VIII Marcha memorial batalla de Guadalajara

Sábado, 16 de marzo de 2019 Torija, Brihuega (Guadalajara)
Foro por la Memoria de Guadalajara, (FMGU) , Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, (AABI)  Agradecimientos: Ayuntamiento de Brihuega, Ayuntamiento de Torija. Pedro Aguilar. Enrique Díaz

Este año la marcha memorial ha recorrido lugares de Torija para comparar las fotos historicas con el mismo lugar en la actualidad

Presentación del la marcha, por Foro por la Memoria y AABI, con la presencia del Alcalde de Torija y Eusebio Robles por la JCCM. Frente al edificio de la antigua comandancia republicana, FMGU

Presentación del la marcha, por Foro por la Memoria y AABI, con la presencia del Alcalde de Torija y Eusebio Robles por la JCCM. Frente al edificio de la antigua comandancia republicana, FMGU

torija 7 julio 37

9/07/1937. Tropas republicanas reciben a escritores visitantes del II Congreso de Intelectuales antifascistas, En la ventana Gerda Taro. Foto: Archivo PCE

52702776_2142719162489200_2739406948288954368_n

torija 0005

Otro aspecto de la plaza mayor de Torija durante la batalla, anterior al bombardeo Foto del folleto Guadalajara, editado en 1937 por el Comisariado de Guerra

 

torija 0002

Picota y casas colindantes destruídas tras el bombardeo del 16 de marzo, Foto: archivo ABC

ccd59d91-58f6-4a3e-8ea0-5fb753b11fcd

El periodista Pedro Aguilar explica el bombardeo en el mismo punto, frente a la que era la casa de su familia. FMGU

WhatsApp Image 2019-03-16 at 23.50.24

Recorrido por la calle Mesones con la picota al fondo. FMGU

WhatsApp Image 2019-03-16 at 23.43.23

Bajando por la calle Mesones. FMGU

WhatsApp Image 2019-03-16 at 23.39.44

El periodista Pedro Aguilar, guia de la visita, nos señala una de las casas que fue destruidas durante el bombardeo. FMGU

torija 00013

El poeta Miguel Hernández leyó su poema Sanguinario Mussolini, durante su visita en 1937. Varias estrofas del poema fueron leidas en directo durante esta nueva visita,

torija 00023

Azaña, Negrin y otros miembros del gobierno republicano visitan Torija el 13/11/1937 Foto: Aguayo. AGA

34aa2cee-e902-47b4-8061-4cb42747269d-1-e1552859877136.jpg

Los asistentes a la marcha, en el mismo lugar. FMGU

b04da2a3-187a-4104-b9cc-2f18c37ae887

Los asistentes a la marcha reciben una explicación frente al parador donde se hizo el desfile FMGU

 

Visita a Brihuega. Museo de Historia de Brihuega, Agradecimientos: Ayuntamiento de Brihuega.

 

 

 

 

 

 

FMGU, 03/03/2019.- Mujeres Libres de Guadalajara y la Plataforma Feminista de Guadalajara han rendido hoy un homenaje a las mujeres asesinadas por el franquismo.

8fe20dc8-0db5-4db0-9723-cc6b84850ddb-1.jpg
El acto ha tenido lugar en el Cementerio municipal de Guadalajara, con el descubrimiento de una placa en el denominado patio cuarto y ha contado con numeroso público.

La placa feminista se suma a las que ya han sido colocadas por las organizaciones UGT, CNT, PSOE y PCE que fueron colocadas a lo largo del año 2018 gracias a la aprobación de una moción en el Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara en el que se acordaba además  la colocación de una placa institucional con todos los nombres de las personas ejecutadas o muertas en prisión en la inmediata posguerra.

chus mujeres.png

Ese acuerdo sigue sin desarrollar por el equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento de Guadalajara, que se ha negado en repetidas ocasiones pese al acuerdo plenario, como ya hemos denunciado en varias ocasiones.
https://www.pscp.tv/w/1DXxyaAbkmexM?t=18s

La colocación de placas colectivas en este patio del cementerio, donde se encuentra una de las dos fosas comunes con víctimas del franquismo del cementerio de Guadalajara ha sido una iniciativa del Foro por la Memoria, quienes también aportado las listas de victimas a las diversas organizaciones. “Todo ello en espera de que el equipo de gobierno ponga la placa institucional con los nombres de todos, a la que no renunciamos, pero que tiene que ser institucional, así este lugar pasará a ser lo que debe ser: un espacio de memoria, y no sólo un jardín, como es actualmente “, ha dicho Xulio García, portavoz del Foro por la Memoria.

mujeres.png El acto estuvo acompañado por la música de una violoncellista que interpretó entre otros, “El cant dels ocells” de Pau Casal, A continuación se leyó un comunicado de las organizaciones feministas, e intervino Ascensión Florián, del Foro por la Memoria de Guadalajara, recordando que el número de mujeres represaliadas por la dictadura en nuestra provincia supera a las 600, y además de las 15 asesinadas,  recordó las más de una docena de presas muertas en las cárceles de nuestra provincia por las terribles condiciones de la prisión. ascension florian mujeres.pngA continuación  se produjo  emocionadamente la lectura de los nombres de las 15 mujeres que fueron ejecutadas.  Tras descubrirse la placa a las mujeres asesinadas, intervino la veterana Emilia Cañadas, hija del alcalde republicano Antonio Cañadas y presidenta del Foro,  quien animó a las asistentes a finalizar el acto con el canto de la Internacional

colocacion mujeres.pngEl acto memorial de las feministas alcarreñas se encuadra dentro de las actividades de toda esta semana de rebeldía en nuestra provincia, con motivo de 8 de marzo , dia de la mujer que incluyen las Jornadas Feministas y culminarán con la huelga
https://twitter.com/PlatfeministaGu?s=08

QUIENES ERAN:

JUAN LÓPEZ VILLARREAL, EL MAESTRO DE TORDELPALO

Sandra López Bardaji

Hoy me encuentro aquí escribiendo estas palabras llenas de amor y de admiración hacia mi bisabuelo, Juan López Villarreal, más conocido como “Varela”, que fue maestro en Betanzos (Galicia), Beteta (Castilla-La Mancha), Garganta de los Montes (Madrid), y ya por tierras del antiguo Señorío de Molina de Aragón, en Pinilla de Molina y Morenilla, y tantos otros lugares que aún debo descubrir. Su último destino fue el más largo, Tordelpalo, en la fría Celtiberia. Allí llegó en 1928 con su mujer Teresa -”La Coja”- y su hijo Miguel -”Tordelpalo”-.

