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Guadalajara, 27 de mayo, 2017. Tras negarse a cambiar el nombre de la calle durante años. el ayuntamiento cambió por Plaza de España la de los Caídos en la Guerra Civil para maquillar el acto de izado de bandera previsto.

En recuerdo emocionado del capitán de la Guardia Civil Don José Rubio García Boni y el Teniente de Infantería Don Félix Pineda Montoya #NuestraMisionTuLibertad

Nuestra misión, tu libertad. Guadalajara, día de las Fuerzas Armadas 2017 o la lealtad escarnecida

[Guadalajara 27 de mayo de 2017 FMGU] Han convertido el día de las Fuerzas Armadas en un acto de humillación colectiva para todos los españoles democratas; tal vez no era lo que deseaban, pero han sido incapaces de evitarlo. El muy peculiar fervor patriotico del alcalde de Guadalajara contribuyó a la decisión del Ministerio de Defensa de situar esta ciudad como anfitriona del día dedicado a los Ejércitos; queremos creer que desconocían en el Ministerio las circunstancias que rodean la figura del alcalde y las sombras sobre el proceder democrático en lo que se refiere a respeto a los valores democráticos y a la dignidad de las víctimas del franquismo que han acompañado la actuación de la Corporación Municipal en la actual legislatura.

El hecho es que hoy han sido invitados a desfilar los Ejércitos a escasos centenares de metros de donde los golpistas asesinaron a cientos de personas después de la guerra, donde decenas de militares leales a la constitución fueron asesinados con apariencia legal y se pretendió además humillarles obligando en algunos casos a los soldados a desfilar ante sus cadáveres.

Jose rubio garci foto detalle

El capitán de la Guardia Civil Don José Rubio García Boni tras ser liberado por las tropas republicanas el 22 de julio de 1936

A muy escasa distancia de los eventos de hoy, el capitán Rubio García, de la Guardia Civil y el teniente de Infantería Félix Pineda, leales a la legalidad, fueron objeto de una ejecución pública convertida en un grotesco acto militar, con banda de música, representación de todas las unidades y posterior desfile de la tropa ante los cadáveres. Hubo más casos, estremece el odio franquista a los militares leales a la bandera, la constitución y a su juramento de lealtad a la República Española, expresión fiel de la plena soberanía del pueblo español, pero aterra comprobar que en el presente, pese a conocerse la verdad, no haya justicia, ni reparación.Lo cierto es que ahora, en 2017, vuelven los soldados a desfilar, con la bandera constitucional vigente y la música que marca el paso y eleva el ánimo, y el capitán Rubio García y el teniente Pineda sigue siendo considerado un criminal, legal su sentencia y legal el tribunal faccioso que le condenó, sin que ni remotamente la España democrática actual sea capaz del mínimo recuerdo y consideración a su honor y dignidad de militares leales que todo lo dieron por defender las libertades del pueblo español.

Y no se trata solamente de que la infamia a Rubio y a sus compañeros se mantenga, es que ademas la misma persona que iza la bandera hoy, el alcalde sr. Roman, se ha negado a que se pueda situar en la fosa común del cementerio de la ciudad una placa colectiva con los nombres de las víctimas de la represión, más de 800 ejecutados, mas de 150 muertos por hambre, malos tratos o enfermedad, o los más de 90 muertos en la deportación a los campos nazis. Ese mismo Román que años pasados promovió juras de bandera civiles y actos conjuntos con las unidades de Ingenieros que llevaron a desfiles de la tropa por una calle dedicada a un golpista: en efecto, el ex-capitán Boixareu Rivera, caído en 1939 en el Segre y para quien su oficial jefe pidió una calle, que se mantiene, y la consideración de Hijo Predilecto Presente que también se mantiene a día de hoy, entre otras cosas por la rotunda negativa del alcalde y el grupo municipal del PP a retirar tales honores a un sedicioso. ¿No es esto una afrenta al honor del Ejército Español? ¿Cómo es posible que se consienta en el Ministerio de Defensa avalar con su participación tal tipo de acciones? Aterra responder a esta pregunta. Tal vez respondan que todo es legal, que los gopistas no fueron tales, que el régimen franquista fue un régimen legalmente constituido y los que a él se enfrentaron, una curiosa mezcla de irresponsables o rebeldes cuando no terroristas. ¿No son legales todavía las infames sentencias y los tribunales?

El hecho cierto es que la misma persona que izó la bandera vigente hoy, es familiar directo de uno de los oficiales sediciosos que se sublevó en Guadalajara el 21 de julio de 1936 y formó una Junta Golpista que ocupó la ciudad. Por sí solo éste hecho no es determinante —nadie es culpable de lo que hayan hecho sus parientes—, pero quien izó la bandera se ha mostrado públicamente orgulloso de su familiar golpista, niega reconocimiento a las víctimas y ha arrastrado, apelando a la historia honrada de nuestra ciudad, al ejército español actual y a la Ministra de Defensa a espacios dedicados a la memoria de golpistas (Boixareu Rivera) o a desfilar al lado mismo del lugar en el que hubo un desfile infame para humillar a los leales sin que nadie les recuerde.

Flaco servicio le ha hecho a la España democrática y a sus Fuerzas Armadas este desfile de Guadalajara del 27 de mayo de 2017. Callará el Ministerio, persistirá en su actuación despreciativa e indigna la alcaldía de la ciudad y no faltará quien diga que qué más queremos, si hasta se ha autorizado devolver los restos mortales de un fusilado (Timoteo Mendieta) a su anciana hija en estos días.

No importa el desprecio de quienes no tienen dignidad. El capitán Rubio García y el teniente Pineda nunca perdieron su honor de militares leales. Hoy les recordamos y su ejemplo llega hasta nosotros.

Para vergüenza de todos este desfile de las Fuerzas Armadas del 27 de mayo de 2017 ha sido convertido en una humillación colectiva que sólo tiene como responsables a los que se obstinan en mantener la impunidad del franquismo y que encuentran en personas como el sr. Román, alcalde de Guadalajara un perfecto ejemplo de la sensibilidad democrática real del Estado Español.

¿Es que no hay nadie con un poco de dignidad y de sentido común en el gobierno de España? ¿Es que tan débil se siente la monarquía española que sólo puede reinar perpetuando la humillación y el desprecio a los que lucharon contra el golpe y la dictadura? Ya basta, por favor. Como defendiera el presidente Azaña: «Luchamos por una España a la que podamos servir sin sentirnos avergonzados». Hoy nos habéis avergonzado a todos, y los primeros humillados han sido los propios militares españoles que han desfilado invitados por un anfitrión indigno y que les ha hecho complices de su miseria moral y su falta de valores democráticos.

Militares destinados en Guadalajara, o ligados a ella, en los días del golpe de estado represaliados por su defensa de la legalidad republicana 
(Con el rango o empleo que tenian en 1936) 

Coronel de Ingenieros José Cubillo Fluiters

Comandante de Ingenieros Pedro Fraile Sánchez

Capitán de la Guardia Civil José Rubio García Boni

Capitán de Infantería Pedro Hernández Rivero

Capitán de Caballlería Gregorio Mailén Rustarazo

Teniente Félix de Armada Benito

Teniente de Infantería Félix Pineda Montoya (UMRA)

Suboficial de la Maestranza de Ingenieros Alejandro Sánchez Pradillo

Teniente del Cuerpo de Seguridad y Asalto Felipe del Olmo Montesinos

Teniente de Infantería José Luis Gadea Abad

Alférez de Infantería Ángel Gil Sanz

Alférez de Infantería Tomás Escudero Puebla

Brigada de Carabineros Nicolás Muñoz. Jefe de Carabineros de la plaza de Guadalajara

Suboficial de la Maestranza Ángel Marcos García

Sargento de Aerostación Miguel Sagredo Martínez

Sargento de Ingenieros Antonio Gutíerrez Cobos , (UMRA)

Sargento de Artillería Jesús Fernández Sánchez

Sargento del Cuerpo de Seguridad y Asalto Benedicto Núñez Cebrián

Cabo de Aerostación Luis Pliego Chirón

Teniente de Caballería Epifanio Chevarría Samper

Teniente Gregorio del Olmo Montesinos

Brigada de la Guardia Civil Miguel Alonso Muñiz

Brigada de artillería Vicente Asenjo Segredo

Sargento de Ingenieros José Palero Ruiz . Profesor de la Escuela de Transmisiones.

Alférez de Infantería Casimiro de Marcos Valenciano

Brigada Daniel Armengol Conesa

Sargento de Aerostación Julio de Mingo Ambrona, (UMRA)

Sargento de Aerostación Pedro Cantero Barambio

Cabo Juan Manuel Caballero Burgueño

Cabo de Aerostación Martín Encabo Abad

COMPAÑEROS QUE ESTÁN EN LA FOSA Nº 1 Y FILA 1 DEL ANTIGUO CEMENTERIO CIVIL.
FMGU 15/05/17

Fuente: Foro por la Memoria de Guadalajara. 

El número total represaliados por la dictadura franquista en la provincia de Guadalajara y de Guadalajareños en el exterior es de 7448 personas, según los últimos datos recopilados por el Foro por la Memoria y que comprende, desde los “paseados” y fusilados en las zonas controladas por los sublevados en 1936, hasta los condenados por el Tribunal de Orden Público (TOP) en los años 60 y 70. Esta cifra comprende también a los guadalajareños que fueron condenados en otras provincias, y a los naturales de otras provincias que fueron condenados aquí. Se trata de una investigación abierta que se actualiza e incorpora datos continuamente desde hace casi 10 años. En 2010, el Foro publicó su libro “La represión franquista en Guadalajara”, y en aquel momento, el número de víctimas conocidas era de 6230, pero a fecha de mayo de 2017, hemos incorporado más de 1000 nombres de victimas con nombre y apellidos.

De esa cifra de 7448 represaliados por la dictadura podemos decir que el número de victimas con resultado de muerte es de 1428 personas,  Una cifra sin duda terrible, como todo lo que tiene que ver con la terrible guerra de España.

De esas 1428 victimas mortales, conocemos asimismo, que el número de ellas que fueron inhumadas en el cementerio de Guadalajara es de 976, de los cuales, 822 fueron fusilados en cumplimiento de sentencia. El resto, es decir, 154, son muertos en la cárcel. Sacedón es la localidad de la provincia con mayor número de republicanos fusilados, con 64 victimas mortales, a lo que hay que añadir otros 5 muertos en la cárcel por las pésimas condiciones a las que eran sometidos y otros tres fusilados en el Cementerio del Este de Madrid.

El 44% de los 822 fusilados en el cementerio de la ciudad era militante de UGT, el 7% de CNT. En cuanto a filiación política, el 20,1% militaba en el PCE, y el 5.3% del PSOE. La fosa común del Antiguo cementerio civil contiene 317 fusilados, según los libros del cementerio,(que son en algunos casos contradictorios). De los 976 enterrados en el cementerio, el 25% son de UGT. El 6.25% de CNT.

De estos 976 enterrados en el cementerio, 657 trabajaban en el sector primario (67,3%), 150 en el sector secundario como obreros  y trabadores manuales (15,3%). 104 eran del sector servicios y trabajadores liberales, (10,6%). 10 eran maestros, 11 fuerzas de orden público y militares, y 21 son mujeres en cuya sentencia y documentos indica la antiguada fórmula “sus labores”, para indicar que se dedicaban a las tareas domésticas.

 

Respecto a los lugares de ejecución, los que aparecen citados en los partes de defunción son dos, “Camino al río” en la tapia sur del cementerio, y “Rambla al río”, que se supone estaba junto a la tapia suroeste. De esas 976 víctimas inhumadas, 317 lo fueron en las 16 fosas comunes del antiguo cementerio civil, Se trata de fosas gratuitas (clase 7ª según el reglamento del cementerio de 1935). En otros espacios de ese antiguo cementerio civil, otras victimas del franquismo fueron inhumadas, tras el pago por parte de sus familiares,de una tasa, pudiendo acceder a un enterramiento de 3ª categoría. Estas víctimas fueron principalmente enterradas en los espacios llamados fila 1 (53 cuerpos) y fila 2 (29 cuerpos) del “cuadro frente”, situados frente a la antigua puerta de en el llamado “camino del río”, en la tapia sur del cementerio. En otros lugares del patio 4º en el llamado cementerio católico fueron inhumadas 156 victimas. En todos los espacios “de pago”, según los registros del cementerio, sabemos que al menos 139 fueron exhumadas en distintos momentos, los últimos en los años 2011 y 2012. Algunos de ellos fueron trasladados al osario al cumplirse el periodo sin renovación del pago. Otras victimas fueron inhumadas en otros espacios. Toda esta información depende de la fiabilidad de los libros y partes de enterramiento, que son 3 y en algunos casos presentan incongruencias entre ellos. 

Señaladas en color rojo, dos de las fosas comunes donde fueron enterrados casi 1000 republicanos. Arriba, cementerio civil y el “camino al río” y uno de los lugares de fusilamiento.  Abajo, fosa del patio 4 donde se pide hacer monumento. AMGU/Foro por la Memoria de Guadalara

El Patio de Santa Isabel del antiguo cementerio católico contiene 370 cuerpos que fueron mayoritariamente sacados a lo largo de los años, los últimos en 1979, coincidiendo con la ampliación del cementerio.

En otras partes del cementerio hay muchos enterrados según la posibilidad de las familias de pagar sepulturas más caras, 15 en el patio de Santa Ana, 11 patio de Soledad, 2 patio de la antigua, y 156 en otros lugares del patio 4º.

LOS COMPAÑEROS DE LA FOSA Nº 1

26/07/1939 Alfonso Alonso Agudo vAlfonso Alonso Agudo, de 32 años, natural de Trijueque (Guadalajara), soltero, de profesión jornalero, militante de UGT y según testimonios era capitán del ejército republicano, fue juzgado en Guadalajara el 05/05/1939, (Causa nº 111-39) y fusilado el 26/07/1939. Se le impuso una multa de 7500 ptas que tuvo que pagar su familia. (TRRP 6/3/41). Es la primera persona asesinada en ese espacio del cementerio, conocido como “fosa común número 1 del cementerio civil”. No obstante, como hemos dicho, existen otros lugares del cementerio de Guadalajara que se utilizaron antes que este y para es fecha ,(26 de julio) ya habían sido inhumados en el cementerio 32 antifascistas, empezando por Mariano Almendros Montero, fusilado el 30 de abril de 1939 y enterrado en el patio 2.

26-07-1939 Gregorio Florián Expósito

26-07-1939 Gregorio Florián Expósito

Gregorio Florián Expósito, de 48 años, natural de Guadalajara, aunque era residente en Torija (Guadalajara), estaba casado, de profesión labrador era militante de UGT, vocal en la Colectividad agraria de Torija. Juzgado en la misma fecha que Alfonso Alonso en Guadalajara y en el mismo procedimiento (111-39) , fusilado en la misma “saca” que el anterior al amanecer del día 26 de julio, en el lugar llamado “Camino al rio”. Tras su muerte, el Tribunal Regional de Responsabilidades Politicas (TRRP, 6/3/1941) le impuso una multa de 6500 ptas que tuvo que pagar su familia .

(Exhumado) Esteban Olivares Sánchez, de 38 años, de profesión industrial, casado, natural de Mondejar (Guadalajara), militante del PSOE y presidente de la Casa del Pueblo de UGT, concejal y secretario de la agrupación socialista de su pueblo. Fue juzgado en Guadalajara 07/06/1939 (Causa nº 1000-39) y fusilado en el cementerio el 14/10/39. Sus restos fueron exhumados pocos días después y trasladado a Mondejar por sus familiares por lo que no se encuentra en la fosa número 1.

