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“Parte del objetivo de la Transición fue que no se transformara el orden que levantó el genocidio franquista”
Daniel Feierstein es uno de los mayores expertos en el estudio y análisis de las prácticas genocidas que asolaron al mundo en el siglo XX.

153956-st-galerieDaniel Feierstein es sociólogo y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como profesor titular de la cátedra Análisis de las Prácticas Sociales Genocidas en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y como director del Centro de Estudios sobre Genocidio y de la Maestría en Diversidad Cultural, ambos en la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Es experto independiente por las Naciones Unidas para la elaboración de las Bases de un Plan Nacional de Derechos Humanos argentino.- CHRISTIAN GONZÁLEZ

Diario PÚBLICO. ALEJANDRO TORRÚS. MADRID.- Describir la trayectoria profesional de Daniel Feierstein (Buenos Aires, Argentina, 1967) ocuparía más líneas que paciencia tiene el lector para leer cargos, títulos y publicaciones varias. Una manera breve de resumir la importancia del personaje pasa por señalar que Feierstein es uno de los mayores expertos en el estudio y explicación de las prácticas genocidas que asolaron al mundo durante el siglo XX.

Recibe a Público antes de participar en una mesa redonda en la librería Traficantes de Sueños de Madrid sobre los crímenes de la dictadura franquista. Antes de llegar a la capital de España ha ofrecido conferencias en Londres, Atenas y Barcelona, entre otros lugares. La conversación con Fierstein, no obstante, corre el riesgo de derivar en complejos conceptos y referencias a tratados internacionales y/o convenciones de las Naciones Unidas. Es un riesgo.

El objetivo de la entrevista, sin embargo, pasa por aclarar conceptos básicos y fundamentales para conocer más y mejor la historia reciente de España. ¿Qué es un genocidio? ¿Cometió el franquismo un genocidio en España? ¿Repercute en la actualidad española aquel genocidio?

¿Cometió el franquismo un genocidio en España?
Sin duda. En los dos sentidos: en el sociológico y en el jurídico. En el sociológico, el eje del genocidio es la destrucción de la identidad de un pueblo y creo que está muy claro que en el caso español se buscó destruir la identidad del pueblo español. Y en el sentido jurídico del término también se puede decir que existió un genocidio porque la Convención sobre Genocidio de la ONU incluye la intención de la destrucción parcial de un grupo nacional. Y aún cuando no deja claro si el grupo nacional puede ser el mismo entre los perpetradores y las víctimas, y está abierto a interpretación, creo que en el caso español es absolutamente interpretable que el objetivo del franquismo fue destruir parcialmente el grupo nacional español. Querían transformar España a través del terror.

La Convención sobre el genocidio señala que se trata de la destrucción total o parcial de un “grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Hay quien interpreta que en España no hubo genocidio porque se trata de una lucha fratricida entre miembros de un mismo grupo nacional.
Exacto. Esa es la discusión. Pero la idea de que hay dos grupos es la idea del genocida. Todos los genocidios siempre se implementaron para transformar al propio grupo. El nazismo pretendió transformar Alemania y después transformar a Europa. Y convencer a la población de que había determinados grupos que no formaban parte del grupo nacional. Y esto fue lo que sucedió en España. Los genocidas planteaban que los rojos no formaban parte del grupo y por eso tenían que ser expulsados, erradicados. Todos los genocidios son intentos de transformar al propio grupo.

El Gobierno español y la Justicia han dicho que en España no hubo genocidio. Y ante esta posición parece que estamos ante el eterno debate de dos posturas enfrentadas y sin una verdad. ¿Cómo explicar que sí hubo un genocidio?
El Gobierno español impide la discusión. Para decir que sí o que no hubo un genocidio hay que abrir las causas y un Tribunal tiene que analizar las evidencias, escuchar a los testigos, que pueda tomar pruebas históricas del caso y luego, analizando la Convención sobre Genocidio, dirimir si lo hubo o si no lo hubo. Cuando alguien impide la discusión no está diciendo que no hubo genocidio sino que lo que está diciendo es que no se puede discutir el asunto.

¿El genocidio es sólo el asesinato de miles de personas?

“Los genocidas planteaban que los rojos no formaban parte del grupo y, por eso tenían que ser expulsados, erradicados”

El genocidio es principalmente la matanza de miembros del grupo pero tiene cinco acciones: la matanza; el sometimiento del grupo a condiciones que provoquen su destrucción; las lesiones al grupo tanto físicas como psíquicas; impedir los nacimientos dentro del grupo; y transferir los hijos del grupo que sufre la represión al otro grupo que la aplica. En España se han dado las cinco acciones. Hay genocidios, condenados, que sólo han implementado dos o tres de estas acciones. España implementó los cinco ejes de la Convención de la ONU. Por eso, la decisión de la Audiencia Nacional contraviene toda la normativa internacional. Habría que revisarla y ponerlo a discusión con juristas internacionales.

Un argumento habitual es que la izquierda también cometió asesinatos y que, por tanto, también habría cometido un genocidio.

La gran diferencia es el control del monopolio de la violencia. Esto es: quién tiene la capacidad de llevar a cabo determinadas acciones organizadas sistemáticamente. En estos casos, hay dos cuestiones a analizar. La primera es si había un aparato de poder con la capacidad de monopolio de la violencia para implementar esas acciones genocidas. En segundo término, tener en cuenta el riesgo que implica equiparar las acciones de quienes llevan a cabo un plan sistemático de destrucción de quienes resisten ese plan sistemático de destrucción. Esta equivalencia es muy dañina para la sociedad porque pone en un plano de igualdad lo que de ninguna manera puede ser igual.

En España lo que había era un gobierno democrático elegido por la población con su determinado porcentaje de votos y una oposición, que disentía de este Gobierno y apostaba por otra opción política con un determinado porcentaje de voto. En esta situación, hubo un golpe de Estado militar que a través de la violencia y el terror intenta destruir esa experiencia política. Estas dos situaciones no son equivalentes. Lo que no quiere decir que no tenga que ser revisado políticamente, moralmente, las acciones de la República española o de determinados grupos de izquierdas que defendían a la República. Creo que sí merece ser revisado, pero que la Justicia no es el lugar, pero sí un debate político que puede ser enriquecedor.

¿Se puede afirmar, sin ninguna duda, de que las élites militares y políticas que prepararon el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 tenían un “plan sistemático de destrucción” del adversario?
Sin duda. Está muy claro. Es un trabajo de la Justicia el comenzar a revisar documentos militares del franquismo y comenzar a abrirlos a la discusión para ver el papel que tuvo el terror en esta transformación social que acometieron.

