Joseph Putz nació el 24 de abril de 1895 en Bruselas (Bélgica).
Tras obtener su Brevet, se convirtió en empleado-redactor en el Ayuntamiento de Pré-Saint-Gervais (Sena).
Movilizado en 1914 como soldado, gaseado, terminó la guerra con el grado de teniente, poseedor de la Cruz de Guerra y de la Legión de Honor.
Mientras asistía a clases, siguió una carrera en administración.
En 1920 fue jefe de departamento en el Ayuntamiento de Montrouge, luego en el Kremlin y, finalmente, en 1930, en el Ayuntamiento de Stains.
Durante las elecciones de 1935, el municipio se volvió comunista y Jean Chardavoine fue elegido alcalde. Tras un robo en su caja registradora, Joseph Putz fue sospechoso, y la relación entre ambos se agrió, como Joseph Putz se defendió en el periódico de Doriot, “L’Emancipation”.
Joseph Putz dimitió de su cargo a principios de octubre y se marchó a Marsella, donde escribió al tesorero municipal, amigo de Doriot. Al momento de su dimisión, ganaba 42.000 francos anuales.
Sin afiliación partidista, afirma haber leído obras de Marx y Lenin, así como numerosos libros publicados por el CDLP, y estar especialmente interesado en cuestiones económicas y urbanísticas. Lee L’Humanité .
Miembro de la CGTU, Joseph Putz también es miembro del Socorro Rojo Internacional y del Comité “Paz y Libertad”. Preside la sección de la FSGT en Stains. Casado, pero separado, reside en el número 15 de la rue des Boulets, París ( distrito 11 ).
España
Joseph Putz acompañó el convoy del movimiento “Paz y Libertad” que partió de la estación de Austerlitz (París) y llegó a España el 30 de noviembre de 1936.
Asignado a la 14.ª Brigada de Infantería , fue nombrado comandante de instrucción en Albacete y Mahora. Al finalizar su formación, fue nombrado comandante del 13.º Batallón “Henri Barbusse”.
El batallón intervino en la Batalla de Lopera, donde la 14.ª Brigada de Infantería sufrió enormes pérdidas. Tras el desastre de Lopera, el comandante del 12.º Batallón , Gaston Delasalle, fue acusado de traición. Joseph Putz presidió el tribunal militar que lo condenó a muerte. André Marty especifica en una nota:
Putz presidió el consejo de guerra que, en enero de 1937, condenó a muerte al comandante del XII Batallón (D.) por sabotaje y desmoralización sistemática en presencia del enemigo. Sin embargo, mediante su intervención personal, logró la absolución de D. del cargo de connivencia con el enemigo en un intento por salvarle la vida. Ejecutada la sentencia, tras la confirmación del comandante de brigada y del comandante de sector en Jaén, Putz se encontraba en tal estado que el comandante de la Brigada W… en presencia del comisionado Heussler me pidió que le levantara la moral.
Posteriormente participaría en las batallas de Las Rozas en enero y Jarama en febrero de 1937, durante esta última sería herido.
Fue ascendido a comandante de la 14.ª Brigada de Infantería . En el número 2 del periódico de la 14.ª Brigada de Infantería , Le Soldat de la République (El Soldado de la República ), un breve artículo destacaba la simpatía que inspiraba:
El Teniente Coronel Putz, nuestro buen camarada, acaba de ser nombrado comandante interino de la 14.ª Brigada . Extendemos nuestras felicitaciones a nuestro valiente camarada, el Teniente Coronel Putz. Este nombramiento complacerá a todos nuestros camaradas.
Los informes de este período son muy elogiosos:
Capitán propuesto como comandante del ejército burgués, excelente oficial, muy valiente, muy popular entre sus hombres, imparcial, de origen burgués o de clase media baja. (Informe sin firmar de febrero de 1937)
“Su conducta bajo fuego había sido considerada hasta entonces ejemplar: un excelente líder de hombres, un coraje magnífico, un conocimiento táctico de primer nivel, etc.”
En abril de 1937, Joseph Putz fue reemplazado por Dumont como comandante de la 14.ª Brigada de Infantería . Según Marty, fue relevado del mando porque la brigada se caracterizaba por «un completo espíritu de desorganización, del cual él era el principal responsable». Su sucesor corroboró esta afirmación. Posteriormente, fue asignado al Cuartel General de la División.
En mayo-junio de 1937 fue enviado a Bilbao:
No he tenido conocimiento de ningún informe oficial sobre la conducta de P. en Bilbao. Sin embargo, fuentes extraoficiales y la prensa inglesa han elogiado su conducta. Se dice que él y las tropas bajo su mando protegieron la evacuación de Bilbao por parte de las fuerzas republicanas. (Informe de Vital Gayman)
A su regreso, se le asignaron varios mandos en la 35 División .
El asunto del ayuntamiento de Stains le está pasando factura poco a poco. En una carta fechada el 6 de mayo de 1937, Jean Chardavoine, alcalde de Stains, advierte al partido de los peligros que podría correr al tener a tales individuos al frente de un ejército.
En marzo de 1938, Marty solicitó que una comisión de investigación examinara su caso. Surgió otro factor agravante: había traído a su novia a España (véase la biografía de Gisèle Théssée) y la había destinado a un hospital de brigada. Según Vital Gayman, en un informe sin fecha: «La presencia de su compañera tuvo un impacto muy negativo en la conducta y la moral de P. en España».
“A pesar de todo, a pesar de los errores que P. pudiera haber cometido posteriormente, su conducta durante los primeros meses de su estancia en España parece garantizar innegablemente su condición de buen luchador antifascista, al menos durante ese período.”
Al regresar de un permiso en Francia en mayo de 1938, Joseph Putz se encontró sin destino y le escribió a Marty para solicitarlo. Finalmente, Marty le ofreció la desmovilización.
“[…] en mi opinión, la única solución, ya que no hay mando para usted, sería simplemente desmovilizarlo a través del general Gómez y regresar a Francia.” (Carta del 11 de mayo de 1938)
Luego regresó a Francia y más tarde trabajó en la administración en Argelia.
Segunda Guerra Mundial
Joseph Putz quedaría marcado por esta guerra española y se sentiría cercano a los combatientes españoles y a los brigadistas.
Tras combatir en las Fuerzas Francesas Libres en África, formadas principalmente por republicanos españoles y veteranos de las brigadas, se convirtió en el comandante de la “Nueve” (2ª División Blindada del General Leclerc) que sería la primera unidad en entrar en París.
Raymond Dronne, en “Diarios de viaje de un cruzado de la Francia libre”, lo describe así:
Al frente de este batallón, fuertemente marcado por su carácter hispánico, se encontraba un líder extraordinario: el comandante Putz. […] Putz tenía una apariencia poco militar, aunque se esforzaba por aparentarla. Era un guerrero. Era abierto, sonriente y amable. Sin duda, era el hombre indicado para dirigir una unidad así. (Página 248)
Joseph Putz murió durante la ofensiva de Grussenheim el 28 de enero de 1945.
Fue nombrado Compañero de la Liberación el 24 de marzo de 1945.
Balk, T., Sedillo, J. y Bastien, J. (2025). La quatorzième. D’après des rapports, des conversaciones, des cuadernos de notas. [Versión francesa de JE Sedillo y J. Bastien] . Madrid: Comisariado de las Brigadas Internacionales. Disponible en biblioteca: https://hdl.handle.net/10622/97174116-88FF-4534-BA2B-641C18D94410Theodor Balk (DRAGUTIN,Fedor Gustincic (1900) fue un médico yugoslavo que sirvió en la XIV BI y cronista de la misma. Lo obtenemos del archivo de la AABI. Balk fue médico en el HOSPITAL MILITAR instalado en el Colegio de las Adoratrices en Guadalajara.
Comerntario. Sobre la actuación ante Lopera de la XIX BI según testimonio de Theodor Balk (Fodor Dragutin) / Pedro A. García Bilbao
Theodor Balk dedica un capítulo de su libro a narrar la actuación de la XIV Brigada Internacional en el ataque a Lopera en diciembre de 1936. Gracias a Balk vemos a los comandantes de batallón sobre el terreno, entre ellos el que luego sería el coronel del regimiento de la Francia Libre donde servía la 9ª Compañía que entraría primera en París. Joseph Putz (sobre la trayectoria de Puts vide: Grason 2014). (Putz en Lopera está a cargo del 13º Bón. XIVªBI. EPR).
En la actualidad hay una obra de referencia indudable sobre el conjunto de la batalla, es La XIV Brigada Internacional en Andalucía. La tragedia de Villa del Río y la Batalla de Lopera de Antonio Pantoja Vallejo y José Luis Pantoja Vallejo, quienes son catedrático de la Universidad de Jaén y cronista oficial de Lopera respectivamente. Obra documentada y solvente parte de un proyecto de investigación que no se ha detenido y que cuenta con nuevas aportaciones tras rastrear informes en archivos españoles, franceses y rusos. Balk, por su parte, hace una aportación que es en sí mismo un testimonio histórico más que una pieza historiográfica.
La XIV Brigada Internacional “La Marsellaise” se había creado el 2 de diciembre de 1936 en Albacete con los batallones “Sans Nom” o “Des Neuf Nationalités”, “Vaillant-Couturier”, “La Marsellaise” y “Henri Barbusse”. Se hace cargo de la brigada para la operación el mando el polaco Walter, antiguo oficial profesional, quien apenas conoce la unidad. Cuenta con veteranos antiguos oficiales (Joseph Putz 13 Bon., Delasalle, 12 Bon.) en los puestos de comandantes de batallón, con el italiano Aldo Morandi como jefe de EM y el francés André Heusler de comisario.
La unidad la compone una mayoría francófona pero el número de nacionalidades y lenguas es enorme, llevándose la palma en lo de la variedad el 9º batallón, en los demás se procura reunir los idiomas por compañías como es el caso de la compañía anglo-irlandesa del veterano capitán George Nathan adscrito al batallón La Marselleise. Entraran en combate por primera vez con una instrucción previa de mínimos, notoriamente insuficiente.
Balk ofrece una narración desde dentro, sin afán exhaustivo, y si bien desea contar en qué consistió la acción de la XIV BI en la operación ante Lopera, refleja más bien la percepción del combatiente normal que no tiene otra visión que la inmediata más algunas ráfagas de información general que oye de los mandos y es desde esa base con la que intenta reconstruir el conjunto. No es un informe interno donde pueda señalar errores o desaciertos, no muestra el horror de la lucha, lo que pretende es contar lo sucedido hasta donde puede, destacando el heroísmo y sobre todo que el esfuerzo mereció la pena aunque no se lograra tomar el objetivo. Su texto es un texto que también es de lucha.
Es imprescindible destacar que la pretensión de Balk no es describir la batalla de Villa del Río-Lopera, sino solamente qué le pasa a una unidad concreta, la XIVª BI, de forma que una vez más vemos como las acciones de todas las otras unidades desaparecen de la vista; en ocasiones casi cabría pensar que se trata de una guerra o una campaña en las que solo combaten los internacionales contra los facciosos, porque el protagonismo de las unidades españolas desaparece de la vista. También podríamos decir que si hay recuerdo vivo de esas acciones pudiera ser por la presencia de los internacionales, a cuya memoria hay asociaciones consagradas y atención historiográfica. Existe una asociación dedicada a las BB.II pero no hay una asociación dedicada a la memoria de la 3ª BM, la 16ª BM, la 20ª BM o la 25ª BM que comandadas respectivamente por los militares de carrera José Mª Galán, Martínez Cartón, López Mejías o Dueso Lanlaida combatieron en estas operaciones.
La XIVª BI era una unidad destinada al “choque” aun antes de estar dotada de efectivos. Es decir, se crea como una unidad destinada a la fuerza de reacción del nuevo Ejército Popular Regular que se está formando y cuyo cometido es acudir donde sea necesario para hacer frente al enemigo. Pero si es de choque la XIVª de Walter , también lo es la 3ª BM de Galán. Balk no entra en esto. Está destinado en la XIVª y vive los enfrentamientos en torno a Lopera y eso es lo que nos va a contar. No hay texto equivalente entre los combatientes de la 3ª BM. Galán, quien sobrevivió a la guerra y hubiera podido habernos dejado unas memorias que hubieran tenido enorme interés, Henríquez Caubín, jefe de E.M de la 35 Div. en el Ebro, sí lo hizo, pero Galán no.
El texto está escrito a posteriori, de los combates de Lopera obviamente, y tiene mucho de reconstrucción e intento de racionalización de lo sucedido; es alguien que va a convivir con los supervivientes de la acción y que por su labor como médico tiene acceso a todos ellos fácilmente. El texto forma parte de las obras canónicas en cuanto a objetivos y sentido que impone la ortodoxia del Partido Comunista Francés que es la entidad que ha estado a cargo de la gestión de las BB.II por cuenta de la Komintern. Balk se mueve en esas lindes del relato oficial. Su texto es muy representativo del tipo de obras que ensamblan testimonio y memoria sobre los acontecimientos y que resaltan el relato colectivo en vez del individual, logrando Balk tal vez un cierto equilibro entre ambos polos: es la tensión entre el nosotros y el yo que señala Édouard Sill (2021) sobre la constelación de memorias y escritos de los voluntarios franceses y que el llamará “el coro inaudible”, pues muchos textos quedaron opacados por alejarse del relato oficial del partido, del propio del ambiente dominante en la Francia de la No intervención y desde luego por el posterior momento de la Guerra Fría donde se volvieron a ocultar unos a la par que los críticos de tendencia troskista o anarquista serían favorecidos. Balk, no obstante, escribe bien y su esfuerzo nos permite ver por dentro los episodios que atraviesa. A diferencia de los que novelizan los hechos y los vuelven casi estériles como fuentes de información, Balk pretende reconstruir lo vivido por ese “nosotros” y ofrece fechas y referencias que hoy son una ventana sobre los hechos.
Además de a Joseph Putz, Balk cita también al veterano capitán Delassalle (12º Bon. XIVª BI) comandante de otro batallón, quien luego será sometido a consejo de guerra. Fue el comisario Hessler el principal acusador de Lassalle y con la aquiescencia de Marty del mando central de las brigadas logró su juicio y condena (Maitron. 2009a). Hessler marcha de España ya entrado 1937, prosiguiendo su trabajo para la Komintern (es decir, no era simplemente un militante del PCF). El 12 de agosto de 1942 fue muerto en su casa en Essert (Francia) a manos de antiguos compañeros veteranos de España entre ellos Pierre Georges, el carismático Colonel Fabien de la Resistencia francesa; esta acción contra Hessler se realizó días antes del primer atentado contra un oficial alemán en París y que estuvo realizada por Fabien (vide: Maitron, 2009b).
Sin entrar a otras referencias posteriores, lo descrito en este capítulo sobre Delassalle es escaso, si bien se le muestra algo vacilante; todo esto en un contexto en el que el impacto psicológico de los primeros combates de la unidad y las bajas sufridas llevan a algunos a hablar de traición como forma de explicar el desastre sufrido. No debe olvidarse que Balk escribe su texto en 1937, cuando apenas ha pasado tiempo desde el juicio a Delasalle a quien se le va a convertir en el cabeza de turco de lo sucedido, llegando a forzarse su procesamiento y ejecución. Lo ocurrido con Delasalle exige una investigación específica, en este texto —este capítulo—, no obstante, no se le acusa de nada. Es claro no obstante que el desastre llevó a algunos a decidir que se debía buscar un culpable, pero curiosamente, no va a ser el general Walter, responsable último de las operaciones de la Brigada y quien no se desempeña muy acertadamente que digamos, pero ocurre que tampoco es procesado el comandante del 9º batallón, el que fuera literalmente aniquilado ante Villa del Río, un oficial que salva su vida abandonando a sus soldados cruzando el río, dejando a todos atrás. Walter ni siquiera está presente en el consejo de guerra que se le hace a Delasalle. La explicación a todo esto no es militar es política y tiene que ver con los equilibrios internos de la Komintern. Tanto Hessler, como Marty, como Walter son cuadros importantes y no se les puede cuestionar. Delasalle, por su parte había tenido un enfrentamiento con Marty durante el motín de la Flota francesa en el Mar Negro en los días de la Guerra Civil Rusa y parece claro que no era de su confianza. Añádase a eso
Lo que vemos en este texto es a una fuerza de infantería que no ha operado nunca conjuntamente y con casi nulos medios de comunicación y enlace que opera en terreno casi descubierto entre posiciones defensivas enemigas. Se cita al 9º batallón de la XIVª BI sin entrar a detallar que les ha ocurrido.
