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Ocultar la realidad de las limitaciones de la democracia en España no acabará con la impunidad franquista

Timoteo Mendieta no fue un desaparecido

Pedro A. García Bilbao. // Foro por la Memoria de Guadalajara 31/08/2017

Timoteo Mendieta no fue un desaparecido. Lo que está desaparecido en el caso Mendieta en la casi totalidad de lo que se ha dicho y publicado, o en las acciones llevadas adelante para que pudiera tener un entierro personalizado y familiar, es el hecho de que fue detenido, encarcelado, juzgado, sentenciado, conducido, ejecutado y sepultado de acuerdo a la legalidad del estado franquista. Y lo que resulta aterrador es que prácticamente nadie en la esfera política española actual esté dispuesto a darse por enterado de esta realidad de fondo. 

Es sencillamente indecente ocultar los hechos y calificarlos de lo que no son. Sabemos que es difícil de asumir que la legalidad del franquismo no se cuestiona donde debe, en el Boletín Oficial del Estado (BOE), pero es algo que no se debe ocultar. La verdad, en el caso de los crímenes franquistas, es conocida; son los crímenes mejor documentados de la historia, pues el régimen construyó su propia legalidad y le dio cobertura por escrito a todas sus acciones; los Bandos de Guerra golpistas —y no impugnados a día de hoy—, consagraban el ser «pasado por las armas» a quienes se opusieran. Ahí seguimos.

No es este un caso de desaparición forzosa. No estaba desaparecido quien contaba con orden de detención, expediente carcelario, sentencia, orden de ejecución y certificado de defunción e inscripción en el registro de inhumados en cementerio establecido; lo que no tenía era una tumba individual, pues el enterramiento de los ejecutados aquel terrible día fue colectivo, si bien todo fue un espacio muy delimitado. No existía duda ninguna de su suerte final, todos los detalles de su proceso son conocidos, fechas, lugares, situación y circunstancias incluidos también los nombres de los denunciantes, los jueces, las autoridades policiales, carcelarias y militares, hasta las eclesiásticas participantes. Hasta tal punto no había dudas, que la propia familia había erigido una lápida de mármol sobre la tumba colectiva donde habían inscrito su nombre. ¿O es que a ninguno de los que han sido testigo de los trabajos de exhumación les ha llamado la atención la existencia de esa lápida?

Ha habido en fechas recientes un día internacional dedicado a la Desaparición forzosa y se ha evocado por escrito a Timoteo Mendieta ¿Cómo es posible que se ponga como ejemplo de crimen de desaparición forzosa a quien no fue objeto de ese crimen? De otros crímenes sí, pero desde luego no de desaparición.

No vamos a hacer un juicio de intenciones, pero si podemos ver hechos y tratar de ver cuales son sus antecedentes, su contexto y sus consecuencias. Ocultar la realidad de las limitaciones de la democracia en España no acabará con la impunidad franquista, que a lo que parece es la base misma sobre la que se construye la legalidad española actual.

Hay un hecho incontrovertible. Todo el proceso que llevó a la muerte por fusilamiento de Timoteo Mendieta es considerado legal por el estado español pues la legalidad franquista no es cuestionada. Se habla de Timoteo Mendieta como víctima, pero legalmente no tiene tal consideración; fue un reo acusado, juzgado y sentenciado como criminal. Siendo considerado legalmente como criminal juzgado fue ejecutado y enterrado, y con la de ejecutado legalmente le fueron devueltos sus restos a su familia por una entidad privada. Y resaltamos lo de entidad privada.

¿Cuál es el papel del estado español en la recuperación por la familia de los restos de Mendieta? Lo único que ha habido es una actuación del juzgado en los términos marcados por el tratamiento de apertura de fosas comunes legales en los cementerios establecidos. No se ha investigado un crimen, no hay tal crimen para la justicia y la ley española. Una fosa común normalizada en un cementerio, cuenta unas garantías para su apertura por cuestiones de salud pública; los ayuntamientos precisan de luz verde de sanidad o del juzgado para abrir una fosa común, para poder proceder, por ejemplo a un traslado de restos, porque lo autorizado en Guadalajara es un traslado de restos mortales de una tumba a otra, asumiendo una entidad privada los costes de identificación de restos. Las actuaciones entre el juzgado argentino y el español, lo único que han hecho es desbloquear administrativamente las pegas que el ayuntamiento de Guadalajara ponía por motivos que se pueden calificar de rechazo ideológico a estos temas.

En Guadalajara fueron ejecutadas como Timoteo Mendieta muchos cientos de personas, cientos murieron en la cárcel por las condiciones de encarcelamiento, la práctica totalidad tampoco son desaparecidos; hay documentación sobrada para acreditarlo. Los que sí fueron asesinados sin rastro documental alguno, los estamos rastreando en condiciones muy difíciles y, vaya, resulta que los que sí sufrieron condiciones de «desparición forzosa» no merecen la atención de ningún medio de comunicación ni, por supuesto, la del estado y las fuerzas políticas. ¿Qué ocurre por tanto? ¿Será que todo esto es extraordinariamente incómodo para la realidad política y social española actual? ¿No será que resulta muy funcional para mantener las cosas como están, reducir todo esto a un simple problema familiar, íntimo, que se pueda resolver privatizando las acciones y «despolitizandolo todo»? No son solamente los nostálgicos del franquismo, o los post-franquistas los que están en contra de todo esto, también hay una falsa izquierda a la que todos estos temas les preocupan porque permiten ver sus imposturas y falsedades. Para algunos es mejor la lágrima fácil, el tratamiento superficial, emotivo, íntimo, sin perspectiva.

Debemos añadir otro hecho. La mal llamada Ley de Memoria —no se llama así—, fue votada mayoritariamente por los partidos allí representados y no cuestiona la legalidad franquista —y con ello la consideración como criminales de todas las personas juzgadas por la dictadura—. Esta Ley fue creada como un cortafuegos para intentar contener las contradicciones. Tuvo muchos cómplices. Las leyes de memoria autonómicas que han ido proliferando desde entonces siguen en esa línea, no entran en temas centrales —legalidad franquista, tribunales y sentencias reconocidos, olvido del robo y expolio a las víctimas—, bien porque es competencia del estado central, bien porque se centran en aspectos secundarios sin entrar en el fondo de la cuestión.

Otro hecho. No ha sido el estado español a través de la administración de Justicia quien ha abierto la tumba de Mendieta, no ha sido el juez quien como fruto de un procedimiento de investigación de un delito ha ordenado la apertura, ni son forenses habilitados los que han intervenido, no han sido fondos del estado los que directamente han sostenido las actuaciones, el juzgado no garantiza cadena alguna de custodia, ni la seguridad del transporte, ni el actual paradero; para qué hablar de la suerte y derechos los otros cuerpos y de sus familiares o, peor aún, de todos aquellos que no dejaron familia y que no cuentan con la protección del ministerio público, ninguno de esos casos cuenta con garantías legales sobre su suerte.

Podemos por tanto afirmar, que el caso Mendieta ha contado con un tratamiento que ha hecho invisible el hecho de que las víctimas de la dictadura no son víctimas reconocidas, que se ha dado una calificación errónea a la situación, y que todo ello ayuda a que se le oculte a la opinión pública que el estado español democrático considera legales los tribunales y sentencias y por tanto como criminales a los condenados. No hay voluntad ninguna observable en las Cortes para resolver esta situación. A los hechos me remito. La ley votada en la Generalitat sobre la anulación de sentencias y tribunales franquistas sí ha supuesto una diferencia, pero es un brindis al sol, pues la competencia efectiva es del estado central y quienes la votaron en el Parlament ni quieren hablar del asunto en Madrid. Deberíamos reflexionar todos sobre esto; no es algo sin importancia, es nuestra dignidad colectiva como sociedad democrática la que está en juego, trasciende desde luego las actuaciones concretas en torno a la suerte de los restos de Timoteo Mendieta y de sus compañeros de infortunio. Ha pasado la inmensa cantidad de ochenta años y vemos como un avance que nos hayan consentido que unos hijos hayan podido enterrar a su padre. ¿cómo es posible que estemos así todavía?

Esta es la situación. La verdad, ocultada; la Justicia, burlada; la Reparación, mínima, si acaso, íntima y personal para quien no reclamaba más que el derecho a una tumba personalizada. No es esto el caso Mendieta, es el caso de España, un país en el que las dificultades para lograr Justicia y Reparación son inmensas, pues es inmensa la madeja de ignorancia, prejuicios, miedos, pero donde, sobre todo, las complicidades están muy extendidas.

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La fosa de Guadalajara, el caso Mendieta y la impunidad que permanece
Pedro A. García Bilbao. Foro por la memoria de Guadalajara. Ilustración de José Ramón Urtasun, alusiva a las fosas halladas en Navarra.  Descargar texto

«¡Todos ustedes, los que quedan, sean dignos de nosotros, los 27 que vamos a morir!» Guy Moquet, 17 años, resistente francés, fusilado en 1940.

Siempre supimos que aquel horror estaba ahí, pero no conocíamos los detalles hasta hace poco 1. Antes que nosotros comenzásemos a investigar, miles de personas de Guadalajara sabían ya sobradamente lo que ocultaban las fosas del cementerio civil y la del patio de Santa Isabel. Y era muy sencillo, lo sabían porque era allí donde habían matado a sus parientes, por cientos y cientos. Algunos intentaron hace décadas investigar lo ocurrido, poner nombre a las víctimas y hacerse una idea de conjunto sobre la magnitud de lo ocurrido. No les fue fácil.

No hemos olvidado a César González Camarero, el primero tal vez en poder acceder a los listados oficiales de enterramiento y que encontró un silencio brutal y una colaboración nula de las autoridades cuando en los años 90 intentó investigar lo ocurrido. También encontró graves dificultades Emilia Cañadas, hija del fusilado alcalde Antonio Cañadas: En 1979, Emilia y un grupo de familiares y militantes de izquierdas lograron con aportaciones particulares hacer un sencillo monumento privado. Cuarenta años después, todavía no hay ningún monumento público e institucional. Un dia lluvioso de invierno de aquel 1979, con la presencia de cientos de personas, ella y Francisco Tobajas entre otros, alzaron su voz en un acto en el que no se permitió ni una sola bandera republicana, que ni el ayuntamiento, ni el estado central, ni los partidos se atrevieron a promover y sostener como era su obligación democrática. Ella nunca calló y siempre supo qué había pasado, sacó fuerzas del ejemplo heroico de su padre y de lo aprendido de niña en la escuela republicana que recordaba con inmenso cariño. Ella nunca olvidó a todas y cada una de las personas a las que les costó la vida el sueño de una España hermosa donde brillara la libertad y la justicia social; ella ha vivido siempre con ese ideal allí donde estuvo. Hace ya muchos años que los restos de su padre fueron trasladados a un espacio familiar propio y lejano, pero como ella siempre supo, nada de esto es algo que resista ser tratado como algo individual y despolitizado. El estado democrático tiene la obligación de proteger y amparar a las víctimas de crímenes, siempre lo ha dicho alto y claro y nunca ha contado con su amparo.

No se trata sencillamente de devolver unos restos mortales para enterrar bien lo que fue mal enterrado, pero nos empujan a ello a creer que con eso basta y nos exponen una y otra vez el dolor del familiar «correcto», aquel que actúa en clave estrictamente personal y ajena a otras consideraciones. La presión es enorme para reducirlo todo a eso. En Guadalajara, finalmente, acabaron por personarse los que juegan al juego de la memoria dentro de los límites que trae consigo la impunidad2.

Hace unos años, en Granada y a raíz de un documental sobre la guerrilla en la montaña granadina, el profesor José Antonio Fortes lo dice claramente: el sistema soporta los acercamientos en clave sentimental o histórica, pero no en clave de análisis político. La memoria histórica es un campo de batalla de la lucha de clases y el aplastamiento criminal, genocida, de la resistencia armada republicana, de la lucha proletaria y hasta de la burguesía republicana por la reacción y el fascismo, es algo que no puede ser explicitado: el bloque de poder actual no lo soporta, sus relaciones con el pasado fascista son demasiado fuertes. Ese aplastamiento de la resistencia antifascista fue, además, en todos los órdenes: militar, pero también económico, cultural, ideológico con unas consecuencias que duran hasta el presente. Quienes intenten así decirlo serán acusados de «radicales, intransigentes» 3. Y en esas estamos todavía en junio de 2017.