Una siempre quiere saber de su historia familiar, ¿de dónde viene? ¿qué pasó? y así comienza este relato, un homenaje a mi abuelo Miguel que tanto sufrió por no saber y no querer preguntar. Una crónica de una época difícil, la que les tocó vivir, donde las ideas eran la excusa; en mi incansable búsqueda, todavía inconclusa, he encontrado historias fascinantes y he percibido pasión de Juan por la enseñanza y su lucha por lo que él creía justo, lo que él no sabía era el alto precio que iba a pagar. La guadaña de la desmemoria y la represión.

Cuando llegó a esta escuela de Tordelpalo, vio todas las carencias que tenía y en repetidas ocasiones realizó solicitudes para conseguir materiales para la misma. De gran simbolismo fue una carta escrita por los escolares, solicitando un mapamundi. Esa solicitud fue aprobada y les facilitaron una esfera terrestre valorada en 55 pesetas; esta era la calidad moral de mi bisabuelo, implicando a los alumnos en sus peticiones -y luego nos sermonean con aprendizajes cooperativos en las escuelas del siglo XXI!!-; en realidad era una estrategia para ser escuchado, ya que en anteriores escuelas también las realizó y fueron desoídas -gobiernos que dedicaban más dinero a las guerras que a la educación-. Le funcionó, y si no conseguía un libro, el lo compraba para el aula.

He tenido el placer de conocer a la hermana de alguna de sus alumnas, Doña Alejandrina, una persona maravillosa, que me cuenta que no solo consiguió esos materiales, también seis pupitres nuevos -bipersonales y con tinteros-, y pizarras, y que la escuela era la envidia de las de alrededor y que su maestro se desvivía porque ellos aprendieran. Y como “Varela” se quedaba algunas noches con su padre enseñándole raíces cuadradas. También plantó una chopera con ellos y montó una carpintería anexionada a la escuela y como en otras lugares en los que había estado, daba clases a adultos, ahora nos parece normal que nuestros padres sepan leer y escribir, en esos años y en el mundo rural esa no era la norma, desgraciadamente era la excepción (entre un 40-50% en el período de Entreguerras).

La idea de la chopera venía de un anterior destino, Pinilla de Molina, donde celebró el Día del Árbol, una jornada de conmemoración al monarca Alfonso XIII, donde se premiaba al niño que mejor cuidara su chopo con una 1 peseta, y en Tordelpalo lo llevó un paso más allá con el tema de la carpintería. Para Juan era de vital importancia que no solo aprendieran números y letras sino que supieran desenvolverse en los quehaceres cotidianos del campo y así me lo relata también Petra, hermana de uno de sus alumnos. El pensaba que una escuela no la ganaba un profesor por una oposición, el sabía que la escuela se la tenía que ganar con compromiso, y en varios de sus artículos deja constancia de ello.

Parece mentira que en 1928 se preocuparan tanto de la escuela rural, hoy prácticamente extinguida, si el viera que casi todos su destinos ya no tienen escuela, que hay niños que hacen kilómetros en bus para poder tener un futuro mejor, y que se nos están muriendo entre los dedos todos los pueblos… ¿qué pensarías? Sé que aún me aguardan muchas historias y documentos, seguiremos buscando y te encontraremos. Con tus defectos y virtudes. Memoria de una época, dura, polarizada, pero ilusionante. Juan, mi bisabuelo, un pequeño pero grande retazo en la memoria, la historia social, oscura, de las clases humildes. Habrá más capítulos, de eso estoy segura.

Sandra López Bardají

VARELA.  EL MAESTRO DE TORDELPALO.

En mi familia siempre hemos tenido mucho aprecio a un maestro que estuvo en el pueblo, se llamaba Juan López Villareal pero se le conocía con el nombre de de Varela.  Vivíamos puerta con puerta.

Mi padre, Juan López se hizo muy amigo del maestro Varela. Por las tardes de invierno, en las trasnochadas se juntaban y el maestro le enseñaba raíces cuadradas, matemáticas… compraba libros y le explicaba.  Mi padre tenía base de leer,  escribir y tenía conocimiento de matemáticas pero éste maestro le enseñó muchas más cosas.

El maestro hizo mucho por los niños del pueblo y por todos los habitantes.  Hizo solicitudes de material para la escuela, libros, cuadernos, mesas, sillas, mapas, plumillas, pizarras muy grandes, armarios y también montó una carpintería dentro de la escuela para enseñar a sus alumnos.  Solicitó plantar una arboleda de chopos en el arroyo detrás de la balsa y durante el recreo  los niños se hacían cargo de ir a regarlos. Cada niño tenía bajo su responsabilidad unos cuantos arboles. La arboleda era el orgullo del pueblo, se hicieron muy grandes. Esos árboles se utilizaban para madera, para venderlos. Se talaban los más grandes y con las ramas se volvían a plantar nuevos. El pueblo se benefició durante muchos años de su madera.

Relatado por Alejandrina López Orea

EL PORTAVOZ DE LAS IZQUIERDAS

En mi afán por buscar hechos e historias relacionadas con Tordelpalo, tuve por primera vez conciencia de Juan López Villarrealhace ya un par de años, y desde entonces lo tenía guardado con el sobrenombre de “Portavoz de las izquierdas”, por ser el nombre del  seminario donde encontré sus escritos por primera vez. Son estos unos escritos muy críticos con las derechas de aquel momento, un periodo donde un año después iba a estallar una cruenta guerra entre españoles.

