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Fotos: EMBAJADA RUSA

Continuando el trabajo conmemorativo militar que lleva la Embajada de la Federación de Rusia para encontrar a los soldados internacionalistas que cayeron en España durante la Guerra Civil de 1936-1939, los diplomáticos y los representantes de la Agregaduría militar rusos el pasado 3 de Diciembre (el Día del soldado desconocido que se conmemora en Rusia) instalaron en la ciudad de Escalonilla (provincia de Toledo, Castilla-La Mancha) un munumento al aviador soviético.

A lo largo de más de 8 décadas los habitantes locales cuidadosamente preservaban y transmitían de generación en generación la memoria sobre el piloto soviético que cayó en los cielos de España, combatiendo por la Segunda República.

Los diplomáticos rusos junto con los representantes del Centro Ruso de Ciencia y Cultura de Madrid (“Rossotrudnichestvo”) honraron la memoria del aviador, agradecieron la disposición de las autoridades locales de trabajar juntos para preservar la historia.

Durante el acto solemne emotivo, que asistieron el Agregado Militar a.i. coronel Andrey Rakov, Director de la representación de “Rossotrudnichestvo” en España Eduard Sokolov, Primer Secretario de la Embajada Pavel Zavarzin, Alcaldesa de Escalonilla Sonia María Gómez Fernandéz y residentes locales fue subrayada la importancia de guardar la verdad histórica, para que la barbarie del fascismo y las guerras jamás vuelvan a hacer nuestro presente.

Los participantes del acto notaron un detalle simbólico: al instalar el monumento en memoria del piloto soviético, se despejaron los cielos de Escalonilla, dando paso al sol, que iluminó con la luz templada la perspectiva de las relaciones de amistad entre Rusia y España.

‘Memorias de una mujer republicana’ relata la vida de Emilia Cañadas, hija del último alcalde republicano de Guadalajara, fusilado en 1939

Hoy, a los 90 años, revela convencida que “mi gran ilusión es vivir la III República antes de morirme”

“Os juro que muero siendo inocente”. Con estas profundas palabras se despedía Antonio Cañadas Ortego de su familia desde la cárcel, antes de ser fusilado el 5 de julio de 1939. Es la fecha que consignan Pedro A. y Xulio García Bilbao, y Carlos Paramio, en la monumental obra ‘La represión franquista en Guadalaja’ (Ediciones Silente, 2010).

Fue uno de los perdedores de la Guerra Civil. “Muchos de ellos serán fusilados al amanecer, tras recorrer en una furgoneta militar su último camino: el trayecto que va desde la prisión en que están recluidos hasta la tapia del cementerio. Así acabarán sus días muchos nombres significados de la crónica local de Guadalajara, como Antonio Cañadas Ortego, el profesor de instituto Marcelino Martín o el ebanista Facundo Abad, alcaldes socialistas durante el periodo republicano”, escribió Javier Solano en ‘Guadalajara durante el Franquismo: memoria de la ciudad 1939-1959’ (Nueva Alcarria, 1995).

La vida de Antonio Cañadas, militante de Izquierda Republicana, concejal, alcalde  y Gobernador Civil de Guadalajara durante la Segunda República evoca el trágico destino que siguieron miles de republicanos españoles por defender la libertad hasta las últimas consecuencias. Nacido en la capital alcarreña en 1892, Cañadas estudió para maestro, se casó con Ascensión, una mujer de Guadalajara de familia acomodada y, junto a ella,  formó una familia de seis hijos.

Antonio Cañadas Ortego
Antonio Cañadas Ortego Familia Cañadas

Durante años el matrimonio regentó un comercio de bicicletas en la céntrica calle de la Concordia de Guadalajara, aunque si por algo se recuerda a Antonio Cañadas es por su activismo político a favor de la República. Afiliado a Izquierda republicana desde joven, escribió en el diario ‘Abril’ y ejerció de concejal y alcalde de Guadalajara en 1931 y 1936. Ahora Emilia Cañadas, su hija y Presidenta de Honor del Foro Por la Memoria de Guadalajara recupera la historia de su padre, y la suya propia, en ‘Memorias de una mujer republicana’, presentado esta semana en la localidad de Cabanillas del Campo.

La llegada de la Guerra Civil

La vida de la familia transcurría sin sobresaltos hasta que estalló la Guerra Civil y se vieron empujados a desplazarse a la localidad alcarreña de Fuentenovilla, después del bombardeo con el que la aviación alemana arrasó Guadalajara, en diciembre de 1936. El plan de la familia Cañadas era emigrar a México para empezar una nueva vida después de la guerra. Un proyecto que se truncó, cuando los nacionales capturaron a Antonio en el puerto de Valencia junto a otros muchos republicanos, que esperaban subir a un barco para viajar a América. A partir de entonces comenzó el sufrimiento y la tortura para el político de Guadalajara. “Los falangistas sometieron a mi padre a un juicio sumarísimo y le fusilaron en el cementerio de Guadalajara el 5 de julio de 1939”, recuerda emocionada a eldiarioclm.es Emilia Cañadas, hija de Antonio, de 90 años de edad, quien recuerda cómo su padre “nos contó en su testamento las torturas que sufrió y hasta donde quería que se le enterrase”.

Tras el fusilamiento de Cañadas, Ascensión y sus hijos vivieron en la penuria durante la posguerra, porque, según afirma Emilia “nos obligaron a pagar una multa de 14.000 pesetas y nos robaron todo, hasta las camas”. Después poco a poco rehicieron su vida en Madrid bajo la tutela de su madre Ascensión,  que hubo de trabajar limpiando casas para mantener a su familia, y siempre con el recuerdo imborrable de su padre.

Emilia Cañadas y Xulio García, en la presentación del libro
Emilia Cañadas y Xulio García, en la presentación del libro IU

Casi 80 años después del asesinato de Antonio Cañadas, su hija Emilia le rinde un emotivo homenaje. “Mi padre era un hombre bondadoso, justo con los demás y nunca me avergonzaré de que le mataran, porque defendió sus ideales hasta el final”, asevera. Emilia contaba con ocho años cuando fusilaron a su padre. Una historia “triste” que ha marcado la existencia de esta mujer de fuertes convicciones republicanas, que a sus 90 años recoge el testigo de su antecesor con una intensa actividad política en las filas de Izquierda Unida y como Presidenta de honor del Foro por la Memoria de Guadalajara: “He vivido teniendo presente el legado inolvidable de mi padre, soy republicana, me afilié en la clandestinidad al Partido del Trabajo y siempre he tratado de defender la libertad y la justicia social”, enfatiza Cañadas.

