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Acaba de salir el libro que hemos realizado José Luis Muñoz de Baena y un servidor´. Es una obra colectiva y centrada en el estudio de la relación entre memoria y estado democrático desde un punto de vista crítico, con un aterrizaje concreto en la situación en España y las Américas. Ha sido un trabajo que nos ha llevado tiempo y esfuerzo. No ha sido fácil. Lo ha editado TIRANT Lo Blanc. Haremos presentaciones. Avisaremos.

Los estados democráticos son conquistas históricas de los pueblos, fruto de años de lucha y cambio. La memoria colectiva de esos procesos que llevaron a consolidar sistemas de libertades necesita ser defendida por las autoridades públicas; la memoria histórica colectiva es, en diversos sentidos, tanto un atributo del estado democrático como una necesidad.
En el caso histórico de conflictos, guerras o golpes de estado, los procesos de recuperación posterior de un estado democrático, precisan abordar tanto la memoria como la justicia para poder normalizar y consolidar la situación. Estos procesos de transición han de poder afrontar los desafíos de los lastres del pasado y el reto de recuperar la dignidad democrática colectiva asegurando a la sociedad memoria, justicia y reparación.
Este libro analiza la suerte de la memoria democrática y la lucha por la justicia transicional en el caso español y en otros de países hermanos de las Américas, desde un punto de vista que no elude ni la crítica ni las contradicciones
Pedro A. García Bilbao (URJC)
José Luís Muñoz de Baena (UNED)

17/06/2025.- Organizado por la Amical de Mauthausen, la Universidad de Alcalá y el Foro de la Memoria de Guadalajara, con la colaboración del Gobierno regional, ha tenido lugar en el parque de la Concordia de Guadalajara un acto para recordar y homenajear a los 132 guadalajarareños que fueron deportados a campos de concentración nazi, coincidiendo con el 80 aniversario de su liberación.
En el mismo participaron la consejera de Igualdad de Castilla-La Mancha, Sara Simón, el presidente de las Cortes regionales, Pablo Bellido, el vicerrector de la Universidad de Alcalá de Henares, Carmelo García; la diputada de Cultura de la Diputación Provincial, Sabrina Escribano, entre otras autoridades políticas y sindicales de la provincia.
El acto contó con la presencia de varios familiares de los deportados, y fue amenizado por una selección de temas musicales interpretados por la Banda de música de la Diputación. Varios alcaldes y concejales de los pueblos natales de los deportados de toda la provincia asistieron.

Homenaje a los guadalajareños deportados a los campos nazis

Palabras de Xulio García Bilbao, portavoz del Foro por la Memoria:

Autorizades presentes, familiares de los deportados, , Ciudadanos .
hace 4 años inauguramos este monolito de homenaje a los Guadalajareños deportados a los campos nazis y lo hicimos sin nombres . Hoy lo enriquecemos con la colocación de un enlace a la pagina de Amical de Mauthausen y a su investigación que generosamente ha compartido y en la que nosotros hemos colaborado y completado.

Nos reunimos, desde el compromiso profundo con los derechos humanos, para celebrar junto a nuestras instituciones un acto de justicia y de memoria: el reconocimiento oficial a estos 132 guadalajareños. No es solo una cifra, son vidas truncadas por la barbarie del odio y del fascismo.
Honrarlos no es mirar al pasado, es defender el presente: es sostener en alto los valores antifascistas, la dignidad, la diversidad y la tolerancia.

Y lo hacemos desde la voz colectiva de quienes creemos en los derechos humanos como pilar de la democracia.
Hoy sabemos, gracias a este enlace que no fueron víctimas anónimas: fueron luchadores por la libertad, perseguidos por la intolerancia y el odio. Recordarlos hoy es un deber político y moral.

La lucha contra esa intolerancia no empezó lejos: empezó aquí, en Guadalajara, en Brihuega, resistiendo al mismo fascismo que luego arrasaría Europa.

Ahora, En un tiempo donde resurgen discursos de odio, negacionistas o equidistancia reafirmamos sin ambigüedades nuestro compromiso antifascista. Frente al racismo y la intolerancia, nuestra respuesta debe ser la memoria activa, la resistencia democrática y la defensa inquebrantable de los derechos de todos. Como dijo primo levi escritor y superviviente ‘No podemos aceptar la equidistancia entre quienes defendieron la vida y quienes sembraron la muerte, entre quienes construyeron los campos de exterminio y quienes los combatieron y liberaron.’ Levi nos recordó también que hubo una elección: quienes eligieron matar no pueden ser confundidos con quienes eligieron resistir. Olvidarlo sería repetir el crimen.. la obediencia no exime de la responsabilidad y que quien eligió hacer el mal no puede ponerse al mismo nivel que quien lo sufrió. Que su memoria nos guíe para construir una sociedad libre de intolerancia, donde nunca más el silencio sea cómplice de la injusticia. Nos lo debemos como pueblo, y se lo debemos a ellos
Muchas gracias

El acto concluyó con una ofrenda floral y la colocación de un enlace a la página web de la Asociación Amical de Mauthausen conteniendo el listado de los deportados guadalajareños.
https://castellanomanchegosdeportados.org

foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

Publicado por: Ana María Ruiz

04/05/2025 08:00 AM

Imagen: Foro por la Memoria Guadalajara.

Este año se cumple el 80 aniversario de la liberación de Mauthausen el 5 de mayo de 1945. A pesar de ello, todavía queda mucho camino por recorrer para que las víctimas salgan del olvido institucional

Este 2005 se cumplen 80 años de la liberación del campo de concentración de Mauthausen (Austria), el 5 de mayo de 1945. Una fecha que debe quedar en la memoria para recordar uno de los capítulos más negros de la historia mundial: el horror al que se vieron sometidas miles de personas -hombres, mujeres y niños- en los campos de exterminio nazis.

