Archive

Artículos

Reseña: LA REPRESIÓN SOBRE UN PUEBLO. DURÓN EN LA MEMORIA (1936-1939)

Poco a poco se va completando interesante e importantes estudios sobre la represión franquista. A las grandes obras, y dejando a un lado los debates sobre si lo que existió fue un holocausto, un genocidio o un régimen de terror, se van uniendo estudios locales donde se muestra cual fue realmente la dimensión de esa represión. Nos encontramos con pueblos donde no pasó nada durante el periodo bélico pero que tras la contienda sufrió la represión de los vencedores. Porque una cosa si que tiene que ir quedando meridianamente clara para afrontar nuevos estudios. Tras el último parte de guerra del 1 de abril de 1939, en España no se instaura la paz sino la victoria.

Uno de los pueblos que nos muestra perfectamente la labor de “limpieza” que el franquismo se propone es el guadalajareño de Durón. Y la recuperación de esta memoria se la debemos a P. Carlos Paramio y su obra Durón en la memoria (1936-1939). Carlos Paramio no es nuevo en estas lides de la recuperación de la memoria. En el año 2010 editaba la que hasta ahora es la obra más voluminosa sobre la represión en la provincia de Guadalajara: La represión franquista en Guadalajara. Esta última escrita junto a Pedro y Xulio García Bilbao, fundadores e impulsores del Foro por la Memoria de Guadalajara. En la obra sobre Durón, editada también por la editorial Silente, Paramio nos adentra en la historia de su pueblo que es también la historia de su propia familia.
Durón es un pequeño pueblo de la provincia de Guadalajara, cercano a otros núcleos de población más importantes de la zona como Trillo, Cifuentes o Sacedón. Como casi todos los pueblos de la provincia estaban fuertemente influenciados por el caciquismo que el Conde de Romanones imponía a Guadalajara. Al proclamarse la República, Durón comenzó a atisbar algunos conatos de modernización, si bien de forma muy lenta, como en casi todos los pueblos de Castilla. En aquellos momentos comienza a desarrollarse un movimiento obrero plasmado en el desarrollo de sociedades de la Unión General de Trabajadores. También, y casi coincidiendo con las elecciones de 1936, existía en la población una pequeña agrupación de Izquierda Republicana.
Durante la Guerra Civil, Durón hizo lo que se realizó en casi todos los pueblos de la retaguardia republicana. El Ayuntamiento o Consejo Municipal lo detentó las organizaciones existentes del Frente Popular, se desarrollaron colectivizaciones, se gestionó directamente la sociedad y la economía, etc. Inexistentes fueron los casos de represión en aquellos momentos (tan solo unos casos y donde no existía responsabilidad de gente del pueblo) e incluso se cuidaron de que no existiese una destrucción de su patrimonio artístico. Incluso a pesar de la cercanía de las zonas de conflicto en la provincia de Guadalajara, Durón solo representó un lugar de refugio para decenas de personas que huían del terror.
Razones había de sobra para que nadie temiese que les sucediese algo tras el conflicto bélico. Pero Carlos Paramio nos muestra bien que tras la Guerra Civil el pueblo sufrió una terrible represión. No solo por el encarcelamiento y ejecución de algunos de sus vecinos. Sino por la imposición del miedo que el régimen franquista desarrolla. Los casos que plasma Carlos, perfectamente sostenido por documentación que reproduce en la obra, muestra hasta que punto la vesania del fascismo se impone.
Sin embargo, hasta hace poco, el pueblo de Durón todavía tenía placas conmemorativas para “los caídos por Dios y por España”. Placas que se reproducen en decenas de pueblos de la provincia de Guadalajara. Por el contrario, para las victimas republicanas, solo les cubre un manto de olvido, que hacen que obras como las de Carlos Paramio sean de enorme trascendencia e importancia.
Sin embargo todavía nos queda por pulir algunas cosas. No solo han sido cuatro décadas de represión en España. Han sido también tres décadas largas de desmemorias y de lugares comunes, que en muchas ocasiones nos hacen generalizar cuestiones que no dejaron de ser anécdotas o excepciones. Por la obra de Carlos conocemos como el desarrollo de las organizaciones del Frente Popular en Durón fue tardío. A excepción de la Casa del Pueblo, poco más existió en Durón hasta el inicio de la Guerra. Con la guerra se desarrollan estructuras hasta entonces desconocidas. Surge el PCE, encabezado por la mayoría de estos ugetista, y la CNT, la otra gran organización sindical de la España republicana. Y es en este aspecto donde el libro de Paramio establece conclusiones generales a partir de aspectos particulares del pueblo, lo que puede incitar a la confusión y a la deformación de una historia ya de por sí trágica.
No se nos oculta que en la retaguardia republicana quedaron muchos elementos partidarios del golpe de Estado. Falangistas, derechistas que se valieron de las propias organizaciones frentepopulistas y que tras la guerra actuaron como delatores. La Quinta Columna estaba organizada y muchos de sus integrantes tenían carné de diversas organizaciones de izquierda.      En el pueblo de Durón, la CNT fue fundada por elementos derechistas, que tras la Guerra actuaron como chivatos y agentes del franquismo.
Pero esta cuestión no nos puede llevar a afirmar, como hace Carlos en el libro, que si se produjo esta situación fue por una política de puertas abiertas de la CNT y por una visceralidad anticomunista (como se afirma también en algunas otras). Estas afirmaciones categóricas caen por su propio peso cuando investigamos la propia historia del movimiento libertario. Y ante ellos podemos considerar algunas cuestiones:
A la CNT no le hacía falta una política de puertas abiertas para afianzar sus estructuras, pues era el sindicato mejor establecido en España, y que antes de la Guerra aglutinaba a casi 1500000 de trabajadores. Quizá otras organizaciones podrían haber optado más por ella, pues las estructuras sindicales estaban plenamente establecidas en España.
Durante la Guerra Civil la CNT, a través de sus plenos y comicios (se pueden consultar en los diversos archivos del movimiento obrero) se dotó de mecanismo para intentar evitar la infiltración en sus filas. Por ejemplo se establecieron dos tipos de carnet: uno color marrón, que era el de toda la vida de la organización, y otro rojinegro que se le daba a todos aquellos que se afiliaron tras julio de 1936. Una política de seguridad para tener controlados a los nuevos afiliados. Igualmente un acuerdo organizativo establecía que solo podrían tomar cargos en la organización aquellos militantes que tuviesen una antigüedad, como mínimo, tres meses anterior al golpe de Estado. Solo en casos contados no se cumplió este punto.
Decir que la CNT afiliada a derechistas por visceralidad anticomunista es como decir que el PCE lo hacía por visceralidad antianarquista. Ambas afirmaciones que no se sostienen.

    Quiso la casualidad que en Durón un derechista desarrollará (muy tardíamente) las estructuras de la CNT. Y que se valió de ella para coger cargos de responsabilidad y luego actuar conforme a sus ideas al finalizar la Guerra. Pero esa política de infiltrados en diversas organizaciones no fue exclusiva de la CNT. Tres ejemplos:
En la ciudad de Alcalá de Henares, la mayoría de los derechistas y quintacolumnistas que se presentaron como tal a la finalización del conflicto, habían estado afiliados a la UGT.
Uno de los delatores de más renombre en este país fue Roberto Conesa, después “supercomisario”, que estuvo afiliado a las JSU durante la Guerra Civil en Madrid.
La mayoría de los derechistas en Aragón se afiliaron al PCE, por la sencilla razón de que este partido defendía la propiedad frente a la política de colectivización animada por la CNT (y también por la UGT)

    La conclusión es que no se pueden establecer categorías, conclusiones tan tajantes sobre lo que sucedió. No existió una política de puertas abiertas en la CNT. No fue la organización de los quintacolumnistas.