“Que la sociedad aprenda la historia horrible que padecimos durante el franquismo”

El libro ‘Memoria de una mujer republicana’ recoge esta dolorosa trayectoria vital. “Desde joven escribí mi diario y con este libro deseo dar a conocer mi vida y que la sociedad aprenda la historia horrible que padecimos durante el franquismo, porque hay incultura y la historia no se explica a los jóvenes como ocurrió”, subraya la guadalajareña.

La obra aborda la vida de Emilia, grabada por la pérdida de su padre, y relata cómo desde los ocho años, su familia y ella misma lucharon incansablemente para sobrevivir a la posguerra. “Viví durante años separada de mi madre en el internado de las monjas Adoratrices de Alcalá de Henares, porque estaba en la penuria y no podía ocuparse de mi”.

Hoy, a los 90 años y una lucidez asombrosa revela convencida que “mi gran ilusión es vivir la III República antes de morirme”.

Arturo Peinado: “Todos los gobiernos han preservado la impunidad del franquismo”

Entrevistamos a Arturo Peinado, presidente de la Federación de Foros por la Memoria para conocer la posición del movimiento memorialista sobre la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos, entre otras cuestiones referentes a la reparación de los crímenes cometidos por el régimen fascista que gobernó España con puño de hierro desde 1.939 hasta 1.978.

¿Cómo valoran la labor en cuanto a la Memoria de los gobiernos que se han sucedido desde el franquismo?

Entendemos que uno de los elementos centrales del régimen establecido en 1977-1978 es lo que organizaciones internacionales de derechos humanos llaman el “modelo español de Impunidad”, consistente en que no se aplicó en España una “justicia transicional”, como en otros países donde se pasó de dictaduras de muy diverso tipo a regímenes democráticos.La impunidad del franquismo no afecta sólo a la impunidad penal de ejecutores de crímenes y responsables políticos, sino también a respetar el estatus económico y social de los beneficiarios de la guerra y de la dictadura. Los gobiernos, con muy pocos matices, han sostenido y preservado este sistema de impunidad, acompañándolo de políticas activas de silencio y olvido con respecto a los crímenes cometidos, y a la resistencia antifascista durante la guerra y toda la dictadura, en sus diferentes formas.

¿Qué supuso para la recuperación de la memoria la Ley de Memoria Histórica del expresidente Zapatero?

En primer lugar hay que decir, que una Ley de Memoria no estaba en el programa electoral socialista de 2004, sino que fue una exigencia de sus socios de investidura, ERC e IU-ICV. Sucedió gracias a la presión y a la pujanza de un extenso y plural movimiento memorialista.

Arturo Peinado, presidente de la Federación de Foros por la Memoria

El objetivo final de la Ley de 2007 fue preservar en lo esencial el modelo de impunidad, intentando “domesticar” al movimiento memorialista mediante subvenciones. Obviamente la Ley fracasó, si no, no estaríamos hablando 11 años después de fosas, sentencias o de los restos de Franco.La Ley de Memoria no anuló las sentencias franquistas; impuso un sistema de exhumaciones extrajudiciales mediante la gestión privada de subvenciones públicas; estableció unas medidas de reparación material y simbólica limitadas; pero fundamentalmente, negó el derecho a la Justicia de las víctimas del franquismo, y el derecho a la verdad de la sociedad española.

¿Qué opinan de la exhumación de los restos del dictador Franco propuesta por el presidente Pedro Sánchez?

Obviamente estamos de acuerdo, aunque nos parece insuficiente si no salen también los restos de Primo de Rivera, y no se hace una política integral sobre el futuro del Valle de Cuelgamuros. Nos tememos que esto quede en un hecho puntual, que sirva para dar una imagen de izquierdismo al Gobierno ante su electorado, explotando mediáticamente la reacción furibunda de las derechas (y de paso permita al Gobierno incumplir otras de sus promesas, en los planos social y económico, fundamentalmente).

¿Cuál es la valoración que hacen de la propuesta de IU para el Valle de los Caídos?

Es correcta y coincide en líneas generales con nuestras propuestas. Es lógico, puesto que nos hemos reunido e intercambiado criterios con ellos, y con otras fuerzas políticas y grupos institucionales, no solamente del ámbito de la izquierda, aunque las coincidencias, obviamente, se dan sobre todo con las fuerzas progresistas.

¿Cuál es su opinión sobre la posición que llama a mantener todo como está bajo el argumento de “no reabrir heridas”?

Que los que proponen eso no lo plantean para otros casos, como el del terrorismo vasco y sus víctimas. El caso de España y las víctimas del franquismo es una excepción, un paréntesis, una especie de limbo, con respecto al tratamiento que se da en el resto del mundo a las agresiones contra los derechos humanos, donde se aplica el derecho internacional para delitos que por su naturaleza son imprescriptibles.

¿Qué medidas debería tomar el gobierno para reparar lo acontecido durante la Dictadura de Francisco Franco?

Nosotros, junto a otras organizaciones en el marco del Encuentro Estatal de Colectivos de Víctimas del franquismo y de Memoria Histórica, proponemos una Ley Integral de Víctimas del franquismo, que iguale en derechos a las víctima del franquismo con respecto a otros colectivos de víctimas para las que el estado español ha legislado convenientemente, y ha reconocido su derecho a obtener Verdad, Justicia y Reparación.En cuanto a medidas concretas, exigimos, entre otras cuestiones, la anulación de todas las sentencias represivas del franquismo, la exhumación judicializada de las fosas comunes clandestinas, la eliminación completa de la simbología y callejero que homenajea a la dictadura y a los golpistas de 1936, y la declaración de nulidad de la Ley de Amnistía de 1977 para poder llevar ante los tribunales a los responsables de crímenes contra la humanidad, como ha pasado y sigue pasando en Argentina, Alemania…

¿Considera el movimiento memorialista que es necesario desarrollar un proceso constituyente para conseguir sus objetivos?

Entiendo que en un proceso de cambio de régimen se abrirían espacios para aplicar elementos de Justicia transicional, lo que no se pudo hacer en 1977, aunque será demasiado tarde para muchas víctimas y familiares. De cualquier modo, nosotros tenemos que trabajar aquí y ahora, exigiendo al Estado español en su actual forma el cumplimento del derecho internacional de los derechos humanos.También hay que tener en cuenta que las denuncias y exigencias del movimiento memorialista, suponen un cuestionamiento frontal de los pactos de impunidad, silencio y olvido de la Transición, sin tener que proclamar públicamente nuestro republicanismo a cada minuto. La misma existencia a día de hoy de docenas de miles de desaparecidos implica un cuestionamiento del régimen del 78, y del propio Estado de derecho en España.

¿Existen ejemplos en otros países del mundo que sean una inspiración para la Federación que usted preside?