El genocidio cometido por la Alemania de Adolf Hitler contó con la connivencia del Gobierno francés y del Gobierno de Franco, que nunca reconoció como compatriotas a los guadalajareños y al resto de españoles que padedieron lo indecible en los campos. La razón: poseer una ideología diferente a la del Régimen, su origen étnico, su religión, sus creencias políticas o su orientación sexual.

Precisamente, mañana lunes, la Delegación de Castilla-La Mancha de la Asociación Amical de Mauthausen y Otros Campos, presentará el Proyecto ‘Castellanomanchegos deportados a los campos nazis 1940-1945’ en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, situada en el Alcázar de Toledo. Para dotar de contenido a esta iniciativa, en la que también han colaborado el Foro por la Memoria de Guadalajara y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca, se ha llevado a cabo una exhaustiva búsqueda por archivos españoles, franceses, alemanes, austríacos, mexicanos y estadounidenses con el objetivo de obtener todos los datos posibles de los deportados castellanomanchegos a Mauthausen, así como a otros campos de concentración nazis.

Entre otras cuestiones, se han buscado datos que corroborasen cuándo salieron de su domicilio, su militancia política o sindical -si la tuvieron- si pertenecieron a alguna unidad militar, su estancia en campos de refugiados en Francia, su paso por las Compañías de Trabajadores, el ejército francés o la Resistencia, su detención y encarcelamiento, su traslado a los campos de concentración y, finalmente, su asesinato o puesta en libertad y, en este último caso, su vida tras la liberación.

Según se afirma desde Amical de Mauthausen, “en la actualidad se tiene un conocimiento bastante exacto del número de españoles que sufrieron deportación a los campos nazis durante la Segunda Guerra Mundial”. Así, de los más de 9.000 nombres registrados, la mayor parte -unos 7.000- corresponden a deportados al campo de Mauthausen a partir del mes de agosto de 1940. Otros 2.000 -hombres y mujeres- lo fueron por haber participado en la Resistencia. De todos ellos, algo más de 5.000 hallaron la muerte durante su deportación”.

Hubo castellanomanchegos deportados originarios de todas las provincias de la Comunidad Autónoma. La mayor parte procedían del exilio republicano y unos pocos eran emigrantes económicos afincados en Francia que fueron deportados como resistentes. Como se ha documentado en este estudio, el número supera los 800, de los cuales dos tercios no resistieron su internamiento y fallecieron antes de la liberación de los campos en 1945. Un total de 543 murieron y 315 fueron liberados.

En el caso de Guadalajara, un total de 132 vecinos de la provincia -todos hombres- fueron deportados a estos recintos del horror: 88 de ellos fallecieron y 44 fueron liberados. 

Xulio García, portavoz del Foro por la Memoria de Guadalajara, ha puntualizado a El Decano de Guadalajara que, no obstante, estas cifras no son ni mucho menos definitivas: “Estos datos son provisionales por varios motivos. Las investigaciones siguen abiertas y se han ido desvelando identidades. Pero es difícil porque en los listados existen apellidos dudosos, personas que eran originarias de poblaciones que tienen el mismo nombre en distintas provincias o que ya no existen y además hubo algunos que se nacionalizaron franceses. Es una labor muy difícil. Hay que seguir investigando en las listas oficiales para corregir errores que se cometieron entonces”.

De hecho, esta misma semana, se ha incorporado un nuevo nombre a la lista, Felipe López del Amo, en cuya documentación aparecían las letras ‘Brh’, lo que hizo pensar al Foro que se trataba de un vecino de Brihuega. Finalmente pudieron descubrir que estaba domiciliado en la calle Brihuega de Guadalajara capital. 

132 deportados de Guadalajara. La mayor parte no sobrevivió

Según los datos que manejan el Foro por la Memoria de Guadalajara, de los más de 800 castellanomanchegos republicanos que fueron deportados a los campos de concentración entre 1940 y 1945, un total de 132 eran guadalajareños. La cifra asciende a 178 si tenemos en cuenta los datos del Portal de Archivos Españoles del Ministerio de Cultura. De ellos, 88 perdieron la vida en condiciones infrahumanas. Los 44 restantes fueron liberados por el ejército aliado. 


En esta última base de datos consta que las localidades que más víctimas del terror nazi acumularon fueron la capital, con 12 deportados -13 tras el reciente descubrimiento-, de los que ocho fueron liberados y cinco fallecieron; Sacedón, con siete deportaciones (dos fallecidos y el resto liberados); Sigüenza, con nueve (siete asesinados y dos liberados) y Tartanedo, con 4 víctimas (tres fallecidos y uno liberado).  En los listados no aparecen ni mujeres ni niños.


Cabe destacar que, según se refiere en el portal del Ministerio, uno de estos republicanos deportados, un vecino de la capital llamado Jorge Martínez, de 53 años, hecho prisionero por medidas de represión, fue deportado al campo de Aurigny el 17 de abril de 1944 y se evadió el 3 de septiembre de ese mismo año, tras cinco meses de calvario.  

Todos los españoles que acabaron en los campos de concentración nazis se habían exiliado a Francia tras la victoria franquista de 1939. La mayoría de los deportados sirvieron en las filas del ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial o fueron destinados a los llamados Grupos de Trabajadores Extranjeros. 


Cuando Francia cayó en manos de los alemanes y se hicieron prisioneros, Alemania informó al Gobierno de Franco sobre la existencia de un tren con 927 refugiados españoles capturados preguntando si querían reclamarlos: “La respuesta que envió el entonces ministro de Exteriores, Serrano Suñer, fue que no eran considerados españoles, por lo que fueron señalados como ‘apátridas’. Se convirtieron en los primeros españoles en llegar al campo de Mauthausen en mayo de 1940. La mayoría de ellos murieron”, señala el portavoz del Foro por la Memoria de Guadalajara. 

