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Exigimos un monumento memorial a las víctimas del franquismo y la anulación de sus sentencias.

FMGU 15/5/2017]

Ante la continuación de los trabajos de búsqueda de los restos de Timoteo Mendieta Alcalá, dirigente de UGT natural de Sacedón, asesinado en el cementerio de Guadalajara en noviembre de 1939, el Foro por la Memoria de Guadalajara desea manifestar su respeto a su familia por intentar recuperar sus restos e identificarle. Es preciso recordar que han tenido que intervenir dos juzgados e internacionalizarse la demanda familiar para que el Ayuntamiento de Guadalajara se haya visto obligado a autorizar el traslado de restos de una víctima del franquismo.

Lamentamos que dicha búsqueda no se realiza en el marco de una investigación penal sobre su asesinato, y que de ninguna forma se cuestiona la legalidad de la sentencia que le condenó, reduciendo la actuación a la recuperación de sus restos, algo importante, pero insuficiente, porque sigue sin permitir a las víctimas acceder a su derecho a la justicia.

Manifestamos nuestro completo desacuerdo con que no sea el propio juzgado quien se encargue de estos trabajos pues lo contrario implica que inevitablemente se rompe la cadena de custodia de los restos exhumados, que no son sino las pruebas de un crimen con sólo apariencia legal. La recuperación de restos de los asesinados por la dictadura es un acto de reparación personal importante y que aporta paz y reparación a muchas familias, pero no puede ser un objetivo en sí mismo, si al mismo tiempo estas victimas siguen sin tener un reconocimiento público como víctimas y en tanto no sean anuladas las sentencias que les condenaron. La actuación de la justicia en este caso se limita a facilitar un mero traslado de restos cadavéricos.

FMGU considera preciso resaltar los siguientes puntos que resumen la situación:

Negativa del PP. La familia Mendieta ha logrado iniciar el proceso de recuperación de los restos de su pariente asesinado merced a una intervención judicial ante la sinrazón en la que se encuentra el Ayuntamiento de Guadalajara (PP), que ha manifestado repetidamente su desprecio a las víctimas de la dictadura.

Más de 1000 víctimas. Timoteo Mendieta no está sólo. En el cementerio de Guadalajara, en distintos espacios, fueron arrojados los cuerpos de casi 1000 personas asesinadas por el régimen franquista. El número total de victimas mortales de la dictadura franquista en Guadalajara es de 1428, según datos recogidos por el Foro por la Memoria, de las cuales, 976 fueron inhumadas en el cementerio de Guadalajara. Al menos 120 más se encuentran en fosas localizadas en cunetas y fosas por toda la provincia y victimas con resultado de muerte se encuentran en otros muchos lugares. Ninguna de ellas ha obtenido ni un ápice de justicia.

Señaladas en color rojo, fosas comunes donde fueron enterrados casi 1000 republicanos. Arriba, cementerio civil abajo, fosa del patio 4 donde se pide permiso para hacer monumento.AMGU/ Foro por la Memoria de Guadalajara

Dos diferentes espacios. Queremos recordar que la intervención que se va a realizar tiene lugar en el antiguo cementerio civil, en una fosa donde hay unos 317 fusilados, (según los libros de enterramiento), pero asimismo recordamos que en otro espacio del cementerio, la fosa común del llamado cementerio católico, o patio de Santa Isabel, fueron ejecutadas e inhumadas otras 370 victimas, cuyos cuerpos lamentablemente fueron mayoritariamente exhumados a lo largo de los años. Existen victimas del franquismo en varios lugares más, hasta un número de 976 enterradas en esta necrópolis, como hemos dicho. La ubicación real, depende de la fiabilidad de los libros de enterramiento, que son 3 diferentes y presentan errores, incongruencias entre ellos, además de las hojas de enterramiento, aunque la cifra total que conocemos es exacta.

4º Queremos recordar con preocupación que esos espacios no tienen en la actualidad ningún tipo de protección y que no conocemos el futuro proyectado para estos lugares una vez sean vaciados de restos. El PP de Guadalajara ha impedido sistemáticamente la colocación de una placa memorial con los nombres de los fusilados, los asesinados o deportados; Con ello el equipo de gobierno del ayuntamiento mantiene a día de hoy el dictado de olvido y venganza de la dictadura, con lo que consideramos que Guadalajara sufre un grave déficit democrático. La familia de Timoteo Mendieta ha logrado, con estos trabajos de traslado que ahora comienzan una pequeña victoria moral sobre tanta sinrazón ante el abandono y desprecio al que durante años han sido sometidos.

5º Hacemos un llamamiento para que los poderes públicos tutelen y garanticen que la exhumación y la posterior identificación de los restos se realice conforme a los protocolos adoptados a tal efecto por los organismos internacionales de derechos humanos, y que se responsabilicen de los restos exhumados no reclamados por familiares o no identificados positivamente. Asimismo, para impedir que la exhumación de la fosa común tenga como consecuencia la irreparable destrucción de la memoria de las víctimas, exigimos un monumento memorial con los nombres de todas ellas.

6º Insistimos en que este procedimiento se realiza al amparo de la ley 52/2007 (Ley de memoria histórica, LMH), y por tanto es un procedimiento administrativo y no judicial, pues la LMH ni siquiera reconoce a los represaliados como víctimas o sujetos de derecho. Que se trata de una ley que además privatiza la búsqueda de restos y que crea un agravio comparativo entre las víctimas que tienen familiares conscientes y demandantes de derechos, y aquellas víctimas, (la mayoría) que no tienen ningún descendiente consciente que luche por sus derechos. Este hecho ha sido manifestado por varios de los familiares de la fosa que ha sido abierta y que han presentado alegaciones ante el ayuntamiento al no tener claro que se respete el derecho de las propias víctimas de acceso a la justicia. Esas exhumaciones deben realizarse siguiendo procedimientos acordes con el derecho internacional de derechos humanos, es decir, han de realizarse en el marco de un procedimiento judicial válido, con todas las garantías, y respetando la ideología, rituales y símbolos por los que lucharon, es decir, recuperando no sólo sus huesos, sino la memoria de su lucha e ideología. Esas tumbas deben ser un grito, una denuncia, el recuerdo de lo que jamás debemos permitir que vuelva a ocurrir.