Que una persona con esa audacia literaria pudiera escribir desde una aldea llamada Tordelpalo era todo intriga para mí y desasosiego por lo que pudo ser de él. Intenté preguntar quién era, pero por el nombre de Juan no era conocido. Únicamente, Jesús Mari, me comento alguna historia familiar, algo confusa en el tiempo, que no se podía relacionar todavía con él.

“Cuando estallo la guerra, se llevó la llave de la iglesia para que nadie entrara ni tocara nada. En los primeros días del comienzo de la guerra civil, cuando Molina estaba en el bando republicano, bajo el tío Felix Segovia a Molina a comprar alguna cosa para un arado y los republicanos lo retuvieron en Molina. Lo debió de ver el maestro, le comento que hacía ahí y consiguió que le soltarán y que marchara a Tordelpalo.” “Y les mando que le acompañaran al pueblo para que lo le pasará nada”.

En posteriores indagaciones encontré las cartas de los niños de la escuela de Tordelpalo, que fueron publicadas en el blog, pero únicamente la de que publiqué en Enero de 2018, estaba firmada por Juan, y esa fue la conexión entre Sandra (biznieta de Juan) y el pueblo de Tordelpalo.

“El gobernador y los niños ”             26 Abril 1929           [Consultar]

“Admirable ejemplo de caridad”.     6 Diciembre 1929     [Consultar]

Ahora, gracias a Sandra, Alejandrina, Petra, sé mucho más de un hombre “Varela”, apodo probablemente procedente de un escritor coetáneo suyo, que se implicó con un  proyecto de sociedad, con su labor de docente, y que nos dejó parte de su pensamiento en multitud de periódicos. Algunas de sus obras persisten en la memoria colectiva de los mayores del pueblo, la esfera, el mapa mudo, la carpintería que estaba en el cuarto pequeño que había en la escuela.

Juan nació en 1876 en Villanueva de Alcorón, un pueblo del señorío de Molina que está de actualidad porque va a perder la farmacia que les da servicio. Sin embargo el no era ajeno a Tordelpalo. Sus abuelos paternos eran de Anchuela (Mauricio López Sanz) y Tordelpalo (María del Rey Gómez), y se casaron en la parroquia de la Asunción en 1828. Su padre Hilario tuvo al menos un hermano llamado Ángel López del Rey, que también caso en Tordelpalo, y estuvo viviendo allí al menos hasta 1884, cuando renunció a la plaza de estanquero de este pueblo.

En Tordelpalo sigo buscando pistas suyas, y  por el momento algo vamos encontrando:

  • libros que estuvieron en sus manos cuando fue maestro.
  • Una carta dirigida a él fechada en 1918, cuando era maestro en Garganta, nada menos que firmada porRafael Gasset. (Tío de José Ortega y Gasset)

Este verano, cuando paséis por el bar de la asociación, tendremos copia de cuantas cartas, informaciones sobre el encontremos…  para que lo conozcáis un poco más, pero con la ilusión que más personas puedan aportar alguna información más.

0

Ficha de Juan López Villareal en los ficheros de Solidaridad Democrática Española, SDE, (Fundación Largo Caballero) Donde se indica que tiene 64 años y se encuentra “enfermo y agotado” a su llegada al exilio francés al pueblo de Saint Magne (Gironde).

VIII Marcha memorial batalla de Guadalajara

Sábado, 16 de marzo de 2019
Punto de encuentro: Plaza Mayor de Torija, (Guadalajara) 11 h
Convoca: Foro por la Memoria de Guadalajara, (FMGU) Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, (AABI)  Colabora: Ayto de Brihuega, Ayto de Torija

Contacto: foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

 

Cartel VIII Marcha Guadalajara 2019 (1).jpg

Calle_boixareu_Rivera

LAS CALLES FRANQUISTAS EN GUADALAJARA

Las asociaciones memorialistas lamentamos la falta de coordinación para hacer las listas de calles que incumplen la ley.

FMGU- 10/02/2019.- En días pasados, el Ministerio de Justicia a través de la Dirección General de Memoria Histórica ha enviado cartas a más de 600 municipios de toda España reclamando que se eliminen los símbolos y calles que ensalcen la dictadura. Algo que era una histórica reclamación de muchos colectivos memorialistas y partidos políticos desde los inicios de la democracia. Sin embargo, las cartas enviadas demuestran que los listados utilizados, procedentes del INE, no estaban en absoluto actualizados, pues mucha de las localidades a las que se ha reclamado el cambio de nombre de calles franquistas ya las habían eliminado, y por el contrario, no se han citado otros pueblos que tienen todavía esos vestigios y calles franquistas. Tampoco se han tenido en cuenta muchísimas calles de toda España adaptándose a lo marcado por la Ley de Memoria Histórica gracias al senador de Compromís Carles Mulet u otras iniciativas.

El 24 de octubre de 2018, el Foro por la Memoria tuvimos una reunión con el subdelegado del Gobierno de Guadalajara para hacerle entrega de una serie de reivindicaciones en materia de memoria histórica; entre ellas se encontraba una lista de cargos públicos represaliados, en el deseo de que fueran homenajeados, Asimismo dimos conocimiento de varios ayuntamientos de nuestra provincia especialmente beligerantes con el cambio de calles dedicadas a golpistas, como es el caso de Peñalver, Atienza, y especialmente Guadalajara capital.

Ante los listados de pueblos que poseen calles franquistas de Guadalajara que se han conocido por la prensa, desde el Foro por la Memoria Guadalajara deseamos aportar las siguientes. Nos gustaría que se tuviera en cuenta a las asociaciones y colectivos que llevamos años trabajando,

LISTA DE CALLES FRANQUISTAS PROVINCIA DE GUADALAJARA

(Foro por la Memoria Guadalajara, sobre el catastro de 2018, muchas corresponden a entidades menores y pueden no contener ningún inmueble)


Adobes:
Plaza de Jose Antonio, Calle de José Antonio

Almonacid de Zorita, Avenida de José Antonio Primo de Rivera , Avenida de los Caidos, Calle Calvo Sotelo,

 Albalate de Zorita, Calle Ortiz de Zárate, Avda José Antonio,

Alcolea del Pinar: Calle José Antonio (en Garbajosa)
(Alcalde comprometido a cambiarla ante la petición de Compromís).