Pero la realidad se impone, entra por las ventanas si le cierras las puertas. Hay muchos problemas en todo esto. Una familia pidió apoyo y ha logrado ayuda para recuperar los restos de su ser querido4 ¿Pero qué ocurre con los que no tienen familia? Y sobre todo, ¿Donde queda la responsabilidad del estado español en todo esto? En todo lo acaecido en la búsqueda de la identificación concreta de Timoteo Mendieta para entregar sus restos a la familia, se han puesto de manifiesto las brutales carencias del actual régimen en materia de verdad, justicia y reparación para las víctimas de la dictadura. Nada de esto, sin embargo, ha sido denunciado ni ha tenido espacio en las labores de exhumación y el aparato de comunicación montado alrededor 5.

Mendieta tuvo siempre una familia que le recordó y defendió. No olvidamos a su hija Paz Mendieta 6, ya fallecida, quien hace ya años, como el resto de sus hermanos, asumió la causa de recuperar sus restos y dignificar su memoria, lo que implicaba defender orgullosamente el compromiso público que su padre había asumido con su militancia socialista y el valiente compromiso que tuvo como presidente de la Casa del Pueblo de la UGT en su pueblo en una hora muy difícil. El no fue olvidado, pero no es el caso de otros muchos cientos de sus compañeros.

La búsqueda de las víctimas no puede depender de las familias solamente. ¿No saben acaso que en ocasiones ni siquiera las familias están en condiciones de recordar siempre a todos los suyos?

Cuando analizamos el largo rosario de identidades de los asesinados en Guadalajara encontramos casos terribles; se equivocan gravemente los que optan por dejar en manos de la iniciativa y la memoria familiar todo. ¿es que no saben que nos enfrentamos a la historia de un exterminio, que familias enteras desaparecieron? El hermano más joven que se dio por desaparecido sin serlo, el tío mayor, la hermana soltera, el padre viudo y mayor al que matan el último, meses después de hacerle pasar por ver la muerte de sus hijos y nueras, esos cayeron también y al morir sus más cercanos terminaron por ser olvidados. Ha sido en estos últimos tiempos con la publicación de las investigaciones realizadas para identificar a los miles de represaliados en Guadalajara cuando numerosas familias han podido encontrar los nombres y la suerte de parientes que habían sido borrados de su recuerdo. Es algo que no debe sorprendernos. Los supervivientes callaron en muchos casos para proteger a los hijos pequeños, algunos culparon a los propios muertos por la desgracia que trajeron a sus familias, según les repitieron durante años en la iglesia, la escuela, en la prensa, y repetían también los vencedores que se adueñaron de la ciudad. Algunos, hoy, en el ayuntamiento lo siguen diciendo.

Para poder saber que había pasado realmente tuvieron que pasar muchas cosas. Empezamos ahora a comprender las verdaderas dimensiones del horror. Algunas personas siempre fueron capaces de entender que aquello era algo más que un drama individual o familiar, una simple suma de víctimas individuales. Algunas personas valientes siempre supieron qué les unía, qué unió a campesinos, jornaleros, artesanos, obreros, empleados, funcionarios públicos, militares, hombres y mujeres de todas las edades, a más de doscientos concejales y decenas de alcaldes de toda la provincia que fueron asesinados. Hubo valientes que no sólo no olvidaron a los que murieron, sino que lucharon activamente por romper el dictado de infamia y olvido con el que la dictadura pretendió enterrarles para siempre.

¿Cómo olvidar a Miguel Rodríguez Gutierrez o a Tomasa Cuevas7? Ambos, cada uno por su lado, trascendieron la memoria individual y recogieron las voces y testimonios de tantos y largos años de cárcel y represión. Rodríguez Gutierrez —Mirogu, como era conocido como periodista—, un valiente joven de la Juventud Socialista Unificada (JSU) natural de Romancos, un pueblo cercano a Brihuega, contó sobre cuanto vio y fue testigo. En 1942 se enfrentó al jefe local de Falange de su pueblo, quien tenia aterrorizada a la población y golpeaba salvajemente a las mujeres de su familia. Mirogu no dudó en tomar una pistola y matarle en medio de una de aquellas palizas brutales. Condenado a muerte, luego conmutada por trabajos forzados, Mirogu dejó constancia escrita de cuanto vio y sufrió y de las condiciones de vida en prisiones y campos de concentración.

Pero sobre todo contamos con el inmenso esfuerzo de Tomasa Cuevas, una jovencísima militante comunista en los años de la guerra, natural de Brihuega, resistente siempre tras la ocupación, presa durante años en varias ocasiones, que fue testigo directo de todo ese sufrimiento colectivo. En sus años de madurez, ya en los años 70, recorrió España entera buscando a las supervivientes de las muchas prisiones que conoció empezando por la de Guadalajara, lo hizo sin apenas medios, sin el apoyo de nadie y hasta en contra de la dirección de su partido, Tomasa entrevistó a las mujeres y hombres que sobrevivieron y escribió libros estremecedores publicados en los años 80. Ni ella ni nadie que haya leído sus testimonios se puede sorprender de nada. ¿Han oído hablar de Tomasa Cuevas los miembros del equipo británico de forenses desplazado a Guadalajara? ¿Sus anfitriones españoles les hablaron de ella? ¿Han aprendido algo gracias a ella sobre los últimos días de la vida de las personas que han desenterrado? No parece a la vista de sus declaraciones y su proceder. Tal vez no lo consideran necesario o sencillamente se les ocultó esta importante fuente de información.

No tengo palabras para expresar el inmenso respeto que sentimos ante el ejemplo de coraje, de valor y de dignidad humana que encarnó Tomasa Cuevas. Fue leal siempre a sus ideales, nunca deseó otra cosa que un mundo más justo y humano, y supo encontrar esperanza, compañerismo y fortaleza para resistir en el ejemplo de sus compañeras y compañeros sometidos a la dura prueba del cautiverio y la muerte.

No se trata solamente del trabajo y el ejemplo de Tomasa Cuevas, de Mirogu, de Cesar González Camarero, de Emilia Cañadas, de Isabel Hernando, de Isabel Sacristán, de Clotilde Ballesteros, de las aportaciones de más de 192 familias que han pedido datos y ofrecido testimonios. Las investigaciones que hemos realizado se apoyaron en su esfuerzo pionero y en su ejemplo. Hemos cruzado los datos y testimonios disponibles y se han podido comprobar muchos casos y algunos extremos inquietantes, que podrían haber sido cruzados con lo encontrado en la fosa por el equipo británico de forenses voluntarios, lamentablemente ha habido quien parece haber despreciado sistemáticamente cualquier trabajo previo a su llegada.

Veamos un caso. Francisco Nuño, 54 años, de Tórtola de Henares, fue detenido junto a su esposa; los franquistas buscaban a su hijo, un cuadro del PCE, eran sencillos campesinos. Nuño fue golpeado día tras día durante una semana hasta que le arrojaron las botas ensangrentadas a la esposa y le escupieron a la cara que ya no tendría que esperarle. Su certificado de defunción pone «muerto en la cárcel», pero gracias a los datos de Tomasa Cuevas, a los expedientes carcelarios y a los partes de enterramiento hemos podido conocer su suerte. ¡curiosos desaparecidos estos con certifcado de defunción!

Otro caso. Gregorio Tobajas, sacerdote secularizado, becado en la Universidad Gregoriana de Roma, periodista y abogado, cometió el inmenso crimen de enamorarse de una maestra socialista en el pueblo de la Sierra donde era párroco; fue la primera pareja que se casó civilmente en Guadalajara. Fundó la sección de la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT en la provincia, fue redactor del semanario Abril y llegó a ser presidente de la Diputación Provincial. Tobajas era alguien particularmente odiado, pues era un sacerdote que se casó por amor y que se puso al servicio del pueblo. Tobajas no sólo fue fusilado aunque su sentencia fuese esa; fue objeto de todo tipo de brutalidades. Fue torturado múltiples veces a lo largo de varios meses, le destrozaron poco a poco, mostraron varias veces su cuerpo martirizado a los demás presos y se ocuparon bien de que se pudieran oir sus gritos. En noches de nieve y viento le sacaban al patio de la prisión donde le arrojan agua y le mantenían así hasta el borde de la resistencia. ¿Cuantas veces le quemaron las manos, le destrozaron las costillas o le quebraron brazos y piernas? ¿cuantas veces, cuanto tiempo se prolongó tal horror? Lo sabemos bien, no tenemos los detalles del forense, pero conocemos su suerte. Los forenses británicos voluntarios han encontrado varios cuerpos sometidos a tortura. El de Tobajas no podrá ya ser recuperado pues fue vaciada su fosa y arrojado al osario hace unos años. Da igual. Era persona muy conocida y su suerte fue conocida por los cientos de personas que le escuchaban gritar en las noches de la prisión.

¿Alguien le había contado sobre Tobajas a Larry Owens, el forense voluntario británico? Se sorprendió el británico por los disparos en la cara que ha encontrado, no los esperaba, creía que era cuerpos de personas ejecutadas «normalmente» suponemos. ¿Qué le habían contado su anfitriones españoles sobre lo que se iba a encontrar en nuestra ciudad? Los disparos en la cara fueron práctica habitual a los cuerpos de los muertos bajo tortura en la cárcel de Guadalajara. Vicente Relaño, el secretario provincial del PCE fue muerto a golpes esposado al portón de entrada al patio de la prisión; le habían golpeado muchas veces durante meses, pero aquel último día le golpearon en público hasta la muerte y le dispararon con pistola en la cabeza, la conducción en camión a la zona de ejecución fue sólo un trámite, los que murieron ese día llevaron su cadaver destrozado a sus pies todo el trayecto.

Tenemos varias teorías sobre el porqué de este peculiar tratamiento. Hay una constante que tal vez lo explique: la extrema dignidad ante la muerte de los condenados. Las noches en que habría ejecuciones se dejaba encendida la luz de las celdas donde había personas que fueran a ser ejecutadas. Al llegar la madrugada eran nombrada la lista mortal y sacaban al exterior a los citados. Noche tras noche, los hombres y las mujeres condenadas se despedían en alto de sus compañeros, se oían sus gritos de Viva la República, o su apoyo a su partido y a la lucha de los trabajadores, el camión bajaba por calles sumidas aún en la noche y se oía cantar a los que iban al encuentro de la muerte.

La Guadalajara ocupada por el fascismo era despertada cada madrugada por voces que cantaban Hijos del Pueblo, Joven Guardia o la Internacional. No fue una vez, ni dos, ni tres, ocurrió durante meses, hasta que finalmente se ordenó que además de esposados y atados, se condujese a los condenados amordazados a la zona de ejecución. La dignidad ante la muerte era entendida como una ofensa más de aquella gente que debía ser borrada de la faz de la tierra. Muchos murieron amordazados ante los piquetes. En este contexto, no es de extrañar que las personas más significadas y conocidas fueran objeto de especial atenciòn previa. El régimen franquísta ejecutaba venganzas, no justicia. El hecho es que hay muchos casos de personas que no llegaron a ser fusiladas porque llegaron a la zona de ejecución ya muertos, con el cuerpo reventado por los golpes y la cabeza destrozada por tiros de pistola.

Nunca sabremos exactamente cuantos de los que figuran como «muertos en prisión» lo fueron así y no solamente por hambre o enfermedad. Los datos globales nos hablan de un verdadero campo de exterminio. Las raciones diarias no permitían la supervivencia a poco que se tuviera cierta edad o no tuvieran paquetes del exterior. Los muertos en prision cuentan con decenas de personas de más de 55 años, las personas mayores o enfermas no sobrevivían, sencillamente.

Debemos recordad que esta situación se prolongo durante casi seis años, que hubo meses con más de 10 ejecuciones diarias, con unas cifras totales que crecían y crecían inexorablemente; hoy sabemos que hubo cosas peores que ser ejecutado8. No fueron hechos puntuales, fueron una práctica continuada, consentida, amparada, buscada por las autoridades del régimen. Esta afirmación se sostiene en hechos conocidos y probados. Se nombró como autoridades carcelarias a destacadas personas que eran parientes de personas condenadas por la justicia de la República o que habían sido muertas ilegalmente o no durante la guerra. Pero sobre todo, el régimen favoreció la venganza privada. La dirección de la Prisión Provincial y el Gobierno Civil permitieron el acceso a los presos a voluntarios falangistas con el objetivo de golpearles y torturarles, llegando incluso a la muerte en algunos casos. Hubo grupos venidos de pueblos concretos para golpear a personas conocidas, pero existió un grupo de torturadores vocacionales que ha podido ser pefectamente identificado;. Los testimonios son sobradamente claros y no admiten discusión.