7º Deseamos alertar por el mucho trabajo que queda por hacer. Timoteo Mendieta sigue siendo considerado un criminal por el estado español en tanto no se anule su sentencia y declarado ilegal su tribunal al igual que a todas las victimas de la dictadura. Exigimos por tanto que se reconozca a los represaliados por la dictadura el estatus político y jurídico de victimas y se anulen sus sentencias y declaren ilegales los tribunales que las emitieron.

FMGU expresa su apoyo y cariño a Ascensión y a su hija, y un recuerdo emocionado a Paz Mendieta, ya fallecida, quien hizo cuanto estuvo en su mano para recuperar la memoria de su padre.

Foro por la Memoria de Guadalajara

foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

 

HOMENAJE AL ANTIFASCISTA ITALIANO GUIDO PICELLI, MUERTO EN GUADALAJARA

EL FORO POR LA MEMORIA COLOCA UNA PLACA EN EL LUGAR DONDE MURIÓ EL BRIGADISTA PICELLI

FMGU.- 05/01/2017.- Coincidiendo con los actos conmemorativos del 80º aniversario de la muerte en combate del antifascista italiano Guido Picelli, organizados por el ayuntamiento de su ciudad natal, Parma, a los que asiste una representación española y guadalajareña, el Foro por la Memoria de Guadalajara ha querido unirse a la conmemoración poniendo una placa en su memoria en el lugar donde murió el brigadista italiano, en el término municipal de Mirabueno (Guadalajara).

El antifascista italiano Guido Picelli, capitán en una de las compañías del batallón Internacional Garibaldi, resultó muerto en combate durante una ofensiva republicana al Cerro de San Cristóbal (Algora) el 5 de enero de 1937. Su figura está siendo recordada en estos días en una serie de actos organizados por el ayuntamiento de Parma y la región de Emiia-Romagna, con presencia de Antonio Rodriguez, en representación del ayuntamiento de Mirabueno; el concejal de Ahora Guadalajara, José Morales; así como el presidente del Foro por la Memoria de Guadalajara Pedro A. Garcia Bilbao y otras asociaciones,
Coincidiendo con estos actos, el Foro ha colocado una placa conmemorativa en paraje “el alto del mal nombre” de Mirabueno, lugar donde murió el brigadista italiano. Los actos de Parma continúan hoy en el barrio de Oltretorrente, donde en 1922, Picelli organizó los “Arditi del Popolo” para enfrentarse a las milicias fascistas de Mussolini.
A lo largo del año 2017 se producirá una visita de autoridades parmenses a nuestra ciudad, que se encuentra hermanada con Parma desde 1982.
Placa Picelli img_0266 img_0265

cartel pequeño guada 15

IV MARCHA MEMORIAL BATALLA DE GUADALAJARA

Primera derrota del fascismo

SÁBADO 21 de Marzo 2015

Punto de encuentro: Plaza Mayor de Torija (10.00 h)

HOMENAJE A PIET AKKERMAN (Amberes 1913 – Algora 1937)

Organiza: Foro por la Memoria de Guadalajara, Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales

Colabora: Sindicato AAVV Algemene Centrale, (Amberes Bélgica) Izquierda Unida, PCE, UJCE, CCOO, UGT, CNT

Punto de cita (10.00 h) Plaza Mayor de Torija (Guadalajara) (

Es necesario llevar comida y bebida. Recomendable calzado deportivo.

Información: marchaguada15@gmail.com

http://wp.me/p3Cfkm-z2

Bono de 10 cts editado por el PCE de Guadalajara. Coleccion: FMGU

Bono de 10 cts editado por el PCE de Guadalajara. Coleccion: FMGU

Quizás por haber resistido hasta el final de la guerra y por ser escenario de la primera derrota militar del fascismo italiano, la provincia de Guadalajara fue especialmente castigada desde el primer momento por la represión franquista y con un alcance que las cifras nos muestran con horror. Entre 1939 y 1944 fueron represaliadas 7269 personas nacidas o residentes en la provincia, lo que representaba un 4.3 % de la población provincial de 1940. De esas 7269 personas, el PCE fue la segunda organización en número de castigados, con 1039 represaliados, siendo la primera UGT con 1904. Al igual que en el resto de España, el Partido Comunista había pasado de ser un pequeño grupo sin apenas presencia militante en nuestra provincia a convertirse en un grupo con miles de afiliados y principal sostén del Quinto Regimiento. Así, en Guadalajara el PCE pasa de tener 90 afiliados en 1935 en toda la provincia, a 8000 carnets entregados en noviembre de 1937. (Hernández Sánchez, 2010).

Desde el primer momento de la represión franquista, en abril de 1939, los principales dirigentes provinciales fueron fueron perseguidos con saña y asesinados o encarcelados; Vicente Relaño, secretario general del PCE de Guadalajara fue prontamente detenido y sometido a un cruel trato, aunque su ejecución se retrasó hasta 1943 porque Relaño tenía más de 10 avales de personas de derechas a las que se había salvado al ponerlas bajo la protección de la Ley republicana en los días difíciles de los primeros meses de la guerra. Otros dirigentes fueron al exilio o fueron encarcelados. Desde Guadalajara se organizó una expedición falangista a Alicante para buscar a todos los republicanos alcarreños allí detenidos. A su regreso, fueron exhibidos por las calles de la ciudad en un recorrido parecido a un auto de fe.