Ángel Viñas Díaz, de 31 años, casado, jornalero, natural de Sacedón, igual que Timoteo Mendieta. Juzgado en Guadalajara el 27/06/1939 (Causa nº 480-39) Según su sentencia, era militante de la derechista Acción Popular antes de la guerra, y tras el inicio de la contienda se mostró partidario del Frente Popular llegando a combatir en las brigadas internacionales, en las que también había muchos españoles alistados. Fue fusilado en el Cementerio Municipal el 4/10/1939 y enterrado en la fosa número 1 del cementerio civil.

Domingo Eusebio López de 23 años, soltero, jornalero natural de Mondejar, Militante de UGT. Juzgado en Guadalajara, 07/06/1939 Causa nº 1000-39 Fusilado como el anterior en el lugar del Camino del rio, el 19/10/1939.

Emilio Aranda Oliván, de 43 años, casado, de trabajaba como delineante en el Instituto Geográfico. Emillio era natural de A Coruña. Militante del PCE y miembro de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética (AUN), y del Socorro Rojo Internacional (SRI). Durante la guerra trabajó en la secretaría del Comisariado del IV Cuerpo de Ejército Republicano. Fue juzgado en Guadalajara el 23/06/1939 Causa nº 815-39 fusilado en el llamado “Camino del Rio) del Cementerio Municipal el 19/10/1939. Es uno de los dos gallegos asesinados por los franquistas en Guadalajara y su nombre fue aportado por el Foro por la Memoria para figurar en la lista de coruñeses represaliados que forma parte del proyecto “Nomes e Voces” de la Universidad de Santiago de Compostela. Tuvimos el honor de leer su nombre en la inauguración del monumento a las victimas coruñesas en Monte Alto (Coruña) en diciembre de 2010 invitados por la asociación CRMHC de Coruña.

Luis Navarro Culebras, de 44 años, casado, propietario, nacido en Madrid y residente en Salmerón (Guadalajara), militante antes de la guerra de Izquierda Republicana, se afilió al PCE durante el conflicto, Fue alcalde de Salmerón y presidente local del Frente Popular, Juzgado en Guadalajara 29/07/1939 (Causa nº 667-39) Fusilado el 20/10/1939, en el lugar del Camino del rio. Tras su asesinato, fue condenado a pagar una multa Multa de 6,750 ptas (TRRP de Madrid) que tuvo que pagar su familia.

Roman Adalia Moreno, de 34 años, casado, labrador natural de Salmerón, concejal, secretario local del PCE y vicepresidente de UGT, Fue juzgado en Guadalajara (Guadalajara, 26/07/1939 Causa nº 914-39). Fusilado el 20/10/1939 en el cementerio municipal. En algunos documentos su nombre aparece como “Ramón” y su apellido como Adalid.

Saturnino Vera Regidor, de 41 años, casado, labrador. Militante de UGT y del PCE y alcalde de Salmerón (Guadalajara) Juzgado en Guadalajara, el 26/07/1939 (Causa nº 789-39). Fusilado el 20/10/1939, en el lugar del Camino del rio.

Jesús Sánchez Cortés, de 67 años, casado, labrador, natural de Armuña de Tajuña (Guadalajara) militante del PSOE y de la UGT de cuya Casa del Pueblo fue tesorero y juez municipal. Fue juzgado en Pastrana el 03/06/1939, (Causa nº 1722-39) Fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939.

Juan José Eugenio Gabalén, de 37 años, casado, Jornalero, nacido en Madrid, era residente en el pueblo de Armuña de Tajuña (Guadalajara), Militante del PCE y UGT , fue juzgado en Pastrana el 03/06/1939 (Causa nº 1722-39) , fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939

03/06/1939 Andrés Gayoso Sánchez

03/06/1939 Andrés Gayoso Sánchez

Andrés Gayoso Sánchez, de 54 años, casado, labrador, natural de Armuña de Tajuña (Guadalajara), militantedel PCE y de UGT y alcalde de Armuña de Tajuña fue juzgado, como los anteriores, en Pastrana el 03/06/1939 (En la misma causa nº 1722-39) , fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939.

Mateo Molina Cedrón, de 68 años, casado, jornalero, natural de Yunquera de Henares (Guadalajara), sin militancia conocida. juzgado en Guadalajara, 06/07/1939 (Causa nº 233-39), fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939.

Juan Ignacio Sánchez Polo, de 55 años, casado, labrador , natural de Armuña de Tajuña (Guadalajara) militante de UGT. Fue juzgado en Pastrana el 03/06/1939 (Causa nº 1722-39) fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939.

Constancio Sánchez Valero, de 28 años, soltero, labrador, natural de Armuña de Tajuña, (Guadalajara), hijo de Jesús Sánchez, Constancio era teniente del Ejército republicano, militante del PCE y de la UGT. Fue juzgado en Pastrana el 03/06/1939 (Causa nº 1722-39) fusilado en el Cementerio Municipal el 25/10/1939.

10-11-1939 Pedro Guzmán Fernández

Pedro Guzmán Fernández. De 36 años, casado, labrador, natural de Alhóndiga, concejal, tesorero de UGT,durante la guerra fue voluntario como miembro del cuerpo de Carabineros, Juzgado en Guadalajara el 16/08/1939 Causa nº 1504-39 Cuando regresó a su pueblo, una vez terminada la guerra, fue detenido y trasladado a la prisión de Guadalajara. Fue condenado a muerte y fusilado en el llamado “Camino de Río”, cerca del cementerio municipal de esta ciudad, el 10/11/1939. Se le abrió más tarde expediente por responsabilidades políticas y se le condenó por el TRRP de Madrid, el 31/07/1941, “al pago de 6.000 pesetas”, asunto del cual deberán hacerse cargo los herederos, hecho que lo deja bien claro la sentencia en su último considerando: “Notifíquese esta sentencia a los presentes herederos del expedientado”.

10-11-1939 Victoriano Diaz de Randa.pngVictorino Díaz de la Randa, de 33 años,casado, jornalero, natural de Sayatón pero residente en Valdeconcha, Juzgado en consejo de Guerra en Guadalajara el 03/08/1939 Fusilado en Guadalajara Cementerio Municipal 10/11/1939. Sus hermanas Paula Diaz de la Randa, secretaria del PCE de Sayatón, y Josefa Díaz de la Randa, fueron condenadas también a 12 y 8 años de cárcel, respetivamente.

10-11-1939 Francisco de Llera Díaz .png

Francisco de Llera Díaz, de 49 años, casado jornalero natural de Valdeconcha, presidente del Comité del Frente Popular. Acusado de un delito de “auxilio a la rebelión” fue fusilado en el cementerio municipal el 10/11/1939 , Su hermano Julián, de profesión pastor, fue juzgado en Pastrana y condenado a 30 años de prisión.

Julián del Cerro Lite, de 34 años, casado, nacido en Monreal de Ariza (Zaragoza), residente en Matillas (Guadalajara). Militante de UGT y PCE. Fue juzgado en Guadalajara el 02/08/1939, Fusilado en el cementerio municipal, en el lugar llamado “la Rambla”, el 11/11/1939.

Tomás Sierra Olivo, de 28 años, jornalero, Nacido en Pastrana, era residente en Sayatón. Juzgado en Guadalajara el 14/08/1939 (Causa nº 1559-39) Fusilado en el cementerio municipal el 11/11/1939 Su hermano Antonio Sierra Olivo fue fusilado cinco días después, en la “saca” del 16/11/1939, y enterrado en la fosa número 2, exhumada el año pasado. Prudencio Sierra, otro hermano, fue condenado a 30 años de prisión. Ninguno de ellos tenia militancia conocida.

Anastasio Manzano Vivar, de 25 años, casado, jornalero de Alcocer (Guadalajara) , militante de UGT, Juzgado en Guadalajara el 29/08/1939 (Causa nº 1805-39) fusilado en Cementerio Municipal (11/11/1939), tras su asesinato fue condenado a pagar una multa de 7000 ptas, TRRP de Madrid 28/08/1941.

Benito Pinilla Dorado, de 21 años, soltero, de profesión, labrador, natural de Auñón, miembro del PCE y de la UGT Juzgado en Guadalajara el 29/08/1939 , (Causa nº 289-39 y Condenado por el TRRP de Madrid al pago de 7.500 pesetas. BOPGU, 26 de Agosto de 1941. Fusilado en el lugar denominado “La Rambla”, cerca del cementerio municipal de Guadalajara, el 11/11/1939.

Víctor Salvador Heras, jornalero de Alcocer, de 45 años, militante de UGT, juzgado en Guadalajara 23/08/1939 (Causa nº 1986-39) fusilado el 11/11/1939 , su hermano Jacinto fue también fusilado el 13/5/1041 en el lugar llamado “la Rambla”, próximo al cementerio. Jacinto Salvador Heras fue enterrado en el lugar llamado fosa común del patio de Santa Isabel situado en otra parte del cementerio y que lamentablemente fue vaciado a lo largo de los años.

Gregorio Moreda Santacruz, de 23 años, soltero, jornalero, natural de Sayatón, fusilado en el cementerio municipal el 16/11/1939 juzgado en Guadalajara 14/08/1939 Causa nº 1559-39.

Pablo García Centenera, de 31 años, casado, natural de Alhóndiga, de profesión labrador, fue juzgado en Guadalajara 21/08/1939 (Causa nº 892-39) Sus hermanos Domingo, Fermín, Francisco y María, todos ellos militantes de UGT, sufrieron penas diversas que van desde la pena de muerte conmutada a 30 años de prisión, (Domingo y Fermín), hasta prisión preventiva sin determinar, (María).

Los que se encuentran en el Patio Civil, Cuadro frente, fila 1, números, 9, 10 11 y 12 (0 04 17 01 006, 007 y 008)

vicente espliego 2.png

Vicente Andrés Espliego, jornalero de 28 años, natural de Iriépal. Militante de UGT y del PCE Juzgado en Guadalajara el 02/09/1939 (Causa nº 3064-39) Fusilado el 16/11/1939 en el lugar llamado “La Rambla”.

 

03-05-1940 Emilio Rienda Borda

Isidro Riendas Borda, de 37 años casado, de profesión panadero, natural de Guadalajara. Militante del sindicato CNT, ( Juzgado en Guadalajara, 08/01/1940) Causa nº 3221-39 Fusilado el 3/5/1940, en el lugar llamado “La Rambla”.En otros textos se le cita como Emilio.

Eugenio Molina Morato, jornalero de 24 años, natural de Sacedón, (Guadalajara, 16/08/1939) Causa nº 1030-39 fusilado el 16/11/1939

Mariano Benito Grediaga, de 39 años jornalero, natural de Sacedón, militante del PCE, juzgado en Guadalajara, 20/01/1940 Causa nº 1596-39) miembro del comité de incautaciones. fusilado el 3/5/1940

Jesús Gil Monje, de 27 años, soltero, de profesión obrero, natural de Marchamalo, miembro de UGT y PCE, fusilado en el cementerio municipal el 16/11/1939 en el lugar llamado “la Rambla”.

03-05-1940 Telesforo Ballesteros Alique

Telesforo Ballesteros Alique, de 44 años, casado, industrial. Militante del PSOE de Sacedón, fue alcalde y delegado de Abastos en el pueblo Juzgado en Guadalajara, 09/01/1940. (Causa nº 3440-39) Telesforo fue capturado en el puerto de Alicante y encarcelado allí, hasta que en junio de 1939, una expedición de falangistas de Guadalajara fue a esta provincia para traer a Guadalajara a los republicanos guadalajareños allí detenidos. Su entrada en Guadalajara el 17 de junio de 1939, fue recordada por muchos guadalajareños, pues en varias camionetas abiertas, 50 detenidos recorrieron las principales calles de la ciudad bajo insultos, en algo parecido a un auto de fé.

Fusilado en Guadalajara el 3/5/1940. Su hermano Pantaleón Ballesteros fue fusilado en febrero de 1940.

Crisantos Romo Corona, de 69 años, viudo, labrador, natural de Sacedón. Concejal del PSOE y militante de UGT, Presidente del Frente Popular, juzgado en Guadalajara, 07/07/1939 Causa nº 1071-39) fusilado en el cementerio el 16/11/1939

Sebastián Alcázar Carralero, de 23 años, soltero, jornalero de Armuña de Tajuña Juzgado en Guadalajara 05/01/1940 Causa nº 4319-39 Fusilado en el Cementerio Municipal (03/05/1940) Dos de sus hermanos fueron también fusilados: Victoriano (20/12/1940) y Gabino (2/8/1940). Ambos fueron inhumados en la fosa común del cementerio católico, patio de Santa Isabel, el otro espacio de ejecución y exhumación del cementerio, que lamentablemente fue casi destruido a lo largo de los años y los restos allí depositados trasladados al osario.

Nota: si usas esta información te rogamos CITES SU PROCEDENCIA porque está elaborada con varias fuentes.

 Nos puede contactar en:  foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

La matanza del 13 de mayo de 1940. Un día para el recuerdo en Guadalajara

FMGU.- El 13 de mayo de 1940, tuvo lugar la mayor ejecución de presos antifascistas en Guadalajara. No olvidemos sus nombres y que dieron su vida por la libertad. Hasta 822 fueron asesinados en el cementerio de Guadalajara entre 1939 y 1944. En este día de recuerdo, no olvidemos que no existe ningún monumento a su memoria . La mitad de ellos aproximadamente fueron enterrados en el Cementerio Civil pero el resto fueron enterrados en el Patio de Santa Isabel fosas número 2 y 5, donde sus cuerpos fueron trasladados al osario y posteriormente destruidos. Ningún juez ni español ni argentino les va a desenterrar porque de buena parte de ellos sus cuerpos fueron destruidos y porque sus asesinatos siguen siendo considerados LEGALES para la “justicia” española:

Queremos dar un recuerdo especial este año a Cesareo Valdés Aguado, maestro de Illana asesinado el 13 de mayo, pues en pocos días su hija y nieto acudirán a Guadalajara y con mucho placer les acompañaremos al cementerio para que coloquen una placa individual en su memoria, 

13-5-1940 Cesareo Valdés Aguado.

