Archive

Blog

Inauguracion mauthausen

Mientras algunos nos arrastran a discusiones estériles sobre si la conducta franquista como régimen merece tal o cual calificativo maximalista y nos derivan a debates nominalistas que no van a ninguna parte, la Carta de Londres, documento que fijó los principios por los cuales se rigieron los Juicios de Núremberg, definió en 1945, tres tipos de Crímenes punibles internacionalmente e imprescriptibles:

  • Crímenes de guerra,

  • crímenes contra la humanidad

  • y crímenes contra la paz.

Todos estos crímenes fueron cometidos por la dictadura franquista desde sus primeros momentos. Todos ellos castigados por la legislación internacional ratificada por el estado español. Reivindicar sólo a los desaparecidos ignorando a los demás, es una clara discriminación.

Se consideran crimenes de lesa humanidad: El Asesinato, el exterminio, el empleo de mano de obra esclava, la deportación, el encarcelamiento, la tortura, la violación; la persecuciones o discriminación por motivos políticos… y por supuesto, el secuestro y la desaparición forzosa.

Se consideran crimenes de guerra: El asesinato , los malos tratos o la deportación para obligar a realizar trabajos forzados a la población civil de los territorios ocupados, el asesinato o los maltratos de los prisioneros de guerra, la toma y ejecución de rehenes, el expolio de bienes públicos o privados, la destrucción sin motivo de ciudades y pueblos, la desvastación que no se justifique por la necesidad militar.

Se consideran crímenes contra la paz: Planear, preparar, iniciar o amenazar con una guerra de agresión, es decir la CONSPIRACIÓN PARA LA GUERRA. Declarar el estado de guerra ilegalmente. Este es el principal CRIMEN cometido por el franquismo, pues de él emanan todos los demás, e inspiró toda su pseudolegislación punitiva.
Debemos condenar y perseguir TODOS y cada uno de estos crimenes, pues TODOS ellos fueron cometidos por Franco y sus secuaces.

Si queremos luchar contra la impunidad, debemos declarar NULOS sus tribunales, su bando de guerra, y luchar contra las leyes de “punto final” como la Ley de Amnistia de 1977.

30 de agosto de 2015 Pedro Sanchez (PSOE) viaja a México a dar por cerrada la lucha por la República.

11938799_970301789696134_1972705042_n

Consideramos como indeseable y vergonzosa la acción de Pedro Sánchez (secretario general del PSOE) en su reciente visita a México en la que pretendió realizar un homenaje al presidente Cardenas situando una corona con los colores de la bandera monárquica vigente en España y sin hacer referencia alguna a la República Española. México y Cardenas tuvieron una conducta ejemplar y digna de la más alta estima, al acoger tanto a la España peregrina que buscó refugio de la muerte y la crueldad franquista como a las instituciones democráticas españolas en el exilio.

Pedro Sánchez, una vez más, se ha infamado a sí mismo y a su partido con este gesto hipócrita que no busca otra cosa que dar por cerrada la lucha por la Republica y con ella la recuperación plena de la soberanía popular en España. A los compañeros mexicanos que estuvieron presentes por respeto a la memoria del presidente Cardenas o incluso al de unas siglas que en su día fueron respetables, les enviamos un abrazo desde una España en la que la bandera tricolor se mantiene alta en los corazones de muchos sin que hayamos renunciado a recuperar la legalidad republicana perdida.

Pedro Sánchez como todos aquellos dirigentes actuales, incluidos los emergentes en fecha reciente, que no defienden la República, sencillamente no nos representan y no son más que la expresión del cinismo y la impunidad con la que se ha construido la transición y se ha basado el actual régimen.

Exhortamos a todas las fuerzas democráticas a expresar públicamente su rechazo a este vergonzoso acto.

 

EXPRESAN SU RECHAZO A LA VERGONZOSA ACCIÓN DE PEDRO SÁNCHEZ (PSOE)

 

  • 1º AL Servicio de la República.
  • 2º Foro por la memoria de Castilla la Mancha.
  • 3º Asemblea Repúblicana de Vigo “Amig@s da República”

agustin.estevez

A NADIE SE OLVIDA
NADA OLVIDAMOS

Sigüenza, 8 de agosto de 2015, FMGU.-

18 grados de temperatura y lluvia abundante en Sigüenza. La histórica ciudad está llena de veraneantes. Ante la Catedral, no obstante, hay una cita por motivos muy distintos. Militantes del Foro por la Memoria de Guadalajara, de Izquierda Unida y de Ahora Sigüenza, con el apoyo solidario de la Fundación Andreu Nín que no pudo acudir finalmente, hemos quedado para recordar a dos vecinos de Sigüenza que en el verano de 1936 acudieron a la defensa de la República, Agustín Estévez Martín y Nicanor Estévez Rodríguez. Agustín combatió en las filas del Batallón de Ferroviarios organizado por CNT que acudió a la defensa de la ciudad, Nicanor, miembro del Frente Popular hizo cuanto estuvo en su mano por ayudar en aquellos días. Tras la caída de la defensa fueron hechos prisioneros y asesinados. Nicanor yace en una fosa común localizada con otros 16 compañeros más, Agustín fue muerto en Soria donde había sido conducido.

Jordí Estévez es nieto de Agustín. La familia hubo de marchar de la ciudad andando el tiempo y reconstruir una vida en otra parte en aquella España aniquilada. Desde su Cataluña natal y junto con su esposa Assumpció, Jordi, catedrático de antropología física en la Universidad de Barcelona, voluntario en la lucha de la memoria antifascista de hoy, tenía una cita familiar en la ciudad, él y sus hermanos tenían páginas que pasar y despedirse de seres queridos más cercanos recientemente fallecidos. Dolor, pero también un amor inmenso por quienes todo lo dieron y nunca fueron olvidados les acompañaba. Jordi, junto con otros voluntarios catalanes, dirigió la excavación en La Toba-Medranda hace algunos años, para intentar rescatar el cuerpo de otro compañero fusilado en aquel lejano verano. Fue solidario, profesional, respetuoso, entregado, absolutamente fraterno. Quienes estuvimos aquellos días en Medranda no lo olvidaremos nunca.

Rescate de los restos de Severiano Clemente, panadero de Medranda, Federación de Trabajadores de la Tierra y del Comité del Frente Popualr, asesinado por los requetés en 1936 (foto FMGU)

Rescate en 2011 de los restos de Severiano Clemente, panadero de Medranda, Federación de Trabajadores de la Tierra y del Comité del Frente Popular, asesinado por los requetés en 1936 (foto FMGU)

Quienes nos hemos enfrentado a las fosas y hemos visto el horror de la represión sentimos una profunda sensación de hermandad antifascista, nuestra organización se siente compañera de todos los que lucharon juntos y abogará siempre por la unidad de acción. En estos años hemos homenajeado a veteranos de todas las organizaciones del Frente Popular, del PCE a la CNT, de la UGT a IR, a todos ellos sin excepción. Este acto de hoy al compañero Agustin del POUM era de justicia.

La Brigada Medranda del Foro, en el Homenaje de 2012 (Foto FMGU)

La Brigada Medranda del Foro, en el Homenaje de 2012 (Foto FMGU)

Junto a Jordi y su esposa estuvimos Alfredo y Sagrario, de Medranda, Domingo Bartolomé, el concejal de IU-Ahora Sigüenza, Celia y Antonio, de Mirabueno, y por Guadalajara Oscar, Lara y Pedro; Manu de la Fundación Andreu Nin excusó su presencia y envío su apoyo, no pudieron acudir tampoco muchos otros compañeros y compañeras (José Morales, Julián, Juanje, Leticia, Emilia, Pedre, Fernanda, Arturo) que también expresaron su deseo de acompañarnos.