Vicente Relaño, fundador y secretario general del PCE de Guadalajara. Foto: FMGU

Vicente Relaño, fundador y secretario general del PCE de Guadalajara. Foto: FMGU

El número de penas de muerte ejecutadas a militantes comunistas en la provincia de Guadalajara, según estadística recogida por el Foro por la Memoria de Guadalajara y basada en las propias sentencias judiciales, fue de 166, de un total de 822 fusilados entre 1939 y 1944 en las tapias del cementerio provincial, siendo la segunda organización con mayor número de asesinados después de la FNTT-UGT.


En estas circunstancias es fácil entender que la mayoria de los militantes comunistas que estaban en condiciones en la posguerra de reorganizar el PCE en Guadalajara eran o bien los más jóvenes, que no habían vivido la guerra, o las mujeres, viudas o compañeras de militantes encarcelados o presos.

La militantes femeninas no fueron sólo las que tuvieron que afrontar las multas, ayudar a sus compañeros presos y sostener a la familia en una situación de persecución y postguerra, sino que fueron en muchos casos las encargadas de intentar la reconstrucción de la organización, cuyo principal objetivo era, como en el resto de España, sobrevivir y auxiliar a los presos.

Es de justicia citar a algunos de los militantes comunistas de Guadalajara que arriesgaron su vida y su libertad para reorganizar el partido y apoyar a sus camaradas presos. Son solamente unos pocos aquellos de los que se guarda memoria, pues cientos de ellos murieron anónimamente bajo un dictado de olvido que algunos desean que persista hasta el día de hoy. Como ejemplo de dignidad y lucha llegan hasta nosotros estos nombres:

Maria Valés Santos, natural de Torre del Burgo, encarcelada el 09/07/1942, acusada de reorganizar clandestinamente el PCE.

Gregoria Pérez Barbero, 23 años de Cendejas de la Torre, militante de JSU, detenida en 1943 junto a 21 personas más, acusada de ser «miembro de la organización clandestina del PCE». Goyi, como era conocida, estuvo varios años en la cárcel y al salir se exilió a Francia y Polonia junto a su compañero Joaquín Pérez Regalado, Al morir el dictador regresó a Guadalajara, militando en el PCE e IU,  formando incluso parte de las listas electorales de esta coalición hasta su muerte. 

Adoración Retuerta detenida «por actividades clandestinas de carácter comunista.(…)», detenida por el reparto en Guadalajara y Madrid de unos pasquines que decían «Franco os roba el aceite y el pan de vuestros hijos hambrientos, ¿a qué esperáis para manifestaros contra el hambre? Viva la República».

Tomasa Cuevas, de Brihuega, de las JSU, quien tras 12 años de cárcel en durísimas condiciones, regresó a Guadalajara en 1950 y se convertiría en uno de los mayores ejemplos de fortaleza moral, de solidaridad y de humanidad que haya podido haber en el comunismo español, rescatando la memoria de la vida, lucha y sacrificio de las mujeres de su generación.

Muchos de los militantes que lucharon por la reconstrucción del partido habían sido presos de primera hora que ya habían sido excarcelados tras cumplir penas menores, como es el caso de Pedro Martinez Magro, maestro de Jadraque que tras ser sobreseída su causa, fue puesto en libertad, participando en la reconstrucción del PCE en Guadalajara y Alcalá de Henares, hasta que en 1947 fue detenido, acusado de la explosión del polvorín militar de Alcalá de Henares y fusilado.

Un caso que ejemplifica muy bien el de aquellos combatientes que habíando logrado sobrevivir no dudan en volver a comprometerse en la lucha es el de Felix Samper Albarracín, jornalero de Sayatón y teniente del EPR quien tras salir de la carcel en 1943, fue detenido de nuevo en el 45 y acusado de pertenecer a la organización clandestina del PCE fue condenado a un año y seis meses.

Entre las mujeres que habían estado presas destaca Mercedes Wandelmer, de la Asociación de Mujeres Antifascistas (AMA) y del PCE, que pertenecía a una familia de luchadores y militantes comunistas en la que hay dos fusilados. Tras salir en libertad condicional de la prisión de Barbastro en julio de 1943, fue detenida de nuevo en 1945, (“ingresó en la clandestinidad en el PCE para combatir y derrocar al régimen legalmente constituido en España y sus más sanas y tradicionales instituciones”). Fue condenada a cinco años más de prisión.

El Socorro Rojo Internacional (SRI) sirvió como primera estructura de apoyo a los presos y permitió una tímida organización del partido en nuestra ciudad con la entrega de comida, ropa y enlace entre los presos y sus familias y con el partido. Esos fardos de ropa eran precisamente usados para la introducción de mensajes, veamos un ejemplo:

Teodora Segura Muñoz, de 18 años, de Peralejos de las Truchas, fue encarcelada en 1945 por propaganda ilegal, junto a Bonifacia de la Riba Esteras “con motivo de haber llevado clandestinamente para lectura de los presos partes de guerra y revistas, las que pasaba envueltas en legajos de ropa para los presos”.

La reconstrucción del PCE en Guadalajara empezó en la propia cárcel pues los propios presos crearon una célula para repartir las ayudas y apoyarse mutuamente. La proximidad de Madrid facilitaba conseguir propaganda y traerla a Guadalajara en arriesgados viajes en tren. Algunas de las más activas militantes de SRI que sirvieron de enlace con los presos fueron: Cecilia Abad, Tomasa Cuevas y Julia García, entre otras. Gracias al libro “Mujeres en las cárceles” de la briocense Tomasa Cuevas, conocemos el nombre de uno de los militantes que participó como organizador en el interior de la Prisión Central de Guadalajara de una célula clandestina. Se trataba de un militante malagueño llamado Antonio Ramón, que estaba gravemente enfermo de tuberculosis y que falleció al poco de ser liberado en los años 50. Otro de los miembros del PCE que se hallaba preso y que agravó su causa fue Emilio Alda Garcia natural de Chiloeches, tras ser acusado de ser el responsable clandestino del PCE en la cárcel de Guadalajara.

