eso mantener los insultos y las infamias no constituye delito.

Hay un total de 976 víctimas mortales de la represión franquista en el cementerio de Guadalajara, entre ejecutados con sentencia y muertos de inanición, enfermedad o tortura; todos ellos entre abril de 1939 y 1945. Hay más en otras poblaciones de la provincia. Los desaparecidos son aparte, los asesinados en las cunetas son otra cuenta, los deportados muertos en los campos nazis (100 solamente de nuestra provincia) también aparte; los muertos en los bombardeos, en combate, o el exilio interior o exterior son aparte; los soldados, e incluso familias refugiadas, que volvieron a sus pueblos acabada la guerra para ser asesinados sin más, son también aparte. La investigación para identificar a los muertos desconocidos sigue abierta.

En realidad, el trabajo de campo en búsqueda de Mendieta ha sido una operación sencilla pues estaba allí, era sabido, a escasos pasos de la lápida con su nombre, estaba fuera de duda; no eran desaparecidos ¿Cómo hay que explicarlo? El problema consistía en vencer las pegas administrativas para luego acceder, abrir y lograr identificaciones individuales, una tarea posible entre los cuerpos de las fosas.

La apertura de la fosa de Mendieta no ha sido realizada en el marco de una investigación judicial, no han trabajado como forenses en un proceso legal que determine los crímenes cometidos. No ha habido nada de eso. La apertura de las fosas no se ha hecho con garaníias legales y tutela judicial. Lo que el juez ha autorizado no es más que un traslado de restos. El reglamento del cementerio establece que sólo se puede abrir una fosa común con autorización judicial o de la autoridad sanitaria, no por motivos legales de tipo penal o de investigación, sino por un simple problema de salud pública. Para las autoridades españolas, ayuntamiento, jueces, estado central, lo ocurrido no es más que una devolución de restos mortales a sus familiares con garantías de salud pública. Sigue siendo un criminal legalmente. Han logrado identificar el cuerpo concreto entre sus compañeros de fosa; no es poco, pero sin duda no es suficiente. En todo el proceso seguido, no sólo no se han respetado los protocolos propios de un proceso de exhumación con tutela judicial, —pues no se consideran crímenes lo allí sucedido—, tampoco se ha aplicado lo indicado en el Informe Joinet10 de Naciones Unidas que exige el respeto a las creencias y símbolos de las víctimas. Todo se ha hecho como si fuera exclusivamente una cuestión individual y familiar.

En las zonas de enterramiento masivo del cementerio de Guadalajara donde fueron arrojadas las víctimas de la represión, las cosas no han acabado con la identificación positiva de Mendieta y de algunos de sus compañeros que se ha podido realizar. El ayuntamiento del PP se sigue oponiendo a declarar zona protegida el espacio de las fosas, así cómo a autorizar la instalación de una placa memorial con los nombres. Sigue sin haber un monumento público y el estado español sigue sin considerar como propios y merecedores de respeto a los que allí yacen. Esta es la cruda realidad cuarenta años después de las elecciones democráticas de junio de 1977.

1Véase: García Bilbao, Pedro A. (et al.) [2010]: La represión franquista en Guadalajara 1939-1950, Silente, Guadalajara.
2Véase: Veleta, Willy (2017), «La incesante búsqueda de Timoteo Mendieta», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170510/Politica/12592/Timoteo-mendieta-busqueda-restos-guadalajara.htm], consultado el 01/06/2017
3 García Bilbao, Pedro. A. (2009), «Memoria histórica y postfranquismo. Reseña: Causa 661/52. La insolencia del condenado. (Falconetti Peña, 2009)», en Sociología Crítica, disponible en [URL: http://wp.me/pF2pW-1AA], consultado el 01/05/2017.
4Véase la posición del Foro ante el inicio de los trabajos en 2016: Foro por la memoria de Guadalajara (2016), «Ante la recuperación de los restos de Timoteo Mendieta», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-KR], consultado el 01/06/2017
5Véase la posición del Foro por la Memoria de Guadalajara (2017): «Ante la apertura de fosas antifranquistas en el cementerio de Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-11i] consultado el 01/06/2017.
6Foro por la memoria de Guadalajara (2009), «Paz Mendieta: In memoriam», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-16], consultado el 01/06/2017
7 Véase: Cuevas, Tomasa (1998), Prison of Women: Testimonies of War and Resistance in Spain, 1939-1975, Publisher: State University of New York Press; —(2005), Presas, Icaria Editorial, Barcelona. A destacar la presentación que realiza la hispanista Mary E, Giles en su edición en inglés.
8Foro por la memoria de Guadalajara (2017): «La matanza del 13 de mayo de 1940. Un día para el recuerdo en Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL:http://wp.me/p3Cfkm-116 ], consultado el 01/06/2017
9 Véase: Fallaras, Cristina (2017), «La memoria en los huesos», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170531/Politica/13046/memoria-historica-ctxt-timoteo-mendienta-franquismo-guerra-civil-exhumacion-guadalajara.htm], consultado el 15/06/2017
10 Naciones Unidas (XXX): «Texto: Informe Joinet. La administración de la Justicia y los drechos humanos de los detenidos. La cuestión de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos (civiles y políticos)», en Sociología Crítica, descargable en [URL:https://dedona.files.wordpress.com/2010/03/informe-de-joinet-sobre-la-impunidad.pdf], consultado el 01/06/2017

