La comisión / Paco Espinosa
Francisco Espinosa Maestre
Historiador
Sin duda, debe ser por el desprecio que siente y por la forma en que ha maltratado en sus escritos al movimiento en pro de la memoria por lo que Trapiello ha sido elegido como uno de los vocales de la comisión que encabeza Francisca Sauquillo, designada a su vez por Manuela Carmena. Nos enteramos el pasado día 29 por El Español. Hay que felicitar a la derecha, ya que una vez más ha conseguido su propósito, en este caso controlar el asunto del callejero y los vestigios franquistas. Asombrados asistimos a la repugnante campaña montada por los medios de derecha y extremaderecha, con El País en cabeza, contra la posibilidad de que la Cátedra de la Memoria Histórica tuviese algo que ver en todo esto. Se mintió, se manipuló y se intoxicó de una manera que recordaba a otras épocas no muy lejanas de este país. Y el colmo fue comprobar cómo la campaña surtía efecto y Carmena y su equipo cedían y se amoldaban a los deseos de los intoxicadores. Estos medios se guían siguiendo la máxima de que el fin justifica los medios. Daba asco observar cómo unos y otros, Trapiello inclusive, se agarraban a las mentiras sembradas mostrándose como los paladines de la ecuanimidad.
La noticia de prensa nos informa de que Trapiello formará parte de la comisión por iniciativa de Ciudadanos, propuesta aceptada por Sauquillo. Como serán cinco vocales falta por saber a quiénes propondrán los restantes partidos. En cualquier caso, la elección de un individuo como Trapiello marca ya el tono del proyecto. Sería como si, tras decidir constituir una Comisión de Verdad sobre la dictadura franquista, nos enterásemos que el primer vocal elegido es Moa. Como en el caso del otro se justificaría en lo mucho que ha escrito sobre esa etapa histórica. ¡Cómo disfruta la derecha viendo de rodillas ante sus pies a antiguos “izquierdistas” situados entonces en el extremo de la izquierda! ¡Qué rojos eran y… cómo han cambiado!
Dice Trapiello que intentará “aportar cordura”, ya que esta comisión “no está para ganar o perder la guerra”. Me temo que esa cordura se refiere a que lo que va a aportar son los tópicos manidos, rancios y derechones de los que llenó ese panfleto seudoliterario titulado Ayer no mas. Y añade: “Creo que todos estamos dispuestos a forjar el relato común que tanta falta nos hace”. ¿No será acaso, una vez más, el de la “tercera España”? Parece que por ahí irá la cosa, ya que lo primero que se le ocurre es poner una calle a Clara Campoamor y otra a Manuel Chaves Nogales. Ya sabemos que Trapiello cree más en la literatura que en la historia. Probablemente porque la segunda, salvo en círculos cercanos al PP y la FAES, no le permitiría mantener sus ocurrencias. La contradicción de éste y otros similares, buena parte de ellos del entorno del grupo PRISA, es creer que la literatura puede suplir a la historia.
Da miedo lo del “relato común” que anuncia Trapiello. El pasado es un campo de batalla. Aquí, ha estado siempre en poder de la derecha y ha bastado con que ciertos sectores sociales hayan reclamado su lugar en ese pasado para que se les viniera encima el odio eterno de una derecha que no está dispuesta a ceder ni un milímetro. España sigue siendo suya. Para eso ganaron la guerra. Ahora bien, el pasado no es de quienes ganan las guerras. No vaya a creer Trapiello que los ganadores dejaron de ser fascistas por el hecho de haberla ganado. Ni tampoco que los perdedores, por el hecho de haber sido derrotados, dejaron de representar una mejor causa. Hay quienes como él prefieren hablar de “los dos bandos”. ¿Hasta cuándo va a durar esto? ¿No se dan cuenta de que las palabras tienen dueño y que el invento de “los dos bandos” favorece a los golpistas? ¿La República era un bando? ¿Usaremos la misma palabra para los agresores y las víctimas? Simplemente, la República era el sistema democrático legalmente constituido en España, refrendado en las elecciones de febrero de 1936. Los que dieron el golpe militar eran sectores al margen de la ley que contaban, aparte de mucho dinero, con poderosos medios de agresión y que llevaban intentando poner fin a la experiencia republicana desde su proclamación. Llamemos a las cosas por su nombre.
Según Trapiello no cabe equiparar a Clara Campoamor con Margarita Nelken, ya que ésta “no es demócrata. No nos confundamos. Informémonos antes de hablar”. Trapiello, el informado, dando carnets de demócrata. Ya sabemos lo que piensa él y otros como él en el sentido de que los únicos que mantuvieron una postura digna fueron los que huyeron. Están cegados para comprender la grandeza de los que se quedaron. Se entiende que Margarita Nelken no sea de su agrado. Tampoco lo es del PP del ayuntamiento de Badajoz, que hace unos años eliminó su nombre de una calle mientras mostraba, como si fuera ella, la conocida foto de la dirigente del POUM Mika Etchévère con un pistolón en la cintura. Pobre Margarita Nelken, que tanto odio despertaba y despierta aún. Trapiello necesita creer en todas las patrañas que se escribieron sobre ella. ¿Qué pinta en una comisión de ese tipo un individuo que mantiene que, de haber podido, Margarita Nelken hubiera asesinado personalmente a Clara Campoamor? Y esto lo dice el que va a “aportar cordura”…
Claro que esta mujer, al contrario que los favoritos de Trapiello, no sólo no huyó de España sino que permaneció en Madrid mientras las columnas fascistas iniciaban el terrible asalto de los primeros días de noviembre de 1936. Para Trapiello y sus amigos el mero hecho de quedarse en Madrid en aquel momento ya supone sospecha. El español ideal para ellos es el que huyó de España, el que se encontraba en el virtuoso término que separaba rojos de azules. Los que defendieron la República hasta perder la vida o soportar la condición de vencidos para siempre no merecen la pena. Sólo vale la “tercera España”, la que abandonó a su suerte a los defensores de la República. Ese español ideal tendría otra característica: a Trapiello y compañía tampoco le sirven los que, partiendo para el exilio, siguieron siendo defensores de la República y enemigos del fascismo. Lo que él necesita son exiliados antirrepublicanos. Los otros no le sirven para su “relato”. Le encantaría adueñarse de Antonio Machado, Juan Ramón o Cernuda, pero no puede.