Actualmente hay identificados 7.533 españoles deportados republicanos a Mauthausen. De éstos, unos 5.000 hallaron la muerte durante su deportación, la mayor parte en el campo de Gusen; 457 fueron gaseados en el castillo de Hartheim; otros 339 fallecieron en el campo central; 58 en Steyr, y el resto en diferentes campos externos. 

El colectivo de los republicanos españoles fue identificado en Mauthausen con un triángulo azul que les clasificaba como apátridas, ya que ningún Estado les reclamaba como propios. Sobre el triángulo aparecía escrita una “S” que les definía como spanier, es decir, españoles. En los libros de registro del campo la definición era un poco más amplia: todos los recién llegados eran ‘rotspanier’ (rojos españoles).


Precisamente este campo y el subcampo de Gusen, situado a 5 kilómetros de Mauthausen, fueron los destinos de la mayor parte de los guadalajareños deportados. El resto se repartieron entre DachauBuchenwald y Aurigny

Los españoles fueron identificados con el triángulo azul de los apátridas, con una S de sparnier//Imagen: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
Los españoles fueron identificados con el triángulo azul de los apátridas, con una S de sparnier//Imagen: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Casi todos fueron esclavizados en la cantera de Mauthausen, un trabajo agotador al que se añadía la tortura de los 186 peldaños que los prisioneros tenían que subir y bajar varias veces al día cargados con pesadas piedras de granito de 20 kilos. Incluso a veces con sus compañeros muertos. “El listado de métodos de tortura y asesinato es interminable. Los españoles perdieron la vida de todas las formas imaginables: fusilados, apaleados, gaseados, ahorcados… Sin embargo, la mayoría de ellos perecieron por un triángulo de amenazas: hambre, trabajo esclavo y unas condiciones sanitarias deplorables que provocaban todo tipo de enfermedades”, se denuncia en la web deportados.es.


El subcampo de Gusen fue, si cabe, más inhumano. Y también el fatal destino de muchos guadalajareños. En el complejo de Gusen también se utilizaba el trabajo forzado de los presos. Esto, junto a unas condiciones de vida extremadamente duras, la alimentación insuficiente y todo tipo de malos tratos, llevó al exterminio de la mayoría de los presos.

Además se practicaron distintas formas de asesinato directo, tanto en el propio recinto de Gusen como mediante selecciones de presos débiles o enfermos para su muerte por gaseamiento en las instalaciones del Castillo de Hartheim o bien en vehículos adaptados para dicho gaseamiento. “La principal diferencia con el campo del que dependía no era otra que la mayor crueldad que caracterizó tanto al trabajo como a las torturas y experimentos que allí se practicaron, lo cual se tradujo en la existencia de aterradoras tasas de mortalidad”, se afirma en la publicación ‘Rotspanier: españoles en el complejo concentracionario Mauthausen-Gusen’, de Gutmaro Gómez Bravo (Universidad Complutense de Madrid) y Diego Martínez López (Universidad Francisco de Vitoria), del Grupo de Investigación de la Guerra Civil y el Franquismo, editada en 2022 por en Ministerio de la Presidencia y Memoria Democrática.

Resistencia clandestina
 

Cabe destacar que a pesar de las terribles condiciones de vida de los españoles, éstos tuvieron una vida muy activa en los campos y fueron los impulsores de un movimiento de resistencia clandestina: “No sólo fueron víctimas, fueron pioneros en la resistencia, pioneros en la organización interna de los campos para resistir contra el nazismo”, señala Xulio García. Añade que, “al fomentar la solidaridad y la resistencia, sus verdugos fracasaron en uno de sus objetivos: deshumanizarlos”. 


Uno de los más destacados fue precisamente un vecino de Sacedón, Manuel Razola, liberado de Mauthausen y uno de los coautores del libro ‘Triángulo Azul’, que constituye una verdadera fotografía del horror de aquellos campos de exterminio. “Los testimonios nos hablan de ejemplos de solidaridad colectiva, y una potente organización clandestina como clave de la supervivencia de los españoles que sobrevivieron a la muerte en Mauthausen y sus subcampos”, reza su sinopsis. 


Según palabras de Razola, “nuestra dignidad de combatientes de una causa justa nos impedía ceder”. Razola perteneció desde su creación al Comité Clandestino de Mauthausen organizado fundamentalmente por miembros del PCE. Tras la guerra, fue además uno de los organizadores y fundadores de la Asociación de Deportados Internados Españoles Antifascistas y, posteriormente, de Amical Mauthausen.

Manuel Razola en 1975. Imagen, Familia Razola

Según explica Xulio García la primera organización interna se produce en una reunión clandestina cuando varios españoles fueron enviados a ser desparasitados a las cocheras. “Se organizan para repartirse la poca comida que tienen, para ayudar a los más necesitados. Los españoles intentaron ayudar a los españoles y colocar a personas de confianza en puestos de responsabilidad como al famoso fotógrafo de MauthausenFrancesc Boix, quien se hizo ayudante del fotógrafo del campo y consiguió guardar copias clandestinas de terribles imágenes que después se usaron como pruebas en los Juicios de Núremberg”. 


Es más, cuando se produjo la liberación de Mauthausen el 5 de mayo de 1945, fueron los propios presos encabezados por los españoles, los que lideraron el levantamiento y se hicieron con el control del campo unos días antes de la llegada de las tropas aliadas, a las que recibieron con una enorme pancarta en español, colocada sobre las puertas del campo que rezaba: “Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”. 


“Los españoles fueron pioneros también en la recuperación de la memoria a través de estos testimonios”, afirma el portavoz del Foro. De hecho, la Asociación Amical se fundó por deportados españoles en Francia que decidieron volver a España en el año 1962, en plena clandestinidad, y ocuparon puestos en el Comité Internacional de Memoria de los Deportados de Mauthausen. “Los españoles siempre han estado a la cabeza, tanto durante la existencia de los campos como en la posguerra. El monumento español que existe en Mauthausen fue costeado por los deportados y es el único que no pertenece a un estado porque el Estado español les había declarado apátridas”.