    Aun con todo estamos ante una obra de investigación seria, trabajada, en la línea de cómo se tiene que investigar. El caso de Durón es un ejemplo más de lo que sucedió en España en la larga noche de la dictadura. Felicitar a Silente por el trabajado de edición, al Foro por la Memoria de Guadalajara por dar cobertura a estos hechos, y a Carlos por su trabajo de investigación animando a seguir por esta línea. Recomiendo comprar y leer el libro. Todavía quedan muchos “Durones” que recordar.

Julián Vadillo Muñoz

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “DURÓN EN LA MEMORIA (1936-1939)

 

 

Durón (Guadalajara), día 1 de septiembre de 2012.

Nueva publicación del Foro por la Memoria de Guadalajara . ‘Durón en la memoria 1936-1939.’De nuestro compañero Carlos Paramio. Impresionante trabajo documentadísimo sobre los acontecimientos ocurridos en Durón durante la guerra y posguerra.

Carlos Paramio Roca es miembro del Foro por la Memoria de Guadalajara y coautor de “La represión franquista en Guadalajara” (2010), en colaboración con Pedro A. García Bilbao y Xulio García Bilbao. El libro fue prologado por Mirta Núñez Díaz-Balart

El acto de presentación de este nuevo libro del Foro por la Memoria de Guadalajara tuvo lugar en el Centro Social de Durón, y corrió a cargo de la Bibliotecaria de la locakidad Carolina Delgado y el presidente del Foro por la Memoria de Guadalajara y prologuista de la obra, Pedro A. García Bilbao. Al acto asistió numeroso público.

 

http://www.silente.eu/CF/?p=130

http://www.memoriaguadalajara.es/

El autor, Carlos Paramio, (dcha) conversa con el presidente del Foro por la Memoria, Pedro García, antes de la presentación.

Pedro Garcia, Carlos Paramio y Carolina Delgado al inicio del acto.

El salón del centro Social de Durón durante la presentacion.

La presidenta de Honor del Foro por la Memoria de Guadalajara, Emilia Cañadas (izda), asisitió, junto a otros miembros del Foro, a la presentación. Emilia, hija del alcalde fusilado de Guadalajara Antonio Cañadas, fue citada varias veces para agradecer su presencia en el acto.

P. Carlos Paramio Roca, junto a un ejemplar de su libro.

El autor firma ejemplares de su obra

Militantes del Foro por la Memoria de Guadalajara asistentes a la presentación, rodeando al autor

 

 

 

 

 

 

 

 

GUADALAJARA: NUESTRAS TRECE ROSAS

Presas políticas en la cárcel de Mujeres de la calle Martín Puebla de Guadalajara. Copyright: Foro por la Memoria de Guadalajara.

Entre abril de 1939 y finales de 1944, un total de 822 personas fueron fusiladas por los franquistas en las tapias del Cementerio de Guadalajara. Aún seguramente sin existir una lista previa de personas que iban a ser asesinadas, eran muertes muy ambicionadas por los golpistas, pues formaban parte de un proyecto criminal de exterminio contra los demócratas proyectado antes incluso del golpe de estado y que en el caso de nuestra provincia, tuvo que esperar en algunos casos hasta tres años para poder ser llevado a cabo en su totalidad, debido a que la guerra lo retrasó. Durante el desarrollo de la guerra, los golpistas tuvieron que conformarse con las zonas de nuestra provincia bajo su dominio y con castigar a la población con otros tipo de muertes indiscriminadas, como los bombardeos o la hambruna. 

Una vez finalizada la guerra civil, el nuevo régimen fascista necesitaba sembrar el terror y para ello, puso inmediatamente a disposición de la maquinaria asesina de las Auditorías de Guerra, todos los medios que fueron necesarios para llevar a cabo su tarea. Quienes juzgaron a los que se opusieron en mayor o menor medida a un golpe de Estado, adoptaron, para hacer más creible y terrorífico el castigo a la población, la apariencia de un Tribunal, usaron los edificios más nobles de nuestra ciudad, (Diputación, Palacio de La Cotilla), y se dotaron a sí mismos de un aire de apariencia judicial al empeñarse en llamar “sentencias”, lo que eran sino simples e ilegales crímenes de guerra.

Entre las 1330 víctimas mortales de la represión franquista de las que hasta la fecha tenemos conocimiento relacionadas con nuestra provincia, las 822 personas fusiladas en el Cementerio de Guadalajara conforman el colectivo más llamativo y ha sido identificadas en su totalidad gracias al acta levantada por sus asesinos. Otros muchos asesinados, de los cuales tenemos contabilizados 71 hasta la fecha, fueron directamente asesinados y arrojados como perros a fosas clandestinas o quedaron directamente insepultos, a la intemperie. Una lista que se va ampliando poco a poco a medida que avanzan nuestras investigaciones. A esta lista de víctimas, habría que añadir, para poder tener un censo total, a los fallecidos en la cárcel, los deportados a los campos nazis, los torturados hasta la muerte, etc etc.

Todos estos datos, que parecen simples estadísticas, encierran cientos de historias de entrega en la lucha por la libertad, de resistencia frente al golpísmo y de lucha por la justicia social. Historias que intentaremos sacar a la luz.

Hoy queremos destacar de entre esas historias, a las de las mujeres, pues la destrucción de la democracia por el régimen franquista supuso para ellas una pérdida total de derechos y libertades. El régimen quiso ensañarse especialmente con la mujer, pues durante la IIª República, los avances, empezando por el del derecho al voto, fueron especialmente significativos para ella. Si todos perdimos con la llegada de la dictadura, las mujeres perdieron el doble. Para conocer el profundo rechazo que despertaban entre los enemigos de la democracia los avances sociales en las libertades de la mujer, no hay más que leer cómo son calificadas en los textos pro golpistas las mujeres que elegieron la defensa, incluso con las armas en la mano, de las libertades de todos. Sirvan estos textos como ejemplo de lo que indicamos: 

“A medianoche, en toda la carretera de Aragón es incesante el paso de camiones y automóviles que conducen caravanas de milicianos y mujerzuelas”
Joaquín Arrarás “Historia de la Cruzada Española.” Alcalá de Henares y Guadalajara, Volumen V. Tomo XIX  Ediciones españolas 1941.pag 48
“Las milicianas nos ofrecían todas sus exhaltaciones, todas absolutamente todas. Muchas de ellas, sobre la carne, se habían colocado el mono y sobre el mono, se enroscaban en caricia perversa, al hombre que encontraban al lado. Y le ofrecían sus gritos, sus greñas, su olor acre.  Los milicianos borrachos de vino, de calor y de lubricidad, se dejaban querer por las milicianas. Y juntos milicianas y milicianos – enarbolábamos los gritos, las blasfemias, las procacidades como banderas.”
¡Guadalajara, heroica y mártir! Luis Montán. Libreria Santarén Valladolid, 1938  pag 12. 
Los de la CNT procedían de las capas sociales más ínfimas de los barrios bajos de Madrid y se hicieron acompañar del hampa femenina, de la hez de los lupanares, mozas dominadas por los más asquerosos vicios, entregadas desde niñas a las más bajas pasiones.
“De Sigüenza a Madrid, pasando por Guadalajara. Apuntes para la historia de la sangrienta y bestial actuación de la horda roja. Años 1936 y 1937” Enrique Sánchez Rueda. Sigüenza 1940
 Esta lista nos centraremos en las que fueron asesinadas en el Cementerio Municipal de Guadalajara. Podríamos haber añadido a la lista, las 15 fallecidas en prisión, como Prudencia Castillo, de 50 años, natural de Yunquera de Henares, fallecida en el campo de concentración de Saturrarán (Guipúzcoa); a las asesinadas en los numerosos bombardeos de la provincia, como Tomasa Sedán de Peñalver; a las fallecidas en sus domicilios tras pasar diversas visicitudes, o a los cientos de mujeres encarceladas, deportadas, vejadas, perseguidas, multadas, torturadas, violadas, rapadas, o a las simples luchadoras que tuvieron que sacar adelante a sus familias en solitario, tras perder a sus maridos o familiares masculinos. Las más de 7000 sentencias que nos han llegado de la represión en nuestra provincia, son sin duda un terrible testigo de las formas más abominables de persecución y vejación hacia todos los demócratas y muy especialmente hacia la mujer.