Hay que decir finalmente que si Trapiello va a ser duro con las calles ocupadas por gente no demócrata tiene tarea por delante. Lo primero que debe hacer es crear un listado de todos los fascistas que dan nombre a las calles de Madrid. Dará pena verle solicitar, compungido, que le quiten la calle, entre otros muchos, a su admirado Foxá. Además tiene el futuro asegurado, ya que de no haber entrado ahora en la comisión puede esperar a que vuelva a la alcaldía Esperanza Aguirre, que seguro que lo considera “uno de los nuestros”.
Las mujeres y la II República / Julián Vadillo
Julián Vadillo | Diagonal
Uno de los grandes logros de la II República española fue extender la participación de la mujer en la vida pública. No era nuevo, pues las mujeres habían tenido una vinculación importante con el movimiento obrero y con las luchas civiles en España. También su lucha por el difícil acceso a la educación. Ejemplo de mujeres como Teresa Claramunt, María Cambrils, Soledad Gustavo, Emilia Pardo Bazán, Carmen de Burgos ‘Colombine’, etc.
Es imposible entender lo que sucedió en la República sin contar con la lucha anterior que, como dice la historiadora Laura Vicente, hay que colocarlo en un ciclo de 100 años, desde la llegada de las primeras ideas del socialismo utópico a España. Unas luchas y unos principios que iban mucho más allá que la mera petición del voto femenino. Un capítulo importante y casi oculto en la historia de España que merece la pena repasar. La lucha de la mujer por el acceso a la educación y a la alfabetización, por su autonomía e independencia en una sociedad pacata y dominada por el catolicismo, por su independencia económica y laboral, por su derecho a la maternidad consciente, al acceso a los métodos anticonceptivos… Unos 100 años que dieron para mucho.
Sin embargo, la República articuló un importante debate alrededor de los derechos de las mujeres y muchas de sus reivindicaciones se vieron satisfechas:
El derecho al voto
Fueron las cortes del primer bienio de la República las que dinamizaron el debate y lo llevaron a su aprobación. Las mujeres eran elegibles pero no podían eligir en aquellas elecciones de junio de 1931. Fueron diputadas en aquella primera legislatura Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken. Fue la diputada radical Clara Campoamor quien dinamizó dicho debate.
Aunque la derecha casi en bloque se oponía, la posición de la izquierda era diversa.Para la propia Kent la sociedad española no estaba madura para el voto de la mujer, al que veía como conservador. Nelken no pudo participar del debate, pues tuvo problemas para regularizar su acta como diputada. A pesar de las discusiones enconadas, el voto quedó aprobado. Y aunque los resultados electorales de 1933 podían dar la razón a Victoria Kent respecto al voto conservador de la mujer, los posteriores estudios han demostrado que no es verdad, y que la victoria de la derecha no tiene en el voto de la mujer la razón de ser. Tres años después, en 1936, la izquierda volvió a ganar se produjo una alta participación tanto de hombres como de mujeres.
El acceso a la vida pública y la educación
La República posibilitó que la mujer accedieran en igualdad de condiciones legales a la vida pública y la educación. Victoria Kent fue nombrada Directora General de Prisiones. Su cometido, basado en los trabajos desarrollados con anterioridad por Concepción Arenal, fue la reinserción. A nivel de las mujeres, Kent construyó la cárcel de Ventas, destinada a uso femenino y con un contenido de trabajo social muy avanzado. Dicha cárcel fue reconvertida por el franquismo en uno de los centros más terribles de la dictadura. Su capacidad inicial era de 400 presas y en ella se hacinaban en 1940 más de 3500.
A nivel educativo el desarrollo en el magisterio por parte de las mujeres fue una de las razones del avance educativo de la República. Muchas, formadas o por formar en dicha disciplina, se mostraron voluntarias a ir a las escuelas rurales, portando con ello los valores educativos de la Segunda República.
Conquista de derechos civiles
La situación de sumisión de la mujer en los años precedentes se comenzó a revertir en los años republicanos. La libertad individual fue aumento y la legislación tendió a la equiparación. Igualmente se promulgaron leyes que tendieron a la igualdad. El 11 de marzo de 1932 era promulgada la primera Ley del Divorcio en España, aprobada en las Cortes por 260 votos a favor y 23 en contra. Una ley que ponía punto y final a las disposiciones del matrimonio del Código Civil de 1889, por el cual se establecía que solo por la muerte el matrimonio se podía disolver.
Igualmente, y ya con la Guerra Civil en marcha, se promulgó la Ley del Aborto, por iniciativa de la ministra de Sanidad y Asuntos Social y anarquista, Federica Montseny, bajo el asesoramiento de personalidades del movimiento libertario como Amparo Poch. A pesar de todo el entorno hostil en el que se tuvo que desenvolver, la ley llegó a ser aplicada en Catalunya, pues así lo dispuso el gobierno de la Generalitat.
Fueron dos leyes que no sólo ponían a España en igualdad de condiciones a sus homólogos europeos, sino que se convertía en referencia por lo avanzado de la legislación. La victoria de Franco en la Guerra Civil se encargó de derogar todas estas leyes, que no se lograrían poner otra vez a debate social hasta la década de 1980.
