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La fosa de Guadalajara, el caso Mendieta y la impunidad que permanece
Pedro A. García Bilbao. Foro por la memoria de Guadalajara. Ilustración de José Ramón Urtasun, alusiva a las fosas halladas en Navarra.  Descargar texto

«¡Todos ustedes, los que quedan, sean dignos de nosotros, los 27 que vamos a morir!» Guy Moquet, 17 años, resistente francés, fusilado en 1940.

Siempre supimos que aquel horror estaba ahí, pero no conocíamos los detalles hasta hace poco 1. Antes que nosotros comenzásemos a investigar, miles de personas de Guadalajara sabían ya sobradamente lo que ocultaban las fosas del cementerio civil y la del patio de Santa Isabel. Y era muy sencillo, lo sabían porque era allí donde habían matado a sus parientes, por cientos y cientos. Algunos intentaron hace décadas investigar lo ocurrido, poner nombre a las víctimas y hacerse una idea de conjunto sobre la magnitud de lo ocurrido. No les fue fácil.

No hemos olvidado a César González Camarero, el primero tal vez en poder acceder a los listados oficiales de enterramiento y que encontró un silencio brutal y una colaboración nula de las autoridades cuando en los años 90 intentó investigar lo ocurrido. También encontró graves dificultades Emilia Cañadas, hija del fusilado alcalde Antonio Cañadas: En 1979, Emilia y un grupo de familiares y militantes de izquierdas lograron con aportaciones particulares hacer un sencillo monumento privado. Cuarenta años después, todavía no hay ningún monumento público e institucional. Un dia lluvioso de invierno de aquel 1979, con la presencia de cientos de personas, ella y Francisco Tobajas entre otros, alzaron su voz en un acto en el que no se permitió ni una sola bandera republicana, que ni el ayuntamiento, ni el estado central, ni los partidos se atrevieron a promover y sostener como era su obligación democrática. Ella nunca calló y siempre supo qué había pasado, sacó fuerzas del ejemplo heroico de su padre y de lo aprendido de niña en la escuela republicana que recordaba con inmenso cariño. Ella nunca olvidó a todas y cada una de las personas a las que les costó la vida el sueño de una España hermosa donde brillara la libertad y la justicia social; ella ha vivido siempre con ese ideal allí donde estuvo. Hace ya muchos años que los restos de su padre fueron trasladados a un espacio familiar propio y lejano, pero como ella siempre supo, nada de esto es algo que resista ser tratado como algo individual y despolitizado. El estado democrático tiene la obligación de proteger y amparar a las víctimas de crímenes, siempre lo ha dicho alto y claro y nunca ha contado con su amparo.

No se trata sencillamente de devolver unos restos mortales para enterrar bien lo que fue mal enterrado, pero nos empujan a ello a creer que con eso basta y nos exponen una y otra vez el dolor del familiar «correcto», aquel que actúa en clave estrictamente personal y ajena a otras consideraciones. La presión es enorme para reducirlo todo a eso. En Guadalajara, finalmente, acabaron por personarse los que juegan al juego de la memoria dentro de los límites que trae consigo la impunidad2.

Hace unos años, en Granada y a raíz de un documental sobre la guerrilla en la montaña granadina, el profesor José Antonio Fortes lo dice claramente: el sistema soporta los acercamientos en clave sentimental o histórica, pero no en clave de análisis político. La memoria histórica es un campo de batalla de la lucha de clases y el aplastamiento criminal, genocida, de la resistencia armada republicana, de la lucha proletaria y hasta de la burguesía republicana por la reacción y el fascismo, es algo que no puede ser explicitado: el bloque de poder actual no lo soporta, sus relaciones con el pasado fascista son demasiado fuertes. Ese aplastamiento de la resistencia antifascista fue, además, en todos los órdenes: militar, pero también económico, cultural, ideológico con unas consecuencias que duran hasta el presente. Quienes intenten así decirlo serán acusados de «radicales, intransigentes» 3. Y en esas estamos todavía en junio de 2017.

Pero la realidad se impone, entra por las ventanas si le cierras las puertas. Hay muchos problemas en todo esto. Una familia pidió apoyo y ha logrado ayuda para recuperar los restos de su ser querido4 ¿Pero qué ocurre con los que no tienen familia? Y sobre todo, ¿Donde queda la responsabilidad del estado español en todo esto? En todo lo acaecido en la búsqueda de la identificación concreta de Timoteo Mendieta para entregar sus restos a la familia, se han puesto de manifiesto las brutales carencias del actual régimen en materia de verdad, justicia y reparación para las víctimas de la dictadura. Nada de esto, sin embargo, ha sido denunciado ni ha tenido espacio en las labores de exhumación y el aparato de comunicación montado alrededor 5.

Mendieta tuvo siempre una familia que le recordó y defendió. No olvidamos a su hija Paz Mendieta 6, ya fallecida, quien hace ya años, como el resto de sus hermanos, asumió la causa de recuperar sus restos y dignificar su memoria, lo que implicaba defender orgullosamente el compromiso público que su padre había asumido con su militancia socialista y el valiente compromiso que tuvo como presidente de la Casa del Pueblo de la UGT en su pueblo en una hora muy difícil. El no fue olvidado, pero no es el caso de otros muchos cientos de sus compañeros.

La búsqueda de las víctimas no puede depender de las familias solamente. ¿No saben acaso que en ocasiones ni siquiera las familias están en condiciones de recordar siempre a todos los suyos?

Cuando analizamos el largo rosario de identidades de los asesinados en Guadalajara encontramos casos terribles; se equivocan gravemente los que optan por dejar en manos de la iniciativa y la memoria familiar todo. ¿es que no saben que nos enfrentamos a la historia de un exterminio, que familias enteras desaparecieron? El hermano más joven que se dio por desaparecido sin serlo, el tío mayor, la hermana soltera, el padre viudo y mayor al que matan el último, meses después de hacerle pasar por ver la muerte de sus hijos y nueras, esos cayeron también y al morir sus más cercanos terminaron por ser olvidados. Ha sido en estos últimos tiempos con la publicación de las investigaciones realizadas para identificar a los miles de represaliados en Guadalajara cuando numerosas familias han podido encontrar los nombres y la suerte de parientes que habían sido borrados de su recuerdo. Es algo que no debe sorprendernos. Los supervivientes callaron en muchos casos para proteger a los hijos pequeños, algunos culparon a los propios muertos por la desgracia que trajeron a sus familias, según les repitieron durante años en la iglesia, la escuela, en la prensa, y repetían también los vencedores que se adueñaron de la ciudad. Algunos, hoy, en el ayuntamiento lo siguen diciendo.

Para poder saber que había pasado realmente tuvieron que pasar muchas cosas. Empezamos ahora a comprender las verdaderas dimensiones del horror. Algunas personas siempre fueron capaces de entender que aquello era algo más que un drama individual o familiar, una simple suma de víctimas individuales. Algunas personas valientes siempre supieron qué les unía, qué unió a campesinos, jornaleros, artesanos, obreros, empleados, funcionarios públicos, militares, hombres y mujeres de todas las edades, a más de doscientos concejales y decenas de alcaldes de toda la provincia que fueron asesinados. Hubo valientes que no sólo no olvidaron a los que murieron, sino que lucharon activamente por romper el dictado de infamia y olvido con el que la dictadura pretendió enterrarles para siempre.

¿Cómo olvidar a Miguel Rodríguez Gutierrez o a Tomasa Cuevas7? Ambos, cada uno por su lado, trascendieron la memoria individual y recogieron las voces y testimonios de tantos y largos años de cárcel y represión. Rodríguez Gutierrez —Mirogu, como era conocido como periodista—, un valiente joven de la Juventud Socialista Unificada (JSU) natural de Romancos, un pueblo cercano a Brihuega, contó sobre cuanto vio y fue testigo. En 1942 se enfrentó al jefe local de Falange de su pueblo, quien tenia aterrorizada a la población y golpeaba salvajemente a las mujeres de su familia. Mirogu no dudó en tomar una pistola y matarle en medio de una de aquellas palizas brutales. Condenado a muerte, luego conmutada por trabajos forzados, Mirogu dejó constancia escrita de cuanto vio y sufrió y de las condiciones de vida en prisiones y campos de concentración.

Pero sobre todo contamos con el inmenso esfuerzo de Tomasa Cuevas, una jovencísima militante comunista en los años de la guerra, natural de Brihuega, resistente siempre tras la ocupación, presa durante años en varias ocasiones, que fue testigo directo de todo ese sufrimiento colectivo. En sus años de madurez, ya en los años 70, recorrió España entera buscando a las supervivientes de las muchas prisiones que conoció empezando por la de Guadalajara, lo hizo sin apenas medios, sin el apoyo de nadie y hasta en contra de la dirección de su partido, Tomasa entrevistó a las mujeres y hombres que sobrevivieron y escribió libros estremecedores publicados en los años 80. Ni ella ni nadie que haya leído sus testimonios se puede sorprender de nada. ¿Han oído hablar de Tomasa Cuevas los miembros del equipo británico de forenses desplazado a Guadalajara? ¿Sus anfitriones españoles les hablaron de ella? ¿Han aprendido algo gracias a ella sobre los últimos días de la vida de las personas que han desenterrado? No parece a la vista de sus declaraciones y su proceder. Tal vez no lo consideran necesario o sencillamente se les ocultó esta importante fuente de información.