Fusilados el 13 de mayo 1940 en Guadalajara

Aguado García, Antonio,
Alonso Puerta, Pedro,
Alonso Romera, Eusebio,
Andradas Román, Victoriano,
Arcas Barrera, Pedro,
Barranquero Moraleja, Toribio,
Barriopedro Arroyo, Juan,
Benito Fernández, Luís,
Bermejo de la Luna, Vicente,
Blanco Moreno, Jesús,
Caballero Sanz, Antonio,
Cordón Gómez, Pascual
Cortijo Cezón, Antonio
Costa Godofre, Teodoro
Costero Costero, Valentín
Écija Martínez, Pablo
Elizalde González, Emilio
Frías Crespo, Mariano
Frutos Muñoz, Joaquín
García Rivas, Antonio
González Tierraseca, Matías
Guindal Palomo, Teófilo
Gutierrez Saceda, Eloy
Hita López, Florentino
Hita Ramos, Cirilo
Lanza Morales, Joaquín
López Arcos, Juan Antonio
López Cámara, Benito
López Martínez, Juan
Luz Medel, Saturnino de
Manzano Expósito, Julián
Martínez Santamaría, Ramón S
Muñoz Guijarro, Federico
Muñoz Lucía, Esteban
Oliva de Miguel, Fernando
Paganos Domingo, Ricardo
Pareja Martínez, Mariano
Pérez López, Saturnino
Relaño Martínez, Arsenio
Río Oliva, Antonio del
Rivas Solano, Cecilio Ignacio
Roncero Frías, Mariano
Ruiz Cortés, Mariano
Ruiz Sanchez, Florentino
Sánchez Cogollor, Eugenio
Sánchez Fraile, Perfecto
Sánchez Garrido, Ildefonso
Solano Paganos, Isidoro
Soria Blanco, Juan
Tapia Serrano, Andrés
Taravillo Martínez, Román
Valdés Aguado, Cesareo
Vindel Regidor, Casimiro
Yela García, Celestino

Galeria de retratos: https://goo.gl/BFWSI7 

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13-05-1940 Antonio Caballero Sainz

13-5-1940 Antonio Caballero Sainz

 

 

 

 

 

 

 

13-5-1940 Arsenio Relaño Martinez

13-5-1940 Arsenio Relaño Martinez 

13-05-1940 Saturnino de Luz Medel

13-05-1940 Saturnino de Luz Medel

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13-5-1940 Celestino Yela Garcia

13-5-1940 Cesareo Valdés Aguado

13-5-1940 Cesareo Valdés Aguado

Ha fallecido Gregorio Escolano, capitán republicano.

Natural de Alcolea, era uno de los últimos oficiales republicanos que quedaban con vida en Guadalajara,

Diploma a Escolanop

El ex capitán Gregorio Escolano, cuando recibió un homenaje del Foro por la Memoria en 2013, posa acompañado de sus familiares. FMGU

Guadalajara, 26/04/2017.- Ha fallecido el veterano republicano Gregorio Escolano García, natural de Alcolea del Pinar (Guadalajara) a la edad de 101 años. Gregorio fue capitán del Ejercito Popular Regular (EPR) de la República, y un hombre lúcido y valiente durante toda su vida. Que la tierra le sea leve. Siempre le recordaremos.

En enero de 2013, a la edad de 97 años, el Foro por la Memoria de Guadalajara le hicimos un sencillo homenaje como forma de reconocimiento. consistente en la entrega de una placa con la medalla de la Libertad, En aquel momento era la segunda que entregábamos, y hasta el momento hemos entregado cerca de 50 placas. El Foro por la Memoria pretende con estos actos de entrega dar una llamada de atención a las instituciones democráticas sobre la necesidad de un reconocimiento institucional a estos veteranos que incluya, entre otras cosas, la anulación de sus sentencias condenatorias, totalmente legales todavía en la España de 2017, algo indignante en una democracia.

El ex capitán republicano Gregorio Escolano García era natural de Alcolea del Pinar. Gregorio fue militante en su juventud de Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña.

Gregorio nació en 1916 y era estudiante de farmacia antes de la guerra, pero como miles de jóvenes tuvo que dejar los estudios por culpa del conflicto, cuyo inicio le sorprendió de vacaciones en su pueblo.

El padre de su novia (quien luego sería su suegro), era el alcalde de Alcolea del Pinar, Faustino Clemente Alda, por Izquierda Republicana, dueño en la localidad de un garaje y taller de automóviles.

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Faustino Clemente, alcalde de Alcolea del Pinar, de Izquierda Republicana.

La tranquilidad en Alcolea era total antes de la guerra, y hasta había un casino republicano al que acudían personas de toda ideología y condición.

 

Durante los primeros días no hubo apenas movimiento en el pueblo, pero ante la alarma creada por el golpe, se constituyó en Alcolea un comité de defensa por miembros del Frente Popular, y se estableció comunicación continua con el gobernador Miguel Benavides, para informarle de cualquier movimiento que allí ocurriera. Alcolea, era junto a Guadalajara y Sigüenza, una de las tres localidades de la provincia que tenía teléfono público, y estas comunicaciones con la capital eran decisivas en esos confusos momentos. Poco a poco se fue viendo pasar a refugiados y el día 23 de julio se presentó en el pueblo el diputado de Unión Republicana por Soria, Benito Artigas Arpón, huído de esta provincia tras el golpe y múltiples visicitudes, quien les comunicó lo ocurrido en la vecina provincia, y siguió su camino hacia Madrid, donde constituyó el batallón Numancia.

El día 24 de julio, el anarquista Cipriano Mera llegó al pueblo, acompañado de varios autos, y con más de 60 hombres, dejando un grupo de sus seguidores allí y regresando a Madrid para pedir refuerzos.

Gregorio recordaba que Mera y sus hombres no establecieron allí ningún tipo de defensa, aunque sí se reunieron con el alcalde.

También, hecho que disgusta profundamente a Gregorio, como que requisaron jamones y comida o destruyeron las imágenes religiosas que había en la iglesia, que fue quemada el 26 de julio. Gregorio recuerda que pensó en ese momento que sin duda las culpas de esto último caerían sobre los vecinos del pueblo, como así fue efectivamente. También supieron por un caminero del hallazgo de un sacerdote muerto en la carretera cerca de Estríegana, que luego resulto ser el obispo. El peón caminero que lo encontró, Indalecio Jaraba, fue tras la guerra condenado y torturado, aunque él nada tuvo que ver con la muerte del obispo. Gregorio comenta que este caminero fue tan maltratado que intentó suicidarse en la Prisión, valiéndose de una lata de sardinas. Algunas noches veían pasar un coche negro, “el coche de la muerte”, le llamaron. Era un coche que patrullaba los pueblos. No obstante, el propio Mera reprobaba estos sucesos, como demuestra en una entrevista realizada en 1974 por el periodista Vicente Talón (Publicado en su libro “Luchamos por la República”. Grafite Ediciones (2006).

Gregorio afirmaba que la mayoría de estos milicianos ni siquiera pasaban la noche en el pueblo, yendo y viniendo, con lo que resultaba difícil saber a qué columna o grupo pertenecían. A la mayoría él los califica como simples ladrones. Tras el primer indicio de que las tropas sublevadas se hallaban próximas, todos se marcharon rápidamente, recuerda Gregorio.

A los pocos días la práctica totalidad de los vecinos de Alcolea evacuan el pueblo el día 1 de agosto, entrando las tropas rebeldes finalmente el día 3 de agosto. Allí ya les esperaba un enlace del puesto local de la Guardia Civil, que hacía tiempo estaba en conexión con los rebeldes.

Al llegar a Guadalajara capital en guerra, Gregorio recordaba una ciudad en ebullición por la guerra, con gente y soldados de acá para allá, pero tranquila y sin altercados. Gregorio decidió entonces presentarse voluntario en Guadalajara, alistándose en el batallón Marlasca, llamado así por el militar liberal José Marlasca. Este batallón, fue promovido entre otros, por Marcelino Martín, ex alcalde socialista de Guadalajara, contaba con gente de todas las adscripciones políticas.

El batallón Marlasca se situó en Cifuentes y allí pasó un tiempo Gregorio, aunque se encontraba de permiso en Guadalajara el fatídico día 6 de diciembre de 1936, en que la ciudad fue salvajemente bombardeada por la aviación nazi, muriendo al menos una treintena de personas y causando centenares de heridos entre la población civil, produciéndose a continuación el terrible asalto a la cárcel de Guadalajara en el que centenares de personas de derechas y religiosos fueron asesinados por una multitud enfurecida, sin que ninguna autoridad pudiera evitarlo. Gregorio nada tuvo que ver con estos hechos, porque el bombardeo le hizo quedarse escondido y aterrorizado en su casa en la calle Ingeniero Mariño, pero siempre condenó estos hechos injustificables.

En enero de 1937, y respondiendo al decreto de militarización de las milicias y creación del Ejército Popular Regular (EPR) de la República, el Batallón Marlasca, situado en Cifuentes. pasó a llamarse batallón 286 (Marlasca) y junto a los números 287 (Alto Aragón) y 288 (Zaragoza), de las Milicias Aragonesas, formó la 72 Brigada Mixta del nuevo IV Cuerpo de Ejército Republicano.

En un principio, Gregorio, al tener estudios superiores y ser estudiante de farmacia, fue asignado alférez y destinado a oficinas, para realizar papeleo. Posteriormente ascendió a teniente, y finalmente a capitán.

Durante la batalla de Guadalajara, la 72 BM estaba en la finca “el Picaño” en el municipio de Torremocha del Campo, aunque próxima a Cifuentes. Les ordenaron avanzar por el carrascal de Brihuega y el 20 de marzo tomaron Masegoso. Recuerda que al registrar el pueblo, encontraron una veintena de fascistas italianos escondidos en tinajas en una de las casonas de la localidad. Un soldado republicano murió en un accidente en el río Tajuña, al volcarse una barca puesta por los pontoneros, y ese fue el primer muerto de Gregorio vió en su vida. Desde luego no sería el último.

Posteriormente, en junio de 1937, la Brigada fue trasladada al Huesca y separada en dos: por una parte, con el primer batallón, y añadiendo mozos recién reclutados de las quintas del 32 al 35, se creó en Villena la 102 Brigada Mixta (BM), mientras que el segundo batallón, al que pertenecía Gregorio, conservó la numeración de 72 BM.

Su brigada fue una de las que quedó aislada en el valle de Arán, con la 43 División, en la famosa “bolsa de Bielsa” teniendo que pasar por Francia para regresar a zona republicana.

Durante la llamada batalla de Sabiñánigo, Gregorio, ya teniente, fue herido en un hombro en la localidad de Biescas. Se encontraba hablando con los otros tenientes de su batallón, y cometieron el error de fumar, lo que indicó su posición a un tirador enemigo.

En febrero de 1938, estando toda la 72BM en Segorbe acuartelada sobre un cerro, se produjo un terrible bombardeo fascista, el más salvaje que Gregorio recordaba. Afortunadamente, dada la orografía de la localidad aragonesa, la mayor parte de las bombas caían fuera del cerro, produciéndose muchos destrozos, pero pocas víctimas.

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Gregorio Escolano, con uniforme de capitán, en 1938.

Gregorio sufrió un verdadero calvario para ser evacuado, primero hacia Molino Escartín (Huesca), en mula, un suplicio para alguien herido como él. En esta localidad estaba la ambulancia. Desde allí a Boltaña donde recibió las primeras y dolorosas curas, pues allí estaba el Hospital de Sangre, y desde allí a Barbastro en donde cuando se juntaron suficientes heridos para llenar un tren, fue evacuado a Barcelona. La herida no era mortal, pero tardó muchísimo en poder mover la mano.

Tras unos meses de rehabilitación se incorporó al Cuadro Eventual en espera de un nuevo destino cuya espera hizo en Tárrega. Con objeto de estar cerca de su novia, y ver a su hermano también herido como él, Gregorio había solicitado el destino al Ejército del Centro, pero no le fue concedido, siendo en su lugar, incorporado al Ejército de Levante. Para pasar desde Cataluña a Valencia tuvo que hacerlo en barco pesquero camuflado pues ya se había producido el corte de la zona republicana en Vinaroz. El 25 de septiembre fue ascendido a capitán, tal y como fue publicado en el Boletín Oficial, aunque su antigüedad era del mes de abril.

Allí pasó el resto de la contienda cuyo final le pilló en la zona de Castellón, donde se hallaba la compañía que mandaba Gregorio, cuyas órdenes hasta entonces no habían sido fortificar y prepararse. Para ello, los ingenieros militares habían construído una red de fortines de cemento armado y en cada uno de ellos se instalaron dos nidos de ametralladoras, que se cruzaban para mejor cubrir el terreno.

El 29 de marzo de 1939 se presentó en su posición un enlace motorizado informándole de la rendición y que tenía “que dejar allí mismo el armamento porque la guerra había terminado”.

Gregorio siempre opinó sobre lo ocurrido entonces. “a mí no me han vencido” pues su posición nunca fue conquistada. Se vió obligado a rendirse y presentarse en Valencia. Al llegar a Valencia, Con el fin de ocultarse frente al lugar donde estaban siendo recluidos los presos, Gregorio prudentemente tomó habitación en una pensión que conocía, justo enfrente de la plaza de toros. Allí se puso ropas de paisano y esperó. Recuerda que no hacían más que entrar presos y más presos en la plaza de toros y pensó ¿Es esta la paz que nos habían prometido? Por eso Gregorio consideraba que “si Franco fue un traidor, el coronel Casado no lo fue menos”.

Se mantuvo en la pensión viviendo sin salir, pero observando todo, durante 18 días. Con el último dinero que le quedaba, pudo coger un tren a Madrid, eludiendo los controles de documentación. A su llegada a la estación de Atocha, recuerda encontrarse con alguien del pueblo, Saturnino Tejedor, veterinario y miembro del PCE, quien se hallaba como él perdido y desesperado. Tomando un tren a Guadalajara y un autobús a Alcolea, se presentó en su casa el 20 de abril de 1939, a las cuatro de la tarde. Inmediatamente le dijeron que tenía que presentarse ante la Guardia Civil. Una vez allí él explicó su situación y todo lo que le había pasado en la guerra, sin ocultar nada, como el hecho de que había sido capitán, pues nada tenía que ocultar. Nada más terminar su relato, fue conducido a la improvisada cárcel del pueblo, que se había instalado casualmente, en la tienda de su suegro.

El médico local, don Saturnino, le exploró y reconoció físicamente y se inventó una argucia para que pudiera dormir en su casa. Dijo a los guardias que Gregorio que tenía fiebre, cosa que era mentira, y gracias a eso pudo dormir en su cama aquella primera noche. Lamentablemente, la segunda noche volvió al improvisado calabozo.

Estando allí, trajeron a otro preso, absolutamente destrozado por una paliza. Era alguien apodado “el ternillas”, un pastor proviniente de la localidad de Hortezuela de Océn y al que apenas pudo reconocer, por el estado en que venía. El médico recomendó el inmediato traslado de esta persona a Sigüenza, donde murió al día siguiente. Hortezuela es uno de esos pueblos, donde no había pasado absolutamente nada, como hasta la propia Causa General franquista reconocía en sus informes.

Tras tres días en el calabozo en los que hasta su familia le traía la comida, fue trasladado a la Prisión Central de Guadalajara, donde ingresó el día 24 de abril de 1939. En el trayecto en camión hacia Guadalajara, recuerda cruzarse con otro camión que trasladaba a 12 presos a Alcolea. Cuando llegó a la Prisión Central de Guadalajara, pudo comprobar las duras condiciones de hacinamiento y el terror de las “sacas” de presos condenados con pena de muerte. Celdas que estaban preparadas para dos personas, albergaban a 10 o 12. Dormitorios atestados de presos y comida infecta. Allí convivió en la misma celda con Mariano Almendros y Francisco Lacerda, primeros fusilados de la ciudad, la noche del 30 de abril.

Gregorio recordaba que en el polígono del Balconcillo había un campo de concentración con cientos de presos de toda la provincia, donde eran clasificados y distribuídos en tres sitios. Prisión Central, prisión militar de la calle Martín Puebla, donde llevaban a los de más edad y condenados a muerte, y Convento del Carmen. Las mujeres primero estuvieron en un patio de la Central para luego ser llevadas al colegio de las Francesas. Él las recuerda, rapadas, pues se veía parte de su patio desde su celda.