Extensión asociativa
Los antecedentes de la organización de las mujeres hunden sus raíces en el siglo XIX. Sobre todo socialistas y anarquistas, que desarrollaron desde muy temprano agrupaciones femeninas y trataron en sus reuniones y congresos todo lo relacionado con los derechos de la mujer. Ejemplos son las Agrupaciones Socialistas Femeninas o la Sociedad Autónoma de Mujeres de Barcelona, primer ejemplo de asociacionismo femenino en España.
Sin embargo, la extensión de estas iniciativas fue mayor durante la República. Todas las organizaciones políticas y sindicales desarrollaron durante la República organizaciones específicas de mujeres. A las Agrupaciones Socialistas Femeninas se unieron iniciativas como Mujeres Libres en el campo anarquista, que se convirtió en una de las organizaciones más importantes de carácter femenino y feminista, con una tarea de alfabetización y educación de las mujeres. También la Asociación de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, que posteriormente se convirtió en la Asociación de Mujeres Antifascistas (AMA). Pero, curiosamente,también la derecha desarrolló su asociacionismo femenino. Falange Española fundó su Sección Femenina, que durante el franquismo se encargó de implantar entre las mujeres los principios falangistas y de la dictadura. También las mujeres carlistas mantuvieron durante la República su organización de las Margaritas.
Sin duda alguna la Segunda República convirtió a la mujer en protagonista, tras años de lucha por la conquista de sus derechos. En todos los ámbitos de la vida las mujeres fueron ocupando el lugar que les correspondía. Su acceso al mundo político, su papel protagonista y dinamizador en la luchas sociales, sus conquistas laborales y legales, convierten a la Segunda República en el régimen que posibilitó el protagonismo de la mujer y el desarrollo del feminismo. El franquismo se encargo a partir de 1939, y durante casi cuarenta años, de sepultarlo por medio de los paredones de ejecución, la cárcel, la represión y el exilio.
Julián Vadillo | Diagonal
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net
Reseña: «El bulldozer negro del general Franco», Pasado y presente, 2016/ Entrevista a Fernando Hernández Sánchez
El Confidencial / Carlos Prieto / 01.04.2016
Que la historia reciente de España se estudia de tapadillo en los colegios es algo que todos hemos vivido y que nadie podrá negar con demasiada convicción. De ese carencia se ocupa el historiador Fernando Hernández Sánchez en su nuevo libro, ‘El bulldozer negro del general Franco’ (Pasado y Presente), o la historia del siglo XX español para jóvenes. Un texto para “nativos digitales” cuyas visiones sobre el franquismo y la Transición son menos edulcoradas y más crudas que las de los típicos textos escolares.
Hérnandez Sánchez, profesor de historia y autor de ensayos de referencia como ‘Guerra y revolución’, no ha pretendido “suplir los manuales escolares” sino “problematizar el pasado, sacar a la luz su faz compleja, contradictoria, poliédrica y, en ocasiones, atroz, sin la cual la historia deja de ser lo que es para convertirse en un cuento”.
PREGUNTA. ¿Por qué no se enseña bien la historia española del siglo XX en los colegios?
RESPUESTA. Hay un primer rango de explicaciones, consistente en lo que alumnos y profesores dicen que ocurre: la extensión de los temarios y la escasez de tiempo son dos de las causas interrelacionadas más invocadas. En cierta medida, es verdad. La Historia Contemporánea -la que se imparte en 4º ESO y 1º Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales- es la única fase de la Historia que permanece abierta, desde la revolución francesa hasta nuestros días. Claro, cuando en el siglo XIX se tipifica la división cuatripartita de la Historia (Antigua, Medieval, Moderna y Contemporánea, con el añadido de la Prehistoria al comienzo de todo), la Bastilla aún humeaba, pero hoy, hablar de Luis XVI y Robespierre como unos contemporáneos parece algo excesivo. Sin embargo, los planes de estudio no se han atrevido a redimensionar el marco cronológico, por lo que es cierto que el docente y sus estudiantes tiene que impartir y asimilar en un tiempo récord procesos complejos como las revoluciones política e industrial, los nacionalismos, el imperialismo, la revolución soviética, los fascismos, las guerras mundiales, la guerra fría, la descolonización… hasta la globalización actual.
Obviando los temas de la República, la guerra civil y el franquismo, cierto profesorado se ahorra controversias desagradables
Como la historia del siglo XX español se localiza, si se sigue estrictamente la programación, en el último trimestre, las excusas para extenderse en todo lo que precede están servidas. Y digo excusas porque nada impide proceder a una selección de contenidos para llegar a este periodo con cierta comodidad. Pero ahí juegan, entonces, las motivaciones (o mejor sería decir, desmotivaciones) ocultas: obviando los temas de la República, la guerra civil y el franquismo, cierto profesorado se ahorra controversias desagradables y, quien sabe, problemas fuera del aula. Quizás porque, como hicieron célebre dos historiadores franceses, Eric Conan y Henry Rousso para el caso de Vichy, esos episodios son para nosotros, como sociedad, “un pasado que no pasa”.