No tengo palabras para expresar el inmenso respeto que sentimos ante el ejemplo de coraje, de valor y de dignidad humana que encarnó Tomasa Cuevas. Fue leal siempre a sus ideales, nunca deseó otra cosa que un mundo más justo y humano, y supo encontrar esperanza, compañerismo y fortaleza para resistir en el ejemplo de sus compañeras y compañeros sometidos a la dura prueba del cautiverio y la muerte.

No se trata solamente del trabajo y el ejemplo de Tomasa Cuevas, de Mirogu, de Cesar González Camarero, de Emilia Cañadas, de Isabel Hernando, de Isabel Sacristán, de Clotilde Ballesteros, de las aportaciones de más de 192 familias que han pedido datos y ofrecido testimonios. Las investigaciones que hemos realizado se apoyaron en su esfuerzo pionero y en su ejemplo. Hemos cruzado los datos y testimonios disponibles y se han podido comprobar muchos casos y algunos extremos inquietantes, que podrían haber sido cruzados con lo encontrado en la fosa por el equipo británico de forenses voluntarios, lamentablemente ha habido quien parece haber despreciado sistemáticamente cualquier trabajo previo a su llegada.

Veamos un caso. Francisco Nuño, 54 años, de Tórtola de Henares, fue detenido junto a su esposa; los franquistas buscaban a su hijo, un cuadro del PCE, eran sencillos campesinos. Nuño fue golpeado día tras día durante una semana hasta que le arrojaron las botas ensangrentadas a la esposa y le escupieron a la cara que ya no tendría que esperarle. Su certificado de defunción pone «muerto en la cárcel», pero gracias a los datos de Tomasa Cuevas, a los expedientes carcelarios y a los partes de enterramiento hemos podido conocer su suerte. ¡curiosos desaparecidos estos con certifcado de defunción!

Otro caso. Gregorio Tobajas, sacerdote secularizado, becado en la Universidad Gregoriana de Roma, periodista y abogado, cometió el inmenso crimen de enamorarse de una maestra socialista en el pueblo de la Sierra donde era párroco; fue la primera pareja que se casó civilmente en Guadalajara. Fundó la sección de la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT en la provincia, fue redactor del semanario Abril y llegó a ser presidente de la Diputación Provincial. Tobajas era alguien particularmente odiado, pues era un sacerdote que se casó por amor y que se puso al servicio del pueblo. Tobajas no sólo fue fusilado aunque su sentencia fuese esa; fue objeto de todo tipo de brutalidades. Fue torturado múltiples veces a lo largo de varios meses, le destrozaron poco a poco, mostraron varias veces su cuerpo martirizado a los demás presos y se ocuparon bien de que se pudieran oir sus gritos. En noches de nieve y viento le sacaban al patio de la prisión donde le arrojan agua y le mantenían así hasta el borde de la resistencia. ¿Cuantas veces le quemaron las manos, le destrozaron las costillas o le quebraron brazos y piernas? ¿cuantas veces, cuanto tiempo se prolongó tal horror? Lo sabemos bien, no tenemos los detalles del forense, pero conocemos su suerte. Los forenses británicos voluntarios han encontrado varios cuerpos sometidos a tortura. El de Tobajas no podrá ya ser recuperado pues fue vaciada su fosa y arrojado al osario hace unos años. Da igual. Era persona muy conocida y su suerte fue conocida por los cientos de personas que le escuchaban gritar en las noches de la prisión.

¿Alguien le había contado sobre Tobajas a Larry Owens, el forense voluntario británico? Se sorprendió el británico por los disparos en la cara que ha encontrado, no los esperaba, creía que era cuerpos de personas ejecutadas «normalmente» suponemos. ¿Qué le habían contado su anfitriones españoles sobre lo que se iba a encontrar en nuestra ciudad? Los disparos en la cara fueron práctica habitual a los cuerpos de los muertos bajo tortura en la cárcel de Guadalajara. Vicente Relaño, el secretario provincial del PCE fue muerto a golpes esposado al portón de entrada al patio de la prisión; le habían golpeado muchas veces durante meses, pero aquel último día le golpearon en público hasta la muerte y le dispararon con pistola en la cabeza, la conducción en camión a la zona de ejecución fue sólo un trámite, los que murieron ese día llevaron su cadaver destrozado a sus pies todo el trayecto.

Tenemos varias teorías sobre el porqué de este peculiar tratamiento. Hay una constante que tal vez lo explique: la extrema dignidad ante la muerte de los condenados. Las noches en que habría ejecuciones se dejaba encendida la luz de las celdas donde había personas que fueran a ser ejecutadas. Al llegar la madrugada eran nombrada la lista mortal y sacaban al exterior a los citados. Noche tras noche, los hombres y las mujeres condenadas se despedían en alto de sus compañeros, se oían sus gritos de Viva la República, o su apoyo a su partido y a la lucha de los trabajadores, el camión bajaba por calles sumidas aún en la noche y se oía cantar a los que iban al encuentro de la muerte.

La Guadalajara ocupada por el fascismo era despertada cada madrugada por voces que cantaban Hijos del Pueblo, Joven Guardia o la Internacional. No fue una vez, ni dos, ni tres, ocurrió durante meses, hasta que finalmente se ordenó que además de esposados y atados, se condujese a los condenados amordazados a la zona de ejecución. La dignidad ante la muerte era entendida como una ofensa más de aquella gente que debía ser borrada de la faz de la tierra. Muchos murieron amordazados ante los piquetes. En este contexto, no es de extrañar que las personas más significadas y conocidas fueran objeto de especial atenciòn previa. El régimen franquísta ejecutaba venganzas, no justicia. El hecho es que hay muchos casos de personas que no llegaron a ser fusiladas porque llegaron a la zona de ejecución ya muertos, con el cuerpo reventado por los golpes y la cabeza destrozada por tiros de pistola.

Nunca sabremos exactamente cuantos de los que figuran como «muertos en prisión» lo fueron así y no solamente por hambre o enfermedad. Los datos globales nos hablan de un verdadero campo de exterminio. Las raciones diarias no permitían la supervivencia a poco que se tuviera cierta edad o no tuvieran paquetes del exterior. Los muertos en prision cuentan con decenas de personas de más de 55 años, las personas mayores o enfermas no sobrevivían, sencillamente.

Debemos recordad que esta situación se prolongo durante casi seis años, que hubo meses con más de 10 ejecuciones diarias, con unas cifras totales que crecían y crecían inexorablemente; hoy sabemos que hubo cosas peores que ser ejecutado8. No fueron hechos puntuales, fueron una práctica continuada, consentida, amparada, buscada por las autoridades del régimen. Esta afirmación se sostiene en hechos conocidos y probados. Se nombró como autoridades carcelarias a destacadas personas que eran parientes de personas condenadas por la justicia de la República o que habían sido muertas ilegalmente o no durante la guerra. Pero sobre todo, el régimen favoreció la venganza privada. La dirección de la Prisión Provincial y el Gobierno Civil permitieron el acceso a los presos a voluntarios falangistas con el objetivo de golpearles y torturarles, llegando incluso a la muerte en algunos casos. Hubo grupos venidos de pueblos concretos para golpear a personas conocidas, pero existió un grupo de torturadores vocacionales que ha podido ser pefectamente identificado;. Los testimonios son sobradamente claros y no admiten discusión.

Tomasa Cuevas dio sus nombres, corroborados por testimonios scritos y orales sobradamente. Alguien podria haberle dicho a Larry Owen que se conoce a los autores más que presumibles de las lesiones encontradas en los cuerpos. Cuevas identificó en su libro a los falangistas Gayoso, Trallero y el Gutemberg, nombres que han dejado un recuerdo de muerte y horror que llega hasta el presente.

Larry Owens especula con uno de los cuerpos encontrados que analizaron, un persona de muy fuerte complexión y gran altura. Cristina Fallarás 9 recoge esas apreciaciones de Owens sobre uno de los casos;

“Era un individuo muy normal, un hombre más. (…) era alto, sobre todo para esa época, más o menos 1,75. Era muy fuerte, se puede ver que los músculos eran muy grandes. No era siniestro, era amplio. Durante su vida, alguien se había peleado con él, y le fracturó la nariz. Pesaba unos 80 kilos. Los demás, en general, tienen más señales de tortura prolongada que él. Quizás sea porque era muy grande y le tenían miedo. Lo sacaron un día, pusieron una pistola de bala pequeña al lado izquierdo de la cabeza y lo mataron. Era tan fuerte y su hueso del cráneo era tan grueso que, al contrario de lo que pasa con otros individuos, la bala ni pudo expulsar el fragmento de hueso de salida. Era un tipo con buena salud, que podría haber ayudado mucho a su país, pero… se acabó”.

Es claro que Owens es un buen profesional. Gayoso, Trallero, pero sobre todo el Gutemberg eran sujetos de baja estatura y escasa complexión. Esta escoria humana, embrutecida y sin escrúpulos fueron responsables de un gran número de atrocidades y asesinatos cometidos en el interior de la prisión durante varios años. Sí, hay base para la especulación de Owens.

Pero tan responsables como esa basura, fueron los directores de la prisión, los gobernadores de la provincia y los jueces del régimen; absolutamente ninguna de sus atrocidades hubiera podido realizarse sin su consentimiento. Ha de decirse que los tres acabaron mal sus vidas. Despreciados por los mismos que les utilizaron, horrorizadas algunas de las almas bienpensantes que emplearon a aquellos sujetos, se vieron solos e ignorados, apartados como apestados. El alcohol y la enfermedad acabaron con sus vidas en los años siguientes.