Las asesinadas en el Cementerio Municipal, son casualmente trece, igual que las conocidas jóvenes de las JSU masacradas en el cementerio del Este de Madrid. Honremos pues, a nuestras particulares 13 rosas, las trece mujeres asesinadas en el Cementerio de Guadalajara entre 1939 y 1944.

Tras echar una simple mirada a sus sentencias, lo primero que nos llama la atención, es que todas ellas coinciden en algo, y es que en sus sentencias su oficio aparece reflejado con la conocida denominación de “sus labores” (s.l), esa denominación tan injusta y machista que durante la dictadura era usada para denominar al papel relegado a la mujer, que era exclusivamente el de las tareas del hogar. Todas las asesinadas, menos una, eran de la provincia de Guadalajara. La más joven de todas ellas, fue Valentina Lázaro Santos, de Auñón, de 22 años. Sólo dos poseían filiación política, las dos al PCE usandose calificativos muy comunes en alguna otra, como “izquierdista” en otras. El lugar de origen de las fusiladas es el siguiente: Armuña de Tajuña (1), Auñón (5), Brihuega (1), Budia (1), Espinosa de Henares (1), Hontanillas (1), Matellana, (Zamora) (1), Moratilla de los Meleros (2):

He aquí sus nombres:

Díaz López, Dolores:

23 años, soltera, profesión: s.l. Natural de Brihuega. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio Municipal (04/06/1940) Causa nº1921-39 (Guadalajara, 30/11/1939)

Fernández Fernández, María:

26 años, casada, profesión: s.l. Natural de Matallena (Zamora), domiciliada en Guadalajara. Condenada por adhesión a la rebelión Fusilada en Guadalajara ,Cementerio municipal (04/09/1940) Causa nº 340-39

García Alcalde, Martina:

30 años, soltera, profesión, s.l. Natural de Budia. Condenada por Adhesión a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (24/02/1940) Causa nº 594-39 (Guadalajara, 27/09/1939). No figura filiación política alguna, pero si constan sus antecedentes como “izquierdista” en su sentencia.

Guillén Celada, Elidia:

24 años, profesión: s.l. Natural de Moratilla de los Meleros, Condenada por Adhesión a la rebelión, militante del PCE. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (05/12/1940), Causa nº 2564-39 (Guadalajara, 16/03/1940)

Jiménez Pérez, Gregoria

39 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Auñon. Condena: Adhesion a la Rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (03/01/1941), Causa nº 653-39 (Guadalajara, 25/04/1940)

Lázaro de Castro, Josefa:

28 años, soltera, Profesión: s.l. Natural de Auñon

Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (07/08/1940). Causa nº 322-40 (Guadalajara, 03/04/1940) En su sentencia destaca que es una “extremista destacada”.

Lázaro Santos, Valentina:

22 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Auñon. Condenada por adhesion a la rebelion. Fusilada en Guadalajara, Cementerio Municipal (03/01/1941) Causa nº 653-39 (Guadalajara, 25/04/1940)

Martínez Bozada, Virginia:

28 años, soltera, profesión s.l. Natural de Moratilla de los Meleros, afiliada al PCE. Condenada por adhesion a la rebelión. Fusilada en Guadalajara. Cementerio municipal (12/12/1940), Causa nº 2564-39 (Guadalajara, 16/03/1940)

Martínez Martínez, Juliana:

38 años, casada. Profesión: s.l. Condenada por adhesion a la rebelion. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (14/09/1940) Causa nº 319-39 (Guadalajara, 03/04/1940)

Rebollo Rebollo, Heliodora:

47 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Hontanillas. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (03/01/1941) Causa nº 1276-39 (Guadalajara, 03/05/1940).

Sáenz Gamo, Antonia:

50 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Espinosa de Henares, residente en Guadalajara. Afiliada al PCE. Condenada por adhesion a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio Municipal (26/04/1940) Causa nº 3139-39 (Guadalajara, 22/12/1939)

Sánchez Lorenzo, Lucía:

45 años, viuda, Profesión: s.l. Natural de Armuña de Tajuña. Condenada por adhesion a la rebelión Cementerio municipal (14/07/1940) Causa nº 4242-39 (Pastrana, 27/03/1940)

Santos Portal, Francisca

55 años, viuda, Profesión: s.l. Natural de Auñon. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio Municipal (21/05/1940) Causa nº 330-40 (Guadalajara, 12/02/1940). Acusada de “izquierdista”.

Aparte de estas trece rosas de Guadalajara, otras dos mujeres alcarreñas fueron asesinadas en las tapias del cementerio del Este de Madrid, con lo que el número total de fusiladas asciende a 15:

Francisca Cuerdo Cortés.

36 años, soltera, natural de Torija (Guadalajara), residente en Madrid. profesión: sus labores (s.l). Condenada por adhesión a la rebelión, Fusilada en Madrid, Cementerio del Este (06/09/1939) Causa nº 10239-39 (Madrid, 02/05/1939)

García García, Clotilde:

54 años, profesión; s.l. Natural de Hontoba (Guadalajara), residente en Fuencarral (Madrid) sl Hontoba / Fuencarral (Madrid). Militante de UGT y PCE, (Concejal y Secretaria del PCE en Fuencarral). Condenada por adhesión a la Rebelión. Fusilada en Madrid, Cementerio del Este (20/11/1939) Causa nº 319-39 (Colmenar Viejo, 04/08/1939)AHD (sumario 39969, legajo 4283)


Sirva este breve estudio para rendirles una pequeña parte del homenaje que merecen

EL FORO POR LA MEMORIA DE GUADALAJARA APOYA LAS MOVILIZACIONES CONTRA LOS RECORTES
Ante la grave situación que estamos viviendo en España vemos necesario llamar a la unidad y la resistencia contra las graves agresiones que este gobierno está llevando a cabo contra la clase trabajadora. Apelamos a todos los ciudadanos, a todos los trabajadores, militantes, sindicalistas, parados, estudiantes, hombres y mujeres a unirse contra lo que consideramos una gravísima destrucción de derechos ciudadanos.
El régimen de la transición nos ha legado una izquierda confusa y dividida y un escenario donde la oligarquía domina más que nunca nuestras vidas. Los trabajadores del Estado español debemos unirnos al resto de pueblos europeos que luchan contra la dictadura de los mercados y para hacer frente a los nuevos desafíos y agresiones antisociales.
Es por ello que desde el Foro apoyamos todas las respuestas de clase a la actual situación. Nuestra obligación como colectivo memorialista es recordar que es necesario aprender del pasado y mantener el hilo rojo de la memoria. Rechazar el discurso y la ideología del poder que tras las últimas medidas se ha quitado su careta amable y nos muestra su verdadero rostro, brutal y despiadado. Pero debemos hacerlo sin propuestas populistas, reaccionarias o posmodernas. Pedimos unidad de clase y voluntad de acción y movilización solidaria para denunciar a la oligarquía y a sus esbirros, dentro y fuera del Congreso. Reivindicamos el lema UHP, Uníos Hermanos Proletarios, que fue en el pasado un ejemplo perfecto de esta unidad de lucha y acción. Todas las banderas históricas que lucharon por la libertad y la justicia, son las nuestras.
Es necesaria una lucha sindical, social y política coordinadas. Denunciamos el rechazo generalizado a los sindicatos como una maniobra de la reacción para promover la desunión y despolitización de las protestas. Miles de sindicalistas honrados sabrán aportar su experiencia para extender las protestas. Debemos luchar, pero manteniendo altas y con orgullo las banderas de lucha de los que nos precedieron, aprendiendo de su ejemplo y su sacrifico.
Queremos decirles a los mineros, a los maestros y a todos aquellos sectores concienciados de la clase trabajadora que están en la vanguardia de esta lucha por la justicia y contra los recortes, que no están sólos, por eso exigimos  un programa de emergencia, que sea duro, pero para los poderosos y justo para la mayoría, que incluya la defensa a ultranza de los derechos sociales y laborales de la población. Nuestra lucha arranca del ejemplo y sacrificio de los que fueron nuestros abuelos y lucharon para  conquistar muchas de las libertadas que ahora nos están siendo arrancadas.
denunciamos:
– La destrucción del sistema democrático y los derechos sociales y laborales.
– Los cambios brutales llevados a cabo por el gobierno, que amenazan el derecho a una vida digna para millones de ciudadanos.
– Que el actual gobierno ha entregado nuestra soberanía económica a poderes europeos no democráticos.
Por todo ello, desde el Foro por la Memoria de Guadalajara expresamos nuestro apoyo a las movilizaciones del 19 de julio contra los recortes sociales.
En Guadalajara, 18 de julio de 2012