Sobre el memorando de A. Segura sobre la nulidad de la Ley de Amnistia

El memorando sobre la cuestión de la Ley de Amnistía realizado por Antonio Segura Hernández (PCM-PCE) es de gran interés, pero le falta una cuestión fundamental sobre la que no parece haberse dado cuenta. La cuestión de la propia legalidad del régimen franquista. La ley de Amnistía exonera de delito y punición a los «excesos» cometidos en el ejercicio de sus funciones a los funcionarios franquistas, ciertamente, pero ni remotamente considera delito haber sido servidor de la dictadura, pues el estado franquista es considerado como legal, algo muy lógico y coherente pues el marco en el que se redactó y entró en vigor era el del propio régimen franquista.

No puede olvidarse que el régimen español vigente en el territorio en 1977 y bajo el cual se realizaron las elecciones de junio, era el régimen franquista, en una fase última, pero sin lugar a dudas ese era el marco. Es duro reconocerlo, y hasta puede resultar inasumible para muchos, pero la legalización del PCE y el PSOE (y los otros partidos) la realizó el régimen franquista formalmente hablando. Al aceptarse esa legalización por parte del régimen se cruzaban así reconocimientos y legitimidad a cambio de mutua legalización. ¿vamos a continuar en 2017 con este despropósito o seguimos ocultando la contradicción?

La politica del PCE en este tema ha avanzado, sin duda, y las contradicciones de la ley de amnistía y la lucha de organizaciones como el Foro por la Memoria ha ayudado a ello. Falta mucho todavía, sin embargo, para que se produzcan avances que afecten nuclearmente a la conexión ente el régimen del 78 y el franquismo. No hay ni una sola referencia en el texto de Segura a la cuestión de la nulidad de los referéndum del 47 y 69, ni desde luego al hecho de la que la C31 no ha sido derogada legalmente.Tal debate pondría en cuestión la legitimidad del régimen del 78 de forma directa y supondría un salto cualitativo en la lucha republicana. Ese salto es precisamente el que no se ha querido dar, la aportación de Segura es singularmente auto-limitada, disminuirá contradicciones internas, pues la sensación de colosal tomadura de pelo entre la militancia comunista que se ha sentido al ver impunes a destacados torturadores y asesinos después de tantos años ha acabado por resultar insoportable para una mayoría e inexplicable para los militantes jóvenes y la práctica fomentada desde la dirección de llevar la cuestión de los procesamientos a Argentina no ha resuelto nada y aun ha llevado a muchos a preguntarse qué pasa en España para que aquí, en 2017, el franquismo siga siendo »legal».

Anular o declarar inaplicable la ley de Amnistía puede suponer condenas a los funcionarios franquistas que cometieron excesos —eso amnistía la Ley refererida—, pero no se trata de si un miembro de la BPS se sobrepasó o no, se trata de si haber sido miembro de la BPS es delito o no. Y la anulación de la Ley de Amnistia del 77 no lo consideraría delito.

Debemos tener muy claro que no se puede dar por valida la legalidad franquista. El régimen fue ilegal, salvo en la interpretación que hace Primo de Ribera que recoge Segura en esta aportación. La CE78 entró en vigor por la firma del Rey, un Rey fruto de la legalidad franquista y salido de sus referenda de sucesión, si entra en cuestión su legitimidad como jefe de estado al no aceptarse como válidos tales referenda, lo que tendríamos es gravemente afectada a la CE78 y se abriría así una línea de avance para recuperar la legalidad republicana robada y nunca derogada formalmente.

Los republicanos consideramos fundamental romper de una vez con la legalidad franquista, nos gustaría que el PCE también lo hiciera y sacara consecuencias políticas para su línea estratégica de ello.

La C78 no es una constitución, es la Ley constitucional nacida de la Ley de Reforma Política. No hubo proceso constituyente en 1977. En el BOE de 31 de diciembre de 1978, la CE78 deroga las Leyes Fundamentales del Movimiento, no la CE31. No hay otra legitimidad que la CE31, ciertamente, una vez desaparecida la RE en el exilio, la única legalidad que se encuentra en el territorio es la del régimen del 78, pero no se puede dar por legítima. Es preciso denunciar esta situación.

No se trata solamente de si logramos condenar a Martín Villa y a los sayones de la BPS. El propio régimen podría dejarles caer si se sintieran presionados. Se trata de la supervivencia misma del régimen del 78.

La política de guiños a la militancia como camisetas, despedidas con salud y república y pines en la solapa en las Cortes no va a ninguna parte. Se agradecen, pero no toca ni remotamente al régimen actual. La aportación de Segura supone un avance. No es suficiente.

Es necesario poder tener un debate serio y sin límites a estas cuestiones. De lo contrario la aportación de Segura será una más de las buenas aportaciones de militantes comunistas a temas clave que acaban situadas en alguna página olvidada de un programa o manifiesto del partido sin que influyan en nada en la línea estratégica de éste.