Tenemos muchas referencias que podrían haber sido comprobadas, pero no ha habido voluntad ninguna de cooperación entr quiens ha abierto la fosa para localizar a Mendieta. Como hemos relatado, sabemos sobradamente que algunas personas por razón de su figura simbólica o por su origen recibieron un tratamiento especial. Los condenados de Sacedón, por ejemplo. Sacedón es, con mucho, el pueblo de cierto tamaño con mayor proporción de víctimas; el pueblo sufrió un verdadero baño de sangre. Hubo más muertos en Sacedón que en Guadalajara capital. Timoteo Medieta era de Sacedón y buena parte de los que murieron con él el mismo día. ¿Alguien le ha explicado a Owens lo que aconteció en esa población?

Labor del forense es determinar técnicamente si los disparos fueron post-morten o la causa de la muerte. Con acceso al cadáver los forenses pueden establecer los hechos de forma clara, pero no es la única forma. En el caso de Guadalajara las torturas y los asesinatos anteriores a las ejecuciones cuentan con decenas y decenas de testimonios cruzados. Owens ha corroborado lo que ya sabíamos; el no ha escuchado a los hijos de los fallecidos hablar sobre la impresión que les producía ver los cuerpos destrozados, las mudas de ropa destrozadas y ensangrentadas, con incluso jirones de carne y restos. A Owens y sus compañeros les ha impresionado el testigo mudo de los cuerpos, a nosotros las voces que han llegado hasta nosotros y que no han tenido voz precisamente estos días en los que el único afán era localizar un cuerpo.

Tenemos unas cuantas hipotesis que podríamos haber compartido con el equipo que ha hecho los trabajos en la fosa, pero no ha sido posible con el equipo de la exhumación; es más que evidente que sus fines en todo esto son compatibles con ignorar los más elementales protocolos científicos que pasan por establecer el estado de la cuestión en un tema, ver los antecedentes, las publicaciones, los testimonios y las hipótesis establecidas previamente. Es realmente ofensivo que se hayan sorprendido con las pruebas de tortura que han encontrado. Un cuerpo con 25 fracturas de costillas en distinto grado de cicatrización causó estupor en el equipo de forense británico. ¿cómo es posible? ¡Pero qué esperaban! Nos preguntamos por los datos de ese tipo que han encontrado. Una pregunta esteril porque no han compartido los resultados. Es igual, no necesitamos comprobación forense para saber cual fue el destino de cientos de presos. 

Estas son las cosas que ocurren cuando las fosas no se abren en el marco de una investigación penal, con forenses especializados y tutela judicial; se pierden los detalles, se ignora aquello con lo que no se simpatiza y se destruyen las pruebas.
Mendieta y sus cientos compañeros no eran desaparecidos, no sé si se ha caido en la cuenta de ello. No lo son. Tienen todos nombre y apellidos, expedientes carcelarios, sentencias, partes firmados y sellados por el Tribunal Especial de Ejecuciones creado por la auditoria especial del Ejército de Ocupación. Lo de ejército de ocupación no es una licencia, es literalmente el adjetivo que figura en la documentacion. Todo documentado: le entrego tantos presos, le devuelvo tantos cadaveres, todo sellado y firmado.

Conocemos también los nombres y apellidos de los verdugos, pero las leyes de la democracia española defienden su honor y citarles es exponerse a las acciones legales de sus descendientes. Los que no tienen derecho al honor son sus víctimas y las infamias vertidas sobre ellos por sus verdugos en la Causa General, están publicadas en internet libremente: cuando muchas personas han buscado datos de sus familiares fusilados se han encontrado con la Causa General que sigue, en 2017, infamando a las víctimas. Hay una explicación a esto: lo que pasa es que no son legalmente víctimas, siguen siendo legalmente criminales y por eso mantener los insultos y las infamias no constituye delito.

Hay un total de 976 víctimas mortales de la represión franquista en el cementerio de Guadalajara, entre ejecutados con sentencia y muertos de inanición, enfermedad o tortura; todos ellos entre abril de 1939 y 1945. Hay más en otras poblaciones de la provincia. Los desaparecidos son aparte, los asesinados en las cunetas son otra cuenta, los deportados muertos en los campos nazis (100 solamente de nuestra provincia) también aparte; los muertos en los bombardeos, en combate, o el exilio interior o exterior son aparte; los soldados, e incluso familias refugiadas, que volvieron a sus pueblos acabada la guerra para ser asesinados sin más, son también aparte. La investigación para identificar a los muertos desconocidos sigue abierta.

En realidad, el trabajo de campo en búsqueda de Mendieta ha sido una operación sencilla pues estaba allí, era sabido, a escasos pasos de la lápida con su nombre, estaba fuera de duda; no eran desaparecidos ¿Cómo hay que explicarlo? El problema consistía en vencer las pegas administrativas para luego acceder, abrir y lograr identificaciones individuales, una tarea posible entre los cuerpos de las fosas.

La apertura de la fosa de Mendieta no ha sido realizada en el marco de una investigación judicial, no han trabajado como forenses en un proceso legal que determine los crímenes cometidos. No ha habido nada de eso. La apertura de las fosas no se ha hecho con garaníias legales y tutela judicial. Lo que el juez ha autorizado no es más que un traslado de restos. El reglamento del cementerio establece que sólo se puede abrir una fosa común con autorización judicial o de la autoridad sanitaria, no por motivos legales de tipo penal o de investigación, sino por un simple problema de salud pública. Para las autoridades españolas, ayuntamiento, jueces, estado central, lo ocurrido no es más que una devolución de restos mortales a sus familiares con garantías de salud pública. Sigue siendo un criminal legalmente. Han logrado identificar el cuerpo concreto entre sus compañeros de fosa; no es poco, pero sin duda no es suficiente. En todo el proceso seguido, no sólo no se han respetado los protocolos propios de un proceso de exhumación con tutela judicial, —pues no se consideran crímenes lo allí sucedido—, tampoco se ha aplicado lo indicado en el Informe Joinet10 de Naciones Unidas que exige el respeto a las creencias y símbolos de las víctimas. Todo se ha hecho como si fuera exclusivamente una cuestión individual y familiar.

En las zonas de enterramiento masivo del cementerio de Guadalajara donde fueron arrojadas las víctimas de la represión, las cosas no han acabado con la identificación positiva de Mendieta y de algunos de sus compañeros que se ha podido realizar. El ayuntamiento del PP se sigue oponiendo a declarar zona protegida el espacio de las fosas, así cómo a autorizar la instalación de una placa memorial con los nombres. Sigue sin haber un monumento público y el estado español sigue sin considerar como propios y merecedores de respeto a los que allí yacen. Esta es la cruda realidad cuarenta años después de las elecciones democráticas de junio de 1977.

1Véase: García Bilbao, Pedro A. (et al.) [2010]: La represión franquista en Guadalajara 1939-1950, Silente, Guadalajara.
2Véase: Veleta, Willy (2017), «La incesante búsqueda de Timoteo Mendieta», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170510/Politica/12592/Timoteo-mendieta-busqueda-restos-guadalajara.htm], consultado el 01/06/2017
3 García Bilbao, Pedro. A. (2009), «Memoria histórica y postfranquismo. Reseña: Causa 661/52. La insolencia del condenado. (Falconetti Peña, 2009)», en Sociología Crítica, disponible en [URL: http://wp.me/pF2pW-1AA], consultado el 01/05/2017.
4Véase la posición del Foro ante el inicio de los trabajos en 2016: Foro por la memoria de Guadalajara (2016), «Ante la recuperación de los restos de Timoteo Mendieta», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-KR], consultado el 01/06/2017
5Véase la posición del Foro por la Memoria de Guadalajara (2017): «Ante la apertura de fosas antifranquistas en el cementerio de Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-11i] consultado el 01/06/2017.
6Foro por la memoria de Guadalajara (2009), «Paz Mendieta: In memoriam», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-16], consultado el 01/06/2017
7 Véase: Cuevas, Tomasa (1998), Prison of Women: Testimonies of War and Resistance in Spain, 1939-1975, Publisher: State University of New York Press; —(2005), Presas, Icaria Editorial, Barcelona. A destacar la presentación que realiza la hispanista Mary E, Giles en su edición en inglés.
8Foro por la memoria de Guadalajara (2017): «La matanza del 13 de mayo de 1940. Un día para el recuerdo en Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL:http://wp.me/p3Cfkm-116 ], consultado el 01/06/2017
9 Véase: Fallaras, Cristina (2017), «La memoria en los huesos», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170531/Politica/13046/memoria-historica-ctxt-timoteo-mendienta-franquismo-guerra-civil-exhumacion-guadalajara.htm], consultado el 15/06/2017
10 Naciones Unidas (XXX): «Texto: Informe Joinet. La administración de la Justicia y los drechos humanos de los detenidos. La cuestión de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos (civiles y políticos)», en Sociología Crítica, descargable en [URL:https://dedona.files.wordpress.com/2010/03/informe-de-joinet-sobre-la-impunidad.pdf], consultado el 01/06/2017

BUERO: UN HOMENAJE INCOMPLETO.

El Foro por la Memoria pide un reconocimiento público del compromiso democrático  de Buero Vallejo.

En el Reformatorio de Adultos de Ocaña. 1945..jpg

FMGU.- 23/09/2016.-  En este año 2016, en que se cumplen 100 años del nacimiento del dramaturgo alcarreño Antonio Buero Vallejo, estamos asistiendo a un merecido homenaje a esta importante figura en la ciudad que le vio nacer, Guadalajara.

Sin embargo, desde el Foro por la Memoria queremos hacer una serie de consideraciones, a tenor de la programación elegida y el cariz observado en algunos aspectos del homenaje.