Le hicimos entrega a Jordi —que no esperaba tal cosa— dos diplomas. La propuesta de concesión de la Medalla de La Libertad, condecoración creada por la República en 1937, In Memorian a Agustín y Nicanor Estévez. Como dije en el sencillo acto, no somos el gobierno de la República, pero en tanto se forme el Foro no va a dejar que a nadie se olvide. A Agustín y Nicanor, nuestros compañeros, tampoco.

url-1Algunas reflexiones sobre la polémica de las calles franquistas
Arturo Peinado, Federación Estatal de Foros por la Memoria

Ante el anuncio por parte del Ayuntamiento de Madrid y de otras corporaciones municipales constituidas tras las elecciones del pasado 24 de mayo, de la retirada de símbolos y menciones honoríficas, y de cambios de nombres de calles a personas vinculadas al régimen franquista, se ha suscitado una polémica interesada promovida desde medios conservadores.

Las críticas se centran en la existencia de una lista, elaborada por el grupo municipal de IU del ayuntamiento de Madrid hace algunos años, que incluye a toda aquella persona que tuvo relación de colaboración con el franquismo de un modo u otro. Ente ellas están personalidades relevantes del mundo de la cultura de la época, como Joaquín Turina, Manuel Machado, Salvador Dalí…

La Federación Estatal de Foros por la Memoria lleva años exigiendo el cambio de toda calle, en cualquier lugar del estado español, que rinda homenaje a los militares golpistas de 1936; a los torturadores, asesinos de masas y a criminales de guerra; a jerarcas del régimen que mantuvo secuestrada a punta de pistola la soberanía nacional durante 40 años; a los dirigentes del partido único fascista. Una retirada que debería extenderse a toda la simbología franquista, y a los honores concedidos por las instituciones: alcaldes honorarios, hijos predilectos, hijos adoptivos…

Y ello por higiene democrática y por respeto a las víctimas del franquismo, que creemos son merecedoras de la consideración que se les niega habitualmente, simplemente la misma que se exige se tenga con respecto a las víctimas del Holocausto, o del terrorismo. Y también habría que proceder a retirar la nomenclatura franquista de nuestras calles por respeto a una ley aprobada y en vigor.

Si a la derecha no le gusta esa ley, que hubiera aprovechado los 43 meses que lleva en el gobierno para derogarla, como ahora propone Esperanza Aguirre. Por cierto, es la única ley que la lideresa propone derogar de toda la labor legislativa de los gobiernos de Zapatero durante 7 años. Qué importantes somos los de la memoria histórica.

En conclusión, nuestra propuesta de retirada de nombres de calles no afecta a todas las incluidas en esa lista concreta que anda circulando (existen varios listados), y entendemos que el Ayuntamiento de Madrid comparte nuestro planteamiento. Ni nosotros, ni entiendo que el Ayuntamiento, nos sentimos comprometidos de ningún modo por esa lista en particular.

Pero constatamos que la derecha mediática está utilizando ese listado concreto, con el fin de desviar la atención, para enfangar el debate, diciendo que va ser aplicada de manera estricta por el Ayuntamiento de Madrid. Obviamente, la campaña de la prensa del Movimiento y de la derecha política busca impedir la retirada de las calles franquistas. Y nos preguntamos: ¿qué interés pueden tener en mantenerlas? ¿Son compatibles Franco, Yagüe, Maurrás… con una derecha democrática y europea? ¿Tan en deuda se sienten con semejantes criminales? ¿A qué viene ese afán en defender la permanencia de la Plaza de Arriba España, la del Caudillo, o el monolito a los Alféreces provisionales?

Igual que hemos venido retirando cada 18 de Julio placas de las calles dedicadas a Fanjul, Vallejo Nájera o Millán Astray, nunca hemos propuesto que se quiten los nombres de Álvaro Cunqueiro, Miguel Mihura o Concha Espina. Otra cuestión es el trato que debería dar una sociedad democrática hacia aquellos intelectuales que por convicción, por interés, o por simple servilismo, colaboraron con la dictadura. Empezando por individualizar y diferenciar, caso por caso, el nivel de implicación con la dictadura.

La siguiente línea de defensa de la derecha política y mediática para dificultar la retirada del callejero franquista, va a ser proponer consultas a los vecinos afectados. Todo aparentemente muy democrático, muy participativo, muy a la moda.

El Foro por la Memoria de Guadalajara ya sufrió una experiencia similar, cuando el ayuntamiento de la capital alcarreña promovió una consulta para evitar cumplir la Ley retirando el nombre de la calle Capitán Boixerau-Rivera. Por cierto, un referéndum al que estaban convocados exclusivamente los cabezas de familia (¡¡qué nostalgia del Tercio familiar de las Cortes orgánicas!!).

Es inmoral la manipulación de métodos democráticos para usarlos contra la Justicia y contra el derecho internacional y la propia Ley española en vigor, de cuyo cumplimiento son responsables las administraciones.

¿Porqué no consultan estos ayuntamientos que se empeñan en mantener la nomenclatura franquista de sus callejeros, si los vecinos quieren pagar el IBI o las tasas municipales? O aparcar en medio de calzada y saltarse los semáforos en rojo.

Por supuesto, los medios de la derecha y el Partido Popular en cada municipio estarán dispuestos a organizar una campaña contra el consistorio que intente depurar el callejero, recurriendo a las calumnias y a las mentiras más zafias y burdas, rayando el absurdo, sobre los problemas y costes que la retirada de calle pudiera suponer para los vecinos. Recientemente ha pasado en Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

Analicemos con un ejemplo significativo cómo se tratan estas cuestiones en los países democráticos de nuestro entorno. En 2011, en el 50ª aniversario de la muerte del escritor francés Louis-Ferdinand Céline, las instituciones culturales francesas estaban organizando importantes celebraciones conmemorativas, pero el gobierno (de derechas) las canceló por el pasado antisemita de Céline y por su colaboración con la ocupación nazi. Uno de los máximos responsables del gobierno de Sarkozy declaró que “era un gran escritor pero sus ideas eran repugnantes y absolutamente incompatibles con los valores que sustentan a la República francesa”.

En 2009 surgió una polémica en Sevilla porque una concejala de IU, entonces en el gobierno municipal, prohibió un homenaje pretendidamente cultural a Agustín de Foxá, autor de la letra del Cara al Sol, que también tiene una calle en Madrid. Aquello acabó en los tribunales.
Hace años leí “Madrid de Corte a Checa” de Foxá. No me considero suficientemente acreditado como para hacer una valoración literaria del libro; me quedo con esta comparación de las obras de Foxá y de Valle Inclán, por parte de Paco Umbral en su Trilogía de Madrid: “Su Madrid de corte a checa es un Ruedo ibérico de derechas, que decae en seguida (estaba proyectado como trilogía). A Foxá, para escribir El ruedo ibérico, seguramente le sobraba un brazo. Quizá el derecho”.

Sobre lo que sí tengo opinión es sobre el contenido de su libro. Para muestra bien vale un botón: “Pasaban masas ya revueltas; mujerzuelas feas, jorobadas, con lazos rojos en las greñas, niños anémicos y sucios, gitanos, cojos, negros de los cabarets, rizosos estudiantes mal alimentados, obreros de mirada estúpida, poceros, maestritos amargados y biliosos. Toda la hez de los fracasos, los torpes, los enfermos, los feos, el mundo inferior y terrible, removido por aquellas banderas siniestras.”