Clotilde Ballesteros en 1938

Los supervivientes de la represión estaban en el constante objetivo de la policía franquista y eso, en una ciudad pequeña como Guadalajara, hacía más difícil su tarea, siendo necesario extremar las cautelas. Hacia 1946 Clotilde Ballesteros, militante comunista nacida en Mirabueno y viuda de un importante cuadro del PCE, Juan Raposo, que había sido cruelmente asesinado a golpes en la Prisión Provincial y fusilado después de muerto, recibió la visita de un extraño personaje que le propuso hacer negocios y reunir a los militantes dispersos para teóricamente reconstruir el PCE. Clotilde lograría mantenerse con éxito en la clandestinidad y sería clave en mantener el contacto con Madrid en los años más duros. Las resistentes como Clotilde estaban especialmente expuestas porque eran el punto de contacto externo. El personaje traía la supuesta carta de un histórico militante llamado Emiliano Wandelmer quien había sido secretario provincial de las JSU. Wandelmer había sido excarcelado en 1943; tanto Emiliano como su padre Pedro y su hermana Mercedes, habían tenido un compromiso público en defensa de la República y como militantes del PCE y eran muy conocidos en Guadalajara. Tras la entrada de la tropas fascistas fueron detenidos y el padre, Pedro Wandelmer, un hombre ya de edad que no obstante llegó a ser oficial del EPR, fue ejecutado, así como Ángel Waldelmer de 22 años y anarcosindicalista. Otros miembros de la familia, como Nieves, Victoriana, Joaquina o Mercedes también sufrieron cárcel y persecución.

Emiliano Wandelmer, encarcelado en Porlier había sido torturado; el odio a su familia y a su militancia valiente le había convertido en una víctima a la que destruir y aplastar moralmente. Los resistentes sabían que Wandelmer había sobrevivido, pero existía el temor de que se hubiera quebrado moralmente y estuviera, ya en libertad, siendo utilizado por la Brigada Político Social (BPS) para romper la seguridad de la resistencia. No había pruebas de que hubiese traicionado, pero las condiciones de lucha eran tan terribles que la sospecha bastaba para tener que tomar medidas preventivas. Antonio Cañadas Dombríz, militante libertario que había sido detenido en los mismos días que Emiliano, en sus memorias inéditas (Cañadas, FMGU) señala que le vigilaron y gracias a ello: (…)Supimos que Waldelmer [sic] era el traidor porque a los que sí se habían reunido con él, les extrañó que a la reunión que él habia convocado y que fue sorprendida por la policia, no acudió el sujeto y le vieron por la calle con algún policía de la Social (…)

Emiliano Wandelmer, secretario general de las JSU de Guadalajara en 1936

Emiliano Wandelmer, secretario general de las JSU de Guadalajara en 1936

Sospechando que el visitante que decía venir en nombre de Wandelmer era un policía o un infiltrado, Clotilde Ballesteros, quien ya entonces participaba activamente en la actividad clandestina del PCE, se hizo la tonta y mintió al sospechoso asegurándole que ya había abandonado toda actividad política y que estaba ocupada sólo en su hijo y su nuevo marido, también encarcelado. El visitante insistió y se entrevistó con otros militantes en libertad, entre ellos con Francisco Mayoral, ex-secretario de organización de las JSU de Guadalajara, quien acababa de salir de la cárcel. Mayoral avisó de la manera más discreta posible a todos los militantes que pudo, no sin antes poner vigilancia y seguimiento al individuo sospechoso, que desapareció tras varias visitas, al comprobar seguramente el escaso eco de sus propuestas. (García Bilbao, X., 2008)

Pedro Wandelmer, padre de Emiliano Wandelder

Pedro Wandelmer, veterano luchador comunista de Guadalajara, fusilado en mayo de 1940.

La lucha en la ciudad estaba muy centrada en recomponer lazos y en apoyar a los encarcelados y sus familias fundamentalmente, pero en las zonas de sierra de la provincia los guerrilleros se mantenían en armas, si bien en situación muy precaria. La capital, una ciudad de 20.000 habitantes donde en 1939-40 llegaron a estar encarcelados simultáneamente 5000 personas, era tan sólo uno de los espacios de lucha, el «llano» y la «montaña» eran los otros. Por el «llano» se entendían las poblaciones rurales y por la «montaña» las zonas agrestes en las que se mantenían los guerrilleros. El llano ayudaba a la montaña. En ese apoyo a la actividad guerrillera el PCE clandestino fue uno de los pilares fundamentales. Guadalajara formaba parte del corredor de la Cordillera Central que permitía conectar el centro y sur con el camino a Francia, pero la principal zona de resistencia fue el Alto Tajo, en las fronteras con Teruel y Cuenca. Entre 1947 y 48 hubo hasta 35 detenciones de vecinos de Ocentejo, Peralejos de las Truchas y otros pueblos de la zona, que fueron acusados de «apoyo a bandoleros» (García Bilbao, X. [et al], 2010)
.

La actividad clandestina del PCE siguió a pesar de todas las dificultades. Una, y no poco importante, era la de contactar con la estructura del partido a nivel nacional y de esa forma con la dirección en el exilio. Hay informes en la documentación de Jesús Monzón donde Guadalajara aparece claramente conectada con la dirección del partido en 1945 (AHPCE.Informes-jacq3). Tras la masacre de cientos de militantes en los primeros años de la dictadura, los encarcelamientos masivos y las deportaciones, la represión no cesó. Las multas, el expolio, los despidos, la persecución diaria que llegó a suponer la muerte civil de los que se habían atrevido a plantar cara al golpe y defender la República eran una cruda realidad que aplastaba cualquier intento de resistir; recordemos a comunistas como Antonio Buero Vallejo, luego famoso autor teatral, o a Ramón de Garcíasol, periodista y poeta, quienes tras sobrevivir a la guerra, la cárcel y eludir la muerte, se vieron obligados a un duro exilio interior. Buero Vallejo, en fecha tan tardía como 1980, era discutido por parte de la sociedad bienpensante de la ciudad y se entorpeció el darle su nombre a un Instituto de Bachillerato apelando a su condición de comunista.  