Los escaparates y fachadas de comercios de nuestra ciudad se han visto engalanados con frases extraídas de textos y obras de Antonio Buero Vallejo, algo que sin duda hace al autor alcarreño presente en el corazón dela ciudad.  Exposiciones de sus pinturas, representación de sus obras, (pocas, por cierto), y otras actividades están previstas en el homenaje, pero todavía queda, desde nuestro punto de vista, algo importantísimo por hacer y que va más allá de su figura y nos habla de todos nosotros como sociedad democrática.

LA DEUDA QUE TODAVÍA TENEMOS CON BUERO VALLEJO

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11 de abril de 1942. Penal de El Dueso. La comuna de la celda 142. De izquierda a derecha: Antonio Buero, Matías Pérez Batanero, Luis Guerra, Isidoro Martínez Pérez. Foto: Herederos de Antonio Buero Vallejo.

Desde el Foro por la Memoria queremos recordar que existe todavía una deuda que los demócratas de Guadalajara tenemos para con el ilustre autor arriacense:   el reconocimiento colectivo y público de Buero como ejemplo de compromiso democrático y antifranquista;  Un compromiso que le llevó a participar como sanitario en el ejército republicano durante la guerra civil y a formar parte de la primera clandestinidad activa contra la dictadura. Un compromiso político que le llevó a campos de concentración y a su paso por varias cárceles, a ser condenado a pena de muerte y, tras serle conmutada, a cumplir 6 años y medio de prisión en las peores condiciones posibles. Un compromiso que Antonio Buero Vallejo mantuvo vivo durante toda su vida y que además imprime en todos sus textos, sus personajes, sus creaciones.

Con esta grave ausencia en la conmemoración nos encontramos ante la misma lamentable situación a la que ya asistimos en el año 2013, cuando se conmemoró el centenario de quien fue uno de sus mejores amigos: el poeta Ramón de Garciasol, Entonces, como ahora, asistimos a un homenaje mutilado e incompleto. (Véase nuestro artículo de entonces denunciando este hecho: La memoria mutilada de Ramón de Garciasol)

Los actos organizados por el equipo de gobierno municipal de homenaje a Buero Vallejo han olvidado este aspecto esencial y desde el Foro consideramos que esa deuda no se salda con un panel o algunos de los dibujos de Buero de la cárcel colocados en la exposición sobre su obra artística inaugurada hace unos días. Los poderes públicos tienen obligaciones morales y políticas con quienes se sacrificaron por las libertades de todos cuando hacerlo era ilegal y exigía sacrificio y entrega. La exposición sobre su obra plástica es correcta y cumple su función. Referencias a su compromiso político inevitablemente serán objeto de debate en la mesa redonda prevista en torno a su vida, pero creemos que la deuda que los demócratas tenemos para con Buero hubiera exigido un espacio y un acto de homenaje específico y, sobre todo, institucional. Es una deuda con Buero y que a través de Buero, para con toda una generación de alcarreños que como él sufrieron la dictadura y la represión por tener el coraje moral de saber resistir. Recordemos que según datos recogidos por esta asociación, entre 1939 y 1944, fueron represaliadas 7269 personas nacidas o residentes en la provincia, lo que representaba un 4,3% de la población provincial de 1940. (Datos recogidos por el Foro por la Memoria en las propias sentencias judiciales y que ya forman parte del proyecto “Victimas de la dictadura”, de la Facultad de Humanidades de la UCLM.

Resulta alentador que entre las autoridades públicas que participan en el homenaje a Buero Vallejo, (creemos que en parte obligadas ante el imperativo generado por el propio aniversario), existan incluso descendientes de algunos de los golpistas más destacados en nuestra ciudad en aquel lejano 1936, y sin duda lo celebraríamos como una prueba efectiva de la tan necesaria reconciliación y normalización democrática, si no fuera por el hecho de que en el homenaje Institucional a Buero se ha excluido creemos que conscientemente, cualquier referente público a su compromiso antifascista y a su condición de resistente de la dictadura.

EL BUERO AUTOR, RECONOCIDO. EL BUERO RESISTENTE, IGNORADO.

Gracias a su brillante carrera e indudable valor artístico, se puede afirmar que incluso en los peores años de la dictadura, en medio de un desolador panorama cultural, Buero Vallejo destacó por su valor como autor y gracias a ello fue aceptado, reconocido y hasta admirado en ciertos ámbitos culturales de nuestra ciudad, como lo fue siempre en el seno del grupo de teatro Antorcha TCE. Pero no olvidemos que Buero y los que como él lucharon contra la dictadura, vivieron siempre estigmatizados y el propio autor alcarreño incluso fue perpetuamente investigado y censurado debido a su continuado compromiso democrático. Un compromiso que nosotros queremos resaltar y que como decimos está totalmente ausente en las celebraciones.

Nos encontramos por tanto ante el hecho de que los mismos que se niegan a condenar la dictadura de modo efectivo en las instituciones, a retirar los nombres golpistas de nuestras calles incumpliendo no sólo leyes de ámbito nacional sino el mandato del pleno municipal, aquellos que se niegan a homenajear a las víctimas de la dictadura, se dedican ahora a homenajear hipócritamente a Antonio Buero Vallejo, pero sólo por ser autor de renombre y por ser nacido en nuestra ciudad, aunque para poder hacerlo ha sido necesario que el autor arriacense haya sido despojado de la esencia de su ideología, censurado su compromiso político, manipulada su figura e ignorada su memoria política y de lucha . Los resistentes no tienen derecho alguno de reconocimiento por el hecho de haberlo sido a lo que parece.

Ignorar el  ejemplo democrático de Antonio Buero Vallejo es literalmente vaciar de contenido una parte fundamental de su figura y sinceramente, creemos que es aprovecharse de su nombre. Es como si, por ejemplo,  en Turín se hiciera un homenaje al escritor y científico Primo Levi, y su condición de resistente y paso por el campo de Concentración de Auschwitz y su denuncia del Holocausto fueran eludidos o se limitaran a una simple anécdota más citada en su biografía y despachada con un par de líneas.

No existía un Buero escritor y un Buero político. Ambas eran la misma persona y ambos son inseparables, pues la denuncia de la injusticia, de la tortura, de la dictadura, se encuentran como decimos impregnadas en toda su obra, en sus textos y en la voz de sus personajes. Y fue sólo gracias a su maestría como escritor que pudo estrenarlas sorteando hábilmente la censura, pues Buero creía y ha sido definido por sus estudiosos como un autor “posibilísta”, un concepto que Buero aceptaba, pero que entendía no como una “acomodación” al sistema, a la dictadura o a la realidad, sino por el contrario, como la manera de aprovechar cualquier resquicio legal que permitiera sortear la censura y denunciar la tragedia que veía a su alrededor. Buero se mantenía en el “posibilísmo”, pero bordeando “lo imposible”, como él mismo cita en una de sus entrevistas.  En sus obras, a pesar de su aparente pesimismo, dejaba siempre entrever un hilo de esperanza. Gracias a ello tuvieron cierto impacto social incluso en la primera época de la dictadura. Siempre buscó en sus obras una respuesta moral y una más o menos velada condena política mostrando una continua actitud crítica ante el poder.

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“La hora del rancho en El Dueso” (1941) Dibujo de Antonio Buero Vallejo realizado en la cárcel. BNE

Antonio Buero nunca se negó a colaborar allí donde hiciera falta firmando numerosos escritos colectivos de intelectuales y denunciando la censura, la falta de libertades, e incluso los excesos y torturas policiales, y no sólo en sus obras teatrales, sino en documentos colectivos de denuncia. Y lo hizo valientemente en pleno franquismo cuando algunos de los que ahora mutilan esta parte fundamental de su pasado vivían “plácidamente”. Entre los actos y demostraciones públicas de su actividad, y según su propio dossier del Gabinete de Enlace del Ministerio de Información y Turismo (AGA. 42.08804,03),  Antonio Buero Vallejo participó entre otras en las siguientes denuncias públicas contra la dictadura, que fueron objeto de seguimiento por el control que sobre su proceder llevaba la tristemente célebre Brigada Político Social:

–       Carta pública al Ministro de Información Manuel Fraga contra la censura gubernativa. (noviembre de 1960).

–       Conferencia pro-amnistía de  los presos y exiliados políticos españoles. (Paris marzo 1961).

–       Carta colectiva dirigida a Manuel Fraga y otras autoridades, pidiendo que informe en los medios sobre las huelgas contra la dictadura, y en contra de los “medios autoritarios”,

–       Carta colectiva del 4 de julio de 1963,  dirigida a Manuel Fraga, protestando por la muerte del detenido Manuel Moreno Barranco en la cárcel de Jerez de la Frontera.

–       Denuncia de malos tratos policiales en 1963 contra huelguistas en Sama de Langreo.

–       Homenaje en el sepelio del general republicano Vicente Rojo Lluch. 1966

Relacion que es, en realidad,  mucho más amplia y que alcanza incluso los primeros pasos de la democracia.

En fecha tan tardía como 1976, sus obras eran todavía sometidas a censura por el Ministerio de Información y Turismo,  y a pesar de la enorme habilidad del autor para sortear la censura, alguna de ellas fue prohibida , como lo fue su adaptación de “El Puente”, o su obra “Aventura en lo gris”, y que sólo logró estrenar tras modificar su texto.