Y me pregunto: aquellos que defienden el mantenimiento de una calle en Madrid dedicada a Agustín de Foxá ¿son todos críticos literarios que lo hacen en consideración a sus méritos?
José Mª Pemán que escribió “La artillería y la aviación nacionales están purificando la ciudad de Madrid antes de tomarla” (una ciudad atestada aquellos días de civiles refugiados). Aunque Pemán fuera un Shakespeare o un Cervantes, ¿debe tener una calle dedicada en la capital?

Se puede ser perfectamente Premio Nobel de Literatura y chivato de la policía franquista al mismo tiempo.

El pasado 11 de julio, el periodista Ernesto Sáenz de Buruaga publicaba un artículo en el diario El Mundo, titulado “Falta de preparación” (1). Aparte de incidir en el argumento trampa de la lista de los escritores para defender la pervivencia de las calles dedicadas a intelectuales como Varela o Yagüe, se despachaba con un párrafo especialmente brillante: “Los militares Sáenz de Buruaga fueron honestos, leales, patriotas, buena gente y combatían en el bando de los que ganaron la Guerra Civil. Me siento orgulloso de mis antepasados y si tuvieran una calle me parecería un acierto. Y me sentiría ofendido si se la quitan, mientras que otros nombres del otro bando la conservan.”

El coronel Eduardo Sáenz de Buruaga participó en el golpe militar del 17 de julio de 1936, asegurando para los sublevados contra el gobierno democrático el control de Tetuán. Al mando de las tropas rebeldes se apoderó de todas las dependencias oficiales y la Alta Comisaría. Franco le llamaba el “Rubio”. Fue quien le esperaba a su llegada a Tetuán al bajar del Dragon Rapide. Los golpistas habían detenido y asesinado a un grupo de militares leales. Posteriormente fusilaron a numerosos miembros de la policía de fronteras y funcionarios del comisariado colonial.

Durante los meses siguientes Eduardo Sáenz de Buruaga participó en diversas operaciones de “limpieza” de pueblos de las provincias de Sevilla y Córdoba, destacando la carnicería realizada en Baena por las tropas al mando del honesto, leal y patriota don Eduardo (2).

Señor Sáenz de Buruaga: su antepasado traicionó el juramento de lealtad hecho al pueblo español. Fue un golpista y un traidor. En ningún país “normal” se dedicaría una calle a su abuelo ni a ninguno de sus compañeros de fechorías.

http://lahordafeliz.blogspot.com.es/2015/07/la-calle-sigue-siendo-suya.html

Ha sido una jornada intensa para el Foro por la Memoria y sus compañeros del Ateneo Republicano del Limoges. En Anguita (Guadalajara) y en el corazón de la montaña limusina dos importantes actos de memoria con apenas 24 horas de diferencia; eran dos citas ineludibles, una en España [ver artículo], otra en Francia.

IMG_5855

Pedro, Gerard, Laurene, Maud, Enrique, antes del acto (19 de julio, 2015), falta Pepín que hace la foto.

Junto al monte Gargan, en lo alto de Saínt Gilles les Forêts, como cada año en torno a estas fechas, se ha celebrado un acto conmemorativo en el monumento a los maquisards muertos en combate el 18 de julio de 1944. En un alto, en la salida del pueblo hacia Sussac, hay una estela nueva con los nombres de 10 combatientes caídos caídos en ese punto en concreto; la estela recuerda a  J. Barco (20 años), L.Bellabre (18), L.M. Bellabre (22), L.R. Chaize (20), P. Khan (24), P.Malavaud (26), R.Stora (21), P. Texier (19) y dos desconocidos. Toda la zona en torno a Gargan se encuentra musealizada., con placas e indicaciones en los distintos lugares donde hubo enfrentamientos.

IMG_5942

A.M. Montaudon, el sr. Prefecto y la alcaldesa de Saint Gilles les Fôrets, Céline Penicaud

Han acudido decenas de asociaciones de antiguos combatientes, de la resistencia, de la memoria, de toda la amplia red de la sociedad civil francesa que defiende los valores republicanos y el recuerdo emocionado a los que lucharon por su libertad y la nuestra. Con el prefecto a la cabeza, con la alcaldesa de Saint Gilles, la joven y firme Celine Penicaud como anfitriona, se dirigieron también a los casi doscientos asistentes —entre ellos Robert Arnaud, veterano FFI—, una representante de la Asociación Nacional de Resistentes, la señora Anne-Marie Montaudon, así como la señora Michèle Gingouin. Hubo palabras de recuerdo para los veteranos que nos han dejado este año último y se ha recordado el sacrificio de los que dieron sus vidas, arriesgaron su libertad y afrontaron la muerte o la cárcel por la libertad y la República. Entre las asociaciones participantes, con un abanderado —Gerard del Pozo— entre los correspondientes a los distintos grupos, estuvo el Ateneo Republicano Español de Limousin como es ya habitual.

IMG_5973

Michèle Gingouin, Robert Arnaud y nuestras dos jóvenes estudiantes, Maud y Laurène que se sumaron a la visita realizada por el Foro.

En este año estuvo presente una delegación del Foro por la Memoría de Guadalajara que se unió de forma entusiasta a sus colegas del Limousin. La delegación española contaba con la presencia de varias jóvenes francesas que están realizando sus estudios de postgrado entorno a las consecuencias y evolución de lo sucedido en Oradour. La acogida por los participantes y las autoridades francesas a la presencia española fue espléndida, reconociendo ambas partes que es preciso trabajar juntos en aquella memoria que nos une y aquellos valores que compartimos. España está muy presente en el corazón de la tierra limousina, en toda la región hay gran numero de familias de origen español, venidos desde hace ya varias generaciones, y entre los que el recuerdo de lo sufrido por los dos pueblos en el pasado ha ayudado a a la realidad actual de una plena integración en la vida francesa. Los españoles del Foro por la Memoria hemos expresado públicamente nuestro reconocimiento a los miles de jóvenes voluntarios franceses venidos en su día a España y vemos preciso y de justicia que se les reconozca en su propia tierra su valor; muchos de ellos continuaron su combate en su patria ocupada. En efecto, combatientes veteranos de la guerra española —franceses y españoles— sirvieron en las filas de la resistencia en Limousin y en el Haute Vienne, una presencia que no va a ser olvidada.

El coronel Guingouin en 1944

El acto de 2015 tiene una relevancia especial pues representa en la práctica la reivindicación plena institucional y práctica de la figura del Coronel Gingouin, primer maquisard de Francia según Vichy y verdadero organizador de la resistencia en la región. Hombre de ideas y enérgico, de acción, Gingouin fue siempre alguien de difícil acomodo ante las imposiciones o los prejuicios, pero en la hora más difícil de Francia supo estar a la altura de la circunstancias, cosa que no todos pueden decir; su actitud crítica con unos y otros le llevó en los años posteriores al gobierno de la Liberación —y en los años de la guerra fría— un cierto aislamiento institucional. Su hija, la sra. Michêle Gingouin consejera del Museo de la Resistencia en Limoges, realizó en su intervención un diagnóstico de la situación actual de ascenso del fascismo [«La bestia inmunda sigue viva», dijo] en sus diversas formas (recordó los atentados en Francia, el golpe en Ucrania) y la necesidad de defender los valores republicanos; igualmente recordó en detalle los combates que tuvieron lugar en el área de Saint Gllles cuando la 1º Brigada de Marcha de la resistencia del Limousin tomó parte en la lucha ya abiertamente y ocupó las zonas de montaña para impedir los avances alemanes hacia Normandía y las retiradas desde el Sur. Por su parte, el sr. Prefecto realizó una muy correcta intervención en la que señaló el valor de la lucha de la resistencia por mantener la República como un proyecto democrático de país unido, —[«una Republica unida con iguales derechos para todos», dijo] —cuando Francia se encontraba vencida, ocupada y negada de sí misma por los que negaban la realidad de una Francia libre, tolerante y fraterna. Durante la ceremonia se interpretó el Canto de los Partisanos, una canción guerrillera de la época y La Marsellesa. Al acabar se pidió a todas las autoridades presentes (diputados, concejales, militares) que estrecharan la mano de todos los abanderados de asociaciones civiles,de veteranos, de resistentes y de memoria. Nuestro compañero Gerard del Pozo, portando la bandera de ceremonia del At. Republicano del Limousin, recibió vivas muestras de afecto y reconocimiento de los participantes.