Asociación para la recuperación de la Memorira Historica AMRH.
Los deportados españoles junto a la pancarta de bienvenida a las tropas aliadas tras la liberación del campo//Imagen: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Reparar el olvido. Conservar la memoria
 

Y a pesar de tanto sufrimiento, tanto dolor y tanto horror, las instituciones de Guadalajara parecen haber olvidado que todavía tienen una deuda pendiente con estos convecinos y con sus familias, que merecen que se les haga justicia.  

A pesar de que el Consejo de Ministros instauró el año 2019 el 5 de mayo como ‘Día de Homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos, y a todas las víctimas del nazismo de España’. Xulio García lamenta que, desde ese año, “hemos sido las asociaciones en solitario, con el único apoyo de IU, los que hemos hecho homenaje en solitario en Guadalajara”.

Recuerda que en la ciudad sólo se ha celebrado este acto institucional en 2021, año en que se inauguró la placa de la Concordia, en un acto organizado por el Ayuntamiento y la Diputación con la colaboración del Foro y Amical, al que acudieron como representantes institucionales el entonces alcalde, Alberto Rojo; el presidente de la Diputación Provincial, José Luis Vega; la subdelegada del Gobierno, Mercedes Gómez, y el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido. “Nunca más se ha vuelto a hacer. Desde entonces lo han hecho IU, el PCE, el Foro, Amical, Sumar, Alianza Verde y Podemos, pero no se ha sumado nadie más”.  

El portavoz del Foro por la Memoria explica que esta conmemoración se acordó tras una moción presentada por Ahora Guadalajara en enero de 2018, aprobada por unanimidad en los ayuntamientos de GuadalajaraSigüenza y Sacedón y en la Diputación Provincial. En ella se acordaba textualmente: “Expresar el reconocimiento y homenaje a las víctimas del nazismo que sufrieron el horror de los campos de concentración y, en particular, a los y las guadalajareños; reconocimiento y homenaje que debe ser extensible a sus familiares”. 


Esta primera parte de la moción se cumplió con la instalación de la placa en su honor en la Concordia. En 2022 se colocó otra en el cementerio de Sacedón en recuerdo de sus siete vecinos asesinados en los campos de concentración. Un parque de Alovera también recuerda a Victoriano Sánchez Moreno, asesinado en Mauthausen en 1942, a los 33 años. La alcaldesa fue invitada a asistir al acto por el Foro de la Memoria, pero declinó participar. 


La moción incluía una segunda parte en la que se acordaba que las autoridades viajarían al campo de Mauthausen para colocar una placa en honor de los deportados guadalajareños. Concretamente se aprobó por unanimidad en los tres ayuntamientos citados y en la Diputación: “Impulsar cuantas acciones y actos se consideren oportunos para promover la memoria de estas víctimas. En concreto, la colocación de un monolito o escultura en memoria y reconocimiento a los hombres y mujeres de Guadalajara deportados a los campos de concentración nazis entre 1940-1945. La presencia institucional en los actos internacionales de conmemoración que se celebran en el campo de Mauthausen con ocasión del aniversario de su liberación, colocando una placa que deje constancia del reconocimiento de la provincia de Guadalajara”. 

Pasados siete años, ni el viaje ni el homenaje en Mauthausen se han llevado a cabo: “No se ha cumplido. Nosotros pedimos que se intervenga en este sentido. Es un acto de justicia”, reclama Xulio García. 

Precisamente el Foro por la Memoria, que ya ha realizado varios actos de dignificación en la provincia, se trasladó a Austria en 2020, coincidiendo con el 75 aniversario de la liberación de Mauthausen, para colocar en el crematorio del campo un diploma en recuerdo de los guadalajareños allí deportados que reza: “A los 130 guadalajareños deportados a los campos de exterminio. A todos los españoles asesinados por la barbarie nacionalsocialista”.  

Diploma
Diploma colocado en el año 2020 en el crematorio de Mauthausen por el Foro de la Memoria de Guadalajara//Imagen: Cortesía Xulio García.

No obstante, en el Pleno celebrado el pasado viernes 25 de abril, en el Ayuntamiento de Guadalajara, se aprobó una moción del Grupo Municipal del PSOE por la que los 13 guadalajareños deportados a campos de concentración nazi recibirán la concesión, a título póstumo, de la Mención Honorífica Especial. Esta inciativa de los socialistas contó con los votos a favor del Partido Popular y de Aike. Este último, pidió la inclusión de una enmienda transaccional en la que se pedía además la colocación de las llamadas ‘piedras stolpersteine’, unos adoquines dorados que se ponen en el suelo, en las calles en las que nacieron o vivieron las víctimas.

Juan Flores, concejal socialista en el Ayuntamiento, agradeció, en nombre del Grupo Municipal, que esta moción saliera adelante, “porque es de justicia; se cumplen 80 años de la liberación del campo de Mauthausen y trece guadalajareños sufrieron esta dramática experiencia, algunos de ellos perdieron la vida. Es el momento de rendirles homenaje y la aprobación, hoy, de esta iniciativa, refuerza nuestra posición como demócratas, y hace mejor nuestro Ayuntamiento como institución”.

La moción del PSOE no sólo tiene “un significado histórico, sino que también representa un ejercicio de justicia, memoria y dignidad”. Flores recordó que en la anterior legislatura “se dieron pasos importantes, con la instalación del monumento en el parque de La Concordia, junto a la Diputación Provincial, a partir de una moción que se aprobó por unanimidad del Pleno en el año 2018”, ha recordado el concejal socialista.