El caso más notorio quizás fue el de “La doble historia del doctor Valmy”, obra que denuncia la tortura y que Buero pretendió estrenar ya en 1964 (recordemos, un año después del asesinato de Julián Grimau). La obra, tras recorrer infinitos despachos oficiales y diversas censuras y negativas y ser prohibida, tuvo que ser publicada previamente en varias revistas teatrales estadounidenses y estrenada finalmente en 1968 en idioma inglés. “La doble historia del doctor Valmy” pudo recorrer varios países, como una denuncia de lo que pasaba en España y sólo pudo estrenarse en nuestro país en 1976 tras ser eliminadas de su texto varias frases. En primer lugar cambiando el nombre de sus personajes, pues el “doctor Valmy”, iba a llamarse “doctor Barga”, y Buero tuvo que cambiarlo porque, claro a juzgar de sus censores, “parece español” y eso había que evitarlo. El informe del Ministerio de Información tras su estreno en 1976 es una prueba fehaciente de que la dictadura no murió en 1975, sino que coleó todavía bastante tiempo más. Titulado “campaña teatral contra la policía”, el texto critica el intento de Buero de denunciar la tortura y el hecho de que se describa claramente que en la policía político-social había “verdugos y torturadores”. Lo que Buero hacía no era otra cosa más que reflejar la realidad de la época y que muchos demócratas, sindicalistas, anfifranquístas, sufrieron literalmente en sus carnes.

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Estreno de “La doble historia del doctor Valmy” ARCM

Paulus: No le quite las esposas.
Luigi: Hágame caso, jefe, la bañera y la corriente a un tiempo. Eso ya no lo aguanta.
Paulus: ¿Qué te crees imbécil? ¿Que ya no hay nada peor? Te engañas. Ya no eres más que un guiñapo. Y a los Guiñapos se les hace trizas.
“La doble historia del doctor Valmy”. Antonio Buero Vallejo

En 1977 participó en varios actos públicos y manifestaciones a favor de las libertades democráticas, en actos a favor de la amnistía de los presos políticos e incluso pintó en un mural su famoso retrato de Miguel Hernández realizado en 1940 en la cárcel de Toreno. En 1980, Buero participó, junto con numerosos intelectuales en la “Tribuna Popular por los Derechos Democráticos en la Constitución”, manifiesto impulsado por la ORT y presidido por Paquita Sauquillo, entonces militante de ese partido. En 1986 asistió al homenaje público a las Brigadas Internacionales, celebrado en el Palacio de Congresos de la Castellana y allí al reconocerle, varios alcarreños fuimos a saludarle, cosa que él agradeció. La lista de sus actividades políticas seria enorme y no podemos ponerla aquí en su totalidad pues entre otras cosas, Antonio Buero Vallejo era consciente de vivir en un exilio interior y era discreto en la medida de sus posibilidades, pues era un personaje público y bien conocido, pero nunca ocultó su ideología. Creemos que todo esto debe ser recordado.

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Buero reproduce en un mural su famoso retrato a Miguel Hernández en un homenaje de 1976. Foto: Biblioteca Virtual Cervantes.

Es necesario recordar también, que el Instituto Nacional de Bachillerato “Buero Vallejo” de Guadalajara, se denominó INB “Mixto nº 2”, hasta 1984, pues aunque el claustro de profesores solicitó poner el nombre del autor alcarreño a su instituto, y el informe del cambio de nombre se aprobó por unanimidad también en el ayuntamiento, una parte de la asociación de padres de alumnos vetó indirectamente la denominación y bloqueó en la práctica el cambio, usando para ello un silencio administrativo.

En 1983 se reinició el proceso de cambio de nombre a iniciativa de quien había sido uno de sus principales impulsores en 1979, pues por aquel entonces había sido el director de este instituto, Angel Luis Abós. En esta segunda y definitiva solicitud de 1983, el cambio se pudo producir gracias a que se había cambiado el reglamento correspondiente y el cambio de nombre fue finalmente publicado en el BOE del 23 de diciembre de 1983, siendo director General de Enseñanzas Medias José Segovia, y el propio Angel Luis Abós, director Provincial de Educación. Casi un año después, en noviembre de 1984, Antonio Buero Vallejo acudió por fin al instituto que llevaba su nombre, siendo director del mismo Teodoro Alonso y alcalde, Javier de Irizar. Los alumnos y profesores del instituto pudieron comprobar en persona su valía personal e intelectual. Buero agradecía el gesto y reconocimiento, aunque era un hombre muy modesto que no buscaba homenajes.

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Octubre de 1984.- Buero Vallejo, visitando el Instituto, que (por fin) llevaba su nombre. Foto: Prensa Alcarreña

Posteriormente, en 1991, con motivo del 75 aniversario del autor arriacense, siendo alcaldesa Blanca Calvo, tuvieron lugar en nuestra ciudad una serie de actos y representaciones teatrales recordado su figura y su obra y se inauguró una placa conmemorativa en la casa donde nació en la calle Miguel Fluiters.

Muchos otros homenajes se han celebrado posteriormente en nuestra ciudad a favor de su ilustre hijo: Medallas de Oro de la Ciudad, de la Provincia y hasta de Castilla La Mancha, calle y Teatro con su nombre, inauguración de bustos y otros homenajes, algo que le honra a él y nos honra a todos, pero estos citados más arriba fueron los primeros actos Institucionales en nuestra ciudad en su homenaje y es necesario reconocerlo. Pero la deuda pendiente de la ciudad con el compromiso democrático de nuestro afamado autor sigue sin ser saldada.

Como un sencillo gesto, el Foro por la Memoria de Guadalajara ha hecho entrega a Carlos Buero, hijo del autor, aprovechando su visita a Guadalajara en días pasados, de varios documentos sobre su padre, que son testimonio de su inequívoca lucha contra la dictadura franquista. Uno de ellos es un dossier que incluye su sentencia y todo su expediente carcelario, desde su detención e interrogatorios de 1939, hasta su puesta en libertad, en 1946.  El otro es un informe del llamado Gabinete de Enlace del Ministerio de Información y Turismo y contiene informes de miembros del Servicio de Información franquista, del ministerio que dirigía Manuel Fraga, que no lo olvidemos, se dedicaba a algo más que “inaugurar paradores”, sino que su principal ocupación era la censura política de todas las creaciones culturales y de los medios de prensa. En este informe encontramos hasta un seguimiento de sus movimientos, en pleno 1976. Así mismo, el Foro por la Memoria ha hecho entrega al hijo de Buero de un diploma simbólico en homenaje a su padre, centrado en su lucha por las libertades. Este diploma es similar a los más de 30 que el Foro ha entregado ya como una forma de reconocimiento institucional a los alcarreños que se enfrentaron al golpismo y la dictadura.

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Diploma simbólico entregado a Carlos Buero en reconocimiento al  compromiso antifranquista de su padre. El Foro ha entregado ya más de 30 a otros tantos antifascistas.

En resumen, consideramos que un homenaje institucional a Antonio Buero Vallejo que no incluya un reconocimiento específico por su compromiso democrático es sencillamente un homenaje incompleto. No basta con que su paso por prisión sea simplemente citado, sino que es necesario un acto público y un reconocimiento institucional que ponga en valor de un modo específica su lucha por las libertades y lo haga de una manera clara, completa e inequívoca.

Desde el Foro por la Memoria proponemos que se aproveche el aniversario y como sugerencia, el ayuntamiento ponga nombres de obras de Buero Vallejo a las calles dedicadas a golpistas y que el equipo de gobierno se niega vergonzantemente a modificar a pesar de que ello se aprobó en pleno municipal del 4 de septiembre de 2015.

Demandamos un acto público específico de reconocimiento institucional de su compromiso democrático y por las libertades, la petición pública de anulación de su sentencia y la de todos los luchadores contra la dictadura. Es de justicia.  Una sociedad democrática sana necesita referentes morales de compromiso con la libertad y Buero, el combatiente, Buero el resistente antifascista lo es sin ninguna duda. Al ocultar esa condición suya y referirse a él únicamente en su faceta artística y creativa lo que se pone de manifiesto son las carencias de la transición y el lamentable fracaso de la “reinserción democrática” de quienes apoyaron la dictadura y sus descendientes. En definitiva, la ausencia de un reconocimiento a su ejemplo antifascista y de compromiso democrático, de lo que nos habla es de lo endeble y frágil de nuestro actual sistema democrático, incapaz de reconocerse en él desde su perspectiva indudable de ciudadano comprometido con las libertades de todos hasta el punto de luchar por ellas, resistir a la dictadura y afrontar la cárcel y el exilio interior.

Bono de 10 cts editado por el PCE de Guadalajara. Coleccion: FMGU

Bono de 10 cts editado por el PCE de Guadalajara. Coleccion: FMGU

Quizás por haber resistido hasta el final de la guerra y por ser escenario de la primera derrota militar del fascismo italiano, la provincia de Guadalajara fue especialmente castigada desde el primer momento por la represión franquista y con un alcance que las cifras nos muestran con horror. Entre 1939 y 1944 fueron represaliadas 7269 personas nacidas o residentes en la provincia, lo que representaba un 4.3 % de la población provincial de 1940. De esas 7269 personas, el PCE fue la segunda organización en número de castigados, con 1039 represaliados, siendo la primera UGT con 1904. Al igual que en el resto de España, el Partido Comunista había pasado de ser un pequeño grupo sin apenas presencia militante en nuestra provincia a convertirse en un grupo con miles de afiliados y principal sostén del Quinto Regimiento. Así, en Guadalajara el PCE pasa de tener 90 afiliados en 1935 en toda la provincia, a 8000 carnets entregados en noviembre de 1937. (Hernández Sánchez, 2010).