En la tumba del coronel Gingouin

En la tumba del coronel Gingouin

Acabado el acto, la delegación del Foro por la Memoria de Guadalajara y del Ateneo Republicano del Limousin departieron con participantes y autoridades, procedieron a poner unas flores en la tumba del coronel Gingouin y su esposa y, ya por la tarde, a una visita al Museo de la Resistencia en Peyrac le Chateau.

1372094735_772397_1372107296_noticia_normal

¿Fue el franquismo un fascismo?

Vejar a las víctimas del franquismo sale impune pues no están reconocidas legalmente como tales víctimas y humillarlas no es delito.

El estado español actual sigue considerando legales las acciones del estado franquista que llevaron a la deportación de miles de españoles a los campos nazis, homenajea a los veteranos que juraron voluntariamente fidelidad a Hitler y mantiene la legalidad y validez de los tribunales y sentencias emanadas del golpe que asesinaron a más de 150.000 personas. El estado español combina estas acciones con una pretendida autoimagen de normalidad democrática y la forma de evitar contradicciones es comportarse como si no existiesen y hacer lo posible para que no afloren en el debate público. No incorporar esta dimensión al debate académico es falsear la realidad. España es el único país de Europa donde aparecen fosas con decenas o cientos de personas atadas con alambre, los huesos rotos a culatazos y con los cráneos con agujeros de bala y ni la policía, los jueces, los fiscales o las autoridades gubernamentales ven preciso intervenir de alguna forma. Esta es la realidad que circunda el debate. Una realidad donde las cientos de miles de víctimas siguen siendo consideradas como culpables de rebeldía y sin derecho a ser reconocidos como víctimas; negarles, despreciarles, calumniarles, sale impune pues no están reconocidas legalmente; vejarlas no es delito

Se hace preciso preguntarse si el franquismo fue un fascismo. He aquí una de las cuestiones más polémicas en las discusiones sobre la naturaleza de la dictadura implantada por la guerra civil española. Buena parte de los acercamientos a este problema vienen con una finalidad ideológica, ideológica en el sentido de justificar o legitimar una impostura, la de que el régimen de Franco fue «necesario» y en última instancia el que construyó las bases sociológicas de la democracia actual «al crear una clase media» en los años sesenta del pasado siglo. Estas dos ideas que califico de impostura están muy extendidas y representan el núcleo del legado franquista que ha calado en las mentes de muchos españoles. Expuestos al fuego simbólico y cultural de la dictadura durante casi tres generaciones, destruido todo el tejido social de la izquierda, ocupada la calle, el aula, la prensa, las instituciones y hasta la propia vida por un régimen totalitario basado en el nacional-catolicismo, con una represión que llegó a la aniquilación física de cientos de miles, los españoles, incluso los resistentes, han tenido que convivir con las explicaciones que para tanto horror el régimen desarrollo.

El franquismo sociológico lo componen las categorías explicativas de la realidad destiladas por el régimen, transmitidas por osmosis cotidiana a toda la población y que interiorizadas por ésta orientan todavía hoy parte de su conducta o impregnan su explicación de la historia colectiva. La actual batalla por la memoria se produce sobre este campo de lid: la interpretación del pasado como clave para construir el futuro. Pero uno de los problemas del franquismo sociológico consiste en que caló al conjunto de la población hasta lo más profundo, de la misma forma que el odio y la violencia ejercidos sobre una persona maltratada pueden causar una rotura moral: la derrota de la República fue interiorizada por muchos de los supervivientes, la generación nacida en la guerra, los niños de los años cuarenta y cincuenta crecieron en un mundo basado en el holocausto de la generación de sus padres, y en la infamia permanente hacia su recuerdo; el pasado republicano y democrático fue anulado, decretado su olvido y demolidos sus restos hasta casi hacerlos desaparecer. Han tenido que pasar 70 años para levantar cabeza y que la lucha por recuperar la memoria colectiva pudiera avanzar significativamente.

Que el franquismo fuera un fascismo significaría que se le asociaría a un concepto político, a una ideología y unos regímenes que fueron abyectos y criminales, pues como abyectos y criminales han pasado a la historia y a la memoria colectiva de los pueblos europeos. No hay exoneración posible para Franco si resultase que fue fascista. La memoria de los crímenes del fascismo es parte de la identidad colectiva de los europeos, existiendo un consenso ciudadano básico en toda Europa que lo condena y hasta combate institucionalmente toda manifestación pública por el nazismo o el fascismo.

Pero el origen de la consideración negativa del fascismo como algo inherente a la identidad democrática de los europeos es algo que arranca tanto de la experiencia vivida de las dictaduras y guerras del pasado como del hecho cierto de que la victoria aliada de 1945 posibilitó educar a la ciudadanía en el recuerdo de los horrores del nazifascismo y sus crímenes. En España, la victoria de Franco en la guerra civil y los largos años de su régimen, por el contrario proscribieron esa interpretación. Sólo los ecos de la derrota nazifascista procedentes del extranjero llevaron a extender en España que esos regímenes fueron criminales y que en sus ideologías latía con claridad la guerra, el racismo y el genocidio de los diferentes. La longevidad del régimen de Franco forzó su adaptación a otros discursos y matices y hasta obras de autoría del propio dictador, como fue el guión de la película «Raza», fueron censurados y reescritos para negar el origen fascista del régimen y —si recogemos su propia autoimáge— reconvertirlo en algo «netamente español, autoritario, duro en ocasiones pero adaptado a la idiosincracia del pueblo hispano». El régimen intentó lavar sus orígenes y negar su pasado, construyendo una historia mítica de sus inicios y de las causas y motivaciones de la Guerra Civil. Una población en estado de shock, golpeada por una guerra y una represión atroz y sometida a un ferreo control ideológico mediante la escuela, el púlpito y la necesidad de sobrevivir cada cada día, acabó por creer realmente que España era diferente, que aquí no hubo fascismo sino «otra cosa» y que los nazis y fascistas italianos que vinieron a combatir a la República eran «menos nazis» o «menos fascistas» que los que combatieron en la Segunda Guerra Mundial.

Pero España no es diferente, ni existe en un mundo aislado, la historia fluyó en España por otros derroteros, eso es todo. Y los Estados Unidos apoyaron al régimen franquista a  cambio de concesiones militares y económicas que vulneraron lo más básico de nuestra soberanía nacional y ayudaron a maquillar a los antiguos verdugos y formaron a sus hijos en las escuelas de negocios y las redes empresariales desde 1959, poniendo las bases ideológicas, el software, de la futura transición.