Es complicado, porque las circunstancias españolas son muy específicas: la duración del franquismo, con sus fases históricas, y sus múltiples formas de represión; el “peculiar” modo en que se pasó aquí de la dictadura a la democracia… Hay modelos de los que podemos aprender, comparándolos con nuestro caso: la victoria de los antifascistas en Europa en 1945; la Revolución de los Claveles…Quizás de donde más enseñanza e inspiración obtenemos es de las luchas contra la impunidad en el Cono Sur americano: las organizaciones de víctimas y familiares; los activistas; el papel de la sociedad, las fuerzas políticas y los juristas en la lucha contra leyes de Punto Final; las posteriores políticas públicas de Memoria… en todos los aspectos estamos a años luz de lo que se ha conseguido allí.

Con otras fuerzas tenemos desde hace tiempo una sintonía especial, como es el caso de ERC a través de Joan Tardà, que siempre ha trasladado al Congreso las propuestas del sector del movimiento memorialista más implicado en la lucha contra la impunidad. También mantenemos una colaboración permanente con Compromìs, por medio del senador Carles Mulet, con quien el año pasado presentamos una propuesta de Ley de Víctimas en el Senado, que PP, PSOE y Cs no admitieron a trámite.Mantenemos una relación fluida tanto con Podemos como con IU, que han recogido en sus propuestas parlamentarias y programáticas, buena parte de los planteamientos del Encuentro Estatal de Colectivos, aunque no hemos sido capaces de conseguir, de momento, que las fuerzas democráticas presentaran una propuesta común. Por el contrario, han proliferado en esta legislatura múltiples iniciativas particulares, de muy diverso sentido, desde el ámbito de la izquierda y de los nacionalismos periféricos.

¿Considera que el golpe que lideró Franco contra el gobierno de la II República estuvo justificado?

Desde un punto de vista democrático, de ninguna manera. Querían arrancar de raíz, la tradición liberal y democrática, así como la propia existencia del movimiento obrero. Y para ello no ahorraron esfuerzos: algunos historiadores han utilizado conceptos como “inversión en violencia” (o en terror), para explicar la represión franquista.El objetivo era claro, eliminar la experiencia reformista republicana, y garantizar la dominación sin contestación de la clase dominante y de los sectores más reaccionarios de la sociedad española: iglesia, ejército, latifundismo agrario… Mediante el exterminio del enemigo político.

¿Qué podría decir sobre la represión que tuvo lugar bajo el régimen fascista de Franco?

Frente a lo que se dice por el negacionismo y revisionismo tan de boga estos días, inconcebiblemente exhibido en los medios de comunicación, la represión franquista está relativamente bien estudiada, con algunos puntos negros, como los problemas de acceso a determinados archivos de la represión.Cientos de investigadores han publicado monografías locales y comarcales; luego especialistas, generalmente en obras colectivas, han realizado un análisis comparativo e interpretativo. Al tiempo, se han estudiado las diferentes formas de represión y colectivos de víctimas: asesinatos “legales” y extrajudiciales, prisión, exilio, deportación, bebés robados, represión económica y profesional… Y progresivamente la historiografía ha pasado de intentar la cuantificación de la represión como tema central, a buscar la explicación de los cómos y los porqués.El problema es que tenemos la Verdad, sostenida por un amplio consenso académico y científico, pero su ignorancia por el sistema educativo y la “censura” o desatención de los medios, hace muy difícil que ese conocimiento llegue al conjunto de la sociedad.Es una gran pelea, que no sé si vamos ganando, pero que va inexorablemente unida a las posibilidades que tenemos de que en el futuro se haga efectivo el derecho a la Justicia. Y la lucha por la memoria histórica y los derechos de las víctimas del franquismo ocupa un espacio central en la defensa de una democracia real, y de los derechos humanos y civiles en nuestro país.

NACHO IZQUIERDO

Foto © Nacho Izquierdo

Audio: Reportaje Cadena SER: «Vidas enterradas Episodio III: Timoteo Mendieta Alcalá»

Para saber más:

Ocultar la realidad de las limitaciones de la democracia en España no acabará con la impunidad franquista

Timoteo Mendieta no fue un desaparecido

Pedro A. García Bilbao. // Foro por la Memoria de Guadalajara 31/08/2017

Timoteo Mendieta no fue un desaparecido. Lo que está desaparecido en el caso Mendieta en la casi totalidad de lo que se ha dicho y publicado, o en las acciones llevadas adelante para que pudiera tener un entierro personalizado y familiar, es el hecho de que fue detenido, encarcelado, juzgado, sentenciado, conducido, ejecutado y sepultado de acuerdo a la legalidad del estado franquista. Y lo que resulta aterrador es que prácticamente nadie en la esfera política española actual esté dispuesto a darse por enterado de esta realidad de fondo. 

Es sencillamente indecente ocultar los hechos y calificarlos de lo que no son. Sabemos que es difícil de asumir que la legalidad del franquismo no se cuestiona donde debe, en el Boletín Oficial del Estado (BOE), pero es algo que no se debe ocultar. La verdad, en el caso de los crímenes franquistas, es conocida; son los crímenes mejor documentados de la historia, pues el régimen construyó su propia legalidad y le dio cobertura por escrito a todas sus acciones; los Bandos de Guerra golpistas —y no impugnados a día de hoy—, consagraban el ser «pasado por las armas» a quienes se opusieran. Ahí seguimos.

No es este un caso de desaparición forzosa. No estaba desaparecido quien contaba con orden de detención, expediente carcelario, sentencia, orden de ejecución y certificado de defunción e inscripción en el registro de inhumados en cementerio establecido; lo que no tenía era una tumba individual, pues el enterramiento de los ejecutados aquel terrible día fue colectivo, si bien todo fue un espacio muy delimitado. No existía duda ninguna de su suerte final, todos los detalles de su proceso son conocidos, fechas, lugares, situación y circunstancias incluidos también los nombres de los denunciantes, los jueces, las autoridades policiales, carcelarias y militares, hasta las eclesiásticas participantes. Hasta tal punto no había dudas, que la propia familia había erigido una lápida de mármol sobre la tumba colectiva donde habían inscrito su nombre. ¿O es que a ninguno de los que han sido testigo de los trabajos de exhumación les ha llamado la atención la existencia de esa lápida?

Ha habido en fechas recientes un día internacional dedicado a la Desaparición forzosa y se ha evocado por escrito a Timoteo Mendieta ¿Cómo es posible que se ponga como ejemplo de crimen de desaparición forzosa a quien no fue objeto de ese crimen? De otros crímenes sí, pero desde luego no de desaparición.

No vamos a hacer un juicio de intenciones, pero si podemos ver hechos y tratar de ver cuales son sus antecedentes, su contexto y sus consecuencias. Ocultar la realidad de las limitaciones de la democracia en España no acabará con la impunidad franquista, que a lo que parece es la base misma sobre la que se construye la legalidad española actual.