Fue pasando el tiempo, y Gregorio recordaba vívidamente el  terror con el que los presos vivían las noches. Pronto aprendió a distinguir si una noche había “saca” de presos para fusilar. Cuando la noche era normal es decir, sin “interrupciones” molestas, las luces se apagaban por un interruptor general y todos dormían tranquilos. Pero si esa noche se iba a proceder a la ejecución de presos, las celdas eran apagadas una a una, individualmente, quedando sólo encendidas aquellas donde estaban algunos de los elegidos. Recuerda también la llegada del contingente con los alcaldes y otras autoridades republicanas que fueron capturados en Alicante y con ellos, a don Marcelino Martín. Recuerda también cómo un grupo de falangistas locales subían a la Prisión y pedían determinados presos, a los que daban terribles palizas impunemente. Los elegidos volvían o los traían siempre ensangrentados tras la paliza.

El día 1 de agosto se produjo el “juicio” o mejor, simulacro de juicio de Gregorio Escolano. Tuvo lugar en el palacio de la Diputación. Allí mismo, en el pasillo, conoció a su defensor, un militar. La acusación contra él era por supuesto, de ser “elemento destacado de izquierdas” y haber sido capitán, pero también hubo una argucia para intentar elevar la pena. Se le acusó de “pasarse al campo enemigo” , es decir, algo parecido a una deserción del ejército. Gregorio adujo que él nunca había estado en el ejército rebelde, con lo que nunca pudo huir de él. En todo caso, pasó a su propia zona. Con ello logró escapar de la Pena de Muerte, y fue condenado a 30 años de cárcel por “adhesión a la rebelión”. Además tuvo que pagar 7500 pesetas, tras ser condenado por el Tribunal de Responsabilidades Políticas. Un capital en esa época y que por supuesto Gregorio no tenía.

El día 1 de enero de 1940, en compañía de otros 120 presos de Guadalajara Gregorio fue traslado a Burgos. Antes, pasó unos días en lo que se llamaba “transeúntes” que era un campo de presos instalado en un colegio Marista en la Ronda de Atocha. Llegaron a Burgos el día 18 de enero, donde Gregorio estuvo en la farmacia penitenciaria. Tras un periodo en Burgos, fue trasladado de nuevo a Madrid, al laboratorio y farmacia penitenciaria de la cárcel de Yeserías, donde gracias a una revisión de condena salió en enero de 1942. El régimen no podía sostener ya un sistema penitenciario con casi 200.000 presos y se decidió a liberar a muchos de ellos. Al salir, Gregorio Escolano no sabía que le esperaba un calvario aún mayor.

muchos otros combatientes republicanos pertenecientes a las quintas del 35 y del 36, “la quinta del biberón”, al salir de la cárcel, fue reclamado para cumplir con el servicio militar. Es curioso para alguien después de tres años de guerra, habiendo incluso alcanzado el grado de capitán.

Como ex preso, tuvo además que hacerlo en un batallón penal de trabajadores. En septiembre del 42 fue movilizado y enviado a Algeciras (Cádiz), al 95 Batallón de Soldados Trabajadores (penados), encargado de las obras de reconstrucción de la vía del ferrocarril Algeciras-Málaga, para cual, en régimen de esclavitud, sus componentes eran obligados a trabajar en una cantera donde tras cuartear la piedra debía transportarla y picarla con mazas y porrillos de cantero para ponerla en las vías del ferrocarril. Gregorio estuvo haciendo estas tareas, entre otros sitios, en la estación de Málaga y también en la Almoraima. Como la zona donde estaban es montañosa, había movimiento de guerrilleros en los alrededores. Un día, en agosto de 1944, los barracones donde dormían, y sin saber por qué, aparecieron rodeados por soldados de Regulares que les hicieron salir para formar, encañonándoles. Gregorio supo luego que una patrulla de la Guardia Civil había tenido un “encontronazo” con la guerrilla y eso les hizo tomar estas medidas, en prevención de que hubieran contactado con los presos y estos se les unieran. El caso es que el grueso del batallón fue trasladado dos meses después a Collado Mediano (Madrid), donde las condiciones para todos mejoraron algo aunque seguían trabajando en canteras. Estando allí le ocurrió algo digno de mencionar.

Un día le dicen a Gregorio que se presente ante el comandante del batallón, de nombre Román Alonso Burilla, quien le pregunta si sabe poner inyecciones. Al parecer, a este comandante le estaban poniendo un tratamiento y le faltaba una inyección para terminarlo. Gregorio dijo que él había sido estudiante de farmacia hacía diez años, pero que nunca había puesto ninguna. El comandante le dijo que le obligaba a que se la pusiera. En ese momento Gregorio recordó a un preso en el penal de Burgos que se equivocó en el botiquín poniéndole un colirio a un guardián, y había sido severamente castigado. El caso es que le puso la inyección como pudo y tras ello el comandante le dijo. – En la puta vida me han puesto tan bien una inyección, te concedo un permiso. Pero los soldados de batallones penales como él sólo podían gozar de un permiso durante todo el tiempo de servicio militar, y Gregorio ya había usado el suyo, para ir al entierro de la madre de su mujer. Continuando la conversación con el comandante, este le preguntó que de donde era. Y al responder, que era de Alcolea del Pinar, el comandante, que era de caballería, le dijo que había estado allí durante la guerra y le contó que había entrado en Alcolea con su escuadrón y tras preguntar por la casa del alcalde, pues sabían que tenía el granero lleno, comenzaron a desvalijar el granero con 30000 kg de trigo. El comandante subió al granero, donde encontró un par de miles de kg de cebada, que rápidamente usó para sus caballos. El comentario del comandante fue: “gracias a esa cebada, tuve los caballos salvados”. Gregorio, que no le dijo que el alcalde era su suegro, pensó en ese momento: “salvados si, pero no pagado” (se refería a la cebada).

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Gregorio Escolano, (fila de arriba, 3º dcha) con los médicos del botiquín y farmacia del penal de Burgos (1942)

Escolano fue puesto en libertad en mayo de 1945. Recuerda la sensación de salir de una cárcel pequeña a otra mayor, toda España, porque una vez en la calle no había trabajo para los vencidos, ni posibilidades de prosperar pues estaban vetados todos los puestos de responsabilidad para personas como él.

Escolano siempre creyó necesario desmentir una falsedad. Primero nos aclara:

– Yo no soy ni he sido comunista, El comunismo no me entra en la cabeza. Pero cuando los franquistas dicen: hemos derrotado al comunismo, están mintiendo”. Gregorio recuerda que “Rusia fue uno de los pocos países que ayudaron a la República y por eso muchos se afiliaron y el PCE creció”

Gregorio sin embargo opina que en esas brigadas comunistas, como las de Líster, Modesto, etc, “había verdaderos luchadores. Todo ese miedo al comunismo en España es fruto de la propaganda. Aquí no había comunismo ni peligro tenerlo. Los comunistas tuvieron un diputado en 1931, Balbontín, y unos pocos en el 36, pero nada había que temer.”

Gregorio cree que la transición hizo un gran olvido de los combatientes y ex presos republicanos y por eso critica la ley de amnistía, comentando: “¿A mí de que me tenían que amnistiar, si no he hecho nada?” Igual enfado le produce la llamada Ley de Memoria Histórica, pues no ha sido capaz de anular las sentencias de los republicanos condenados, que a fecha de hoy, siguen teniendo valor legal.

-“A mí nunca me han vencido”, repite Gregorio Escolano. – “A nosotros no nos vencieron, nos entregaron, nos engañaron”, comenta, pues el alto mando les ordenó a rendirse. Nunca pensó que le iba a pasar todo lo que pasó. “y no hice nada malo, sólo defender a mi gobierno”. Y añade:

-“Nunca tomaron Madrid, se pasearon por Madrid”. Gregorio siempre creyó que había que haber seguido los combates, porque la 2ª guerra mundial estaba cerca. Gregorio opina que la guerra se perdió en las cancillerías europeas y por el cierre de fronteras a material bélico para la República. “A Madrid no entraron conquistándola, no pudieron, ni por el Guadarrama, ni por el Jarama, ni por Guadalajara, con tanto ejército como tenían, cuando tomaron Madrid, se pasearon por Madrid, allí no había nadie”. “Entraron gracias a una traición”, opina Gregorio.

-“La transición ha sido legalizar el franquismo. Aquí trajeron a la Pasionaria, a Carrillo, al otro, y con eso dijeron que habían hecho la paz, pero ¿Donde están los enterrados? ¿Qué pasa con los que estábamos en la cárcel? De eso nada de nada. ¿Donde estan los muertos, quien saca a los muertos? No los sacarán nunca. Ahi están, No hay dinero. Cuando desaparece una chica joven como estos casos que ha habido, remueven medio mundo para sacar un cadáver. ¿Y los nuestros, donde están?”

Son frases extraídas de nuestra conversación y que demuestran su lucidez sobre este asunto, a pesar de sus 97 años y se lamenta de no que no se han puesto soluciones a este problema:

-“Como [la dictadura] no podía aguantar, vinieron los americanos a salvar a Franco, a quien dejaron hacer lo que quiso internamente, a cambio de las bases americanas”. “Mucha culpa del franquismo la tienen los americanos. Pero ¿y los miles y miles de muertos? Y además, los partidos republicanos no se pudieron presentar en las primeras elecciones democráticas. “

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Gregorio Escolano García, durante su entrevista en 2008. FMGU

A pesar de haber sido nombrado capitán en abril de 1938, Gregorio sigue hoy día cobrando una pensión como capitán, lo que considera una injusticia, pues los alféreces provisionales del ejército franquista fueron “elevados a los altares”, pasando incluso por encima de los profesionales, como bien nos recuerda Gregorio, pero la democracia no se dio ninguna prisa por equiparar a los oficiales republicanos como él haciéndolo tarde y mal. Gregorio comenta que durante la guerra los profesionales pronto o murieron o se retiraron del frente, y que tras unos meses, sólo había en primera línea alféreces provisionales y oficiales de milicias. Gregorio cobró su primera paga como ex combatiente en 1984, pero tardaron un año en dársela. Esta paga era equivalente a la pensión mínima de entonces. No ha sido hasta el año 2000 en el que ha cobrado el 100% de la paga, aunque la correspondiente al empleo de capitán. Gregorio piensa, que tras tres años de guerra, cuatro de cárcel y tres de batallón de trabajadores, merece la paga de un profesional. Hace unos años recibió una indemnización por su estancia en la cárcel, pero insuficiente, y desde luego, su condena sigue siendo legal.

El homenaje a Gregorio Escolano en 2013 consistió en la entrega de una placa simbólica, que reproduce una medalla republicana de 1937 entregado en presencia de su nieto Dani y uno de sus hijos. acompañado de Félix Rodriguez, de Izquierda Republicana. Con motivo de su centenario, su nieto Dani le regaló una gorra de plano de capitán del ejército republicano, idéntica a la que Gregorio usó durante la guerra.

 

Nuestro más sentido pésame a su familia y amigos y todo nuestro reconocimiento a su persona, valiente y lúcido hasta el final.

Xulio García. Foro por la Memoria de Guadalajara

(Entrevistas en 2008 y 2013, correcciones realizadas con motivo de su fallecimiento, el 26-4-2017)
Entrevista en video a Gregorio Escolano, capitán de la 72 Brigada Mixta del EPR, realizada en su casa de Alcolea del Pinar (Guadalajara) en 2008 (fragmento)
https://www.youtube.com/watch?v=JkIBNBH6z4U

 

HOMENAJE AL ANTIFASCISTA ITALIANO GUIDO PICELLI, MUERTO EN GUADALAJARA

EL FORO POR LA MEMORIA COLOCA UNA PLACA EN EL LUGAR DONDE MURIÓ EL BRIGADISTA PICELLI

FMGU.- 05/01/2017.- Coincidiendo con los actos conmemorativos del 80º aniversario de la muerte en combate del antifascista italiano Guido Picelli, organizados por el ayuntamiento de su ciudad natal, Parma, a los que asiste una representación española y guadalajareña, el Foro por la Memoria de Guadalajara ha querido unirse a la conmemoración poniendo una placa en su memoria en el lugar donde murió el brigadista italiano, en el término municipal de Mirabueno (Guadalajara).

El antifascista italiano Guido Picelli, capitán en una de las compañías del batallón Internacional Garibaldi, resultó muerto en combate durante una ofensiva republicana al Cerro de San Cristóbal (Algora) el 5 de enero de 1937. Su figura está siendo recordada en estos días en una serie de actos organizados por el ayuntamiento de Parma y la región de Emiia-Romagna, con presencia de Antonio Rodriguez, en representación del ayuntamiento de Mirabueno; el concejal de Ahora Guadalajara, José Morales; así como el presidente del Foro por la Memoria de Guadalajara Pedro A. Garcia Bilbao y otras asociaciones,
Coincidiendo con estos actos, el Foro ha colocado una placa conmemorativa en paraje “el alto del mal nombre” de Mirabueno, lugar donde murió el brigadista italiano. Los actos de Parma continúan hoy en el barrio de Oltretorrente, donde en 1922, Picelli organizó los “Arditi del Popolo” para enfrentarse a las milicias fascistas de Mussolini.
A lo largo del año 2017 se producirá una visita de autoridades parmenses a nuestra ciudad, que se encuentra hermanada con Parma desde 1982.
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BUERO: UN HOMENAJE INCOMPLETO.

El Foro por la Memoria pide un reconocimiento público del compromiso democrático  de Buero Vallejo.

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FMGU.- 23/09/2016.-  En este año 2016, en que se cumplen 100 años del nacimiento del dramaturgo alcarreño Antonio Buero Vallejo, estamos asistiendo a un merecido homenaje a esta importante figura en la ciudad que le vio nacer, Guadalajara.

Sin embargo, desde el Foro por la Memoria queremos hacer una serie de consideraciones, a tenor de la programación elegida y el cariz observado en algunos aspectos del homenaje.

Los escaparates y fachadas de comercios de nuestra ciudad se han visto engalanados con frases extraídas de textos y obras de Antonio Buero Vallejo, algo que sin duda hace al autor alcarreño presente en el corazón dela ciudad.  Exposiciones de sus pinturas, representación de sus obras, (pocas, por cierto), y otras actividades están previstas en el homenaje, pero todavía queda, desde nuestro punto de vista, algo importantísimo por hacer y que va más allá de su figura y nos habla de todos nosotros como sociedad democrática.

LA DEUDA QUE TODAVÍA TENEMOS CON BUERO VALLEJO

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11 de abril de 1942. Penal de El Dueso. La comuna de la celda 142. De izquierda a derecha: Antonio Buero, Matías Pérez Batanero, Luis Guerra, Isidoro Martínez Pérez. Foto: Herederos de Antonio Buero Vallejo.

Desde el Foro por la Memoria queremos recordar que existe todavía una deuda que los demócratas de Guadalajara tenemos para con el ilustre autor arriacense:   el reconocimiento colectivo y público de Buero como ejemplo de compromiso democrático y antifranquista;  Un compromiso que le llevó a participar como sanitario en el ejército republicano durante la guerra civil y a formar parte de la primera clandestinidad activa contra la dictadura. Un compromiso político que le llevó a campos de concentración y a su paso por varias cárceles, a ser condenado a pena de muerte y, tras serle conmutada, a cumplir 6 años y medio de prisión en las peores condiciones posibles. Un compromiso que Antonio Buero Vallejo mantuvo vivo durante toda su vida y que además imprime en todos sus textos, sus personajes, sus creaciones.