En el marco de la Guerra Fría, los Estados Unidos promovieron un frente de lucha contra el comunismo que incluyó reescribir la historia y hacer olvidar, cuando no negar, la complicidad y claudicaciones de las potencias democráticas (Francia, Inglaterra, Estados Unidos) ante el ascenso del nazismo y el fascismo. Los años de la alianza con la URSS para lograr derrotar a Hitler y el Eje fueron pasados a segundo plano y se desarrollaron planes para influir en el mundo académico, social e intelectual y extender una visión interesada y falsa: comunismo y fascismo como equivalentes. Se trataba de hacer pasar al olvido la responsabilidad de las clases dirigentes occidentales en el ascenso del nazismo, ocultar su apoyo y simpatía iniciales por los nazis y fascistas, pero sobre todo combatir el prestigio de la URSS como campeona de la lucha antifascista, pues ese prestigio era «peligroso» en el contexto de la Guerra Fría. Millones de doláres fueron gastados en reclutar escritores, académicos, intelectuales y periodistas para extender esa «homologación» entre ambas ideologías o sistemas. Nace así la relectura del término «totalitarismo» para identificar con una sola palabra a comunistas y nazis. Nombres eminentes de las ciencias sociales, H. Arendt, I. Berlin, D. Bell y muchos otros, recibieron becas, honores, invitaciones, cursos y estancias académicas en una labor de años y gran coste que lograse reinterpretar los hechos del pasado. Esto incluía redefinir muchos conceptos, olvidar unos, inventar otros, pero sobre todo, controlar el pensamiento controlando el lenguaje, los medios de masas y los sistemas de reproducción del conocimiento como las universidades.

El fascismo y el nazismo estaban grabados a fuego en la vida y las mentes de los europeos como la quintaesencia del horror y era imposible rebajar o transformar esa valoración. Se optó por reducir ambos fenómenos a la categoría de mal demoniaco absoluto y aislarlos de su contexto social de origen y de las complicidades sociales y de clase que posibilitaron la existencia de las dictaduras alemana e italiana. Según esto, Hitler actuó sólo, Mussolini fue un enajenado, si acaso la sociedad de sus naciones se vio fascinada por las imagenes y ensoñaciones y cayeron en un sueño criminal, pero en el que las clases dirigentes europeas nunca tuvieron responsabilidad alguna. Reducido a la condición de mal absoluto y autoreferente, el nazifascismo pasaba a ser una patología psiquiatrica en la que la psicología social era la clave para su explicación y no los intereses de clase y las ideologías de los poderosos que se aprovecharon de su ascenso y pretendieron utilizarles para destruir a la izquierda y, atención, a la URSS.

Si pretendieron mostrar al nazifascismo como una patología psiquiátrica, aislada de conxiones con los viejos poderes y clases, la operación de la Guerra Fría incluía dos pasos más: el segundo fue ocultar celosamente ante la opinión pública el reclutamiento y reciclaje de los antiguos nazis, fascistas y colaboracionistas que podrían ser de utilidad, y en tercer lugar, igualar a comunismo y fascismo. Si se conseguía traspasar al comunismo la carga negativa del fascismo, la batalla cultural de la Guerra Fría podría ganarse.

Si estos eran los terminos de la Guerra Fría fuera de las fronteras españolas en los años cincuenta y sesenta, podremos comprender que las oportunidades y el glamour de Franco y su régimen entre sus nuevos protectores imperiales eran grandes. Sometida a una dictadura brutal, fruto de una guerra de aniquilación y con años de sangrienta represión encima, la opinión pública no contaba y estaba además inerme.

Un profesor español, Juan Linz Storch de Gracia recibió en los años cincuenta becas y ayudas para completar sus estudios en Estados Unidos. Esta colaboración académica se realizó en el marco de los planes de la CIA para su estrategia de lucha cultural e ideológica. El profesor Linz cumplió su tarea: sus escritos sobre el totalitarismo y los fascismos son hoy clásicos en las ciencias sociales y concluyente en aspectos clave. El franquismo no fue un régimen fascista según las ciencias sociales escritas al dictado de la Guerra Fría. Y tampoco fue, según Linz, un régimen totalitario. poco importa que Primo de Rivera, el propio Franco o los preámbulos de numerosas leyes de los años 40 afirmasen ufanas la pretensión o el carácter totalitario de su estado.

Si se hubiera concluido que el franquismo fue un fascismo hubiera resultado que los Estados Unidos apoyaban a un fascista y esto era algo que la lucha de propagandas en la Guerra Fría exigía una contestación. Franco y su régimen eran —así lo explicaban— un régimen «autoritario», «paternalista», nacido de una convulsión «conservadora» de la parte «sana» de la nación ante «el peligro del comunismo» al que la República abocaba a España en una hora difícil. Linz fue el primero de los científicos sociales en defender esta teoría explicativa de la historia de España reciente y de la naturaleza de su régimen. Para la oligarquía que apoyaba a Franco y para las clases sociales poderosas que se beneficiaban de su régimen tal lavado de cara fue una bendición. Tal explicación de la naturaleza del régimen fue asumida por este y transmitida de forma masiva con notable éxito. El mundo nazifascista acabó en 1945 cuando el ejército Rojo tomó Berlín y aquella parte de la historia era agua pasada, el Franquismo y cuanto representaba se adaptaron a la nueva situación y aprovecharon el apoyo norteamericano, pues el capitalismo no necesitaba de la democracia para sobrevivir y un carnicero en Madrid era mucho más útil  y funcional para el juego imperial de los Estados Unidos que una España y u pueblo español soberano y dueño de sus destinos.

El régimen de Franco, fosilizado en sus instituciones y en su práctica hasta su misma muerte, vio su recambio garantizado por una curiosa mezcla de hijos de fascistas educados en las escuelas de negocios norteamericanas y alimentados en un liberalismo que no necesitaba de la democracia y era ferozmente anticomunista.

Esta conjunción entre los liberales campeones de la Guerra Fría y los cuadros del «Movimiento Nacional» fue la partera de la Transición política que basada en la desmemoria y el olvido pero, sobre todo, en la impunidad absoluta de quienes participaron de los crímenes franquistas y se enriquecieron con su régimen, permitió superar el trauma «sucesorio» impuesto por el ciclo biológico vital del dictador.

Un Franco fascista implicaba un régimen apestado, impresentable. Para el mundo de su propia época lo fue precisamente por esa consideración, pero ua vez muerto el dictador la funcionalidad era otra y las clases dirigentes españolas, las mismas que se aprovecharon activa y directamente del dictador, precisaban salir del ostracismo de décadas y retornar al mundo civilizado. Siendo la impunidad una necesidad estructural de la Transición, detalles como la relación fundacional del régimen franquista con el fascismo y el nazismo y su papel clave durante la guerra civil española  tenían por fuerza que ser olvidados.

En realidad. después de treinta años de Transición a lo que asistimos es a que, acabada la escenificación del olvido, entra con fuerza la visión revisionista de la historia. ¿Franco fascista? ¿Nazis en España? No, por favor, no…, el legado revisionista de la Guerra Fría pasa a ocupar su lugar y se denota como algo muy  práctico. Puede bastarnos con un ejemplo: el expresidente José María Aznar ha empleado en numerosas ocasiones  el apelativo «fascista» como algo negativo, asociado a crimen político, violencia, terror, prácticas antidemocráticas. La palabra forma parte de su actual credo cotidiano. Pero lejos de suponer esto una prueba de conciencia democrática, el uso y empleo del término por parte de la clase política conservadora española  es fruto tanto de la desmemoria como de las lecciones de factura neoconservadora procedentes del otro lado del Atlántico. Aznar ha olvidado conscientemente la imagen de su propio padre, Don Manuel Aznar, vestido con el uniforme del partido único, con su camisa azul y corbata negra, con su casaca blanca con las condecoraciones y toda la parafernalia simbólica de la letal variante hispana del fascismo. Las fototecas están ahí, no obstante, y son recuerdo notario del pasado.

Si la discusión sobre la naturaleza del franquismo y su ser o no fascista está llena de ideología, ¿puede imaginarse acaso un acercamiento técnico, más objetivo a la cuestión?