Dice que el objetivo de un genocidio es eliminar la identidad de un pueblo e imponerle la identidad de las élites. ¿España sufre aún los efectos de ese genocidio de hace 80 años y de la imposición de la identidad de la élite al pueblo?
España es uno de los casos paradigmático donde se siente el efecto en la actualidad. Todo genocidio tiene sus niveles de efectividad y de logros, pero me parece que el caso español destaca por la imposibilidad de abrir la discusión. España y Turquía son los dos casos donde fue más difícil abrir una discusión colectiva. No sólo jurídica. Sino incluso una discusión social y política sobre lo que ocurrió. Esto tiene que ver con varios efectos: lo extensa de la dictadura franquista, que atravesó a varias generaciones. El otro elemento que no se tomó en cuenta suficientemente es la importancia de la apropiación sistemática de menores que se calcula en no menos de 30.000 casos. Es inconcebible. En Argentina hubo alrededor de 500 y se considera una barbaridad. Esto es importante porque atraviesa con el terror a toda la segunda generación. De tener siempre la duda con el origen. Es un elemento fundamental para entender el silencio de la Transición. La mayoría de los casos históricos logran determinados efectos pero cuando termina el régimen que lo implementó comienzan a abrirse discusiones a veces con la posibilidad de plantear acciones jurídicas.

“España tiene una gran oportunidad ante sí para poner en cuestión todo ese proceso de la Transición”

En España hasta los 90 no se abrieron con cierta fuerza los debates sobre el pasado. Tenemos 20 años de Transición con una especie de pacto de silencio particularmente emblemático. Es algo para revisar en el presente y plantearse cuáles fueron los elementos del caso español que generaron tanto nivel de silencio y aún hoy tanta insistencia en que no hay que mirar para atrás, en que la Transición debe ser rescatada, que fue el modo de pacificar el país… Estas peticiones consisten en asumir los objetivos de los genocidas muchos años después y dentro de un un régimen muy distinto de lo que fue el régimen genocida.

¿Una de las consecuencias es que esas mismas élites pueden seguir en una situación de poder privilegiada que se ganó con las armas durante la Guerra Civil?
Sí. Pero el poder no es sólo seguir gobernando. Se trata de que la transformación de la sociedad no se toca. En ningún nivel. En general, podríamos decir que ha sido difícil tocar las transformaciones de la sociedad después de un proceso genocida. Parte del objetivo de la Transición fue que no fuera transformado el orden económico, que no fuera transformada la Justicia, el orden político… que los cimientos que levantó el genocidio a través del terror no se puedan discutir. Y eso está en la base de la idea de la reconciliación. Siempre plantean la reconciliación en los términos del genocida, que no se pueda tocar o cuestionar nada de lo que el genocidio construyó. Este es el desafío fundamental para la sociedad española: el revisar toda la estructura concebida por las autoridades genocidas.

Un ejemplo: cuando finaliza la dictadura de Argentina los organismos de derechos humanos señalaron que había que dar de baja a todos los jueces, a todos los funcionarios que habían trabajado en relaciones exteriores avalando al gobierno militar. A toda la estructura del Estado que habían participado en el genocidio. Esto implicaba poner en cuestión el aparato y el presidente, que era Alfonsín, dijo que no había suficientes jueces para nombrar si había que sustituir a los jueces que habían colaborado. La respuesta de los organismos de derechos humanos fue muy sólida. Les dijo que cualquier estudiante, cualquier abogado joven sería infinitamente mejor que un juez que había desarrollado su acción durante un genocidio. Este es el gran desafío para cualquier sociedad tras un proceso genocida.

Ahora se habla mucho de cambio político, ¿es necesario revisar nuestro pasado para poder cambiar España?
España tiene una gran oportunidad ante sí para poner en cuestión todo ese proceso de Transición. La pregunta es si esa oportunidad va a ser aprovechada o no. Si este nuevo proceso lo que va a hacer es simplemente cambiar algunos discursos y sostener esa estructura de impunidad y esa estructura política construida por el terror o si se va a animar a abrir la discusión y a ponerlo en cuestión. Ese es el gran desafío de España en el presente. Puede ser una oportunidad. La estructura política española ha comenzado a estar en jaque y la pregunta es si habrá fuerza política para ponerla realmente en cuestión. Ese es el desafío del presente.

“Apelan a ese terror. La pregunta es si ese terror seguirá siendo efectivo o no cuarenta años después del fin del régimen de terror”

Desde el Partido Popular están lanzando el mensaje de que cuidado que vienen los rojos, los comunistas, los radicales, en definitiva. ¿Esto tiene que ver con aquel genocidio fundacional del que habla?
Claro. Es apelar a ese terror. La pregunta es si ese terror seguirá siendo efectivo o no cuarenta años después del fin del régimen de terror. Hay dos generaciones, como mínimo, actuando más. Este es el gran desafío. Apelan al terror de hace 80 años, pero, ¿será efectivo aún? La trampa sería si esos sectores políticos que reciben los ataques quisieran desprenderse de esa actuación y tratar de pactar con los autores ideológicos de ese proceso genocida para demostrar que no son disruptivos y que no van a llevar a cabo ninguna transformación ni a poner en cuestión el orden político de la Transición.

En España, para las víctimas de la dictadura y las asociaciones memorialistas, Argentina es una referencia. No sólo porque ha abierto la única causa judicial que investiga a la dictadura de Franco sino porque están revisando y juzgando su propio pasado. ¿Qué está pasando ahora con este proceso con el Gobierno de Macri?
El Gobierno de Macri es un retroceso en Argentina e implica un intento de destruir algunas conquistas de la última década. No obstante, en este campo precisamente, las conquistas no han sido realizadas por un gobierno y sí por una lucha social. Por tanto, les resulta más difícil revertirlo. Ha habido un desmantelamiento de algunas áreas específicas o el intento de reponer a algunos represores en puestos públicos, pero no ha sido Macri el único. El jefe del Ejército del gobierno anterior tenía vínculos con el régimen genocida también. Me resulta llamativo, en el buen sentido, pese al retroceso que implica el gobierno de Macri, que no se ha puesto en cuestión el proceso de juzgamiento porque tiene un nivel de apoyo popular que implicaría un desgaste importante.

“El Gobierno de Macri es un retroceso en Argentina e implica un intento de destruir algunas conquistas de la última década”

¿Macri tiene vínculos con la élite golpista?
Macri tiene relaciones con sectores vinculados, más que con los golpistas, con los sectores económicos que estuvieron detrás del proceso genocida sosteniéndolo, participando en algunos casos directamente y beneficiándose de ese proceso. No sólo tiene vínculos sino que él mismo es el hijo de un empresario que se hace millonario en los negocios estatales con la dictadura militar.

A largo plazo, ¿está planteando el macrismo una batalla por la memoria?
Sí. Justo. Y es una estrategia más inteligente. En lugar de avalar la impunidad y asumir la defensa directo de los represores, lo cual implicaría un costo político altísimo, lo que está haciendo es retrotraer la discusión a comienzos de los años 80 e intentar reinstalar la teoría de los dos demonios.