HOMENAJE A SEVERIANO CLEMENTE EN MEDRANDA (GUADALAJARA)

El pequeño pueblo alcarreño de Medranda, próximo a Jadraque, ha vivido hoy momentos de intensa emoción durante el homenaje e inhumación de Severiano Clemente González, panadero de la localidad, fusilado por requetés en noviembre de 1936.
Los restos de Clemente fueron localizados y exhumados por la Federación Estatal de Foros por la Memoria en agosto pasado, tras un intenso trabajo de investigación y excavación.

El acto de hoy ha tenido lugar en el Centro Social de Medranda, y ha consistido en la exposición del informe forense que permitió la identificación de los restos y en la proyección del documental: “La Toba, historia de una exhumación”. En el acto hablaron varios representantes de los Foros por la Memoria y dirigieron unas palabras los alcaldes de Medranda Luis Fernández Cárcamo y de La Toba, Julián Atienza.

Tras el acto, una comitiva con los familiares y vecinos del pueblo llevó los restos al cementerio, donde rodeado de banderas republicanas, se le dió sepultura.

Foro por la Memoria de Guadalajara

Federación Estatal de Foros por la Memoria

http://www.foroporlamemoria.info/2012/06/homenaje-a-severiano-clemente-asesinado-en-1936-por-defender-la-democracia-y-exhumado-en-2011/

HOMENAJE A SEVERIANO CLEMENTE EN MEDRANDA (GUADALAJARA)

Centro Social de Medranda. 12.00 h

Charla-homenaje.
Presentación de los informes histórico y antropológico.
Memoria de la exhumación llevada a cabo en agosto de 2011.

Cementerio municipal de Medranda. 13.30 h

Entierro y colocación de la lápida con la inscripción: “Aquí yace Severiano Clemente González, asesinado el 17 de noviembre de 1936 a los 44 años, por defender la democracia y la libertad”
Organiza:
Foro por la Memoria de Guadalajara
Federación Estatal de Foros por la Memoria

http://www.foroporlamemoria.info
foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com
http://www.memoriaguadalajara.es/

 

 

Sindicalistas alemanes visitan Guadalajara

 

El pasado 21 de mayo de 2012, un autobús de militantes de la Federación Alemana de Sindicatos (DGB, del alemán Deutscher Gewerkschaftsbund) de la región de Frankfurt visitó, acompañado por guías del Foro por la Memoria de Guadalajara, varios escenarios de la guerra civil en Guadalajara, dentro de un viaje organizado por la central alemana a España para conocer su memoria antifascista. Los visitantes habían estado previamente en escenarios de la guerra civil en el Ebro y Brunete.

Fue visitado el pueblo de Trijueque, donde recibieron una explicación de los principales escenarios y movimientos de la primera fase de la batalla de Guadalajara (1937). El concejal de IU en Trijueque José Ignacio Cepero dió un saludo de bienvenida a los visitantes.

De vuelta a Guadalajara, los sindicalistas visitaron el Palacio del Infantado, donde además de admirar la joya renacentista, recibieron una crónica de los hechos acaecidos el 6 de diciembre de 1936 con su bombardeo por parte de la Legión Cóndor, las escenas de horror vividas en toda la ciudad, y la posterior matanza de derechistas en la Prisión Central.

El año que viene ya se ha propuesto una nueva visita de sindicalistas alemanes.

ESPAÑA HOGAR DE LA DIVISIÓN AZUL: MADRID, 20/02/1942.- Fachada exterior del “Hogar de la División Azul”, instalado por Falange en la madrileña Estación del Norte para ayudar a los divisionarios en viaje de permiso o que por cualquier circunstancia hayan de detenerse en Madrid. EFE/Hermes Pato

Negacionistas de la Shoah defienden la presencia de la División Azul en la Cofradía de las Angustias y olvidan a las víctimas de la deportación 

[Foro por la Memoria de Castilla La Mancha. 25 de abril de 2012] En el artículo «la Semana Santa, la División Azul y la memoria histórica», Carlos Caballero Jurado realiza algunas consideraciones críticas al comunicado emitido por el Foro por la Memoria de Cartilla La-Mancha en relación al estandarte de una unidad de la wehrmacht alemana empleado orgullosamente por una Cofradía de Ciudad Real y al desprecio absoluto a las víctimas ciudarealeñas en la deportación de los campos nazis. Ante esto debemos recordar públicamente que nuestra asociación incluye entre sus propósitos fundacionales el siguiente:

«1° la recuperación y divulgación de la memoria democrática de todos aquellos que lucharon contra el fascismo, el nazismo y el franquismo en el territorio de la actual Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha, desde el golpe militar de 18 de julio de 1936 hasta el momento presente y la defensa y extensión de los valores culturales y ciudadanos que constituyen la base cultural de la convivencia democrática[Estatutos del Foro por la Memoria de Castilla La Mancha]

Debemos señalar que, a nuestro entender, este propósito que recogemos como básico en nuestros estatutos es algo que en toda la Europa democrática es asumido como consustancial a la propia democracia y sus valores en los que nos reconocemos plenamente.

En su artículo, Caballero Jurado no dedica ni una sola línea a nuestros paisanos muertos en los campos de Mauthausen, Bergen Belsen, Gusen y Ravensbruck, algo que no nos sorprende dada la conocida trayectoria negacionista de la Shoah de este caballero. Toda su preocupación se centra en desligar a la División Azul del nazismo, a los símbolos del estandarte de su origen inequívoco y a infamar a las víctimas y a la República Española acusándoles de todo tipo de crímenes de forma que quede justificado el golpe, la guerra, la monstruosa represión franquista y, desde luego y sobre todo, la participación voluntaria de los fascistas españoles en la guerra de agresión emprendida por Hitler. Si Caballero Jurado es capaz de negar el Holocausto de millones de personas, y dedica tiempo y esfuerzo a difundir las hazañas de los que vistieron orgullosamente el uniforme del III Reich ya no nos sorprende nada de lo que pueda decir. Un análisis de su pretendida respuesta nos ofrece, no obstante, notable luz sobre las contradicciones de la extrema derecha española, pues mientras siguen fascinados por el fulgor genocida del Reich que les ayudó a aplastar al pueblo español, la condena de la historia al nazismo tras 1945, les obliga a distanciarse en algunas cuestiones formales. La forma concreta de la simbología, la oficialidad o no de los escudos elegidos, le dan munición a Caballero Jurado para pretender reconocer como nazi o no lo que le conviene. Veamos algunos de sus argumentos; escribe en relación a la forma del escudo divisionario presente en el estandarte:

«El análisis del texto (…) nos da interesantes pistas. Para empezar, contrariamente a lo que sugiere, el estandarte motivo de su denuncia no incluye ningún símbolo nazi. Aparecen el yugo y las flechas, sin duda, el escudo de la División Azul, con los colores de la bandera nacional y la palabra “España” y una versión tan estilizada de la Cruz de Hierro que hace que apenas se asemeje a ella. Ninguno de esos símbolos es “nazi”.»