¿Qué nos dice la sociología, la ciencia política, las ciencias sociales, sobre el fascismo y sus encuentros/desencuentros con el franquismo?

Linz empleo años, esfuerzo y muchas páginas para separar el franquismo de los fascismos. Ya vemos en qué contexto y como resultado de qué clima.

El fascismo como epifenómeno, esto es, como realidad geográfica y temporalmente localizada, está perfectamente definido. El Diccionario de la Academia lo hace sucintamente: «Fascismo: Movimiento político y social de carácter totalitario que se produjo en Italia, por iniciativa de Benito Mussolini, después de la Primera Guerra Mundial.», en su primera acepción y en su segunda como la «Doctrina de este partido italiano y de las similares en otros países.»

Entiéndese por fascismo, ciertamente, un fenómeno social surgido en Italia en los años inmediatos a la primera guerra mundial y que se hace con el control del país, liquidando el sistema constitucional desde arriba y desde dentro de las instituciones. Como Credo Político, el fascismo no poseía un corpus estricto, es más, sus fundadores reclamaban su singularidad por no tenerlo y poder así habitar en la contradicción permanente.

El fascismo hemos de describirlo a partir de su práctica, desde sus discursos, desde su conducta, a partir de la cual podemos deducir su sistema de valores.

Variante irracional de la modernidad, reacción contra ella, el fascismo constituye uno de los más depurados monstruos generados en el interior de la sociedad burguesa del siglo XX. Si los valores son los que orientan las conductas, observando éstas podrémos conocer aquellos.

El fascismo niega los valores universales de libertad, igualdad y fraternidad. Niega que haya valores universales para todos los seres humanos y establece categorías entre ellos, algunos, sencillamente, son despojados de su misma humanidad. Es profundamente antidemocrático y hace del antiliberalismo una bandera. La fuerza, la voluntad, la violencia, lo mas primario y básico del ser humano, sus emociones mas primitivas son valoradas por el fascismo: es contradictorio y orgulloso de serlo. Para el fascismo, la idea de que la educación es la clave del progreso humano y de que los seres humanos no están determinados por nacimiento, es un horror. Educación, libre pensamiento, igualdad, universalidad, son objetivos a ser destruidos.

El epifenómeno fascista tuvo esos atributos y otros, pero desapareció como forma de estado capaz de orientar el futuro del mundo con la derrota alemana en 1944-45. Dejó de existir el estado fascista y su recuerdo, decíamos, evoca crímenes, abusos, genocidio, em toda Europa-

Si nos ponemos puristas con la interpretación técnica del fascismo, podremos concluir que el nazismo no fue lo mismo que que el fascismo. Incluso el propio Mussolini tampoco fue completamente fascista: mantuvo la dinastía de Saboya, acabó por pactar con el Vaticano y hasta con las clases parasitarias y atrasadas de la Italia de los años veinte y treinta. Mussolini hubiese sido coherentemente fascista sólo durante los meses de la República Social Italiana basada en Saló (Italia del Norte) y, quizá, poco más.

Hay que tener cuidado con los razonamientos pretendidamente técnicos.  El franquismo no fue «el fascismo», algo exclusivamente italiano, pero ¿fue «un fascismo»? Es decir, ¿constituye el fascismo una categoría política? La respuesta a esta última pregunta es claramente sí. El fascismo como fenómeno sociológico, las manifestaciones sociopolíticas del fascismo son reconocibles como un proceso y una práctica con efectos y funcionalidades concretas dentro de la estructura social de una nación sumida en un avatar de este tipo.

El fascismo como tal surgió en la Italia de los años veinte como resultado de una crisis moral y social muy profunda nacida de las contradicciones de la Gran Guerra. Educados en los valores burgueses, embrutecidos en las trincheras por una carnicería sin sentido, muchos veteranos se sintieron completamente desplazados de su vida de origen y de la sociedad que les envío a morir. Se abrió paso un odio profundo hacia la izquierda que negaba los valores patrios por los que habían luchado y muerto en masa y también hacia las oligarquias económicas y los poderes tradicionales a los que tachaban de corruptos y débiles. El fascismo nace de esas contradicciones y muy pronto las clases dirigentes creyeron poder emplear a aquella escoria resentida como fuerza de choque contra la izquierda y frenar cualquier peligro a sus intereses en los convulsos años posteriores a 1918. En el caso alemán, las hienas acabaron por devorar a quienes creyeron poder emplearlas a su servicio. En Italia la situación fue distinta, el fascismo creció y creció tras ser invitado a ocupar el gobierno del estado, llegando a inundar por completo la sociedad. El término «totalitarismo» surgió como un epíteto descriptivo de su discurso y su práctica y aunque el neologismo procede de un socialista italiano, complació a Mussolini y a los otros dictadores que llegaron a emplearlo ufanos y sin temor alguno, algo que contradice los esfuerzos de la Guerra Fría por reescribir la historia. En Italia, decíamos, el fascismo pareció llegar a una simbiosis con los poderes tradicionales y su dominación y ascenso se iba logrando por expansión cuasigaseosa, es decir, ocupando todos los espacios sociales, sin dejar un sólo espacio libre, sin ocupar. No devoró al poder tradicional, no. En Italia lo que ocurrió fue, que el fascismo en el poder, llevó al Estado italiano a participar en una guerra mundial total en la que la derrota sería también total. Puso en peligro al estado tradicional, a las clases dirigentes tradicionales, al asumir el peligro y riesgo de una contienda mundial vista como inútil e injusticada por todos salvo, quizás por el mismo Mussolini. El fascismo como aventurerismo y como aventura arriesgada, tuvo en la historia italiana su epítome. En el caso alemán, el fascismo muestra el peligro del aventurero fanático que lleva el poder, el terror y el sectarismo al extremo, hasta el punto de causar la mayor catástrofe de la historia humana hasta la fecha.

¿Y en España?

A diferencia de otras naciones, en España se instaura un régimen fascista, pues fascista fue su discurso, su apariencia, su estilo y hasta la estructura de su estado, como resultado de un golpe y una guerra. El golpe contra la República constitucional de 1931 no surgió como un golpe fascista, pues el fascismo español ideológicamente identificable como tal era extraordinariamente débil y no llegó a ser un fenómeno de masas. Fueron militares de ideología reaccionaria, nacional-católica y marcadamente antiliberales y antidemocráticos los que diseñaron un golpe de estado genocida. En ese objetivo, la actuación de los escuadristas fascista tuvo un cometido escueto; en un principio, se les precisó como verdugos vocacionales; en un segundo momento, como carne de cañon en los frentes de batalla y, finalmente, muerto el fundador de Falange, el militar que acabó asumiendo los poderes únicos entre los sublevados utilizó los recursos dramáticos del fascismo europeo en su variante española para dotar al teatro del nuevo estado «nacional» de música, letra y atrezzos diversos.

En España, a diferencia de Italia y Alemania, el fascismo y los fascistas estuvieron siempre bajo control del movimiento reaccionario , es decir el viejo sueño de los generales alemanes, o de la monarquía italiana y sus apoyos oligárquicos tradicionales. Fue un fascismo real a la vez que teatral  de quita y pon, que perduró en su tramoya externa hasta 1976, es decir, casi 30 años después de 1945 y la derrota del Eje. Pero estas características históricas no deben hacer olvidar algo terrible.