Almoguera: Plaza de José Antonio

Aranzueque; Calle José Antonio, calle Calvo Sotelo; calle general Mola, Calle Generalisimo 

Atanzón: Plaza de Generalísimo

Atienza: calle general Franco, Calle Héctor Vázquez,

Auñón: Calle José Antonio

Berninches: Plaza del Caudillo

Bujalaro: Calle Alberto Martín-Artajo

Caspueñas: Calle José Antonio, Plaza del Caudillo, Travesía del Caudillo.  

Castejón de Henares: Calle comandante Sotelo, calle general Mola, calle general Marzo, calle José Antonio,

 Cendejas de la Torre: Calle Milans del Bosch, calle Generalísimo

El Casar: Calle Ortiz de Zárate

 Escamilla: Calle general Mola, calle José Antonio

 Espinosa de Henares: Calle general Mola

Estriegana. Calle generalísimo

 Fuentelencina: Calle Calvo Sotelo

 Gajanejos: Calle generalísimo

 Guadalajara; General Moscardó de Guzmán, Plaza capitán Boixareu Rivera, , calle Fernando Palanca, calle general Medrano de Miguel, Calle Hermanos Ros Emperador, (aprobado en pleno pero no se cambian).

 Humanes de Mohernando: Calle capitán Cortés

 Loranca de Tajuña: Plaza de los Caídos, calle Generalísimo, calle José Antonio.

 Masegoso de Tajuña: Calle Provisionales

 Mazuecos: Calle generalísimo.

 Mirabueno: Calle Martín-Artajo, calle José Antonio,

 Molina de Aragón: Calle Calvo Sotelo, calle general Franco, Calle Queipo de Llano

 Muduex: Calle Calvo Sotelo, avenida de José Antonio, plaza de los Caídos.

 Pálmaces de Jadraque: Calle Generalísimo, Calle Héroes del Alcázar, Calle Calvo Sotelo, calle Capitán Cortés, calle Cristo Rey, calle José Antonio, Travesía de José Antonio

Pareja: Avenida Calvo Sotelo

Pastrana: Calle general Cayuela

Peñalver: Calle general Franco, calle general Mola, avenida del Generalísimo, calle José Antonio,

 Romanones: Plaza del General Franco

 Sacedón: Calle general Mola

 Sigüenza: Calle Caidos (Alboreca), Calle Calvo Sotelo (Palazuelos), Calle general Mola (Palazuelos), Calle capitán Diaz Montada (Palazuelos), Capitán Maján (Palazuelos), Calle comandante Romero Palaz (Palazuelos), general Mola (Palazuelos); plaza del generalísimo (Palazuelos), calle José Antonio (Alcuneza)

 Villanueva de la Torre: Calle general Franco,

 

 PLACAS FRANQUISTAS EN FACHADAS DE IGLESIAS

Iglesia de Tendilla
Iglesia de Esplegares
Iglesia de Cortes de Tajuña
Iglesia de Balconete
Iglesia de Cendejas del Padrastro
Iglesia de Casa de Uceda
Iglesia de Chiloeches
Iglesia de Armuña de Tajuña
Iglesia de Valfermoso de Tajuña
Iglesia de Yebra
Iglesia de Pozancos
Iglesia de Galve de Sorbe
Iglesia de Solanillos del Extremo
Iglesia de Valderrebollo
Iglesia de Trijueque
Iglesia de Las Inviernas
Iglesia de El Sotillo
Iglesia de Jadraque
Iglesia de Usanos
Iglesia de Galápagos
Iglesia de Hinojosa
Iglesia de Palazuelos
Iglesia de Guijosa
Iglesia de Iriépal
Iglesia de Yunquera de Henares
Iglesia de Humanes
Iglesia de Cifuentes

Nota: Para corregir cualquier dato; escriba a foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

espinosa

Francisco Espinosa

La Diputación de Huelva acaba de presentar la V edición de uno de sus libros de referencia: La Guerra Civil en Huelva, de Francisco Espinosa Maestre*. Veintidós años desde su salida a la luz y más de nueve mil ejemplares editados han elevado esta magna obra a la categoría de imprescindible en las estanterías de todos los que buscan conocer los hechos que acaecieron en Huelva en los duros años del golpe franquista y la represión que conllevó el levantamiento militar. Pero los hechos trascienden el momento al instalarse ya en la memoria colectiva de una Huelva que gracias a esta obra comenzó, no sin zancadillas, retrasos, desconfianzas y cortapisas a conocer su pasado más reciente y el alto precio que los pueblos onubenses tuvieron que pagar.

¿Qué tiene este libro para que dos décadas después de su primera edición siga encandilando al lector?

Se trató de una investigación rigurosa y detallada, fruto de un largo trabajo, orientada a un público amplio. Para empezar acabó totalmente con la memoria histórica que de los hechos había transmitido la dictadura franquista, que se limitaba a exagerar los crímenes cometidos por los rojos en las pocas localidades en las que se produjeron hechos violentos. Una persona de derechas a la que entrevisté llegó a asegurarme que en la ciudad de Huelva las víctimas de izquierdas no pasaron de una docena; otras triplicaban el número de víctimas del terror rojo en La Palma o Salvochea (El Campillo). El libro sirvió a los interesados en un sentido amplio: investigadores, profesores y lectores en general, y estuvo en el origen de diversos proyectos e investigaciones locales.

Pero sobre todo el libro constituyó para muchas personas la única constatación que tenían de lo que había ocurrido a sus familiares. Me impresionó siempre ver en el libro, ya fuera en las bibliotecas familiares como en los ejemplares que me llevaban a firmar, la señal de papel en la hoja en la que aparecía el familiar asesinado. En este sentido el libro sacó a la luz el pasado oculto y suplió la inhibición de las instancias oficiales tras la transición. Pensemos que más de mil nombres de los que aparecían en los listados ni siquiera habían sido inscritos en los registros de defunción y que la mayor parte de los restantes lo fueron años después de que fueran asesinados. Y esto sin contar los que siguen sin inscribir.