Es lo mismo que sucede en España: plantean que la memoria debe ser completa y que es cierto que hubo hechos muy graves de los represores pero que también habría que revisar los hechos cometidos por los grupos de izquierdas. La política del macrismo tiende a eso. A la igualación de las víctimas y los victimarios. Esto es algo que tiene mucha fuerza en España y que era absolutamente marginal en Argentina y que ahora comienza a cobrar fuerza gracias al apoyo gubernamental.

Entiendo que es una estrategia que busca captar a los más jóvenes. A los que no vivieron la dictadura.
Absolutamente. Lo que buscan es esta igualación con mucho trabajo ‘periodístico’, sin sustento histórico, que busca distorsionar la historia con esta igualación. Esto ha sido bastante fuerte durante los últimos tres o cuatro años en Argentina. Es decir, antes del triunfo del Gobierno de Macri. Hay una verdadera campaña de bombardeo a la población con el intento de equiparar.

La matanza del 13 de mayo de 1940. Un día para el recuerdo en Guadalajara

 

FMGU.- El 13 de mayo de 1940, tuvo lugar la mayor ejecución de presos antifascistas en Guadalajara. No olvidemos sus nombres y que dieron su vida por la libertad. Hasta 822 fueron asesinados en el cementerio de Guadalajara entre 1939 y 1944. En este día de recuerdo, no olvidemos que no existe ningún monumento a su memoria . La mitad de ellos aproximadamente fueron enterrados en el Cementerio Civil pero el resto fueron enterrados en el Patio de Santa Isabel fosa número 5, donde sus cuerpos fueron trasladados al osario y posteriormente destruidos. Ningún juez ni español ni argentino les va a desenterrar porque de buena parte de ellos sus cuerpos fueron destruidos y porque sus asesinatos siguen siendo considerados LEGALES para la “justicia” española:

Fusilados el 13 de mayo 1940 en Guadalajara

Aguado García, Antonio,
Alonso Puerta, Pedro,
Alonso Romera, Eusebio,
Andradas Román, Victoriano,
Arcas Barrera, Pedro,
Barranquero Moraleja, Toribio,
Barriopedro Arroyo, Juan,
Benito Fernández, Luís,
Bermejo de la Luna, Vicente,
Blanco Moreno, Jesús,
Caballero Sanz, Antonio,
Cordón Gómez, Pascual
Cortijo Cezón, Antonio
Costa Godofre, Teodoro
Costero Costero, Valentín
Écija Martínez, Pablo
Elizalde González, Emilio
Frías Crespo, Mariano
Frutos Muñoz, Joaquín
García Rivas, Antonio
González Tierraseca, Matías
Guindal Palomo, Teófilo
Gutierrez Saceda, Eloy
Hita López, Florentino
Hita Ramos, Cirilo
Lanza Morales, Joaquín
López Arcos, Juan Antonio
López Cámara, Benito
López Martínez, Juan
Luz Medel, Saturnino de
Manzano Expósito, Julián
Martínez Santamaría, Ramón S
Muñoz Guijarro, Federico
Muñoz Lucía, Esteban
Oliva de Miguel, Fernando
Paganos Domingo, Ricardo
Pareja Martínez, Mariano
Pérez López, Saturnino
Relaño Martínez, Arsenio
Río Oliva, Antonio del
Rivas Solano, Cecilio Ignacio
Roncero Frías, Mariano
Ruiz Cortés, Mariano
Ruiz Sanchez, Florentino
Sánchez Cogollor, Eugenio
Sánchez Fraile, Perfecto
Sánchez Garrido, Ildefonso
Solano Paganos, Isidoro
Soria Blanco, Juan
Tapia Serrano, Andrés
Taravillo Martínez, Román
Valdés Aguado, Cesareo
Vindel Regidor, Casimiro
Yela García, Celestino

Galeria de retratos: https://goo.gl/BFWSI7 

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13-05-1940 Antonio Caballero Sainz

13-5-1940 Antonio Caballero Sainz

13-5-1940 Arsenio Relaño Martinez

13-5-1940 Arsenio Relaño Martinez

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13-5-1940 Celestino Yela Garcia

13-05-1940 Saturnino de Luz Medel

13-5-1940 Saturnino de Luz Medel

Francisco Espinosa Maestre
Historiador

Sin duda, debe ser por el desprecio que siente y por la forma en que ha maltratado en sus escritos al movimiento en pro de la memoria por lo que Trapiello ha sido elegido como uno de los vocales de la comisión que encabeza Francisca Sauquillo, designada a su vez por Manuela Carmena. Nos enteramos el pasado día 29 por El Español. Hay que felicitar a la derecha, ya que una vez más ha conseguido su propósito, en este caso controlar el asunto del callejero y los vestigios franquistas. Asombrados asistimos a la repugnante campaña montada por los medios de derecha y extremaderecha, con El País en cabeza, contra la posibilidad de que la Cátedra de la Memoria Histórica tuviese algo que ver en todo esto. Se mintió, se manipuló y se intoxicó de una manera que recordaba a otras épocas no muy lejanas de este país. Y el colmo fue comprobar cómo la campaña surtía efecto y Carmena y su equipo cedían y se amoldaban a los deseos de los intoxicadores. Estos medios se guían siguiendo la máxima de que el fin justifica los medios. Daba asco observar cómo unos y otros, Trapiello inclusive, se agarraban a las mentiras sembradas mostrándose como los paladines de la ecuanimidad.

La noticia de prensa nos informa de que Trapiello formará parte de la comisión por iniciativa de Ciudadanos, propuesta aceptada por Sauquillo. Como serán cinco vocales falta por saber a quiénes propondrán los restantes partidos. En cualquier caso, la elección de un individuo como Trapiello marca ya el tono del proyecto. Sería como si, tras decidir constituir una Comisión de Verdad sobre la dictadura franquista, nos enterásemos que el primer vocal elegido es Moa. Como en el caso del otro se justificaría en lo mucho que ha escrito sobre esa etapa histórica. ¡Cómo disfruta la derecha viendo de rodillas ante sus pies a antiguos “izquierdistas” situados entonces en el extremo de la izquierda! ¡Qué rojos eran y… cómo han cambiado!

Dice Trapiello que intentará “aportar cordura”, ya que esta comisión “no está para ganar o perder la guerra”. Me temo que esa cordura se refiere a que lo que va a aportar son los tópicos manidos, rancios y derechones de los que llenó ese panfleto seudoliterario titulado Ayer no mas. Y añade: “Creo que todos estamos dispuestos a forjar el relato común que tanta falta nos hace”. ¿No será acaso, una vez más, el de la “tercera España”? Parece que por ahí irá la cosa, ya que lo primero que se le ocurre es poner una calle a Clara Campoamor y otra a Manuel Chaves Nogales. Ya sabemos que Trapiello cree más en la literatura que en la historia. Probablemente porque la segunda, salvo en círculos cercanos al PP y la FAES, no le permitiría mantener sus ocurrencias. La contradicción de éste y otros similares, buena parte de ellos del entorno del grupo PRISA, es creer que la literatura puede suplir a la historia.