El estandarte procesional es denominado «estandarte de la División Azul», como señala la propia Hermandad, y representa por tanto a esta unidad y encarna la identificación de la Hermandad con los valores de la citada división. El escudo original de la División no es el elegido para el estandarte y ese sí que es explícito; comprendemos que se avergüencen de ello y que lo intenten ocultar, pero lo cierto es que mantienen lo fundamental, esto es, mantener año tras año y bien alta, orgullosamente su identificación con la División 250 de la Wehrmacht. El señor Caballero no se da por enterado de que el el verdadero problema que denunciamos, no es la iconografía escogida, sino el hecho simbólico del recuerdo orgulloso de la unidad que lo fue del ejército nazi, algo fuera de toda duda.

Los emblemas del yugo y las flechas rodean, en la iconografía escogida, una versión «estilizada» del escudo verdadero. El yugo y las flechas, unidos a al escudo, componen ya una imagen con un contenido claro, no son elementos aislados, juntos tienen una lectura inequívoca, ya no es necesario saber más, ni quienes son, ni cuando fundaron la cofradía: son gente orgullosa de esa «combinación» y lo que representa.

En el centro del escudo figura una variación de la Cruz empleada por la Wehrmacht. El conjunto no ofrece lugar a dudas: es una representación de la División Azul, es una variante maquillada del escudo original de esta unidad, pero sobre todo es el paseo orgulloso por nuestras calles de una representación simbólica de una unidad del Wehrmacht alemana que, compuesta por españoles, participó voluntariamente en la guerra de agresión perpetrada contra toda Europa.

El análisis que se nos ofrece de los motivos de crítica añade: «La Cruz de Hierro, que según este personaje esta perseguida en toda Europa, adorna en realidad los carros de combate y los aviones de las Fuerzas Armadas de la muy democrática y antinazi República Alemana».

Esta observación demuestra que algunos no quieren entender nada. No existe ninguna unidad del ejército alemán actual que mantenga iconografía de unidades del III Reich. Que elementos heráldicos tradicionales alemanes fuesen utilizados por el Reich es otro asunto. El rechazo explícito a la simbología nazi es radical; no se acepta nada que implique ni remotamente, simpatía o identificación con el régimen nazi. Las cruces de las Fuerzas Armadas alemanas actuales son anteriores al nazismo, que por otra parte se apropió de la historia alemana en lo que quiso y la prostituyó al límite. Exactamente igual que los falangistas y el régimen franquista con los símbolos heráldicos de los Reyes Católicos. El yugo y las flechas, en este contexto, significan falangismo, fascismo hispano nacional-católico, y unidas al escudo divisionario, apología del nazismo. Esa cruz, estilizada, de Malta o de Hierro, que nos da igual, no figura en el estandarte por ser «cristiana», sino por formar parte de la unidad militar que criticamos. Lamentamos que el sectarismo les impida ver algo tan obvio. No es una cruz cristiana, es otra cosa.

Sobre el juramento de fidelidad al Führer, una de las especificidades de los «divisionarios», señala:

«La División Azul juró fidelidad al Führer, pero única y exclusivamente en la que se bautizó como Cruzada contra el Comunismo. Nunca nadie –ni las autoridades soviéticas en su día- ha acusado a la División Azul de haber perpetrado ningún Crimen de Guerra o Crimen contra la Humanidad.»

Como señalábamos en el comunicado, el juramento de fidelidad a Hitler, fue voluntario, no obligado como en el caso de los reclutas alemanes, los divisionarios lo hicieron sin coacción alguna, lo que les da una marcada impronta ideológica. La misma que llevó a numerosos fascistas de toda Europa a vestir el uniforme nazi, con parecidos razonamientos. El anticomunismo es empleado aquí como excusa para abrazar el paquete completo de la solución nazi-fascista. ¿Donde situamos a Churchill entonces? ¿Como es posible entonces que un anticomunista reconocido como W. Churchill no vacilara en aliarse con la URSS para combatir al III Reich? La respuesta es clara y sencilla: los fascismos, y la variante nazi en particular, fueron algo sui generis, incompatible con la civilización, no precisaban traicionar ningún ideal fundacional para devenir totalitarios y criminales, lo eran por definición, siendo genocidas respondían a su propia lógica. Es por eso que el antifascismo es una seña de identidad inexcusable de todos los demócratas. La canciller alemana Angela Merkel, poco sospechosa de comunista, lo ha demostrado recientemente retirando la tumba de los padres de Hitler para evitar que sean un lugar de peregrinación neonazi.

La pretendida “cruzada contra el bolchevismo” lo fue sobretodo contra los judios y las democracias, como muestra este cartel pro nazi francés

La División Azul participó en lo que está tipificado como un “Crimen contra la Paz”, la guerra de agresión, algo perseguido en la legislación internacional, y lo hizo voluntariamente fuera de toda duda. Una vez en combate, la unidad tuvo las responsabilidad de todas las acciones cometidas en su jurisdicción, participó en el bloqueo por hambre al que se sometió a Leningrado y fue parte necesaria y actor activo en las agresiones a la población civil de la ciudad en la que murieron cientos de miles de personas, muchos de ellos cristianos, sin duda. Igualmente, y eso es conocido ahora gracias al acceso a los archivos, la División ejecutó a partisanos españoles y rusos que combatieron en las filas soviéticas.

La defensa de la agresión a la URSS y de la actuación del III Reich que realiza Caballero Jurado le lleva desgranar los tópicos usuales en medios revisionistas. La guerra de agresión emprendida por Hitler estaría justificada por los ataques de la URSS a los países Bálticos, a Polonia o a Finlandia. Se olvida que a la caída del zarismo, las fronteras quedaron rotas y se tuvieron que redefinir, algo que no fue fácil, precisamente. Si vemos el caso de Finlandia, las hostilidades en la frontera se prolongaron en los años 20 e incluso en la guerra mundial se produjeron algunos hechos realmente curiosos: ni los fineses aceptaron atacar Leningrado más allá de la antigua frontera, ni los soviéticos, pese a su victoria aplastante en 1944 en ese frente, fueron más allá de lo que consideraron su territorio en Carelia. Tanto Mannerheim como Stalin supieron establecer un acuerdo de paz y respetarlo; una conclusión perfectamente defendible es que ni Mannerheim fue tan traidor a su patria como Franco, ni Stalin tan poco de fiar como Hitler. Pero estos detalles históricos no parece que le importen a nuestro interlocutor, pues en su razonamiento trata, sobre todo, de mostrar al contrario como algo odioso, de forma que el juramento de fidelidad al Führer sea «aceptable» en sociedad.

Critíquese a la URSS lo que se vea conveniente, argumentos y datos no faltan para establecer un dialogo que ayude a esclarecer las cosas, pero eso es una cuestión y otra muy diferente es defender al nazismo y a los fascistas españoles. No puede olvidarse que en realidad el asalto a la URSS era una obsesión hitleriana de años atrás, formaba parte de la esencia de su programa existencial: destruir el comunismo, a los judíos y esclavizar a los pueblos eslavos. Lo que hiciera la URSS era irrelevante, pues su destino estaba «previsto» en la cosmogonía nazi.

Agitar la actuación de la URSS en su política internacional para defender que en la Semana Santa de Ciudad Real se paseen orgullosos símbolos de una unidad militar de la wehrmacht y se desprecie a las victimas de la deportación, es un despropósito más.