Represión, guerra, asesinatos indiscriminados, ¿qué situación predominó en nuestra provincia en los años de Guerra Civil y posguerra?

En Huelva no hubo guerra, solo represión. La ocupación por los golpistas fue un paseo militar. Sin embargo hay que destacar que esta provincia fue la única que planteó una amenaza seria a Queipo y su cuadrilla a menos de veinticuatro horas del inicio de la sublevación. Fue ese movimiento iniciado en la zona minera y organizado desde Huelva el que a mí me decidió a investigar lo ocurrido en esta provincia. Todo esto acabó a las puertas de Sevilla, en La Pañoleta, tras la traición de la Guardia Civil, cuyo jefe fue nombrado poco después gobernador militar. Hablo del nefasto Haro Lumbreras, responsable directo de la terrible represión que se abatió sobre la provincia y con el que acabó pocos años después a tiros un subordinado por cierta faceta oscura de Haro que todos conocían y de la que me habló largo y tendido el teniente Alberto Luis Pérez García, que lo conocía bien.

Actualmente sabemos que en Huelva fueron asesinadas más de seis mil personas, casi todas a golpe de aquellos bandos de guerra que todo permitían. Pero el número real debe superar las ocho mil. Entre los méritos enumerados por Queipo para que se le concediera la Laureada destacaba la operación que dio lugar a la ocupación de la cuenca minera con tres columnas a fines de agosto de 1936. Es él mismo el que expone que sus fuerzas causaron allí  más de cuatro mil víctimas, cifra que desborda ampliamente los datos que tenemos actualmente.

Conocemos el nombre de muchos verdugos pero no tenemos constancia de  personajes que destacaran por salvar muchas vidas con su comportamiento, o por lo menos no se conocen lo suficiente.

En aquella situación solo tuvieron la posibilidad de salvar vidas los mismos que podían quitarlas: militares, guardias civiles, propietarios, curas, falangistas, requetés y las fuerzas vivas de cada lugar. Entre unos y otros formaban esos consejillos ocultos que decidían quiénes debían desaparecer cada noche. De los líderes políticos y sindicales se salvaron pocos. Cualquier persona relacionada con la República podía acabar en el paredón. El escarmiento que se practicó con la masa obrera fue diezmarla a capricho para que todos supieran a qué atenerse. Es en este ámbito donde pudo haber alguna intervención para sacar a alguien de la lista. Pero lo cierto es que estos hechos fueron muy escasos cuando no inexistentes.

 Pero qué papel jugó esta Huelva nuestra en el puzle de la Guerra Civil. ¿Fue un mero espectador aterrorizado por los horrores o era un territorio clave para los golpistas?

Huelva fue importante por varios motivos. Uno, el de la formación inmediata de una columna contra los golpistas sevillanos, ya se ha comentado. Por otro lado la cuenca minera fue desde un primer momento un objetivo militar por el cobre y la pirita,  minerales de uso bélico. Para los golpistas resultó prioritario asegurar el acceso a Portugal por Ayamonte, ya que no solo contactaban con un gobierno colaboracionista sino que les posibilitaba el envío de todo tipo de materiales a otras zonas donde la sublevación había triunfado. También hay que tener en cuenta que, puesto que se había elegido la ruta extremeña para llegar a la capital, había que controlar al mismo tiempo las zonas colindantes desde las que podían surgir problemas. Todo el territorio entre la Ruta de la Plata y la frontera portuguesa debía ser ocupado. De ahí la decisión de mandar fuerzas para Huelva de inmediato.

Si tuviera que marcar un pueblo de todos los que conforman la provincia, cuál señalaría teniendo en cuenta el sufrimiento de sus gentes.

Mientras no sepamos la realidad completa de la represión no tiene sentido elegir uno u otro lugar. Hay que tener en cuenta que el terror se implantó en toda la provincia y que solo en tres pueblos, Hinojos, Hinojales y Berrocal, no se mató a nadie. Pensemos que previamente, en los llamados “días rojos”, solo se derramó sangre en seis localidades con un resultado de cuarenta y dos personas asesinadas. Aunque añadamos a esta cifra las víctimas habidas posteriormente en los conflictos con los huidos, resulta absurdo comparar ambas realidades. Incluso sumando todas las víctimas de derechas no pasamos de cien casos. ¿Cómo comparar esto con la eliminación de más de seis mil personas, entre ellas más de doscientas mujeres?

El terror llevó a muchos a huir de sus pueblos. Unos hacia Extremadura, que dieron lugar a la columna Andalucía-Extremadura, y otros hacia las distintas sierras de la provincia. Esto generó una situación excepcional en que la violencia alcanzó límites extremos tanto por las acciones de los huidos como sobre todo por las batidas contra ellos y sus posibles soportes. El resultado fue que a mediados de 1937 se declaró el estado de guerra en la mitad de la provincia. El ciclo de muerte se extendió de 1936 a 1944, pero el ambiente enrarecido siguió hasta bien entrados los 50. Ya dijo un alto militar de Huelva “que si bien ha terminado la guerra, la campaña no”.

¿A qué se debió esa represión tan cruel y aberrante hacia esas mujeres que fueron maltratadas y fusiladas?

Sobre la mujer existió una triple represión. Una, igual que en los hombres, por su actividad política o sindical durante la República, otra por su relación familiar con hombres significados políticamente que había sido asesinados o habían huido y una tercera por el simple hecho de ser mujeres. Los hombres huyeron y nadie pensó que la soledad expusiese a las mujeres a hechos tan graves. Pero el fascismo agrario y católico español no podía soportar la presencia de la mujer en la política ni en la lucha social, como había ocurrido durante la República. Raro fue el pueblo donde el fascismo no encontró una “Pasionaria” o una “Mariana Pineda” que eliminar. También fue general el infame espectáculo de la humillación pública de mujeres a las que se rapó el cabello y se hizo beber aceite de ricino. En ocasiones, como en Ayamonte, se hacía lo mismo con los homosexuales. Sabemos también que aquellas circunstancias fueron propicias para que se diesen casos de violaciones, que cuando en alguna rara ocasión llegaron a la justicia militar fueron hechos recaer sobre la mujer. Otras, como en Rosal, fueron violadas antes de morir. Una prueba del horror que se alcanzó con la mujer es lo ocurrido en Calañas, donde las mujeres de los asesinados fueron obligadas a participar  en bailes en la plaza. Se mató a mujeres en todos los partidos judiciales y pueblos hubo como El Cerro, Cala y Valverde, en que fueron asesinadas mujeres embarazadas. La provincia se llenó de viudas y de huérfanos, de los que 3.156 tuvieron que recurrir a la ayuda pública.