Hay un hecho incontrovertible. Todo el proceso que llevó a la muerte por fusilamiento de Timoteo Mendieta es considerado legal por el estado español pues la legalidad franquista no es cuestionada. Se habla de Timoteo Mendieta como víctima, pero legalmente no tiene tal consideración; fue un reo acusado, juzgado y sentenciado como criminal. Siendo considerado legalmente como criminal juzgado fue ejecutado y enterrado, y con la de ejecutado legalmente le fueron devueltos sus restos a su familia por una entidad privada. Y resaltamos lo de entidad privada.

¿Cuál es el papel del estado español en la recuperación por la familia de los restos de Mendieta? Lo único que ha habido es una actuación del juzgado en los términos marcados por el tratamiento de apertura de fosas comunes legales en los cementerios establecidos. No se ha investigado un crimen, no hay tal crimen para la justicia y la ley española. Una fosa común normalizada en un cementerio, cuenta unas garantías para su apertura por cuestiones de salud pública; los ayuntamientos precisan de luz verde de sanidad o del juzgado para abrir una fosa común, para poder proceder, por ejemplo a un traslado de restos, porque lo autorizado en Guadalajara es un traslado de restos mortales de una tumba a otra, asumiendo una entidad privada los costes de identificación de restos. Las actuaciones entre el juzgado argentino y el español, lo único que han hecho es desbloquear administrativamente las pegas que el ayuntamiento de Guadalajara ponía por motivos que se pueden calificar de rechazo ideológico a estos temas.

En Guadalajara fueron ejecutadas como Timoteo Mendieta muchos cientos de personas, cientos murieron en la cárcel por las condiciones de encarcelamiento, la práctica totalidad tampoco son desaparecidos; hay documentación sobrada para acreditarlo. Los que sí fueron asesinados sin rastro documental alguno, los estamos rastreando en condiciones muy difíciles y, vaya, resulta que los que sí sufrieron condiciones de «desparición forzosa» no merecen la atención de ningún medio de comunicación ni, por supuesto, la del estado y las fuerzas políticas. ¿Qué ocurre por tanto? ¿Será que todo esto es extraordinariamente incómodo para la realidad política y social española actual? ¿No será que resulta muy funcional para mantener las cosas como están, reducir todo esto a un simple problema familiar, íntimo, que se pueda resolver privatizando las acciones y «despolitizandolo todo»? No son solamente los nostálgicos del franquismo, o los post-franquistas los que están en contra de todo esto, también hay una falsa izquierda a la que todos estos temas les preocupan porque permiten ver sus imposturas y falsedades. Para algunos es mejor la lágrima fácil, el tratamiento superficial, emotivo, íntimo, sin perspectiva.

Debemos añadir otro hecho. La mal llamada Ley de Memoria —no se llama así—, fue votada mayoritariamente por los partidos allí representados y no cuestiona la legalidad franquista —y con ello la consideración como criminales de todas las personas juzgadas por la dictadura—. Esta Ley fue creada como un cortafuegos para intentar contener las contradicciones. Tuvo muchos cómplices. Las leyes de memoria autonómicas que han ido proliferando desde entonces siguen en esa línea, no entran en temas centrales —legalidad franquista, tribunales y sentencias reconocidos, olvido del robo y expolio a las víctimas—, bien porque es competencia del estado central, bien porque se centran en aspectos secundarios sin entrar en el fondo de la cuestión.

Otro hecho. No ha sido el estado español a través de la administración de Justicia quien ha abierto la tumba de Mendieta, no ha sido el juez quien como fruto de un procedimiento de investigación de un delito ha ordenado la apertura, ni son forenses habilitados los que han intervenido, no han sido fondos del estado los que directamente han sostenido las actuaciones, el juzgado no garantiza cadena alguna de custodia, ni la seguridad del transporte, ni el actual paradero; para qué hablar de la suerte y derechos los otros cuerpos y de sus familiares o, peor aún, de todos aquellos que no dejaron familia y que no cuentan con la protección del ministerio público, ninguno de esos casos cuenta con garantías legales sobre su suerte.

Podemos por tanto afirmar, que el caso Mendieta ha contado con un tratamiento que ha hecho invisible el hecho de que las víctimas de la dictadura no son víctimas reconocidas, que se ha dado una calificación errónea a la situación, y que todo ello ayuda a que se le oculte a la opinión pública que el estado español democrático considera legales los tribunales y sentencias y por tanto como criminales a los condenados. No hay voluntad ninguna observable en las Cortes para resolver esta situación. A los hechos me remito. La ley votada en la Generalitat sobre la anulación de sentencias y tribunales franquistas sí ha supuesto una diferencia, pero es un brindis al sol, pues la competencia efectiva es del estado central y quienes la votaron en el Parlament ni quieren hablar del asunto en Madrid. Deberíamos reflexionar todos sobre esto; no es algo sin importancia, es nuestra dignidad colectiva como sociedad democrática la que está en juego, trasciende desde luego las actuaciones concretas en torno a la suerte de los restos de Timoteo Mendieta y de sus compañeros de infortunio. Ha pasado la inmensa cantidad de ochenta años y vemos como un avance que nos hayan consentido que unos hijos hayan podido enterrar a su padre. ¿cómo es posible que estemos así todavía?

Esta es la situación. La verdad, ocultada; la Justicia, burlada; la Reparación, mínima, si acaso, íntima y personal para quien no reclamaba más que el derecho a una tumba personalizada. No es esto el caso Mendieta, es el caso de España, un país en el que las dificultades para lograr Justicia y Reparación son inmensas, pues es inmensa la madeja de ignorancia, prejuicios, miedos, pero donde, sobre todo, las complicidades están muy extendidas.

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La fosa de Guadalajara, el caso Mendieta y la impunidad que permanece
Pedro A. García Bilbao. Foro por la memoria de Guadalajara. Ilustración de José Ramón Urtasun, alusiva a las fosas halladas en Navarra.  Descargar texto

«¡Todos ustedes, los que quedan, sean dignos de nosotros, los 27 que vamos a morir!» Guy Moquet, 17 años, resistente francés, fusilado en 1940.

Siempre supimos que aquel horror estaba ahí, pero no conocíamos los detalles hasta hace poco 1. Antes que nosotros comenzásemos a investigar, miles de personas de Guadalajara sabían ya sobradamente lo que ocultaban las fosas del cementerio civil y la del patio de Santa Isabel. Y era muy sencillo, lo sabían porque era allí donde habían matado a sus parientes, por cientos y cientos. Algunos intentaron hace décadas investigar lo ocurrido, poner nombre a las víctimas y hacerse una idea de conjunto sobre la magnitud de lo ocurrido. No les fue fácil.