Otro de los acuerdos aprobados contempla el compromiso del Ayuntamiento de Guadalajara para seguir promoviendo actividades educativas y de divulgación sobre la deportación de españoles a los campos de concentración nazi, “a fin de mantener viva su memoria, y el respeto por los derechos humanos”.

Cabe destacar que la ultraderecha de Vox se abstuvo en la votación porque pretendía que se incluyera también en el texto “homenajear por igual a todas las víctimas del nazismo y del comunismo”. Su portavoz, Víctor Morejón, llegó incluso -en un total desconocimiento de la historia mundial- ha hablar de “dos bandos” en los campos de concentración. Una postura lamentable que ni siquiera fue refrendada por sus socios de Gobierno, ya que el Partido Popular apoyó la moción del PSOE por su apoyo “a la defensa de los derechos humanos”, tal y como manifestó su portavoz, Alfonso Esteban.  

Desde el Foro por la Memoria de Guadalajara valoran “positivamente” la moción, “pero lamentamos que no fuera por unanimidad”.

Respecto a los stolpersteine, Xulio García afirma que “puede ser un homenaje individual que puede estar bien, pero en ningún caso puede sustituir al verdadero homenaje que debe ser colectivo, porque hay muchas víctimas que no tienen familiares, y como dijo el fiscal de los juicios de Nuremberg, Robert Jackson, ‘todavía ni siquiera sabemos todos sus nombres’. “Los homenajes deben ser a todos -añade- y eso sólo se consigue con estelas de homenaje colectivo, como la que hay en La Concordia. Hay familiares que opinan también que las placas deben estar a la altura de los ojos, donde no puedan ser pisadas”.

Cabe destacar que este año el Foro por la Memoria de GuadalajaraIzquierda Unida Guadalajara y la Asociación Amical de Mautahusen relizarán el 5 de mayo un sencillo homenaje a todos los guadalajareños deportados a los campos de concentración nazis colocando un ramo de flores a los pies de la placa en su recuerdo en la Concordia.

El guadalajareño Pedro Díaz Moreno, asesinado a los 37 años en la cámara de gas del Castillo de Hartheim, tiene su piedra stolpersteine en Madrid. No se pudo poner en su pueblo natal, Santa María de los Poyos, sumergido bajo las aguas del embalse de Buendía//Imagen: Cortesía Foro por la Memoria de Guadalajara.

El guadalajareño Pedro Díaz Moreno, asesinado a los 37 años en la cámara de gas del Castillo de Hartheim, tiene su piedra stolpersteine en Madrid. No se pudo poner en su pueblo natal, Santa María de los Poyos, sumergido bajo las aguas del embalse de Buendía//Imagen: Cortesía; Jorge Díaz

Fuente: Ana Ruiz / El Decano de Guadalajara.
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Capitán Laudelino Fernández León (EPR)

La Asociación por la Memoria Militar Democrática solicitó sin éxito a Defensa honores para Laudelino Fernández León, capitán republicano abatido en 1939

Diario RED Lucía Parro Pantoja

El pasado viernes 25 de abril, en el cementerio de Vegadotos (Asturias), se celebró un acto en homenaje a Laudelino Fernández León, capitán del Ejército Republicano del Norte, abatido en combate en febrero de 1939 tras resistir durante dieciséis meses en los montes de Mieres frente a las fuerzas franquistas. Al homenaje acudieron “autoridades locales” y “la Directora General de Memoria Democrática del Gobierno del Principado de Asturias, Begoña Collado Villa”, según informaron los organizadores.

La Asociación por la Memoria Militar Democrática (AMMD), junto a los familiares de Laudelino, había solicitado oficialmente al Ministerio de Defensa “un reconocimiento oficial como militar caído en combate” y la participación de “un piquete de honores militares” en el acto. El expediente enviado el 26 de marzo, acompañado de un exhaustivo dossier histórico, documentaba la trayectoria del capitán, quien luchó en defensa de la legalidad republicana y cayó combatiendo en febrero de 1939, cuando la guerra aún no había concluido oficialmente.

La respuesta del Ministerio, fechada el 2 de abril, fue, sin embargo, decepcionante. En lugar de valorar el fondo de la petición, Defensa se limitó a remitir el caso al Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, alegando que “se han creado órganos administrativos y procedimientos específicos con la finalidad de dar respuesta a las medidas de reconocimiento contenidas en la Ley de Memoria Democrática”. Desde la AMMD califican esta respuesta como un acto de evasión de responsabilidades: “El gabinete de la ministra Robles aprovecha una laguna legal, respondiendo con una actitud que no les compromete a nada, no les implica en nada, y la única interpretación que ofrece es la de echar balones fuera”. Sin honores, sin presencia militar, sin reparación simbólica. Una negativa silenciosa que contrasta con la atención prestada en otros ámbitos.

Mientras tanto, el Estado ha impulsado actos oficiales para conmemorar el 50 aniversario de la muerte de Francisco Franco, destacando la importancia de recordar “medio siglo de libertad”. Este esfuerzo por fortalecer la conciencia democrática entre la ciudadanía es, sin duda, necesario. Celebrar el fin de la dictadura y el avance hacia una sociedad libre constituye un deber colectivo que merece ser reivindicado.

Pero de nada sirve celebrar cincuenta años de libertad si antes no se honra a quienes realmente lucharon y murieron para hacerla posible. No se puede conmemorar plenamente la democracia si se olvida a quienes, como Laudelino Fernández León, se enfrentaron al fascismo con su vida, sin esperar recompensa alguna. La libertad que hoy disfrutamos no nació espontáneamente en 1975: fue sembrada por miles de hombres y mujeres que, desde la legalidad republicana, combatieron la injusticia, la opresión y el autoritarismo.