Usted comenzó a escribir antes de que surgiera el movimiento memorialista. ¿Por qué no se ha hecho más desde los respectivos gobiernos por la recuperación de la memoria de las víctimas y cómo es posible que aun hoy haya decenas de miles de personas enterradas en cunetas y socavones?

No ha existido voluntad política. Las voces que en la transición buscaron llevar un poco de justicia a las víctimas del fascismo español fueron acalladas. La amnistía de 1977 fue clave como ley de punto final. Fue el propio Felipe González el que dijo: “Nosotros decidimos no mirar atrás”. Se entiende que en los primeros años no entraran en este asunto pero no que mantuvieran la misma actitud a partir de 1986 o del 89, con motivo de los aniversarios del golpe y del final de la guerra. Fue el movimiento social el que obligó a posicionarse al gobierno de Rodríguez Zapatero y a adoptar cierta política de memoria, aunque finalmente de ahí solo salió  una “ley de memoria” descafeinada que no satisfizo a nadie. De la derecha ya se sabe que nada cabe esperar en este terreno. Para ella el golpe militar y la represión que se abatió de inmediato sobre más de medio país no representan problema alguno. La lealtad al franquismo permanece.

Alguien debería entonar un mea culpa, ¿no cree?

Eso está complicado. Yo me conformaría con que algún gobierno afrontara de una vez la existencia de cientos de fosas comunes –veremos qué pasa con la dotación para memoria histórica de los nuevos presupuestos– y que por fin se abrieran a la investigación los fondos documentales de carácter militar que aún siguen cerrados. Hablamos de una importante documentación relativa a la guerra, posguerra y dictadura que nos ha sido vetada hasta ahora. No solo no ha existido voluntad política de abrirla a la investigación sino que se ha permitido que siga en manos de los propios organismos que la generaron (Ejército, Guardia Civil y Policía), lo cual no parece lo más aconsejable.

También deberían ser accesibles los archivos de la Iglesia por el papel tan relevante que tuvo en la represión y por prestarse a aportar el carácter de “cruzada” a lo que no fue sino un salvaje golpe militar. En Huelva hay sobrados ejemplos del papel que jugaron los curas del fascismo. Un buen ejemplo podría ser el párroco de la Concepción Calderón Tejero, que llevó un fichero de masones e izquierdistas durante la República que luego pasó a los militares; otro el de Rociana, Martínez Laorden, un fanático que a los pocos días de la ocupación del pueblo clamaba en su sermón público por acabar con ellos hasta la raíz y que cuando ya habían caído más de cien vecinos realizó una denuncia anónima a Queipo pidiendo que se siguiera limpiando el pueblo. Y muchos otros que se sumaron a la “gran tarea” como Pablo Rodríguez “Don Litro”, que fundó una hermandad y cuenta aún con calle; Carlos Sánchez “don Carlitos”, mano derecha de Siurot, y párrocos como los de  Gibraleón, Moguer, Encinasola, Aroche, Rosal, Valverde, El Campillo…

¿Hemos cambiado a mejor¿ ¿Somos más demócratas? o detecta el autor una regresión hacia posicionamientos más involucionistas, más comprensivos con la dictadura o con las dictaduras.

La historia ha permitido en buena medida conocer el pasado oculto y la memoria liberar a muchas personas de lo que habían guardado dentro por miedo y por no ver el ambiente propicio para hablar de ello. Como dijo el escritor almeriense Agustín Gómez Arcos “La dictadura imponía el silencio, la democracia impide la memoria”. El problema es que la derecha española nunca rompió su vínculo con el franquismo y la izquierda no tuvo en cuenta que la democracia sin memoria se convierte en un mero ejercicio vacuo de poder. En la Transición, con la investigación ya en marcha, primó el pacto de silencio, que el PSOE no quiso romper durante los catorce años que estuvo en el poder. Luego en 1996 vino Aznar, al que le estalló un movimiento social que se prolongaría hasta 2008 ya con Zapatero y que reaccionó promoviendo el revisionismo. Después Rajoy con su “Cero euros” a la memoria histórica y ahora tenemos por delante una amenaza de regresión que no sabemos aún dónde nos llevará.

Hay un problema de fondo: pese al gran avance investigador y al movimiento pro memoria no se ha sabido transmitir a la sociedad española la realidad del ciclo histórico 1931-1977. El debate académico ha sido muy limitado, la implicación de las instituciones ha sido débil y lógicamente no se ha conseguido socializar el asunto.

La obra, muy detallista en lugares, nombres, víctimas siempre ha tenido enemigos. A pesar de todo ha salido a flote. Ha nadado contracorriente, supongo, para llegar a esta ¿definitiva? V edición.

Fue un proceso complicado. El texto definitivo se entregó a Diputación a fines de 1992 pero no se publicó hasta 1996. Desde el Servicio de Publicaciones había quien se oponía  a la publicación porque no le gustaban los largos listados de víctimas y por el consabido tópico de “no reabrir heridas”. El “informe técnico” solicitado a los asesores, de departamentos de Historia de la Universidad de Sevilla, también fue negativo. Según el firmante, un catedrático de Historia Moderna que reconoció que le habían endosado la firma del informe hecho por otros, al libro le sobraban más de 400 páginas. Por su parte los políticos, que eran los que realmente tenían en sus manos la decisión, decidieron que no era el momento. Lo cuenta bien Antonio Orihuela en el prólogo.