Tomasa Cuevas dio sus nombres, corroborados por testimonios scritos y orales sobradamente. Alguien podria haberle dicho a Larry Owen que se conoce a los autores más que presumibles de las lesiones encontradas en los cuerpos. Cuevas identificó en su libro a los falangistas Gayoso, Trallero y el Gutemberg, nombres que han dejado un recuerdo de muerte y horror que llega hasta el presente.

Larry Owens especula con uno de los cuerpos encontrados que analizaron, un persona de muy fuerte complexión y gran altura. Cristina Fallarás 9 recoge esas apreciaciones de Owens sobre uno de los casos;

“Era un individuo muy normal, un hombre más. (…) era alto, sobre todo para esa época, más o menos 1,75. Era muy fuerte, se puede ver que los músculos eran muy grandes. No era siniestro, era amplio. Durante su vida, alguien se había peleado con él, y le fracturó la nariz. Pesaba unos 80 kilos. Los demás, en general, tienen más señales de tortura prolongada que él. Quizás sea porque era muy grande y le tenían miedo. Lo sacaron un día, pusieron una pistola de bala pequeña al lado izquierdo de la cabeza y lo mataron. Era tan fuerte y su hueso del cráneo era tan grueso que, al contrario de lo que pasa con otros individuos, la bala ni pudo expulsar el fragmento de hueso de salida. Era un tipo con buena salud, que podría haber ayudado mucho a su país, pero… se acabó”.

Es claro que Owens es un buen profesional. Gayoso, Trallero, pero sobre todo el Gutemberg eran sujetos de baja estatura y escasa complexión. Esta escoria humana, embrutecida y sin escrúpulos fueron responsables de un gran número de atrocidades y asesinatos cometidos en el interior de la prisión durante varios años. Sí, hay base para la especulación de Owens.

Pero tan responsables como esa basura, fueron los directores de la prisión, los gobernadores de la provincia y los jueces del régimen; absolutamente ninguna de sus atrocidades hubiera podido realizarse sin su consentimiento. Ha de decirse que los tres acabaron mal sus vidas. Despreciados por los mismos que les utilizaron, horrorizadas algunas de las almas bienpensantes que emplearon a aquellos sujetos, se vieron solos e ignorados, apartados como apestados. El alcohol y la enfermedad acabaron con sus vidas en los años siguientes.

Tenemos muchas referencias que podrían haber sido comprobadas, pero no ha habido voluntad ninguna de cooperación entr quiens ha abierto la fosa para localizar a Mendieta. Como hemos relatado, sabemos sobradamente que algunas personas por razón de su figura simbólica o por su origen recibieron un tratamiento especial. Los condenados de Sacedón, por ejemplo. Sacedón es, con mucho, el pueblo de cierto tamaño con mayor proporción de víctimas; el pueblo sufrió un verdadero baño de sangre. Hubo más muertos en Sacedón que en Guadalajara capital. Timoteo Medieta era de Sacedón y buena parte de los que murieron con él el mismo día. ¿Alguien le ha explicado a Owens lo que aconteció en esa población?

Labor del forense es determinar técnicamente si los disparos fueron post-morten o la causa de la muerte. Con acceso al cadáver los forenses pueden establecer los hechos de forma clara, pero no es la única forma. En el caso de Guadalajara las torturas y los asesinatos anteriores a las ejecuciones cuentan con decenas y decenas de testimonios cruzados. Owens ha corroborado lo que ya sabíamos; el no ha escuchado a los hijos de los fallecidos hablar sobre la impresión que les producía ver los cuerpos destrozados, las mudas de ropa destrozadas y ensangrentadas, con incluso jirones de carne y restos. A Owens y sus compañeros les ha impresionado el testigo mudo de los cuerpos, a nosotros las voces que han llegado hasta nosotros y que no han tenido voz precisamente estos días en los que el único afán era localizar un cuerpo.

Tenemos unas cuantas hipotesis que podríamos haber compartido con el equipo que ha hecho los trabajos en la fosa, pero no ha sido posible con el equipo de la exhumación; es más que evidente que sus fines en todo esto son compatibles con ignorar los más elementales protocolos científicos que pasan por establecer el estado de la cuestión en un tema, ver los antecedentes, las publicaciones, los testimonios y las hipótesis establecidas previamente. Es realmente ofensivo que se hayan sorprendido con las pruebas de tortura que han encontrado. Un cuerpo con 25 fracturas de costillas en distinto grado de cicatrización causó estupor en el equipo de forense británico. ¿cómo es posible? ¡Pero qué esperaban! Nos preguntamos por los datos de ese tipo que han encontrado. Una pregunta esteril porque no han compartido los resultados. Es igual, no necesitamos comprobación forense para saber cual fue el destino de cientos de presos. 

Estas son las cosas que ocurren cuando las fosas no se abren en el marco de una investigación penal, con forenses especializados y tutela judicial; se pierden los detalles, se ignora aquello con lo que no se simpatiza y se destruyen las pruebas.
Mendieta y sus cientos compañeros no eran desaparecidos, no sé si se ha caido en la cuenta de ello. No lo son. Tienen todos nombre y apellidos, expedientes carcelarios, sentencias, partes firmados y sellados por el Tribunal Especial de Ejecuciones creado por la auditoria especial del Ejército de Ocupación. Lo de ejército de ocupación no es una licencia, es literalmente el adjetivo que figura en la documentacion. Todo documentado: le entrego tantos presos, le devuelvo tantos cadaveres, todo sellado y firmado.

Conocemos también los nombres y apellidos de los verdugos, pero las leyes de la democracia española defienden su honor y citarles es exponerse a las acciones legales de sus descendientes. Los que no tienen derecho al honor son sus víctimas y las infamias vertidas sobre ellos por sus verdugos en la Causa General, están publicadas en internet libremente: cuando muchas personas han buscado datos de sus familiares fusilados se han encontrado con la Causa General que sigue, en 2017, infamando a las víctimas. Hay una explicación a esto: lo que pasa es que no son legalmente víctimas, siguen siendo legalmente criminales y por eso mantener los insultos y las infamias no constituye delito.

Hay un total de 976 víctimas mortales de la represión franquista en el cementerio de Guadalajara, entre ejecutados con sentencia y muertos de inanición, enfermedad o tortura; todos ellos entre abril de 1939 y 1945. Hay más en otras poblaciones de la provincia. Los desaparecidos son aparte, los asesinados en las cunetas son otra cuenta, los deportados muertos en los campos nazis (100 solamente de nuestra provincia) también aparte; los muertos en los bombardeos, en combate, o el exilio interior o exterior son aparte; los soldados, e incluso familias refugiadas, que volvieron a sus pueblos acabada la guerra para ser asesinados sin más, son también aparte. La investigación para identificar a los muertos desconocidos sigue abierta.

En realidad, el trabajo de campo en búsqueda de Mendieta ha sido una operación sencilla pues estaba allí, era sabido, a escasos pasos de la lápida con su nombre, estaba fuera de duda; no eran desaparecidos ¿Cómo hay que explicarlo? El problema consistía en vencer las pegas administrativas para luego acceder, abrir y lograr identificaciones individuales, una tarea posible entre los cuerpos de las fosas.

La apertura de la fosa de Mendieta no ha sido realizada en el marco de una investigación judicial, no han trabajado como forenses en un proceso legal que determine los crímenes cometidos. No ha habido nada de eso. La apertura de las fosas no se ha hecho con garaníias legales y tutela judicial. Lo que el juez ha autorizado no es más que un traslado de restos. El reglamento del cementerio establece que sólo se puede abrir una fosa común con autorización judicial o de la autoridad sanitaria, no por motivos legales de tipo penal o de investigación, sino por un simple problema de salud pública. Para las autoridades españolas, ayuntamiento, jueces, estado central, lo ocurrido no es más que una devolución de restos mortales a sus familiares con garantías de salud pública. Sigue siendo un criminal legalmente. Han logrado identificar el cuerpo concreto entre sus compañeros de fosa; no es poco, pero sin duda no es suficiente. En todo el proceso seguido, no sólo no se han respetado los protocolos propios de un proceso de exhumación con tutela judicial, —pues no se consideran crímenes lo allí sucedido—, tampoco se ha aplicado lo indicado en el Informe Joinet10 de Naciones Unidas que exige el respeto a las creencias y símbolos de las víctimas. Todo se ha hecho como si fuera exclusivamente una cuestión individual y familiar.

En las zonas de enterramiento masivo del cementerio de Guadalajara donde fueron arrojadas las víctimas de la represión, las cosas no han acabado con la identificación positiva de Mendieta y de algunos de sus compañeros que se ha podido realizar. El ayuntamiento del PP se sigue oponiendo a declarar zona protegida el espacio de las fosas, así cómo a autorizar la instalación de una placa memorial con los nombres. Sigue sin haber un monumento público y el estado español sigue sin considerar como propios y merecedores de respeto a los que allí yacen. Esta es la cruda realidad cuarenta años después de las elecciones democráticas de junio de 1977.

1Véase: García Bilbao, Pedro A. (et al.) [2010]: La represión franquista en Guadalajara 1939-1950, Silente, Guadalajara.
2Véase: Veleta, Willy (2017), «La incesante búsqueda de Timoteo Mendieta», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170510/Politica/12592/Timoteo-mendieta-busqueda-restos-guadalajara.htm], consultado el 01/06/2017
3 García Bilbao, Pedro. A. (2009), «Memoria histórica y postfranquismo. Reseña: Causa 661/52. La insolencia del condenado. (Falconetti Peña, 2009)», en Sociología Crítica, disponible en [URL: http://wp.me/pF2pW-1AA], consultado el 01/05/2017.
4Véase la posición del Foro ante el inicio de los trabajos en 2016: Foro por la memoria de Guadalajara (2016), «Ante la recuperación de los restos de Timoteo Mendieta», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-KR], consultado el 01/06/2017
5Véase la posición del Foro por la Memoria de Guadalajara (2017): «Ante la apertura de fosas antifranquistas en el cementerio de Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-11i] consultado el 01/06/2017.
6Foro por la memoria de Guadalajara (2009), «Paz Mendieta: In memoriam», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-16], consultado el 01/06/2017
7 Véase: Cuevas, Tomasa (1998), Prison of Women: Testimonies of War and Resistance in Spain, 1939-1975, Publisher: State University of New York Press; —(2005), Presas, Icaria Editorial, Barcelona. A destacar la presentación que realiza la hispanista Mary E, Giles en su edición en inglés.
8Foro por la memoria de Guadalajara (2017): «La matanza del 13 de mayo de 1940. Un día para el recuerdo en Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL:http://wp.me/p3Cfkm-116 ], consultado el 01/06/2017
9 Véase: Fallaras, Cristina (2017), «La memoria en los huesos», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170531/Politica/13046/memoria-historica-ctxt-timoteo-mendienta-franquismo-guerra-civil-exhumacion-guadalajara.htm], consultado el 15/06/2017
10 Naciones Unidas (XXX): «Texto: Informe Joinet. La administración de la Justicia y los drechos humanos de los detenidos. La cuestión de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos (civiles y políticos)», en Sociología Crítica, descargable en [URL:https://dedona.files.wordpress.com/2010/03/informe-de-joinet-sobre-la-impunidad.pdf], consultado el 01/06/2017

Militares republicanos españoles

FMGU 28-5-2017.- El capitán Félix Pineda Montoya fue fusilado a manos de los fascistas, el 13 de agosto de 1940. Un macabro ritual que tuvo lugar a menos de 1000 metros de donde tuvo lugar el Desfile de las Fuerzas Armadas el 27 de mayo. El alcalde de Guadalajara se niega a autorizar una placa con su nombre en la fosa colectiva donde yace.