P. ¿Cuáles son las carencias historiográficas más graves?
R. Las hay de dos clases: las que se derivan de la reiteración de errores y lugares comunes, hoy desechados por la investigación realizada en las últimas décadas, y las que son fruto de la invisibilidad de elementos claves para comprender nuestra historia reciente. Resulta evidente la falta de trasposición de la investigación historiográfica actualizada. Aún es escaso el traslado a los manuales de, por ejemplo, los aportes de Herbert Southworth y Paul Preston sobre el golpe de estado; de los trabajos de Ángel Viñas o Enrique Moradiellos sobre la internacionalización del conflicto; de los estudios de Gabriel Cardona o Michel Alpert sobre la dinámica militar; de las reflexiones de Julio Aróstegui, Helen Graham o Alberto Reig Tapia sobre la dinámica política y social; de las conclusiones sobre la violencia y la represión de Julián Casanova, Francisco Espinosa, Francisco Moreno o Ricard Vinyes. La apuesta por un cierto diseño temático tiene como consecuencia la generalización de una visión teleológica -aquella en el que el final está predeterminado por la propia evolución de los acontecimientos-: la indisoluble unión de Segunda República y guerra civil condena a aquella como fatal preámbulo de esta.
La indisoluble unión de Segunda República y guerra civil condena a aquella como fatal preámbulo de esta
El franquismo queda encapsulado en su propia temporalidad, ajeno a su origen en y como agente causante de la guerra civil, como si la dictadura no se hubiese reivindicado hasta el final a sí misma como “el Estado del 18 de julio” y su régimen no hubiera sido, parafraseando a Clausewitz, la continuación de la guerra civil por otros medios. Queda, asimismo, separado de la democracia actual, cuya genealogía se construye sobre su superación, obviando las inercias, las contradicciones y los conflictos insertos en el complejo proceso evolutivo que condujo hasta la democracia. Un acotamiento que con el resurgir de tendencias revisionistas a comienzos del siglo XXI ha dado lugar a que el franquismo haya llegado a ser designado con vergonzantes o ridículos eufemismos: “el régimen anterior” o “el periodo predemocrático”.
Al mismo tiempo, es preciso también resaltar lo que los manuales invisibilizan. Episodios como la entidad y magnitud del exilio, la quiebra cultural sufrida por la expatriación de artistas e intelectuales, la resistencia interior y la llevada a cabo en los territorios ocupados por el Eje durante la segunda guerra mundial, la tragedia de los españoles internados en los campos nazis, las cárceles, las obras públicas y los trabajos forzados, la represión política y las ejecuciones, desde 1939 a 1975, las leyes de excepción y los tribunales especiales (entre ellos, el Tribunal de Orden Público –TOP-), la clandestinidad, el movimiento obrero, las huelgas de Asturias en 1962 o el Proceso 1001, el movimiento estudiantil y vecinal, el reverso del desarrollismo –la migración interior y exterior, las precarias condiciones de vida en los barrios de aluvión-, la Ley de Peligrosidad Social, la censura y la represión moral e intelectual y, en definitiva, la dramática aritmética del franquismo no reciben la atención proporcional para la correcta valoración del precio que se hubo de pagar por la consecución de las libertades.
El franquismo ha llegado a ser designado con vergonzantes o ridículos eufemismos: ‘el régimen anterior’ o ‘el periodo predemocrático’
P. Mencionas varias encuestas a estudiantes que demuestran su precario conocimiento de la historia española reciente. ¿Cómo interpretas esos datos?
R. Como un preocupante déficit no solo cultural, sino también democrático. Algo no se ha hecho bien cuando, de cien alumnos en el ecuador de sus estudios de magisterio encuestados en el curso 2013/14, el 30% no sabía cuántos años estuvo Franco en el poder (creen que menos de 30 años); el 45% desconocía qué fue el maquis; el 71,6% ignoraba en qué consistió el proceso 1.001 (el 19% cree que fue la ejecución de 1.000 presos políticos); el 58% desconocía qué fue el Tribunal de Orden Público; el 79,5% no sabía en qué año se produjeron las últimas ejecuciones en España (casi un 40% desconocía incluso que las hubiera habido); el 47% no sabía en qué año se aprobó la actual Constitución.
Un 98% y un 95% identificó Cuelgamuros y el ‘Guernica’ de Picasso entre los hitos monumentales de nuestro pasado reciente, pero solo un 66% y un 45% respectivamente acertó a contextualizarlos (nadie reconoció ni supo explicar, sin embargo, el monumento a los abogados laboralistas de Atocha y menos del 7% lo hizo con el monumento a la Constitución de 1978). Entre los personajes emblemáticos, solo Felipe González (65%) y Adolfo Suárez (54%) fueron identificados por la mitad o más de los encuestados. Cabe destacar que 8 de cada 10 dijeron desconocer a personalidades relevantes como Dolores Ibárruri, José Antonio Primo de Rivera, Juan Negrín o el general Mola.
Algo no se ha hecho bien cuando el 30% de los alumnos de magisterio no sabe cuántos años estuvo Franco en el poder
Sostengo, en consecuencia, que conviene otorgar a la Historia contemporánea más próxima, aquella que aún ejerce efectos visibles en los niveles social, político y cultural en la sociedad en la que nuestros estudiantes se van a integrar, los privilegios de un trato preferente en nuestro sistema educativo -quizás con un curso específico, como en Francia- con el fin de que se adquieran los conocimientos y se ejerciten los recursos analíticos y críticos que se deben demandar a una ciudadanía activa y comprometida con la democracia y el progreso.
Máxime cuando, como estamos viendo en Europa durante los últimos tiempos, las corrientes populistas y xenófobas que evocan lo peor de la historia reciente parecen cobrar nuevos bríos. La enseñanza de la Historia reciente en la educación secundaria es, a mi juicio, un imperativo cívico.
P. En el libro criticas los lugares comunes de nuestra historia reciente. ¿Cuáles son los más evidentes? ¿Han calado estos lugares comunes?