Como muestra el dossier presentado por la AMMD, Laudelino Fernández León combatió “en los batallones 272 y 274 del Ejército del Norte”, fue ascendido a capitán tras formarse en la escuela militar republicana de Deva y, tras la caída del frente asturiano, continuó resistiendo hasta su muerte. “Durante horas estos hombres aguantaron en combate contra más de doscientos efectivos del ejército rebelde, guardias civiles y efectivos adscritos a Falange”. Su final, como el de tantos otros, fue la fosa común y el olvido.

La desigualdad en el reconocimiento de los caídos de ambos bandos sigue siendo escandalosa. Los soldados del bando franquista fueron enterrados con honores, sus nombres perpetuados en monumentos y memorias oficiales. Los republicanos, en cambio, fueron condenados al anonimato, sus cuerpos abandonados en cunetas, sus nombres borrados de la historia. Mientras se siga ignorando esta realidad, la democracia española permanecerá herida.

La memoria democrática exige algo más que celebraciones simbólicas: demanda justicia efectiva, reparación real, reconocimiento público. Como recuerda la propia Ley de Memoria Democrática, el Estado tiene la “obligación moral y política” de dignificar a todas las víctimas del franquismo, y esa obligación incluye reconocer a quienes, como Laudelino, defendieron la legalidad constitucional y cayeron en acto de servicio.

El testimonio de su nieto lo resume con dolorosa sencillez: “me preguntaba por qué mataban a una persona por defender esos ideales”. Esa pregunta sigue resonando hoy, interpelando a unas instituciones que a menudo prefieren la amnesia a la responsabilidad.

España ha recorrido un largo camino en estos 50 años de democracia. Pero mientras los héroes republicanos sigan enterrados en el anonimato, mientras se niegue a sus familias un homenaje digno, la libertad que celebramos será siempre parcial. La historia de Laudelino Fernández León nos recuerda que la democracia no solo se hereda: se honra, se construye y se repara cada día.

Porque no hay libertad completa sin memoria justa. Y no hay verdadera democracia mientras los defensores de la legalidad sigan olvidados en las cunetas de la historia.

Los Combatientes de España

En memoria de los voluntarios de las Brigadas Internacionales procedentes de Luxemburgo

Queridos amigos:

Vosotros, los “Amigos de las Brigadas Internacionales-Luxemburgo”, vais a celebrar y conmemorar el 15º aniversario de la inauguración del monumento “No Pasarán” del llorado Lucien Wercoller, en Dudelange. Los “Combatientes de España”, luxemburgueses de las Brigadas Internacionales combatían, en efecto, en primer lugar contra la España dictatorial de Franco. Pero sobre todo luchaban por la verdadera España, la del pueblo. Luchaban ante todo por una patria que se llama libertad. Es de hecho la verdadera patria, la patria definitiva y fraternal de la persona humana. Porque la humanidad es, con palabras de Victor Hugo, la “nación definitiva” del hombre. Pues el elemento característico de la naturaleza humana es la libertad, la libertad integral de la persona humana, la libertad integral de una persona que deja de ser objeto para convertirse en sujeto de la historia, la libertad integral de las comunidades del hombre, la libertad integral también de la democracia integral y por ello, del Estado de derecho.

La libertad integral es lo contrario del totalitarismo y del fascismo: es el humanismo e incluso el personalismo que defiende siempre la primacía del hombre sobre el Estado y sobre la economía. Nuestros “Combatientes de España” fueron de hecho y de pensamiento combatientes por la libertad.

No debemos olvidar jamás esta resistencia pero tampoco esta esperanza y este amor a la libertad de los “Combatientes de España”. En primer lugar, porque tenemos un deber humano de memoria, siendo la memoria histórica otra característica de la comunidad humana. Desgraciadamente, los tiempos que corren son más bien tiempos de memoria corta, incluso tiempos de “la noche fría del olvido”, citando a Prévert.

Ahora bien, este olvido del totalitarismo, del fascismo, de la opresión de toda libertad humana es muy peligroso. Pues el mar del olvido no borra solamente los pasos de los amantes desunidos sobre la arena: puede también borrar los pasos de la libertad y de la democracia en las arenas de nuestra historia. Es por ello por lo que los pasos de la libertad deben ser rehechos por cada generación. ¡Y por lo que, sobre todo en Europa, libertad y justicia social, subsidiaridad y solidaridad son las dos caras de una misma moneda humanista!

Sí, ¡la libertad tiene un precio! Que se llama trabajo y compromiso -este folleto es un ejemplo concreto- permanente. Un precio que se llama también vigilancia e incluso resistencia y sacrificio en tiempos de guerra.

Quiero dar las gracias aquí de todo corazón a nuestros “Combatientes de España” por su resistencia anticipada. Y deseo más todavía postrarme, con mucha emoción y compasión, ante el sacrificio de aquellos que murieron por nuestra patria y nuestra nación en definitiva. ¡No debemos olvidarlos jamás! Por todo ello nuestras asociaciones, nuestros monumentos y nuestros aniversarios son tan importantes. Pero la conmemoración más importante -y también el mayor reconocimiento de los méritos históricos y personales de los “combatientes de España”- son nuestros pasos de libertad, nuestros pasos de justicia, nuestros pasos de amor en las arenas comunitarias e individuales de nuestro día a día político y personal. Pues la libertad está siempre cercada. Como Madrid en 1936.

¡No pasarán!

Jean Claude Juncker

ANTE LA DENOMINACIÓN DE CRUZADA A LA GUERRA CIVIL EN UN FOLLETO SOBRE SEMANA SANTA EN GUADALAJARA

Ante la denominación de “cruzada de liberación”, refiriéndose a la guerra civil española, que figura en el folleto distribuído por el Ayuntamiento de Guadalajara con motivo de la celebración de Semana Santa,, El Foro por la Memoria de Guadalajara quisiera expresar lo siguiente:


La fiesta de Semana Santa es una celebración religiosa que debería ser apolítica por definición, y es por tanto de todos los creyentes, sean de una ideología u otra.