Da miedo lo del “relato común” que anuncia Trapiello. El pasado es un campo de batalla. Aquí, ha estado siempre en poder de la derecha y ha bastado con que ciertos sectores sociales hayan reclamado su lugar en ese pasado para que se les viniera encima el odio eterno de una derecha que no está dispuesta a ceder ni un milímetro. España sigue siendo suya. Para eso ganaron la guerra. Ahora bien, el pasado no es de quienes ganan las guerras. No vaya a creer Trapiello que los ganadores dejaron de ser fascistas por el hecho de haberla ganado. Ni tampoco que los perdedores, por el hecho de haber sido derrotados, dejaron de representar una mejor causa. Hay quienes como él prefieren hablar de “los dos bandos”. ¿Hasta cuándo va a durar esto? ¿No se dan cuenta de que las palabras tienen dueño y que el invento de “los dos bandos” favorece a los golpistas? ¿La República era un bando? ¿Usaremos la misma palabra para los agresores y las víctimas? Simplemente, la República era el sistema democrático legalmente constituido en España, refrendado en las elecciones de febrero de 1936. Los que dieron el golpe militar eran sectores al margen de la ley que contaban, aparte de mucho dinero, con poderosos medios de agresión y que llevaban intentando poner fin a la experiencia republicana desde su proclamación. Llamemos a las cosas por su nombre.

Según Trapiello no cabe equiparar a Clara Campoamor con Margarita Nelken, ya que ésta “no es demócrata. No nos confundamos. Informémonos antes de hablar”.  Trapiello, el informado, dando carnets de demócrata. Ya sabemos lo que piensa él y otros como él en el sentido de que los únicos que mantuvieron una postura digna fueron los que huyeron. Están cegados para comprender la grandeza de los que se quedaron. Se entiende que Margarita Nelken no sea de su agrado. Tampoco lo es del PP del ayuntamiento de Badajoz, que hace unos años eliminó su nombre de una calle mientras mostraba, como si fuera ella, la conocida foto de la dirigente del POUM Mika Etchévère con un pistolón en la cintura. Pobre Margarita Nelken, que tanto odio despertaba y despierta aún. Trapiello necesita creer en todas las patrañas que se escribieron sobre ella. ¿Qué pinta en una comisión de ese tipo un individuo que mantiene que, de haber podido, Margarita Nelken hubiera asesinado personalmente a Clara Campoamor? Y esto lo dice el que va a “aportar cordura”…

Claro que esta mujer, al contrario que los favoritos de Trapiello, no sólo no huyó de España sino que permaneció en Madrid mientras las columnas fascistas iniciaban el terrible asalto de los primeros días de noviembre de 1936. Para Trapiello y sus amigos el mero hecho de quedarse en Madrid en aquel momento ya supone sospecha. El español ideal para ellos es el que huyó de España, el que se encontraba en el virtuoso término que separaba rojos de azules. Los que defendieron la República hasta perder la vida o soportar la condición de vencidos para siempre no merecen la pena. Sólo vale la “tercera España”, la que abandonó a su suerte a los defensores de la República. Ese español ideal tendría otra característica: a Trapiello y compañía tampoco le sirven los que, partiendo para el exilio, siguieron siendo defensores de la República y enemigos del fascismo. Lo que él necesita son exiliados antirrepublicanos. Los otros no le sirven para su “relato”. Le encantaría adueñarse de Antonio Machado, Juan Ramón o Cernuda, pero no puede.

Hay que decir finalmente que si Trapiello va a ser duro con las calles ocupadas por gente no demócrata tiene tarea por delante. Lo primero que debe hacer es crear un listado de todos los fascistas que dan nombre a las calles de Madrid. Dará pena verle solicitar, compungido, que le quiten la calle, entre otros muchos, a su admirado Foxá. Además tiene el futuro asegurado, ya que de no haber entrado ahora en la comisión puede esperar a que vuelva a la alcaldía Esperanza Aguirre, que seguro que lo considera “uno de los nuestros”.

Julián Vadillo | Diagonal

Uno de los grandes logros de la II República española fue extender la participación de la mujer en la vida pública. No era nuevo, pues las mujeres habían tenido una vinculación importante con el movimiento obrero y con las luchas civiles en España. También su lucha por el difícil acceso a la educación. Ejemplo de mujeres como Teresa Claramunt, María Cambrils, Soledad Gustavo, Emilia Pardo Bazán, Carmen de Burgos ‘Colombine’, etc.

Es imposible entender lo que sucedió en la República sin contar con la lucha anterior que, como dice la historiadora Laura Vicente, hay que colocarlo en un ciclo de 100 años, desde la llegada de las primeras ideas del socialismo utópico a España. Unas luchas y unos principios que iban mucho más allá que la mera petición del voto femenino. Un capítulo importante y casi oculto en la historia de España que merece la pena repasar. La lucha de la mujer por el acceso a la educación y a la alfabetización, por su autonomía e independencia en una sociedad pacata y dominada por el catolicismo, por su independencia económica y laboral, por su derecho a la maternidad consciente, al acceso a los métodos anticonceptivos… Unos 100 años que dieron para mucho.

Sin embargo, la República articuló un importante debate alrededor de los derechos de las mujeres y muchas de sus reivindicaciones se vieron satisfechas:

El derecho al voto

Fueron las cortes del primer bienio de la República las que dinamizaron el debate y lo llevaron a su aprobación. Las mujeres eran elegibles pero no podían eligir en aquellas elecciones de junio de 1931. Fueron diputadas en aquella primera legislatura Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken. Fue la diputada radical Clara Campoamor quien dinamizó dicho debate.

Aunque la derecha casi en bloque se oponía, la posición de la izquierda era diversa.Para la propia Kent la sociedad española no estaba madura para el voto de la mujer, al que veía como conservador. Nelken no pudo participar del debate, pues tuvo problemas para regularizar su acta como diputada. A pesar de las discusiones enconadas, el voto quedó aprobado. Y aunque los resultados electorales de 1933 podían dar la razón a Victoria Kent respecto al voto conservador de la mujer, los posteriores estudios han demostrado que no es verdad, y que la victoria de la derecha no tiene en el voto de la mujer la razón de ser. Tres años después, en 1936, la izquierda volvió a ganar se produjo una alta participación tanto de hombres como de mujeres.