Sabemos que el 9º batallón de la XIVª BI había llegado el primero a Andujar en tren en la tarde del día 23 al 24 y que recibió la orden de acudir a Villa del Río de inmediato. Cruzaron el Guadalquivir y avanzando en descubierta por la carretera sin muchas preocupaciones —debe recordarse que la unidad no tenía experiencia y que nunca habían hechos maniobras de ese tipo— y sin una idea clara ni del terreno ni de la ubicación del enemigo. El objetivo inmediato es tomar posiciones en una cota entre Montoro y Villa del Río, el cerro del Telegrafo y proseguir su avance posteriormente. El resultado fue que tendrían un combate de encuentro con fuerzas enemigas y que además se verían rodeados por tres de sus flancos. El choque fue directo y brutal, derivando muy pronto hacia el pánico en medio de la noche,. retroceden en desorden hacia el Guadalquivir y muchos mueren al intentar escapar cruzando el río. El mayor Stomatov, comandante del 9º batallón, huye abandonando a sus hombres. En apenas unas horas, un batallón regular (700 efectivos) quedó destruido, si bien los supervivientes (200) fueron llegado en los días posteriores a líneas propias. Walter ha perdido el 25% de sus fuerzas.
El día 24 las fuerzas facciosas ocupan finalmente Villa del río y Montoro. Ese mismo día 24 se incorporan los batallones que faltaban de la XIVª y Walter se ha hecho una idea de las posiciones enemigas gracias a un reconocimiento previo nada más llegar. El 26 llega a Andujar la 3ª BM de Galán. Lopera está en manos enemigas y el general Queipo de Llano pretende que sus fuerzas avancen en dirección a Porcuna partiendo de Lopera. La llegada al sector de las nuevas fuerzas republicanas, las citadas XIVª BI y la 3ª BM, permite al general republicano Hernández Sarabia ordenar un contraataque que impedirá ese nuevo avance. Las ordenes de Hernández Sarabia son un ataque de flanco en los dos nudos enemigos de Villa del Río y Lopera. Balk recoge la Orden de operaciones del día 28 de diciembre que recibe Walter:
Informaciones sobre el enemigo. El enemigo ha tomado Montoro, Villa del Río, Cañete de las Torres y Valenzuela. No tenemos información precisa sobre sus fuerzas, pero sabemos que posee tres escuadrones [de caballería]: dos de marroquíes y uno compuesto por voluntarios, éste último de poco valor. En infantería dispone de unos cuatro batallones: uno de Regulares, otro del Regimiento de Cádiz, un batallón de Falangistas y otro de Carlistas (Requetés). Artillería: cinco baterías de las cuales dos son de 105. Parece que el enemigo ha recibido algunos refuerzos cuyo número, aun aproximativo, desconocemos. (…) Parece que las intenciones del enemigo, que por otro lado no parecen muy definidas, son las de tomar Porcuna por detrás y así forzar el paso a Martos y Andújar a objeto de socorrer a los asediados en Santa María de la Cabeza y subir la moral de las tropas. Idea de la maniobra: atacar al enemigo en el subsector sur teniendo como objetivo principal la línea Villa del Río – Bujalance – Cañete de las Torres, y como objetivo eventual Montoro – Bujalance.
Y como resultado de esa orden se suceden en cascada las ordenes a los batallones de la XIVª desde su propio mando. Putz recibe la orden siguiente, y que nos proporciona Balk, es el esfuerzo postrero que se les pide, cuando llega esta orden llevan varios días de desgaste continuo y están casi sin reservas:
Orden al 13º batallón. El batallón debe apoyar al batallón Delesale. Debe atacar Lopera. Tienen ustedes a sus órdenes una compañía de ametralladoras del 10º batallón.28–12–36. El Comandante de la 14ª Brigada, General WALTER.
Los combates son muy duros y las tropas de Queipo pasan a la defensiva en puntos escogidos donde resisten pese a la presión, ante esa situación Queipo acude a sus reservas y ordena ante el peligro un ataque de flanco en el área de Lopera que impedirá que la XIVª tome la localidad.
Es preciso destacar que el apoyo aéreo del que dispone la defensa de Lopera y Villa del Río es muy intenso, particularmente los días 27 a 29 de diciembre, con decenas de salidas de cazas y bombarderos que atacan las concentraciones de tropas, los emplazamientos de artillería y las posiciones republicanas. Igualmente, la observación aérea permite comunicar al mando faccioso las posiciones y movimientos enemigos. Los aparatos llevan radio y comunican a su base que luego puede conectar por teléfono con el mando local, además de los lanzamientos con mensajes fisicos que tiran sobre las posiciones. Pese a disponer de un aerodromo cercano, la aviación republicana no hace acto de presencia durante los combates, siendo la total indefensión ante los ataques aéreos una de las claves de la evolución de la batalla.
Aunque la XIVª ha logrado ocupar posiciones muy cercanas a Lopera, no tiene ya fuerzas de reserva y las bajas se acumulan. Finalmente los republicanos deben cesar su ofensiva y replegarse mientras en los días inmediatos las tropas de Queipo avanzan hacia Porcuna que cae el día 1 de enero.
Vuelve así a repetirse un esquema de situaciones que veremos muchas veces en la guerra. Tropas de choque republicanas acuden a un sector en retroceso, contienen al enemigo y se desgastan en un ataque para el que no tienen los medios suficientes para vencer y aunque logran fijar al enemigo no hay tropas de maniobra disponibles para aprovechar esa situación y avanzar aprovechando la situación creada. Esta es la historia de la XIVª BI y la de todas las fuerzas de choque de la República, acudir a donde hagan falta con escasos medios y mucho coraje para intentar frenar al enemigo o atacar contando más con la sorpresa y la voluntad que con medios materiales de victoria.
En el frente de Córdova, apenas unos días después de Lopera, la XIVª BI y la 3ª BM parten de emergencia para el frente de Madrid donde una nueva ofensiva enemiga en el área de la carretera de La Coruña pone en riesgo la capital. Walter dejará el mando de la XIVª que pasa primero a Putz y luego a Jules Dumont, quien destacará por su incompetencia como profesional al mando la unidad. Walter se lleva con él a Joseph Putz y le situara en el EM de la 35 División que se está formando.
La valoración del comportamiento de las unidades que ofrece Salas Larrazabal es clara. En los veinte días de combates, las tropas del Ejército de Queipo de Llano han roto las líneas y avanzado para ocupar una rica zona agrícola, alejar las amenazas a Córdoba y mejorar las comunicaciones propias, amenazando el fondo enemigo. No obstante, señala Salas Larrazabal, las tropas republicanas en línea han impuesto cierta lentitud al avance, reconoce la buena actuación de las milicias mandadas por el comandante García Vallejo (otras unidades milicianas directamente se han desbandado) y con ello han permitido la llegada de tropas regulares de refuerzo que logran a un alto precio establecer un nuevo equilibrio en el frente. Esta es la batalla de conjunto en la que participan la XIVª, Balk, Putz, Walter y todos los demás que cita Balk en su texto.
En el capítulo que recogemos. Balk entra en cierto detalle de la actuación de los batallones 10º, 11º y 13º, pues el 9º ha quedado muy maltrecho y sus restos pasan a formar una reserva. La actuación ante Lopera no logrará tomar la localidad pero ayuda a impedir nuevos avances directos en la zona.
Una cuestión pertinente es si las cosas podrían haber ido de forma distinta. Las tropas regulares que eran las BBII y las BBMM tal vez no contaban con medios suficientes para expugnar posiciones enemigas, pero muy posiblemente se hubieran mantenido bien en posiciones defensivas. ¿Qué hubiera pasado de llegar un día antes o dos, los batallones de la XIVª? ¿Estaríamos hablando de la defensa victoriosa de Lopera y Villa del Río? ¿De cómo las tropas de Queipo se estrellaron contra sus defensas antes de ser desbordas y hechas retroceder por las nuevas BM republicanas que acudían al sector? Se podrá decir que esto no tiene mucho sentido pues incluso en ese caso la suerte del frente y la guerra tal vez no hubieran variado, pero hay unos detalles que merecen ser considerados. Veamos:
El texto ofrece el detalle de cómo fue el desempeño de los destacamentos de caballería que Putz por orden de Walter, el comandante de la XIVª BI , manda de exploración el día 23 , uno en dirección de Villa del Río y otro hacia Lopera. El primer destacamento encuentra ya un cordón defensivo y debe retroceder, pero el segundo entra en Lopera que se les aparece abandonada y desguarnecida. El primer destacamento, nos dice, se compone de una sección de 13 soldados de caballería y es de suponer que los que entran en Lopera son otros tantos. Se informa que su presencia es detectada por un batallón enemigo que avanza hacia Lopera y que se mantiene a distancia ante su presencia. Se ha especulado por las razones de Walter para no ordenar de urgencia a Putz que sus tropas entren en Lopera ese primer día tras los jinetes. Salas Larrazabal dice que teme que se repita un encuentro desastroso como el sufrido la noche anterior por el 9º batallón, Walter, dice Salas, no quiere arriesgarse y por ello habría mandado exploradores de caballería, nos dice Balk, y esperará a que se vayan incorporando a su despliegue los otros dos batallones de infantería restantes que estaban por llegar; esto es muy posiblemente cierto, pero en realidad hay más factores con toda seguridad. También hay más preguntas:
¿Eran tropas de caballería en verdad? ¿Una descubierta de infanteria? ¿Un blindado? Balk dice con claridad que tropas de caballería. ¿Cuándo se entera Walter de que han entrado en Lopera sus exploradores? No parece que dispusieran de comunicación telefónica con ellos, por lo que la noticia le llega posiblemente al regreso del destacamento. ¿A que distancia estaban los soldados de la XIV? Esto es muy relevante, no hay tropas adyacentes, es una descubierta en una zona donde se desconocen las posiciones enemigas, las fuerzas propias más cercanas estarían al menos a unos diez kms. ¿Pudieron haberse enviado tropas motorizadas tras la avanzadilla de caballería? ¿Seguir a los jinetes de cerca en camiones? La respuesta es que no por al menos dos motivos.
La sección de caballería se estaba arriesgando, pero arriesgar a una compañía en camiones era algo que Walter que tal vez desestimara tras haber perdido un 25% de sus batallones casi antes de empezar. Igualmente habría que saber si tenía los camiones disponibles para un avance de emergencia en esos momentos pues Los medios de transporte estaban siendo usados para traer la fuerza restante a la zona, no para avanzadas. Sabemos que se habían empleado incluso autobuses, no solamente camiones, regresando los autobuses a retaguardia. Por otra parte, de autobuses no se puede salir rápidamente; recuérdese el incidente en Caspe en el avance de las milicias catalanas cuando se presentan ante la localidad como si fuesen de excursión, siendo destruido uno de los vehículos con sus ocupantes, en aquella ocasión fue un oficial de artillería quien tomaría el mando y ordenó un despliegue correcto y tomó la localidad con facilidad. En Lopera, no obstante, los batallones una vez han llegado ya, cuentan con decenas de camiones que ayudan al apoyo logístico y a mover las fuerzas como atestigua la propia aviación facciosa que los ataca y hostiga.
No obstante estas consideraciones sobre las acciones de la caballería, Balk veamos como nos relata lo sucedido con la sección que llega hasta Villa del Río el día 24:
El comandante Putz envía dos patrullas de caballería. Es mediodía. La primera se compone de trece hombres y su objetivo es Villa del Río. A dos kilómetros del pueblo recibe fuego del enemigo situado a escasos metros. Hay que saltar echarse a tierra, hombres y caballos. Las balas de dos ametralladoras silban por encima de las cabezas. Los jinetes disparan sus mosquetones. Parece que se ha estado tirando durante dos horas y la cosa no dura más de veinte minutos. Se agotan las municiones. De vez en cuando se vuelve la vista atrás. Gesto inútil: los batallones están a quince kilómetros. No hay que esperar ayuda. Las municiones escasean. ¿Van a dejar su piel el primer día? Parece amargo. Los trece se retiran con un solo herido. Una auto–ametralladora les ha salvado.
Resumamos la situación. Salas Larrazabal no entra en este nivel de detalle, pero Balk que hace otro tipo de obra, sí. Los exploradores se ven hostigados por fuego de ametralladora desde una posición en alto casi adyacente al pueblo, obligándoles a hacer pie a tierra, es decir, estaban muy cerca y alejarse les hubiera expuesto a fuego certero. Tras unos minutos de hostigamiento que les parecen horas y en los que los jinetes agotan la munición de sus tercerolas (es de suponer que eran las carabinas cortas de reglamento en caballería, los mosquetones en palabra escogida por el traductor de Balk), Balk dice que fueron salvados por el fuego de un blindado propio que les precedía, pues esperar ayuda de la infantería propia no era posible pues se encontraban a diez o quince kilómetros atrás. Así cubiertos la sección puedo ponerse a salvo y retornar con los informes. Si hemos de creer a Balk, había al menos un blindado de exploración. ¿Un camión blindado “Bilbao”, de los que estaban dotadas las fuerzas de seguridad? Tendríamos que comprobar, si ello fuera posible, los medios disponibles de ese tipo con los que contaba Walter.
Walter hizo bien en mandar los exploradores, tal vez hubiera debido mandar una compañía tras ellos, aunque fuese a pie, pero todo indica que cuando esto ocurre sólo tiene un batallón disponible, y si le quitas dos compañías a un batallón te quedas a la mitad. Y otra cuestión, los jinetes que entran en Lopera han visto un batallón enemigo en las afueras, frenado por su presencia aunque muy posiblemente desconocieran la envergadura de la fuerza que han percibido en la población. Los. 13 o 14 hombres son muy pocos para ocupar nada, no era esa su misión tampoco. Tras retirarse la caballería, el batallón enemigo avanzó y tomó posiciones defensivas en Lopera, y para cuando Walter recibe las noticias de los exploradores, Lopera ya está ocupada y defendida. La ventana de oportunidad se abrió muy pocas horas. Esto explica la situación que tiene Walter ante si. Esa noche es el propio Walter con Morandi y otros oficiales quien hace su propio reconocimiento sobre el terreno hasta llegar a la zona ya batida por las balas enemigas. En la mañana siguiente ordena avanzar a sus batallones sobre Lopera si bien sin saber si el enemigo ha completado un perímetro defensivo en las colinas de alrededor, necesitan avanzar hasta el contacto para establecer las posiciones, valorar la zona y atacar. Además de las posiciones en el propio pueblo, el enemigo ha ocupado algunas colinas que se alzan sobre los olivos, y dispuesto sus ametralladoras; cuentan además, con varias baterías de artillería a retaguardia como pronto comprobaran los republicanos y dirigidas por observadores con comunicación, además de con apoyo aéreo que como hemos expuesto tendrá un papel casi decisivo. Walter no tiene apenas otro recurso que los tres batallones de infantería que le quedan y apenas una batería. Por no tener no tiene ni teléfonos de campaña. Debe tenerse en cuenta que las fuerzas de la XIVª BI empezaron siendo unos 3400 efectivos mientras que los defensores de Lopera y Villa del Río suman unos 3000. No hay ratio de fuerzas para atacar con seguridad. Les han ordenado una acción desesperada.