Desde el primer momento de la represión franquista, en abril de 1939, los principales dirigentes provinciales fueron fueron perseguidos con saña y asesinados o encarcelados; Vicente Relaño, secretario general del PCE de Guadalajara fue prontamente detenido y sometido a un cruel trato, aunque su ejecución se retrasó hasta 1943 porque Relaño tenía más de 10 avales de personas de derechas a las que se había salvado al ponerlas bajo la protección de la Ley republicana en los días difíciles de los primeros meses de la guerra. Otros dirigentes fueron al exilio o fueron encarcelados. Desde Guadalajara se organizó una expedición falangista a Alicante para buscar a todos los republicanos alcarreños allí detenidos. A su regreso, fueron exhibidos por las calles de la ciudad en un recorrido parecido a un auto de fe.

Vicente Relaño, fundador y secretario general del PCE de Guadalajara. Foto: FMGU

Vicente Relaño, fundador y secretario general del PCE de Guadalajara. Foto: FMGU

El número de penas de muerte ejecutadas a militantes comunistas en la provincia de Guadalajara, según estadística recogida por el Foro por la Memoria de Guadalajara y basada en las propias sentencias judiciales, fue de 166, de un total de 822 fusilados entre 1939 y 1944 en las tapias del cementerio provincial, siendo la segunda organización con mayor número de asesinados después de la FNTT-UGT.


En estas circunstancias es fácil entender que la mayoria de los militantes comunistas que estaban en condiciones en la posguerra de reorganizar el PCE en Guadalajara eran o bien los más jóvenes, que no habían vivido la guerra, o las mujeres, viudas o compañeras de militantes encarcelados o presos.

La militantes femeninas no fueron sólo las que tuvieron que afrontar las multas, ayudar a sus compañeros presos y sostener a la familia en una situación de persecución y postguerra, sino que fueron en muchos casos las encargadas de intentar la reconstrucción de la organización, cuyo principal objetivo era, como en el resto de España, sobrevivir y auxiliar a los presos.

Es de justicia citar a algunos de los militantes comunistas de Guadalajara que arriesgaron su vida y su libertad para reorganizar el partido y apoyar a sus camaradas presos. Son solamente unos pocos aquellos de los que se guarda memoria, pues cientos de ellos murieron anónimamente bajo un dictado de olvido que algunos desean que persista hasta el día de hoy. Como ejemplo de dignidad y lucha llegan hasta nosotros estos nombres:

Maria Valés Santos, natural de Torre del Burgo, encarcelada el 09/07/1942, acusada de reorganizar clandestinamente el PCE.

Gregoria Pérez Barbero, 23 años de Cendejas de la Torre, militante de JSU, detenida en 1943 junto a 21 personas más, acusada de ser «miembro de la organización clandestina del PCE». Goyi, como era conocida, estuvo varios años en la cárcel y al salir se exilió a Francia y Polonia junto a su compañero Joaquín Pérez Regalado, Al morir el dictador regresó a Guadalajara, militando en el PCE e IU,  formando incluso parte de las listas electorales de esta coalición hasta su muerte. 

Adoración Retuerta detenida «por actividades clandestinas de carácter comunista.(…)», detenida por el reparto en Guadalajara y Madrid de unos pasquines que decían «Franco os roba el aceite y el pan de vuestros hijos hambrientos, ¿a qué esperáis para manifestaros contra el hambre? Viva la República».

Tomasa Cuevas, de Brihuega, de las JSU, quien tras 12 años de cárcel en durísimas condiciones, regresó a Guadalajara en 1950 y se convertiría en uno de los mayores ejemplos de fortaleza moral, de solidaridad y de humanidad que haya podido haber en el comunismo español, rescatando la memoria de la vida, lucha y sacrificio de las mujeres de su generación.

Muchos de los militantes que lucharon por la reconstrucción del partido habían sido presos de primera hora que ya habían sido excarcelados tras cumplir penas menores, como es el caso de Pedro Martinez Magro, maestro de Jadraque que tras ser sobreseída su causa, fue puesto en libertad, participando en la reconstrucción del PCE en Guadalajara y Alcalá de Henares, hasta que en 1947 fue detenido, acusado de la explosión del polvorín militar de Alcalá de Henares y fusilado.

Un caso que ejemplifica muy bien el de aquellos combatientes que habíando logrado sobrevivir no dudan en volver a comprometerse en la lucha es el de Felix Samper Albarracín, jornalero de Sayatón y teniente del EPR quien tras salir de la carcel en 1943, fue detenido de nuevo en el 45 y acusado de pertenecer a la organización clandestina del PCE fue condenado a un año y seis meses.

Entre las mujeres que habían estado presas destaca Mercedes Wandelmer, de la Asociación de Mujeres Antifascistas (AMA) y del PCE, que pertenecía a una familia de luchadores y militantes comunistas en la que hay dos fusilados. Tras salir en libertad condicional de la prisión de Barbastro en julio de 1943, fue detenida de nuevo en 1945, (“ingresó en la clandestinidad en el PCE para combatir y derrocar al régimen legalmente constituido en España y sus más sanas y tradicionales instituciones”). Fue condenada a cinco años más de prisión.

El Socorro Rojo Internacional (SRI) sirvió como primera estructura de apoyo a los presos y permitió una tímida organización del partido en nuestra ciudad con la entrega de comida, ropa y enlace entre los presos y sus familias y con el partido. Esos fardos de ropa eran precisamente usados para la introducción de mensajes, veamos un ejemplo:

Teodora Segura Muñoz, de 18 años, de Peralejos de las Truchas, fue encarcelada en 1945 por propaganda ilegal, junto a Bonifacia de la Riba Esteras “con motivo de haber llevado clandestinamente para lectura de los presos partes de guerra y revistas, las que pasaba envueltas en legajos de ropa para los presos”.

La reconstrucción del PCE en Guadalajara empezó en la propia cárcel pues los propios presos crearon una célula para repartir las ayudas y apoyarse mutuamente. La proximidad de Madrid facilitaba conseguir propaganda y traerla a Guadalajara en arriesgados viajes en tren. Algunas de las más activas militantes de SRI que sirvieron de enlace con los presos fueron: Cecilia Abad, Tomasa Cuevas y Julia García, entre otras. Gracias al libro “Mujeres en las cárceles” de la briocense Tomasa Cuevas, conocemos el nombre de uno de los militantes que participó como organizador en el interior de la Prisión Central de Guadalajara de una célula clandestina. Se trataba de un militante malagueño llamado Antonio Ramón, que estaba gravemente enfermo de tuberculosis y que falleció al poco de ser liberado en los años 50. Otro de los miembros del PCE que se hallaba preso y que agravó su causa fue Emilio Alda Garcia natural de Chiloeches, tras ser acusado de ser el responsable clandestino del PCE en la cárcel de Guadalajara.

Clotilde Ballesteros en 1938

Los supervivientes de la represión estaban en el constante objetivo de la policía franquista y eso, en una ciudad pequeña como Guadalajara, hacía más difícil su tarea, siendo necesario extremar las cautelas. Hacia 1946 Clotilde Ballesteros, militante comunista nacida en Mirabueno y viuda de un importante cuadro del PCE, Juan Raposo, que había sido cruelmente asesinado a golpes en la Prisión Provincial y fusilado después de muerto, recibió la visita de un extraño personaje que le propuso hacer negocios y reunir a los militantes dispersos para teóricamente reconstruir el PCE. Clotilde lograría mantenerse con éxito en la clandestinidad y sería clave en mantener el contacto con Madrid en los años más duros. Las resistentes como Clotilde estaban especialmente expuestas porque eran el punto de contacto externo. El personaje traía la supuesta carta de un histórico militante llamado Emiliano Wandelmer quien había sido secretario provincial de las JSU. Wandelmer había sido excarcelado en 1943; tanto Emiliano como su padre Pedro y su hermana Mercedes, habían tenido un compromiso público en defensa de la República y como militantes del PCE y eran muy conocidos en Guadalajara. Tras la entrada de la tropas fascistas fueron detenidos y el padre, Pedro Wandelmer, un hombre ya de edad que no obstante llegó a ser oficial del EPR, fue ejecutado, así como Ángel Waldelmer de 22 años y anarcosindicalista. Otros miembros de la familia, como Nieves, Victoriana, Joaquina o Mercedes también sufrieron cárcel y persecución.

Emiliano Wandelmer, encarcelado en Porlier había sido torturado; el odio a su familia y a su militancia valiente le había convertido en una víctima a la que destruir y aplastar moralmente. Los resistentes sabían que Wandelmer había sobrevivido, pero existía el temor de que se hubiera quebrado moralmente y estuviera, ya en libertad, siendo utilizado por la Brigada Político Social (BPS) para romper la seguridad de la resistencia. No había pruebas de que hubiese traicionado, pero las condiciones de lucha eran tan terribles que la sospecha bastaba para tener que tomar medidas preventivas. Antonio Cañadas Dombríz, militante libertario que había sido detenido en los mismos días que Emiliano, en sus memorias inéditas (Cañadas, FMGU) señala que le vigilaron y gracias a ello: (…)Supimos que Waldelmer [sic] era el traidor porque a los que sí se habían reunido con él, les extrañó que a la reunión que él habia convocado y que fue sorprendida por la policia, no acudió el sujeto y le vieron por la calle con algún policía de la Social (…)

Emiliano Wandelmer, secretario general de las JSU de Guadalajara en 1936

Emiliano Wandelmer, secretario general de las JSU de Guadalajara en 1936

Sospechando que el visitante que decía venir en nombre de Wandelmer era un policía o un infiltrado, Clotilde Ballesteros, quien ya entonces participaba activamente en la actividad clandestina del PCE, se hizo la tonta y mintió al sospechoso asegurándole que ya había abandonado toda actividad política y que estaba ocupada sólo en su hijo y su nuevo marido, también encarcelado. El visitante insistió y se entrevistó con otros militantes en libertad, entre ellos con Francisco Mayoral, ex-secretario de organización de las JSU de Guadalajara, quien acababa de salir de la cárcel. Mayoral avisó de la manera más discreta posible a todos los militantes que pudo, no sin antes poner vigilancia y seguimiento al individuo sospechoso, que desapareció tras varias visitas, al comprobar seguramente el escaso eco de sus propuestas. (García Bilbao, X., 2008)

Pedro Wandelmer, padre de Emiliano Wandelder

Pedro Wandelmer, veterano luchador comunista de Guadalajara, fusilado en mayo de 1940.