No hemos olvidado a César González Camarero, el primero tal vez en poder acceder a los listados oficiales de enterramiento y que encontró un silencio brutal y una colaboración nula de las autoridades cuando en los años 90 intentó investigar lo ocurrido. También encontró graves dificultades Emilia Cañadas, hija del fusilado alcalde Antonio Cañadas: En 1979, Emilia y un grupo de familiares y militantes de izquierdas lograron con aportaciones particulares hacer un sencillo monumento privado. Cuarenta años después, todavía no hay ningún monumento público e institucional. Un dia lluvioso de invierno de aquel 1979, con la presencia de cientos de personas, ella y Francisco Tobajas entre otros, alzaron su voz en un acto en el que no se permitió ni una sola bandera republicana, que ni el ayuntamiento, ni el estado central, ni los partidos se atrevieron a promover y sostener como era su obligación democrática. Ella nunca calló y siempre supo qué había pasado, sacó fuerzas del ejemplo heroico de su padre y de lo aprendido de niña en la escuela republicana que recordaba con inmenso cariño. Ella nunca olvidó a todas y cada una de las personas a las que les costó la vida el sueño de una España hermosa donde brillara la libertad y la justicia social; ella ha vivido siempre con ese ideal allí donde estuvo. Hace ya muchos años que los restos de su padre fueron trasladados a un espacio familiar propio y lejano, pero como ella siempre supo, nada de esto es algo que resista ser tratado como algo individual y despolitizado. El estado democrático tiene la obligación de proteger y amparar a las víctimas de crímenes, siempre lo ha dicho alto y claro y nunca ha contado con su amparo.

No se trata sencillamente de devolver unos restos mortales para enterrar bien lo que fue mal enterrado, pero nos empujan a ello a creer que con eso basta y nos exponen una y otra vez el dolor del familiar «correcto», aquel que actúa en clave estrictamente personal y ajena a otras consideraciones. La presión es enorme para reducirlo todo a eso. En Guadalajara, finalmente, acabaron por personarse los que juegan al juego de la memoria dentro de los límites que trae consigo la impunidad2.

Hace unos años, en Granada y a raíz de un documental sobre la guerrilla en la montaña granadina, el profesor José Antonio Fortes lo dice claramente: el sistema soporta los acercamientos en clave sentimental o histórica, pero no en clave de análisis político. La memoria histórica es un campo de batalla de la lucha de clases y el aplastamiento criminal, genocida, de la resistencia armada republicana, de la lucha proletaria y hasta de la burguesía republicana por la reacción y el fascismo, es algo que no puede ser explicitado: el bloque de poder actual no lo soporta, sus relaciones con el pasado fascista son demasiado fuertes. Ese aplastamiento de la resistencia antifascista fue, además, en todos los órdenes: militar, pero también económico, cultural, ideológico con unas consecuencias que duran hasta el presente. Quienes intenten así decirlo serán acusados de «radicales, intransigentes» 3. Y en esas estamos todavía en junio de 2017.

Pero la realidad se impone, entra por las ventanas si le cierras las puertas. Hay muchos problemas en todo esto. Una familia pidió apoyo y ha logrado ayuda para recuperar los restos de su ser querido4 ¿Pero qué ocurre con los que no tienen familia? Y sobre todo, ¿Donde queda la responsabilidad del estado español en todo esto? En todo lo acaecido en la búsqueda de la identificación concreta de Timoteo Mendieta para entregar sus restos a la familia, se han puesto de manifiesto las brutales carencias del actual régimen en materia de verdad, justicia y reparación para las víctimas de la dictadura. Nada de esto, sin embargo, ha sido denunciado ni ha tenido espacio en las labores de exhumación y el aparato de comunicación montado alrededor 5.

Mendieta tuvo siempre una familia que le recordó y defendió. No olvidamos a su hija Paz Mendieta 6, ya fallecida, quien hace ya años, como el resto de sus hermanos, asumió la causa de recuperar sus restos y dignificar su memoria, lo que implicaba defender orgullosamente el compromiso público que su padre había asumido con su militancia socialista y el valiente compromiso que tuvo como presidente de la Casa del Pueblo de la UGT en su pueblo en una hora muy difícil. El no fue olvidado, pero no es el caso de otros muchos cientos de sus compañeros.

La búsqueda de las víctimas no puede depender de las familias solamente. ¿No saben acaso que en ocasiones ni siquiera las familias están en condiciones de recordar siempre a todos los suyos?

Cuando analizamos el largo rosario de identidades de los asesinados en Guadalajara encontramos casos terribles; se equivocan gravemente los que optan por dejar en manos de la iniciativa y la memoria familiar todo. ¿es que no saben que nos enfrentamos a la historia de un exterminio, que familias enteras desaparecieron? El hermano más joven que se dio por desaparecido sin serlo, el tío mayor, la hermana soltera, el padre viudo y mayor al que matan el último, meses después de hacerle pasar por ver la muerte de sus hijos y nueras, esos cayeron también y al morir sus más cercanos terminaron por ser olvidados. Ha sido en estos últimos tiempos con la publicación de las investigaciones realizadas para identificar a los miles de represaliados en Guadalajara cuando numerosas familias han podido encontrar los nombres y la suerte de parientes que habían sido borrados de su recuerdo. Es algo que no debe sorprendernos. Los supervivientes callaron en muchos casos para proteger a los hijos pequeños, algunos culparon a los propios muertos por la desgracia que trajeron a sus familias, según les repitieron durante años en la iglesia, la escuela, en la prensa, y repetían también los vencedores que se adueñaron de la ciudad. Algunos, hoy, en el ayuntamiento lo siguen diciendo.

Para poder saber que había pasado realmente tuvieron que pasar muchas cosas. Empezamos ahora a comprender las verdaderas dimensiones del horror. Algunas personas siempre fueron capaces de entender que aquello era algo más que un drama individual o familiar, una simple suma de víctimas individuales. Algunas personas valientes siempre supieron qué les unía, qué unió a campesinos, jornaleros, artesanos, obreros, empleados, funcionarios públicos, militares, hombres y mujeres de todas las edades, a más de doscientos concejales y decenas de alcaldes de toda la provincia que fueron asesinados. Hubo valientes que no sólo no olvidaron a los que murieron, sino que lucharon activamente por romper el dictado de infamia y olvido con el que la dictadura pretendió enterrarles para siempre.

¿Cómo olvidar a Miguel Rodríguez Gutierrez o a Tomasa Cuevas7? Ambos, cada uno por su lado, trascendieron la memoria individual y recogieron las voces y testimonios de tantos y largos años de cárcel y represión. Rodríguez Gutierrez —Mirogu, como era conocido como periodista—, un valiente joven de la Juventud Socialista Unificada (JSU) natural de Romancos, un pueblo cercano a Brihuega, contó sobre cuanto vio y fue testigo. En 1942 se enfrentó al jefe local de Falange de su pueblo, quien tenia aterrorizada a la población y golpeaba salvajemente a las mujeres de su familia. Mirogu no dudó en tomar una pistola y matarle en medio de una de aquellas palizas brutales. Condenado a muerte, luego conmutada por trabajos forzados, Mirogu dejó constancia escrita de cuanto vio y sufrió y de las condiciones de vida en prisiones y campos de concentración.