El texto de balk nos relata que la batería de apoyo de la XIV no dispone de comunicaciones y que debe improvisar observadores. También que debe avanzar y exponerse para lograr tiro efectivo, el hecho es que en la operación de ataque, la artillería propia no solo es inferior sino que no tiene visión adecuada sobre las posiciones enemigas. hay un apoyo artillero desde la distancia en Porcuna, pero sus tiros sonde hostigamiento y caen sobre Lopera, cuando lo que se necesita es tiro de supresión cercano y directo sobre los puntos de resistencia enemigos.
En resumen: ante Lopera, los medios disponibles son escasos, se trata de una fuerza de infantería de cuatro batallones bisoños, uno de los cuales es aniquilado el primer día, con algunos oficiales con experiencia pero que están operando por primera vez juntos, con una mayoría de tropa novata que habla además idiomas diversos que no facilitan la coordinación. Faltan comunicaciones y armas automáticas, siendo poco fiables las disponibles. se mueven en terreno casi descubierto y no parten de posiciones establecidas, llegan a la zona de combate tras una marcha por el llano y tienen ante si una población con algunas elevaciones alrededor desde las que se les puede ver llegar sin problemas, algo agravado por la amplia zona despejada entre los olivares de más allá de las colinas y las primeras casas. Es casi un campo de tiro . En estas condiciones la suerte del combate parece previsible.
No logran tomar la población pero si presionar mucho a los defensores aunque a un alto costo. Hay algunos cientos de bajas definitivas y un gran numero de heridos. La mayoría de las bajas definitivas de la XIVª son del 9º batallón en su accidentado encuentro nocturno. Walter tal vez podría haber tomado otras decisiones, pero su margen de maniobra era escaso.
Putz y su batallón se desempeñan correctamente para las circunstancias y se percibe el aprecio y respeto que inspira a sus soldados. Putz se comporta como el mando que valora la vida y el esfuerzo de sus hombres y no quiere desperdiciar el caudal de voluntad y sacrificio que se ha puesto a sus ordenes. Es además muy consciente de la falta de preparación de su tropa. Pero sobre todo, Putz tiene una gran fortaleza moral, no se hunde ante la grave situación por la que atraviesan y que un veterano de 14-18 como él sabe muy bien cómo va a acabar.
Sobre Delassalle hay pocas referencias en el texto de este capítulo, pero es claro que su desempeño fue muy negativo. El 12º batallón que comanda es después del 9º el que más bajas sufre. La compañía del capitán Nathan tendrá un papel destacado entre las del 12º batallón, quizá como consecuencia de la energía impuesta por el veterano Nathan y la fuerza moral de sus hombres, pero la iniciativa y energía de Nathan no impedirá que de sus 220 efectivos solo sobrevivan 78; han avanzado y tomado posiciones importantes pero no han podido mantenerse. Un sacrificio tan doloroso como estéril.
Además del momento inicial (día 24) cuando Lopera estaba desguarnecida, ¿hubo alguna alternativa operacional para la XIVª BI ante Lopera. Walter les lleva al ataque por uno de los peores sitios. ¿Tenía mapas fiables Walter o solo los Michelin de carreteras? Tal vez pudo haber fijado una línea de resistencia y ordenar un flanqueo y envolvimiento de Lopera. Esto habría sido perfectamente posible si hubiera contado con una segunda o tercera brigada a su disposición, pero no las tenía. Optó por un ataque frontal a despecho de las bajas. Su táctica no era era muy depurada que digamos. Haría lo mismo en la ofensiva de La Granja (Segovia) en en mayo-junio de 1937. El resultado fue muy parecido, las circunstancias también. En la Granja tras el desastre de los dos primeros días fue relevado del mando y sustituido por el carismático Mayor Gustavo Durán, quien con otra táctica logró algunos éxitos pese a que la operación sobre Segovia era ya imposible. También tras La Granja se buscaría una persona a la que achacar el desastre, si bien en este caso sin consecuencias mayores. Walter eludió también su propia responsabilidad personal.
Es evidente que Walter era mantenido en su puesto por razones políticas y no era un buen mando en operaciones. En 1940 le encontraremos de regreso como profesor en la Academia Militar Frunze en Moscú, donde se ocupa entre otros temas de la cartografía militar. En 1945 manda tropas polacas y rusas en los combates en Polonia y Alemania, siendo también muy controvertido en sus decisiones y resultados pese a tener notables medios a su disposición. Walter muere en 1947 siendo general del ejército polaco a manos de resistentes ucranianos.
Una característica de la literatura o historiografía sobre la Guerra de España es que sus acciones bélicas son valoradas normalmente sin establecerse referencia o comparación alguna con las de otros conflictos de la época. Esto dificulta poder ponderar los hechos y también los aspectos más humanos, el coste en vidas y el impacto moral. En la Guerra de España las fuerzas implicadas en los frentes no son tan enormes como las de la 1914-8, pero que en una operación con cuatro batallones de infantería en zona descubierta, las bajas sean del equivalente a casi dos batallones completos, no sería desgraciadamente nada especial, sino que fue dolorosamente muy normal, la monstruosidad de las bajas sufridas en 14-18 supera todo lo imaginable. En la Guerra de España hay muchas operaciones militares en que las fuerzas implicadas sufren también un alto número de bajas y los combates entre Villa del Río y Lopera en diciembre de 1935 no fueron, desgraciadamente, algo anormal. ni en España 36-39 ni en los frentes europeos en 14-18. Nada de esto significa que lo sucedido ante Lopera no fuera una verdadera tragedia humana (como tantas y tantas operaciones militares en momentos y operaciones distintas, de Gallipoli a Dieppe). En los días del sol de Austerlitz, se dice que los soldados franceses estaban orgullosos de que Bonaparte les hiciera ganar batallas usando sobre todo sus botas, esto es, maniobrando sobre el terreno. Walter no era Bonaparte, ni en días de sol ni en días nublados.
Si una fuerza de infantería se expone en terreno abierto a las armas automáticas y a la artillería, da igual que sean veteranos o bisoños, alemanes o británicos, españoles o franceses. Bonaparte explicó que la artillería mata por igual a las mejores tropas del enemigo como a las menos experimentadas si las tiene a su alcance. La composición de la tropa en los inicios del conflicto español era en buena parte de voluntarios. Entre ellos hubo muchas personas famosas por su trayectoria política, profesional o intelectual. Los que murieron entre los olivares de Lopera eran, en su mayoría, jóvenes trabajadores de varios países venidos como voluntarios, no eran conocidos salvo por sus familias y sus compañeros, sus muertes pasaron a ser una estadística o un dato frío, pero algunos de ellos era conocidos de antes y su muerte en el campo de batalla se vuelve simbólica opacando tal vez el sacrificio anónimo de tantos, si esto pasó en 14-18, en España 36-39, también. En Lopera y en torno a la cota 320, caerían Ralph Fox y John Cornford, famosos universitarios británicos de eso que se ha dado en llamar “buena familia”, uno era poeta y el otro un escritor bisnieto de Charles Darwin, de los 220 efectivos de la compañía angloirlandesa sobrevivieron 78.
Para valorar una acción de guerra, siquiera una de escala limitada como esta, necesitamos más datos. Antonio y José Luis Pantoja Vallejo los han buscado en archivos de varios países y son referencia indudable en la batalla de Lopera. Por su parte, el resumen escueto que hace Salas Larrazabal (1973) sitúa muy bien el contexto de las operaciones y movimientos y se observa en su análisis que con la llegada apresurada de refuerzos al sector de Córdoba en diciembre de 1931 las tropas republicanas regulares recién formadas que acuden de urgencia a la zona donde las milicias propias han tenido que retroceder y conseguirán obligar al enemigo a atrincherarse en una nueva zona de contacto. Para una valoración de lo sucedido dentro de la operación, batallón a batallón y compañía a compañía, es preciso comprobar la bibliografía existente en mucho más detalle; Balk nos ofrece un testimonio de gran utilidad no obstante. Con estas líneas solo se pretende ofrecer unas observaciones primeras sobre el texto que se expone.
Balk, T., Sedillo, J. y Bastien, J. (1937). La quatorzième. D’après des rapports, des conversaciones, des cuadernos de notas. [Versión francesa de JE Sedillo y J. Bastien] . Madrid: Comisariado de las Brigadas Internacionales. Disponible en biblioteca: https://hdl.handle.net/10622/97174116-88FF-4534-BA2B-641C18D94410
Édouard Sill. ¿Un coro inaudible? la obra literaria y testimonial de los voluntarios franceses y belgas, una memoria paradójica. SÁNCHEZ ZAPATERO Javier (dir.),La trinchera universal. Los internacionales y la literatura de la Guerra Civil española, Grenade, Comares, 2021, pp. 39-59., pp.39-59, 2021. ffhalshs-03281737:
Grason, D. (2014): “Entrada para Putz, Joseph Le Maitron. Dicctionaire biographique. Consultado el 29/12/25. Disponible en: https://maitron.fr/putz-joseph/
Maitron, J. y Pennetier, C. (2009) “Entrada para Hessler, André Marcel”, Le Maitron. Dicctionaire biographique. Consultado el 29/12/25. Disponible en: https://maitron.fr/heussler-andre-marcel/
Salas Larrazábal, R. (1973) “Los internacionales hacen acto de presencia en el frente sur”, en — Historia del Ejército Popular de la República, Editora Nacional, Madrid, pp. 798-803
Texto: La Quatorzième, de Theodor Balk (Fodor Dragutin), un médico yugoslavo que sirvió en la XIV BI y cronista de la misma. Lo obtenemos del archivo de la AABI.
El 23 de diciembre embarcan el Albacete el 10º y el 13º batallones de la XIV BI. Por la tarde de ese mismo día, a la misma hora en que el 9º batallón [conocido como el Sans Nom, Sin Nombre] entra de lleno en su Odisea, el 11º batallón se amontona en los vagones del tren. Los que han llegado en los últimos días recuperan el tiempo perdido como pueden. Se pasan los fusiles de unos a otro. Aprenden a apuntar. Se acercan a las puertas y, de pronto, suena un disparo. ¡Un disparo! Los nervios están tensos; no se sabe a dónde conduce el viaje ni dónde está el enemigo. Un rumor recorre los vagones: ¡Los fascistas! En fin, lentamente se hace de día. Y la gente empieza a reír. Se rellenan las cintas de las ametralladoras; más de uno se pilla los dedos. Muchos piensan en el primer choque con el enemigo. Para los jóvenes son imágenes cromáticas; para los viejos son imágenes más realistas. Se aplanan los sobres y se extraen las fotos de la mujer, de los niños, de los amigos… Curioso, no han pasado más de tres semanas desde aquella imagen: sombreros cómicos de paja, corbatas de domingo… – Ella no sabía, no me habría dejado partir. Me he ido directamente del trabajo al tren, dice uno. Y su mirada se desliza tiernamente hacia el rostro de una mujer un poco envejecida antes de tiempo. La mujer del otro cedió cuando Martha Desrumeaux le habló después de un mitin. Ya tenían un alojamiento para las mujeres y los hijos de los combatientes españoles. – Mira, le dice a su mujer, ellos tienen hijos y, a pesar de todo, también han partido a España. Deja que me vaya. Y ella aceptó. Hubo también mujeres que envidiaron a sus maridos y maldijeron ser mujer. – Cuando me enteré de que yo podía partir fui a ver a mi madre, que trabaja en el Ayuntamiento. Tiene cincuenta años. No derramó ni una lágrima. Tiene mucho coraje. Mujeres, niños, vecinos, amigos, talleres… qué lejos está todo, es como si hubiera pasado ya un año. ¿Qué pueden estar haciendo en este momento en casa? En un compartimento hay sentado cuarenta hombres, la tercera sección de la 1ª compañía del 13º batallón. Por encima de sus cabezas, de la red de los equipajes, pende un banderín rojo. ¿Qué van a hacer con este banderín cuando termine a guerra? Lo partirán en cuarenta pedazos. ¿Cuarenta pedazos? Pronto ya no serán cuarenta. ¿A dónde vamos? ¿A qué lugar de guerra? ¿A Madrid? Se diría que sí, los nombres de las estaciones parecen indicarlo. Después de Manzanares el tren bifurca hacia el sur. ¡Hacia el sur!
Andújar. Es la misma Andújar a la que ha llegado el 9º batallón tres días antes. La población está entusiasmada, las mujeres lloran de alegría porque en el último momento, casi en el último minuto, ha llegado la ayuda. Son los Internacionales, los que han salvado Madrid, los que marchan por sus calles con cascos de acero. Una larga avenida bajo los árboles. Se hace un alto ante un gran edificio, un convento, sin duda. El convento está lleno de refugiados, pero todo el mundo se apresura a ayudar a los salvadores. Se las arreglan para que quepan todos, secciones y familias, soldados y niños. Hay sitio para todo el mundo. Los recuerdos llegan a muchos. Estos niños son semejantes a los de San Quintín, Arras o Lille, cuando hace más de veinte años huían con sus paquetes de los alemanes. Los Internacionales han venido aquí con un gran propósito: derrotar el Fascismo mundial… Han venido para que no se repita la suerte de Badajoz. Es aquí precisamente donde el pueblo mártir ha adquirido su rostro real, donde se ha recreado el sufrimiento de estos hombres, estos niños, de estos viejos y estas mujeres, sin abrigo, sin nada en el mundo. Y aquí ha crecido el odio en el corazón de los Internacionales. ¡En guardia, crápulas! Mañana nuestros puños desnudos serán manos armadas.
Alerta en la noche. Son las 3 de la madrugada. Delante de la entrada esperan los autobuses, grandes y confortables. Viaje a través de la noche. Al amanecer se desciende de los autobuses. El 13º batallón se desliza hacia un olivar situado a la derecha de la carretera. Una patrulla percibe siluetas blancas. En su imaginación creen ver mantos flotantes, turbantes… Hay que esconderse, disparar. Falsa alarma… Levanta el día y se avanza sobre el campo calvo que asciende suavemente. Al coronar la altura se adivina, bajo una niebla ligera, la inmensa llanura del Guadalquivir. Campos y río. Una pequeña estación y una vía muerta, abandonada. Hay que enterrarse, cavar y usar la pala; se puede ver la caballería enemiga que ha surgido por detrás de una granja. Ahora viene por el llano. Las ametralladoras entran en acción. Un jinete se destaca del grupo y galopa derecho hacia el campo de tiro. Cesa el fuego. ¿Qué está pasando? Es nuestra propia caballería. Todavía estamos lejos del enemigo. Allí abajo, sobre la carretera, largas filas de carros y asnos llevan a los niños camino de Andújar. Son los fugitivos.
Es de noche. La noche del 24 de diciembre. El 13º batallón espera largo tiempo su comida caliente. El 9º ha comenzado su Pasión, ya no espera el avituallamiento, ni el caliente ni el frío. El 10º sigue en Andújar, en el convento, acostado sobre el suelo, con las ropas puestas, batallando con sus sueños. El 12º embarca en Albacete. Los árboles de Cristo se cimbrean por el mundo. Al día siguiente llegan los aviones enemigos, las bombas y la metralla. Luego todo vuelve a la calma. Por la carretera pasan nuevos rostros. Hombres destrozados, lacónicos y muertos de fatiga que llevan el mismo uniforme que ellos. Son los voluntarios del 9º batallón. ¿Dónde está el enemigo? Las informaciones son contradictorias, como se deduce de las instrucciones del comandante del sector que ha recibido el general Walter a mediodía: Posición del enemigo. En la jornada de ayer el enemigo ha ocupado Villa del Río, situado sobre la carretera de Madrid a Cádiz. Parece que efectúa un movimiento envolvente hacia Montoro para tomar este pueblo del revés. A pesar de las noticias contradictorias, parece que tiene la intención de avanzar sobre Andújar.