El acceso a la vida pública y la educación

La República posibilitó que la mujer accedieran en igualdad de condiciones legales a la vida pública y la educación. Victoria Kent fue nombrada Directora General de Prisiones. Su cometido, basado en los trabajos desarrollados con anterioridad por Concepción Arenal, fue la reinserción. A nivel de las mujeres, Kent construyó la cárcel de Ventas, destinada a uso femenino y con un contenido de trabajo social muy avanzado. Dicha cárcel fue reconvertida por el franquismo en uno de los centros más terribles de la dictadura. Su capacidad inicial era de 400 presas y en ella se hacinaban en 1940 más de 3500.

A nivel educativo el desarrollo en el magisterio por parte de las mujeres fue una de las razones del avance educativo de la República. Muchas, formadas o por formar en dicha disciplina, se mostraron voluntarias a ir a las escuelas rurales, portando con ello los valores educativos de la Segunda República.

Conquista de derechos civiles

La situación de sumisión de la mujer en los años precedentes se comenzó a revertir en los años republicanos. La libertad individual fue aumento y la legislación tendió a la equiparación. Igualmente se promulgaron leyes que tendieron a la igualdad. El 11 de marzo de 1932 era promulgada la primera Ley del Divorcio en España, aprobada en las Cortes por 260 votos a favor y 23 en contra. Una ley que ponía punto y final a las disposiciones del matrimonio del Código Civil de 1889, por el cual se establecía que solo por la muerte el matrimonio se podía disolver.

Igualmente, y ya con la Guerra Civil en marcha, se promulgó la Ley del Aborto, por iniciativa de la ministra de Sanidad y Asuntos Social y anarquista, Federica Montseny, bajo el asesoramiento de personalidades del movimiento libertario como Amparo Poch. A pesar de todo el entorno hostil en el que se tuvo que desenvolver, la ley llegó a ser aplicada en Catalunya, pues así lo dispuso el gobierno de la Generalitat.

Fueron dos leyes que no sólo ponían a España en igualdad de condiciones a sus homólogos europeos, sino que se convertía en referencia por lo avanzado de la legislación. La victoria de Franco en la Guerra Civil se encargó de derogar todas estas leyes, que no se lograrían poner otra vez a debate social hasta la década de 1980.

Extensión asociativa

Los antecedentes de la organización de las mujeres hunden sus raíces en el siglo XIX. Sobre todo socialistas y anarquistas, que desarrollaron desde muy temprano agrupaciones femeninas y trataron en sus reuniones y congresos todo lo relacionado con los derechos de la mujer. Ejemplos son las Agrupaciones Socialistas Femeninas o la Sociedad Autónoma de Mujeres de Barcelona, primer ejemplo de asociacionismo femenino en España.

Sin embargo, la extensión de estas iniciativas fue mayor durante la República. Todas las organizaciones políticas y sindicales desarrollaron durante la República organizaciones específicas de mujeres. A las Agrupaciones Socialistas Femeninas se unieron iniciativas como Mujeres Libres en el campo anarquista, que se convirtió en una de las organizaciones más importantes de carácter femenino y feminista, con una tarea de alfabetización y educación de las mujeres. También la Asociación de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, que posteriormente se convirtió en la Asociación de Mujeres Antifascistas (AMA). Pero, curiosamente,también la derecha desarrolló su asociacionismo femenino. Falange Española fundó su Sección Femenina, que durante el franquismo se encargó de implantar entre las mujeres los principios falangistas y de la dictadura. También las mujeres carlistas mantuvieron durante la República su organización de las Margaritas.

Sin duda alguna la Segunda República convirtió a la mujer en protagonista, tras años de lucha por la conquista de sus derechos. En todos los ámbitos de la vida las mujeres fueron ocupando el lugar que les correspondía. Su acceso al mundo político, su papel protagonista y dinamizador en la luchas sociales, sus conquistas laborales y legales, convierten a la Segunda República en el régimen que posibilitó el protagonismo de la mujer y el desarrollo del feminismo. El franquismo se encargo a partir de 1939, y durante casi cuarenta años, de sepultarlo por medio de los paredones de ejecución, la cárcel, la represión y el exilio.

Julián Vadillo | Diagonal

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net

El Confidencial / Carlos Prieto / 01.04.2016

portada-1Que la historia reciente de España se estudia de tapadillo en los colegios es algo que todos hemos vivido y que nadie podrá negar con demasiada convicción. De ese carencia se ocupa el historiador Fernando Hernández Sánchez en su nuevo libro, ‘El bulldozer negro del general Franco’ (Pasado y Presente), o la historia del siglo XX español para jóvenes. Un texto para “nativos digitales” cuyas visiones sobre el franquismo y la Transición son menos edulcoradas y más crudas que las de los típicos textos escolares.
Hérnandez Sánchez, profesor de historia y autor de ensayos de referencia como ‘Guerra y revolución’, no ha pretendido “suplir los manuales escolares” sino “problematizar el pasado, sacar a la luz su faz compleja, contradictoria, poliédrica y, en ocasiones, atroz, sin la cual la historia deja de ser lo que es para convertirse en un cuento”.

PREGUNTA. ¿Por qué no se enseña bien la historia española del siglo XX en los colegios?
RESPUESTA. Hay un primer rango de explicaciones, consistente en lo que alumnos y profesores dicen que ocurre: la extensión de los temarios y la escasez de tiempo son dos de las causas interrelacionadas más invocadas. En cierta medida, es verdad. La Historia Contemporánea -la que se imparte en 4º ESO y 1º Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales- es la única fase de la Historia que permanece abierta, desde la revolución francesa hasta nuestros días. Claro, cuando en el siglo XIX se tipifica la división cuatripartita de la Historia (Antigua, Medieval, Moderna y Contemporánea, con el añadido de la Prehistoria al comienzo de todo), la Bastilla aún humeaba, pero hoy, hablar de Luis XVI y Robespierre como unos contemporáneos parece algo excesivo. Sin embargo, los planes de estudio no se han atrevido a redimensionar el marco cronológico, por lo que es cierto que el docente y sus estudiantes tiene que impartir y asimilar en un tiempo récord procesos complejos como las revoluciones política e industrial, los nacionalismos, el imperialismo, la revolución soviética, los fascismos, las guerras mundiales, la guerra fría, la descolonización… hasta la globalización actual.

Obviando los temas de la República, la guerra civil y el franquismo, cierto profesorado se ahorra controversias desagradables

Como la historia del siglo XX español se localiza, si se sigue estrictamente la programación, en el último trimestre, las excusas para extenderse en todo lo que precede están servidas. Y digo excusas porque nada impide proceder a una selección de contenidos para llegar a este periodo con cierta comodidad. Pero ahí juegan, entonces, las motivaciones (o mejor sería decir, desmotivaciones) ocultas: obviando los temas de la República, la guerra civil y el franquismo, cierto profesorado se ahorra controversias desagradables y, quien sabe, problemas fuera del aula. Quizás porque, como hicieron célebre dos historiadores franceses, Eric Conan y Henry Rousso para el caso de Vichy, esos episodios son para nosotros, como sociedad, “un pasado que no pasa”.