En medio de este panorama, muchas personas abandonaron la ciudad y fueron a Madrid o a otras provincias. El PCE resistió porque la voluntad de lucha de sus militantes fue absolutamente heroica, pero las condiciones de aislamiento y represión supusieron el desgaste brutal de la generación joven que había conocido la República y luchado en la guerra, siendo los años 40 una época de resistencia que acabó por agotarla.

La salida de la cárcel de los supervivientes de la represión inicial les llevó a encontrar una Guadalajara devastada moralmente y con toda la vida civil en manos de un régimen totalitario donde no había lugar para los que no quisieran rendirse. Las redes de apoyo a presos y familias, una solidaridad antifascista ejemplar, abarcaba a todos, incluidos militantes socialistas y libertarios, aunque las tensiones derivadas del golpe de Casado se hicieron sentir siempre. Tras 1944 y hasta el 49, la actividad guerrillera y con ella el paso por Guadalajara de partidas y cuadros procedentes de Francia en ruta a otras zonas de actividad generó un repunte de la represión y del control. Una nueva oleada de encarcelamientos y juicios se cebó entre los resistentes, llevando de nuevo a la cárcel a muchos de ellos.

A primeros de los cincuenta, la situación era de devastación. Persistían redes de veteranos militantes y el PCE mantenía contacto con la dirección en Madrid y Francia, pero la actividad era sobre todo de resistencia moral, no dejarse vencer, como primer objetivo. Surgieron dos retos: el primero fue la reproducción generacional, los mayores anteriores a la guerra estaban muertos, prisioneros, en el exilio o agotados, sólo un reducido grupo mantenía la red clandestina. Los más jóvenes, sobre todo los antiguos militantes de las JSU, ahora ya en plena madurez, serian de nuevo fundamentales en la lucha, pero era preciso incorporar a las nuevas generaciones a la militancia. El otro reto era la lucha sindical. El PCE orientó su lucha al frente del trabajo y a la lucha en los sindicatos del régimen. Desde los cincuenta hasta los años 70, la historia del PCE sería sobre todo la lucha en el movimiento obrero; la fabrica de VICASA en Azuqueca de Henáres, atrajo obreros de toda España, principalmente de Extremadura y se convertiría en un punto clave de la nueva organización del partido. 

Nunca se perdió el contacto con la dirección, pero hemos de esperar a los años 60 para encontrar una red de células del PCE que eran ya nuevas, fruto de la nueva dinámica política y no un eco de la guerra y la primera resistencia. El veterano combatiente Sixto Agudo sería encargado en los 60 de establecer renovadas líneas de comunicación entre la estructura clandestina y la dirección en Francia. El PCE mantiene una red en Guadalajara, con ramificaciones en Molina de Aragón o Sigüenza. Romero Marín, miembro del Comité Central del PCE, acude a Guadalajara en 1962 y mantiene contactos directos con la estructura clandestina gracias a Esteban Hernández Maestre, un joven albañil que había tomado el testigo de los viejos militantes y actuaba como organizador y nudo de la red, junto a su compañero Goyo Muela . Un piso clandestino en la calle Horno de San Gil de Guadalajara pasó a ser un punto clave de la red. En 1968, con jóvenes obreros emigrantes, la  actividad clandestina se relanzó. La Brigada Político Social conocía los nombres de todos los represaliados supervivientes y les tenía sometidos a vigilancia periódica, igual que con los cuadros más activos que estaban en los sindicatos. Vigilar para conocer y conocer para neutralizar era la pauta seguida por la Brigada Político Social en ese periodo. En 1969, Antonio Cezón, obrero de la fábrica Bressel, Antonio Rico, un obrero de Segovia, Juan Ignacio Begoña y Francisco Palero, entre otros, tejen ya una amplia red. La policía les vigila y detiene y maltrata cuando les parece conveniente, pero no lograrán impedir su actividad. La represión de la BPS es constante, siendo su afán tener localizados todos los posibles focos de resistencia. Pese a su historial de crímenes y torturas, los policías de la BPS escaparan impunes en la Transición.

Entre 1964 y 1976, el Tribunal de Orden Público, el famoso TOP, 32 personas de Guadalajara serán condenadas. El primero de ellos fue Enrique Aguado Marco, natural de Cobeta, con 51 años, condenado (Causa 106/64 TOP) por propaganda ilegal —distribución de Mundo Obrero— a 10.000 ptas. y un año de cárcel; Anastasio García, de Mandayona, fue detenido siéndole incautados ejemplares de Mundo Obrero, Nuestra Bandera, Fraternidad y Metal (revistas del sindicato clandestino), resultando condenado a dos años de prisión y una fuerte multa. Serían los primeros condenados en esta nueva etapa del franquismo que no cesaría hasta las elecciones del 77. Policías y jueces de la dictadura seguirían en sus puestos sin ser cuestionados. 

La trayectoria del PCE en nuestra ciudad desde los años 60 hasta la transición será tratada en otro artículo. pero podemos citar como principal determinante desde los años 50, no tanto la actividad represiva del régimen, sino la nueva línea de «Reconciliación Nacional» implantada desde 1956. Como consecuencia de esa línea, la renovación generacional acabaría por producir una fractura moral entre los veteranos de la resistencia y los cuadros jóvenes de orígen católico o de familias del régimen que se encargarían de aplicar las nuevas directrices; en ellas, la memoria de la lucha de la resistencia resultaba inconveniente. La disolución del sistema de células por centro de trabajo o actividad y la adopción de una estructura de agrupaciones territoriales acabó por destruir los lazos comunistas que en difíciles circunstancias habían logrado mantener durante tantos años.