Félix Pineda Montoya, el capitán Pineda, se hallaba encuadrado en julio de 1936 en la Caja de Reclutas nª 1 de Guadalajara, y era el delegado en Guadalajara de la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista), y había tenido una actuación destacada en la derrota del golpe militar en Guadalajara, habiéndose negado a participar en la sublevación y oponiéndose a sus instigadores. El 20 de julio de 1936 acompañó al coronel Puigdengolas en el aplastamiento de la sublevación en Alcalá de Henares, participando activamente en los combates para liberar Guadalajara el día 22. Tras el fracaso de la sublevación, que costó 120 muertos sólo en dos días de combates en Guadalajara, Félix Pineda fue nombrado Comandante  Militar de Guadalajara.

Esta actuación suya, la de un militar profesional leal a sus mandos y a su juramento de lealtad a la bandera nacional y al poder constituido legalmente, constituía un desafío a los militares golpistas y su proyecto. Su ejecución sería pública ante todas las fuerzas militares de la guarnición, con todo el aparato formal dispuesto por el código militar, para así exaltar al nuevo ejército «nacional» y humillar al condenado como «traidor». Este uso «pedagógico» de las ejecuciones se repetiría en numerosas ocasiones por toda la geografía nacional, cebándose especialmente en aquellos militares que se habían mantenido fieles a la República Española en julio de 1936.

 ————————

“Instrucciones que se citan:

Habiendo sido sentenciado a la última pena el capitán de infantería DON FÉLIX PINEDA MONTOYA por el delito de adhesión a la rebelión Militar, y con objeto de verificar cuanto dispone el artículo 636 del Código de Justicia Militar, se cumplimentarán las instrucciones siguientes:

.- La ejecución tendrá lugar pasado mañana día 13 del actual a las 8 horas en el sitio denominado LA RAMBLA.

.- El Regimiento Mixto de Infantería de Máquinas de Acompañamiento nombrará un piquete ejecutor compuesto de un Subalterno, un Sargento, un Cabo y cuatro soldados. Este piquete se presentará en la Prisión Militar a las 6,30 horas de pasado mañana, siendo el encargado de la custodia del procesado desde dicha hora, hasta que haya sido pasado por las armas.

.- Un capellán de la Academia de Infantería facilitará los Auxilios espirituales al reo, constituyéndose en la Prisión Militar a las 6, 30 horas del indicado día 13, y acompañará al mismo hasta cumplirse la sentencia.

.- Para la conducción del procesado al lugar de la ejecución y cumplimiento de las demás formalidades, el comandante Jefe de Sanidad, dispondrá que un médico, con una ambulancia y una camilla completa, se halle en mencionada prisión a las 7 horas del citado día.

.- A fin de presenciar el acto, asistirán con armas una sección de tropa de la Academia de Infantería con la banda de cornetas y tambores; otra del Regimiento Mixto nº 85 llevando también la banda; otra del Centro electrotécnico y un pelotón del Destacamento de Artillería.

.-Estas unidades se encontrarán en el lugar de ejecución a las 7.30 horas ocupando, con arreglo a lo mandado, los emplazamientos que les señalará el Ayudante Mayor de Plaza.

.-Un capitán del Regimiento Mixto nº 85 asumirá el mando de estas fuerzas manteniéndolas en la posición de “firmes” en el momento de consumarse la ejecución.

.- Seguidamente de ejecutado el reo, el capitán citado ordenará que las bandas toquen “marcha”, y a continuación desfilarán todas las unidades por delante del cadáver, retirándose después las mencionadas fuerzas a sus cuarteles.

.- Por el expresado regimiento se designará un cabo y cuatro camilleros con correas de suspensión para conducir el cadáver al sitio de enterramiento que indicará el Juez de Ejecuciones- Este personal se hallará en el lugar de la ejecución a las 7.30 horas.

.- Por el Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil se dispondrá lo necesario a fin de vigilar los alrededores de la Rambla nombrando la fuerza que considere indispensable, con objeto de evitar algún caso de alteración de Orden Público que pudiera presentarse.

Guadalajara 11 de agosto de 1940

El general gobernador.

Firma

Sello Gobierno Militar Guadalajara.”

 .—-

(Fuente: Expediente procesal de Félix Pineda Montoya  Causa nº 1370-39, AHPGU más elaboración e investigación propias. Si la usas, cíta su procedencia)

Guadalajara, 27 de mayo, 2017. Tras negarse a cambiar el nombre de la calle durante años. el ayuntamiento cambió por Plaza de España la de los Caídos en la Guerra Civil para maquillar el acto de izado de bandera previsto.

En recuerdo emocionado del capitán de la Guardia Civil Don José Rubio García Boni y el Teniente de Infantería Don Félix Pineda Montoya #NuestraMisionTuLibertad

Nuestra misión, tu libertad. Guadalajara, día de las Fuerzas Armadas 2017 o la lealtad escarnecida

[Guadalajara 27 de mayo de 2017 FMGU] Han convertido el día de las Fuerzas Armadas en un acto de humillación colectiva para todos los españoles democratas; tal vez no era lo que deseaban, pero han sido incapaces de evitarlo. El muy peculiar fervor patriotico del alcalde de Guadalajara contribuyó a la decisión del Ministerio de Defensa de situar esta ciudad como anfitriona del día dedicado a los Ejércitos; queremos creer que desconocían en el Ministerio las circunstancias que rodean la figura del alcalde y las sombras sobre el proceder democrático en lo que se refiere a respeto a los valores democráticos y a la dignidad de las víctimas del franquismo que han acompañado la actuación de la Corporación Municipal en la actual legislatura.

El hecho es que hoy han sido invitados a desfilar los Ejércitos a escasos centenares de metros de donde los golpistas asesinaron a cientos de personas después de la guerra, donde decenas de militares leales a la constitución fueron asesinados con apariencia legal y se pretendió además humillarles obligando en algunos casos a los soldados a desfilar ante sus cadáveres.

Jose rubio garci foto detalle

El capitán de la Guardia Civil Don José Rubio García Boni tras ser liberado por las tropas republicanas el 22 de julio de 1936

A muy escasa distancia de los eventos de hoy, el capitán Rubio García, de la Guardia Civil y el teniente de Infantería Félix Pineda, leales a la legalidad, fueron objeto de una ejecución pública convertida en un grotesco acto militar, con banda de música, representación de todas las unidades y posterior desfile de la tropa ante los cadáveres. Hubo más casos, estremece el odio franquista a los militares leales a la bandera, la constitución y a su juramento de lealtad a la República Española, expresión fiel de la plena soberanía del pueblo español, pero aterra comprobar que en el presente, pese a conocerse la verdad, no haya justicia, ni reparación.Lo cierto es que ahora, en 2017, vuelven los soldados a desfilar, con la bandera constitucional vigente y la música que marca el paso y eleva el ánimo, y el capitán Rubio García y el teniente Pineda sigue siendo considerado un criminal, legal su sentencia y legal el tribunal faccioso que le condenó, sin que ni remotamente la España democrática actual sea capaz del mínimo recuerdo y consideración a su honor y dignidad de militares leales que todo lo dieron por defender las libertades del pueblo español.

Y no se trata solamente de que la infamia a Rubio y a sus compañeros se mantenga, es que ademas la misma persona que iza la bandera hoy, el alcalde sr. Roman, se ha negado a que se pueda situar en la fosa común del cementerio de la ciudad una placa colectiva con los nombres de las víctimas de la represión, más de 800 ejecutados, mas de 150 muertos por hambre, malos tratos o enfermedad, o los más de 90 muertos en la deportación a los campos nazis. Ese mismo Román que años pasados promovió juras de bandera civiles y actos conjuntos con las unidades de Ingenieros que llevaron a desfiles de la tropa por una calle dedicada a un golpista: en efecto, el ex-capitán Boixareu Rivera, caído en 1939 en el Segre y para quien su oficial jefe pidió una calle, que se mantiene, y la consideración de Hijo Predilecto Presente que también se mantiene a día de hoy, entre otras cosas por la rotunda negativa del alcalde y el grupo municipal del PP a retirar tales honores a un sedicioso. ¿No es esto una afrenta al honor del Ejército Español? ¿Cómo es posible que se consienta en el Ministerio de Defensa avalar con su participación tal tipo de acciones? Aterra responder a esta pregunta. Tal vez respondan que todo es legal, que los gopistas no fueron tales, que el régimen franquista fue un régimen legalmente constituido y los que a él se enfrentaron, una curiosa mezcla de irresponsables o rebeldes cuando no terroristas. ¿No son legales todavía las infames sentencias y los tribunales?

El hecho cierto es que la misma persona que izó la bandera vigente hoy, es familiar directo de uno de los oficiales sediciosos que se sublevó en Guadalajara el 21 de julio de 1936 y formó una Junta Golpista que ocupó la ciudad. Por sí solo éste hecho no es determinante —nadie es culpable de lo que hayan hecho sus parientes—, pero quien izó la bandera se ha mostrado públicamente orgulloso de su familiar golpista, niega reconocimiento a las víctimas y ha arrastrado, apelando a la historia honrada de nuestra ciudad, al ejército español actual y a la Ministra de Defensa a espacios dedicados a la memoria de golpistas (Boixareu Rivera) o a desfilar al lado mismo del lugar en el que hubo un desfile infame para humillar a los leales sin que nadie les recuerde.

Flaco servicio le ha hecho a la España democrática y a sus Fuerzas Armadas este desfile de Guadalajara del 27 de mayo de 2017. Callará el Ministerio, persistirá en su actuación despreciativa e indigna la alcaldía de la ciudad y no faltará quien diga que qué más queremos, si hasta se ha autorizado devolver los restos mortales de un fusilado (Timoteo Mendieta) a su anciana hija en estos días.

No importa el desprecio de quienes no tienen dignidad. El capitán Rubio García y el teniente Pineda nunca perdieron su honor de militares leales. Hoy les recordamos y su ejemplo llega hasta nosotros.

Para vergüenza de todos este desfile de las Fuerzas Armadas del 27 de mayo de 2017 ha sido convertido en una humillación colectiva que sólo tiene como responsables a los que se obstinan en mantener la impunidad del franquismo y que encuentran en personas como el sr. Román, alcalde de Guadalajara un perfecto ejemplo de la sensibilidad democrática real del Estado Español.

¿Es que no hay nadie con un poco de dignidad y de sentido común en el gobierno de España? ¿Es que tan débil se siente la monarquía española que sólo puede reinar perpetuando la humillación y el desprecio a los que lucharon contra el golpe y la dictadura? Ya basta, por favor. Como defendiera el presidente Azaña: «Luchamos por una España a la que podamos servir sin sentirnos avergonzados». Hoy nos habéis avergonzado a todos, y los primeros humillados han sido los propios militares españoles que han desfilado invitados por un anfitrión indigno y que les ha hecho complices de su miseria moral y su falta de valores democráticos.

Militares destinados en Guadalajara, o ligados a ella, en los días del golpe de estado represaliados por su defensa de la legalidad republicana 
(Con el rango o empleo que tenian en 1936) 

Coronel de Ingenieros José Cubillo Fluiters

Comandante de Ingenieros Pedro Fraile Sánchez

Capitán de la Guardia Civil José Rubio García Boni

Capitán de Infantería Pedro Hernández Rivero

Capitán de Caballlería Gregorio Mailén Rustarazo

Teniente Félix de Armada Benito

Teniente de Infantería Félix Pineda Montoya (UMRA)

Suboficial de la Maestranza de Ingenieros Alejandro Sánchez Pradillo

Teniente del Cuerpo de Seguridad y Asalto Felipe del Olmo Montesinos

Teniente de Infantería José Luis Gadea Abad

Alférez de Infantería Ángel Gil Sanz

Alférez de Infantería Tomás Escudero Puebla

Brigada de Carabineros Nicolás Muñoz. Jefe de Carabineros de la plaza de Guadalajara

Suboficial de la Maestranza Ángel Marcos García

Sargento de Aerostación Miguel Sagredo Martínez

Sargento de Ingenieros Antonio Gutíerrez Cobos , (UMRA)

Sargento de Artillería Jesús Fernández Sánchez

Sargento del Cuerpo de Seguridad y Asalto Benedicto Núñez Cebrián

Cabo de Aerostación Luis Pliego Chirón

Teniente de Caballería Epifanio Chevarría Samper

Teniente Gregorio del Olmo Montesinos

Brigada de la Guardia Civil Miguel Alonso Muñiz

Brigada de artillería Vicente Asenjo Segredo

Sargento de Ingenieros José Palero Ruiz . Profesor de la Escuela de Transmisiones.