P. ¿Cuáles son las carencias historiográficas más graves?
R. Las hay de dos clases: las que se derivan de la reiteración de errores y lugares comunes, hoy desechados por la investigación realizada en las últimas décadas, y las que son fruto de la invisibilidad de elementos claves para comprender nuestra historia reciente. Resulta evidente la falta de trasposición de la investigación historiográfica actualizada. Aún es escaso el traslado a los manuales de, por ejemplo, los aportes de Herbert Southworth y Paul Preston sobre el golpe de estado; de los trabajos de Ángel Viñas o Enrique Moradiellos sobre la internacionalización del conflicto; de los estudios de Gabriel Cardona o Michel Alpert sobre la dinámica militar; de las reflexiones de Julio Aróstegui, Helen Graham o Alberto Reig Tapia sobre la dinámica política y social; de las conclusiones sobre la violencia y la represión de Julián Casanova, Francisco Espinosa, Francisco Moreno o Ricard Vinyes. La apuesta por un cierto diseño temático tiene como consecuencia la generalización de una visión teleológica -aquella en el que el final está predeterminado por la propia evolución de los acontecimientos-: la indisoluble unión de Segunda República y guerra civil condena a aquella como fatal preámbulo de esta.

La indisoluble unión de Segunda República y guerra civil condena a aquella como fatal preámbulo de esta

El franquismo queda encapsulado en su propia temporalidad, ajeno a su origen en y como agente causante de la guerra civil, como si la dictadura no se hubiese reivindicado hasta el final a sí misma como “el Estado del 18 de julio” y su régimen no hubiera sido, parafraseando a Clausewitz, la continuación de la guerra civil por otros medios. Queda, asimismo, separado de la democracia actual, cuya genealogía se construye sobre su superación, obviando las inercias, las contradicciones y los conflictos insertos en el complejo proceso evolutivo que condujo hasta la democracia. Un acotamiento que con el resurgir de tendencias revisionistas a comienzos del siglo XXI ha dado lugar a que el franquismo haya llegado a ser designado con vergonzantes o ridículos eufemismos: “el régimen anterior” o “el periodo predemocrático”.

Al mismo tiempo, es preciso también resaltar lo que los manuales invisibilizan. Episodios como la entidad y magnitud del exilio, la quiebra cultural sufrida por la expatriación de artistas e intelectuales, la resistencia interior y la llevada a cabo en los territorios ocupados por el Eje durante la segunda guerra mundial, la tragedia de los españoles internados en los campos nazis, las cárceles, las obras públicas y los trabajos forzados, la represión política y las ejecuciones, desde 1939 a 1975, las leyes de excepción y los tribunales especiales (entre ellos, el Tribunal de Orden Público –TOP-), la clandestinidad, el movimiento obrero, las huelgas de Asturias en 1962 o el Proceso 1001, el movimiento estudiantil y vecinal, el reverso del desarrollismo –la migración interior y exterior, las precarias condiciones de vida en los barrios de aluvión-, la Ley de Peligrosidad Social, la censura y la represión moral e intelectual y, en definitiva, la dramática aritmética del franquismo no reciben la atención proporcional para la correcta valoración del precio que se hubo de pagar por la consecución de las libertades.

El franquismo ha llegado a ser designado con vergonzantes o ridículos eufemismos: ‘el régimen anterior’ o ‘el periodo predemocrático’

P. Mencionas varias encuestas a estudiantes que demuestran su precario conocimiento de la historia española reciente. ¿Cómo interpretas esos datos?
R. Como un preocupante déficit no solo cultural, sino también democrático. Algo no se ha hecho bien cuando, de cien alumnos en el ecuador de sus estudios de magisterio encuestados en el curso 2013/14, el 30% no sabía cuántos años estuvo Franco en el poder (creen que menos de 30 años); el 45% desconocía qué fue el maquis; el 71,6% ignoraba en qué consistió el proceso 1.001 (el 19% cree que fue la ejecución de 1.000 presos políticos); el 58% desconocía qué fue el Tribunal de Orden Público; el 79,5% no sabía en qué año se produjeron las últimas ejecuciones en España (casi un 40% desconocía incluso que las hubiera habido); el 47% no sabía en qué año se aprobó la actual Constitución.

Un 98% y un 95% identificó Cuelgamuros y el ‘Guernica’ de Picasso entre los hitos monumentales de nuestro pasado reciente, pero solo un 66% y un 45% respectivamente acertó a contextualizarlos (nadie reconoció ni supo explicar, sin embargo, el monumento a los abogados laboralistas de Atocha y menos del 7% lo hizo con el monumento a la Constitución de 1978). Entre los personajes emblemáticos, solo Felipe González (65%) y Adolfo Suárez (54%) fueron identificados por la mitad o más de los encuestados. Cabe destacar que 8 de cada 10 dijeron desconocer a personalidades relevantes como Dolores Ibárruri, José Antonio Primo de Rivera, Juan Negrín o el general Mola.

Algo no se ha hecho bien cuando el 30% de los alumnos de magisterio no sabe cuántos años estuvo Franco en el poder

Sostengo, en consecuencia, que conviene otorgar a la Historia contemporánea más próxima, aquella que aún ejerce efectos visibles en los niveles social, político y cultural en la sociedad en la que nuestros estudiantes se van a integrar, los privilegios de un trato preferente en nuestro sistema educativo -quizás con un curso específico, como en Francia- con el fin de que se adquieran los conocimientos y se ejerciten los recursos analíticos y críticos que se deben demandar a una ciudadanía activa y comprometida con la democracia y el progreso.

Máxime cuando, como estamos viendo en Europa durante los últimos tiempos, las corrientes populistas y xenófobas que evocan lo peor de la historia reciente parecen cobrar nuevos bríos. La enseñanza de la Historia reciente en la educación secundaria es, a mi juicio, un imperativo cívico.

P. En el libro criticas los lugares comunes de nuestra historia reciente. ¿Cuáles son los más evidentes? ¿Han calado estos lugares comunes?
R. Parto de la base, como dije anteriormente, de que los avances experimentados en la investigación historiográfica puntera no se han incorporado al currículum académico. Solo así se explica que los libros de texto sigan repitiendo, en no pocos casos, errores o lugares comunes que los estudios han arrinconado hace ya años. No es raro seguir leyendo que, bajo la República se produjeron oleadas de huelgas, quemas de iglesias y enfrentamientos armados grupos antagonistas, amalgamando la expresión del legítimo ejercicio de un derecho constitucional con manifestaciones de piromanía anticlerical y actos terroristas, muy al estilo de los discursos coetáneos de Gil Robles. O que el monárquico José Calvo Sotelo, con 12 escaños frente a los 88 de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), era el líder de la oposición en un parlamento con 473 diputados. O que su asesinato fue el desencadenante de la guerra civil, obviando lo que hoy sabemos acerca del tiempo largo de la trama conspirativa, de las directivas del general Mola y de los contratos para el suministro de aviones italianos a los futuros sublevados con fecha previa al 18 de julio.