Ya conocemos algo más: el enemigo ha tomado Montoro. Sobre las intenciones del Mando, el segundo punto de las instrucciones dice lo siguiente: Hay que cubrir la línea Lopera–Marmolejo, para cortar así al adversario, y operar sobre el eje de la carretera Madrid–Cádiz
La orden se ejecuta inmediatamente. Hay que buscar el contacto con las posiciones enemigas. El comandante Putz envía dos patrullas de caballería. Es mediodía. La primera se compone de trece hombres y su objetivo es Villa del Río. A dos kilómetros del pueblo recibe fuego del enemigo situado a escasos metros. Hay que saltar echarse a tierra, hombres y caballos. Las balas de dos ametralladoras silban por encima de las cabezas. Los jinetes disparan sus mosquetones. Parece que se ha estado tirando durante dos horas y la cosa no dura más de veinte minutos. Se agotan las municiones. De vez en cuando se vuelve la vista atrás. Gesto inútil: los batallones están a quince kilómetros. No hay que esperar ayuda. Las municiones escasean. ¿Van a dejar su piel el primer día? Parece amargo. Los trece se retiran con un solo herido. Una auto–ametralladora les ha salvado. La segunda patrulla entra a caballo en Lopera. Las casas están vacías, el pueblo está abandonado. Por la noche, hacia las dos, hay un fuerte tiroteo por el flanco izquierdo. Un grupo de Regulares intenta avanzar por la carretera hacia Andújar. Pronto abandona el intento. La jornada siguiente es tranquila. Por la tarde el general Walter convoca a Putz, comandante del 13º, y a Guimpel, jefe de la compañía de ametralladoras de este batallón. – Vamos a inspeccionar el terreno de operaciones. Walter es apenas conocido en la Brigada. Se le ha visto solo el día de la partida. Es polaco. Tiene la prestancia y el acento militar. Y un rostro al que la vida le ha causado profundas arrugas. En el coche se montan también Morandi, el jefe de Estado Mayor, y un coronel español. Un polaco, un francés, un luxemburgués, un italiano y un español. Kilómetro 310, 320, 330… Se bajan en el km 339. A la izquierda un camino cruza entre dos masas oscuras, un camino que los voluntarios de la Catorce van a conocer bien pronto. ¿Estamos en tierra de nadie, o en tierra enemiga? Marchan un largo tiempo. Se detienen en un cruce de caminos. Se dibuja la silueta muy nítida de una chimenea de fábrica sobre un cielo que no ha sacudido todavía la oscura pesadez de la tierra. Ante ellos se extiende una masa negra, una loma cuyo nombre no aparece en el mapa. Mañana, pasado mañana saldrá de ese anonimato por la sangre derramada y recibirá el nombre de la “loma de Ralph Fox”. La colina de pronto escupe golpes de fuego y las balas silban. Guimpel agacha la cabeza. Walter sonríe: “No hay que tener miedo; cuando las oyes silbar, sabes que ya no son para ti”. Vuelven sobre sus pasos y de nuevo el silencio abraza la tierra.
La Catorce está presta. Tres batallones, una batería. El cuarto batallón, lo que queda del 9º, está en la reserva. Es la noche del 27 de diciembre. Los camiones, con los batallones 10º y 12º, llegan a sus posiciones. Se detienen en el mismo lugar en que, la noche anterior, se ha detenido el coche del General. Y allí descargan a los soldados, que echan a andar. Charles Schmidt lleva dos cajas de municiones además de su equipamiento. Es una carga pesada. El camino es interminable. Aparece un avión que pica sobre ellos ametrallando, Charles hace poner con presteza las ametralladoras en batería. Una granizada se abate sobre la carretera, pero son granizos duros, de plomo. El avión desaparece. Reemprenden el camino y, aquí está Charles de nuevo. ¡Fuego! “No dispares, idiota. Vas a delatarnos”. Adelante, a través de los olivos. Y siempre ese silbido por encima de sus cabezas. ¿Dónde se han quedado los otros? Charles sigue avanzando, por delante de su grupo. De pronto, un tipo alto va a su encuentro, revólver en mano. Es el comandante del batallón, Delasale (sic). – Vamos, en línea. ¡Qué coño haces por aquí? Delasale agita amenazante el revólver sobre la nariz de Charles. – No puedes hablarme así. Me he perdido del batallón. Eso es todo. – ¡Por ahí! En esa dirección. Llegas a un camino, lo atraviesas, sigues veinte metros más y te pones en posición. Delasale ha seguido a Schmidt. – ¡Tira! dice Delasale, pero no demasiado. Charles no ve nada ante él y dispara sin visibilidad. Voz de Delasale: – ¡Dispara, por dios! Schmidt vacía media cinta en la dirección indicada. Voz de Delasale, aullando: – Eres un bicho raro, ¿no? Deja de disparar tanto. Delasale – ¿Son estas nuestras ametralladoras? – Sí, son las nuestras, responde Tonneau. – Vais a ocupar esa loma con las dos ametralladoras para proteger el ataque de los ingleses.
Son las 7 de la mañana. Mientras instala su pieza, Tonneau ve de pronto a los marroquíes con sus mantos negros corriendo derecho hacia él. Ya no podrá borrar esa imagen en su vida. Sus gestos se hacen torpes; tiene miedo, mucho miedo. Pero la pieza funciona, dispara– Alza 1200. Un moro cae. Bien, muy bien. Sarkazi se acerca, es el comandante de la compañía: – Tu pieza está mal colocada. En lugar de tirar sobre sus posiciones disparas a la carretera. Entonces Tonneau desmonta su pieza y corre de un olivo a otro con la plancha de protección bajo el brazo. Algo le silba entre las piernas. La tierra salta al aire. Un obús!… Zozobran sus sentidos, rotos en pedazos. Mil Tonneaux, más Tonneaux aún. Y cada vez que piensa en ello revive de nuevo su muerte. Piensa en ello a menudo.
Ciry, un joven artillero, recuerda aquella mañana: Salimos a una hora temprana. Los fascistas han reculado. ¡Hurra! Esto comienza bien; todo el mundo está contento. El comandante Agard ha dicho: “Las piezas se desplazan una por una, cada media hora. Es por precaución con la aviación”. La primera pieza ya ha partido. La nuestra espera junto a la carretera. De pronto el aire retumba con un zumbido pesado, poco audible al principio. Después, el ruido atronador cuando pasa por encima de nuestras cabezas nos sobresalta. A una altura baja, y picando derecho sobre nosotros, tres aviones se lanzan al combate. Por un instante nos quedamos inertes. Luego se ponen a describir geometrías misteriosas sobre nuestras cabezas. Sus alas blancas reflejan el sol. En un instante todo el mundo trata de esconderse, de hacerse pequeño y retener la respiración para no señalarse. La siniestra música de los motores, alejándose y volviendo, nos da vueltas en la cabeza. Una caída ronca. Una corriente de aire, cortante como la cuchilla de afeitar que pasa por la cara. Un estallido brutal. Luego otro, y otro y otro. Caen por todos los lados. Yo me he medio levantado, justo para usar mis piernas. Y me he salvado, con mi cabeza vacía y mis oídos sordos. Ya no pienso. Solo funcionan mis pies. Entreveo confusamente un túnel, con mucha gente inmóvil, amontonada. Al final se aleja el ruido de los motores, sin volver de nuevo. Aunque están lejos aún me zumban los oídos. Uno a uno, con los gestos rotos, salimos del túnel. Castaing está en la carretera. Como si tal cosa. Al ver a nuestro teniente dando órdenes, siento un poco de vergüenza de seguir en el túnel. –Vamos, los de dentro. Muchachos, hay prisa. Todo el mundo ha saltado a los camiones y el convoy parte, lento y pesado. Se fuma mucho y se habla poco. Miramos el cielo. El campo de olivos sigue siendo el mismo. No parece que el bombardeo le haya hecho perder su serenidad verde. Hay un camino a la izquierda lleno de surcos y guijarros. Un silbido característico. Instintivamente metemos la cabeza en los hombros. Alguien gruñe: “Dejadnos en paz, ya veis que esto no es para vuestras finas bocas…” Efectivamente. Los obuses enemigos pasan muy alto en un blando cielo azul y van a estallar muy lejos, detrás de nosotros. Unos centenares de metros más y luego, alto. Nuestro comandante está en medio del camino: “Paren, es aquí. Hala, bajad deprisa.”
Nada se puede adivinar del rostro de Agard. Ni rastro de las bombas de aviación ni de los nervios de esta primera mañana de combate. Es un comandante tranquilo y poco locuaz. Tras él están los Vosgos, Douamont, Vaux, Froide–Terre, Salonique, Itaque, la Piave y el Montegrappe. Después, tras estos combates, ha vuelto tranquilamente a su oficio de ingeniero en los Alpes Marítimos. Nunca le gusta hablar de la guerra ni fanfarronear, como hacen otros. Nunca se ha preocupado mucho por el mundo. Es socialista desde hace tiempo pero no le gusta mostrar sus convicciones más que sus conocimientos matemáticos. Todo eso ocurría hasta el momento en que los generales españoles comenzaron a disparar sus cañones. Es entonces cuando se ha acordado de los Vosgos, de Verdún y del Piave. Quizá, se dice así mismo, todo este sin–sentido tenga un sentido. Y ha ido a presentarse al cónsul español en Niza.
La sección de Oussidum sigue a la segunda compañía. En el camino ha perdido al segundo grupo y entra en fuego con lo que le queda. Oussidum tiene los ojos de un viejo soldado. En ese momento parece estar un poco enfermo. Los ingleses han tomado posiciones delante de él, pero enfrente hay una loma, no tan alta como la suya, pero alargada y contorneando sus líneas. Desde esta loma les pueden disparar por la espalda. Durante dos horas Schmidt ha permanecido con su ametralladora; ahora recibe la orden de situarla más adelante, apoyando al flanco derecho. Su grupo alcanza la nueva posición a paso gimnástico. Las balas bullen con una música etérea, inocente, hasta el momento en que advierten sus consecuencias. Entonces se convierten en un sonido temible. – Instala la pieza aquí, dice Schmidt a su cargador. No hay respuesta. Nadie se mueve detrás de él. Es el primer muerto que contempla Schmidt. Es extraño este silencio, piensa. Hace un ratito que él aún hablaba. Una a una, indecisas, han cantado algunas balas en las ramas altas. Luego, ráfagas enteras pasan por encima de nuestras cabezas. Las ambulancias han venido a estacionarse en la entrada del camino. Los camilleros empiezan a pasar. Y los hombres van tropezando por grupos de dos o tres. Se disponen las camillas en el camino. Miramos con rabia en el corazón toda esta desgracia que viene de las líneas, Algunos no dicen nada. Otros gritan su cólera: “¡Camaradas, vosotros nos vengaréis!” Hay quienes vienen solos y sorprendidos. Pocas camillas, pocos camilleros. Las líneas están lejos, bien lejos.
– ¡A vuestros puestos! ¡Deprisa, deprisa! Grita Castaing. – ¡A vuestros puestos! Repiten los jefes de las piezas. El tiro ha comenzado, a ráfagas. Los hombres corren y se afanan en sus piezas, grises de sudor y polvo. – ¡La Iglesia! Grito a mi apuntador por encima del ruido que hay a nuestro alrededor. – ¡La Iglesia, más aprisa! ¡Eh! ¿Qué maquinas tú? Awis, el cargador, un chaval parisino de 23 años, se desmelena como como un bello diablo. Es infatigable. Sin dejar de cargar su pieza no para de burlarse: “Uno más para los Señores Fascistas. Tragad. Todo está cocido”. Su alegría nos contagia poco a poco. Estoy muy enojado, como la Iglesia. Por allí la batalla mantiene su cólera. La batería dispara en una bruma de polvo. Sobre el camino los heridos se dejan caer entre suspiros.
Jansen, un inglés, señala en su Diario: “Domingo 27, 10 horas. Marcha hacia el Oeste. Veo el primer avión. Partida en camiones sobre la carretera en dirección a Lopera. Segal y Newson han caído. Atacamos Lopera desde las 4 hasta las 11. Nos acercamos 300 yardas del pueblo. A las 11 nos replegamos a la cota 320”. “De 4 a 11, ataque a Lopera”. Una frase corta, lapidaria, que abarca 7 horas; pero nada que hable de la audacia de este joven trabajador y estudiante inglés, nada que hable de aquellos que, entre las 4 y las 11, han colapsado, comenzando por la cabeza, y que no han podido ser relevados. Nathan manda la compañía inglesa. Es alto, de nariz aguileña, con un silbato entre los labios y una barra metálica en su mano. A los dieciséis años entró en el ejército contra la voluntad de su padre, pequeño comerciante judío de Londres. Luego se batió en medio mundo por el Reino Unido durante muchos años. En Arras y en el Somme, en Waziristan y en otras regiones salvajes, en la profundidad de las Indias. Dejó el ejército y se fue a Canadá como representante de una casa comercial. Ahí es donde comenzó a entender los métodos del gran capital y donde se puso a meditar sobre la organización del mundo. De vuelta a Londres comenzó a frecuentar los mítines y, de soldado fiel a su rey, se convirtió en socialista. “En Inglaterra, dijo un día, el Fascismo es cada día más malvado. Puede ser liquidado en España. Esto vale para Inglaterra. Liquidémoslo allí abajo, para comenzar. ¡En ruta, hacia España!” No ha sido fácil para este viejo soldado montar el ataque con estos jóvenes que no tienen la menor idea de la guerra. Y aún más, sobre una loma desnuda, en terreno descubierto, donde es imposible estar de pie o, aún peor, levantar la cabeza. Al principio de la guerra se vieron con frecuencia a republicanos que se mantenía en pie, sin buscar protección. No tenían experiencia militar. Solo tenían Heroísmo de Barricada: contra el enemigo, a pecho descubierto. Nathan, el viejo soldado bien curtido, se olvida también de bajarse, a pesar de su altura, ante las balas enemigas. Recorre la cota 320 con su impermeable flotante, su silbato en la boca y su barra bajo el brazo. En su caso no se trata de un cromo de los revolucionarios de 1848; es la psicología guerrera y quizá, también, un encarnación del fair play típicamente británico. Psicología guerrera: sus muchachos son muy valientes. Han subido al asalto, a la cabeza de la brigada. Han corrido hasta las primeras casas de Lopera. Pero se han visto forzados a recular y tomar posición en la cota 320. Tras varias horas una granizada de hierro se abate sobre ellos. Para el ataque lo que cuenta es la bravura; aquí, lo que hace falta son nervios templados. Y Nathan se pasea así a lo largo de la loma desnuda, con la cabeza alta, su silbato en los labios y su gruesa barra bajo el brazo; esto les tranquiliza y devuelve la calma interior que necesitan.
Esta loma calva es como un cráneo. Un solo árbol subraya esa calvicie. Ese día no puede señalarse más que la presencia extraña de dos hombres, de pie y gesticulando como insensatos. Uno de ellos hace señales con la mano y el otro se acerca y se aleja del árbol en todas las direcciones de la rosa de los vientos. Tal gesticulación puede parecer una insensatez o aún peor, teniendo en cuenta que no se trata de una exhibición en un terreno de juego, sino en un lugar barrido por proyectiles de todos los calibres. Se trata de dos soldados del 12º batallón que acaban de venir del puesto de mando de Agard, el comandante de artillería: – Disparáis mal, le han dicho; los obuses no explotan en las posiciones enemigas. Ese día Agard no disponía ni de teléfono ni de observador. ¿Qué hacer? Los dos soldados aplicaron una idea: vuelven a la loma; uno se coloca en lo alto para, desde allí, controlar la caída de los proyectiles; el otro se queda junto al árbol. Si el obús cae demasiado corto el primero indica al segundo el punto de caída observado y este último, visible por Agard corre a colocarse unos metros delante del árbol. ¿Qué ha pasado con estos bravos e inteligentes muchachos? Agard nunca lo ha sabido.