Con esa denominación de “cruzada de liberación”, empleada en el texto distribuído, la cofradía del Cristo Yacente del Santo Sepulcro nos devuelve a época más negra de la dictadura franquista, pues es una denominación que justifica un golpe de Estado y una guerra, y es además una instrumentalización política intolerable de unas fiestas religiosas que deberían ser de todos los creyentes y contradice los principios evangélicos de neutralidad y reconciliación. No olvidemos que el régimen franquista cometió graves violaciones de derechos humanos, incluyendo ejecuciones, encarcelamientos y represión sistemática (incluso de cristianos). Asociar celebraciones religiosas a la exaltación de este régimen puede interpretarse como una falta de sensibilidad hacia las víctimas y sus familias, perpetuando el dolor y la división social. La señora Guarinos permitiendo esta denominación en el citado folleto, parece querer perpetuar el nacional-catolicismo y muestra una enorme falta de sensibilidad y una glorificación de la dictadura,

Por último nos dirigimos una vez más al obispado de Sigüenza-Guadalajara para que intervenga y pida sea retirada esa expresión, pues es algo al margen de las celebraciones cristianas y  sólo daña la credibilidad y legitimidad moral de la Iglesia Católica, especialmente en un contexto donde sectores significativos de la sociedad buscan superar divisiones históricas y avanzar hacia una convivencia basada en el respeto mutuo

En resumen, mezclar celebraciones religiosas con exaltaciones franquistas perpetúa divisiones históricas, instrumentaliza la religión para fines políticos y contradice tanto valores cristianos como normativas legales actuales.


Foro por la Memoria de Guadalajara

foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

Una parte del poema de Eladio Caballero Antes, cuando la infancia, se leyó en el acto de la Fosa de Quintanar que se realizó en 2015. Nos estremecimos.

Leed a partir del verso:

«Y el campo, ¿cómo era
antes de que aquel cielo, aquellos hombres,
se fueran a la guerra para no volver nunca?»

Antes, cuando la infancia

El cielo aquel pintado con tizas de colores;
el sol que se empozaba tantos jueves
para los largos temporales
( “Cuando se empoza el sol en jueves,
antes del domingo llueve…”)
Aquellas calles largas con carros y viñeros;
el pregonero del Ayuntamiento
y el tío del “rabiche”; el carro
del “alhigue” cuando los carnavales;
las barberías con aquellos frascos
llenos de sanguijuelas coleantes;
el miedo de las noches del invierno
desiertas por el cierzo y los fantasmas;
las uvas, las espigas, la Glorieta,
la feria, el corralazo de los títeres…
¿Era aquél Tomelloso?
¿Era yo aquél, aquel de por entonces?
No me recuerdo bien. No tengo pruebas.

Era antes de la guerra. Mucha gente
no viviría bien, seguro, pero
el tiempo de los niños es hermoso,
y aunque la vida va a su mejoría
-según dicen- y hay tantos nuevos sueños:
viajar a la luna y los planetas;
inventar pan para que no haya pobres,
nueva fe en nuevos pechos,
aquel tiempo consuela a los que fuimos
niñez y luego muerte en nuestra infancia.
Antes que lo perdiéramos,
aquel niño de todos y de nadie
jugó por todo el pueblo, entre bidones
y cubas y trujales, en las fábricas,
en las destilerías de alcohol,
donde el vino zurría y se quemaba,
mientras nosotros -aúpa- nos saltábamos
montoneras de orujo, eras de lías.

Y el campo, ¿cómo era
antes de que aquel cielo, aquellos hombres,
se fueran a la guerra para no volver nunca?

…Vendimiadores tiempos,
una vez en las viñas, vendimiando, una noche
-quiero acordarme, pero ha tanto tiempo-
en la pequeña casa, acabada la cena,
todos bien avenidos se embromaron,
se tiznaron jugando al “San Alejo”,
con la sartén tocaron seguidillas
y jotas a la luz de los candiles;
y luego se acostaron en-parva por el suelo,
que ya no se cabía
sino en las alambores y en la cuadra.

Eran caras alegres como nunca haya visto.
Era antes de la guerra y yo tenía
de cuatro a cinco años.
Muchos ya no volvieron para echar hato los lunes
para irse de semana, de vendimia.

El cielo no volvió ni fue ya claro.
La gente se hizo dura,
y a los niños dejaron de querernos.

Y nosotros, mis primos, mis amigos,
no volvimos tampoco de la guerra:
de repente crecimos, fuimos otros,
nos perdimos igual que se perdieron
de vista, hacia el Oeste, tantas cosas.
(…de Recordatorio, 1961)

Escribe Daniel Serrano Recio (1920.2024)    Nací en la Torre de Esteban Hambrán, Toledo, el 3 de enero de 1920. Mi padre me destinaba a cultivar sus tierras con mi hermano Eudaldo Serrano Recio. Eudaldo fue teniente alcalde (socialista) del Frente Popular en 1936 y fusilado el 6 de marzo de 1941 en el cementerio del Este de Madrid, con otros cuatro torreños que defendieron la legalidad republicana. Yo tenía diecinueve años al acabar la guerra y estuve tres años en la cárcel por ser hermano del teniente alcalde de mi pueblo y por lo tanto acusado de « auxilio a la rebelión ».  Auxilié a la República : fui sargento del ejército republicano durante la guerra.

   Cuando salí de la cárcel tuve que ser desterrado a 250 km de mi pueblo, como lo pedían los falangistas de la localidad, quienes nos habían denunciado en 1939. Me fui a Valencia y conocí a la que sería mi esposa, originaria de Barx y de Argelia, donde nació. En 1949 después de la riada de Valencia, donde vivíamos con nuestra hija de tres años, tuve permiso para regresar a mi pueblo, donde mi padre me necesitaba para cultivar las tierras.

