Discurso en recuerdo de los interbigadistas de Luxemburgo en España 1936-39 / Jean Claude Juncker
Los Combatientes de España
En memoria de los voluntarios de las Brigadas Internacionales procedentes de Luxemburgo
Queridos amigos:
Vosotros, los “Amigos de las Brigadas Internacionales-Luxemburgo”, vais a celebrar y conmemorar el 15º aniversario de la inauguración del monumento “No Pasarán” del llorado Lucien Wercoller, en Dudelange. Los “Combatientes de España”, luxemburgueses de las Brigadas Internacionales combatían, en efecto, en primer lugar contra la España dictatorial de Franco. Pero sobre todo luchaban por la verdadera España, la del pueblo. Luchaban ante todo por una patria que se llama libertad. Es de hecho la verdadera patria, la patria definitiva y fraternal de la persona humana. Porque la humanidad es, con palabras de Victor Hugo, la “nación definitiva” del hombre. Pues el elemento característico de la naturaleza humana es la libertad, la libertad integral de la persona humana, la libertad integral de una persona que deja de ser objeto para convertirse en sujeto de la historia, la libertad integral de las comunidades del hombre, la libertad integral también de la democracia integral y por ello, del Estado de derecho.
La libertad integral es lo contrario del totalitarismo y del fascismo: es el humanismo e incluso el personalismo que defiende siempre la primacía del hombre sobre el Estado y sobre la economía. Nuestros “Combatientes de España” fueron de hecho y de pensamiento combatientes por la libertad.
No debemos olvidar jamás esta resistencia pero tampoco esta esperanza y este amor a la libertad de los “Combatientes de España”. En primer lugar, porque tenemos un deber humano de memoria, siendo la memoria histórica otra característica de la comunidad humana. Desgraciadamente, los tiempos que corren son más bien tiempos de memoria corta, incluso tiempos de “la noche fría del olvido”, citando a Prévert.
Ahora bien, este olvido del totalitarismo, del fascismo, de la opresión de toda libertad humana es muy peligroso. Pues el mar del olvido no borra solamente los pasos de los amantes desunidos sobre la arena: puede también borrar los pasos de la libertad y de la democracia en las arenas de nuestra historia. Es por ello por lo que los pasos de la libertad deben ser rehechos por cada generación. ¡Y por lo que, sobre todo en Europa, libertad y justicia social, subsidiaridad y solidaridad son las dos caras de una misma moneda humanista!
Sí, ¡la libertad tiene un precio! Que se llama trabajo y compromiso -este folleto es un ejemplo concreto- permanente. Un precio que se llama también vigilancia e incluso resistencia y sacrificio en tiempos de guerra.
Quiero dar las gracias aquí de todo corazón a nuestros “Combatientes de España” por su resistencia anticipada. Y deseo más todavía postrarme, con mucha emoción y compasión, ante el sacrificio de aquellos que murieron por nuestra patria y nuestra nación en definitiva. ¡No debemos olvidarlos jamás! Por todo ello nuestras asociaciones, nuestros monumentos y nuestros aniversarios son tan importantes. Pero la conmemoración más importante -y también el mayor reconocimiento de los méritos históricos y personales de los “combatientes de España”- son nuestros pasos de libertad, nuestros pasos de justicia, nuestros pasos de amor en las arenas comunitarias e individuales de nuestro día a día político y personal. Pues la libertad está siempre cercada. Como Madrid en 1936.
¡No pasarán!
Jean Claude Juncker
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