Los libros de texto sigan repitiendo, en no pocos casos, errores o lugares comunes que los estudios han arrinconado hace ya años

Se abunda en la pendiente violenta en la que acabó por precipitarse la República sin atender a la taxonomía de los hechos y las víctimas que han aportado trabajos como los de González Calleja. Se incide en la fuerte influencia comunista (2 carteras de un total de 11) en los gobiernos del doctor Juan Negrín, o en el fracaso en su benemérita tarea del Comité de No Intervención, impotente para impedir el suministro de material de guerra y técnicos por parte de la Unión Soviética al ejército republicano, y de ayuda alemana e italiana a Franco, como si hubieran sido simultaneas y de idéntica magnitud, pese a los trabajos de Moradiellos y Viñas. Se afirma que la represión en las retaguardias fue parecida y que la guerra desató el odio y la venganza incontrolada, como si toda la violencia hubiese sido irracional, espontánea y carente de raíces. Una teoría del empate sangriento que ha quedado demolida por las aportaciones de Francisco Espinosa, Julián Casanova o Francisco Moreno, entre otros.

Se insiste en la vieja historia del desaire de Franco a Hitler en Hendaya; en el “milagro económico” del desarrollismo –una década de las cuatro que abarcó la dictadura-; en la aparente estabilidad política del régimen frente a una oposición dispersa y desorganizada; y en el relato de una Transición pacífica y modélica en la que el consenso se superpone a una violencia –terrorista y paraestatal- difuminada.
Que el resultado es un arraigo de estos lugares comunes lo demuestra el sondeo que realizó el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en febrero de 2010, con motivo de la entrada en vigor de conocida como ley de memoria histórica. De las tres mil personas que respondieron a su cuestionario, el 40% afirmó que la culpa del estallido de la guerra civil la tuvieron los dos “bandos” por igual y el 36% que ambos causaron las mismas víctimas. El 58% afirmó que “el franquismo tuvo cosas buenas y cosas malas” y un 35% valoró que, con Franco, “había más orden y paz”, aunque a continuación, un 80 y un 88% admitiesen, respectivamente, que durante ese periodo se violaron los derechos humanos y no había libertad de expresión. El 74% creía que la Transición constituye un motivo de orgullo para los españoles, aunque el 56% ignorase cuándo se aprobó la constitución. Como dato revelador, el 69% afirmó que recibieron poca o ninguna información sobre la guerra civil en el colegio o el instituto.

La teoría del empate sangriento que ha quedado demolida por las aportaciones de historiadores como Casanova

P. ¿Se ha dulcificado nuestra visión del franquismo? ¿Por qué?
R. Digamos que se ha banalizado. El alejamiento en el tiempo y el inexorable trabajo de la biología, acabando con las generaciones que lo vivieron, puede conducir a un desdibujamiento de sus aristas. Pero no hay que perder la perspectiva: a pesar de los cambios de apariencia experimentados en su larga existencia, el franquismo se mantuvo invariable en aspectos como la negación de las libertades básicas y de la pluralidad de partidos, la concentración de todo el poder en manos del dictador y el carácter centralista de un Estado donde no cabían ni la divergencia de intereses de clase, ni la diversidad de realidades nacionales o regionales. Francisco Franco acumuló en su persona la mayor concentración de poder de la historia contemporánea de España desde los tiempos de la monarquía absolutista de Fernando VII. Y lo ejerció con iguales o superiores dosis de despotismo.

Franco ejerció con iguales o superiores dosis de despotismo que Fernando VII

Todos los ingredientes del franquismo permanecieron inalterados, aunque dada su dilatada duración, se hizo necesario que mutaran algunas de sus formas externas. Su plena identificación original con el fascismo dio paso, por motivos evidentes, a expresiones menos chirriantes en la búsqueda de la necesaria respetabilidad internacional durante la guerra fría, en un mundo en el que los saludos a la romana y los gritos de ritual habían quedado sepultados bajo los escombros de las águilas y las fasces de piedra.

El proceso estuvo guiado por un interés de adecuación y supervivencia, como las adaptaciones que obligan a las especies animales a aclimatarse a los cambios en el entorno o desaparecer. Pueden modificarse las apariencias externas, suavizarse los colmillos, hacerse retráctiles las garras y suavizarse la piel escamada pero, bajo ella, el reptil permanece. Resulta curioso que, para determinados analistas, el franquismo se beneficie de una mirada absolutoria por el hecho de que llegara a viejo. Ninguno de ellos, seguro, dudaría de que en la base del sistema soviético, ya fuera en la época de Lenin y Stalin o de sus sucesores, Khruschev o Brezniev, y a pesar de las evidentes diferencias entre sus respectivos estilos de ejercicio del poder, existiera otra cosa que no fuera el comunismo. Pero, al parecer, como rezaba la propaganda del Ministerio de Información y Turismo de la época, Spain is different.

El franquismo no puede quedar asociado al concepto de paz

El franquismo no puede quedar asociado al concepto de paz del que participan las sociedades civiles basadas en la libertad y el entendimiento democrático. En el imaginario colectivo, el recuerdo del baño de sangre original; el silencio de los vencidos, heredado por la generación de sus hijos; el desapego por la política; la tolerancia con la corrupción; la general presunción de deshonestidad en los gobernantes de cualquier tendencia, pero sin que una coherente reacción colectiva destinada a erradicarla; la consolidación, en definitiva, de un bajo nivel de exigencia para con los representantes públicos y de ejercicio crítico por parte de la ciudadanía es la herencia que la sociedad española debe a Franco mucho tiempo después de su muerte.

martin.villaRespeto a mis amigos que han firmado en favor de una “Comisión de la Verdad” de los crímenes del franquismo; pero lo siento. Yo no apoyo ni entiendo esa iniciativa, ¿De que estamos hablando?

Una comisión de la Verdad ¿Dónde? ¿En el Congreso? A lo mejor la preside Pablo Casado, ¿En el Senado? quizás la presida Rita Barberá, ¿Acaso dudáis de que no sería así?

¿En el Ayuntamiento de Madrid? quizás la dirija el concejal Fanjul, biznieto del general o un tal Percival Manglano, alguien que como saben, ha demostrado ser muy “sensible” a estos temas.