Alférez de Infantería Casimiro de Marcos Valenciano

Brigada Daniel Armengol Conesa

Sargento de Aerostación Julio de Mingo Ambrona, (UMRA)

Sargento de Aerostación Pedro Cantero Barambio

Cabo Juan Manuel Caballero Burgueño

Cabo de Aerostación Martín Encabo Abad

COMPAÑEROS QUE ESTÁN EN LA FOSA Nº 1 Y FILA 1 DEL ANTIGUO CEMENTERIO CIVIL.
FMGU 15/05/17

Fuente: Foro por la Memoria de Guadalajara. 

El número total represaliados por la dictadura franquista en la provincia de Guadalajara y de Guadalajareños en el exterior es de 7448 personas, según los últimos datos recopilados por el Foro por la Memoria y que comprende, desde los “paseados” y fusilados en las zonas controladas por los sublevados en 1936, hasta los condenados por el Tribunal de Orden Público (TOP) en los años 60 y 70. Esta cifra comprende también a los guadalajareños que fueron condenados en otras provincias, y a los naturales de otras provincias que fueron condenados aquí. Se trata de una investigación abierta que se actualiza e incorpora datos continuamente desde hace casi 10 años. En 2010, el Foro publicó su libro “La represión franquista en Guadalajara”, y en aquel momento, el número de víctimas conocidas era de 6230, pero a fecha de mayo de 2017, hemos incorporado más de 1000 nombres de victimas con nombre y apellidos.

De esa cifra de 7448 represaliados por la dictadura podemos decir que el número de victimas con resultado de muerte es de 1428 personas,  Una cifra sin duda terrible, como todo lo que tiene que ver con la terrible guerra de España.

De esas 1428 victimas mortales, conocemos asimismo, que el número de ellas que fueron inhumadas en el cementerio de Guadalajara es de 976, de los cuales, 822 fueron fusilados en cumplimiento de sentencia. El resto, es decir, 154, son muertos en la cárcel. Sacedón es la localidad de la provincia con mayor número de republicanos fusilados, con 64 victimas mortales, a lo que hay que añadir otros 5 muertos en la cárcel por las pésimas condiciones a las que eran sometidos y otros tres fusilados en el Cementerio del Este de Madrid.

El 44% de los 822 fusilados en el cementerio de la ciudad era militante de UGT, el 7% de CNT. En cuanto a filiación política, el 20,1% militaba en el PCE, y el 5.3% del PSOE. La fosa común del Antiguo cementerio civil contiene 317 fusilados, según los libros del cementerio,(que son en algunos casos contradictorios). De los 976 enterrados en el cementerio, el 25% son de UGT. El 6.25% de CNT.

De estos 976 enterrados en el cementerio, 657 trabajaban en el sector primario (67,3%), 150 en el sector secundario como obreros  y trabadores manuales (15,3%). 104 eran del sector servicios y trabajadores liberales, (10,6%). 10 eran maestros, 11 fuerzas de orden público y militares, y 21 son mujeres en cuya sentencia y documentos indica la antiguada fórmula “sus labores”, para indicar que se dedicaban a las tareas domésticas.

 

Respecto a los lugares de ejecución, los que aparecen citados en los partes de defunción son dos, “Camino al río” en la tapia sur del cementerio, y “Rambla al río”, que se supone estaba junto a la tapia suroeste. De esas 976 víctimas inhumadas, 317 lo fueron en las 16 fosas comunes del antiguo cementerio civil, Se trata de fosas gratuitas (clase 7ª según el reglamento del cementerio de 1935). En otros espacios de ese antiguo cementerio civil, otras victimas del franquismo fueron inhumadas, tras el pago por parte de sus familiares,de una tasa, pudiendo acceder a un enterramiento de 3ª categoría. Estas víctimas fueron principalmente enterradas en los espacios llamados fila 1 (53 cuerpos) y fila 2 (29 cuerpos) del “cuadro frente”, situados frente a la antigua puerta de en el llamado “camino del río”, en la tapia sur del cementerio. En otros lugares del patio 4º en el llamado cementerio católico fueron inhumadas 156 victimas. En todos los espacios “de pago”, según los registros del cementerio, sabemos que al menos 139 fueron exhumadas en distintos momentos, los últimos en los años 2011 y 2012. Algunos de ellos fueron trasladados al osario al cumplirse el periodo sin renovación del pago. Otras victimas fueron inhumadas en otros espacios. Toda esta información depende de la fiabilidad de los libros y partes de enterramiento, que son 3 y en algunos casos presentan incongruencias entre ellos. 

Señaladas en color rojo, dos de las fosas comunes donde fueron enterrados casi 1000 republicanos. Arriba, cementerio civil y el “camino al río” y uno de los lugares de fusilamiento.  Abajo, fosa del patio 4 donde se pide hacer monumento. AMGU/Foro por la Memoria de Guadalara

El Patio de Santa Isabel del antiguo cementerio católico contiene 370 cuerpos que fueron mayoritariamente sacados a lo largo de los años, los últimos en 1979, coincidiendo con la ampliación del cementerio.

En otras partes del cementerio hay muchos enterrados según la posibilidad de las familias de pagar sepulturas más caras, 15 en el patio de Santa Ana, 11 patio de Soledad, 2 patio de la antigua, y 156 en otros lugares del patio 4º.

LOS COMPAÑEROS DE LA FOSA Nº 1

26/07/1939 Alfonso Alonso Agudo vAlfonso Alonso Agudo, de 32 años, natural de Trijueque (Guadalajara), soltero, de profesión jornalero, militante de UGT y capitán del ejército republicano, fue juzgado en Guadalajara el 05/05/1939, (Causa nº 111-39) y fusilado el 26/07/1939. Se le impuso una multa de 7500 ptas que tuvo que pagar su familia. (TRRP 6/3/41). Es la primera persona asesinada en ese espacio del cementerio, conocido como “fosa común número 1 del cementerio civil”. No obstante, como hemos dicho, existen otros lugares del cementerio de Guadalajara que se utilizaron antes que este y para es fecha ,(26 de julio) ya habían sido inhumados en el cementerio 32 antifascistas, empezando por Mariano Almendros Montero, fusilado el 30 de abril de 1939 y enterrado en el patio 2.

26-07-1939 Gregorio Florián Expósito

26-07-1939 Gregorio Florián Expósito

Gregorio Florián Expósito, de 48 años, natural de Guadalajara, aunque era residente en Torija (Guadalajara), estaba casado, de profesión labrador era militante de UGT, vocal en la Colectividad agraria de Torija. Juzgado en la misma fecha que Alfonso Alonso en Guadalajara y en el mismo procedimiento (111-39) , fusilado en la misma “saca” que el anterior al amanecer del día 26 de julio, en el lugar llamado “Camino al rio”. Tras su muerte, el Tribunal Regional de Responsabilidades Politicas (TRRP, 6/3/1941) le impuso una multa de 6500 ptas que tuvo que pagar su familia .

(Exhumado) Esteban Olivares Sánchez, de 38 años, de profesión industrial, casado, natural de Mondejar (Guadalajara), militante del PSOE y presidente de la Casa del Pueblo de UGT, concejal y secretario de la agrupación socialista de su pueblo. Fue juzgado en Guadalajara 07/06/1939 (Causa nº 1000-39) y fusilado en el cementerio el 14/10/39. Sus restos fueron exhumados pocos días después y trasladado a Mondejar por sus familiares por lo que no se encuentra en la fosa número 1.

Ángel Viñas Díaz, de 31 años, casado, jornalero, natural de Sacedón, igual que Timoteo Mendieta. Juzgado en Guadalajara el 27/06/1939 (Causa nº 480-39) Según su sentencia, era militante de la derechista Acción Popular antes de la guerra, y tras el inicio de la contienda se mostró partidario del Frente Popular llegando a combatir en las brigadas internacionales, en las que también había muchos españoles alistados. Fue fusilado en el Cementerio Municipal el 4/10/1939 y enterrado en la fosa número 1 del cementerio civil.

Domingo Eusebio López de 23 años, soltero, jornalero natural de Mondejar, Militante de UGT. Juzgado en Guadalajara, 07/06/1939 Causa nº 1000-39 Fusilado como el anterior en el lugar del Camino del rio, el 19/10/1939.

Emilio Aranda Oliván, de 43 años, casado, de trabajaba como delineante en el Instituto Geográfico. Emillio era natural de A Coruña. Militante del PCE y miembro de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética (AUN), y del Socorro Rojo Internacional (SRI). Durante la guerra trabajó en la secretaría del Comisariado del IV Cuerpo de Ejército Republicano. Fue juzgado en Guadalajara el 23/06/1939 Causa nº 815-39 fusilado en el llamado “Camino del Rio) del Cementerio Municipal el 19/10/1939. Es uno de los dos gallegos asesinados por los franquistas en Guadalajara y su nombre fue aportado por el Foro por la Memoria para figurar en la lista de coruñeses represaliados que forma parte del proyecto “Nomes e Voces” de la Universidad de Santiago de Compostela. Tuvimos el honor de leer su nombre en la inauguración del monumento a las victimas coruñesas en Monte Alto (Coruña) en diciembre de 2010 invitados por la asociación CRMHC de Coruña.

Luis Navarro Culebras, de 44 años, casado, propietario, nacido en Madrid y residente en Salmerón (Guadalajara), militante antes de la guerra de Izquierda Republicana, se afilió al PCE durante el conflicto, Fue alcalde de Salmerón y presidente local del Frente Popular, Juzgado en Guadalajara 29/07/1939 (Causa nº 667-39) Fusilado el 20/10/1939, en el lugar del Camino del rio. Tras su asesinato, fue condenado a pagar una multa Multa de 6,750 ptas (TRRP de Madrid) que tuvo que pagar su familia.

Roman Adalia Moreno, de 34 años, casado, labrador natural de Salmerón, concejal, secretario local del PCE y vicepresidente de UGT, Fue juzgado en Guadalajara (Guadalajara, 26/07/1939 Causa nº 914-39). Fusilado el 20/10/1939 en el cementerio municipal. En algunos documentos su nombre aparece como “Ramón” y su apellido como Adalid.

Saturnino Vera Regidor, de 41 años, casado, labrador. Militante de UGT y del PCE y alcalde de Salmerón (Guadalajara) Juzgado en Guadalajara, el 26/07/1939 (Causa nº 789-39). Fusilado el 20/10/1939, en el lugar del Camino del rio.

Jesús Sánchez Cortés, de 67 años, casado, labrador, natural de Armuña de Tajuña (Guadalajara) militante del PSOE y de la UGT de cuya Casa del Pueblo fue tesorero y juez municipal. Fue juzgado en Pastrana el 03/06/1939, (Causa nº 1722-39) Fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939.

Juan José Eugenio Gabalén, de 37 años, casado, Jornalero, nacido en Madrid, era residente en el pueblo de Armuña de Tajuña (Guadalajara), Militante del PCE y UGT , fue juzgado en Pastrana el 03/06/1939 (Causa nº 1722-39) , fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939

03/06/1939 Andrés Gayoso Sánchez

03/06/1939 Andrés Gayoso Sánchez

Andrés Gayoso Sánchez, de 54 años, casado, labrador, natural de Armuña de Tajuña (Guadalajara), militantedel PCE y de UGT y alcalde de Armuña de Tajuña fue juzgado, como los anteriores, en Pastrana el 03/06/1939 (En la misma causa nº 1722-39) , fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939.

Mateo Molina Cedrón, de 68 años, casado, jornalero, natural de Yunquera de Henares (Guadalajara), sin militancia conocida. juzgado en Guadalajara, 06/07/1939 (Causa nº 233-39), fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939.

Juan Ignacio Sánchez Polo, de 55 años, casado, labrador , natural de Armuña de Tajuña (Guadalajara) militante de UGT. Fue juzgado en Pastrana el 03/06/1939 (Causa nº 1722-39) fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939.

Constancio Sánchez Valero, de 28 años, soltero, labrador, natural de Armuña de Tajuña, (Guadalajara), teniente del Ejército republicano, militante del PCE y de la UGT. Fue juzgado en Pastrana el 03/06/1939 (Causa nº 1722-39) fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939.