Con esta grave ausencia en la conmemoración nos encontramos ante la misma lamentable situación a la que ya asistimos en el año 2013, cuando se conmemoró el centenario de quien fue uno de sus mejores amigos: el poeta Ramón de Garciasol, Entonces, como ahora, asistimos a un homenaje mutilado e incompleto. (Véase nuestro artículo de entonces denunciando este hecho: La memoria mutilada de Ramón de Garciasol)

Los actos organizados por el equipo de gobierno municipal de homenaje a Buero Vallejo han olvidado este aspecto esencial y desde el Foro consideramos que esa deuda no se salda con un panel o algunos de los dibujos de Buero de la cárcel colocados en la exposición sobre su obra artística inaugurada hace unos días. Los poderes públicos tienen obligaciones morales y políticas con quienes se sacrificaron por las libertades de todos cuando hacerlo era ilegal y exigía sacrificio y entrega. La exposición sobre su obra plástica es correcta y cumple su función. Referencias a su compromiso político inevitablemente serán objeto de debate en la mesa redonda prevista en torno a su vida, pero creemos que la deuda que los demócratas tenemos para con Buero hubiera exigido un espacio y un acto de homenaje específico y, sobre todo, institucional. Es una deuda con Buero y que a través de Buero, para con toda una generación de alcarreños que como él sufrieron la dictadura y la represión por tener el coraje moral de saber resistir. Recordemos que según datos recogidos por esta asociación, entre 1939 y 1944, fueron represaliadas 7269 personas nacidas o residentes en la provincia, lo que representaba un 4,3% de la población provincial de 1940. (Datos recogidos por el Foro por la Memoria en las propias sentencias judiciales y que ya forman parte del proyecto “Victimas de la dictadura”, de la Facultad de Humanidades de la UCLM.

Resulta alentador que entre las autoridades públicas que participan en el homenaje a Buero Vallejo, (creemos que en parte obligadas ante el imperativo generado por el propio aniversario), existan incluso descendientes de algunos de los golpistas más destacados en nuestra ciudad en aquel lejano 1936, y sin duda lo celebraríamos como una prueba efectiva de la tan necesaria reconciliación y normalización democrática, si no fuera por el hecho de que en el homenaje Institucional a Buero se ha excluido creemos que conscientemente, cualquier referente público a su compromiso antifascista y a su condición de resistente de la dictadura.

EL BUERO AUTOR, RECONOCIDO. EL BUERO RESISTENTE, IGNORADO.

Gracias a su brillante carrera e indudable valor artístico, se puede afirmar que incluso en los peores años de la dictadura, en medio de un desolador panorama cultural, Buero Vallejo destacó por su valor como autor y gracias a ello fue aceptado, reconocido y hasta admirado en ciertos ámbitos culturales de nuestra ciudad, como lo fue siempre en el seno del grupo de teatro Antorcha TCE. Pero no olvidemos que Buero y los que como él lucharon contra la dictadura, vivieron siempre estigmatizados y el propio autor alcarreño incluso fue perpetuamente investigado y censurado debido a su continuado compromiso democrático. Un compromiso que nosotros queremos resaltar y que como decimos está totalmente ausente en las celebraciones.

Nos encontramos por tanto ante el hecho de que los mismos que se niegan a condenar la dictadura de modo efectivo en las instituciones, a retirar los nombres golpistas de nuestras calles incumpliendo no sólo leyes de ámbito nacional sino el mandato del pleno municipal, aquellos que se niegan a homenajear a las víctimas de la dictadura, se dedican ahora a homenajear hipócritamente a Antonio Buero Vallejo, pero sólo por ser autor de renombre y por ser nacido en nuestra ciudad, aunque para poder hacerlo ha sido necesario que el autor arriacense haya sido despojado de la esencia de su ideología, censurado su compromiso político, manipulada su figura e ignorada su memoria política y de lucha . Los resistentes no tienen derecho alguno de reconocimiento por el hecho de haberlo sido a lo que parece.

Ignorar el  ejemplo democrático de Antonio Buero Vallejo es literalmente vaciar de contenido una parte fundamental de su figura y sinceramente, creemos que es aprovecharse de su nombre. Es como si, por ejemplo,  en Turín se hiciera un homenaje al escritor y científico Primo Levi, y su condición de resistente y paso por el campo de Concentración de Auschwitz y su denuncia del Holocausto fueran eludidos o se limitaran a una simple anécdota más citada en su biografía y despachada con un par de líneas.

No existía un Buero escritor y un Buero político. Ambas eran la misma persona y ambos son inseparables, pues la denuncia de la injusticia, de la tortura, de la dictadura, se encuentran como decimos impregnadas en toda su obra, en sus textos y en la voz de sus personajes. Y fue sólo gracias a su maestría como escritor que pudo estrenarlas sorteando hábilmente la censura, pues Buero creía y ha sido definido por sus estudiosos como un autor “posibilísta”, un concepto que Buero aceptaba, pero que entendía no como una “acomodación” al sistema, a la dictadura o a la realidad, sino por el contrario, como la manera de aprovechar cualquier resquicio legal que permitiera sortear la censura y denunciar la tragedia que veía a su alrededor. Buero se mantenía en el “posibilísmo”, pero bordeando “lo imposible”, como él mismo cita en una de sus entrevistas.  En sus obras, a pesar de su aparente pesimismo, dejaba siempre entrever un hilo de esperanza. Gracias a ello tuvieron cierto impacto social incluso en la primera época de la dictadura. Siempre buscó en sus obras una respuesta moral y una más o menos velada condena política mostrando una continua actitud crítica ante el poder.

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“La hora del rancho en El Dueso” (1941) Dibujo de Antonio Buero Vallejo realizado en la cárcel. BNE

Antonio Buero nunca se negó a colaborar allí donde hiciera falta firmando numerosos escritos colectivos de intelectuales y denunciando la censura, la falta de libertades, e incluso los excesos y torturas policiales, y no sólo en sus obras teatrales, sino en documentos colectivos de denuncia. Y lo hizo valientemente en pleno franquismo cuando algunos de los que ahora mutilan esta parte fundamental de su pasado vivían “plácidamente”. Entre los actos y demostraciones públicas de su actividad, y según su propio dossier del Gabinete de Enlace del Ministerio de Información y Turismo (AGA. 42.08804,03),  Antonio Buero Vallejo participó entre otras en las siguientes denuncias públicas contra la dictadura, que fueron objeto de seguimiento por el control que sobre su proceder llevaba la tristemente célebre Brigada Político Social:

–       Carta pública al Ministro de Información Manuel Fraga contra la censura gubernativa. (noviembre de 1960).

–       Conferencia pro-amnistía de  los presos y exiliados políticos españoles. (Paris marzo 1961).

–       Carta colectiva dirigida a Manuel Fraga y otras autoridades, pidiendo que informe en los medios sobre las huelgas contra la dictadura, y en contra de los “medios autoritarios”,

–       Carta colectiva del 4 de julio de 1963,  dirigida a Manuel Fraga, protestando por la muerte del detenido Manuel Moreno Barranco en la cárcel de Jerez de la Frontera.

–       Denuncia de malos tratos policiales en 1963 contra huelguistas en Sama de Langreo.

–       Homenaje en el sepelio del general republicano Vicente Rojo Lluch. 1966

Relacion que es, en realidad,  mucho más amplia y que alcanza incluso los primeros pasos de la democracia.

En fecha tan tardía como 1976, sus obras eran todavía sometidas a censura por el Ministerio de Información y Turismo,  y a pesar de la enorme habilidad del autor para sortear la censura, alguna de ellas fue prohibida , como lo fue su adaptación de “El Puente”, o su obra “Aventura en lo gris”, y que sólo logró estrenar tras modificar su texto.

El caso más notorio quizás fue el de “La doble historia del doctor Valmy”, obra que denuncia la tortura y que Buero pretendió estrenar ya en 1964 (recordemos, un año después del asesinato de Julián Grimau). La obra, tras recorrer infinitos despachos oficiales y diversas censuras y negativas y ser prohibida, tuvo que ser publicada previamente en varias revistas teatrales estadounidenses y estrenada finalmente en 1968 en idioma inglés. “La doble historia del doctor Valmy” pudo recorrer varios países, como una denuncia de lo que pasaba en España y sólo pudo estrenarse en nuestro país en 1976 tras ser eliminadas de su texto varias frases. En primer lugar cambiando el nombre de sus personajes, pues el “doctor Valmy”, iba a llamarse “doctor Barga”, y Buero tuvo que cambiarlo porque, claro a juzgar de sus censores, “parece español” y eso había que evitarlo. El informe del Ministerio de Información tras su estreno en 1976 es una prueba fehaciente de que la dictadura no murió en 1975, sino que coleó todavía bastante tiempo más. Titulado “campaña teatral contra la policía”, el texto critica el intento de Buero de denunciar la tortura y el hecho de que se describa claramente que en la policía político-social había “verdugos y torturadores”. Lo que Buero hacía no era otra cosa más que reflejar la realidad de la época y que muchos demócratas, sindicalistas, anfifranquístas, sufrieron literalmente en sus carnes.

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Estreno de “La doble historia del doctor Valmy” ARCM

Paulus: No le quite las esposas.
Luigi: Hágame caso, jefe, la bañera y la corriente a un tiempo. Eso ya no lo aguanta.
Paulus: ¿Qué te crees imbécil? ¿Que ya no hay nada peor? Te engañas. Ya no eres más que un guiñapo. Y a los Guiñapos se les hace trizas.
“La doble historia del doctor Valmy”. Antonio Buero Vallejo

En 1977 participó en varios actos públicos y manifestaciones a favor de las libertades democráticas, en actos a favor de la amnistía de los presos políticos e incluso pintó en un mural su famoso retrato de Miguel Hernández realizado en 1940 en la cárcel de Toreno. En 1980, Buero participó, junto con numerosos intelectuales en la “Tribuna Popular por los Derechos Democráticos en la Constitución”, manifiesto impulsado por la ORT y presidido por Paquita Sauquillo, entonces militante de ese partido. En 1986 asistió al homenaje público a las Brigadas Internacionales, celebrado en el Palacio de Congresos de la Castellana y allí al reconocerle, varios alcarreños fuimos a saludarle, cosa que él agradeció. La lista de sus actividades políticas seria enorme y no podemos ponerla aquí en su totalidad pues entre otras cosas, Antonio Buero Vallejo era consciente de vivir en un exilio interior y era discreto en la medida de sus posibilidades, pues era un personaje público y bien conocido, pero nunca ocultó su ideología. Creemos que todo esto debe ser recordado.

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Buero reproduce en un mural su famoso retrato a Miguel Hernández en un homenaje de 1976. Foto: Biblioteca Virtual Cervantes.

Es necesario recordar también, que el Instituto Nacional de Bachillerato “Buero Vallejo” de Guadalajara, se denominó INB “Mixto nº 2”, hasta 1984, pues aunque el claustro de profesores solicitó poner el nombre del autor alcarreño a su instituto, y el informe del cambio de nombre se aprobó por unanimidad también en el ayuntamiento, una parte de la asociación de padres de alumnos vetó indirectamente la denominación y bloqueó en la práctica el cambio, usando para ello un silencio administrativo.

En 1983 se reinició el proceso de cambio de nombre a iniciativa de quien había sido uno de sus principales impulsores en 1979, pues por aquel entonces había sido el director de este instituto, Angel Luis Abós. En esta segunda y definitiva solicitud de 1983, el cambio se pudo producir gracias a que se había cambiado el reglamento correspondiente y el cambio de nombre fue finalmente publicado en el BOE del 23 de diciembre de 1983, siendo director General de Enseñanzas Medias José Segovia, y el propio Angel Luis Abós, director Provincial de Educación. Casi un año después, en noviembre de 1984, Antonio Buero Vallejo acudió por fin al instituto que llevaba su nombre, siendo director del mismo Teodoro Alonso y alcalde, Javier de Irizar. Los alumnos y profesores del instituto pudieron comprobar en persona su valía personal e intelectual. Buero agradecía el gesto y reconocimiento, aunque era un hombre muy modesto que no buscaba homenajes.

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Octubre de 1984.- Buero Vallejo, visitando el Instituto, que (por fin) llevaba su nombre. Foto: Prensa Alcarreña

Posteriormente, en 1991, con motivo del 75 aniversario del autor arriacense, siendo alcaldesa Blanca Calvo, tuvieron lugar en nuestra ciudad una serie de actos y representaciones teatrales recordado su figura y su obra y se inauguró una placa conmemorativa en la casa donde nació en la calle Miguel Fluiters.

Muchos otros homenajes se han celebrado posteriormente en nuestra ciudad a favor de su ilustre hijo: Medallas de Oro de la Ciudad, de la Provincia y hasta de Castilla La Mancha, calle y Teatro con su nombre, inauguración de bustos y otros homenajes, algo que le honra a él y nos honra a todos, pero estos citados más arriba fueron los primeros actos Institucionales en nuestra ciudad en su homenaje y es necesario reconocerlo. Pero la deuda pendiente de la ciudad con el compromiso democrático de nuestro afamado autor sigue sin ser saldada.

Como un sencillo gesto, el Foro por la Memoria de Guadalajara ha hecho entrega a Carlos Buero, hijo del autor, aprovechando su visita a Guadalajara en días pasados, de varios documentos sobre su padre, que son testimonio de su inequívoca lucha contra la dictadura franquista. Uno de ellos es un dossier que incluye su sentencia y todo su expediente carcelario, desde su detención e interrogatorios de 1939, hasta su puesta en libertad, en 1946.  El otro es un informe del llamado Gabinete de Enlace del Ministerio de Información y Turismo y contiene informes de miembros del Servicio de Información franquista, del ministerio que dirigía Manuel Fraga, que no lo olvidemos, se dedicaba a algo más que “inaugurar paradores”, sino que su principal ocupación era la censura política de todas las creaciones culturales y de los medios de prensa. En este informe encontramos hasta un seguimiento de sus movimientos, en pleno 1976. Así mismo, el Foro por la Memoria ha hecho entrega al hijo de Buero de un diploma simbólico en homenaje a su padre, centrado en su lucha por las libertades. Este diploma es similar a los más de 30 que el Foro ha entregado ya como una forma de reconocimiento institucional a los alcarreños que se enfrentaron al golpismo y la dictadura.

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Diploma simbólico entregado a Carlos Buero en reconocimiento al  compromiso antifranquista de su padre. El Foro ha entregado ya más de 30 a otros tantos antifascistas.

En resumen, consideramos que un homenaje institucional a Antonio Buero Vallejo que no incluya un reconocimiento específico por su compromiso democrático es sencillamente un homenaje incompleto. No basta con que su paso por prisión sea simplemente citado, sino que es necesario un acto público y un reconocimiento institucional que ponga en valor de un modo específica su lucha por las libertades y lo haga de una manera clara, completa e inequívoca.

Desde el Foro por la Memoria proponemos que se aproveche el aniversario y como sugerencia, el ayuntamiento ponga nombres de obras de Buero Vallejo a las calles dedicadas a golpistas y que el equipo de gobierno se niega vergonzantemente a modificar a pesar de que ello se aprobó en pleno municipal del 4 de septiembre de 2015.