La lucha en la ciudad estaba muy centrada en recomponer lazos y en apoyar a los encarcelados y sus familias fundamentalmente, pero en las zonas de sierra de la provincia los guerrilleros se mantenían en armas, si bien en situación muy precaria. La capital, una ciudad de 20.000 habitantes donde en 1939-40 llegaron a estar encarcelados simultáneamente 5000 personas, era tan sólo uno de los espacios de lucha, el «llano» y la «montaña» eran los otros. Por el «llano» se entendían las poblaciones rurales y por la «montaña» las zonas agrestes en las que se mantenían los guerrilleros. El llano ayudaba a la montaña. En ese apoyo a la actividad guerrillera el PCE clandestino fue uno de los pilares fundamentales. Guadalajara formaba parte del corredor de la Cordillera Central que permitía conectar el centro y sur con el camino a Francia, pero la principal zona de resistencia fue el Alto Tajo, en las fronteras con Teruel y Cuenca. Entre 1947 y 48 hubo hasta 35 detenciones de vecinos de Ocentejo, Peralejos de las Truchas y otros pueblos de la zona, que fueron acusados de «apoyo a bandoleros» (García Bilbao, X. [et al], 2010)
.

La actividad clandestina del PCE siguió a pesar de todas las dificultades. Una, y no poco importante, era la de contactar con la estructura del partido a nivel nacional y de esa forma con la dirección en el exilio. Hay informes en la documentación de Jesús Monzón donde Guadalajara aparece claramente conectada con la dirección del partido en 1945 (AHPCE.Informes-jacq3). Tras la masacre de cientos de militantes en los primeros años de la dictadura, los encarcelamientos masivos y las deportaciones, la represión no cesó. Las multas, el expolio, los despidos, la persecución diaria que llegó a suponer la muerte civil de los que se habían atrevido a plantar cara al golpe y defender la República eran una cruda realidad que aplastaba cualquier intento de resistir; recordemos a comunistas como Antonio Buero Vallejo, luego famoso autor teatral, o a Ramón de Garcíasol, periodista y poeta, quienes tras sobrevivir a la guerra, la cárcel y eludir la muerte, se vieron obligados a un duro exilio interior. Buero Vallejo, en fecha tan tardía como 1980, era discutido por parte de la sociedad bienpensante de la ciudad y se entorpeció el darle su nombre a un Instituto de Bachillerato apelando a su condición de comunista.  

En medio de este panorama, muchas personas abandonaron la ciudad y fueron a Madrid o a otras provincias. El PCE resistió porque la voluntad de lucha de sus militantes fue absolutamente heroica, pero las condiciones de aislamiento y represión supusieron el desgaste brutal de la generación joven que había conocido la República y luchado en la guerra, siendo los años 40 una época de resistencia que acabó por agotarla.

La salida de la cárcel de los supervivientes de la represión inicial les llevó a encontrar una Guadalajara devastada moralmente y con toda la vida civil en manos de un régimen totalitario donde no había lugar para los que no quisieran rendirse. Las redes de apoyo a presos y familias, una solidaridad antifascista ejemplar, abarcaba a todos, incluidos militantes socialistas y libertarios, aunque las tensiones derivadas del golpe de Casado se hicieron sentir siempre. Tras 1944 y hasta el 49, la actividad guerrillera y con ella el paso por Guadalajara de partidas y cuadros procedentes de Francia en ruta a otras zonas de actividad generó un repunte de la represión y del control. Una nueva oleada de encarcelamientos y juicios se cebó entre los resistentes, llevando de nuevo a la cárcel a muchos de ellos.

A primeros de los cincuenta, la situación era de devastación. Persistían redes de veteranos militantes y el PCE mantenía contacto con la dirección en Madrid y Francia, pero la actividad era sobre todo de resistencia moral, no dejarse vencer, como primer objetivo. Surgieron dos retos: el primero fue la reproducción generacional, los mayores anteriores a la guerra estaban muertos, prisioneros, en el exilio o agotados, sólo un reducido grupo mantenía la red clandestina. Los más jóvenes, sobre todo los antiguos militantes de las JSU, ahora ya en plena madurez, serian de nuevo fundamentales en la lucha, pero era preciso incorporar a las nuevas generaciones a la militancia. El otro reto era la lucha sindical. El PCE orientó su lucha al frente del trabajo y a la lucha en los sindicatos del régimen. Desde los cincuenta hasta los años 70, la historia del PCE sería sobre todo la lucha en el movimiento obrero; la fabrica de VICASA en Azuqueca de Henáres, atrajo obreros de toda España, principalmente de Extremadura y se convertiría en un punto clave de la nueva organización del partido. 

Nunca se perdió el contacto con la dirección, pero hemos de esperar a los años 60 para encontrar una red de células del PCE que eran ya nuevas, fruto de la nueva dinámica política y no un eco de la guerra y la primera resistencia. El veterano combatiente Sixto Agudo sería encargado en los 60 de establecer renovadas líneas de comunicación entre la estructura clandestina y la dirección en Francia. El PCE mantiene una red en Guadalajara, con ramificaciones en Molina de Aragón o Sigüenza. Romero Marín, miembro del Comité Central del PCE, acude a Guadalajara en 1962 y mantiene contactos directos con la estructura clandestina gracias a Esteban Hernández Maestre, un joven albañil que había tomado el testigo de los viejos militantes y actuaba como organizador y nudo de la red, junto a su compañero Goyo Muela . Un piso clandestino en la calle Horno de San Gil de Guadalajara pasó a ser un punto clave de la red. En 1968, con jóvenes obreros emigrantes, la  actividad clandestina se relanzó. La Brigada Político Social conocía los nombres de todos los represaliados supervivientes y les tenía sometidos a vigilancia periódica, igual que con los cuadros más activos que estaban en los sindicatos. Vigilar para conocer y conocer para neutralizar era la pauta seguida por la Brigada Político Social en ese periodo. En 1969, Antonio Cezón, obrero de la fábrica Bressel, Antonio Rico, un obrero de Segovia, Juan Ignacio Begoña y Francisco Palero, entre otros, tejen ya una amplia red. La policía les vigila y detiene y maltrata cuando les parece conveniente, pero no lograrán impedir su actividad. La represión de la BPS es constante, siendo su afán tener localizados todos los posibles focos de resistencia. Pese a su historial de crímenes y torturas, los policías de la BPS escaparan impunes en la Transición.

Entre 1964 y 1976, el Tribunal de Orden Público, el famoso TOP, 32 personas de Guadalajara serán condenadas. El primero de ellos fue Enrique Aguado Marco, natural de Cobeta, con 51 años, condenado (Causa 106/64 TOP) por propaganda ilegal —distribución de Mundo Obrero— a 10.000 ptas. y un año de cárcel; Anastasio García, de Mandayona, fue detenido siéndole incautados ejemplares de Mundo Obrero, Nuestra Bandera, Fraternidad y Metal (revistas del sindicato clandestino), resultando condenado a dos años de prisión y una fuerte multa. Serían los primeros condenados en esta nueva etapa del franquismo que no cesaría hasta las elecciones del 77. Policías y jueces de la dictadura seguirían en sus puestos sin ser cuestionados. 

La trayectoria del PCE en nuestra ciudad desde los años 60 hasta la transición será tratada en otro artículo. pero podemos citar como principal determinante desde los años 50, no tanto la actividad represiva del régimen, sino la nueva línea de «Reconciliación Nacional» implantada desde 1956. Como consecuencia de esa línea, la renovación generacional acabaría por producir una fractura moral entre los veteranos de la resistencia y los cuadros jóvenes de orígen católico o de familias del régimen que se encargarían de aplicar las nuevas directrices; en ellas, la memoria de la lucha de la resistencia resultaba inconveniente. La disolución del sistema de células por centro de trabajo o actividad y la adopción de una estructura de agrupaciones territoriales acabó por destruir los lazos comunistas que en difíciles circunstancias habían logrado mantener durante tantos años.

Se puede decir que a pesar de la dura represión y del ensañamiento contra los comunistas alcarreños, en todos los años de dictadura no hubo ni un sólo día en el que no hubiera una célula clandestina comunista en Guadalajara empeñada en su lucha contra la dictadura franquista.