Se puede decir que a pesar de la dura represión y del ensañamiento contra los comunistas alcarreños, en todos los años de dictadura no hubo ni un sólo día en el que no hubiera una célula clandestina comunista en Guadalajara empeñada en su lucha contra la dictadura franquista.

En 1979, Clotilde Ballesteros y Trifón Cañamares García, volvieron al pueblecito de Mirabueno. Clotilde había eludido la cárcel y en 1951 marchó a Viella y luego a Barcelona donde militó en la clandestinidad. Trifón Cañamares, aquel valiente joven militante de las JSU comisario de compañía en la 49 BM, natural de Cendejas de Enmedio (Guadalajara), había mantenido su militancia en el PCE todos aquellos años. En Mirabueno, Trifón y Clotilde defendieron la candidatura al ayuntamiento de su partido, el PCE, y lo hicieron con la sinceridad y fortaleza de corazón que había caracterizado a los militantes de su generación. En 2014, los jóvenes de la UJCE de Guadalajara le dieron el nombre de Trifón Cañamares a su agrupación provincial, y el propio Trifón, emocionado, firme y lúcido a sus 103 años, pudo dirigirse a ellos, evocar a cuantos entregaron sus vidas por un ideal de paz y justicia social y transmitir el hilo rojo de la memoria que se necesita en las batallas del presente y el futuro.

Hernández Sánchez, F., El PCE en la guerra civil, Tesis doctoral, UNED, 2010.

Garcia Bilbao, X., La represión franquista en Guadalajara, Silente 2010-

—, «Entrevista con Francisco Mayoral, militante JSU Guadalajara, 01/10/2008», FMGU)

—, «Entrevista con Jesús Salas, miembro de la resistencia antifranquista Guadalajara, 02/07/2014, FMGU)

Xulio García Bilbao
. Foro por la Memoria en Guadalajara

@memoriaguada

http://www.memoriaguadalajara.es

 

5 de octubre de 2014. Acto de Jura civil de bandera en Guadalajara

El último servicio a la Patria de Boixareu Rivera

Foro por la Memoria de Guadalajara / 5 de octubre 2014

jura boixareu definitivo

Acto de Jura Civil. Octubre de 2014. Los soldados desfilan ajenos al nombre de la calle dedicada al faccioso Boixareu Rivera.

Jura civil de bandera. Un acto voluntario que cualquier ciudadano puede hacer no importa su edad, en el que se compromete públicamente a defender la enseña nacional, la patria y un sistema de valores compartido; una muestra de patriotismo y dignidad civil en la que la ciudadanía escenifica ante los militares su reconocimiento de la disposición al sacrificio de estos y en el que los militares renuevan su compromiso de servicio; pueblo y milicia juntos: un acto cargado de simbolismo.

No es este de 2014,el primero que se celebra en Guadalajara; el anterior fue en 2007 a instancias de una corporación del PSOE, aunque presidiría el acto el entonces alcalde electo del PP tras las elecciones que acababan de producirse. En todos los años de gobiernos PSOE, IU y de alianza entre ambos en Guadalajara, la plaza no perdió su nombre golpista nunca.  La OM 1445/2004 de 16 de mayo de 2004, que dispone este tipo de actos, no precisa decir nada sobre si los espacios urbanos donde realizarlos deben tener ciertos nombres u otros; no es preciso, la ley ante todo, que diría la vicepresidenta Soraya Sainz de Santamaría, y en España los cargos y desempeños, tribunales y sentencias de los golpistas de 1936 son reconocidas como legales todavía.

Atruenan los tambores marcando el paso; en el largo de la carrera, tramo de calle de la Plaza dedicada al Capitán Boixareu Rivera ha tenido lugar en la mañana del 5 de octubre un acto de jura civil de bandera; han rendido honores y desfilado una compañía paracaidista de la «Almogávares 6» con banda de clarines y trompetas. . Los voluntarios, Banderita, La muerte no es el final, voces de mando y cornetas llenan el aire. Poco antes ha habido un ensayo y se han repartido hojas de instrucciones escritas emanadas de la autoridad militar, por supuesto, que nos dicen cómo se debe actuar para no entorpecer el acto; se ha recalcado mucho lo de la «autoridad militar».

Gritos de viva el Rey y viva España; los soldados cantan, el público aplaude, pero todo simbólicamente bajo el nombre de un golpista, pues golpista fue el capitán al que está dedicada la plaza. Todo ha sido promovido por un alcalde del PP, el mismo que se ha negado a autorizar a poner una placa con los nombres de los más de 1200 asesinados por el fascismo en 39-45 en nuestra ciudad, entre ellos 229 concejales y 59 alcaldes; son solo una parte, pero al menos de estos sabemos su identidad, la misma que el demócrata que hoy se dirige a los soldados y al público se niega a que se recoja sobre la fosa. No sólo no ve ninguna contradicción, sino que además al sr. alcalde le incomoda sobremanera que se le recuerde este asunto.