La variante hispana del fascismo, el régimen franquista, gran crisol de reaccionarios católicos, monarquicos tradicionalistas, fascistas estéticos y verdugos vocacionales, fue mucho más letal y mortífero que el original fascismo italiano. En España, el fascismo franquista se instauró mediante un espantoso baño de sangre y construyó la legitimidad de su régimen a través del terror, el trauma de la guerra de la guerra y la represión y la aniquilación de la memoria. Si decir fascismo en Europa es decir muerte, dictadura y represión, decir franquismo es su sinónimo. Sólo la suerte histórica del franquismo, vencedor en su guerra fundacional gracias a la ayuda nazi-fascista, y superviviente con éxito en la Guerra Fría merced a los Estados Unidos, ha llevado a pretender separarlo de sus regímenes homólogos de Hitler y Mussolini, que fueron sus contemporáneos, en los que se inspiró y a los que superó en crueldad para con su propio pueblo, pues para instaurarse tuvo que provocar y mantener una guerra de aniquilación.

El franquismo fue un fascismo funcional. Funcionó como tal, adoptó sus formas y su discurso, sirvió bien a las clases dirigentes aniquilando toda oposición y destruyendo la democracia. En el caso español, el fascismo se hibridó con el catolicismo más reaccionario, la seña de identidad de la comunidad hispana a juicio de los militares golpistas y del propio pensamiento de Primo de Ribera. La variante española del totalitarismo se construyó con una doble cara simultánea: nacional-catolicismo como cemento ideológico de la dictadura y estética fascista. Sólo la herencia de la Guerra Fría que se resiste a desaparecer en la actualidad, mantiene la confusión sobre la naturaleza del franquismo, al que podemos considerar sin equivocarnos como un  fascismo…

pedro.garcia.bilbao@urjc.es

Nuestras derrotas no demuestran nada / Bertolt Brecht

Cuando los que luchan
contra la injusticia
muestran sus caras ensangrentadas,
la incomodidad
de los que están a salvo
es grande.

¿Por qué se quejan ustedes?,
les preguntan.
¿No han combatido la injusticia?
Ahora ella los derrotó.
No protesten.

El que lucha debe saber perder
El que busca pelea
se expone al peligro.
El que enseña la violencia
no debe culpar a la violencia.
Ay, amigos.
Ustedes que están asegurados,
¿por qué tanta hostilidad?
¿Acaso somos vuestros enemigos
los que somos enemigos de la injusticia?

Cuando los que luchan contra la injusticia
están vencidos,
no por eso tiene razón
la injusticia.

Nuestras derrotas
lo único que demuestran
es que somos pocos
los que luchan contra la infamia.

Y de los espectadores, esperamos
que al menos se sientan avergonzados.

Argés es una población distante unos 9 kilómetros de la capital provincial, pero mucho más lejos, si vemos la reacción de algunos de sus habitantes durante la constitución del Ayuntamiento tras las elecciones municipales del pasado 24 de mayo, en cuanto se refiere a tolerancia y respeto hacia el prójimo si nos atenemos a la consideración que Toledo ha tenido como ciudad de convivencia y que la ha valido el título de “ciudad de las tres culturas”. Lejos, muy lejos, a años luz. Claro que no podemos generalizar que estas personas (aunque con un comportamiento lejano a tal consideración) representen a todas las argeseñas y todos los argeseños, a los 6.000 moradores de esta localidad.

Solo basta ver las imágenes difundidas por varios medios de comunicación para comprobar la falta de cultura democrática de una serie de personas que asistían al pleno pero, mucho más grave, la actitud del Sr. Alcalde poniendo sus “principios” de cacique para manejar la constitución de ese consejo municipal, se le nota su acostumbrado modo de manipular la situación. El Concejal de Izquierda Unida, elegido democráticamente, solo actúa en conciencia y en uso de las leyes para no prometer su cargo ante símbolos religiosos que, sin duda, incumplen las normas y nuestra Carta Magna que asevera que estamos en un país aconfesional.

Claro que habría que analizar otras cuestiones no menos baladíes. ¿Sociológicamente este país ha cambiado tanto desde las elecciones del 24 de mayo? Creo que no. No voy a poner en duda el salto que ha supuesto el que los partidos que han detentado el llamado bipartidismo hayan perdido un gran número de votantes y que hayan surgido otras fuerzas que pueden hacer cambiar el panorama político al llegar a conformar mayorías que quiten de municipios y autonomías el poder absolutista del PP. Pero ¿ha afectado tanto la corrupción, las políticas de ajuste, etc…?, pues me parece que hay que sentarse y mirar cómo en Madrid, Valencia, Valladolid o Castilla-La Mancha (paradigmas de o más indigno de este país, los representantes “populares” ha ganado las elecciones.

Otra cuestión que afecta al discurso tramposo es la cantinela que los pactos (eso sí, los que no afectan al PP con Ciudadanos) de que se viola la voluntad popular, sobre todo en las grandes ciudades donde ha sido la lista más votada las del sequito de Rajoy. El, máximo responsable del partido se encarga de decir la letanía continuamente, seguido por su coro de romeros. Y claro, quién me puede asegurar que este discurso no hace reaccionar esa parte de la mente de tantos partidarios del partido y les recuerda épocas anteriores? Deberíamos recordar (MEMORIA) que puestos a vulnerar la voluntad popular expresada en las urnas ellos son descendientes muy directos de aquellos que hace casi 80 años perpetraron la ignominia de un golpe de estado contra esa voluntad del pueblo español y provocaron una guerra civil. Es que la mente es así, de repente llega el recuerdo y alguno, quizás, vio en la simple demostración de la libertad el peligro de los rojos, masones, comunistas, etc,etc. ¿Había alguien en la sala que participó en aquella felonía?, puede que por razones de edad no, pero ya tenían a sus cachorros para participar en la demostración que este país necesita una limpieza muy a fondo de actitudes neofascistas.

Si alguno de los allí presentes, si alguno de los que sufrió la persecución por defender los principios democráticos violentados en 1936, hizo un ejercicio de repaso de la historia reciente de Argés, le debió de doler tanto o más al comprobar cómo actos de esta naturaleza se repiten por los herederos de aquellos que provocaron tanto dolor. Vaya desde aquí el homenaje a todas y todos los que siguen manteniendo la antorcha de la justicia y la libertad, vaya desde estas humildes líneas mi recuerdo para Florencia Vaquero Carrasco, Juan Saavedra Martín, Julián Seseña Díaz, Luis Hernández Roldán, Mariano Gómez López, Nicolás Triviño Moreno, Segundo Carrasco Rojo, Tiburcio Carrasco Dionisio y Victorio Zurita López.

Emilio Sales Almazán

Foro por la Memoria de Toledo

#graciasMILitares  Día de las Fuerzas Armadas   #noestanTODOS

[Foro por la Memoria de Guadalajara]

No hay reconocimiento a las Fuerzas Armadas si se olvida a todos los que a la hora de la verdad supieron estar al lado de su pueblo, de la constitución y de las libertades republicanas, a todos los que mantuvieron su juramento, su compromiso con España y su bandera, la bandera nacional tricolor, primera bandera española reconocida en una Constitución (CE31).

En este día de las Fuerzas Armadas desfilan los soldados y ondea la bandera constitucional vigente, mientras los nombres de los que en su día cayeron asesinados por ser leales al pueblo español y sus libertades siguen siendo considerados rebeldes. No habrá hoy institucionalmente recuerdo explícito ninguno a los soldados, jefes y oficiales del Ejército Español y la Guardia Civil que se mantuvieron leales a la Nación y su República, por encima de cualquier diferencia política, en tantas ocasiones al precio de sus vidas. Constatamos dolorosamente que la España democrática actual es incapaz de hacerles justicia. La España de hoy sigue teniendo una deuda de honor con todos ellos que, a lo que parece, no podrá ser resuelta hasta la plena recuperación de nuestra soberanía popular. En ningún país europeo, de esos que España considera sus iguales, se olvidaría a los militares honrados que todo lo dieron en parecido trance.