10-11-1939 Pedro Guzmán Fernández

Pedro Guzmán Fernández. De 36 años, casado, labrador, natural de Alhóndiga, concejal, tesorero de UGT,durante la guerra fue voluntario como miembro del cuerpo de Carabineros, Juzgado en Guadalajara el 16/08/1939 Causa nº 1504-39 Cuando regresó a su pueblo, una vez terminada la guerra, fue detenido y trasladado a la prisión de Guadalajara. Fue condenado a muerte y fusilado en el llamado “Camino de Río”, cerca del cementerio municipal de esta ciudad, el 10/11/1939. Se le abrió más tarde expediente por responsabilidades políticas y se le condenó por el TRRP de Madrid, el 31/07/1941, “al pago de 6.000 pesetas”, asunto del cual deberán hacerse cargo los herederos, hecho que lo deja bien claro la sentencia en su último considerando: “Notifíquese esta sentencia a los presentes herederos del expedientado”.

Victorino Díaz de la Randa, de 33 años, casado, jornalero, natural de Sayatón pero residente en Valdeconcha, Juzgado en consejo de Guerra en Guadalajara el 03/08/1939 Fusilado en Guadalajara Cementerio Municipal 10/11/1939. Sus hermanas Paula Diaz de la Randa, secretaria del PCE de Sayatón, y Josefa Díaz de la Randa, fueron condenadas también a 12 y 8 años de cárcel, respetivamente.

Francisco de Llera Díaz, de 49 años, casado jornalero natural de Valdeconcha, presidente del Comité del Frente Popular. Acusado de un delito de “auxilio a la rebelión” fue fusilado en el cementerio municipal el 10/11/1939 , Su hermano Julián, de profesión pastor, fue juzgado en Pastrana y condenado a 30 años de prisión.

Julián del Cerro Lite, de 34 años, casado, nacido en Monreal de Ariza (Zaragoza), residente en Matillas (Guadalajara). Militante de UGT y PCE. Fue juzgado en Guadalajara el 02/08/1939, Fusilado en el cementerio municipal, en el lugar llamado “la Rambla”, el 11/11/1939.

Tomás Sierra Olivo, de 28 años, jornalero, Nacido en Pastrana, era residente en Sayatón. Juzgado en Guadalajara el 14/08/1939 (Causa nº 1559-39) Fusilado en el cementerio municipal el 11/11/1939 Su hermano Antonio Sierra Olivo fue fusilado cinco días después, en la “saca” del 16/11/1939, y enterrado en la fosa número 2, exhumada el año pasado. Prudencio Sierra, otro hermano, fue condenado a 30 años de prisión. Ninguno de ellos tenia militancia conocida.

Anastasio Manzano Vivar, de 25 años, casado, jornalero de Alcocer (Guadalajara) , militante de UGT, Juzgado en Guadalajara el 29/08/1939 (Causa nº 1805-39) fusilado en Cementerio Municipal (11/11/1939), tras su asesinato fue condenado a pagar una multa de 7000 ptas, TRRP de Madrid 28/08/1941.

Benito Pinilla Dorado, de 21 años, soltero, de profesión, labrador, natural de Auñón, miembro del PCE y de la UGT Juzgado en Guadalajara el 29/08/1939 , (Causa nº 289-39 y Condenado por el TRRP de Madrid al pago de 7.500 pesetas. BOPGU, 26 de Agosto de 1941. Fusilado en el lugar denominado “La Rambla”, cerca del cementerio municipal de Guadalajara, el 11/11/1939.

Víctor Salvador Heras, jornalero de Alcocer, de 45 años, militante de UGT, juzgado en Guadalajara 23/08/1939 (Causa nº 1986-39) fusilado el 11/11/1939 , su hermano Jacinto fue también fusilado el 13/5/1041 en el lugar llamado “la Rambla”, próximo al cementerio. Jacinto Salvador Heras fue enterrado en el lugar llamado fosa común del patio de Santa Isabel situado en otra parte del cementerio y que lamentablemente fue vaciado a lo largo de los años.

Gregorio Moreda Santacruz, de 23 años, soltero, jornalero, natural de Sayatón, fusilado en el cementerio municipal el 16/11/1939 juzgado en Guadalajara 14/08/1939 Causa nº 1559-39.

Pablo García Centenera, de 31 años, casado, natural de Alhóndiga, de profesión labrador, fue juzgado en Guadalajara 21/08/1939 (Causa nº 892-39) Sus hermanos Domingo, Fermín, Francisco y María, todos ellos militantes de UGT, sufrieron penas diversas que van desde la pena de muerte conmutada a 30 años de prisión, (Domingo y Fermín), hasta prisión preventiva sin determinar, (María).

Los que se encuentran en el Patio Civil, Cuadro frente, fila 1, números, 9, 10 11 y 12 (0 04 17 01 006, 007 y 008)

Vicente Andrés Espliego, jornalero de 28 años, natural de Iriépal. Militante de UGT y del PCE Juzgado en Guadalajara el 02/09/1939 (Causa nº 3064-39) Fusilado el 16/11/1939 en el lugar llamado “La Rambla”.

03-05-1940 Emilio Rienda Borda

Isidro Riendas Borda, de 37 años casado, de profesión panadero, natural de Guadalajara. Militante del sindicato CNT, ( Juzgado en Guadalajara, 08/01/1940) Causa nº 3221-39 Fusilado el 3/5/1940, en el lugar llamado “La Rambla”.En otros textos se le cita como Emilio.

Eugenio Molina Morato, jornalero de 24 años, natural de Sacedón, (Guadalajara, 16/08/1939) Causa nº 1030-39 fusilado el 16/11/1939

Mariano Benito Grediaga, de 39 años jornalero, natural de Sacedón, militante del PCE, juzgado en Guadalajara, 20/01/1940 Causa nº 1596-39) miembro del comité de incautaciones. fusilado el 3/5/1940

Jesús Gil Monje, de 27 años, soltero, de profesión obrero, natural de Marchamalo, miembro de UGT y PCE, fusilado en el cementerio municipal el 16/11/1939 en el lugar llamado “la Rambla”.

03-05-1940 Telesforo Ballesteros Alique

Telesforo Ballesteros Alique, de 44 años, casado, industrial. Militante del PSOE de Sacedón, fue alcalde y delegado de Abastos en el pueblo Juzgado en Guadalajara, 09/01/1940. (Causa nº 3440-39) Telesforo fue capturado en el puerto de Alicante y encarcelado allí, hasta que en junio de 1939, una expedición de falangistas de Guadalajara fue a esta provincia para traer a Guadalajara a los republicanos guadalajareños allí detenidos. Su entrada en Guadalajara el 17 de junio de 1939, fue recordada por muchos guadalajareños, pues en varias camionetas abiertas, 50 detenidos recorrieron las principales calles de la ciudad bajo insultos, en algo parecido a un auto de fé.

Fusilado en Guadalajara el 3/5/1940. Su hermano Pantaleón Ballesteros fue fusilado en febrero de 1940.

Crisantos Romo Corona, de 69 años, viudo, labrador, natural de Sacedón. Concejal del PSOE y militante de UGT, Presidente del Frente Popular, juzgado en Guadalajara, 07/07/1939 Causa nº 1071-39) fusilado en el cementerio el 16/11/1939

Sebastián Alcázar Carralero, de 23 años, soltero, jornalero de Armuña de Tajuña Juzgado en Guadalajara 05/01/1940 Causa nº 4319-39 Fusilado en el Cementerio Municipal (03/05/1940) Dos de sus hermanos fueron también fusilados: Victoriano (20/12/1940) y Gabino (2/8/1940). Ambos fueron inhumados en la fosa común del cementerio católico, patio de Santa Isabel, el otro espacio de ejecución y exhumación del cementerio, que lamentablemente fue casi destruido a lo largo de los años y los restos allí depositados trasladados al osario.

Nota: si usas esta información te rogamos CITES SU PROCEDENCIA porque está elaborada con varias fuentes.

 Nos puede contactar en:  foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

La matanza del 13 de mayo de 1940. Un día para el recuerdo en Guadalajara

FMGU.- El 13 de mayo de 1940, tuvo lugar la mayor ejecución de presos antifascistas en Guadalajara. No olvidemos sus nombres y que dieron su vida por la libertad. Hasta 822 fueron asesinados en el cementerio de Guadalajara entre 1939 y 1944. En este día de recuerdo, no olvidemos que no existe ningún monumento a su memoria . La mitad de ellos aproximadamente fueron enterrados en el Cementerio Civil pero el resto fueron enterrados en el Patio de Santa Isabel fosas número 2 y 5, donde sus cuerpos fueron trasladados al osario y posteriormente destruidos. Ningún juez ni español ni argentino les va a desenterrar porque de buena parte de ellos sus cuerpos fueron destruidos y porque sus asesinatos siguen siendo considerados LEGALES para la “justicia” española:

Queremos dar un recuerdo especial este año a Cesareo Valdés Aguado, maestro de Illana asesinado el 13 de mayo, pues en pocos días su hija y nieto acudirán a Guadalajara y con mucho placer les acompañaremos al cementerio para que coloquen una placa individual en su memoria, 

13-5-1940 Cesareo Valdés Aguado.

Fusilados el 13 de mayo 1940 en Guadalajara

Aguado García, Antonio,
Alonso Puerta, Pedro,
Alonso Romera, Eusebio,
Andradas Román, Victoriano,
Arcas Barrera, Pedro,
Barranquero Moraleja, Toribio,
Barriopedro Arroyo, Juan,
Benito Fernández, Luís,
Bermejo de la Luna, Vicente,
Blanco Moreno, Jesús,
Caballero Sanz, Antonio,
Cordón Gómez, Pascual
Cortijo Cezón, Antonio
Costa Godofre, Teodoro
Costero Costero, Valentín
Écija Martínez, Pablo
Elizalde González, Emilio
Frías Crespo, Mariano
Frutos Muñoz, Joaquín
García Rivas, Antonio
González Tierraseca, Matías
Guindal Palomo, Teófilo
Gutierrez Saceda, Eloy
Hita López, Florentino
Hita Ramos, Cirilo
Lanza Morales, Joaquín
López Arcos, Juan Antonio
López Cámara, Benito
López Martínez, Juan
Luz Medel, Saturnino de
Manzano Expósito, Julián
Martínez Santamaría, Ramón S
Muñoz Guijarro, Federico
Muñoz Lucía, Esteban
Oliva de Miguel, Fernando
Paganos Domingo, Ricardo
Pareja Martínez, Mariano
Pérez López, Saturnino
Relaño Martínez, Arsenio
Río Oliva, Antonio del
Rivas Solano, Cecilio Ignacio
Roncero Frías, Mariano
Ruiz Cortés, Mariano
Ruiz Sanchez, Florentino
Sánchez Cogollor, Eugenio
Sánchez Fraile, Perfecto
Sánchez Garrido, Ildefonso
Solano Paganos, Isidoro
Soria Blanco, Juan
Tapia Serrano, Andrés
Taravillo Martínez, Román
Valdés Aguado, Cesareo
Vindel Regidor, Casimiro
Yela García, Celestino

Galeria de retratos: https://goo.gl/BFWSI7 

estadistica general guadalajara Estads-Guadalajara1

13-05-1940 Antonio Caballero Sainz

13-5-1940 Antonio Caballero Sainz

 

 

 

 

 

 

 

13-5-1940 Arsenio Relaño Martinez

13-5-1940 Arsenio Relaño Martinez 

13-05-1940 Saturnino de Luz Medel

13-05-1940 Saturnino de Luz Medel

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13-5-1940 Celestino Yela Garcia

13-5-1940 Cesareo Valdés Aguado

13-5-1940 Cesareo Valdés Aguado

Ha fallecido Gregorio Escolano, capitán republicano.

Natural de Alcolea, era uno de los últimos oficiales republicanos que quedaban con vida en Guadalajara,

Diploma a Escolanop

El ex capitán Gregorio Escolano, cuando recibió un homenaje del Foro por la Memoria en 2013, posa acompañado de sus familiares. FMGU

Guadalajara, 26/04/2017.- Ha fallecido el veterano republicano Gregorio Escolano García, natural de Alcolea del Pinar (Guadalajara) a la edad de 101 años. Gregorio fue capitán del Ejercito Popular Regular (EPR) de la República, y un hombre lúcido y valiente durante toda su vida. Que la tierra le sea leve. Siempre le recordaremos.