¿Quién fue Boixareu Rivera? ¿Por qué tanto empeño en mantener su nombre en una calle? En 1936 era un joven de Guadalajara, hijo de militar, que se sumaría como voluntario a la sedición fascista. No era militar profesional, sino un estudiante que se unió al ejército golpista y llegaría a capitán de los Tiradores de Ifni. Algunos de sus amigos falangistas y carlistas de la ciudad se habían puesto a las ordenes de la Junta Golpista de Guadalajara en julio de 1936, en la que habían sido coordinados por el Teniente Jasanada, enlace entre otros con los civiles que apoyaban el golpe; su aventura criminal acabó en tragedia, Guadalajara fue liberada por el ejercito republicano rápidamente y Jasanada y otros muchos murieron en combate o bien fueron puestos ante el Tribunal Popular donde tuvieron un juicio justo. Jasanada no sobrevivió a los combates, tal vez fue pasado por las armas directamente y se evitó así que . El actual alcalde es descendiente suyo directo. Hoy el alcalde se niega a quitar el homenaje al golpista y a que los nombres de las víctimas del fascismo figuren sobre sus tumbas, incluidos los de aquellos que en nuestra provincia fueron deportados a los campos nazis. ¿Es casualidad? El hecho es que hoy la voz que dirigió el acto hablaba de constitución, patria, bandera y libertad; esas palabras han salido vacías, afectadas gravemente por la falta de credibilidad democrática de la figura del alcalde y quienes le apoyan.

El resultado final de todo esto es que este acto de jura civil, que tendría un sentido y una justificación moral en un país democrático normal, se vuelve un acto hipócrita como tantos otros actos oficiales de la España realmente existente.

Las pomposas palabras, los símbolos patrios, la música, los soldados, la fiesta ciudadana en una mañana luminosa, todo queda velado por la insensibilidad ante los detalles de fondo. Lo han organizado lo mejor que han podido y lo han vestido de fiesta y patria. Y así y todo se vuelve contra ellos, pretendían dar una imagen y un mensaje de firmeza democrática, de patriotismo. Y lo dan. Han demostrado estos señores del ayuntamiento lo que entienden por patria y democracia, el grosor de sus convicciones y lo que tienen debajo. El resultado es que han utilizado al Ejército y a los símbolos constitucionales en una mascarada que esconde la calavera franquista.

Incapaces de verse a sí mismos, estos «patriotas» del PP son incapaces de imaginar siquiera una España democrática orgullosa de haberse enfrentado al fascismo, una democracia española donde las palabras libertad, igualdad y fraternidad tengan un sentido. Pueden hacerlo impunemente porque la España oficial del régimen del 78 no reconoce entre sus mitos fundacionales a los que combatieron por defender las libertades de todos frente al fascismo y es perfectamente capaz de celebrar actos cívicos militares como este de hoy, en un espacio marcado simbólicamente por la traición y la vileza de los que levantaron sus armas contra el pueblo español y su República como muestra la placa que preside la calle. Para esta gente las palabras de Antonio Machado no tienen lugar en un acto como el de hoy. Pobre España, atrapada su alma en una fosa sin nombre.

En España lo mejor es el pueblo. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan a la patria y la venden; El pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre. Antonio Machado.

Al toque de atención, firmes; a la voz de mando, desfilan calle abajo hasta la tribuna de autoridades. Los soldados gritan «Por encima de todo esta la Victoria y el Valor», hay salvas al aire, en la tribuna se habla de la unidad de la patria expresada en la bandera, de valores constitucionales y de democracia moderna, de los españoles muertos en defensa de los colores de la enseña nacional, pero ha habido acciones en la política de los promotores del acto y en la elección del espacio que le han quitado, efectivamente, toda credidlidad y convierten esta mañana de domingo en una burla cruel.

Los símbolos significan lo que significan y Boixareu Rivera, «hijo predilecto ¡Presente! de la ciudad de Guadalajara, caído por Díos y por España a manos de la hidra rojo separatista para redimir con su sangre a la Cataluña traidora», es quien le da el verdadero fondo a la jornada; su sombra prostituye la solemne ceremonia y vuelve los clarines y tambores en la expresión de una humillación más de nuestra ciudad, y convierte un acto de afirmación nacional y constitucional en un horror.

No es casualidad nada de lo que pasa. Hay algunos hechos que se deben recordar para entender que está pasando:  Boixareu Rivera murió en combate en un pueblecito de la ribera del Segre al frente de su compañía de Tiradores de Ifni y no pudo ver físicamente la victoria franquista. El PP de Guadalajara se ha negado expresamente a retirar el homenaje permanente que le brinda la ciudad.

Al hacerse en este espacio por decisión del grupo municipal del PP, Boixareu Ribera sirve así involuntariamente de inspiración y ejemplo a los jóvenes soldados y a la ciudadanía, y de ejemplo ante las «amenazas a la unidad de la patria» que en algunas zonas del territorio nacional se están produciendo, si hemos de repetir la expresión utilizada por algunos miembros del PP. Un acto como el de hoy en Francia, Italia o Alemania sería impensable; la resistencia primera vendrá de los propios militares que no se reconocen en el fascismo pasado y donde tampoco hay calles dedicadas a traidores.

El PP de Guadalajara y sus «voluntarios para la jura», buena parte de ellos cargos públicos populares y sus familias, se han vestido de demócratas, pero antes de salir a la calle se han puesto una colonia que apesta a postfranquismo, su aroma natural; posiblemente pocos de ellos han reparado en la contradicción que supone hacer un honrado acto cívico militar en una calle marcada con el nombre de un golpista; es triste, no lo ven, no se dan cuenta, es legal, dirían.

El acto de hoy en Guadalajara es un perfecto ejemplo del fracaso en la pretensión de reinsertar a los franquistas y a quienes se consideran sus continuadores, en el seno de una sociedad democrática; no se ha logrado asentar una democracia plena al hacerse la Transición sobre la base de la impunidad del franquismo y del desprecio y la negación de la República como el régimen jurídico constitucional y legal anterior al nuestro, siendo el resultado final hoy, que la primera víctima colateral de estas contradicciones sea la propia democracia, reducida a una simple fachada.

roman bandera retocado

Aunque denunciemos aquí esta aparente contradicción entre el sentido del acto y el cruce de símbolos presentes, pudiera ser que estuviéramos equivocados. Podría ser que no hubiera contradicción ninguna, que los golpistas del 36 y su herencia miserable, sean realmente la base sobre la que se ha construido la España actual y los asesinados en fosas sin nombre sigan siendo los criminales que afirman las sentencias que los condenaron. Como demócratas, como antifascistas y como personas de izquierda debemos alzar nuestra voz sobre esto. Esta es la España real, el régimen real, esta es la realidad fruto de esa herencia indeseable.