Pero sobre todo contamos con el inmenso esfuerzo de Tomasa Cuevas, una jovencísima militante comunista en los años de la guerra, natural de Brihuega, resistente siempre tras la ocupación, presa durante años en varias ocasiones, que fue testigo directo de todo ese sufrimiento colectivo. En sus años de madurez, ya en los años 70, recorrió España entera buscando a las supervivientes de las muchas prisiones que conoció empezando por la de Guadalajara, lo hizo sin apenas medios, sin el apoyo de nadie y hasta en contra de la dirección de su partido, Tomasa entrevistó a las mujeres y hombres que sobrevivieron y escribió libros estremecedores publicados en los años 80. Ni ella ni nadie que haya leído sus testimonios se puede sorprender de nada. ¿Han oído hablar de Tomasa Cuevas los miembros del equipo británico de forenses desplazado a Guadalajara? ¿Sus anfitriones españoles les hablaron de ella? ¿Han aprendido algo gracias a ella sobre los últimos días de la vida de las personas que han desenterrado? No parece a la vista de sus declaraciones y su proceder. Tal vez no lo consideran necesario o sencillamente se les ocultó esta importante fuente de información.

No tengo palabras para expresar el inmenso respeto que sentimos ante el ejemplo de coraje, de valor y de dignidad humana que encarnó Tomasa Cuevas. Fue leal siempre a sus ideales, nunca deseó otra cosa que un mundo más justo y humano, y supo encontrar esperanza, compañerismo y fortaleza para resistir en el ejemplo de sus compañeras y compañeros sometidos a la dura prueba del cautiverio y la muerte.

No se trata solamente del trabajo y el ejemplo de Tomasa Cuevas, de Mirogu, de Cesar González Camarero, de Emilia Cañadas, de Isabel Hernando, de Isabel Sacristán, de Clotilde Ballesteros, de las aportaciones de más de 192 familias que han pedido datos y ofrecido testimonios. Las investigaciones que hemos realizado se apoyaron en su esfuerzo pionero y en su ejemplo. Hemos cruzado los datos y testimonios disponibles y se han podido comprobar muchos casos y algunos extremos inquietantes, que podrían haber sido cruzados con lo encontrado en la fosa por el equipo británico de forenses voluntarios, lamentablemente ha habido quien parece haber despreciado sistemáticamente cualquier trabajo previo a su llegada.

Veamos un caso. Francisco Nuño, 54 años, de Tórtola de Henares, fue detenido junto a su esposa; los franquistas buscaban a su hijo, un cuadro del PCE, eran sencillos campesinos. Nuño fue golpeado día tras día durante una semana hasta que le arrojaron las botas ensangrentadas a la esposa y le escupieron a la cara que ya no tendría que esperarle. Su certificado de defunción pone «muerto en la cárcel», pero gracias a los datos de Tomasa Cuevas, a los expedientes carcelarios y a los partes de enterramiento hemos podido conocer su suerte. ¡curiosos desaparecidos estos con certifcado de defunción!

Otro caso. Gregorio Tobajas, sacerdote secularizado, becado en la Universidad Gregoriana de Roma, periodista y abogado, cometió el inmenso crimen de enamorarse de una maestra socialista en el pueblo de la Sierra donde era párroco; fue la primera pareja que se casó civilmente en Guadalajara. Fundó la sección de la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT en la provincia, fue redactor del semanario Abril y llegó a ser presidente de la Diputación Provincial. Tobajas era alguien particularmente odiado, pues era un sacerdote que se casó por amor y que se puso al servicio del pueblo. Tobajas no sólo fue fusilado aunque su sentencia fuese esa; fue objeto de todo tipo de brutalidades. Fue torturado múltiples veces a lo largo de varios meses, le destrozaron poco a poco, mostraron varias veces su cuerpo martirizado a los demás presos y se ocuparon bien de que se pudieran oir sus gritos. En noches de nieve y viento le sacaban al patio de la prisión donde le arrojan agua y le mantenían así hasta el borde de la resistencia. ¿Cuantas veces le quemaron las manos, le destrozaron las costillas o le quebraron brazos y piernas? ¿cuantas veces, cuanto tiempo se prolongó tal horror? Lo sabemos bien, no tenemos los detalles del forense, pero conocemos su suerte. Los forenses británicos voluntarios han encontrado varios cuerpos sometidos a tortura. El de Tobajas no podrá ya ser recuperado pues fue vaciada su fosa y arrojado al osario hace unos años. Da igual. Era persona muy conocida y su suerte fue conocida por los cientos de personas que le escuchaban gritar en las noches de la prisión.

¿Alguien le había contado sobre Tobajas a Larry Owens, el forense voluntario británico? Se sorprendió el británico por los disparos en la cara que ha encontrado, no los esperaba, creía que era cuerpos de personas ejecutadas «normalmente» suponemos. ¿Qué le habían contado su anfitriones españoles sobre lo que se iba a encontrar en nuestra ciudad? Los disparos en la cara fueron práctica habitual a los cuerpos de los muertos bajo tortura en la cárcel de Guadalajara. Vicente Relaño, el secretario provincial del PCE fue muerto a golpes esposado al portón de entrada al patio de la prisión; le habían golpeado muchas veces durante meses, pero aquel último día le golpearon en público hasta la muerte y le dispararon con pistola en la cabeza, la conducción en camión a la zona de ejecución fue sólo un trámite, los que murieron ese día llevaron su cadaver destrozado a sus pies todo el trayecto.

Tenemos varias teorías sobre el porqué de este peculiar tratamiento. Hay una constante que tal vez lo explique: la extrema dignidad ante la muerte de los condenados. Las noches en que habría ejecuciones se dejaba encendida la luz de las celdas donde había personas que fueran a ser ejecutadas. Al llegar la madrugada eran nombrada la lista mortal y sacaban al exterior a los citados. Noche tras noche, los hombres y las mujeres condenadas se despedían en alto de sus compañeros, se oían sus gritos de Viva la República, o su apoyo a su partido y a la lucha de los trabajadores, el camión bajaba por calles sumidas aún en la noche y se oía cantar a los que iban al encuentro de la muerte.