Y un tópico que no podía faltar:

«La presencia de los españoles en la campaña contra la URSS fue la respuesta a un hecho bien establecido: el masivo apoyo de ese país al Frente Popular durante la Guerra Civil Española. Un apoyo que convirtió al gobierno frentepopulista en un satélite del régimen soviético.»

Estas dos consideraciones son la almendra central de las tesis revisionistas en lo que respecta a la División Azul. Y si una es inexacta, la otra es completamente falsa. Los españoles que estuvieron en la campaña contra la URSS adujeron, sin duda, el apoyo soviético a España en su guerra contra la sublevación y la intervención alemana e italiana que convirtió un golpe fracasado en una guerra. Pero lo esencial es el anticomunismo. El mismo que llevó a algunos franceses, belgas, holandeses, escandinavos, y de otras naciones a unirse a esa campaña. En esos países no hubo «intervenciones bélicas» soviéticas, pero sí hubo anticomunismo, el factor que une a todos esos voluntarios. Se olvida algo fundamental: el apoyo de la URSS a España, al gobierno democrático de la República Española, fue algo justo y positivo, como justo y positivo fue para la causa aliada el que la URSS se uniera a Inglaterra y Estados Unidos en su lucha contra el nazismo. Exactamente igual. La pena es que no fuese un apoyo «masivo» como califica Caballero Jurado, pues la prudente actitud de Stalin, que no deseaba propiciar una guerra mundial, le llevó tan sólo a prestar ayuda militar suficiente para resistir, pero sobre todo a intentar favorecer que Inglaterra y Francia, los aliados naturales de la España democrática, fuesen quienes dieran la ayuda definitiva para el triunfo de la República. No fue así, los franco-británicos, optaron por las políticas de «apaciguamiento» y entregaron al fascismo a España y a Checoslovaquia.

Respecto de la afirmación sobre la satelización del gobierno del Frente Popular por parte de la URSS, la respuesta es clara: falso, rotundamente falso. Un tópico revisionista más. España mantuvo notoriamente su independencia en la relación con la URSS durante toda la guerra, y su gobierno hizo cuanto pudo para intentar sumar a su causa a una Inglaterra y a una Francia temerosas por el conflicto español y sus complicaciones internacionales, sobre todo por el temor a una guerra con Alemania. Este tipo de argumentaciones son simétricas a la propaganda nazi antibritánica durante el conflicto mundial: Churchill como supuesto juguete de Stalin y los judíos, como la República Española, marioneta de los «judio-masónicos» y de la URSS. Es igual de absurdo e injusto, pero, sobre todo, rotundamente falso.

En la defensa del estandarte «divisionario» de la Cofradía de Ciudad Real, el sr. Caballero Jurado abandona las heladas estepas rusas y se nos instala en la persecución religiosa durante los años de la República y la Guerra. Nos acusa de olvidar la «persecución religiosa» frente populista. Y afirma:

«Pretende que olvidemos, por ejemplo, que tras su victoria en febrero de 1936, en Ciudad Real como en toda España, la celebración de la Semana Santa fue prohibida.»

¿La Semana Santa prohibida en 1936?

No sólo no fue prohibida, sino que transcurrió sin incidentes. Otro tópico más de la intoxicación franquista. Es más, la conflictividad religiosa disminuyó notablemente en el invierno del 36, aumentando, sin embargo, el terrorismo falangista e integrista. Debe recordarse que en la España de la Restauración, el estado era «católico», la confesión profesada por el estado era una muy concreta, y la autonomía católica respecto de la ley civil muy notable. Las procesiones, por ejemplo, podían salir a la calle sin tener que avisar de su horario, trazado o duración: lo hacían, simplemente. La República les obligó a tener que comunicar esos datos, para que los ayuntamientos pudieran regular el tráfico. Tal pretensión de regulación del uso de la vía pública se interpretó como una agresión por sectores integristas. No, la Semana Santa de 1936, no registró incidentes y desde luego, no fue prohibida. Durante la guerra, no se celebró, claro, pero tampoco hubo vuelta ciclista a España ni elección de Miss España, ni Liga de fútbol.

Se nos acusa de olvidar a las miles de víctimas religiosas de los «crímenes» del Frente Popular, y se recuerdan casos famosos de asesinatos en Ciudad Real, Daimiel, Almagro, los destrozos en el patrimonio artístico-religioso, y cómo esos hechos generaron una reafirmación de la fe que llevó a algunos combatientes veteranos a asociarse en una Hermandad de Semana Santa. Nosotros no dudamos de que el impacto de tanto sufrimiento vivido en época tan convulsa, lleve a una reafirmación de la fe religiosa, lo que lamentamos es que tal sentimiento no alcanzase para un cristiano acto de contrición y se reconociesen los crímenes cometidos en nombre de esa misma fe.

Nosotros exigimos en nuestro comunicado que quienes pasean estandartes de la División Azul pidan perdón a las víctimas de la represión nazi. Lo hacemos porque entendemos que el estandarte de la Blau Division es una vejación a las víctimas del nazismo y concretamente a los ciudarealeños muertos en los campos nazis. No se puede estar orgulloso de ese estandarte, olvidar a las víctimas en la deportación y pretender no ser objeto de crítica democrática. Hasta el momento actual, en ninguna de las reacciones a nuestro comunicado se mencionan a los asesinados en los campos. Ni el sr. Caballero Jurado, ni el Cofrade mayor, ni nadie. Y eso es un escándalo, eso es indecente, y, desde luego, incapacita moralmente a quienes callan ese crimen y se lavan las manos ante él.

Entre los muertos en la deportación nazi en Ciudad Real había muchos católicos, no tenemos la menor duda de ello, pero para ellos tampoco se tiene un recuerdo. Como entre los miles y miles de asesinados por el franquismo. Entérese, sr. Caballero Jurado, el mayor asesino de católicos en España fue Franco.

Nadie duda de los religiosos asesinados en la retaguardia republicana y son crímenes que condenamos como los condenaron las autoridades republicanas en su momento con toda claridad. Esos crímenes infaman a los que los cometieron y nadie los defiende, ni entonces, ni ahora. La República en guerra no condenó a los religiosos por serlo, no hubo leyes que les proscribiesen, ni persecución oficial y legal, es más, la Fiscalía de la República actuó contra los crímenes cometidos como demuestran las acciones llevadas a cabo y que son las que recogen, fundamentan y datan esos abusos. La represión de ese tipo no fue una acción fomentada o consentida por el estado republicano ni por el Frente Popular que apoyaba al gobierno, fue resultado de otra dinámica, la nacida del golpe militar salvaje que trituró las estructuras republicanas y que provocó en la zona leal acciones contra los contrarios a la República desde distintos frentes. Sólo cuando se pudo reorganizar el estado y las estructuras de control se pudo contener la oleada de acciones que costaron la vida a esos religiosos en el verano-otoño de 1936.

En la legislación católica, «mártir de la fe» es una expresión que se refiere a los que son muertos por odio a Cristo, a los que mueren por ser testigos de Cristo y que por afirmar y defender su fe en él, son asesinados. Es una premisa clara. Sin embargo, en la casi totalidad de los casos de religiosos asesinados, los motivos aducidos por los asesinos son otros muy distintos, no es el rechazo a Cristo, sino el rechazo al papel terrenal de la Iglesia, a la alianza con los poderosos, a la indiferencia ante el sufrimiento del pueblo, a la condición de enemigos declarados de las libertades públicas. Esto ha llevado a numerosos católicos sinceros a reconsiderar la condición de «mártires» a esas víctimas. Es imprescindible en el debate de este asunto el documentado estudio que realiza el padre Hilari Raguer, abad que fue de Montserrat, en su obra «El incienso y la pólvora». Y sobre la conflictividad religiosa en 1936, la reciente monografía «En nombre del pueblo», del profesor Rafael Cruz, un estudio que marca el estado de la cuestión en que al momento historiográfico sobe ese periodo de preguerra se refiere y expone con claridad las dinámicas violentas de los provocadores en el invierno de 1936.