Demandamos un acto público específico de reconocimiento institucional de su compromiso democrático y por las libertades, la petición pública de anulación de su sentencia y la de todos los luchadores contra la dictadura. Es de justicia.  Una sociedad democrática sana necesita referentes morales de compromiso con la libertad y Buero, el combatiente, Buero el resistente antifascista lo es sin ninguna duda. Al ocultar esa condición suya y referirse a él únicamente en su faceta artística y creativa lo que se pone de manifiesto son las carencias de la transición y el lamentable fracaso de la “reinserción democrática” de quienes apoyaron la dictadura y sus descendientes. En definitiva, la ausencia de un reconocimiento a su ejemplo antifascista y de compromiso democrático, de lo que nos habla es de lo endeble y frágil de nuestro actual sistema democrático, incapaz de reconocerse en él desde su perspectiva indudable de ciudadano comprometido con las libertades de todos hasta el punto de luchar por ellas, resistir a la dictadura y afrontar la cárcel y el exilio interior.

 

Trifón posa con una gorra de Comisario como la que usó en la guerra civil. Foto: FMGU

Trifón posa con una gorra de Comisario como la que usó en la guerra civil. Foto: FMGU

Trifón en el homenaje que recibió cuando cumplió 100 años (2011)

Trifón en el homenaje que recibió cuando cumplió 100 años (2011). Foto FMGU

 

Trifón Cañamares, con su compañera Rosa Moreno. Foto: Familia Cañamares

Trifón Cañamares, con su compañera Rosa Moreno, pocos años después de salir de la cárcel. Foto: Familia Cañamares

HA FALLECIDO TRIFÓN CAÑAMARES VETERANO COMUNISTA ALCARREÑO.

Afiliado al Partido Comunista ininterrumpidamente desde hace 79 años, Trifón Cañamares, hubiera cumplido 104 años el próximo 3 de julio.
Natural de Cendejas de Enmedio, era vecino del barrio madrileño de El Pozo del Tío Raimundo, del que fue uno de sus mayores defensores, junto al padre Llanos, con quien compartió lucha y militancia.

En 2011, Trifón recibió el merecido homenaje de sus vecinos y compañeros de lucha, al cumplir los 100 años. “Os deseo que me paséis en años y en salud, pero con las ideas claras”, fueron las palabras que este guadalajareño, puño en alto, quiso dedicar a los asistentes al acto.
Nacido en una familia de campesinos, labor que su padre compaginaba además con una carnicería, desde pequeño sufrió la injusticia, por lo que decidió hacer todo lo que estuviese en su mano para acabar con ella. Trifón se afilió al Partido Comunista en Jadraque, como muchos antifascistas de la zona, poco tiempo después de que comenzase la Guerra Civil. Muy pronto fue nombrado Comisario Delegado en la 49º Brigada Mixta del Ejército republicano, creada en Guadalajara. Condenado a pena de muerte en 1939 que fue conmutada a 30 años de cárcel, pasó por varias prisiones, principalmente Guadalajara y Burgos. Su hermano Ciriaco, y otros familiares y amigos de Cendejas también sufrieron prisión. Sin embargo, el franquismo no pudo con este hombre de fuertes ideales y durante ese periodo Trifón siguió trabajando activamente en la clandestinidad,

Ya llegada la transición se esforzó por la reconstrucción del Partido Comunista en Guadalajara. Toda una vida de lucha, con dos heridas de combate y varias condenas en cárceles y campos de concentración, no conseguieron que este guadalajareño perdiera el entusiasmo y las ganas de seguir peleando por sus ideales hasta el último día de su vida. En 2013 el Foro por la Memoria de Guadalajara entregó una placa a Trifón en reconocimiento de toda una vida de lucha y tambien vivió con mucha emoción un acto de homenaje al brigadista Guido Picelli, en un pueblo próximo al suyo, Mirabueno. En 2014, la agrupación provincial de UJCE de Guadalajara, pasó a denominarse “Agrupación Trifón Cañamares”:

Trifón Cañamares Garcia nació el 3 de julio de 1911 y ha fallecido el 11 de marzo de 2015. La capilla ardiente será instalada esta tarde en el Tanatorio de la M-40 de Madrid en el barrio de San Fermin, Avda de los Rosales, sala 11.

 

Homenajeado en enero de 2013 por el Foro por la Memoria. Foto: FMGU

Homenajeado en enero de 2013 por el Foro por la Memoria. Foto: FMGU

Homenaje de UJCE de Guadalajara a Trifón Cañamares (2014) Foto FMGU

Homenaje de UJCE de Guadalajara a Trifón Cañamares (2014) Foto FMGU

FOSAS COMUNES DEL FRANQUISMO

El bloqueo institucional de la memoria histórica: el caso de Timoteo Mendieta

La plataforma Fíltrala publica los documentos por los que el Ayuntamiento y el Juzgado de Instrucción Número 1 de Guadalajara esquivan la orden de la jueza Servini de exhumar la fosa en la que Timoteo Mendieta fue enterrado en 1939 tras ser ejecutado.

Julián Vadillo DIAGONAL. 03/02/15 · 8:00

Asunción Mendieta Ibarra tiene 89 años. El pasado año 2014 se trasladó junto a su hija, Ascensión Vargas Mendieta, hasta Argentina para testificar delante de la jueza María Servini. ¿La razón? Denunciar la muerte de su padre, Timoteo Mendieta Alcalá, acaecida el 16 de noviembre de 1939 en el Cementerio Municipal de Guadalajara.Timoteo fue fusilado ese día tras un proceso que se llevó contra él en Guadalajara el 11 de septiembre de 1939. ¿Su delito? Haber sido leal a la República y haber sido integrante de organizaciones sindicales.

La jueza María Servini no lo dudó. Amparándose en un exhorto (petición de diligencias entre juzgados) pidió la exhumación de los restos de Timoteo Mendieta Alcalá, que reposan en la Fosa número 2 del Cementerio de Guadalajara. Así lo cursó a las autoridades competentes de la zona. Y lo que parece que tendría que ser una razón de justicia universal, una petición tan simple como la devolución de un cadáver, no ha sido posible.

Una vez que la jueza Servini emite la orden de exhumación, la misma se hizo llegar al Juzgado Núm. 1 de Guadalajara. El juzgado la remitió a su vez al Ayuntamiento de la ciudad para que facilitara un informe sobre el lugar donde está enterrado Timoteo Mendieta.

El Ayuntamiento, en un informe de cuatro hojas, explica la ubicación de las fosas, el número de personas enterradas en la misma fosa que Timoteo, el precio de la inhumación, etc. Diagonal ha tenido acceso a este informe a través de Fíltrala,plataforma en la que participa junto a eldiario.es, La Marea y Mongolia. El informe hace referencia a un documento conservado en el Archivo Municipal con fecha del 17 de noviembre de 1939 en el que se detalla que Timoteo fue enterrado en el patio 4º y fosa número 2 del cementerio civil de la localidad, también publicado por Fíltrala..

El informe, fechado el 27 de junio de 2014 y remitido al Juzgado de Instrucción Número 1 de Guadalajara, explica que la fosa en la que fue enterrado Timoteo es una fosa común cuyo primer enterramiento data del 16 de noviembre de 1939 y el último el 9 de septiembre del mismo año. En la fosa se enterraron, según consta en el informe, 22 o 23 personas ejecutadas por el Juzgado Especial de Ejecuciones, según los distintos registros.

Fíltrala también ha publicado la resolución del juzgado en respuesta al informe del Ayuntamiento. En la providencia, fechada el 30 de octubre de 2014, el juzgado afirma que hizo una “inspección ocular” en el cementerio por la que concluye que la información remitida por el Ayuntamiento es incorrecta y que “no se sabe con exactitud donde puede estar la fosa”. Por ello decide “dejar sin efecto la ejecución de la exhumación del cadáver de D. Timoteo Mendieta Alcalá, debido a que la inspección ocular realizada, y de las manifestaciones efectuadas no queda acreditado fehacientemente que en la fosa nº 2 del patio 4 del Cementerio de Guadalajara, se encuentre el cuerpo sin vida de D. Timoteo Mendieta Alcalá, ya que no se puede determinar con exactitud en qué lugar puede estar situada la fosa y cuanto terreno abarca esta”.

La resolución ase puso en conocimiento de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina y de la propia jueza María Servini.

Las razones esgrimidas tanto por el Ayuntamiento como por el Juzgado de Guadalajara reducen una petición de defensa de los derechos humanos y de crímenes contra lesa humanidad a un asunto puramente administrativo. Según asegura a Diagonal Xulio García Bilbao, del Foro por la Memoria de Guadalajara, “la ubicación de la fosa es perfectamente correcta. Las razones que esgrimen Ayuntamiento y Juzgado son sólo una excusa para dejar sin efecto la petición”. “El mismo Ayuntamiento que dice ahora no saber la ubicación de Timoteo, autorizó en su día la colocación de una placa en su tumba. Es una contradicción”.

“El mismo Ayuntamiento que dice ahora no saber la ubicación de Timoteo, autorizó en su día la colocación de una placa en su tumba. Es una contradicción”

Un Ayuntamiento reincidente

Las organizaciones memorialistas, políticas y sindicales afirman que no es la primera vez que el Ayuntamiento de Guadalajara ha incurrido en polémicas relacionadas con la memoria histórica. Las organizaciones memorialistas, políticas y sindicales de la ciudad de Guadalajara llevan años trabajando para resarcir a las víctimas del franquismo y se han topado siempre con el “ninguneo de las autoridades municipales”, señalan.

Hace años que la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) de Guadalajara pidió un cambio en el callejero de la ciudad y de la provincia, pero el Ayuntamiento, lejos de hacerlo, ha seguido manteniendo un callejero repleto de militares golpistas. Tan solo la llamada Plaza de los Caídos por Dios y por España varió su nombre por la de Plaza de los Caídos, aduciendo el Ayuntamiento que así aglutinaba a todos los caídos de ambos bandos. Una decisión que generó la protesta tanto de la CNT local como de Izquierda Unida, que se sumó a la petición de variación de callejero.
Prueba del registro de la inhumación de Mendieta. | Filtrala

 

En el cementerio municipal existen dos espacios donde se ubican los restos de los fusilados. Una de esas partes fue rehabilitada por los familiares de las víctimas en los años 80 con sus propios fondos. Pero otra parte, una enorme fosa donde se ubican gran cantidad de estos cadáveres, ha sido uno de los caballos de batalla del Foro por la Memoria de Guadalajara. El Ayuntamiento ha desoído repetida veces las peticiones del Foro para adecuar la zona y darle reconocimiento a los fusilados. Por el contrario el Ayuntamiento emprendió medidas propias y colocó una placa que no dejó satisfecha a ninguna de la fuerzas sindicales, políticas y memorialista que reclaman el reconocimiento de las personas ejecutadas por la dictadura.

Guadalajara, una provincia azotada por la represión franquista

En el año 2010 Carlos Paramio Roca, Pedro Alberto García Bilbao y Xulio García Bilbao publicaron La represión franquista en Guadalajara. Desde ese momento esta obra se ha convertido en la referencia para valorar de una forma cuantitativa, pero también cualitativa, la dimensión de la represión en esta provincia. Este trabajo, pendiente de actualización, cifra la represión en 6.377 personas de las cuales 1.262 fueron ejecutadas (202 por causas de padecimiento en prisión). Los alcarreños represaliados por el nazismo también tienen cabida como represión franquista, pues fue la dictadura quien sentenció en realidad a aquellos militantes.

En las páginas de este libro encontramos la historia de Timoteo Mendieta Alcalá. De profesión carnicero y yesero, natural del alcarreño pueblo de Sacedón, Timoteo Mendieta fue presidente de la UGT en su localidad. En Sacedón sufrió los ataques de los sectores de derecha durante la República. Al finalizar la Guerra Civil, Timoteo fue detenido y trasladado a Guadalajara. Juzgado el 11 de septiembre de 1939, fue sentenciado a muerte. Fue fusilado el 16 de noviembre de 1939 en el Cementerio de Guadalajara.

Timoteo no es el único que está en la fosa que Servini pedía exhumar. Junto a él hay 21 personas más, de los cuales cinco son también de Sacedón. Son Eusebio Viñas Ibarra, teniente del Ejército Popular de la República, de profesión jornalero y afiliado también a la UGT; Tomás y Manuel Escamilla Rebollo, campesinos y afiliados a la JSU; Castor Mercado Molada, de profesión jornalero; Valentín Alcantarilla Mercado, también jornalero; Ciriaco Écija Buendía, de profesión labrador y militante del PCE y de la UGT; y Ángel Ardiz Gil.

Junto a estos sacedonenses también están en esa fosa el jornalero Sabas López Tomico, Antonio Sierra Olivo, Juan Martínez Vivar, Pedro Parra Toledo, Fidel Serrano Mayor, Isidoro Lozano Moreda, Isidro Expósito Delgado, Feliciado Fernández Manzanares, Tomás Vicente Lorente, Ricardo Martínez López, José Rodríguez García, Jesús Barriopedro Santamaría, Julio Verges Garcia y Martina García Alcalde. Todos ellos jornaleros, integrantes de las organizaciones del Frente Popular y fusilados entre el 16 de noviembre de 1939 y el 9 de marzo de 1940. La fosa común número 2 del cementerio dejó de utilizarse el 9 de septiembre de 1940.

La lectura que se extrae de este caso y de los acompañantes de Timoteo en la fosa es que en su mayoría eran trabajadores del campo. En el caso de Martina la profesión que se marca es “sus labores”, un genérico para los represores franquistas con el que se ocultaba su verdadero trabajo y su vinculación al movimiento obrero. Todos ellos fueron fusilados por pertenencia a organizaciones del Frente Popular en ese genérico eufemístico de “auxilio o exaltación a la rebelión”. Los rebeldes juzgando por “rebeldía” a los defensores de la legalidad.

Asunción Mendieta ha pedido verdad, justicia y reparación para Timoteo Mendieta Alcalá. Una reivindicación que se tiene que hacer extensible a todos los represalidados. El Ayuntamiento y el Juzgado de Guadalajara niega ese derecho universal contemplado en la Declaración Universal de Derecho Humanos. Las víctimas del franquismo siguen olvidadas en la fosas y las cunetas.

Bono de 10 cts editado por el PCE de Guadalajara. Coleccion: FMGU

Bono de 10 cts editado por el PCE de Guadalajara. Coleccion: FMGU

Quizás por haber resistido hasta el final de la guerra y por ser escenario de la primera derrota militar del fascismo italiano, la provincia de Guadalajara fue especialmente castigada desde el primer momento por la represión franquista y con un alcance que las cifras nos muestran con horror. Entre 1939 y 1944 fueron represaliadas 7269 personas nacidas o residentes en la provincia, lo que representaba un 4.3 % de la población provincial de 1940. De esas 7269 personas, el PCE fue la segunda organización en número de castigados, con 1039 represaliados, siendo la primera UGT con 1904. Al igual que en el resto de España, el Partido Comunista había pasado de ser un pequeño grupo sin apenas presencia militante en nuestra provincia a convertirse en un grupo con miles de afiliados y principal sostén del Quinto Regimiento. Así, en Guadalajara el PCE pasa de tener 90 afiliados en 1935 en toda la provincia, a 8000 carnets entregados en noviembre de 1937. (Hernández Sánchez, 2010).

Desde el primer momento de la represión franquista, en abril de 1939, los principales dirigentes provinciales fueron fueron perseguidos con saña y asesinados o encarcelados; Vicente Relaño, secretario general del PCE de Guadalajara fue prontamente detenido y sometido a un cruel trato, aunque su ejecución se retrasó hasta 1943 porque Relaño tenía más de 10 avales de personas de derechas a las que se había salvado al ponerlas bajo la protección de la Ley republicana en los días difíciles de los primeros meses de la guerra. Otros dirigentes fueron al exilio o fueron encarcelados. Desde Guadalajara se organizó una expedición falangista a Alicante para buscar a todos los republicanos alcarreños allí detenidos. A su regreso, fueron exhibidos por las calles de la ciudad en un recorrido parecido a un auto de fe.