La Guadalajara ocupada por el fascismo era despertada cada madrugada por voces que cantaban Hijos del Pueblo, Joven Guardia o la Internacional. No fue una vez, ni dos, ni tres, ocurrió durante meses, hasta que finalmente se ordenó que además de esposados y atados, se condujese a los condenados amordazados a la zona de ejecución. La dignidad ante la muerte era entendida como una ofensa más de aquella gente que debía ser borrada de la faz de la tierra. Muchos murieron amordazados ante los piquetes. En este contexto, no es de extrañar que las personas más significadas y conocidas fueran objeto de especial atenciòn previa. El régimen franquísta ejecutaba venganzas, no justicia. El hecho es que hay muchos casos de personas que no llegaron a ser fusiladas porque llegaron a la zona de ejecución ya muertos, con el cuerpo reventado por los golpes y la cabeza destrozada por tiros de pistola.

Nunca sabremos exactamente cuantos de los que figuran como «muertos en prisión» lo fueron así y no solamente por hambre o enfermedad. Los datos globales nos hablan de un verdadero campo de exterminio. Las raciones diarias no permitían la supervivencia a poco que se tuviera cierta edad o no tuvieran paquetes del exterior. Los muertos en prision cuentan con decenas de personas de más de 55 años, las personas mayores o enfermas no sobrevivían, sencillamente.

Debemos recordad que esta situación se prolongo durante casi seis años, que hubo meses con más de 10 ejecuciones diarias, con unas cifras totales que crecían y crecían inexorablemente; hoy sabemos que hubo cosas peores que ser ejecutado8. No fueron hechos puntuales, fueron una práctica continuada, consentida, amparada, buscada por las autoridades del régimen. Esta afirmación se sostiene en hechos conocidos y probados. Se nombró como autoridades carcelarias a destacadas personas que eran parientes de personas condenadas por la justicia de la República o que habían sido muertas ilegalmente o no durante la guerra. Pero sobre todo, el régimen favoreció la venganza privada. La dirección de la Prisión Provincial y el Gobierno Civil permitieron el acceso a los presos a voluntarios falangistas con el objetivo de golpearles y torturarles, llegando incluso a la muerte en algunos casos. Hubo grupos venidos de pueblos concretos para golpear a personas conocidas, pero existió un grupo de torturadores vocacionales que ha podido ser pefectamente identificado;. Los testimonios son sobradamente claros y no admiten discusión.

Tomasa Cuevas dio sus nombres, corroborados por testimonios scritos y orales sobradamente. Alguien podria haberle dicho a Larry Owen que se conoce a los autores más que presumibles de las lesiones encontradas en los cuerpos. Cuevas identificó en su libro a los falangistas Gayoso, Trallero y el Gutemberg, nombres que han dejado un recuerdo de muerte y horror que llega hasta el presente.

Larry Owens especula con uno de los cuerpos encontrados que analizaron, un persona de muy fuerte complexión y gran altura. Cristina Fallarás 9 recoge esas apreciaciones de Owens sobre uno de los casos;

“Era un individuo muy normal, un hombre más. (…) era alto, sobre todo para esa época, más o menos 1,75. Era muy fuerte, se puede ver que los músculos eran muy grandes. No era siniestro, era amplio. Durante su vida, alguien se había peleado con él, y le fracturó la nariz. Pesaba unos 80 kilos. Los demás, en general, tienen más señales de tortura prolongada que él. Quizás sea porque era muy grande y le tenían miedo. Lo sacaron un día, pusieron una pistola de bala pequeña al lado izquierdo de la cabeza y lo mataron. Era tan fuerte y su hueso del cráneo era tan grueso que, al contrario de lo que pasa con otros individuos, la bala ni pudo expulsar el fragmento de hueso de salida. Era un tipo con buena salud, que podría haber ayudado mucho a su país, pero… se acabó”.

Es claro que Owens es un buen profesional. Gayoso, Trallero, pero sobre todo el Gutemberg eran sujetos de baja estatura y escasa complexión. Esta escoria humana, embrutecida y sin escrúpulos fueron responsables de un gran número de atrocidades y asesinatos cometidos en el interior de la prisión durante varios años. Sí, hay base para la especulación de Owens.

Pero tan responsables como esa basura, fueron los directores de la prisión, los gobernadores de la provincia y los jueces del régimen; absolutamente ninguna de sus atrocidades hubiera podido realizarse sin su consentimiento. Ha de decirse que los tres acabaron mal sus vidas. Despreciados por los mismos que les utilizaron, horrorizadas algunas de las almas bienpensantes que emplearon a aquellos sujetos, se vieron solos e ignorados, apartados como apestados. El alcohol y la enfermedad acabaron con sus vidas en los años siguientes.

Tenemos muchas referencias que podrían haber sido comprobadas, pero no ha habido voluntad ninguna de cooperación entr quiens ha abierto la fosa para localizar a Mendieta. Como hemos relatado, sabemos sobradamente que algunas personas por razón de su figura simbólica o por su origen recibieron un tratamiento especial. Los condenados de Sacedón, por ejemplo. Sacedón es, con mucho, el pueblo de cierto tamaño con mayor proporción de víctimas; el pueblo sufrió un verdadero baño de sangre. Hubo más muertos en Sacedón que en Guadalajara capital. Timoteo Medieta era de Sacedón y buena parte de los que murieron con él el mismo día. ¿Alguien le ha explicado a Owens lo que aconteció en esa población?

Labor del forense es determinar técnicamente si los disparos fueron post-morten o la causa de la muerte. Con acceso al cadáver los forenses pueden establecer los hechos de forma clara, pero no es la única forma. En el caso de Guadalajara las torturas y los asesinatos anteriores a las ejecuciones cuentan con decenas y decenas de testimonios cruzados. Owens ha corroborado lo que ya sabíamos; el no ha escuchado a los hijos de los fallecidos hablar sobre la impresión que les producía ver los cuerpos destrozados, las mudas de ropa destrozadas y ensangrentadas, con incluso jirones de carne y restos. A Owens y sus compañeros les ha impresionado el testigo mudo de los cuerpos, a nosotros las voces que han llegado hasta nosotros y que no han tenido voz precisamente estos días en los que el único afán era localizar un cuerpo.

Tenemos unas cuantas hipotesis que podríamos haber compartido con el equipo que ha hecho los trabajos en la fosa, pero no ha sido posible con el equipo de la exhumación; es más que evidente que sus fines en todo esto son compatibles con ignorar los más elementales protocolos científicos que pasan por establecer el estado de la cuestión en un tema, ver los antecedentes, las publicaciones, los testimonios y las hipótesis establecidas previamente. Es realmente ofensivo que se hayan sorprendido con las pruebas de tortura que han encontrado. Un cuerpo con 25 fracturas de costillas en distinto grado de cicatrización causó estupor en el equipo de forense británico. ¿cómo es posible? ¡Pero qué esperaban! Nos preguntamos por los datos de ese tipo que han encontrado. Una pregunta esteril porque no han compartido los resultados. Es igual, no necesitamos comprobación forense para saber cual fue el destino de cientos de presos. 