Y es que, con el golpe de estado y la guerra posterior, católicos murieron por todas partes. Los primeros en caer, por centenares en los dos primeros días, fueron, eso se olvida siempre, los militares de carrera que se mantuvieron leales a la República, la práctica totalidad de ellos católicos practicantes. De hecho, las decenas de miles de españoles asesinados por el fascismo eran en su mayoría también católicos, como católicos eran los sacerdotes vascos, mallorquines, castellanos o andaluces en todos esos territorios hay casos de fusilamientos franquistas a religiosos. Católico fue el párroco mallorquín fusilado por ayudar a escapar de la muerte a sus feligreses aunque alguno de ellos no fuese muy practicante, católico fue el sacerdote recientemente identificado en una fosa común en Burgos junto a decenas de campesinos y trabajadores del ferrocarril, católica la cruz que le acompañó en ese instante y fue enterrada junto a él. Fueron incontables los católicos que se negaron a seguir a los integristas y a los fascistas en su golpe genocida y fueron muertos por ello. No deja de ser absurdo que se nos acuse de ser maniqueístas, cuando precisamente nos negamos a aceptar interpretaciones de ese tipo.

La argumentación del régimen franquista justificó siempre las ejecuciones de católicos, incluidos sacerdotes, declarados y reconocidos como tales sacerdotes, no por el hecho de serlo, sino por su compromiso con la causa del pueblo y su rechazo del golpe militar. En el famoso caso del sacerdote Gregorio Tobajas, abogado, periodista y presidente de la Diputación Provincial de Guadalajara en 1938, se le acusa en la farsa de juicio a la que se le somete en 1940, de «haberse casado» civilmente sin ocultarse. Becado en Roma, ordenado sacerdote, estudió en la Universidad Gregoriana, culto, educado, fue párroco en pueblos de la campiña de Sigüenza y llevado de su compromiso moral con los campesinos y la dignidad de los trabajadores fue un ardiente defensor de la República. Acabada la guerra, fue detenido, encarcelado, salvajemente torturado y ejecutado. Su condición de sacerdote fue interpretada como un agravante, como consta en la parodia de sentencia que le dictaron.

Curiosamente el caso más claro de persecución religiosa salido de una orden reconocida es la detención, encarcelamiento y proceso de los protestantes españoles, que se vieron perseguidos y acosados brutalmente en la España ocupada por los fascistas. En ese caso no existe la menor duda de la existencia de persecución religiosa explícita.

Lo que no estamos dispuestos a consentir es a que se pretenda afirmar que todos los católicos españoles apoyaron al fascismo porque no es cierto y es tremendamente injusto. Fueron tantos los católicos que supieron estar al lado de los que sufrían y eran perseguidos, los que se sacrificaron por amor a los demás y dejaron testimonio vivo de su fe, que consentir que su recuerdo sea prostituido por los integristas portavoces del odio, no es algo que debamos consentir los demócratas, sean o no creyentes.

Aunque la respuesta a nuestro comunicado no ha dudado en sacar los viejos tópicos de la propaganda fascista, queda claro que lo esencial de nuestra crítica está justificado. Se reafirman a través de la firma de un reconocido negacionista de la Shoah, en su defensa orgullosa de un estandarte de una unidad militar nazi que participó voluntariamente en una guerra de agresión, olvidan por completo a las victimas de la deportación a los campos, y se escudan en los mismos viejos argumentos del fascismo para desencadenar la mayor tragedia de la historia de España. Nos dicen claramente que sólo mediante la ley se les podrá obligar a retirar sus símbolos y dejan claro que en sus corazones no existe ni un asomo de piedad cristiana por los que murieron católicos incluidos en los campos nazis. Luego se ofenden porque les llamemos indecentes. El que negacionistas y filonazis actúen como portavoces oficiosos de la Cofradía de las Angustias es algo que causa todavía mayor inquietud y escándalo. Confiamos en que se desmienta tal conexión y que este debate público acabe con un reconocimiento a las victimas de la deportación en Ciudad Real.

Foro por la Memoria de Castilla La Mancha

Bibliografía y enlaces:

Comunicado del Foro por la memoria de Castilla La-Mancha

Estandartes de Semana Santa que vejan a las víctimas del nazismo

Página oficial de la Cofradía (insignias y patrimonio)

http://angustiasdeciudadreal.blogspot.com.es/p/insignias.html

Artículo de respuesta del sr. Caballero Jurado

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=22149

Amical de Mauthausen

Inicio

Sobre la iglesia y la guerra civil española

Raguer, Hilari, La polvora y el incienso: la iglesia y la guerra civil española (1936-1939), Península, 2008.

Sobre la dinámica que condujo al golpe y la situación en el invierno de 1936

Cruz, Rafael, En el nombre del pueblo: rebelión y guerra en la España de 1936, siglo XXI, 2006.

Sobre la dinámica internacional de la GCE y las relaciones con la URSS

Viñas, Ángel, La República en guerra. Contra Franco, Hitler, Mussolini y la hostilidad británica, Crítica, 2012.

Estandartes de Semana Santa que vejan a las víctimas del nazismo

Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha, – 4 abril 2012

Denunciamos la insistencia de la Cofradía de la Virgen de las Angustias de Ciudad Real en seguir exhibiendo impúdicamente un estandarte con emblemas de la División Azul
COMUNICADO: ESTANDARTES DE SEMANA SANTA QUE VEJAN A LAS VICTIMAS DEL NAZISMO

El Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha, asociación para la defensa de la memoria democrática y antifascista en nuestra región, denuncia la insistencia de la Cofradía de la Virgen de las Angustias de Ciudad Real en seguir exhibiendo impúdicamente un estandarte con emblemas de la División Azul.

En esta asociación consideramos que la ignorancia o la insensibilidad democrática, no pueden ser excusa para mostrar en lugar de honor los emblemas criminales que devastaron europa, pues voluntaria o involuntariamente son testimonio de homenaje y renovación pública del compromiso de los divisionarios que fundaron la hermandad en 1943 y que participaron en esa guerra de agresión que asoló Europa.

Pedimos públicamente al señor Hermano Mayor de la Cofradía, D. Francisco Javier González Ontiveros, que no se esconda tras sus creencias para despreciar los valores democráticos. Éstos están por encima de partidos y creencias religiosas y son para todos los ciudadanos.

Le informamos de que los miembros de la División 250 de la Wehrmacht, más conocida como División Azul, hicieron un juramento de lealtad a Adolf Hitler al igual que el resto de soldados y cargos del ejército alemán que ayudaron a esclavizar a Europa bajo la bota del nazismo. Muchos de ellos, claro, ya estaban acostumbrados a romper juramentos de lealtad, pues ya se habían sublevado contra el gobierno elegido democráticamente en febrero de 1936. Las mismas esvásticas adornaban su uniforme, y servían a la misma maquinaria bélica que asesinó a millones de personas entre 1939 y 1945. Vistieron el mismo feldgrau.

La cruz de Malta que figura en su estandarte, y que era el símbolo de la División 250, no era exhibida como un símbolo cristiano por el ejército del tercer Reich. Como no era el Dios cristiano el que figuraba escrito en las hebillas de sus cinturones, “Gott mit uns”. Para los 106 ciudadrealeños muertos en la deportación nazi, esa cruz nunca fue la cruz del perdón, nunca puede simbolizar los valores cristianos de paz y salvación, sino que es el símbolo de tortura de los romanos, la cruz de Espartaco. No confundan la cruz del nacionalcatolicismo con la del cristianismo. Para miles de demócratas, esa cruz en concreto que figura en el escudo de la División Azul, nunca será un símbolo de redención sino un símbolo de esclavitud de millones de hombres, mujeres y niños.