En enero de 2013, a la edad de 97 años, el Foro por la Memoria de Guadalajara le hicimos un sencillo homenaje como forma de reconocimiento. consistente en la entrega de una placa con la medalla de la Libertad, En aquel momento era la segunda que entregábamos, y hasta el momento hemos entregado cerca de 50 placas. El Foro por la Memoria pretende con estos actos de entrega dar una llamada de atención a las instituciones democráticas sobre la necesidad de un reconocimiento institucional a estos veteranos que incluya, entre otras cosas, la anulación de sus sentencias condenatorias, totalmente legales todavía en la España de 2017, algo indignante en una democracia.

El ex capitán republicano Gregorio Escolano García era natural de Alcolea del Pinar. Gregorio fue militante en su juventud de Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña.

Gregorio nació en 1916 y era estudiante de farmacia antes de la guerra, pero como miles de jóvenes tuvo que dejar los estudios por culpa del conflicto, cuyo inicio le sorprendió de vacaciones en su pueblo.

El padre de su novia (quien luego sería su suegro), era el alcalde de Alcolea del Pinar, Faustino Clemente Alda, por Izquierda Republicana, dueño en la localidad de un garaje y taller de automóviles.

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Faustino Clemente, alcalde de Alcolea del Pinar, de Izquierda Republicana.

La tranquilidad en Alcolea era total antes de la guerra, y hasta había un casino republicano al que acudían personas de toda ideología y condición.

 

Durante los primeros días no hubo apenas movimiento en el pueblo, pero ante la alarma creada por el golpe, se constituyó en Alcolea un comité de defensa por miembros del Frente Popular, y se estableció comunicación continua con el gobernador Miguel Benavides, para informarle de cualquier movimiento que allí ocurriera. Alcolea, era junto a Guadalajara y Sigüenza, una de las tres localidades de la provincia que tenía teléfono público, y estas comunicaciones con la capital eran decisivas en esos confusos momentos. Poco a poco se fue viendo pasar a refugiados y el día 23 de julio se presentó en el pueblo el diputado de Unión Republicana por Soria, Benito Artigas Arpón, huído de esta provincia tras el golpe y múltiples visicitudes, quien les comunicó lo ocurrido en la vecina provincia, y siguió su camino hacia Madrid, donde constituyó el batallón Numancia.

El día 24 de julio, el anarquista Cipriano Mera llegó al pueblo, acompañado de varios autos, y con más de 60 hombres, dejando un grupo de sus seguidores allí y regresando a Madrid para pedir refuerzos.

Gregorio recordaba que Mera y sus hombres no establecieron allí ningún tipo de defensa, aunque sí se reunieron con el alcalde.

También, hecho que disgusta profundamente a Gregorio, como que requisaron jamones y comida o destruyeron las imágenes religiosas que había en la iglesia, que fue quemada el 26 de julio. Gregorio recuerda que pensó en ese momento que sin duda las culpas de esto último caerían sobre los vecinos del pueblo, como así fue efectivamente. También supieron por un caminero del hallazgo de un sacerdote muerto en la carretera cerca de Estríegana, que luego resulto ser el obispo. El peón caminero que lo encontró, Indalecio Jaraba, fue tras la guerra condenado y torturado, aunque él nada tuvo que ver con la muerte del obispo. Gregorio comenta que este caminero fue tan maltratado que intentó suicidarse en la Prisión, valiéndose de una lata de sardinas. Algunas noches veían pasar un coche negro, “el coche de la muerte”, le llamaron. Era un coche que patrullaba los pueblos. No obstante, el propio Mera reprobaba estos sucesos, como demuestra en una entrevista realizada en 1974 por el periodista Vicente Talón (Publicado en su libro “Luchamos por la República”. Grafite Ediciones (2006).

Gregorio afirmaba que la mayoría de estos milicianos ni siquiera pasaban la noche en el pueblo, yendo y viniendo, con lo que resultaba difícil saber a qué columna o grupo pertenecían. A la mayoría él los califica como simples ladrones. Tras el primer indicio de que las tropas sublevadas se hallaban próximas, todos se marcharon rápidamente, recuerda Gregorio.

A los pocos días la práctica totalidad de los vecinos de Alcolea evacuan el pueblo el día 1 de agosto, entrando las tropas rebeldes finalmente el día 3 de agosto. Allí ya les esperaba un enlace del puesto local de la Guardia Civil, que hacía tiempo estaba en conexión con los rebeldes.

Al llegar a Guadalajara capital en guerra, Gregorio recordaba una ciudad en ebullición por la guerra, con gente y soldados de acá para allá, pero tranquila y sin altercados. Gregorio decidió entonces presentarse voluntario en Guadalajara, alistándose en el batallón Marlasca, llamado así por el militar liberal José Marlasca. Este batallón, fue promovido entre otros, por Marcelino Martín, ex alcalde socialista de Guadalajara, contaba con gente de todas las adscripciones políticas.

El batallón Marlasca se situó en Cifuentes y allí pasó un tiempo Gregorio, aunque se encontraba de permiso en Guadalajara el fatídico día 6 de diciembre de 1936, en que la ciudad fue salvajemente bombardeada por la aviación nazi, muriendo al menos una treintena de personas y causando centenares de heridos entre la población civil, produciéndose a continuación el terrible asalto a la cárcel de Guadalajara en el que centenares de personas de derechas y religiosos fueron asesinados por una multitud enfurecida, sin que ninguna autoridad pudiera evitarlo. Gregorio nada tuvo que ver con estos hechos, porque el bombardeo le hizo quedarse escondido y aterrorizado en su casa en la calle Ingeniero Mariño, pero siempre condenó estos hechos injustificables.

En enero de 1937, y respondiendo al decreto de militarización de las milicias y creación del Ejército Popular Regular (EPR) de la República, el Batallón Marlasca, situado en Cifuentes. pasó a llamarse batallón 286 (Marlasca) y junto a los números 287 (Alto Aragón) y 288 (Zaragoza), de las Milicias Aragonesas, formó la 72 Brigada Mixta del nuevo IV Cuerpo de Ejército Republicano.

En un principio, Gregorio, al tener estudios superiores y ser estudiante de farmacia, fue asignado alférez y destinado a oficinas, para realizar papeleo. Posteriormente ascendió a teniente, y finalmente a capitán.

Durante la batalla de Guadalajara, la 72 BM estaba en la finca “el Picaño” en el municipio de Torremocha del Campo, aunque próxima a Cifuentes. Les ordenaron avanzar por el carrascal de Brihuega y el 20 de marzo tomaron Masegoso. Recuerda que al registrar el pueblo, encontraron una veintena de fascistas italianos escondidos en tinajas en una de las casonas de la localidad. Un soldado republicano murió en un accidente en el río Tajuña, al volcarse una barca puesta por los pontoneros, y ese fue el primer muerto de Gregorio vió en su vida. Desde luego no sería el último.

Posteriormente, en junio de 1937, la Brigada fue trasladada al Huesca y separada en dos: por una parte, con el primer batallón, y añadiendo mozos recién reclutados de las quintas del 32 al 35, se creó en Villena la 102 Brigada Mixta (BM), mientras que el segundo batallón, al que pertenecía Gregorio, conservó la numeración de 72 BM.

Su brigada fue una de las que quedó aislada en el valle de Arán, con la 43 División, en la famosa “bolsa de Bielsa” teniendo que pasar por Francia para regresar a zona republicana.

Durante la llamada batalla de Sabiñánigo, Gregorio, ya teniente, fue herido en un hombro en la localidad de Biescas. Se encontraba hablando con los otros tenientes de su batallón, y cometieron el error de fumar, lo que indicó su posición a un tirador enemigo.

En febrero de 1938, estando toda la 72BM en Segorbe acuartelada sobre un cerro, se produjo un terrible bombardeo fascista, el más salvaje que Gregorio recordaba. Afortunadamente, dada la orografía de la localidad aragonesa, la mayor parte de las bombas caían fuera del cerro, produciéndose muchos destrozos, pero pocas víctimas.

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Gregorio Escolano, con uniforme de capitán, en 1938.

Gregorio sufrió un verdadero calvario para ser evacuado, primero hacia Molino Escartín (Huesca), en mula, un suplicio para alguien herido como él. En esta localidad estaba la ambulancia. Desde allí a Boltaña donde recibió las primeras y dolorosas curas, pues allí estaba el Hospital de Sangre, y desde allí a Barbastro en donde cuando se juntaron suficientes heridos para llenar un tren, fue evacuado a Barcelona. La herida no era mortal, pero tardó muchísimo en poder mover la mano.

Tras unos meses de rehabilitación se incorporó al Cuadro Eventual en espera de un nuevo destino cuya espera hizo en Tárrega. Con objeto de estar cerca de su novia, y ver a su hermano también herido como él, Gregorio había solicitado el destino al Ejército del Centro, pero no le fue concedido, siendo en su lugar, incorporado al Ejército de Levante. Para pasar desde Cataluña a Valencia tuvo que hacerlo en barco pesquero camuflado pues ya se había producido el corte de la zona republicana en Vinaroz. El 25 de septiembre fue ascendido a capitán, tal y como fue publicado en el Boletín Oficial, aunque su antigüedad era del mes de abril.

Allí pasó el resto de la contienda cuyo final le pilló en la zona de Castellón, donde se hallaba la compañía que mandaba Gregorio, cuyas órdenes hasta entonces no habían sido fortificar y prepararse. Para ello, los ingenieros militares habían construído una red de fortines de cemento armado y en cada uno de ellos se instalaron dos nidos de ametralladoras, que se cruzaban para mejor cubrir el terreno.

El 29 de marzo de 1939 se presentó en su posición un enlace motorizado informándole de la rendición y que tenía “que dejar allí mismo el armamento porque la guerra había terminado”.

Gregorio siempre opinó sobre lo ocurrido entonces. “a mí no me han vencido” pues su posición nunca fue conquistada. Se vió obligado a rendirse y presentarse en Valencia. Al llegar a Valencia, Con el fin de ocultarse frente al lugar donde estaban siendo recluidos los presos, Gregorio prudentemente tomó habitación en una pensión que conocía, justo enfrente de la plaza de toros. Allí se puso ropas de paisano y esperó. Recuerda que no hacían más que entrar presos y más presos en la plaza de toros y pensó ¿Es esta la paz que nos habían prometido? Por eso Gregorio consideraba que “si Franco fue un traidor, el coronel Casado no lo fue menos”.

Se mantuvo en la pensión viviendo sin salir, pero observando todo, durante 18 días. Con el último dinero que le quedaba, pudo coger un tren a Madrid, eludiendo los controles de documentación. A su llegada a la estación de Atocha, recuerda encontrarse con alguien del pueblo, Saturnino Tejedor, veterinario y miembro del PCE, quien se hallaba como él perdido y desesperado. Tomando un tren a Guadalajara y un autobús a Alcolea, se presentó en su casa el 20 de abril de 1939, a las cuatro de la tarde. Inmediatamente le dijeron que tenía que presentarse ante la Guardia Civil. Una vez allí él explicó su situación y todo lo que le había pasado en la guerra, sin ocultar nada, como el hecho de que había sido capitán, pues nada tenía que ocultar. Nada más terminar su relato, fue conducido a la improvisada cárcel del pueblo, que se había instalado casualmente, en la tienda de su suegro.

El médico local, don Saturnino, le exploró y reconoció físicamente y se inventó una argucia para que pudiera dormir en su casa. Dijo a los guardias que Gregorio que tenía fiebre, cosa que era mentira, y gracias a eso pudo dormir en su cama aquella primera noche. Lamentablemente, la segunda noche volvió al improvisado calabozo.

Estando allí, trajeron a otro preso, absolutamente destrozado por una paliza. Era alguien apodado “el ternillas”, un pastor proviniente de la localidad de Hortezuela de Océn y al que apenas pudo reconocer, por el estado en que venía. El médico recomendó el inmediato traslado de esta persona a Sigüenza, donde murió al día siguiente. Hortezuela es uno de esos pueblos, donde no había pasado absolutamente nada, como hasta la propia Causa General franquista reconocía en sus informes.