R. Parto de la base, como dije anteriormente, de que los avances experimentados en la investigación historiográfica puntera no se han incorporado al currículum académico. Solo así se explica que los libros de texto sigan repitiendo, en no pocos casos, errores o lugares comunes que los estudios han arrinconado hace ya años. No es raro seguir leyendo que, bajo la República se produjeron oleadas de huelgas, quemas de iglesias y enfrentamientos armados grupos antagonistas, amalgamando la expresión del legítimo ejercicio de un derecho constitucional con manifestaciones de piromanía anticlerical y actos terroristas, muy al estilo de los discursos coetáneos de Gil Robles. O que el monárquico José Calvo Sotelo, con 12 escaños frente a los 88 de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), era el líder de la oposición en un parlamento con 473 diputados. O que su asesinato fue el desencadenante de la guerra civil, obviando lo que hoy sabemos acerca del tiempo largo de la trama conspirativa, de las directivas del general Mola y de los contratos para el suministro de aviones italianos a los futuros sublevados con fecha previa al 18 de julio.
Los libros de texto sigan repitiendo, en no pocos casos, errores o lugares comunes que los estudios han arrinconado hace ya años
Se abunda en la pendiente violenta en la que acabó por precipitarse la República sin atender a la taxonomía de los hechos y las víctimas que han aportado trabajos como los de González Calleja. Se incide en la fuerte influencia comunista (2 carteras de un total de 11) en los gobiernos del doctor Juan Negrín, o en el fracaso en su benemérita tarea del Comité de No Intervención, impotente para impedir el suministro de material de guerra y técnicos por parte de la Unión Soviética al ejército republicano, y de ayuda alemana e italiana a Franco, como si hubieran sido simultaneas y de idéntica magnitud, pese a los trabajos de Moradiellos y Viñas. Se afirma que la represión en las retaguardias fue parecida y que la guerra desató el odio y la venganza incontrolada, como si toda la violencia hubiese sido irracional, espontánea y carente de raíces. Una teoría del empate sangriento que ha quedado demolida por las aportaciones de Francisco Espinosa, Julián Casanova o Francisco Moreno, entre otros.
Se insiste en la vieja historia del desaire de Franco a Hitler en Hendaya; en el “milagro económico” del desarrollismo –una década de las cuatro que abarcó la dictadura-; en la aparente estabilidad política del régimen frente a una oposición dispersa y desorganizada; y en el relato de una Transición pacífica y modélica en la que el consenso se superpone a una violencia –terrorista y paraestatal- difuminada.
Que el resultado es un arraigo de estos lugares comunes lo demuestra el sondeo que realizó el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en febrero de 2010, con motivo de la entrada en vigor de conocida como ley de memoria histórica. De las tres mil personas que respondieron a su cuestionario, el 40% afirmó que la culpa del estallido de la guerra civil la tuvieron los dos “bandos” por igual y el 36% que ambos causaron las mismas víctimas. El 58% afirmó que “el franquismo tuvo cosas buenas y cosas malas” y un 35% valoró que, con Franco, “había más orden y paz”, aunque a continuación, un 80 y un 88% admitiesen, respectivamente, que durante ese periodo se violaron los derechos humanos y no había libertad de expresión. El 74% creía que la Transición constituye un motivo de orgullo para los españoles, aunque el 56% ignorase cuándo se aprobó la constitución. Como dato revelador, el 69% afirmó que recibieron poca o ninguna información sobre la guerra civil en el colegio o el instituto.
La teoría del empate sangriento que ha quedado demolida por las aportaciones de historiadores como Casanova
P. ¿Se ha dulcificado nuestra visión del franquismo? ¿Por qué?
R. Digamos que se ha banalizado. El alejamiento en el tiempo y el inexorable trabajo de la biología, acabando con las generaciones que lo vivieron, puede conducir a un desdibujamiento de sus aristas. Pero no hay que perder la perspectiva: a pesar de los cambios de apariencia experimentados en su larga existencia, el franquismo se mantuvo invariable en aspectos como la negación de las libertades básicas y de la pluralidad de partidos, la concentración de todo el poder en manos del dictador y el carácter centralista de un Estado donde no cabían ni la divergencia de intereses de clase, ni la diversidad de realidades nacionales o regionales. Francisco Franco acumuló en su persona la mayor concentración de poder de la historia contemporánea de España desde los tiempos de la monarquía absolutista de Fernando VII. Y lo ejerció con iguales o superiores dosis de despotismo.
Franco ejerció con iguales o superiores dosis de despotismo que Fernando VII
Todos los ingredientes del franquismo permanecieron inalterados, aunque dada su dilatada duración, se hizo necesario que mutaran algunas de sus formas externas. Su plena identificación original con el fascismo dio paso, por motivos evidentes, a expresiones menos chirriantes en la búsqueda de la necesaria respetabilidad internacional durante la guerra fría, en un mundo en el que los saludos a la romana y los gritos de ritual habían quedado sepultados bajo los escombros de las águilas y las fasces de piedra.
El proceso estuvo guiado por un interés de adecuación y supervivencia, como las adaptaciones que obligan a las especies animales a aclimatarse a los cambios en el entorno o desaparecer. Pueden modificarse las apariencias externas, suavizarse los colmillos, hacerse retráctiles las garras y suavizarse la piel escamada pero, bajo ella, el reptil permanece. Resulta curioso que, para determinados analistas, el franquismo se beneficie de una mirada absolutoria por el hecho de que llegara a viejo. Ninguno de ellos, seguro, dudaría de que en la base del sistema soviético, ya fuera en la época de Lenin y Stalin o de sus sucesores, Khruschev o Brezniev, y a pesar de las evidentes diferencias entre sus respectivos estilos de ejercicio del poder, existiera otra cosa que no fuera el comunismo. Pero, al parecer, como rezaba la propaganda del Ministerio de Información y Turismo de la época, Spain is different.