Quienes fueran la mayor expresión del honor militar y el respeto a la Nación siguen oficialmente considerados como rebeldes para vergüenza de nuestro Estado.

La lucha por las libertades del pueblo español, su independencia y su soberanía no es nueva, comenzó hace muchos años y borrar la honrada memoria de los que hicieron el sacrificio máximo en la más difícil hora de nuestra historia es perpetuar los crímenes cometidos contra la Nación española. No podemos olvidar que las agresiones a nuestras libertades siempre tuvieron unas primeras víctimas a manos del terror, los militares leales. Olvidar sus nombres el día de las Fuerzas Armadas es un síntoma más del fracaso de la Transición a la hora de construir un estado democrático pleno, y tarea de todos es resolverlo. El Jefe del Estado es capaz de hacer homenaje en el extranjero a los soldados españoles que combatieron al fascismo, pero en la propia España calla sus nombres y oculta su historia.

Es hora de decir bien claro y bien alto que la libertad y la soberanía de pueblo español precisan unas Fuerzas Armadas íntimamente comprometidas con su tradición democrática y popular, fuertes y capaces, dotadas de los medios y los recursos adecuados y sin sombra ninguna. Sin respeto a la justicia y sin memoria, no hay dignidad colectiva.

Sería una lista inmensa, un ejército infinito de honor y dignidad, pero hoy, Día de las Fuerzas Armadas, diremos los nombres de algunos de los que caísteis primero.

No os olvidamos:

  • General de Brigada Amado Balmes Alonso, Comandante militar de Las Palmas.
  • Capitán de aviación Virgilio Leret Ruiz
  • General de División Miguel Nuñez de Pardo y Susbielas
  • General de División Domingo Batet Mestres
  • Capitán General de la II Región Militar, José Fernández Villa Abràille
  • General de Brigada Miguel Campins y Aura
  • General de Brigada Rogelio Caridad Pita
  • General de Brigada Julio Mena Zueco
  • Comandante de la Guardia Civil José Rodríguez-Medel Briones
  • Capitán General Enrique Salcedo Molinuevo
  • General de división don Nicolás Molero Lobo
  • Coronel inspector de la Legión Luis Molina Galano
  • General de División Agustín Gómez Morato, Comandante en jefe del Ejercito de África
  • General de brigada Manuel Romerales Quintero, (Melilla)
  • Contraalmirante Antonio Azarola Gresillón, minitro de Marina
  • Teniente coronel Juan Caballero López, jefe del Batallón de Regulares nº 3 de Ceuta.
  • Comandante de aviación Ricardo de la Puente Bahamonde, Tetuán
  • Comandante Edmundo Seco Sánchez
  • Comandante Pablo Ferrer Madariaga
  • Capitán José Rotger Canals
    #graciasMILitares #noestanTODOS #diadelasfuerzasarmadas
     

 web-600-a3-dia-fas-copia

OdM-44

En nombre de la Federación Estatal de Foros por la Memoria quiero expresar nuestro agradecimiento por haber sido invitados a participar en este acto de homenaje a los deportados, y en conmemoración del 70ºAniversario de la victoria sobre el fascismo. Es para nosotros un gran honor. Como sabréis, la Comisión Constitucional del Congreso ha aprobado el pasado martes 28 de abril, por unanimidad, una proposición no de ley que insta al Gobierno a reconocer como “héroes de la lucha por la libertad” a los republicanos que fueron hechos prisioneros por los nazis y estuvieron en campos de concentración como el de Mauthausen. Ciertamente, es un homenaje tan tardío e insuficiente como merecido.

Nos surge la pregunta de cómo es posible que la derecha española, tan refractaria a homenajear a los defensores de la legalidad democrática, ahora haya accedido a esta medida de reparación simbólica. ¿Porqué en este caso sí, y en otros casos de ninguna manera? En nuestra opinión, es que consideran que al haberse producido los crímenes en Austria o Alemania por los nazis, son algo ajeno a la responsabilidad del Estado español, y en consecuencia no han impedido el homenaje, como sí hacen invariablemente cuando se trata de las víctimas directas del franquismo. Pero en el caso de las víctimas españolas de los campos nazis, parten de una falacia histórica, porque está sobradamente demostrada la responsabilidad directa del régimen de Franco en la deportación, cautiverio y muerte de miles de ciudadanos españoles. Si nuestros compañeros lucían en los campos nazis el triángulo azul de los apátridas, es porque la dictadura, por decisión del entonces Ministro de exteriores de Serrano Suñer, les negó la nacionalidad española y los puso a disposición de la maquinaria de exterminio.

Los abogados de la Federación Estatal de Foros por la Memoria han estado personados en una querella de la Audiencia Nacional contra varios guardianes de campos de exterminio nazis. Por primera vez, deportados españoles a los campos de Mauthausen, Buchenwald y Sachsenhausen declararon ante la justicia española. Este procedimiento, a pesar de su cierre definitivo con las restricciones impuestas a la justicia universal, ha alcanzado algunos logros, como el reconocimiento por el auto del juez, de los republicanos españoles como una categoría de víctimas del sistema concentracionario nacionalsocialista, achacable a motivos políticos. La deportación y el asesinato de miles de republicanos entronca así, con el Holocausto y con la Solución final nazi. Esta semana también hemos visto cómo Alemania juzga por crímenes contra la humanidad (imprescriptibles) al contable de Auschwitz. Es la prueba de que un Estado realmente democrático no se conforma con un mero reconocimiento simbólico de las víctimas, sino que no renuncia a hacer justicia efectiva: es decir, llevar ante los tribunales a los verdugos y sus cómplices. Tenemos el deber de recordar a nuestros compañeros y camaradas asesinados en los campos nazis, y exigir la preservación en la memoria colectiva de las causas y el sentido de su sacrificio. Pero no sólo de las víctimas de los nazis, también de las docenas de miles que padecieron las prisiones franquistas; los campos de concentración; los destacamentos de trabajo esclavo o las colonias penitenciarias.

Habréis escuchado expresiones que han titulado libros y documentales, como “toda España era una cárcel” o “una inmensa prisión”. Es responsabilidad de la sociedad exigir, y de las organizaciones democráticas garantizar la pervivencia y el respeto a su memoria. También deberían asumir su responsabilidad financiando las políticas de reparación material y simbólica, las empresas herederas de aquellas que se beneficiaron del trabajo esclavo de los presos políticos durante el franquismo: Huarte, Banús, Fenosa, Entrecanales, Dragados, y tantas otras. Si las víctimas tienen el derecho inalienable a ser recordadas, las sociedades y todos y cada uno de quienes las componemos tenemos DEBER de Memoria. Eso no sucede en este país, donde se puede ser formalmente demócrata sin ser antifascista, algo inconcebible en el resto de países de nuestro entorno. El 7-12-1941, los nazis emitieron el Decreto de Noche y Niebla para los enemigos políticos y raciales de los territorios ocupados: no sólo había que eliminarlos físicamente, sino destruir cualquier prueba de su pasada existencia. El fin último de nuestro trabajo debe ser impedir que los nazis y sus cómplices, como los fascistas españoles, puedan alcanzar la victoria definitiva más de 70 años después.

De ahí la importancia trascendental de conmemorar con actos como este, en recuerdo de las víctimas, la victoria total contra el fascismo, de recuperar la bandera roja ondeando sobre el Reichstag y a nuestros compatriotas de La Nueve desfilando por los Campos Elíseos. Esta es la lucha en la que estamos implicados, y de nuestra victoria o de nuestra derrota depende el futuro de todas y de todos. Contamos con vosotros, para luchar y para volver a vencer. Salud y República.