A esta ofensiva simbólica del PP y de las instituciones del régimen, sólo cabe oponerse con una fuerza igual o superior. O defendemos la República abiertamente y el ejemplo de los que antes que nosotros lucharon por ella, por la ilusión de una España democrática y antifascista, respetuosa con sus pueblos y su pluralidad, con los derechos de los trabajadores o estaremos acabados como país. No son nuestros compañeros solamente los que siguen olvidados en la fosa, es la España democrática y su futuro. Tengamos el valor de denunciar todo esto y de luchar por la República.

@memoriaguada      www.memoriaguadalajara.es

Tropas fascistas en la ciudad de Guadalajara en uno de los desfiles posteriores a la ocupación de la ciudad. Archivo FMGU

Tropas fascistas en la ciudad de Guadalajara en uno de los desfiles posteriores a la ocupación de la ciudad. Archivo FMGU

LA OCUPACIÓN MILITAR DE GUADALAJARA Y EL REGRESO DE LOS PRESOS DESDE ALICANTE.

28 de marzo de 1939, tras tres años de infructuosos intentos, las tropas fascistas italianas tomaron finalmente Guadalajara. Los mussolinianos tuvieron ese “privilegio” como compensación por su humillante derrota en la batalla de Guadalajara dos años antes, en los campos alcarreños de Brihuega en marzo de 1937.

tres meses después, el 17 de junio, una expedición de falangistas alcarreños fue a Alicante para detener y traer a 50 Guadalajareños capturados en el puerto de Alicante. Se encontraban repartidos por diversos improvisados campos de concentración en toda la ciudad : La plaza de toros, la cárcel, el castillo de Santa Bárbara y el tristemente campo de Albatera, entre otros.

ellos se hallaban los tres alcaldes republicanos. Antonio Cañadas, Facundo Abad y Marcelino Martín, y varios alcaldes de la provincia. Fueron paseados en camiones y sometidos a escarnio por la calle mayor, en algo parecido a un auto de fe. Estos fueron los inicios de una época de opresión y persecución de los democratas que arrastó a 7169 alcarreños (un 4,5% de la población en 1939) condenados bajo el régimen de Franco. 822 de ellos (incluyendo 13 mujeres) fueron fusilados mediante un simulacro de juicio. Y hasta 1700 murieron en la cárcel, paseados en cunetas o en los campos nazis (89 concretamente). La democracia tiene una deuda con todos ellos

Estos fueron los cincuenta presos de la expedición que recorrieron en camionetas la ciudad, a través de la calle Mayor, calle Museo, Ramón y Cajal, la Carrera, Virgen del Amparo y allí finalmente a la Prisión Central. Todos fueron maltratados y varios de ellos fueron fusilados tras un simulacro de juicio:

Aurelio Cañadas Ortego, Atilano Navarro Iglesias, Emiliano Muñoz Cubero, Mariano Pardo Delgado, Vicente Rodríguez Castilla, José Pérez Barba, Julio Sánchez Morán, Facundo Abad Rodilla, Juan Antonio García Torres, Mariano Colina Lozano, Felix Medrano Navarro, Humberto Melero Carillo, Antonio Palacios Rodrigálvarez, José Barcelona Causapié, Luis Calvo de la Fuente, Telesforo Ballesteros Alique, Lorenzo Martínez Ruano, Emilio Hurtado Romo, Luis Cravioto Balboa, Jesús Notario Gil, Dionisio Ciruelas Irala, Miguel Ruiz Luna, Lucio Blanco Utrilla, Servando Cambronero Luna, Saturnino Recio Cebrián, Federico Muñoz Guijarro, Wenceslao Jiménez Pérez, Román Esteban Garcilópez, Isidro Bodega Fernández, Quintín Cliveros Delgado, Gregorio Tobajas Blasco, Gabriel Crespo Ruiz, Eloy Sánchez Inglés, Eleuterio Escolín Ambite, Doroteo Cabrera Antón, Marcelino Martín Martínez del Arco, Valentín Martínez Fernández, Benito Calero Vázquez, Santos Esteban González, Porfirio Sánchez Navas, Marciano Alfonso Cubillo, Rafael Pardo Borda, Marcelino Viejo Canalejas, Antonio Cañadas Ortego, Modesto Gil García, Andrés Arralde, Antonia Álvarez Redondo, Isabel Sacristán López, Julián Vera Ramírez. 1

Sirvan estas palabras para recordar a estos hombres y mujeres de Guadalajara, y honrar su memoria. 

http://www.memoriaguadalajara.es

EXPOSICIÓN HISTÓRICO FOTOGRÁFICA
ARDITI DEL POPOLO
(Galería Fotográfica de la presentación)

Organizada por la asociación A Madrid si muove un’Altra Italia” en el café La Bruschetteria de François” C/ Fernando el Católico 6 Madrid. Metro Quevedo.

Organizada por la asociación A Madrid si muove un’Altra Italia” en el café La Bruschetteria de François” C/ Fernando el Católico 6 Madrid. Metro Quevedo.

Barricadas p

Plano de Parma en agosto de 1922, durante la semana de resistencia antifascista de los “Arditi del Popolo”. A la izquierda: el barrio de Oltretorrente y arriba a la derecha; el barrio de Naviglio, que fueron los focos de resistencia antifascista. Copyright: A Madrid si muove un’Altra Italia