Y cuando se publicó, la demanda, nunca prevista ni probablemente deseada por el Servicio de Publicaciones, los desbordó: tres ediciones en poco tiempo, otra en 2005 y ahora la última. Y ni siquiera esta ha sido fácil. El contrato se firmó en marzo de 2017 y el libro, que debía publicarse antes de aquel verano, no ha salido hasta finales de 2018. ¿Por qué? La edición se paralizó durante más de año y medio porque de nuevo alguien del Servicio de Publicaciones consideró que algunas líneas del prólogo no resultaban convenientes. Por suerte debo reconocer que la relación con el actual director, Lauro Anaya, ha sido buena y se pudo salir del atasco.

¿Qué ambiente encontró en los años ochenta, cuando comenzó las investigaciones, en los ayuntamientos, en los archivos, en los juzgados?

La Transición fue muy lenta en estos ámbitos administrativos, donde aún flotaba el espíritu franquista. La Ley de Patrimonio Documental, un canto a la ambigüedad en lo que atañe al acceso a la información, se aprobó en 1985 y aún seguimos a la espera de que se haga una ley de archivos. Todavía no han tenido tiempo de ponerse a la tarea. La palabra que define en este terreno aquellos años y también los posteriores es la arbitrariedad. Teniendo por base la misma legalidad te podías encontrar a un secretario de ayuntamiento que te negaba la consulta de los libros de actas –por ejemplo el tal “don Emilio” del Ayuntamiento de Huelva, que había secuestrado en su despacho las actas de pleno de varios años a partir del 36– y a otro que no ponía impedimento alguno. Uno no sabía nunca con quién se iba a encontrar. Alcalde hubo que pasó por pleno, y tras pago de póliza, la decisión de si yo podía acceder al archivo –decía que ni siquiera él había entrado allí–, mientras otros facilitaban la tarea y ponían una fotocopiadora a mi disposición. Algunos encargados de juzgados, como el de Lepe, me obligaron a ver los libros de pie tras una batalla verbal para poder acceder a ellos; sin embargo, otros me ofrecieron un despacho para poder trabajar tranquilamente. La rigidez de los permisos de instancias superiores que yo llevaba, que exigían que la consulta se hiciese ante funcionario, fue causa de muchos problemas en los juzgados de paz.

¿Cree que aun hoy se siguen poniendo trabas a este tipo de trabajos de investigación?

Digamos que aquel mundo fue desapareciendo lentamente y fue entrando gente que ya tenía otro talante. No obstante, en el mundo de los archivos pesó mucho la inercia. Todo siguió dependiendo de si el funcionario era partidario del derecho a la información o del derecho al honor, etc. Puede decirse que algunos archiveros estaban como a la defensiva, como de mala gana, como si pensaran que las visitas de investigadores venían a interrumpir su trabajo. Mi amigo Sergio Riesco, que estuvo en el archivo del Instituto de Reforma Agraria de San Fernando de Henares, me contó que estando  investigando un verano el hijo pequeño de la encargada, que andaba por allí, le dijo: “Dice mi mamá que si no tiene usted nada mejor que hacer”. Por suerte esto también ha ido cambiando y hay ya un personal consciente de su función social y volcado en ayudar a quien llega allí en busca de información.

Supongo que indagar en la represión en esos años no fue fácil. ¿Cómo estaban los archivos municipales?

Pasé por archivos lúgubres como el del juzgado de Villanueva de los Castillejos o el municipal de Cala y por archivos maravillosos como los de Niebla, La Palma o Manzanilla. La investigación, realizada en los últimos años ochenta y primeros noventa, coincidió con la ordenación de (lo que quedaba de) los archivos a nivel provincial. Los fondos de los años treinta y cuarenta estaban especialmente afectados por el expurgo, la dejación y el abandono. Había ayuntamientos como Riotinto donde faltaban los libros de actas de aquellos años y otros en que páginas enteras estaban tachadas con tinta. Por otro lado los criterios de la ordenación que se estaba realizando eran peculiares. La documentación relativa a Falange era incluida en un apartado llamado “Documentación ajena a este archivo”, olvidando que los alcaldes eran a su vez jefes locales del movimiento y que en muchas ocasiones Ayuntamiento y Falange eran lo mismo. No obstante, lo peor de todo es que, pese al ingente trabajo que acarreaba su investigación, estas fuentes locales (ayuntamientos, juzgados), dado el estado en que nos habían llegado, solo permitían atisbar una parte de la zona visible del iceberg.

En contraste, en Huelva, hoy tenemos un archivo de datos muy accesible desde la web.

Huelva es la única provincia española en que se puede acceder por Internet a la documentación completa de la Auditoría de Guerra de la II División Orgánica. Sin duda se trató de una de esas raras situaciones en que todo funcionó: la actitud de Defensa, el trabajo de José María García Márquez en el archivo y la presencia al frente de la Diputación de José Cejudo, al que no me costó nada convencer de la importancia de aquellos fondos. Todo ello hizo posible la firma de un convenio en 2006 que permitió la digitalización de ciento ochenta mil documentos que contenían unos dos mil quinientos procedimientos relativos a Huelva. Esta documentación, accesible por la web de Diputación y muy bien catalogada, abrió amplias posibilidades a la investigación y a la consulta de familiares e interesados en general.

¿Cómo ha avanzado la investigación sobre estos hechos en Huelva desde la publicación de su libro?

Ha habido un avance importante, visible en las monografías locales publicadas desde entonces (Encinasola, Palos, Bonares, Moguer, Fuenteheridos, El Campillo, Cortegana y otros trabajos sobre la guerrilla, la represión económica y sobre historias personales). El balance es positivo aunque queda mucho por saber. Creo, no obstante, que no se ha aprovechado lo suficiente el hecho de poder acceder por Internet a la documentación generada por los militares. Pese a lo cual hay que decir que Huelva es una de las provincias españolas mejor investigada en lo que se refiere al ciclo abierto con el golpe militar de julio de 1936. Personalmente me alegra haber contribuido a ello.