El franquismo no puede quedar asociado al concepto de paz
El franquismo no puede quedar asociado al concepto de paz del que participan las sociedades civiles basadas en la libertad y el entendimiento democrático. En el imaginario colectivo, el recuerdo del baño de sangre original; el silencio de los vencidos, heredado por la generación de sus hijos; el desapego por la política; la tolerancia con la corrupción; la general presunción de deshonestidad en los gobernantes de cualquier tendencia, pero sin que una coherente reacción colectiva destinada a erradicarla; la consolidación, en definitiva, de un bajo nivel de exigencia para con los representantes públicos y de ejercicio crítico por parte de la ciudadanía es la herencia que la sociedad española debe a Franco mucho tiempo después de su muerte.
¿Una comisión de la verdad en España con la impunidad intacta? No, gracias / Xulio García Bilbao
Respeto a mis amigos que han firmado en favor de una “Comisión de la Verdad” de los crímenes del franquismo; pero lo siento. Yo no apoyo ni entiendo esa iniciativa, ¿De que estamos hablando?
Una comisión de la Verdad ¿Dónde? ¿En el Congreso? A lo mejor la preside Pablo Casado, ¿En el Senado? quizás la presida Rita Barberá, ¿Acaso dudáis de que no sería así?
¿En el Ayuntamiento de Madrid? quizás la dirija el concejal Fanjul, biznieto del general o un tal Percival Manglano, alguien que como saben, ha demostrado ser muy “sensible” a estos temas.
A lo mejor es una comisión de expertos, y eligen a Stanley Payne o peor, a Pío Moa. También, como hemos visto recientemente, nos podemos llevar una sorpresa con Antonio Elorza y sus recientes opiniones sobre todo esto. Por cierto, Elorza, gran amigo de los promotores de la comisión de la Verdad.
Ya hemos visto como actuaría en España una comisión de la verdad. Ya lo hemos visto al ver como tratan a la Cátedra Complutense de Memoria Histórica del siglo XX (CCMHSXX) con el tema de la retirada de las calles franquistas en Madrid. Ya hemos visto como son recogidas y aceptadas por los medios de comunicación sus opiniones, como son despreciadas, como son manipuladas, dadas la vuelta.
Una comisión de la verdad a cambio de continuar con la impunidad, con el franquismo legal e institucionalizado, sin anular los referéndum franquistas que trajeron la monarquía, sin declarar ilegal el franquismo, sus tribunales y sentencias… una comisión de la verdad, no sirve para nada.
Los crímenes del franquismo son los mejor documentados de la historia. Tenemos enormes dosis de verdad en libros, publicaciones, miles de documentos y documentales… Seguiremos investigando, pero no es precisamente VERDAD lo que necesitamos con más urgencia.
NECESITAMOS JUSTICIA, y perdónenme, la necesitamos AQUÍ; y para ello, necesitamos que se anule de una maldita vez la ley de Amnistía de 1977. Todo lo que no sea eso, sera repartir carguitos, o acabar hablando de Paracuellos, Y yo no paso por ahí.
Y por eso, yo no firmo la primera cosa que me ponen delante.
Xulio García
Video de la V Marcha Memorial Batalla de Guadalajara
Himno de la XI BI «Doce Brigada Bandera de gloria. Somos hermanos de España e Italia»
«Doce Brigada Bandera de gloria. Somos hermanos de España e Italia»
Letra: García y García / Música: Vittorio Cao
Doce Brigada, bandera de gloria,
Doce Brigada, arrojo y valor.
Garibaldinos en pie y adelante,
por la victoria del pueblo español.
Tienes la fe que destroza trincheras,
tienes del pueblo el mando y timón.
Oh, Garibaldi, tu nombre resuena
como la base de nuestra redención
Somos hermanos de España e Italia,
todos luchamos con igual valor
ante la muerte, el honor y la gloria,
pechos iguales y un mismo corazón.
En tu camino dejaste a la historia,
duras derrotas al fascio traidor;
tu nombre corre las líneas facciosas
llevando a ellas espanto y terror.
Duros los puños en tromba ataquemos
la bestia inmunda que España invadió.
Que nuestro emblema se clave en la tumba
del asesino que al pueblo vendió.
Somos hermanos de España e Italia,
todos luchamos con igual valor
ante la muerte, el honor y la gloria,
pechos iguales y un mismo corazón.
Hijos de acero del pueblo italiano
hombres que saben cumplir su deber,
vuestra conducta señaló el camino
a nuestro pueblo que sabrá vencer.
Tras de los mares, en la esclava Italia,
vuestros hermanos que el fascio aplastó,
saben que vuestra victoria en España
será la aurora de su liberación.
Somos hermanos de España e Italia,
todos luchamos con igual valor
ante la muerte, el honor y la gloria,
pechos iguales y un mismo corazón.
Vendrán mañana las duras batallas,
se oirán de nuevo rugir el canon,
mas ni las balas ni bombas traidoras
harán que tiemble tu bravo corazón.
Doce Brigada, bandera de gloria.
Doce Brigada, arrojo y valor.
Garibaldinos en pie y adelante
por la victoria del pueblo español.
Somos hermanos de España e Italia,
todos luchamos con igual valor
ante la muerte, el honor y la gloria,
pechos iguales y un mismo corazón.

La marcha memorial volvió a recordar la batalla de Guadalajara

Torija 12/03/2016 FMGU.- Por quinto año consecutivo, el Foro por la Memoria de Guadalajara y la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI) han organizado la Marcha Memorial Batalla de Guadalajara, con objeto de visitar los escenarios bélicos de la que es considerada como “la primera derrota del fascismo” en los campos de batalla, así como para rememorar el heroísmo y entrega de los que allí lucharon.
Al evento se han sumado como colaboradores otros colectivos, partidos y sindicatos, como CNT, PCE, UJCE, Ahora Brihuega, y la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, así como numerosos ciudadanos.