En la batería circula un ruido de boca en boca. Amet ha muerto por una bala en la cabeza. Bouquillon, un chicarrón del norte, ha cerrado la culata con un gesto de rabia mientras nos gritaba: “Camaradas, era un gran tipo. ¡Le vengaremos!” Me vuelvo un instante. Blond nuestro comisario, tranquilo y seguro de sí mismo, va de pieza en pieza animando a los camaradas, dándoles consejos, bromeando. Se diría que el comisario vigila las máquinas en un taller parisino. ¡Acaba de llamarme Ciry! ¿Dónde pues está el Temerario? – Sí, ¿dónde está el Temerario? Me detengo en mis recuerdos. El día comienza a declinar. La batalla ha estado al rojo vivo todo el día. Desde el túnel no había vuelto a ver al Temerario. Eso le digo a Blond. Castaing se acerca a nosotros: “¡Alto o disparo”! El alto o disparo se repite como un eco. Son las siete de la tarde. La noche ha caído de golpe, densa, negra. Comemos a tientas la comida que acaba de llegar. – Temerario, ¿de dónde vienes?, pregunta Bouquillon, que acaba de verlo. – Te has escondido ¿eh? Por dios. Te has escondido… mientras que a Amet le rompían la cara, añade ahora más bajo, como hablando para sí mismo. El Temerario baja la cabeza. Siente cómo, tras el silencio que han seguido a las palabras de Bouquillon, las miradas de sus camaradas se han fijado en él y le han juzgado.
Esta noche el general Walter recibió instrucciones del comandante del sector para mañana 28 de diciembre. Entre otras cosas se le dice: Informaciones sobre el enemigo. El enemigo ha tomado Montoro, Villa del Río, Cañete de las Torres y Valenzuela. No tenemos información precisa sobre sus fuerzas, pero sabemos que posee tres escuadrones [de caballería]: dos de marroquíes y uno compuesto por voluntarios, éste último de poco valor. En infantería dispone de unos cuatro batallones: uno de Regulares, otro del Regimiento de Cádiz, un batallón de Falangistas y otro de Carlistas (Requetés). Artillería: cinco baterías de las cuales dos son de 105. Parece que el enemigo ha recibido algunos refuerzos cuyo número, aun aproximativo, desconocemos.
¿De dónde ha sacado el Estado Mayor estos datos tan precisos? De la gente de estos pueblos, sin duda, que tiene ojos y cabeza. En la misma orden se añade lo siguiente: Parece que las intenciones del enemigo, que por otro lado no parecen muy definidas, son las de tomar Porcuna por detrás y así forzar el paso a Martos y Andújar a objeto de socorrer a los asediados en Santa María de la Cabeza y subir la moral de las tropas. Idea de la maniobra: atacar al enemigo en el subsector sur teniendo como objetivo principal la línea Villa del Río – Bujalance – Cañete de las Torres, y como objetivo eventual Montoro – Bujalance.
Hora H: las 6. Esa misma noche Putz recibe de Walter la orden siguiente: Orden al 13º batallón. El batallón debe apoyar al batallón Delesale. Debe atacar Lopera. Tienen ustedes a sus órdenes una compañía de ametralladoras del 10º batallón. 28–12–36. El Comandante de la 14ª Brigada, General WALTER.
A Adrien Amouroux lo despiertan por la noche. Orden de partida al kilómetro 339. Allí son repartidos a ambos lados de la carretera, bajo los olivos. Una corta marcha hasta un camino hundido que desciende a la izquierda. Se hace un alto. Es medianoche. Los hombres se echan al suelo para dormir. Luego, por segunda vez, Adrien es despertado. Es todavía de noche, muy oscura. Son las tres y media. Hay café. Luego hay que proseguir el camino. Todo el mundo deja sus mantas y sus mochilas. Se va a montar el ataque. Y después… este después se pierde en la bruma lejana. Collange piensa: Lo siento por mi viejo despertador de jazz. Avanzan ahora bajo los olivos de cada lado del camino hundido. Los cinco o seis caballos esperan, sin jinetes, ensillados y atados a los árboles. Ante ellos hay un cadáver tendido; se le adivina escondido bajo una manta llena de sangre. Encuentran a Putz. Este les habla. Ha estado bien encontrarse. Todos le estiman, mejor, le quieren. Él habla en argot, sus palabras de ánimo siempre son amistosas, nunca hirientes. Es amable con todos. Ha hecho con ellos treinta kilómetros de marcha al ir de Albacete a Mahora, a su campo de instrucción. Está de pie, con el aire de un hombre que en toda su vida no hubiera hecho otra cosa que dirigir operaciones militares: “Y sobre todo no os peguéis los unos a los otros; al contrario, id separados”. De golpe, un grito. Pasado un rato, los primeros obuses estallan cerca de ellos. Weissbecker, que estaba junto a Adrien, acaba de ser tocado. Un fragmento ha roto la correa de su cartuchera y ha penetrado en la carne. Todo el mundo se reúne en torno a él. Hay un hombre ensangrentado, un verdadero herido, no, como en los periódicos, un herido sobre el papel. Las ambulancias no están lejos. Se tiende sobre una camilla y las miradas de sus camaradas le siguen lejos. El batallón reemprende su marcha. Llegan los refuerzos de infantería. Llegan con aire decidido. Como dice Bouquillon: ¡esto se va a poner feo! Ver desfilar tropas frescas en la mañana temprana es reconfortante. – Ciry! Me he sobresaltado. Es Castaing quien me interpela. No le he visto venir, ocupado como estaba en contemplar el movimiento de tropas. – Ciry, a tu puesto, viejo. Corro a mi pieza. Soy el último. Y comenzamos a disparar sobre Lopera. Los ingleses van a intentar apoderarse del pueblo y nosotros cubrimos el ataque. Tiramos durante una media hora. De golpe, en un segundo, un graznido, una corriente formidable de aire sobre nuestras cabezas nos ha tumbado de rodillas junto a nuestras piezas. Al segundo siguiente el obús estalla detrás de nosotros. En un instante todo el mundo se pone el casco. – Bueno, dice Awis, entiendo esa música. No tengo la cabeza tan dura. Ahora llueven obuses alrededor. Y comienza la pequeña comedia: cargar, echarse, tirar, echarse, intentar cargar, echarse, tirar. La situación se hace crítica: un obús acaba de caer a veinte centímetros de una caja de municiones. El comandante grita: – ¡Dejad de disparar! ¡Camuflaos! Jansen escribe en su Diario: “Son las 4 de la mañana. Nos fortificamos en la loma, detrás del puesto de mando de Alejandro. 6:45, segundo ataque. Llegamos a 900 yardas del pueblo. Cae muerto Sornford [sic, probablemente se trata de John Cornford], de nuestra sección. Lesser y Davis están heridos. Fuego de ametralladoras. Aviación. Bombas”. Delesale se acerca a Tonneau: “Venga, avanzad y tomad la loma de Lopera bajo vuestro fuego”. Es el alba. Ya es de día. Los ingleses atacan. Las ametralladoras crepitan. Oussidum está en su pieza. Observa el avance de los asaltantes, que caen en número cuantioso al estar bajo el fuego enemigo que viene de su derecha. Y piensa: “Falta coordinación”. El batallón 13º no sabe lo que hacemos ni nosotros lo que hace el 13º”. ¿Cómo salir de esta?
Adrien sigue en acción. Los aviones zumban en lo alto. Grillet, el jefe de compañía, grita: “¡Muchachos, bajo los árboles!” Esperan hasta que desaparecen los aviones en la dirección de Lopera. Son las 9:30. Ocurre siempre, pero la moral es buena. Decir que esto gusta sería abusivo. Pero los chavales de París y del Norte no son gallinas. Se camuflan, aprovechan para verificar las municiones que quedan. Cincuenta, cien, ciento cincuenta, dos cientos. Doscientos ocho. No está mal. ¿Qué está cayendo? Cuando me levanto no hay nadie en la posición. Todos se han ido al otro lado del camino. En el mismo instante un fragmento de obús cae sin darme tiempo a echarme cuerpo a tierra. En un segundo me veo medio cubierto de tierra. Cortado de mis camaradas, aislado entre el olivo y el cañón, bajo esta rociada de fuego… solo, ante mi cara de miedo que corre en gruesas gotas y me quema los ojos. A cada nuevo zumbido pienso: ¿Es para mí o para el de al lado? Mis manos se crispan en la tierra amarilla. Mi cuerpo se agita terriblemente. Estoy abandonado a mi impotencia, una turba de ideas se apelotona en mi cerebro, que ya no funciona. La sangre se agolpa en mis témpanos. Ya he vivido mi muerte cien veces. ¡Hay que actuar! Me levanto y de un aliento me reuno con mis camaradas. Tengo la impresión de estar pálido. Me avergüenzo de mí mismo. Mis compañeros no parecen preocuparse. Observan, con la frente preocupada y los puños cerrados, el bombardeo de nuestras piezas. “A las 10:20, repliegue, orden del capitán Nathan”, escribe Jansen en su Diario: “La segunda sección se coloca detrás de la loma 320, en la dirección del cruce, bajo el fuego cruzado del enemigo y el estallido de los proyectiles. Alcanzamos un olivar donde nos resguardamos sin tener que haber deplorado pérdidas”.
Hay algo que no funciona con la ametralladora de Tonneau; se le ve corriendo a la retaguardia con una Colt averiada. Las balas silban, pero sí, vienen de atrás. Ahora los ve con precisión, allí abajo, son los muchachos del 13º que están tirando por la espalda. – ¿Qué coño hacéis? Aúlla Tonneau furioso, casi sin fuerzas. – Disparo a los fascistas, dice el otro. – Idiota, ¿no ves que estás tirando al 12º batallón? – El otro no dice nada. – ¿Vas a responder, bastardo? ¡O te derribo como un conejo! Cuando Tonneau vuelve a pasar por allí el otro está tendido en tierra, muerto; una bala en la cabeza. Así pues ¿habrán sido las últimas palabras que este hombre ha oído? No hubiera querido hablarle así, pero no importa, no quería entender nada. Los fascistas contra–atacan. Oussidum recibe la orden de replegarse. Una de las ametralladoras se ha atascado. En cuanto a la otra, solo queda sano y salvo el cargador. Oussidum envía a sus hombres a buscar piezas útiles. Adrien y los suyos están a la derecha. Atraviesan el camino hundido una vez más. Pasan la loma y descienden hacia el barranco en dirección a Lopera. Al fondo pasa un camino. Anteriormente los campesinos tomaban este camino y llegaban a casa en diez minutos. Y además, no debían resguardarse de las dos lomas que se alzan de cada lado del camino. Sobre una de ellas, la de la izquierda, se ven hombres en marcha. – Seguro que son fascistas, piensa Adrien. Las balas comienzan a silbar duro. Las filas se reducen. Hay heridos y muertos. Las balas vuelan en todas las direcciones. No saben qué hacer. Se echan cuerpo a tierra. Responden, con una rabia impotente, al azar. El aire se ha cargado de plomo y metralla. Es como si ellos quisieran llenar hasta el borde este vacío: trozos de metralla, gruesas balas de ametralladora de avión y otras más pequeñas que nos asaltan desde todos los lados. Hombres corriendo, hombres huyendo, hombres gritando, llamando a los camilleros desde todos los lados. Los camilleros no siempre acuden cuando se les reclama. Muchos ya están heridos o muertos sobre el terreno. Los hombres ruedan, gatean, se arrastran hasta el puesto de socorro gritando de dolor. Putz informa al Estado Mayor. Son las 11 horas: “Traed municiones y refuerzos. Creo que se puede tomar el pueblo”. Collange prepara con su compañía, la 3ª, el ataque sobre el flanco izquierdo, más allá del camino. Su proveedor, que en Mahora era un gran experto en el montaje y desmontaje del fusil ametrallador, se ha quedado prudentemente abajo. En cuanto a su segundo proveedor está a medio camino. En lo alto, Collange está solo. Un caza enfila la loma a una baja altura y la rocía de balas. Es casi la una y la primera compañía, la de Adrien, se apresta a subir al ataque. En fin. De ser forzado a quedarse allí o a servir de objetivo sin poder tirar un tiro los nervios se agarrotan. Los muchachos dejan los olivos atrás y se internan en terreno descubierto ante la visibilidad completa del enemigo. Grillet marcha en cabeza. Él también avanza tranquilo, con el silbato en sus labios y la barra en su mano. Como siempre está de buen humor, se vuelve, interpela a uno y otro. – Venga, muchachos, no tengáis miedo, esto va a salir como sobre ruedas. Adrien está entre los primeros. Su sección, la primera, marcha como en las maniobras: primer grupo, segundo grupo, tercer grupo… total cincuenta hombres. Ante ellos está la loma. Sobre ésta hay soldados con la boina roja. Uno de ellos les hace señales con una bandera roja. ¡Estupendo! Ya están allí. Son los ingleses, seguro. La sección sube hacia la loma en el orden más hermoso. Grillet se vuelve y grita: “La Internacional”,¡ adelante! Y ellos cantan. Allí arriba la bandera roja les llama. Y la sección sigue avanzando, como en las maniobras. Ya están casi en lo alto. Una mano se tiende para saludar a Grillet desde el talud. La bandera está cerca y Grillet tiende la mano. Entonces una ráfaga de ametralladora les siega de cerca como en la cosecha. Jacob se derrumba, las filas se echan para atrás y la Internacional enmudece en las gargantas. Los muchachos caen, unos quedan en el sitio y otros huyen cuesta abajo. Solo un árabe, Boulou, ha quedado en pie y con una sola bala de su fusil ametrallador tumba al fascista de la bandera roja. Adrien se echa al camino hundido y tira con rabia impotente. ¡Por dios! Se han dejado atrapar como niños por un terrón de azúcar. Al lado de Adrien alguien ha pedido ayuda. Adrien, aislado en este infierno, se desliza hacia abajo, serpentea entre muertos, moribundos, piedras y hierbajos y logra llegar al puente sano y salvo, donde está el fusil–ametrallador de la sección. Salvado. En ese mismo momento es violentamente lanzado a tierra. Su codo izquierdo arde. El dolor que escuece. Rompe su manga; no es grave. Deja allí su paquete de balas y corre al Puesto de Socorro. Encuentra un fusil–ametrallador entre los árboles. Ellos pueden usarlo, se dice. Me lo llevo. Un fascista gime bajo un árbol. Su pecho tiene un corte anatómico sangrante. Su rostro una máscara de pavor. Adrien deja el F.M. en una sección, luego se dirige hacia la carretera para que le pongan un vendaje. Hay muchos heridos. Las ambulancias están repletas. Han venido más vehículos al rescate. Adrien ha comido; después, por la noche, se acurrucará en una zanja al borde de la carretera. Mañana quiere volver al frente.
Las posiciones se mantendrán firmes ante el contraataque, cueste lo que cueste, acaba de decir Putz a la compañía de Collange; un Collange muerto de fatiga de tanto correr y disparar. A las seis de la tarde baja al Puesto de Mando con el resto de las municiones. Putz le indica una nueva posición. Allí encontrará a Demoujins. Parte. Se une a un destacamento de la compañía. Por aquel lado se teme una infiltración del enemigo. Ellos han quedado allí, hasta el relevo, entre dos ametralladoras de la compañía alemana. Todavía es temprano, pero el cielo se ha oscurecido. La noche cae de golpe. Una noche trágica. Los “cuatro caminos” es el punto de reunión donde todos convergen: el que ha perdido su unidad, el que se ha desorientado y no sabe dónde ir, el que tiene que reparar su fusil, el que tiene hambre y el que, herido, espera a que le lleven a Andújar. Puesto de Socorro, de avituallamiento, de armería, de municiones, de coches, de artillería… todo se ha reunido allí, en los cuatro caminos. Todo el mundo está allí, en cuclillas, tumbados, durmiendo, comiendo, discutiendo. Allí se encuentran, allí se cuentan las aventuras, se comenta lo sucedido… se habla de traición. El orden surge lentamente del caos. Las compañías se reencuentran en torno a sus jefes. Los llamamientos por encima del tumulto: “Por aquí el 13º”. “¿Están todos los del 12º? ¡Avanzad un poco, camaradas! ¡Venga, no os mezcléis con el 13º!”