Sería injusto acabar sin mencionar, porque no la he olvidado, la ayuda que recibí, entre otras muchas personas, de Jesús Ramírez Copeiro, Arturo Carrasco, Antonio Ramírez Almansa, Mario Rodríguez, Antonio Santos Barranca, Manolo Tapada, Antonio Rodríguez Guillén, Diego Monge, Juan Manuel Ramos, Antonio Bravo, Domingo Muñoz Bort, Enrique Martín, Santiago Rodríguez, Longinos Falantes, Ricardo Limia, Francisco Romero Marín, Juan Banda, Antonio Tascón, Eufrasio Pasca, Daniel Bernal, Manuel Carcela o José María Molina Heredia.

*De Francisco Espinosa Maestre (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1954), historiador y Doctor en Historia, cabe decir que sus investigaciones se han centrado en la II República, en el golpe militar de julio de 1936 y sus consecuencias en el suroeste español, y en la forma en que la sociedad española ha abordado y guardado memoria de aquellos hechos. Fue coordinador científico del proyecto TODOS LOS NOMBRES y autor del Informe sobre la represión franquista que se unió a la causa abierta por el juez Baltasar Garzón y miembro de la comisión que le asesoró. Entre sus obras principales, además de la que nos ocupa, cabe citar La columna de la muerteLa justicia de QueipoLa primavera del Frente Popular Lucha de historias, lucha de memorias.

De las fotos que acompañan la entrevista por orden de edición:

  1. Francisco Espinosa Maestre.
  2. Portada de la V edición de La Guerra Civil en Huelva (Ed. Diputación de Huelva)
  3. Estampas de la Guerra nº 5, Editora Nacional, s/f.
  4. Vehículos blindados expuestos en Huelva, 31/08/1936 (Archivo del autor – Foto Olmedo)
  5. Camión blindado. Sobre el visor delantero la placa de abogado de Luis Cordero Bel (Hemeroteca Municipal de Sevilla – Fondo Serrano)
  6. Los mineros en la Audiencia, 30/08/1936 (Hemeroteca Municipal de Sevilla-Fondo Serrano)

Dia Internacional del Holocausto 2019.

El Foro por la Memoria denuncia el desprecio institucional a las víctimas del nazismo.

FMGU.- El 27 de enero de cada año y siguiendo las directrices de la ONU, la comunidad internacional conmemora el Día Internacional del Holocausto, en memoria y recuerdo de todos los millones de personas asesinadas por el nacionalsocialismo, Una fecha que recuerda la liberación del mortífero campo de Auschwitz.

Sabemos gracias a varias fuentes, que entre los victimas del nazismo al menos 130 eran nacidas en nuestra provincia. Por ello, hace ahora un año, las asociaciones Foro por la Memoria y Amical de Mauthausen solicitamos a varios ayuntamientos e instituciones de nuestra provincia que homenajearan a las víctimas guadalajareñas del nazismo.

Con ese motivo, mociones fueron presentadas y aprobadas hace un año en Alovera, Sigüenza, Sacedón, Guadalajara y Diputación provincial. En todas estas instituciones, las mociones fueron aprobadas por unanimidad de todos los grupos municipales, Tan sólo en Alovera, en febrero de 2018, el Partido Popular cometió la ignominia de votar en contra, aduciendo que homenajear a las victimas del nazismo “Incita al odio”, algo que se define por sí sólo.

En todos los casos, las mociones presentadas, indicaban claramente que los ayuntamientos e instituciones, además de una declaración institucional de condena y de homenaje, se obligaban a instalar monumentos conmemorativos, en sus respectivos municipios,

2º La colocación de una placa institucional en algún lugar público de la localidad en memoria y reconocimiento a los […] deportados a los campos de concentración nazis entre 1940-1945.”

En mayo de 2018, por su parte, el Foro por la Memoria colocó una simbólica placa de homenaje en la sala del crematorio de Mauthausen, durante los actos conmemorativos de la liberación del campo en espera de que esa misma placa algún dia fuera institucional.

Hoy, un año después de aprobarse estas mociones en nuestra provincia, comprobamos con tremenda decepción, el incumplimiento de las mismas, pues ninguna de esas instituciones ha colocado placas de homenaje a las victimas del nazismo, lo que representa un total abandono institucional a las victimas.

Ententemos que una democracia digna de tal nombre no puede asentarse en el desprecio a los derechos humanos de las víctimas. Es lamentable que se sigan negando derechos y reconocimiento a quienes murieron y lucharon contra el fascismo y más en este momento, en el que en toda Europa y muy particularmente en España estamos asistiendo a un peligroso viraje y extensión de la extrema derecha y las posiciones negacionistas, comtemporizadoras o relativistas que minusvalora, niegan o desprecian la presencia de españoles entre las victimas del holocausto nazi,

Es por tanto que desde el Foro por la Memoria exijímos el cumplimiento íntegro de las mociones aprobadas hace un año en apoyo y homenaje a las victimas del nazismo en nuestra provincia. Exigencia que en el caso concreto del Ayuntamiento de Guadalajara, hacemos extensiva al cumplimiento de las otras mociones aprobadas especialmente como el cambio de nombres de calles dedicadas a golpistas (septiembre de 2015), o la colocación de placas de homenaje a las victimas asesinadas en el cementerio de Guadalajara (mayo de 2017).

Es una deuda que nuestra sociedad tiene para con quienes fueron héroes en la lucha por la libertad de Europa, pues en el caso de los deportados españoles, casi todos ellos eran miembros de la resistencia y ello les llevó a ser deportados a los campos nazis.

img_5878

Diploma de caracter simbólico colocado en mayo pasado en el crematorio de Mauthausen en homenaje a los guadalajareños muertos en los campos nazis, foto. FMGU

jznx6411

Homenaje a los españoles deportados a los campos nazis, en el monumento español de Mauthausen. Foro: FMGU

img_5876

Abajo, el diploma colocado en mayo de 2018 por el Foro por la Memoria de Guadalajara en la pared del crematorio de Mauthausen. Foto: FMGU

img_5831

Xulio Garcia, portavoz del Foro por la Memoria de Guadalajara, con una copia del diploma colocado en Mauthausen, Foto: FMGU

img_5792