Como en años anteriores, el punto de encuentro fue Torija, donde los asistentes recibieron un saludo del alcalde, Rubén Garcia, así como de los organizadores.
La ruta elegida este año se centró en la localidad alcarreña de Trijueque y rememoró los primeros enfrentamientos de la segunda fase de la batalla, el 9 y 10 de marzo de 1937, con la llegada de la avanzadílla fascista del CTV a las posiciones defendidas por la XI Brigada Internacional, y concretamente el lugar donde luchó el batallón Edgar André , compuesto por voluntarios principalmente alemanes.
En el lugar donde se encontraban sus trincheras, los organizadores relataron lo allí ocurrido hace 79 años, e incluso se leyó un texto escrito por uno de sus protagonistas. Tras ello, los participantes acudieron a otro punto del recorrido, donde se conservan apenas unos metros de la zanja antitanque contruída por los ingenieros republicanos poco antes de la batalla , y que impidió el avance de las tanquetas italianas. En este lugar, el presidente del Foro de Guadalajara, Pedro Garcia, dio una explicación sobre como afrontaban las tanquetas Ansaldo italianas este tipo de obstáculos y como pudieron ser derrotadas.
A continuación la marcha se trasladó a Brihuega donde primeramente se dió una explicación desde el mirador en la cota 709, Finalmente, la Marcha memorial finalizó en la tapia exterior del cementerio. En este lugar, primeramente se hizo un homenaje a Tomás Vicente Lorente, teniente de milicias que participó en la batalla de Guadalajara. Hortensia Corral, en nombre de la familia, recogió emocionada una placa entregada por el presidente del Foro, Pedro Garcia, donde se honraba su memoria “en ausencia del, gobierno legítimo de la República”, El Foro ha entregado ya más de una veintena de diplomas a veteranos y familiares de victimas del franquismo y luchadores por la libertad y la justicia social. Se da la circunstancia de que el homenajeado es uno de los antifascistas asesinado en el cementerio de Guadalajara cuyos restos han sido exhumados en fechas pasadas junto a Timoteo Mendieta Alcalá. Según los miembros del Foro, “así, además de rescatar sus restos físicos, algo muy importante sin duda, también se rescata al menos una parte de la memoria de su lucha por la libertad y por la justicia social”.
El evento entró en su recta final con un homenaje y reivindicación de los antifascistas asesinados en Brihuega, con las intervenciones de representantes de Ahora Brihuega, CNT, PCE, y el remate de Arturo Peinado, presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, en un discurso contra el modelo español de impunidad de los crímenes franquismo.
El año que viene, se cumplirá el 80 aniversario de la batalla y se prepararán al respeto numerosos eventos.
Reacciones a un homenaje a los deportados a los campos nazis en Toledo / Foro por la Memoria de Castilla La Mancha
Hace unas semanas, el Foro por la Memoria de Toledo en unión a otras instituciones logró la instalación de una estela que recuerda a los deportados de Toledo muertos en los campos nazis. Este homenaje sencillo ha provocado una reacción revisionista. Recordar a los deportados asesinados y pasados por el crematorio de Mathausen exige, según un artículo publicado en ABC, ser compensado por el recuerdo a los que murieron por haber luchado voluntariamente junto al III Reich en ejercicio de su «libertad». No es un caso de brutal equidistancia, es algo mucho peor, pues lo que esconde es claramente la legitimación —por anticomunista— de Hitler. El Foro responde:

Vestir el uniforme nazi fue ejercicio de libertad de conciencia, y haber caído en la lucha o hecho prisionero, ameritaría ser recordado en pie de igualdad a las víctimas de la Deportación, pues el anticomunismo lo justifica todo según lo defendido en el artículo de ABC.
Apelar a la libertad de conciencia para defender la participación voluntaria en el ejército nazi en una guerra de agresión, es algo que solo muestra la degradación moral de quien tal cosa defiende. Hacerlo como reacción a la instalación de una placa homenaje a quienes murieron en los campos nazis es, además, indecente. No es una afirmación retórica, por tres veces repite tal juicio en el ABC el sr. Girona Hernández en su artículo «Ecos imborrables de la historia» (ABC Toledo, 05/03/2016). El anticomunismo, a lo que se ve, justifica todo, hasta la decisión del Tercer Reich de arrastrar al mundo a la mayor matanza de la historia humana. El carácter «romántico» de la División Azul, el simpático afán de «devolución de la visita», pero sobre todo la pretensión de que el juramento a Hitler se limitaba a la «justificada» lucha anticomunista son parte de los mitos del franquismo ampliamente repetidos en el revisionismo actual.
El juramento de los «divisionarios» españoles decía, efectivamente:
“¿Juráis ante Dios y por vuestro honor de españoles absoluta obediencia al jefe supremo del ejército alemán, Adolf Hitler, en su lucha contra el bolchevismo y que combatiréis como valientes soldados dispuestos a dar vuestra vida en cada momento por cumplir este juramento?”
Ampliemos el foco. ¿Cuál era el juramento de las Waffen SS? Pues practicamente el mismo:
“Juro por Dios obediencia incondicional como un soldado valiente que quiere estar preparado en todo momento para dar su vida en la lucha contra el bolchevismo al comandante supremo de la Wehrmacht, Adolf Hitler.”
Los campos nazis, la guerra de agresión y la política de exterminio del nazismo no fueron ejercicio de «libertad de conciencia», fueron crímenes contra la Humanidad reconocidos internacionalmente. No hay aquí equidistancia posible, no ha lugar escuchar las razones de conciencia de los nazis para llevar a cabo su exterminio. Cuando se estudia lo sucedido en los campos y en las tierras de la URSS sometidas a la guerra total, los argumentos de los genocidas se reproducen para poder conocer las dimensiones del horror y para mostrar la lógica criminal del exterminio, pero no se apela a la «objetividad» o a la «equidistancia» moral.