Ese día ha caído Ralph Fox. Nadie ha visto su cadáver. Se han encontrado algunos papeles suyos, pero no se encuentra al portador. Ralph Fox era el comisario adjunto de la brigada. Su puesto estaba en el Estado Mayor y en primera línea; pero se mantuvo siempre en primera línea. Quería compartir la suerte de sus camaradas ingleses aun en los más duros momentos. Así ha caído Ralph Fox, lejos de su tierra, como había caído, ciento doce años antes, otro gran escritor inglés, Lord Byron, luchando por la libertad del pueblo griego.
En el curso de la jornada siguiente no pasó nada extraordinario. Las secciones, las compañías y los batallones se han reagrupado. El 10º, situado en el flanco derecho, se ha acercado a cien metros de una batería fascista que troncha en tiro directo los árboles bajo los que se fortifican los nuestros. El joven jefe suspira; si hubiera tenido su cuarta compañía habría eliminado la batería. Hay que fortificarse. Llueve. Brilla el sol. Llega el rancho de forma más regular. Los aviones van y vienen. En San Silvestre el cielo está sembrado de estrellas, como antes, pero hoy se las puede ver mejor. Los pensamientos vuelan a los lejanos hogares, se van oscureciendo, y el sueño llega pesado y confuso.
Los fascistas siguen en Lopera; pero no se trataba de Lopera, sino de Andújar, Jaén, de la carretera Madrid–Cádiz… El enemigo estaba bien equipado, con muchas ametralladoras que funcionaban bien, ya que no se habían comprado en cualquier mercado negro, como les ocurrió a los republicanos. Tenían aviones de todas las clases: aviones de caza que no tenían empacho en perseguir a los camilleros que transportaban heridos; bombarderos pesados y ligeros. Tenían tropas bien entrenadas y que conocían el arte de la guerra. Era necesario detener a ese adversario y se hizo. Más aún: esa resistencia le causó tantas pérdidas que su aliento quedó roto. Al principio de enero la Catorce fue relevada. Tropas más débiles vienen a reemplazarlas. Los fascistas ya no les molestarán más. Andújar y Jaén se han salvado.
Catálogo sobre símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática de Castilla-La Mancha.
A pesar de los años transcurridos, sigue habiendo numerosas calles en nuestra región que todavía exhaltan la dictadura franquista. Recordemos que la ley 20/2022 de Memoria Democrática indica:
2º.- Artículo 36: dispone que la Administración General del Estado confeccionará en colaboración con el resto de las administraciones públicas un Catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática, al que se incorporarán en todo caso los datos suministrados por las comunidades autónomas, y contendrá la relación de elementos que deban ser retirados o eliminados, en los términos del artículo 35. Su confección se remite a desarrollo reglamentario.
CATÁLOGO (PROVISIONAL) DE ELEMENTOS CONTRARIOS A LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA EN CASTILLA-LA MANCHA. (incompleto)
(Estos datos han sido recogidos por el Foro por la Memoria de Castilla La-Mancha, el Foro por la Memoria de Toledo, el Foro por la Memoria de Guadalajara y pueden contener errores de actualización, pues en los últimos años se han producidos nombres en las denominaciones sobre todo de calles.).
RELACIÓN DE ELEMENTOS Y SIMBOLOS FRANQUISTAS
PROVINCIA DE GUADALAJARA (algunas deben ser comprobadas ).
Adobes: Plaza de José Antonio, Calle de José Antonio.
Albendiego. Placa a los Caidos.
Almonacid de Zorita, Avenida de José Antonio Primo de Rivera , Avenida de los Caidos, Calle Calvo Sotelo,
Albalate de Zorita, Calle Ortiz de Zárate, Avda José Antonio,
Alcolea del Pinar: Calle José Antonio (en Garbajosa) (Alcalde comprometido a cambiarla ante la petición de Compromís).
Atienza: calle general Franco, Calle Héctor Vázquez,
Auñón: Calle José Antonio.
Bujalaro: Calle Alberto Martín-Artajo.
Brihuega: Placa a los Caidos en el Cementerio,
Castejón de Henares: Calle comandante Sotelo, calle general Mola, calle general Marzo, calle José Antonio,
Cendejas de la Torre: Calle Milans del Bosch, calle Generalísimo
Escamilla: Calle general Mola, calle José Antonio
Espinosa de Henares: Calle general Mola
Fuentelencina: Calle Calvo Sotelo.
Gajanejos: Calle generalísimo.
Loranca de Tajuña: Plaza de los Caídos, calle Generalísimo, calle José Antonio.
Mazuecos: Calle generalísimo.
Mirabueno: Calle Martín-Artajo, calle José Antonio,
Mondejar: Cruz de los Caídos.
Muduex: Calle Calvo Sotelo, avenida de José Antonio, plaza de los Caídos.
Pálmaces de Jadraque: Calle Generalísimo, Calle Calvo Sotelo, calle Capitán Cortés, plaza de Cristo Rey
Pastrana: Calle general Cayuela
Peñalver: Calle generalisimo Franco, calle José Antonio,
Rebollosa de Hita: Plaza del Generalísimo. Plaza General Mola.
Calle capitán Diaz Montada (Palazuelos), Capitán Maján (Palazuelos), Calle comandante Romero Palaz (Palazuelos), general Mola (Palazuelos); plaza del generalísimo (Palazuelos), calle José Antonio (Alcuneza) En muchos casos, las placas de calles con nombres nuevos comparten espacio con las placas antiguas, que no han sido retiradas.
Tordesilos: Calle Alfredo Abella.
PLACAS FRANQUISTAS EN FACHADAS DE IGLESIAS
Iglesia de Tendilla Iglesia de Esplegares Iglesia de Cortes de Tajuña Iglesia de Balconete
Iglesia de la Cabrera Iglesia de Cendejas del Padrastro Iglesia de Casa de Uceda Iglesia de Chiloeches Iglesia de Armuña de Tajuña Iglesia de Valfermoso de Tajuña Iglesia de Yebra Iglesia de Pozancos Iglesia de Galve de Sorbe Iglesia de Solanillos del Extremo Iglesia de Valderrebollo Iglesia de Trijueque Iglesia de Las Inviernas Iglesia de El Sotillo Iglesia de Jadraque Iglesia de Usanos Iglesia de Galápagos Iglesia de Hinojosa Iglesia de Palazuelos Iglesia de Guijosa Iglesia de Iriépal
Iglesia de Albendiego Iglesia de Yunquera de Henares Iglesia de Cifuentes monumento a los Caídos en la carretera de Chiloeches
RELACIÓN DE ELEMENTOS Y SIMBOLOS FRANQUISTAS
PROVINCIA DE TOLEDO (incompleto)
Alcañizo.
-Plaza de Los Caídos y placa en la Iglesia.
Alcaudete: Calle general Moscardó.
Añover del Tajo: Calle Coronel Monasterio, Calle Bandera de Marruecos, Calle Bandera de Castilla, Calle Conde de Mayalde, Calle de los Héroes del Alcázar, general Yagüe
Belvís de la Jara. -Calle Emilio Santurino. Destacado fascista de la localidad, quemó la
Casa del Pueblo con la intención de que murieran todos los que
estaban en asamblea, que se evitó por el aviso de una vecina.
-Placa en la fachada de la iglesia con el lema “glorieta de los mártires
y caídos”.
Cuerva: Calle Calvo Sotelo, calle general Saliquet, calle del generalisimo, calle general Queipo de Llano, calle general Moscardó, calle general Primo de Rivera, plaza de José Antonio,
Escalonilla: Plaza del Generalísimo
Layos: Calle Defensores del Alcázar, calle General Moscardó, calle general Mola, calle Calvo Sotelo, calle general Mola, calle general Sanjurjo.
Miguel Esteban: Calle general Moscardó, calle Calvo Sotelo, calle José Antonio, calle capitán Cortés, plaza de los Mártires, calle García Morato, Calle General Mola, calle Miguel Primo de Rivera, plaza del Generalísmo, Cruz de los Caidos,
Mora: Monumento a los Caídos. Calle Ángel del Alcázar, calle de los Héroes del Tajo, calle de Ruiz de Alda, Calle Ruiz de Alda
Navahermosa: Calle general Moscardó.
Navalcán
Placa en fachada de la iglesia. Calle Calvo Sotelo, calle José Antonio, Calle Grupo José Antonio,
Ocaña: Avenida del Generalísimo, Avenida de José Antonio, Calle general Moscardó, Calle José Antonio, Calle General Primo de Rivera,
Parrilla: Calle Mártires.
Quintanar de la Orden: Plaza Felipe Villa, Calle Enrique López-Brea, Calle capitán Cortés. plaza Felipe Villa (falangista local y combatiente de la División Azul); y calle Alcalde Enrique López Brea (alcalde en la posguerra, sus informes influyeron en la condena a muerte de muchas personas). Cruz de los Caídos.
Real de San Vicente: calle generalisimo
Recas: Calle Camilo Alonso Vega, calle de Calvo Sotelo, calle héroes del Alcázar, Calle Licinio de la Fuente, calle general Mola, calle del Generalísimo. Calle General Yagüe, calle general Mola, calle José Antonio.
Santa Cruz del Retamar: Calle del Generalísimo.
Torralba de Oropesa.
-Placa fachada de la iglesia.
Talavera: Calle general Moscardó, calle capitán Cortés, Calle Alférez Provisional, Calle Ángel del Alcázar, Calle Antonio Torres, Calle Banderas de Castilla, calle Conde de Peromoro, calle Emiliano Segovia, calle Emiliano Borrajo, calle Fidel Martín Inés, calle Francisco Redondo, Calle Gregorio de los Ríos, calle Isaac Gabaldón, calle Julio Gómez Gómez, Calle Ramón Corrochano, calle Tercios del Alcázar,
Toledo: Retirada restos del general Moscardó y Milans del Bosch del Alcázar
Yepes: Calle Mártires, Calle Calvo Sotelo
Yunclillos: Calle general Franco, calle general Varela, calle general Mola, plaza de Calvo Sotelo, Travesía de Sancho Dávila, calle Queipo de Llano, calle general Yagüe,
– Nombre de las localidades de Alberche del Caudillo y Llanos del Caudillo.(CR)
–Monolitos dedicados a José Antonio que marcan el trayecto de sus restos mortales desde Alicante a El Escorial en 1939: Cementerio de Albacete, Corral de Almaguer (dos monolitos), El Provencio (dos monolitos).
Existen placas dedicadas a “Los Caídos” en numerosas iglesias de la provincia.
RELACIÓN DE ELEMENTOS Y SIMBOLOS FRANQUISTAS
PROVINCIA DE ALBACETE: (incompleto)
Albacete, Aguila en la fachada de los juzgados, Calle Hermanos Jiménez, calle capitán Cortés, calle general Mola Balsa de Ves: Plaza de José Antonio
Casas de Lázaro: Calle José Antonio, calle del Generalisimo
Los Cortijos, Calle Capitán Cortés.
Corral-Rubio: plaza del Caudillo, plaza José Antonio,
Elche de la Sierra: Travesía Sanjurjo
Golosalvo: Calle José Antonio, calle del Generalisimo, calle José Antonio
Montealegre del Castillo: Calle generalísimo, calle José Antonio
Montearagón: Calle José Antonio
La Roda: calle Calvo Sotelo; calle García Morato, calle Matías Montero, calle general Dávila, calle general Moscardó, calle general de La Torre, calle general Mola
RELACIÓN DE ELEMENTOS Y SIMBOLOS FRANQUISTAS
PROVINCIA DE CUENCA:
Abia de la Obispalía: Calle de José Antonio
Alcantud; Calle Calvo Sotelo, calle 18 de julio, calle general Fanjul, plaza del Generalisimo.
Almendros: Calle Calvo Sotelo, calle general Mola,
Almonacid del Marquesado: Calle José Antonio,
Arrancacepas: Calle José Antonio
Beteta: Calle Calvo Sotelo
Buendía; Placa Iglesia
Castejón: calle generalísimo, calle general Mola, calle José Antonio,
Fuentes de Pedro Naharro: Monumento franquista a Severiano Silva
Reíllo: Calle del generalisimo, calle teniente Chafe, calle teniente Fernández
Tejadillos: Calle Calvo Sotelo, plaza del Caudillo, Avenida de José Antonio,
Vellisca: calle José Antonio,
Villalpardo: Calle Onésimo Redondo, calle División Azul, calle general Moscardó, calle 18 de julio, Avenida de José Antonio, calle Almirante Carrero Blanco
Villarejo-Periesteban: avenida de José Antonio
Villaescusa de Haro: Plaza de Los Caidos, plaza del Caudillo, calle José Antonio,
Villaverde y Pasaconsol: Calle general Fanjul, calle Calvo Sotelo, calle Francisco Ruiz Jarabo,
Villora: Calle José Antonio
RELACIÓN DE ELEMENTOS Y SIMBOLOS FRANQUISTAS
PROVINCIA DE CIUDAD REAL
Carrizosa; Calle José Antonio,
Fuente del Fresno, Calle Capitán Cortés , calle José Antonio,
Los Ballesteros: calle José Antonio
Los Cortijos: Calle capitán Cortés,
Malagón: Calle general Primo de Rivera
Miguelturra: Calle capitán Cortés
Pozuelo de Calatrava: Calle Calvo Sotelo, calle Muñoz Grandes,
Retuerta del Bullaque: Calle Onésimo Redondo, calle general Sanjurjo,
San Lorenzo de Calatrava: Calle de José Antonio, calle de Calvo Sotelo.
Socuéllamos: calle Generalísimo, calle de García Morato,
Villarta de San Juan: Calle García Morato, calle capitán Cortés, calle de Calvo Sotelo, calle Martinez Anido, calle general Mola, calle general Sanjurjo, calle general Moscardó, calle de Queipo de Llano, calle del 18 de julio,
El Foro por la Memoria de Guadalajara expresa públicamente su pleno apoyo a la lucha del pueblo palestino por su total liberación, exigimos la retirada israelí de todos los territorios ocupados y el cese de la brutal campaña de exterminio en Gaza. Los crímenes cometidos por el gobierno sionista son una infamia contra la humanidad y deben ser juzgados.
Igualmente expresamos nuestro apoyo a la Flotilla de solidaridad con Gaza que ha sido ilegalmente abordada en aguas internacionales y denunciamos la penosa dejación del gobierno de España que ha dejado a Israel cometer tal acto incluso contra buques con bandera española y nacionales propios.
Las concentraciones en apoyo de Palestina son importantes. También en Guadalajara. Consideramos que además de la concentración o las marchas, deben extraerse consecuencias políticas de todo lo que está pasando y debe hacerse abierta y públicamente algo que no se está haciendo desgraciadamente. Otra política exterior exige otra política nacional y no faltan quienes temen que se obtengan precisamente ese tipo de conclusiones.
Concentración en Guadalajara del día 2 de octubre de 2025
Acaba de salir el libro que hemos realizado José Luis Muñoz de Baena y un servidor´. Es una obra colectiva y centrada en el estudio de la relación entre memoria y estado democrático desde un punto de vista crítico, con un aterrizaje concreto en la situación en España y las Américas. Ha sido un trabajo que nos ha llevado tiempo y esfuerzo. No ha sido fácil. Lo ha editado TIRANT Lo Blanc. Haremos presentaciones. Avisaremos.