   Allí vivimos hasta 1963 en que mi cuñado francés, quien había logrado pasar clandestinamente la frontera, me envió un contrato de trabajo. En julio de 1963 me fui en el autobús de línea para Madrid y en agosto se juntaron conmigo  en París mi esposa y dos hijas. Mi hija mayor tenía casi diecisiete años y si volvía soltera tenía que hacer el servicio social. No regresó hasta estar casada. Mi hija menor (Rose-Marie) con siete años fue escolarizada y cursó todos los estudios en francés. Yo aprendí francés como pude leyendo el libro Assimil, los libros de Georges Soria sobre la guerra de España y el periódico l’Humanité, ya que militaba en el PCE y en el PCF.

   Compré una casa en Drancy, donde conocí al camarada  y alcalde Maurice Nilès, que se portaba excelentemente con  los niños d e las escuelas. Viajé por toda la región parisina para limpiar fachadas y pintar edificios con Parinet y otras empresas. Militaba en una célula del partido comunista francés y en una del partido comunista español, iba a cuantas manifestaciones hubiera en París, pegaba prospectos antifranquistas por las afueras de París, vendía entradas de la fiesta de l’Humanité para ayudar al partido y durante la fiesta me iba todo el sábado y a veces el domingo a ayudar en el puesto, vendiendo paellas  y sangrías en el mostrador. Pero en 1978 llegué al puesto y habían puesto una bandera de Franco en vez de la de la República. Les dije que no podía quedarme debajo de la bandera porque « me chorrearía encima la sangre de mi hermano ». Un camarada me dijo que « si no estaba de acuerdo que me podía marchar ».

   Fue  lo que hice.  Fundamos el PCOE con Líster, quien al poco tiempo envió  de Madrid la consigna de reintegrar el PCE. No lo hice. No regresé a la fiesta hasta 2009 o 2010 con mi hija y su colega historiadora. Juntos buscamos el puesto del PCE pero al no dar con él nos marchamos sin ver a un español.

   En 2006 murió mi esposa. Regresé a España con mi hija  Rose-Marie y estuve en Galicia, donde vi el Minho y a una luchadora galega de Barcelona, Maria José Bernete, quien hablaba en un pueblo de la primera alcaldesa republicana. En 2007 nos enteramos de que había un Foro de Fusilamientos Franquistas en Madrid que había organizado un homenaje a los fusilados. Mi hija Rose-Marie contactó a los responsables y en abril de 2008 estuvimos en el homenaje de la Almudena donde conocimos a Emilio Sales Almazán, a Carmen Cid y a Ludivina García Arias, quien en octubre nos llevó a la Torre a poner una placa a mi hermano Eudaldo en la tumba de nuestros padres. Allí sigue. Les propuse   a todos  rodar una película sobre la sublevación  y la represión franquista  por Toledo, incluyendo las de mi pueblo pero nadie pudo hacerlo y por lo tanto cuando en 2009 Henri Belin y Susana Arbizu nos propusieron rodar una película en parte ficción y en parte documental, aunque sin incluir a todos los represaliados de la Torre a los que además no habíamos documentado entonces, nos alegramos. María José Bernete nos propuso crear un blog para las Víctimas del Fascismo de la Torre de Esteban Hambrán. En 2010 Emilio Sales Almazán iba a recibirnos en Esquivias pero por el volcán groenlandés humeante se anularon los viajes en avión. Nos recibió en 2011 en Talavera con la película No darse por vencido de Henri Belin y Susana Arbizu, que menciona a mi hermano Eudaldo y mi esperanza republicana. Severiano Montero,  de la AABI,  nos llevó a Pico y Pala, enfrente de Brunete, donde estuve en la guerra en las transmisiones.

   Estuve con Rose-Marie en los Glières a homenajear a Avelino Escudero Peinado, del que quisiera saber cómo llegó a Alta Saboya, tras ser pontonero en el Ebro. También estuvimos en Alençon con Carmen Cid y la Asociación de la Resistencia y en La Baule, al homenaje a Companys. Tuve  también la  gran felicidad de ver ondear en París el 25 de agosto de 2012 la bandera tricolor que conseguimos que fuera aceptada en los homenajes de la Liberación d e París gracias al apoyo de miles de personas entusiasmadas.

   Ahora quisiera que lográramos que pusieran, como en Bobigny, donde resido, una calle o avenida de los Republicanos españoles en París, un lugar para recordarlos a todos, para homenajearlos a todos y donde festejar el 14 de Abril en espera de hacerlo algún día en mi patria perdida, España. En Madrid quisiera que estuvieran los nombres de los tres mil fusilados de la Almudena en grandes placas o en un monumento. Se lo pedí a la nueva alcaldesa. Espero conteste.

   Tengo en España  a la mayoría de mi familia,  a mi hija mayor que tiene cuatro nietos a los que quisiera  conocer un día  y  a los que deseo que conozcan la República, una República federal o confederal que se encamine hacia la libertad, la fraternidad y la igualdad, hacia el socialismo. Espero que mis nietos nacidos en Francia se acuerden d e este país que nos acogió generosamente, nos dio trabajo,  libertad de pensar y hablar, lo que no conocí en la España de Franco.

   Mi nieta la de Canarias es maestra con el francés, algún día estudiará la Comuna de París y la Revolución francesa, que tanto marcaron o cambiaron las ideologías imperantes en  el mundo entonces. Algunos brigadistas franceses estaban en la Brigada la Comuna de París. Siempre les tendré  gran agradecimiento a quienes dieron la vida por denfender nuestra República. Eso quisiera que recordaran mis nietos y bisnietos que viven en España. Mi hija Rose-Marie ayuda con toda su energía a los republicanos españoles.

  Les doy las gracias a todos los que se unen por difícil que sea para lograr la vuelta en mi país de la República.