El Tercer Reich dejó morir de hambre a más de tres millones de prisioneros de guerra soviéticos; olvidar eso y molestarse por la falta de comodidades en un campos de prisioneros en la dura postguerra de la URSS, campos de los que volvieron pese a todo una gran proporción de los prisioneros, es retorcer la historia para perpetuar el ditado de noche y niebla. Hay una diferencia enorme entre un campo de internamiento y trabajo y un campo de exterminio. Primo Levi, miembro de la resistencia italiana deportado a Auswitchz lo ha dejado plasmado por escrito en obras estremecedoras que son de obligada lectura en los colegios italianos.
¿Qué podemos esperar de sujetos que desprecian la propia historia cercana de prisiones y campos de muerte como los existentes en Ocaña, Uclés, Quintanar donde fueron asesinados por hambre, tortura o ejecutados miles de toledanos de toda condición? Ante esto ni una reacción moral, pero basta recordar a los deportados a un campo nazi que hasta 2016 han permanecido en el olvido, para que se exija reconocimiento a los que de forma voluntaria vistieron el uniforme de la Wehrmacht. En realidad no nos extraña este vómito moral en un medio, el ABC, que rindió homenaje en portada a ese gran líder anticomunista que fue Adolfo Hitler.
Toledo vio sus calles bombardeadas y a sus habitantes asesinados por tropas alemanas, pero a lo que se ve estuvieron en misión humanitaria, obligados por su conciencia. Toledo recibió también la visita de Heinrich Himmler en 1940 al paso alegre de la paz; le acompañó su ayudante el coronel de las SS Karl Wolf o el ayudante de Menguele, Wolfgang Gerhard y otros sujetos de la plana mayor de las SS y el SD. Recorrieron el Alcázar de la mano de Moscardó y del alcalde de Toledo, de todas las autoridades locales, de apellidos hoy muy vivos en la política local y a lo que se ve muy orgullosos todos de sus amistades y fraternidad con la cúpula nazi responsable del Holocausto y la Guerra de Agresión, al fin y al cabo España fue el único lugar en el que pervivió una victoria de Hitler, las otra guerras las perdió, la nuestra no; de hecho, sin la intervención alemana del día 25 de julio de 1936, el golpe fracasado hubiera acabado por ser dominado, habida cuenta del bloqueo del Estrecho por la heroica Armada de la República Española, sólo una intervención extranjera pudo derrotar a la República.
Le recomendamos a los espíritus sensibles que no soportan el modesto homenaje a nuestros deportados, que organicen efectivamente un acto de desagravio y recuerdo a los nazis y sus aliados caídos por la «libertad de España» como rezan las estelas de la Legión Condor. Que hagan visibles las fotos de tan olvidada visita de la cúpula de las SS, que se vea bien clara la infame presencia en Toledo de estos sujetos y sus hermanos españoles de jauría —son las palabras de Himmler en el funeral de esa víctima del terrorismo que fue Reinhardt Heydricht—, que aprovechen para intentar rescatar sus motivaciones anticomunistas para sus actos criminales. Pueden invitar a Andrea Levy, del Partido Popular, o al Embajador de Israel, o a los representantes de las Comunidades Judías de España, o a los embajadores de Francia, Inglaterra o Italia: seguro que comprenderán de inmediato las razones de al ver los uniformes FeldGrau y las cruces de hierro de los veteranos que juraron fidelidad a Hitler.
Es sabido que la impunidad de los crímenes contra la Humanidad acaba por envilecer a las sociedades que se ven sometidas, ver impunes a los verdugos, triunfantes sus ideas y socialmente reconocidos a los que se beneficiaron de los crímenes, lleva a muchos a no saber moverse moralmente. El nazismo, como el fascismo, o la variante hispana del totalitarismo, el nacional-catolicismo, no precisaban traicionar sus ideales para devenir genocidas, estaba en su propia esencia y definición. Es por ello que en una contienda como la española o la guerra mundial 39-45 debería ser muy fácil orientarse, basta con preguntar ¿en que lado estaban los nazis? Pues bien, las personas decentes está claro que deben estar enfrente. Aquí no hay equidistancia que valga. Churchill lo tuvo claro. Parece que el sr. Girona Hernández no tanto.
V MARCHA MEMORIAL BATALLA DE GUADALAJARA
V MARCHA MEMORIAL BATALLA DE GUADALAJARA
Guadalajara. Primera derrota del fascismo

12 Marzo 2016
Organiza: Foro por la Memoria Guadalajara. Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales
Colabora: Ahora Brihuega, CNT-AIT, PCE, UJCE
Punto de encuentro: Plaza Mayor de Torija (10.00 h)
ITINERARIO (Sometido a cambios según número de participantes y climatología)
10.00 Torija. Plaza del ayuntamiento. Recepción en la antigua comandancia militar. Información sobre la localidad y sobre el itinerario.
10.30. 12.00. Salida hacia N-II. Visita de las trincheras del batallón Edgar André en la zona de la Beltraneja. Dependiendo de la climatología, visita a zanja antitanque en Trijueque.
12.00-13.00. Mirador sobre Brihuega. Cota 709. Explicación sobre el terreno.
13.30-14.00. Llegada a Brihuega y marcha a la zona del castillo. Acto en el muro de las ejecuciones .
14.00. Se habilitará un lugar para poder almorzar en Brihuega. (Es necesario llevar comida y bebida)
Fin de la visita.
La visita se realizará en coches particulares de los participantes.
El Foro proporcionará itinerarios por escrito a los participantes y ofrecerá guía y explicaciones en cada punto escogido.
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