Vicente Relaño, fundador y secretario general del PCE de Guadalajara. Foto: FMGU

Vicente Relaño, fundador y secretario general del PCE de Guadalajara. Foto: FMGU

El número de penas de muerte ejecutadas a militantes comunistas en la provincia de Guadalajara, según estadística recogida por el Foro por la Memoria de Guadalajara y basada en las propias sentencias judiciales, fue de 166, de un total de 822 fusilados entre 1939 y 1944 en las tapias del cementerio provincial, siendo la segunda organización con mayor número de asesinados después de la FNTT-UGT.


En estas circunstancias es fácil entender que la mayoria de los militantes comunistas que estaban en condiciones en la posguerra de reorganizar el PCE en Guadalajara eran o bien los más jóvenes, que no habían vivido la guerra, o las mujeres, viudas o compañeras de militantes encarcelados o presos.

La militantes femeninas no fueron sólo las que tuvieron que afrontar las multas, ayudar a sus compañeros presos y sostener a la familia en una situación de persecución y postguerra, sino que fueron en muchos casos las encargadas de intentar la reconstrucción de la organización, cuyo principal objetivo era, como en el resto de España, sobrevivir y auxiliar a los presos.

Es de justicia citar a algunos de los militantes comunistas de Guadalajara que arriesgaron su vida y su libertad para reorganizar el partido y apoyar a sus camaradas presos. Son solamente unos pocos aquellos de los que se guarda memoria, pues cientos de ellos murieron anónimamente bajo un dictado de olvido que algunos desean que persista hasta el día de hoy. Como ejemplo de dignidad y lucha llegan hasta nosotros estos nombres:

Maria Valés Santos, natural de Torre del Burgo, encarcelada el 09/07/1942, acusada de reorganizar clandestinamente el PCE.

Gregoria Pérez Barbero, 23 años de Cendejas de la Torre, militante de JSU, detenida en 1943 junto a 21 personas más, acusada de ser «miembro de la organización clandestina del PCE». Goyi, como era conocida, estuvo varios años en la cárcel y al salir se exilió a Francia y Polonia junto a su compañero Joaquín Pérez Regalado, Al morir el dictador regresó a Guadalajara, militando en el PCE e IU,  formando incluso parte de las listas electorales de esta coalición hasta su muerte. 

Adoración Retuerta detenida «por actividades clandestinas de carácter comunista.(…)», detenida por el reparto en Guadalajara y Madrid de unos pasquines que decían «Franco os roba el aceite y el pan de vuestros hijos hambrientos, ¿a qué esperáis para manifestaros contra el hambre? Viva la República».

Tomasa Cuevas, de Brihuega, de las JSU, quien tras 12 años de cárcel en durísimas condiciones, regresó a Guadalajara en 1950 y se convertiría en uno de los mayores ejemplos de fortaleza moral, de solidaridad y de humanidad que haya podido haber en el comunismo español, rescatando la memoria de la vida, lucha y sacrificio de las mujeres de su generación.

Muchos de los militantes que lucharon por la reconstrucción del partido habían sido presos de primera hora que ya habían sido excarcelados tras cumplir penas menores, como es el caso de Pedro Martinez Magro, maestro de Jadraque que tras ser sobreseída su causa, fue puesto en libertad, participando en la reconstrucción del PCE en Guadalajara y Alcalá de Henares, hasta que en 1947 fue detenido, acusado de la explosión del polvorín militar de Alcalá de Henares y fusilado.

Un caso que ejemplifica muy bien el de aquellos combatientes que habíando logrado sobrevivir no dudan en volver a comprometerse en la lucha es el de Felix Samper Albarracín, jornalero de Sayatón y teniente del EPR quien tras salir de la carcel en 1943, fue detenido de nuevo en el 45 y acusado de pertenecer a la organización clandestina del PCE fue condenado a un año y seis meses.

Entre las mujeres que habían estado presas destaca Mercedes Wandelmer, de la Asociación de Mujeres Antifascistas (AMA) y del PCE, que pertenecía a una familia de luchadores y militantes comunistas en la que hay dos fusilados. Tras salir en libertad condicional de la prisión de Barbastro en julio de 1943, fue detenida de nuevo en 1945, (“ingresó en la clandestinidad en el PCE para combatir y derrocar al régimen legalmente constituido en España y sus más sanas y tradicionales instituciones”). Fue condenada a cinco años más de prisión.

El Socorro Rojo Internacional (SRI) sirvió como primera estructura de apoyo a los presos y permitió una tímida organización del partido en nuestra ciudad con la entrega de comida, ropa y enlace entre los presos y sus familias y con el partido. Esos fardos de ropa eran precisamente usados para la introducción de mensajes, veamos un ejemplo:

Teodora Segura Muñoz, de 18 años, de Peralejos de las Truchas, fue encarcelada en 1945 por propaganda ilegal, junto a Bonifacia de la Riba Esteras “con motivo de haber llevado clandestinamente para lectura de los presos partes de guerra y revistas, las que pasaba envueltas en legajos de ropa para los presos”.

La reconstrucción del PCE en Guadalajara empezó en la propia cárcel pues los propios presos crearon una célula para repartir las ayudas y apoyarse mutuamente. La proximidad de Madrid facilitaba conseguir propaganda y traerla a Guadalajara en arriesgados viajes en tren. Algunas de las más activas militantes de SRI que sirvieron de enlace con los presos fueron: Cecilia Abad, Tomasa Cuevas y Julia García, entre otras. En los primeros meses de la dictadura en nuestra provincia, conforme se llenaban de presos las cárceles y campos de concentración, los propios presos se organizaron para resistir y apoyarse. Uno de los primeros responsables del PCE en la Prisión Central, fue Francisco Puntas Suárez, natural de Córdoba, de profesión practicante y que llegó al empleo militar de teniente, El 9 de julio de 1939, fue asesinado conjuntamente con otros responsables del Partido en la Prisión, Juan Raposo Palomeque, Valentín Simón Fuentes y Juan Eraso Echevarría. El parte de defunción indicaba que murieron “a consecuencia de arma de fuego”, aunque gracias entre otros, al testimonio de la compañera de Raposo, Clotilde Ballesteros, sabemos que en realidad fueron torturados salvajemente y rematados a tiros.  La famosa “ley de fugas” fue usada como excusa para ocultar el crimen. La organización del PCE en la Prisión tuvo muchos cambios esos años, por la enorme cantidad de fusilados, traslados, torturas, y “caidas” que sufrió, entre otras cosas por los infiltrados y confidentes que tenía la propia organización, como el propio encargado del botiquín de la prisión, hombre de confianza del SIPM.


Gracias al libro “Mujeres en las cárceles” de la briocense Tomasa Cuevas, conocemos el nombre de otro de los militantes que participó como organizador en el interior de la Prisión Central de Guadalajara de una célula clandestina. Se trataba de un militante malagueño llamado Antonio Ramón, que estaba gravemente enfermo de tuberculosis y que falleció al poco de ser liberado en los años 50. Otro de los miembros del PCE que se hallaba preso y que agravó su causa fue Emilio Alda Garcia natural de Chiloeches, tras ser acusado de ser el responsable clandestino del PCE en la cárcel de Guadalajara. Tras él, otro preso, Emilio Esteras Cid, condenado a 30 años, fue el máximo responsable del Partido en la Prisión central entre 1943 y 1945.

Clotilde Ballesteros en 1938

Los supervivientes de la represión estaban en el constante objetivo de la policía franquista y eso, en una ciudad pequeña como Guadalajara, hacía más difícil su tarea, siendo necesario extremar las cautelas. Hacia 1946 Clotilde Ballesteros, militante comunista nacida en Mirabueno y viuda de un importante cuadro del PCE, Juan Raposo, que había sido cruelmente asesinado a golpes en la Prisión Provincial y fusilado después de muerto, recibió la visita de un extraño personaje que le propuso hacer negocios y reunir a los militantes dispersos para teóricamente reconstruir el PCE. Clotilde lograría mantenerse con éxito en la clandestinidad y sería clave en mantener el contacto con Madrid en los años más duros. Las resistentes como Clotilde estaban especialmente expuestas porque eran el punto de contacto externo. El personaje traía la supuesta carta de un histórico militante llamado Emiliano Wandelmer quien había sido secretario provincial de las JSU. Wandelmer había sido excarcelado en 1943; tanto Emiliano como su padre Pedro y su hermana Mercedes, habían tenido un compromiso público en defensa de la República y como militantes del PCE y eran muy conocidos en Guadalajara. Tras la entrada de la tropas fascistas fueron detenidos y el padre, Pedro Wandelmer, un hombre ya de edad que no obstante llegó a ser oficial del EPR, fue ejecutado, así como Ángel Waldelmer de 22 años y anarcosindicalista. Otros miembros de la familia, como Nieves, Victoriana, Joaquina o Mercedes también sufrieron cárcel y persecución.

Emiliano Wandelmer, encarcelado en Porlier había sido torturado; el odio a su familia y a su militancia valiente le había convertido en una víctima a la que destruir y aplastar moralmente. Los resistentes sabían que Wandelmer había sobrevivido, pero existía el temor de que se hubiera quebrado moralmente y estuviera, ya en libertad, siendo utilizado por la Brigada Político Social (BPS) para romper la seguridad de la resistencia. No había pruebas de que hubiese traicionado, pero las condiciones de lucha eran tan terribles que la sospecha bastaba para tener que tomar medidas preventivas. Antonio Cañadas Dombríz, militante libertario que había sido detenido en los mismos días que Emiliano, en sus memorias inéditas (Cañadas, FMGU) señala que le vigilaron y gracias a ello: (…)Supimos que Waldelmer [sic] era el traidor porque a los que sí se habían reunido con él, les extrañó que a la reunión que él habia convocado y que fue sorprendida por la policia, no acudió el sujeto y le vieron por la calle con algún policía de la Social (…)

Emiliano Wandelmer, secretario general de las JSU de Guadalajara en 1936

Emiliano Wandelmer, secretario general de las JSU de Guadalajara en 1936

Sospechando que el visitante que decía venir en nombre de Wandelmer era un policía o un infiltrado, Clotilde Ballesteros, quien ya entonces participaba activamente en la actividad clandestina del PCE, se hizo la tonta y mintió al sospechoso asegurándole que ya había abandonado toda actividad política y que estaba ocupada sólo en su hijo y su nuevo marido, también encarcelado. El visitante insistió y se entrevistó con otros militantes en libertad, entre ellos con Francisco Mayoral, ex-secretario de organización de las JSU de Guadalajara, quien acababa de salir de la cárcel. Mayoral avisó de la manera más discreta posible a todos los militantes que pudo, no sin antes poner vigilancia y seguimiento al individuo sospechoso, que desapareció tras varias visitas, al comprobar seguramente el escaso eco de sus propuestas. (García Bilbao, X., 2008)

Pedro Wandelmer, padre de Emiliano Wandelder

Pedro Wandelmer, veterano luchador comunista de Guadalajara, fusilado en mayo de 1940.

La lucha en la ciudad estaba muy centrada en recomponer lazos y en apoyar a los encarcelados y sus familias fundamentalmente, pero en las zonas de sierra de la provincia los guerrilleros se mantenían en armas, si bien en situación muy precaria. La capital, una ciudad de 20.000 habitantes donde en 1939-40 llegaron a estar encarcelados simultáneamente 5000 personas, era tan sólo uno de los espacios de lucha, el «llano» y la «montaña» eran los otros. Por el «llano» se entendían las poblaciones rurales y por la «montaña» las zonas agrestes en las que se mantenían los guerrilleros. El llano ayudaba a la montaña. En ese apoyo a la actividad guerrillera el PCE clandestino fue uno de los pilares fundamentales. Guadalajara formaba parte del corredor de la Cordillera Central que permitía conectar el centro y sur con el camino a Francia, pero la principal zona de resistencia fue el Alto Tajo, en las fronteras con Teruel y Cuenca. Entre 1947 y 48 hubo hasta 35 detenciones de vecinos de Ocentejo, Peralejos de las Truchas y otros pueblos de la zona, que fueron acusados de «apoyo a bandoleros» (García Bilbao, X. [et al], 2010)
.

La actividad clandestina del PCE siguió a pesar de todas las dificultades. Una, y no poco importante, era la de contactar con la estructura del partido a nivel nacional y de esa forma con la dirección en el exilio. Hay informes en la documentación de Jesús Monzón donde Guadalajara aparece claramente conectada con la dirección del partido en 1945 (AHPCE.Informes-jacq3). Tras la masacre de cientos de militantes en los primeros años de la dictadura, los encarcelamientos masivos y las deportaciones, la represión no cesó. Las multas, el expolio, los despidos, la persecución diaria que llegó a suponer la muerte civil de los que se habían atrevido a plantar cara al golpe y defender la República eran una cruda realidad que aplastaba cualquier intento de resistir; recordemos a comunistas como Antonio Buero Vallejo, luego famoso autor teatral, o a Ramón de Garcíasol, periodista y poeta, quienes tras sobrevivir a la guerra, la cárcel y eludir la muerte, se vieron obligados a un duro exilio interior. Buero Vallejo, en fecha tan tardía como 1980, era discutido por parte de la sociedad bienpensante de la ciudad y se entorpeció el darle su nombre a un Instituto de Bachillerato apelando a su condición de comunista.  

En medio de este panorama, muchas personas abandonaron la ciudad y fueron a Madrid o a otras provincias. El PCE resistió porque la voluntad de lucha de sus militantes fue absolutamente heroica, pero las condiciones de aislamiento y represión supusieron el desgaste brutal de la generación joven que había conocido la República y luchado en la guerra, siendo los años 40 una época de resistencia que acabó por agotarla.

La salida de la cárcel de los supervivientes de la represión inicial les llevó a encontrar una Guadalajara devastada moralmente y con toda la vida civil en manos de un régimen totalitario donde no había lugar para los que no quisieran rendirse. Las redes de apoyo a presos y familias, una solidaridad antifascista ejemplar, abarcaba a todos, incluidos militantes socialistas y libertarios, aunque las tensiones derivadas del golpe de Casado se hicieron sentir siempre. Tras 1944 y hasta el 49, la actividad guerrillera y con ella el paso por Guadalajara de partidas y cuadros procedentes de Francia en ruta a otras zonas de actividad generó un repunte de la represión y del control. Una nueva oleada de encarcelamientos y juicios se cebó entre los resistentes, llevando de nuevo a la cárcel a muchos de ellos.

A primeros de los cincuenta, la situación era de devastación. Persistían redes de veteranos militantes y el PCE mantenía contacto con la dirección en Madrid y Francia, pero la actividad era sobre todo de resistencia moral, no dejarse vencer, como primer objetivo. Surgieron dos retos: el primero fue la reproducción generacional, los mayores anteriores a la guerra estaban muertos, prisioneros, en el exilio o agotados, sólo un reducido grupo mantenía la red clandestina. Los más jóvenes, sobre todo los antiguos militantes de las JSU, ahora ya en plena madurez, serian de nuevo fundamentales en la lucha, pero era preciso incorporar a las nuevas generaciones a la militancia. El otro reto era la lucha sindical. El PCE orientó su lucha al frente del trabajo y a la lucha en los sindicatos del régimen. Desde los cincuenta hasta los años 70, la historia del PCE sería sobre todo la lucha en el movimiento obrero; la fabrica de VICASA en Azuqueca de Henáres, atrajo obreros de toda España, principalmente de Extremadura y se convertiría en un punto clave de la nueva organización del partido. 