Memoria. Necesidad y atributo del Estado Democrático. Miradas críticas sobre procesos y leyes de memoria en las Américas y España
Pedro A. García Bilbao y José Luis Muñoz de Baena Simon (coord.) Tirant lo Blanc, Valencia, 2025
Los estados democráticos son conquistas históricas de los pueblos, fruto de años de lucha y cambio. La memoria colectiva de esos procesos que llevaron a consolidar sistemas de libertades necesita ser defendida por las autoridades públicas; la memoria histórica colectiva es, en diversos sentidos, tanto un atributo del estado democrático como una necesidad. En el caso histórico de conflictos, guerras o golpes de estado, los procesos de recuperación posterior de un estado democrático, precisan abordar tanto la memoria como la justicia para poder normalizar y consolidar la situación. Estos procesos de transición han de poder afrontar los desafíos de los lastres del pasado y el reto de recuperar la dignidad democrática colectiva asegurando a la sociedad memoria, justicia y reparación. Este libro analiza la suerte de la memoria democrática y la lucha por la justicia transicional en el caso español y en otros de países hermanos de las Américas, desde un punto de vista que no elude ni la crítica ni las contradicciones Pedro A. García Bilbao (URJC) José Luís Muñoz de Baena (UNED)
17/06/2025.- Organizado por la Amical de Mauthausen, la Universidad de Alcalá y el Foro de la Memoria de Guadalajara, con la colaboración del Gobierno regional, ha tenido lugar en el parque de la Concordia de Guadalajara un acto para recordar y homenajear a los 132 guadalajarareños que fueron deportados a campos de concentración nazi, coincidiendo con el 80 aniversario de su liberación. En el mismo participaron la consejera de Igualdad de Castilla-La Mancha, Sara Simón, el presidente de las Cortes regionales, Pablo Bellido, el vicerrector de la Universidad de Alcalá de Henares, Carmelo García; la diputada de Cultura de la Diputación Provincial, Sabrina Escribano, entre otras autoridades políticas y sindicales de la provincia. El acto contó con la presencia de varios familiares de los deportados, y fue amenizado por una selección de temas musicales interpretados por la Banda de música de la Diputación. Varios alcaldes y concejales de los pueblos natales de los deportados de toda la provincia asistieron.
Palabras de Xulio García Bilbao, portavoz del Foro por la Memoria:
Autorizades presentes, familiares de los deportados, , Ciudadanos . hace 4 años inauguramos este monolito de homenaje a los Guadalajareños deportados a los campos nazis y lo hicimos sin nombres . Hoy lo enriquecemos con la colocación de un enlace a la pagina de Amical de Mauthausen y a su investigación que generosamente ha compartido y en la que nosotros hemos colaborado y completado.
Nos reunimos, desde el compromiso profundo con los derechos humanos, para celebrar junto a nuestras instituciones un acto de justicia y de memoria: el reconocimiento oficial a estos 132 guadalajareños. No es solo una cifra, son vidas truncadas por la barbarie del odio y del fascismo. Honrarlos no es mirar al pasado, es defender el presente: es sostener en alto los valores antifascistas, la dignidad, la diversidad y la tolerancia.
Y lo hacemos desde la voz colectiva de quienes creemos en los derechos humanos como pilar de la democracia. Hoy sabemos, gracias a este enlace que no fueron víctimas anónimas: fueron luchadores por la libertad, perseguidos por la intolerancia y el odio. Recordarlos hoy es un deber político y moral.
La lucha contra esa intolerancia no empezó lejos: empezó aquí, en Guadalajara, en Brihuega, resistiendo al mismo fascismo que luego arrasaría Europa.
Ahora, En un tiempo donde resurgen discursos de odio, negacionistas o equidistancia reafirmamos sin ambigüedades nuestro compromiso antifascista. Frente al racismo y la intolerancia, nuestra respuesta debe ser la memoria activa, la resistencia democrática y la defensa inquebrantable de los derechos de todos. Como dijo primo levi escritor y superviviente ‘No podemos aceptar la equidistancia entre quienes defendieron la vida y quienes sembraron la muerte, entre quienes construyeron los campos de exterminio y quienes los combatieron y liberaron.’ Levi nos recordó también que hubo una elección: quienes eligieron matar no pueden ser confundidos con quienes eligieron resistir. Olvidarlo sería repetir el crimen.. la obediencia no exime de la responsabilidad y que quien eligió hacer el mal no puede ponerse al mismo nivel que quien lo sufrió. Que su memoria nos guíe para construir una sociedad libre de intolerancia, donde nunca más el silencio sea cómplice de la injusticia. Nos lo debemos como pueblo, y se lo debemos a ellos Muchas gracias
El acto concluyó con una ofrenda floral y la colocación de un enlace a la página web de la Asociación Amical de Mauthausen conteniendo el listado de los deportados guadalajareños. https://castellanomanchegosdeportados.org
Este año se cumple el 80 aniversario de la liberación de Mauthausen el 5 de mayo de 1945. A pesar de ello, todavía queda mucho camino por recorrer para que las víctimas salgan del olvido institucional
Este 2005 se cumplen 80 años de la liberación del campo de concentración de Mauthausen (Austria), el 5 de mayo de 1945. Una fecha que debe quedar en la memoria para recordar uno de los capítulos más negros de la historia mundial: el horror al que se vieron sometidas miles de personas -hombres, mujeres y niños- en los campos de exterminio nazis.
El genocidio cometido por la Alemania de Adolf Hitler contó con la connivencia del Gobierno francés y del Gobierno de Franco, que nunca reconoció como compatriotas a los guadalajareños y al resto de españoles que padedieron lo indecible en los campos. La razón: poseer una ideología diferente a la del Régimen, su origen étnico, su religión, sus creencias políticas o su orientación sexual.
Precisamente, mañana lunes, la Delegación de Castilla-La Mancha de la Asociación Amical de Mauthausen y Otros Campos, presentará el Proyecto ‘Castellanomanchegos deportados a los campos nazis 1940-1945’ en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, situada en el Alcázar de Toledo. Para dotar de contenido a esta iniciativa, en la que también han colaborado el Foro por la Memoria de Guadalajara y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca, se ha llevado a cabo una exhaustiva búsqueda por archivos españoles, franceses, alemanes, austríacos, mexicanos y estadounidenses con el objetivo de obtener todos los datos posibles de los deportados castellanomanchegos a Mauthausen, así como a otros campos de concentración nazis.
Entre otras cuestiones, se han buscado datos que corroborasen cuándo salieron de su domicilio, su militancia política o sindical -si la tuvieron- si pertenecieron a alguna unidad militar, su estancia en campos de refugiados en Francia, su paso por las Compañías de Trabajadores, el ejército francés o la Resistencia, su detención y encarcelamiento, su traslado a los campos de concentración y, finalmente, su asesinato o puesta en libertad y, en este último caso, su vida tras la liberación.
Según se afirma desde Amical de Mauthausen, “en la actualidad se tiene un conocimiento bastante exacto del número de españoles que sufrieron deportación a los campos nazis durante la Segunda Guerra Mundial”. Así, de los más de 9.000 nombres registrados, la mayor parte -unos 7.000- corresponden a deportados al campo de Mauthausen a partir del mes de agosto de 1940. Otros 2.000 -hombres y mujeres- lo fueron por haber participado en la Resistencia. De todos ellos, algo más de 5.000 hallaron la muerte durante su deportación”.
Hubo castellanomanchegos deportados originarios de todas las provincias de la Comunidad Autónoma. La mayor parte procedían del exilio republicano y unos pocos eran emigrantes económicos afincados en Francia que fueron deportados como resistentes. Como se ha documentado en este estudio, el número supera los 800, de los cuales dos tercios no resistieron su internamiento y fallecieron antes de la liberación de los campos en 1945. Un total de 543 murieron y 315 fueron liberados.
En el caso de Guadalajara, un total de 132 vecinos de la provincia -todos hombres- fueron deportados a estos recintos del horror: 88 de ellos fallecieron y 44 fueron liberados.
Xulio García, portavoz del Foro por la Memoria de Guadalajara, ha puntualizado a El Decano de Guadalajara que, no obstante, estas cifras no son ni mucho menos definitivas: “Estos datos son provisionales por varios motivos. Las investigaciones siguen abiertas y se han ido desvelando identidades. Pero es difícil porque en los listados existen apellidos dudosos, personas que eran originarias de poblaciones que tienen el mismo nombre en distintas provincias o que ya no existen y además hubo algunos que se nacionalizaron franceses. Es una labor muy difícil. Hay que seguir investigando en las listas oficiales para corregir errores que se cometieron entonces”.
De hecho, esta misma semana, se ha incorporado un nuevo nombre a la lista, Felipe López del Amo, en cuya documentación aparecían las letras ‘Brh’, lo que hizo pensar al Foro que se trataba de un vecino de Brihuega. Finalmente pudieron descubrir que estaba domiciliado en la calle Brihuega de Guadalajara capital.
132 deportados de Guadalajara. La mayor parte no sobrevivió
Según los datos que manejan el Foro por la Memoria de Guadalajara, de los más de 800 castellanomanchegos republicanos que fueron deportados a los campos de concentración entre 1940 y 1945, un total de 132 eran guadalajareños. La cifra asciende a 178 si tenemos en cuenta los datos del Portal de Archivos Españoles del Ministerio de Cultura. De ellos, 88 perdieron la vida en condiciones infrahumanas. Los 44 restantes fueron liberados por el ejército aliado.
En esta última base de datos consta que las localidades que más víctimas del terror nazi acumularon fueron la capital, con 12 deportados -13 tras el reciente descubrimiento-, de los que ocho fueron liberados y cinco fallecieron; Sacedón, con siete deportaciones (dos fallecidos y el resto liberados); Sigüenza, con nueve (siete asesinados y dos liberados) y Tartanedo, con 4 víctimas (tres fallecidos y uno liberado). En los listados no aparecen ni mujeres ni niños.
Cabe destacar que, según se refiere en el portal del Ministerio, uno de estos republicanos deportados, un vecino de la capital llamado Jorge Martínez, de 53 años, hecho prisionero por medidas de represión, fue deportado al campo de Aurigny el 17 de abril de 1944 y se evadió el 3 de septiembre de ese mismo año, tras cinco meses de calvario.
Todos los españoles que acabaron en los campos de concentración nazis se habían exiliado a Francia tras la victoria franquista de 1939. La mayoría de los deportados sirvieron en las filas del ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial o fueron destinados a los llamados Grupos de Trabajadores Extranjeros.
Cuando Francia cayó en manos de los alemanes y se hicieron prisioneros, Alemania informó al Gobierno de Franco sobre la existencia de un tren con 927 refugiados españoles capturados preguntando si querían reclamarlos: “La respuesta que envió el entonces ministro de Exteriores, Serrano Suñer, fue que no eran considerados españoles, por lo que fueron señalados como ‘apátridas’. Se convirtieron en los primeros españoles en llegar al campo de Mauthausen en mayo de 1940. La mayoría de ellos murieron”, señala el portavoz del Foro por la Memoria de Guadalajara.
Actualmente hay identificados 7.533 españoles deportados republicanos a Mauthausen. De éstos, unos 5.000 hallaron la muerte durante su deportación, la mayor parte en el campo de Gusen; 457 fueron gaseados en el castillo de Hartheim; otros 339 fallecieron en el campo central; 58 en Steyr, y el resto en diferentes campos externos.
El colectivo de los republicanos españoles fue identificado en Mauthausen con un triángulo azul que les clasificaba como apátridas, ya que ningún Estado les reclamaba como propios. Sobre el triángulo aparecía escrita una “S” que les definía como spanier, es decir, españoles. En los libros de registro del campo la definición era un poco más amplia: todos los recién llegados eran ‘rotspanier’ (rojos españoles).
Precisamente este campo y el subcampo de Gusen, situado a 5 kilómetros de Mauthausen, fueron los destinos de la mayor parte de los guadalajareños deportados. El resto se repartieron entre Dachau, Buchenwald y Aurigny.
Los españoles fueron identificados con el triángulo azul de los apátridas, con una S de sparnier//Imagen: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
Casi todos fueron esclavizados en la cantera de Mauthausen, un trabajo agotador al que se añadía la tortura de los 186 peldaños que los prisioneros tenían que subir y bajar varias veces al día cargados con pesadas piedras de granito de 20 kilos. Incluso a veces con sus compañeros muertos. “El listado de métodos de tortura y asesinato es interminable. Los españoles perdieron la vida de todas las formas imaginables: fusilados, apaleados, gaseados, ahorcados… Sin embargo, la mayoría de ellos perecieron por un triángulo de amenazas: hambre, trabajo esclavo y unas condiciones sanitarias deplorables que provocaban todo tipo de enfermedades”, se denuncia en la web deportados.es.
El subcampo de Gusen fue, si cabe, más inhumano. Y también el fatal destino de muchos guadalajareños. En el complejo de Gusen también se utilizaba el trabajo forzado de los presos. Esto, junto a unas condiciones de vida extremadamente duras, la alimentación insuficiente y todo tipo de malos tratos, llevó al exterminio de la mayoría de los presos.
Además se practicaron distintas formas de asesinato directo, tanto en el propio recinto de Gusen como mediante selecciones de presos débiles o enfermos para su muerte por gaseamiento en las instalaciones del Castillo de Hartheim o bien en vehículos adaptados para dicho gaseamiento. “La principal diferencia con el campo del que dependía no era otra que la mayor crueldad que caracterizó tanto al trabajo como a las torturas y experimentos que allí se practicaron, lo cual se tradujo en la existencia de aterradoras tasas de mortalidad”, se afirma en la publicación ‘Rotspanier: españoles en el complejo concentracionario Mauthausen-Gusen’, de Gutmaro Gómez Bravo (Universidad Complutense de Madrid) y Diego Martínez López (Universidad Francisco de Vitoria), del Grupo de Investigación de la Guerra Civil y el Franquismo, editada en 2022 por en Ministerio de la Presidencia y Memoria Democrática.
Resistencia clandestina
Cabe destacar que a pesar de las terribles condiciones de vida de los españoles, éstos tuvieron una vida muy activa en los campos y fueron los impulsores de un movimiento de resistencia clandestina: “No sólo fueron víctimas, fueron pioneros en la resistencia, pioneros en la organización interna de los campos para resistir contra el nazismo”, señala Xulio García. Añade que, “al fomentar la solidaridad y la resistencia, sus verdugos fracasaron en uno de sus objetivos: deshumanizarlos”.
Uno de los más destacados fue precisamente un vecino de Sacedón, Manuel Razola, liberado de Mauthausen y uno de los coautores del libro ‘Triángulo Azul’, que constituye una verdadera fotografía del horror de aquellos campos de exterminio. “Los testimonios nos hablan de ejemplos de solidaridad colectiva, y una potente organización clandestina como clave de la supervivencia de los españoles que sobrevivieron a la muerte en Mauthausen y sus subcampos”, reza su sinopsis.
Según palabras de Razola, “nuestra dignidad de combatientes de una causa justa nos impedía ceder”. Razola perteneció desde su creación al Comité Clandestino de Mauthausen organizado fundamentalmente por miembros del PCE. Tras la guerra, fue además uno de los organizadores y fundadores de la Asociación de Deportados Internados Españoles Antifascistas y, posteriormente, de Amical Mauthausen.
Manuel Razola en 1975. Imagen, Familia Razola
Según explica Xulio García la primera organización interna se produce en una reunión clandestina cuando varios españoles fueron enviados a ser desparasitados a las cocheras. “Se organizan para repartirse la poca comida que tienen, para ayudar a los más necesitados. Los españoles intentaron ayudar a los españoles y colocar a personas de confianza en puestos de responsabilidad como al famoso fotógrafo de Mauthausen, Francesc Boix, quien se hizo ayudante del fotógrafo del campo y consiguió guardar copias clandestinas de terribles imágenes que después se usaron como pruebas en los Juicios de Núremberg”.
Es más, cuando se produjo la liberación de Mauthausen el 5 de mayo de 1945, fueron los propios presos encabezados por los españoles, los que lideraron el levantamiento y se hicieron con el control del campo unos días antes de la llegada de las tropas aliadas, a las que recibieron con una enorme pancarta en español, colocada sobre las puertas del campo que rezaba: “Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”.
“Los españoles fueron pioneros también en la recuperación de la memoria a través de estos testimonios”, afirma el portavoz del Foro. De hecho, la Asociación Amical se fundó por deportados españoles en Francia que decidieron volver a España en el año 1962, en plena clandestinidad, y ocuparon puestos en el Comité Internacional de Memoria de los Deportados de Mauthausen. “Los españoles siempre han estado a la cabeza, tanto durante la existencia de los campos como en la posguerra. El monumento español que existe en Mauthausen fue costeado por los deportados y es el único que no pertenece a un estado porque el Estado español les había declarado apátridas”.