A lo mejor es una comisión de expertos, y eligen a Stanley Payne o peor, a Pío Moa. También, como hemos visto recientemente, nos podemos llevar una sorpresa con Antonio Elorza y sus recientes opiniones sobre todo esto. Por cierto, Elorza, gran amigo de los promotores de la comisión de la Verdad.

Ya hemos visto como actuaría en España una comisión de la verdad. Ya lo hemos visto al ver como tratan a la Cátedra Complutense de Memoria Histórica del siglo XX (CCMHSXX) con el tema de la retirada de las calles franquistas en Madrid. Ya hemos visto como son recogidas y aceptadas por los medios de comunicación sus opiniones, como son despreciadas, como son manipuladas, dadas la vuelta.

Una comisión de la verdad a cambio de continuar con la impunidad, con el franquismo legal e institucionalizado, sin anular los referéndum franquistas que trajeron la monarquía, sin declarar ilegal el franquismo, sus tribunales y sentencias… una comisión de la verdad, no sirve para nada.

Los crímenes del franquismo son los mejor documentados de la historia. Tenemos enormes dosis de verdad en libros, publicaciones, miles de documentos y documentales… Seguiremos investigando, pero no es precisamente VERDAD lo que necesitamos con más urgencia.

NECESITAMOS JUSTICIA, y perdónenme, la necesitamos AQUÍ; y para ello, necesitamos que se anule de una maldita vez la ley de Amnistía de 1977. Todo lo que no sea eso, sera repartir carguitos, o acabar hablando de Paracuellos, Y yo no paso por ahí.
Y por eso, yo no firmo la primera cosa que me ponen delante.

Xulio García

«Doce Brigada Bandera de gloria. Somos hermanos de España e Italia»

Letra: García y García / Música: Vittorio Cao

Doce Brigada, bandera de gloria,
Doce Brigada, arrojo y valor.
Garibaldinos en pie y adelante,
por la victoria del pueblo español.
Tienes la fe que destroza trincheras,
tienes del pueblo el mando y timón.
Oh, Garibaldi, tu nombre resuena
como la base de nuestra redención

Somos hermanos de España e Italia,
todos luchamos con igual valor
ante la muerte, el honor y la gloria,
pechos iguales y un mismo corazón.

En tu camino dejaste a la historia,
duras derrotas al fascio traidor;
tu nombre corre las líneas facciosas
llevando a ellas espanto y terror.
Duros los puños en tromba ataquemos
la bestia inmunda que España invadió.
Que nuestro emblema se clave en la tumba
del asesino que al pueblo vendió.

Somos hermanos de España e Italia,
todos luchamos con igual valor
ante la muerte, el honor y la gloria,
pechos iguales y un mismo corazón.

Hijos de acero del pueblo italiano
hombres que saben cumplir su deber,
vuestra conducta señaló el camino
a nuestro pueblo que sabrá vencer.
Tras de los mares, en la esclava Italia,
vuestros hermanos que el fascio aplastó,
saben que vuestra victoria en España
será la aurora de su liberación.

Somos hermanos de España e Italia,
todos luchamos con igual valor
ante la muerte, el honor y la gloria,
pechos iguales y un mismo corazón.

Vendrán mañana las duras batallas,
se oirán de nuevo rugir el canon,
mas ni las balas ni bombas traidoras
harán que tiemble tu bravo corazón.
Doce Brigada, bandera de gloria.
Doce Brigada, arrojo y valor.
Garibaldinos en pie y adelante
por la victoria del pueblo español.

Somos hermanos de España e Italia,
todos luchamos con igual valor
ante la muerte, el honor y la gloria,
pechos iguales y un mismo corazón.

Docebrigada

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Cartel V Batalla GuadTorija 12/03/2016 FMGU.-  Por quinto año consecutivo, el Foro por la Memoria de Guadalajara y la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI) han organizado la Marcha Memorial Batalla de Guadalajara, con objeto de visitar los escenarios bélicos de la que es considerada como “la primera derrota del fascismo” en los campos de batalla, así como para rememorar el heroísmo y entrega de los que allí lucharon.

Al evento se han sumado como colaboradores otros colectivos, partidos y sindicatos, como CNT, PCE, UJCE, Ahora Brihuega, y la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, así como numerosos ciudadanos.

Como en años anteriores, el punto de encuentro fue Torija, donde los asistentes recibieron un saludo del alcalde, Rubén Garcia, así como de los organizadores.

La ruta elegida este año se centró en la localidad alcarreña de Trijueque y rememoró los primeros enfrentamientos de la segunda fase de la batalla, el 9 y 10 de marzo de 1937, con la llegada de la avanzadílla fascista del CTV a las posiciones defendidas por la XI Brigada Internacional, y concretamente el lugar donde luchó el batallón Edgar André , compuesto por voluntarios principalmente alemanes.

En el lugar donde se encontraban sus trincheras, los organizadores relataron lo allí ocurrido hace 79 años, e incluso se leyó un texto escrito por uno de sus protagonistas. Tras ello, los participantes acudieron a otro punto del recorrido, donde se conservan apenas unos metros de la zanja antitanque contruída por los ingenieros republicanos poco antes de la batalla , y que impidió el avance de las tanquetas italianas. En este lugar, el presidente del Foro de Guadalajara, Pedro Garcia, dio una explicación sobre como afrontaban las tanquetas Ansaldo italianas este tipo de obstáculos y como pudieron ser derrotadas.

A continuación la marcha se trasladó a Brihuega donde primeramente se dió una explicación desde el mirador en la cota 709, Finalmente, la Marcha memorial finalizó en la tapia exterior del cementerio. En este lugar, primeramente se hizo un homenaje a Tomás Vicente Lorente, teniente de milicias que participó en la batalla de Guadalajara. Hortensia Corral, en nombre de la familia, recogió emocionada una placa entregada por el presidente del Foro, Pedro Garcia, donde se honraba su memoria “en ausencia del, gobierno legítimo de la República”, El Foro ha entregado ya más de una veintena de diplomas a veteranos y familiares de victimas del franquismo y luchadores por la libertad y la justicia social. Se da la circunstancia de que el homenajeado es uno de los antifascistas asesinado en el cementerio de Guadalajara cuyos restos han sido exhumados en fechas pasadas junto a Timoteo Mendieta Alcalá. Según los miembros del Foro, “así, además de rescatar sus restos físicos, algo muy importante sin duda, también se rescata al menos una parte de la memoria de su lucha por la libertad y por la justicia social”.

El evento entró en su recta final con un homenaje y reivindicación de los antifascistas asesinados en Brihuega, con las intervenciones de representantes de Ahora Brihuega, CNT, PCE, y el remate de Arturo Peinado, presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, en un discurso contra el modelo español de impunidad de los crímenes franquismo.

El año que viene, se cumplirá el 80 aniversario de la batalla y se prepararán al respeto numerosos eventos.