Tras tres días en el calabozo en los que hasta su familia le traía la comida, fue trasladado a la Prisión Central de Guadalajara, donde ingresó el día 24 de abril de 1939. En el trayecto en camión hacia Guadalajara, recuerda cruzarse con otro camión que trasladaba a 12 presos a Alcolea. Cuando llegó a la Prisión Central de Guadalajara, pudo comprobar las duras condiciones de hacinamiento y el terror de las “sacas” de presos condenados con pena de muerte. Celdas que estaban preparadas para dos personas, albergaban a 10 o 12. Dormitorios atestados de presos y comida infecta. Allí convivió en la misma celda con Mariano Almendros y Francisco Lacerda, primeros fusilados de la ciudad, la noche del 30 de abril.

Gregorio recordaba que en el polígono del Balconcillo había un campo de concentración con cientos de presos de toda la provincia, donde eran clasificados y distribuídos en tres sitios. Prisión Central, prisión militar de la calle Martín Puebla, donde llevaban a los de más edad y condenados a muerte, y Convento del Carmen. Las mujeres primero estuvieron en un patio de la Central para luego ser llevadas al colegio de las Francesas. Él las recuerda, rapadas, pues se veía parte de su patio desde su celda.

Fue pasando el tiempo, y Gregorio recordaba vívidamente el  terror con el que los presos vivían las noches. Pronto aprendió a distinguir si una noche había “saca” de presos para fusilar. Cuando la noche era normal es decir, sin “interrupciones” molestas, las luces se apagaban por un interruptor general y todos dormían tranquilos. Pero si esa noche se iba a proceder a la ejecución de presos, las celdas eran apagadas una a una, individualmente, quedando sólo encendidas aquellas donde estaban algunos de los elegidos. Recuerda también la llegada del contingente con los alcaldes y otras autoridades republicanas que fueron capturados en Alicante y con ellos, a don Marcelino Martín. Recuerda también cómo un grupo de falangistas locales subían a la Prisión y pedían determinados presos, a los que daban terribles palizas impunemente. Los elegidos volvían o los traían siempre ensangrentados tras la paliza.

El día 1 de agosto se produjo el “juicio” o mejor, simulacro de juicio de Gregorio Escolano. Tuvo lugar en el palacio de la Diputación. Allí mismo, en el pasillo, conoció a su defensor, un militar. La acusación contra él era por supuesto, de ser “elemento destacado de izquierdas” y haber sido capitán, pero también hubo una argucia para intentar elevar la pena. Se le acusó de “pasarse al campo enemigo” , es decir, algo parecido a una deserción del ejército. Gregorio adujo que él nunca había estado en el ejército rebelde, con lo que nunca pudo huir de él. En todo caso, pasó a su propia zona. Con ello logró escapar de la Pena de Muerte, y fue condenado a 30 años de cárcel por “adhesión a la rebelión”. Además tuvo que pagar 7500 pesetas, tras ser condenado por el Tribunal de Responsabilidades Políticas. Un capital en esa época y que por supuesto Gregorio no tenía.

El día 1 de enero de 1940, en compañía de otros 120 presos de Guadalajara Gregorio fue traslado a Burgos. Antes, pasó unos días en lo que se llamaba “transeúntes” que era un campo de presos instalado en un colegio Marista en la Ronda de Atocha. Llegaron a Burgos el día 18 de enero, donde Gregorio estuvo en la farmacia penitenciaria. Tras un periodo en Burgos, fue trasladado de nuevo a Madrid, al laboratorio y farmacia penitenciaria de la cárcel de Yeserías, donde gracias a una revisión de condena salió en enero de 1942. El régimen no podía sostener ya un sistema penitenciario con casi 200.000 presos y se decidió a liberar a muchos de ellos. Al salir, Gregorio Escolano no sabía que le esperaba un calvario aún mayor.

muchos otros combatientes republicanos pertenecientes a las quintas del 35 y del 36, “la quinta del biberón”, al salir de la cárcel, fue reclamado para cumplir con el servicio militar. Es curioso para alguien después de tres años de guerra, habiendo incluso alcanzado el grado de capitán.

Como ex preso, tuvo además que hacerlo en un batallón penal de trabajadores. En septiembre del 42 fue movilizado y enviado a Algeciras (Cádiz), al 95 Batallón de Soldados Trabajadores (penados), encargado de las obras de reconstrucción de la vía del ferrocarril Algeciras-Málaga, para cual, en régimen de esclavitud, sus componentes eran obligados a trabajar en una cantera donde tras cuartear la piedra debía transportarla y picarla con mazas y porrillos de cantero para ponerla en las vías del ferrocarril. Gregorio estuvo haciendo estas tareas, entre otros sitios, en la estación de Málaga y también en la Almoraima. Como la zona donde estaban es montañosa, había movimiento de guerrilleros en los alrededores. Un día, en agosto de 1944, los barracones donde dormían, y sin saber por qué, aparecieron rodeados por soldados de Regulares que les hicieron salir para formar, encañonándoles. Gregorio supo luego que una patrulla de la Guardia Civil había tenido un “encontronazo” con la guerrilla y eso les hizo tomar estas medidas, en prevención de que hubieran contactado con los presos y estos se les unieran. El caso es que el grueso del batallón fue trasladado dos meses después a Collado Mediano (Madrid), donde las condiciones para todos mejoraron algo aunque seguían trabajando en canteras. Estando allí le ocurrió algo digno de mencionar.

Un día le dicen a Gregorio que se presente ante el comandante del batallón, de nombre Román Alonso Burilla, quien le pregunta si sabe poner inyecciones. Al parecer, a este comandante le estaban poniendo un tratamiento y le faltaba una inyección para terminarlo. Gregorio dijo que él había sido estudiante de farmacia hacía diez años, pero que nunca había puesto ninguna. El comandante le dijo que le obligaba a que se la pusiera. En ese momento Gregorio recordó a un preso en el penal de Burgos que se equivocó en el botiquín poniéndole un colirio a un guardián, y había sido severamente castigado. El caso es que le puso la inyección como pudo y tras ello el comandante le dijo. – En la puta vida me han puesto tan bien una inyección, te concedo un permiso. Pero los soldados de batallones penales como él sólo podían gozar de un permiso durante todo el tiempo de servicio militar, y Gregorio ya había usado el suyo, para ir al entierro de la madre de su mujer. Continuando la conversación con el comandante, este le preguntó que de donde era. Y al responder, que era de Alcolea del Pinar, el comandante, que era de caballería, le dijo que había estado allí durante la guerra y le contó que había entrado en Alcolea con su escuadrón y tras preguntar por la casa del alcalde, pues sabían que tenía el granero lleno, comenzaron a desvalijar el granero con 30000 kg de trigo. El comandante subió al granero, donde encontró un par de miles de kg de cebada, que rápidamente usó para sus caballos. El comentario del comandante fue: “gracias a esa cebada, tuve los caballos salvados”. Gregorio, que no le dijo que el alcalde era su suegro, pensó en ese momento: “salvados si, pero no pagado” (se refería a la cebada).

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Gregorio Escolano, (fila de arriba, 3º dcha) con los médicos del botiquín y farmacia del penal de Burgos (1942)

Escolano fue puesto en libertad en mayo de 1945. Recuerda la sensación de salir de una cárcel pequeña a otra mayor, toda España, porque una vez en la calle no había trabajo para los vencidos, ni posibilidades de prosperar pues estaban vetados todos los puestos de responsabilidad para personas como él.

Escolano siempre creyó necesario desmentir una falsedad. Primero nos aclara:

– Yo no soy ni he sido comunista, El comunismo no me entra en la cabeza. Pero cuando los franquistas dicen: hemos derrotado al comunismo, están mintiendo”. Gregorio recuerda que “Rusia fue uno de los pocos países que ayudaron a la República y por eso muchos se afiliaron y el PCE creció”

Gregorio sin embargo opina que en esas brigadas comunistas, como las de Líster, Modesto, etc, “había verdaderos luchadores. Todo ese miedo al comunismo en España es fruto de la propaganda. Aquí no había comunismo ni peligro tenerlo. Los comunistas tuvieron un diputado en 1931, Balbontín, y unos pocos en el 36, pero nada había que temer.”

Gregorio cree que la transición hizo un gran olvido de los combatientes y ex presos republicanos y por eso critica la ley de amnistía, comentando: “¿A mí de que me tenían que amnistiar, si no he hecho nada?” Igual enfado le produce la llamada Ley de Memoria Histórica, pues no ha sido capaz de anular las sentencias de los republicanos condenados, que a fecha de hoy, siguen teniendo valor legal.

-“A mí nunca me han vencido”, repite Gregorio Escolano. – “A nosotros no nos vencieron, nos entregaron, nos engañaron”, comenta, pues el alto mando les ordenó a rendirse. Nunca pensó que le iba a pasar todo lo que pasó. “y no hice nada malo, sólo defender a mi gobierno”. Y añade:

-“Nunca tomaron Madrid, se pasearon por Madrid”. Gregorio siempre creyó que había que haber seguido los combates, porque la 2ª guerra mundial estaba cerca. Gregorio opina que la guerra se perdió en las cancillerías europeas y por el cierre de fronteras a material bélico para la República. “A Madrid no entraron conquistándola, no pudieron, ni por el Guadarrama, ni por el Jarama, ni por Guadalajara, con tanto ejército como tenían, cuando tomaron Madrid, se pasearon por Madrid, allí no había nadie”. “Entraron gracias a una traición”, opina Gregorio.

-“La transición ha sido legalizar el franquismo. Aquí trajeron a la Pasionaria, a Carrillo, al otro, y con eso dijeron que habían hecho la paz, pero ¿Donde están los enterrados? ¿Qué pasa con los que estábamos en la cárcel? De eso nada de nada. ¿Donde estan los muertos, quien saca a los muertos? No los sacarán nunca. Ahi están, No hay dinero. Cuando desaparece una chica joven como estos casos que ha habido, remueven medio mundo para sacar un cadáver. ¿Y los nuestros, donde están?”

Son frases extraídas de nuestra conversación y que demuestran su lucidez sobre este asunto, a pesar de sus 97 años y se lamenta de no que no se han puesto soluciones a este problema:

-“Como [la dictadura] no podía aguantar, vinieron los americanos a salvar a Franco, a quien dejaron hacer lo que quiso internamente, a cambio de las bases americanas”. “Mucha culpa del franquismo la tienen los americanos. Pero ¿y los miles y miles de muertos? Y además, los partidos republicanos no se pudieron presentar en las primeras elecciones democráticas. “

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Gregorio Escolano García, durante su entrevista en 2008. FMGU

A pesar de haber sido nombrado capitán en abril de 1938, Gregorio sigue hoy día cobrando una pensión como capitán, lo que considera una injusticia, pues los alféreces provisionales del ejército franquista fueron “elevados a los altares”, pasando incluso por encima de los profesionales, como bien nos recuerda Gregorio, pero la democracia no se dio ninguna prisa por equiparar a los oficiales republicanos como él haciéndolo tarde y mal. Gregorio comenta que durante la guerra los profesionales pronto o murieron o se retiraron del frente, y que tras unos meses, sólo había en primera línea alféreces provisionales y oficiales de milicias. Gregorio cobró su primera paga como ex combatiente en 1984, pero tardaron un año en dársela. Esta paga era equivalente a la pensión mínima de entonces. No ha sido hasta el año 2000 en el que ha cobrado el 100% de la paga, aunque la correspondiente al empleo de capitán. Gregorio piensa, que tras tres años de guerra, cuatro de cárcel y tres de batallón de trabajadores, merece la paga de un profesional. Hace unos años recibió una indemnización por su estancia en la cárcel, pero insuficiente, y desde luego, su condena sigue siendo legal.

El homenaje a Gregorio Escolano en 2013 consistió en la entrega de una placa simbólica, que reproduce una medalla republicana de 1937 entregado en presencia de su nieto Dani y uno de sus hijos. acompañado de Félix Rodriguez, de Izquierda Republicana. Con motivo de su centenario, su nieto Dani le regaló una gorra de plano de capitán del ejército republicano, idéntica a la que Gregorio usó durante la guerra.

 

Nuestro más sentido pésame a su familia y amigos y todo nuestro reconocimiento a su persona, valiente y lúcido hasta el final.

Xulio García. Foro por la Memoria de Guadalajara

(Entrevistas en 2008 y 2013, correcciones realizadas con motivo de su fallecimiento, el 26-4-2017)
Entrevista en video a Gregorio Escolano, capitán de la 72 Brigada Mixta del EPR, realizada en su casa de Alcolea del Pinar (Guadalajara) en 2008 (fragmento)
https://www.youtube.com/watch?v=JkIBNBH6z4U