El Ejército Español ni sus miembros no deberían en un estado democrático participar en ese gigantesco insulto a las víctimas. Para empezar porque la División Azul no perteneció nunca orgánicamente al ejército español, debía lealtad al Führer de Alemania, y a diferencia de los soldados alemanes, los españoles que participaron en la División Azul lo hicieron voluntariamente, es decir, participaron voluntariamente en una guerra criminal de agresión en la que murieron millones de personas. Participaran directamente en sus crímenes o no, formaron parte de la misma maquinaria bélica. Recordamos que estos crímenes han sido condenados y perseguidos por las leyes y tribunales internacionales, y la exhaltación pública de los símbolos militares que sirvieron a esa maquinaria militar ha sido prohibida y perseguida en toda la europa democrática. La posible participación de militares en activo del Ejército Español en la exhibición de este estandarte, constituye por sí mismo un acto de humillación colectiva para la dignidad de todos los españoles y su estado democrático.

A los fieles que con ilusión acompañan a estas imágenes, les solicitamos que muestren un gesto de piedad y buena voluntad y renuncien a desfilar bajo los símbolos de los criminales de la segunda guerra mundial. No se puede aducir ignorancia, pues sólo es un gesto de desprecio a los 106 ciudarealeños que murieron en los campos nazis de Güsen y Mauthausen por su compromiso con las libertades.

Así mismo, nos dirigimos a la señora alcaldesa de Ciudad Real para que tome partido en estos hechos. Apelamos a su sensibilidad, pues es la dignidad democratica lo que esta en juego. Le pedimos que no se muestre pasiva, condescendiente o indiferente ante este acto, pues supondria una falta de respeto a la diginidad democratica de los ciudadanos y por ello le pedimos que actúe.

Enviamos copia de este comunicado a los señores embajadores de Israel y Alemania, para pedirles que soliciten oficialmente que los emblemas del ejército nazi que figuran en la cofradía sean retirados.

Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha
Reg. ncal. de asociaciones nº 23506
http://www.foroporlamemoria.info
foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com
http://www.memoriaguadalajara.es/

(SPANIEN) STANDARTE DER KARWOCHE BELEIDIGEN DIE OPFER DES NAZIONALSOZIALISMUS

Das ‚Foro por la Memoria’ aus Kastillien-La Mancha, ( Spanien) eine Vereinigung die es sich zum Ziel gemacht hat, die demokratische und antifaschistische Erinnerung wachzuhalten, kritisiert das Beharren der Bruderschaft (Cofradía) der Jungfrau de las Angustias in Cuidad Real in der Karwoche eine Standarte mit Wahrzeichen der Blauen Division vorzuführen.
Diese Vereinigung glaubt, dass die demokratische Ignoranz oder Unsensibilität keine Ausrede sein kann um verbrecherische Symbole zu zeigen, die Europa zerstört haben. Die Symbole stellen nämlich -beabsichtigt oder unbeabsichtigt- eine öffentliche Ehrung und Anerkennung der Divisionsteilnehmer, die diese Bruderschaft 1943 gegründet haben und die in jenem Agresssionskrieg teilnahmen, der Europa verwüstet hat, dar.

Wir möchten den Grossen Bruder dieser Cofradía, Herrn Francisco Javier Ontiveros, dazu aufrufen, sich nicht hinter seinem Glauben zu verstecken, um damit die demokratischen Werte zu verachten. Diese stehen nämlich über den Parteien und Glaubensrichtungen und sind für alle Bürger gültig.

Die Mitglieder der 250. Division der Wehrmacht, besser bekannt als Blaue Division, haben einen Trueschwur auf Adolf Hitler gegeben, genauso wie alle anderen Soldaten und Offiziere des deutschen Heeres, die halfen Europa unter das Joch des Nazistiefels zu bringen. Viele von ihnen waren natürlich schon daran gewöhnt Treueschwüre zu brechen. Sie hatten sich schliesslich schon 1936 gegen die gewählte Regierung erhoben. Die gleichen Swastika haben ihre Uniformen geschmückt und dienten der gleichen Kriegsmaschinerie, die zwischen 1939 und 1945 Millionen von Menschen ermordeten. Sie trugen das gleiche feldgrau.

Das Malteser Kreuz, welches auf ihrer Standarte zu sehen ist und welches Symbol der 250. Division war, wurde vom Heer des III. Reiches nicht als christliches Symbol geführt. Genauso wenig wie der christliche Gott gemeint war, der in ihren Schnallen als „Gott mit uns“ geschrieben stand. Für die 106 Menschen aus Ciudad Real, die in der Nazideportation starben, war dieses Kreuz nie ein Kreuz der Vergebung. Es kann nie die christlichen Werte des Friedens und der Erlösung symbolisieren, sondern das Symbols der Folter der Römer, das Kreuz des Spartakus. Verwechseln Sie nicht das Kreuz des Nationalkatolizismus mit dem des Christentums. Für tausende Demokraten wird dieses Kreuz im Schild der Blauen Division niemals ein Symbols der Erlösung sondern ein Symbol der Versklavung von Millionen von Männern, Frauen und Kinder sein.

Weder das spanische Heer noch dessen Mitglieder dürften jemals in einem demokratischen Staat an solch eine gewaltigen Beleidigung der Opfer teilnehmen. An erster Stelle, weil die Blaue Division niemals organisch dem spanischen Heer angegliedert war . Sie war zur Treue zum deutschen Führer vepflichtet. Ausserdem, haben die spanischen Soldaten, im Gegensatz zu den deutschen, freiwillig an der Blauen Division teilgenommen, das heisst, sie haben freiwillig an einem verbrecherischen Angriffskrieg teilgenommen in dem Millionen von Menschen gestorben sind. Sie haben direkt an den Verbrechen teilgenommen, und, wenn nicht, waren sie teil der gleichen Kriegsmaschinerie. Wir erinnern daran, dass diese Verbrechen geahndet wurden von den internationalen Gesetzen und Gerichten, und dass die öffentliche Vorführung von militärischen Symbolen die dieser Kriegsmaschinerie gedient haben im demokratischen Europa verboten ist und verfolgt wird. Die mögliche Beteiligung von aktiven Militärs des spanischen Heeres an der Vorführung dieser Standarte stellt schon an sich eine kollektive Erniedrigung der Würde der Spanier und ihres demokratischen Staates dar.

Die Gläubigen, die mit Freude diesen Bildnissen in einer Prozession folgen, möchten wir bitten, dass sie ein Zeichen der Barmherzigkeit und guten Willens zeigen und darauf verzichten unter den Symbolen der Verbrecher des Zweiten Weltkriegs zu defillieren. Man kann das nicht mit Unwissen begründen, denn es ist einzig und allein ein Zeichen der Missachtung der 106 Einwohner von Ciudad Real, die in den Lagern von Güsen und Mauthausen wegen ihres Engagements für die Freiheit starben.

Wir bitten auch die Bürgermeisterin von Ciudad Real, sich in dieser Sache zu engagieren. Wir apellieren an ihr Einfühlungsvermögen, denn es ist die demokratische Würde, die auf dem Spiel steht. Wir bitten sie, sich nicht passiv, nachgiebig oder gleichgültig zu verhalten, denn es käme einer Respektlosigkeit gegenüber der demokratischen Würde der Bürger gleich. Deswegen bitten wir sie, zu handeln.

Wir senden eine Kopie dieses Kommuniqués den Botschaftern von Israel und Deutschland um sie zu bitten, ofiziell zu beantragen, dass die Embleme des Naziheeres, die in der Bruderschaft vorgeführt werden, entfernt werden.

Xulio García Bilbao
Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha
Spanien
http://www.foroporlamemoria.info
foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com
http://www.memoriaguadalajara.es/