Los deportados españoles junto a la pancarta de bienvenida a las tropas aliadas tras la liberación del campo//Imagen: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
Reparar el olvido. Conservar la memoria
Y a pesar de tanto sufrimiento, tanto dolor y tanto horror, las instituciones de Guadalajara parecen haber olvidado que todavía tienen una deuda pendiente con estos convecinos y con sus familias, que merecen que se les haga justicia.
A pesar de que el Consejo de Ministros instauró el año 2019 el 5 de mayo como ‘Día de Homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos, y a todas las víctimas del nazismo de España’. Xulio García lamenta que, desde ese año, “hemos sido las asociaciones en solitario, con el único apoyo de IU, los que hemos hecho homenaje en solitario en Guadalajara”.
Recuerda que en la ciudad sólo se ha celebrado este acto institucional en 2021, año en que se inauguró la placa de la Concordia, en un acto organizado por el Ayuntamiento y la Diputación con la colaboración del Foro y Amical, al que acudieron como representantes institucionales el entonces alcalde, Alberto Rojo; el presidente de la Diputación Provincial, José Luis Vega; la subdelegada del Gobierno, Mercedes Gómez, y el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido. “Nunca más se ha vuelto a hacer. Desde entonces lo han hecho IU, el PCE, el Foro, Amical, Sumar, Alianza Verde y Podemos, pero no se ha sumado nadie más”.
El portavoz del Foro por la Memoria explica que esta conmemoración se acordó tras una moción presentada por Ahora Guadalajara en enero de 2018, aprobada por unanimidad en los ayuntamientos de Guadalajara, Sigüenza y Sacedón y en la Diputación Provincial. En ella se acordaba textualmente: “Expresar el reconocimiento y homenaje a las víctimas del nazismo que sufrieron el horror de los campos de concentración y, en particular, a los y las guadalajareños; reconocimiento y homenaje que debe ser extensible a sus familiares”.
Esta primera parte de la moción se cumplió con la instalación de la placa en su honor en la Concordia. En 2022 se colocó otra en el cementerio de Sacedón en recuerdo de sus siete vecinos asesinados en los campos de concentración. Un parque de Alovera también recuerda a Victoriano Sánchez Moreno, asesinado en Mauthausen en 1942, a los 33 años. La alcaldesa fue invitada a asistir al acto por el Foro de la Memoria, pero declinó participar.
La moción incluía una segunda parte en la que se acordaba que las autoridades viajarían al campo de Mauthausen para colocar una placa en honor de los deportados guadalajareños. Concretamente se aprobó por unanimidad en los tres ayuntamientos citados y en la Diputación: “Impulsar cuantas acciones y actos se consideren oportunos para promover la memoria de estas víctimas. En concreto, la colocación de un monolito o escultura en memoria y reconocimiento a los hombres y mujeres de Guadalajara deportados a los campos de concentración nazis entre 1940-1945. La presencia institucional en los actos internacionales de conmemoración que se celebran en el campo de Mauthausen con ocasión del aniversario de su liberación, colocando una placa que deje constancia del reconocimiento de la provincia de Guadalajara”.
Pasados siete años, ni el viaje ni el homenaje en Mauthausen se han llevado a cabo: “No se ha cumplido. Nosotros pedimos que se intervenga en este sentido. Es un acto de justicia”, reclama Xulio García.
Precisamente el Foro por la Memoria, que ya ha realizado varios actos de dignificación en la provincia, se trasladó a Austria en 2020, coincidiendo con el 75 aniversario de la liberación de Mauthausen, para colocar en el crematorio del campo un diploma en recuerdo de los guadalajareños allí deportados que reza: “A los 130 guadalajareños deportados a los campos de exterminio. A todos los españoles asesinados por la barbarie nacionalsocialista”.
Diploma colocado en el año 2020 en el crematorio de Mauthausen por el Foro de la Memoria de Guadalajara//Imagen: Cortesía Xulio García.
No obstante, en el Pleno celebrado el pasado viernes 25 de abril, en el Ayuntamiento de Guadalajara, se aprobó una moción del Grupo Municipal del PSOE por la que los 13 guadalajareños deportados a campos de concentración nazi recibirán la concesión, a título póstumo, de la Mención Honorífica Especial. Esta inciativa de los socialistas contó con los votos a favor del Partido Popular y de Aike. Este último, pidió la inclusión de una enmienda transaccional en la que se pedía además la colocación de las llamadas ‘piedras stolpersteine’, unos adoquines dorados que se ponen en el suelo, en las calles en las que nacieron o vivieron las víctimas.
Juan Flores, concejal socialista en el Ayuntamiento, agradeció, en nombre del Grupo Municipal, que esta moción saliera adelante, “porque es de justicia; se cumplen 80 años de la liberación del campo de Mauthausen y trece guadalajareños sufrieron esta dramática experiencia, algunos de ellos perdieron la vida. Es el momento de rendirles homenaje y la aprobación, hoy, de esta iniciativa, refuerza nuestra posición como demócratas, y hace mejor nuestro Ayuntamiento como institución”.
La moción del PSOE no sólo tiene “un significado histórico, sino que también representa un ejercicio de justicia, memoria y dignidad”. Flores recordó que en la anterior legislatura “se dieron pasos importantes, con la instalación del monumento en el parque de La Concordia, junto a la Diputación Provincial, a partir de una moción que se aprobó por unanimidad del Pleno en el año 2018”, ha recordado el concejal socialista.
Otro de los acuerdos aprobados contempla el compromiso del Ayuntamiento de Guadalajara para seguir promoviendo actividades educativas y de divulgación sobre la deportación de españoles a los campos de concentración nazi, “a fin de mantener viva su memoria, y el respeto por los derechos humanos”.
Cabe destacar que la ultraderecha de Vox se abstuvo en la votación porque pretendía que se incluyera también en el texto “homenajear por igual a todas las víctimas del nazismo y del comunismo”. Su portavoz, Víctor Morejón, llegó incluso -en un total desconocimiento de la historia mundial- ha hablar de “dos bandos” en los campos de concentración. Una postura lamentable que ni siquiera fue refrendada por sus socios de Gobierno, ya que el Partido Popular apoyó la moción del PSOE por su apoyo “a la defensa de los derechos humanos”, tal y como manifestó su portavoz, Alfonso Esteban.
Desde el Foro por la Memoria de Guadalajara valoran “positivamente” la moción, “pero lamentamos que no fuera por unanimidad”.
Respecto a los stolpersteine, Xulio García afirma que “puede ser un homenaje individual que puede estar bien, pero en ningún caso puede sustituir al verdadero homenaje que debe ser colectivo, porque hay muchas víctimas que no tienen familiares, y como dijo el fiscal de los juicios de Nuremberg, Robert Jackson, ‘todavía ni siquiera sabemos todos sus nombres’. “Los homenajes deben ser a todos -añade- y eso sólo se consigue con estelas de homenaje colectivo, como la que hay en La Concordia. Hay familiares que opinan también que las placas deben estar a la altura de los ojos, donde no puedan ser pisadas”.
Cabe destacar que este año el Foro por la Memoria de Guadalajara, Izquierda Unida Guadalajara y la Asociación Amical de Mautahusen relizarán el 5 de mayo un sencillo homenaje a todos los guadalajareños deportados a los campos de concentración nazis colocando un ramo de flores a los pies de la placa en su recuerdo en la Concordia.
El guadalajareño Pedro Díaz Moreno, asesinado a los 37 años en la cámara de gas del Castillo de Hartheim, tiene su piedra stolpersteine en Madrid. No se pudo poner en su pueblo natal, Santa María de los Poyos, sumergido bajo las aguas del embalse de Buendía//Imagen: Cortesía; Jorge Díaz
Fuente: Ana Ruiz / El Decano de Guadalajara. https://shorturl.at/Zjdfd Contacto: foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com
La Asociación por la Memoria Militar Democrática solicitó sin éxito a Defensa honores para Laudelino Fernández León, capitán republicano abatido en 1939
El pasado viernes 25 de abril, en el cementerio de Vegadotos (Asturias), se celebró un acto en homenaje a Laudelino Fernández León, capitán del Ejército Republicano del Norte, abatido en combate en febrero de 1939 tras resistir durante dieciséis meses en los montes de Mieres frente a las fuerzas franquistas. Al homenaje acudieron “autoridades locales” y “la Directora General de Memoria Democrática del Gobierno del Principado de Asturias, Begoña Collado Villa”, según informaron los organizadores.
La Asociación por la Memoria Militar Democrática (AMMD), junto a los familiares de Laudelino, había solicitado oficialmente al Ministerio de Defensa “un reconocimiento oficial como militar caído en combate” y la participación de “un piquete de honores militares” en el acto. El expediente enviado el 26 de marzo, acompañado de un exhaustivo dossier histórico, documentaba la trayectoria del capitán, quien luchó en defensa de la legalidad republicana y cayó combatiendo en febrero de 1939, cuando la guerra aún no había concluido oficialmente.
La respuesta del Ministerio, fechada el 2 de abril, fue, sin embargo, decepcionante. En lugar de valorar el fondo de la petición, Defensa se limitó a remitir el caso al Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, alegando que “se han creado órganos administrativos y procedimientos específicos con la finalidad de dar respuesta a las medidas de reconocimiento contenidas en la Ley de Memoria Democrática”. Desde la AMMD califican esta respuesta como un acto de evasión de responsabilidades: “El gabinete de la ministra Robles aprovecha una laguna legal, respondiendo con una actitud que no les compromete a nada, no les implica en nada, y la única interpretación que ofrece es la de echar balones fuera”. Sin honores, sin presencia militar, sin reparación simbólica. Una negativa silenciosa que contrasta con la atención prestada en otros ámbitos.
Mientras tanto, el Estado ha impulsado actos oficiales para conmemorar el 50 aniversario de la muerte de Francisco Franco, destacando la importancia de recordar “medio siglo de libertad”. Este esfuerzo por fortalecer la conciencia democrática entre la ciudadanía es, sin duda, necesario. Celebrar el fin de la dictadura y el avance hacia una sociedad libre constituye un deber colectivo que merece ser reivindicado.
Pero de nada sirve celebrar cincuenta años de libertad si antes no se honra a quienes realmente lucharon y murieron para hacerla posible. No se puede conmemorar plenamente la democracia si se olvida a quienes, como Laudelino Fernández León, se enfrentaron al fascismo con su vida, sin esperar recompensa alguna. La libertad que hoy disfrutamos no nació espontáneamente en 1975: fue sembrada por miles de hombres y mujeres que, desde la legalidad republicana, combatieron la injusticia, la opresión y el autoritarismo.
Como muestra el dossier presentado por la AMMD, Laudelino Fernández León combatió “en los batallones 272 y 274 del Ejército del Norte”, fue ascendido a capitán tras formarse en la escuela militar republicana de Deva y, tras la caída del frente asturiano, continuó resistiendo hasta su muerte. “Durante horas estos hombres aguantaron en combate contra más de doscientos efectivos del ejército rebelde, guardias civiles y efectivos adscritos a Falange”. Su final, como el de tantos otros, fue la fosa común y el olvido.
La desigualdad en el reconocimiento de los caídos de ambos bandos sigue siendo escandalosa. Los soldados del bando franquista fueron enterrados con honores, sus nombres perpetuados en monumentos y memorias oficiales. Los republicanos, en cambio, fueron condenados al anonimato, sus cuerpos abandonados en cunetas, sus nombres borrados de la historia. Mientras se siga ignorando esta realidad, la democracia española permanecerá herida.
La memoria democrática exige algo más que celebraciones simbólicas: demanda justicia efectiva, reparación real, reconocimiento público. Como recuerda la propia Ley de Memoria Democrática, el Estado tiene la “obligación moral y política” de dignificar a todas las víctimas del franquismo, y esa obligación incluye reconocer a quienes, como Laudelino, defendieron la legalidad constitucional y cayeron en acto de servicio.
El testimonio de su nieto lo resume con dolorosa sencillez: “me preguntaba por qué mataban a una persona por defender esos ideales”. Esa pregunta sigue resonando hoy, interpelando a unas instituciones que a menudo prefieren la amnesia a la responsabilidad.
España ha recorrido un largo camino en estos 50 años de democracia. Pero mientras los héroes republicanos sigan enterrados en el anonimato, mientras se niegue a sus familias un homenaje digno, la libertad que celebramos será siempre parcial. La historia de Laudelino Fernández León nos recuerda que la democracia no solo se hereda: se honra, se construye y se repara cada día.
Porque no hay libertad completa sin memoria justa. Y no hay verdadera democracia mientras los defensores de la legalidad sigan olvidados en las cunetas de la historia.
En memoria de los voluntarios de las Brigadas Internacionales procedentes de Luxemburgo
Queridos amigos:
Vosotros, los “Amigos de las Brigadas Internacionales-Luxemburgo”, vais a celebrar y conmemorar el 15º aniversario de la inauguración del monumento “No Pasarán” del llorado Lucien Wercoller, en Dudelange. Los “Combatientes de España”, luxemburgueses de las Brigadas Internacionales combatían, en efecto, en primer lugar contra la España dictatorial de Franco. Pero sobre todo luchaban por la verdadera España, la del pueblo. Luchaban ante todo por una patria que se llama libertad. Es de hecho la verdadera patria, la patria definitiva y fraternal de la persona humana. Porque la humanidad es, con palabras de Victor Hugo, la “nación definitiva” del hombre. Pues el elemento característico de la naturaleza humana es la libertad, la libertad integral de la persona humana, la libertad integral de una persona que deja de ser objeto para convertirse en sujeto de la historia, la libertad integral de las comunidades del hombre, la libertad integral también de la democracia integral y por ello, del Estado de derecho.
La libertad integral es lo contrario del totalitarismo y del fascismo: es el humanismo e incluso el personalismo que defiende siempre la primacía del hombre sobre el Estado y sobre la economía. Nuestros “Combatientes de España” fueron de hecho y de pensamiento combatientes por la libertad.
No debemos olvidar jamás esta resistencia pero tampoco esta esperanza y este amor a la libertad de los “Combatientes de España”. En primer lugar, porque tenemos un deber humano de memoria, siendo la memoria histórica otra característica de la comunidad humana. Desgraciadamente, los tiempos que corren son más bien tiempos de memoria corta, incluso tiempos de “la noche fría del olvido”, citando a Prévert.
Ahora bien, este olvido del totalitarismo, del fascismo, de la opresión de toda libertad humana es muy peligroso. Pues el mar del olvido no borra solamente los pasos de los amantes desunidos sobre la arena: puede también borrar los pasos de la libertad y de la democracia en las arenas de nuestra historia. Es por ello por lo que los pasos de la libertad deben ser rehechos por cada generación. ¡Y por lo que, sobre todo en Europa, libertad y justicia social, subsidiaridad y solidaridad son las dos caras de una misma moneda humanista!
Sí, ¡la libertad tiene un precio! Que se llama trabajo y compromiso -este folleto es un ejemplo concreto- permanente. Un precio que se llama también vigilancia e incluso resistencia y sacrificio en tiempos de guerra.
Quiero dar las gracias aquí de todo corazón a nuestros “Combatientes de España” por su resistencia anticipada. Y deseo más todavía postrarme, con mucha emoción y compasión, ante el sacrificio de aquellos que murieron por nuestra patria y nuestra nación en definitiva. ¡No debemos olvidarlos jamás! Por todo ello nuestras asociaciones, nuestros monumentos y nuestros aniversarios son tan importantes. Pero la conmemoración más importante -y también el mayor reconocimiento de los méritos históricos y personales de los “combatientes de España”- son nuestros pasos de libertad, nuestros pasos de justicia, nuestros pasos de amor en las arenas comunitarias e individuales de nuestro día a día político y personal. Pues la libertad está siempre cercada. Como Madrid en 1936.