Nunca se perdió el contacto con la dirección, pero hemos de esperar a los años 60 para encontrar una red de células del PCE que eran ya nuevas, fruto de la nueva dinámica política y no un eco de la guerra y la primera resistencia. El veterano combatiente Sixto Agudo sería encargado en los 60 de establecer renovadas líneas de comunicación entre la estructura clandestina y la dirección en Francia. El PCE mantiene una red en Guadalajara, con ramificaciones en Molina de Aragón o Sigüenza. Romero Marín, miembro del Comité Central del PCE, acude a Guadalajara en 1962 y mantiene contactos directos con la estructura clandestina gracias a Esteban Hernández Maestre, un joven albañil que había tomado el testigo de los viejos militantes y actuaba como organizador y nudo de la red, junto a su compañero Goyo Muela . Un piso clandestino en la calle Horno de San Gil de Guadalajara pasó a ser un punto clave de la red. En 1968, con jóvenes obreros emigrantes, la  actividad clandestina se relanzó. La Brigada Político Social conocía los nombres de todos los represaliados supervivientes y les tenía sometidos a vigilancia periódica, igual que con los cuadros más activos que estaban en los sindicatos. Vigilar para conocer y conocer para neutralizar era la pauta seguida por la Brigada Político Social en ese periodo. En 1969, Antonio Cezón, obrero de la fábrica Bressel, Antonio Rico, un obrero de Segovia, Juan Ignacio Begoña y Francisco Palero, entre otros, tejen ya una amplia red. La policía les vigila y detiene y maltrata cuando les parece conveniente, pero no lograrán impedir su actividad. La represión de la BPS es constante, siendo su afán tener localizados todos los posibles focos de resistencia. Pese a su historial de crímenes y torturas, los policías de la BPS escaparan impunes en la Transición.

Entre 1964 y 1976, el Tribunal de Orden Público, el famoso TOP, 32 personas de Guadalajara serán condenadas. El primero de ellos fue Enrique Aguado Marco, natural de Cobeta, con 51 años, condenado (Causa 106/64 TOP) por propaganda ilegal —distribución de Mundo Obrero— a 10.000 ptas. y un año de cárcel; Anastasio García, de Mandayona, fue detenido siéndole incautados ejemplares de Mundo Obrero, Nuestra Bandera, Fraternidad y Metal (revistas del sindicato clandestino), resultando condenado a dos años de prisión y una fuerte multa. Serían los primeros condenados en esta nueva etapa del franquismo que no cesaría hasta las elecciones del 77. Policías y jueces de la dictadura seguirían en sus puestos sin ser cuestionados. 

La trayectoria del PCE en nuestra ciudad desde los años 60 hasta la transición será tratada en otro artículo. pero podemos citar como principal determinante desde los años 50, no tanto la actividad represiva del régimen, sino la nueva línea de «Reconciliación Nacional» implantada desde 1956. Como consecuencia de esa línea, la renovación generacional acabaría por producir una fractura moral entre los veteranos de la resistencia y los cuadros jóvenes de orígen católico o de familias del régimen que se encargarían de aplicar las nuevas directrices; en ellas, la memoria de la lucha de la resistencia resultaba inconveniente. La disolución del sistema de células por centro de trabajo o actividad y la adopción de una estructura de agrupaciones territoriales acabó por destruir los lazos comunistas que en difíciles circunstancias habían logrado mantener durante tantos años.

Se puede decir que a pesar de la dura represión y del ensañamiento contra los comunistas alcarreños, en todos los años de dictadura no hubo ni un sólo día en el que no hubiera una célula clandestina comunista en Guadalajara empeñada en su lucha contra la dictadura franquista.

En 1979, Clotilde Ballesteros y Trifón Cañamares García, volvieron al pueblecito de Mirabueno. Clotilde había eludido la cárcel y en 1951 marchó a Viella y luego a Barcelona donde militó en la clandestinidad. Trifón Cañamares, aquel valiente joven militante de las JSU comisario de compañía en la 49 BM, natural de Cendejas de Enmedio (Guadalajara), había mantenido su militancia en el PCE todos aquellos años. En Mirabueno, Trifón y Clotilde defendieron la candidatura al ayuntamiento de su partido, el PCE, y lo hicieron con la sinceridad y fortaleza de corazón que había caracterizado a los militantes de su generación. En 2014, los jóvenes de la UJCE de Guadalajara le dieron el nombre de Trifón Cañamares a su agrupación provincial, y el propio Trifón, emocionado, firme y lúcido a sus 103 años, pudo dirigirse a ellos, evocar a cuantos entregaron sus vidas por un ideal de paz y justicia social y transmitir el hilo rojo de la memoria que se necesita en las batallas del presente y el futuro.

Hernández Sánchez, F., El PCE en la guerra civil, Tesis doctoral, UNED, 2010.

Garcia Bilbao, X., La represión franquista en Guadalajara, Silente 2010-

—, «Entrevista con Francisco Mayoral, militante JSU Guadalajara, 01/10/2008», FMGU)

—, «Entrevista con Jesús Salas, miembro de la resistencia antifranquista Guadalajara, 02/07/2014, FMGU)

Xulio García Bilbao
. Foro por la Memoria en Guadalajara

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5 de octubre de 2014. Acto de Jura civil de bandera en Guadalajara

El último servicio a la Patria de Boixareu Rivera

Foro por la Memoria de Guadalajara / 5 de octubre 2014

jura boixareu definitivo

Acto de Jura Civil. Octubre de 2014. Los soldados desfilan ajenos al nombre de la calle dedicada al faccioso Boixareu Rivera.

Jura civil de bandera. Un acto voluntario que cualquier ciudadano puede hacer no importa su edad, en el que se compromete públicamente a defender la enseña nacional, la patria y un sistema de valores compartido; una muestra de patriotismo y dignidad civil en la que la ciudadanía escenifica ante los militares su reconocimiento de la disposición al sacrificio de estos y en el que los militares renuevan su compromiso de servicio; pueblo y milicia juntos: un acto cargado de simbolismo.

No es este de 2014,el primero que se celebra en Guadalajara; el anterior fue en 2007 a instancias de una corporación del PSOE, aunque presidiría el acto el entonces alcalde electo del PP tras las elecciones que acababan de producirse. En todos los años de gobiernos PSOE, IU y de alianza entre ambos en Guadalajara, la plaza no perdió su nombre golpista nunca.  La OM 1445/2004 de 16 de mayo de 2004, que dispone este tipo de actos, no precisa decir nada sobre si los espacios urbanos donde realizarlos deben tener ciertos nombres u otros; no es preciso, la ley ante todo, que diría la vicepresidenta Soraya Sainz de Santamaría, y en España los cargos y desempeños, tribunales y sentencias de los golpistas de 1936 son reconocidas como legales todavía.

Atruenan los tambores marcando el paso; en el largo de la carrera, tramo de calle de la Plaza dedicada al Capitán Boixareu Rivera ha tenido lugar en la mañana del 5 de octubre un acto de jura civil de bandera; han rendido honores y desfilado una compañía paracaidista de la «Almogávares 6» con banda de clarines y trompetas. . Los voluntarios, Banderita, La muerte no es el final, voces de mando y cornetas llenan el aire. Poco antes ha habido un ensayo y se han repartido hojas de instrucciones escritas emanadas de la autoridad militar, por supuesto, que nos dicen cómo se debe actuar para no entorpecer el acto; se ha recalcado mucho lo de la «autoridad militar».

Gritos de viva el Rey y viva España; los soldados cantan, el público aplaude, pero todo simbólicamente bajo el nombre de un golpista, pues golpista fue el capitán al que está dedicada la plaza. Todo ha sido promovido por un alcalde del PP, el mismo que se ha negado a autorizar a poner una placa con los nombres de los más de 1200 asesinados por el fascismo en 39-45 en nuestra ciudad, entre ellos 229 concejales y 59 alcaldes; son solo una parte, pero al menos de estos sabemos su identidad, la misma que el demócrata que hoy se dirige a los soldados y al público se niega a que se recoja sobre la fosa. No sólo no ve ninguna contradicción, sino que además al sr. alcalde le incomoda sobremanera que se le recuerde este asunto.

¿Quién fue Boixareu Rivera? ¿Por qué tanto empeño en mantener su nombre en una calle? En 1936 era un joven de Guadalajara, hijo de militar, que se sumaría como voluntario a la sedición fascista. No era militar profesional, sino un estudiante que se unió al ejército golpista y llegaría a capitán de los Tiradores de Ifni. Algunos de sus amigos falangistas y carlistas de la ciudad se habían puesto a las ordenes de la Junta Golpista de Guadalajara en julio de 1936, en la que habían sido coordinados por el Teniente Jasanada, enlace entre otros con los civiles que apoyaban el golpe; su aventura criminal acabó en tragedia, Guadalajara fue liberada por el ejercito republicano rápidamente y Jasanada y otros muchos murieron en combate o bien fueron puestos ante el Tribunal Popular donde tuvieron un juicio justo. Jasanada no sobrevivió a los combates, tal vez fue pasado por las armas directamente y se evitó así que . El actual alcalde es descendiente suyo directo. Hoy el alcalde se niega a quitar el homenaje al golpista y a que los nombres de las víctimas del fascismo figuren sobre sus tumbas, incluidos los de aquellos que en nuestra provincia fueron deportados a los campos nazis. ¿Es casualidad? El hecho es que hoy la voz que dirigió el acto hablaba de constitución, patria, bandera y libertad; esas palabras han salido vacías, afectadas gravemente por la falta de credibilidad democrática de la figura del alcalde y quienes le apoyan.

El resultado final de todo esto es que este acto de jura civil, que tendría un sentido y una justificación moral en un país democrático normal, se vuelve un acto hipócrita como tantos otros actos oficiales de la España realmente existente.

Las pomposas palabras, los símbolos patrios, la música, los soldados, la fiesta ciudadana en una mañana luminosa, todo queda velado por la insensibilidad ante los detalles de fondo. Lo han organizado lo mejor que han podido y lo han vestido de fiesta y patria. Y así y todo se vuelve contra ellos, pretendían dar una imagen y un mensaje de firmeza democrática, de patriotismo. Y lo dan. Han demostrado estos señores del ayuntamiento lo que entienden por patria y democracia, el grosor de sus convicciones y lo que tienen debajo. El resultado es que han utilizado al Ejército y a los símbolos constitucionales en una mascarada que esconde la calavera franquista.

Incapaces de verse a sí mismos, estos «patriotas» del PP son incapaces de imaginar siquiera una España democrática orgullosa de haberse enfrentado al fascismo, una democracia española donde las palabras libertad, igualdad y fraternidad tengan un sentido. Pueden hacerlo impunemente porque la España oficial del régimen del 78 no reconoce entre sus mitos fundacionales a los que combatieron por defender las libertades de todos frente al fascismo y es perfectamente capaz de celebrar actos cívicos militares como este de hoy, en un espacio marcado simbólicamente por la traición y la vileza de los que levantaron sus armas contra el pueblo español y su República como muestra la placa que preside la calle. Para esta gente las palabras de Antonio Machado no tienen lugar en un acto como el de hoy. Pobre España, atrapada su alma en una fosa sin nombre.

En España lo mejor es el pueblo. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan a la patria y la venden; El pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre. Antonio Machado.

Al toque de atención, firmes; a la voz de mando, desfilan calle abajo hasta la tribuna de autoridades. Los soldados gritan «Por encima de todo esta la Victoria y el Valor», hay salvas al aire, en la tribuna se habla de la unidad de la patria expresada en la bandera, de valores constitucionales y de democracia moderna, de los españoles muertos en defensa de los colores de la enseña nacional, pero ha habido acciones en la política de los promotores del acto y en la elección del espacio que le han quitado, efectivamente, toda credidlidad y convierten esta mañana de domingo en una burla cruel.

Los símbolos significan lo que significan y Boixareu Rivera, «hijo predilecto ¡Presente! de la ciudad de Guadalajara, caído por Díos y por España a manos de la hidra rojo separatista para redimir con su sangre a la Cataluña traidora», es quien le da el verdadero fondo a la jornada; su sombra prostituye la solemne ceremonia y vuelve los clarines y tambores en la expresión de una humillación más de nuestra ciudad, y convierte un acto de afirmación nacional y constitucional en un horror.

No es casualidad nada de lo que pasa. Hay algunos hechos que se deben recordar para entender que está pasando:  Boixareu Rivera murió en combate en un pueblecito de la ribera del Segre al frente de su compañía de Tiradores de Ifni y no pudo ver físicamente la victoria franquista. El PP de Guadalajara se ha negado expresamente a retirar el homenaje permanente que le brinda la ciudad.

Al hacerse en este espacio por decisión del grupo municipal del PP, Boixareu Ribera sirve así involuntariamente de inspiración y ejemplo a los jóvenes soldados y a la ciudadanía, y de ejemplo ante las «amenazas a la unidad de la patria» que en algunas zonas del territorio nacional se están produciendo, si hemos de repetir la expresión utilizada por algunos miembros del PP. Un acto como el de hoy en Francia, Italia o Alemania sería impensable; la resistencia primera vendrá de los propios militares que no se reconocen en el fascismo pasado y donde tampoco hay calles dedicadas a traidores.

El PP de Guadalajara y sus «voluntarios para la jura», buena parte de ellos cargos públicos populares y sus familias, se han vestido de demócratas, pero antes de salir a la calle se han puesto una colonia que apesta a postfranquismo, su aroma natural; posiblemente pocos de ellos han reparado en la contradicción que supone hacer un honrado acto cívico militar en una calle marcada con el nombre de un golpista; es triste, no lo ven, no se dan cuenta, es legal, dirían.

El acto de hoy en Guadalajara es un perfecto ejemplo del fracaso en la pretensión de reinsertar a los franquistas y a quienes se consideran sus continuadores, en el seno de una sociedad democrática; no se ha logrado asentar una democracia plena al hacerse la Transición sobre la base de la impunidad del franquismo y del desprecio y la negación de la República como el régimen jurídico constitucional y legal anterior al nuestro, siendo el resultado final hoy, que la primera víctima colateral de estas contradicciones sea la propia democracia, reducida a una simple fachada.

roman bandera retocado

Aunque denunciemos aquí esta aparente contradicción entre el sentido del acto y el cruce de símbolos presentes, pudiera ser que estuviéramos equivocados. Podría ser que no hubiera contradicción ninguna, que los golpistas del 36 y su herencia miserable, sean realmente la base sobre la que se ha construido la España actual y los asesinados en fosas sin nombre sigan siendo los criminales que afirman las sentencias que los condenaron. Como demócratas, como antifascistas y como personas de izquierda debemos alzar nuestra voz sobre esto. Esta es la España real, el régimen real, esta es la realidad fruto de esa herencia indeseable.

A esta ofensiva simbólica del PP y de las instituciones del régimen, sólo cabe oponerse con una fuerza igual o superior. O defendemos la República abiertamente y el ejemplo de los que antes que nosotros lucharon por ella, por la ilusión de una España democrática y antifascista, respetuosa con sus pueblos y su pluralidad, con los derechos de los trabajadores o estaremos acabados como país. No son nuestros compañeros solamente los que siguen olvidados en la fosa, es la España democrática y su futuro. Tengamos el valor de denunciar todo esto y de luchar por la República.

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