Estas son las cosas que ocurren cuando las fosas no se abren en el marco de una investigación penal, con forenses especializados y tutela judicial; se pierden los detalles, se ignora aquello con lo que no se simpatiza y se destruyen las pruebas.
Mendieta y sus cientos compañeros no eran desaparecidos, no sé si se ha caido en la cuenta de ello. No lo son. Tienen todos nombre y apellidos, expedientes carcelarios, sentencias, partes firmados y sellados por el Tribunal Especial de Ejecuciones creado por la auditoria especial del Ejército de Ocupación. Lo de ejército de ocupación no es una licencia, es literalmente el adjetivo que figura en la documentacion. Todo documentado: le entrego tantos presos, le devuelvo tantos cadaveres, todo sellado y firmado.

Conocemos también los nombres y apellidos de los verdugos, pero las leyes de la democracia española defienden su honor y citarles es exponerse a las acciones legales de sus descendientes. Los que no tienen derecho al honor son sus víctimas y las infamias vertidas sobre ellos por sus verdugos en la Causa General, están publicadas en internet libremente: cuando muchas personas han buscado datos de sus familiares fusilados se han encontrado con la Causa General que sigue, en 2017, infamando a las víctimas. Hay una explicación a esto: lo que pasa es que no son legalmente víctimas, siguen siendo legalmente criminales y por eso mantener los insultos y las infamias no constituye delito.

Hay un total de 976 víctimas mortales de la represión franquista en el cementerio de Guadalajara, entre ejecutados con sentencia y muertos de inanición, enfermedad o tortura; todos ellos entre abril de 1939 y 1945. Hay más en otras poblaciones de la provincia. Los desaparecidos son aparte, los asesinados en las cunetas son otra cuenta, los deportados muertos en los campos nazis (100 solamente de nuestra provincia) también aparte; los muertos en los bombardeos, en combate, o el exilio interior o exterior son aparte; los soldados, e incluso familias refugiadas, que volvieron a sus pueblos acabada la guerra para ser asesinados sin más, son también aparte. La investigación para identificar a los muertos desconocidos sigue abierta.

En realidad, el trabajo de campo en búsqueda de Mendieta ha sido una operación sencilla pues estaba allí, era sabido, a escasos pasos de la lápida con su nombre, estaba fuera de duda; no eran desaparecidos ¿Cómo hay que explicarlo? El problema consistía en vencer las pegas administrativas para luego acceder, abrir y lograr identificaciones individuales, una tarea posible entre los cuerpos de las fosas.

La apertura de la fosa de Mendieta no ha sido realizada en el marco de una investigación judicial, no han trabajado como forenses en un proceso legal que determine los crímenes cometidos. No ha habido nada de eso. La apertura de las fosas no se ha hecho con garaníias legales y tutela judicial. Lo que el juez ha autorizado no es más que un traslado de restos. El reglamento del cementerio establece que sólo se puede abrir una fosa común con autorización judicial o de la autoridad sanitaria, no por motivos legales de tipo penal o de investigación, sino por un simple problema de salud pública. Para las autoridades españolas, ayuntamiento, jueces, estado central, lo ocurrido no es más que una devolución de restos mortales a sus familiares con garantías de salud pública. Sigue siendo un criminal legalmente. Han logrado identificar el cuerpo concreto entre sus compañeros de fosa; no es poco, pero sin duda no es suficiente. En todo el proceso seguido, no sólo no se han respetado los protocolos propios de un proceso de exhumación con tutela judicial, —pues no se consideran crímenes lo allí sucedido—, tampoco se ha aplicado lo indicado en el Informe Joinet10 de Naciones Unidas que exige el respeto a las creencias y símbolos de las víctimas. Todo se ha hecho como si fuera exclusivamente una cuestión individual y familiar.

En las zonas de enterramiento masivo del cementerio de Guadalajara donde fueron arrojadas las víctimas de la represión, las cosas no han acabado con la identificación positiva de Mendieta y de algunos de sus compañeros que se ha podido realizar. El ayuntamiento del PP se sigue oponiendo a declarar zona protegida el espacio de las fosas, así cómo a autorizar la instalación de una placa memorial con los nombres. Sigue sin haber un monumento público y el estado español sigue sin considerar como propios y merecedores de respeto a los que allí yacen. Esta es la cruda realidad cuarenta años después de las elecciones democráticas de junio de 1977.

1Véase: García Bilbao, Pedro A. (et al.) [2010]: La represión franquista en Guadalajara 1939-1950, Silente, Guadalajara.
2Véase: Veleta, Willy (2017), «La incesante búsqueda de Timoteo Mendieta», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170510/Politica/12592/Timoteo-mendieta-busqueda-restos-guadalajara.htm], consultado el 01/06/2017
3 García Bilbao, Pedro. A. (2009), «Memoria histórica y postfranquismo. Reseña: Causa 661/52. La insolencia del condenado. (Falconetti Peña, 2009)», en Sociología Crítica, disponible en [URL: http://wp.me/pF2pW-1AA], consultado el 01/05/2017.
4Véase la posición del Foro ante el inicio de los trabajos en 2016: Foro por la memoria de Guadalajara (2016), «Ante la recuperación de los restos de Timoteo Mendieta», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-KR], consultado el 01/06/2017
5Véase la posición del Foro por la Memoria de Guadalajara (2017): «Ante la apertura de fosas antifranquistas en el cementerio de Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-11i] consultado el 01/06/2017.
6Foro por la memoria de Guadalajara (2009), «Paz Mendieta: In memoriam», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-16], consultado el 01/06/2017
7 Véase: Cuevas, Tomasa (1998), Prison of Women: Testimonies of War and Resistance in Spain, 1939-1975, Publisher: State University of New York Press; —(2005), Presas, Icaria Editorial, Barcelona. A destacar la presentación que realiza la hispanista Mary E, Giles en su edición en inglés.
8Foro por la memoria de Guadalajara (2017): «La matanza del 13 de mayo de 1940. Un día para el recuerdo en Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL:http://wp.me/p3Cfkm-116 ], consultado el 01/06/2017
9 Véase: Fallaras, Cristina (2017), «La memoria en los huesos», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170531/Politica/13046/memoria-historica-ctxt-timoteo-mendienta-franquismo-guerra-civil-exhumacion-guadalajara.htm], consultado el 15/06/2017
10 Naciones Unidas (XXX): «Texto: Informe Joinet. La administración de la Justicia y los drechos humanos de los detenidos. La cuestión de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos (civiles y políticos)», en Sociología Crítica, descargable en [URL:https://dedona.files.wordpress.com/2010/03/informe-de-joinet-sobre-la-impunidad.pdf], consultado el 01/06/2017