En 1979, Clotilde Ballesteros y Trifón Cañamares García, volvieron al pueblecito de Mirabueno. Clotilde había eludido la cárcel y en 1951 marchó a Viella y luego a Barcelona donde militó en la clandestinidad. Trifón Cañamares, aquel valiente joven militante de las JSU comisario de compañía en la 49 BM, natural de Cendejas de Enmedio (Guadalajara), había mantenido su militancia en el PCE todos aquellos años. En Mirabueno, Trifón y Clotilde defendieron la candidatura al ayuntamiento de su partido, el PCE, y lo hicieron con la sinceridad y fortaleza de corazón que había caracterizado a los militantes de su generación. En 2014, los jóvenes de la UJCE de Guadalajara le dieron el nombre de Trifón Cañamares a su agrupación provincial, y el propio Trifón, emocionado, firme y lúcido a sus 103 años, pudo dirigirse a ellos, evocar a cuantos entregaron sus vidas por un ideal de paz y justicia social y transmitir el hilo rojo de la memoria que se necesita en las batallas del presente y el futuro.

Hernández Sánchez, F., El PCE en la guerra civil, Tesis doctoral, UNED, 2010.

Garcia Bilbao, X., La represión franquista en Guadalajara, Silente 2010-

—, «Entrevista con Francisco Mayoral, militante JSU Guadalajara, 01/10/2008», FMGU)

—, «Entrevista con Jesús Salas, miembro de la resistencia antifranquista Guadalajara, 02/07/2014, FMGU)

Xulio García Bilbao
. Foro por la Memoria en Guadalajara

@memoriaguada

http://www.memoriaguadalajara.es

 

 

Ante las declaraciones del portavoz adjunto del PP contra la República

Rafa hernando PPEl PP, el franquismo y el discurso del maltratador.

Pedro A. García Bilbao
Presidente del Foro por la memoria de Guadalajara

Es igual que el discurso del maltratador, del miserable que ha torturado y golpeado a su esposa hasta matarla delante de sus hijos e impuesto durante años el silencio y la desmemoria, para tiempo después, cuando alguien pretende recordar a la víctima, bramar y vomitar todo su odio cuando se pretende recordarla. La verdad no importa, no importa que ella quisiera sencillamente cambiar las cosas, vivir su propia vida y procurar un futuro mejor para sus hijos. Al maltratador impune, la verdad no le interesa. Hemos asistido ya muchas veces a este tipo de reacción pública, mitad autojustificación, mitad ataque: el maltratador actuó hasta matar por culpa de la víctima, porque era una mala mujer y él, que tanto la quería, tuvo que matarla a golpes. Y claro, ahora no le gusta nada que un nieto quiera recordar a la muerta o incluso ponerla como ejemplo. Les molesta a todos los maltratadores y a sus herederos que se les recuerde el pasado, y no digamos ya que se le suelte en su cara que su presente de paz y tranquilidad se basa en un crimen espantoso y en la mentira y la calumnia a sus víctimas. Pero hay una segunda parte que no se debe olvidar, el maltratador al que se le fuerza a enfrentarse a su crimen, no sólo se molesta, también se revuelve y amenaza con volver a hacerlo si se le obliga. El maltrato es un crimen que no prescribe, es continuado y siempre mantiene en alto la amenaza si permanece impune. Les molesta, sí, mucho, que se les obligue a encarar su pasado.

Muy parecida ha sido la reacción de Rafael Hernando, portavoz adjunto del PP, en el transcurso de la polémica de estos días, levantada por los excesos de nostalgia franquista de destacados miembros de ese partido y su organización juvenil. El vomito de odio y desprecio con el que el sr. portavoz adjunto ha pretendido zanjar las cosas y reprender públicamente a unos y otros, ha sobrepasado esta vez su propia marca de barbaridades. Ha responsabilizado a la IIª República del horror del golpe, la guerra y la dictadura posterior, la República «culpable del millón de muertos» y de «la mayor tragedia de nuestra historia»; ha pedido que el PSOE expulse a los militantes que usen la bandera republicana y,se ha extendido en unas curiosas interpretaciones sobre el sacrificio aliado en Normandia para detener a «Hitler y a Stalin», olvidando que los republicanos españoles entregaron sus vidas contra el fascismo en todos los frentes y que nuestra bandera nacional, la tricolor, ondeó el día de la Liberación en París, mientras la bandera franquista unida al uniforme de los verdugos combatía voluntariamente en una monstruosa guerra de agresión. Hernando olvida muchas cosas ciertamente, como por ejemplo que su ciudad natal fue bombardeada 22 veces por unidades de la Luftwaffe bajo mando franquista

Entre la notoria cantidad de estupideces que ha soltado el sr. Hernando, sorprenden los juicios que emite sobre la bandera republicana y sus comparaciones con la actualmente vigente. Estamos ante un caso de ignorancia trufada de odio ciego. Es preciso ser un perfecto ignorante —algo grave siendo diputado— para no reconocer la bandera republicana como constitucional. La Tricolor es una bandera constitucional, no está vigente, cierto, pero representa esos valores. A diferencia de la bandera bicolor que nació para diferenciar las propiedades de la familia Borbón en el Mediterráneo, la bandera Tricolor representa nuestra tradición de lucha por las libertades frente al despotismo real y como tal fue adoptada libremente por nuestro pueblo un día de Abril de 1931 en el que brilló la ilusión y esperanza. La discusión planteada por Hernando es absurda. La actualmente vigente y la Tricolor son constitucionales, una oficial y la otra no, tan sencillo como eso, aunque para alguien capaz de disculpar una dictadura cimentada en un genocidio y en el expolio de sus victimas, estos detalles no deben tener mucha importancia.

Los militantes de Nuevas Generaciones que en estos días se han hecho fotos con banderas franquistas, haciendo el saludo fascista o mostrado su apoyo al levantamiento faccioso de 1936, parecen inquietar a Rafael Hernando. El motivo parece claro, esas muestras explícitas de apego a la dictadura, resultan «inconvenientes», pues muestran a las claras el verdadero entorno y los referentes morales del Partido Popular.

El Partido Popular es «postfranquista», considera que esa «historia» es algo pasado, del remoto pasado y que no debe ser recordado; olvido y silencio sí, pero condena nunca. Para el PP, el golpe y la dictadura fueron necesarios, dolorosos pero necesarios, como pretende el maltatador que lo son los golpes a su víctima, y los cientos de miles de muertos, presos, deportados, torturados y asesinados, el precio que hubo que pagar para lograr vencer a la «República» y merced a ello, alcanzar la extraordinaria placidez de la que habló Mayor Oreja y poner así las bases de nuestra flamante democracia actual. El discurso del maltratador. «Tuvimos que matarla, no nos obligues a hablar de ello». En este discurso no hay lugar ni para la memoria ni para la verdad, al fín y al cabo, el expolio de las víctimas todavía sigue y está en la base de la situación de privilegio y abuso que las políticas del gobierno Rajoy pretenden afianzar para siempre.

El Partido Popular nació del fango franquista, de la necesidad de cambiarlo todo para que nada cambiase en la transición miserable basada en la impunidad del franquismo. En los años de la primera transición, en ciudades como Guadalajara —un ejemplo como tantos otros—, de la que es oriundo el sr. portavoz adjunto del PP, del magma de Falange y de Fuerza Nueva salieron numerosos cuadros jóvenes, hijos de «distinguidas» familias que encontraron mejor acomodo y un futuro político de éxito en las filas de Alianza Popular, aunque las envidias y resentimientos entre las facciones de la extrema derecha local camuflada bajo las siglas de Alianza Popular obligase a alguno de aquellos señoritos a desarrollar su carrera política en otras provincias. Hoy les molesta que les recuerden la basura de la que proceden y ladran su odio hacia la memoria de la República que no solo se resiste a desaparecer sino que se perfila en el horizonte como la esperanza que necesita nuestro pueblo para ganar el futuro.

¿Cómo hemos podido llegar a esta situación?

Es difícil de comprender, pero debemos hacernos a la idea del hecho de que el franquismo sigue siendo legal, legales sus tribunales y sentencias, impunes sus crimenes y que los señoritos fascistas del PP pueden darnos a todos lecciones de democracia porque ellos son los herederos de la finca. Esa es la cruda realidad. Una realidad en la que el sr. alcalde de Guadalajara, del PP, por supuesto, se niega a autorizar una placa que recoja los mil doscientos nombres de personas asesinadas por la dictadura entre 1939 y 1944, en la fosa común del cementerio de la capital. Mala conciencia, odio y nulos valores democráticos definen las políticas públicas del PP hacia las víctimas del terrorismo franquista. Pero por muy despreciable que sea esta conducta del PP, ¿qué podriamos decir de los que se lo han consentido desde la izquierda todos estos años y han sido sus cómplices?

Se trata, a fin de cuentas, del problema de la impunidad del franquismo. Por ella, Hernando se permite decir lo que dice, el alcalde de Baralla justificar los cientos de miles de asesinatos o Mayor Oreja, la placidez de aquellos años. Si lo logran es por la complicidad del PSOE y de cuantos votaron a favor de la Ley de Memoria que no cuestionaba la legalidad franquista. Declaraciones como las de Rafael Hernando demuestran el fracaso de la reinserción de franquistas en el sistema democrático.
Hay una conexión directa entre todo este horror que Hernando pretende ocultar y las medidas de gobierno que se aplican cada día, condenando a la miseria a millones de personas y arruinando el futuro del país. Hay odio y desprecio, darwinismo social y un clasismo atroz en las acciones del gobierno del PP. Sabemos cual es su origen. Y para vencerles habrá que sacar la basura de una vez y declarar ilegal el franquismo y anular la Ley de Amnistía y situar a todos estos defensores de los crimenes de la dictadura ante la justicia.

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Una Comisión por la verdad es inútil mientras se mantenga la Impunidad franquista

EXiGIR QUE SE FORME EN LAS CORTES UNA COMISIÓN POR LA VERDAD SIN DENUNCIAR QUE LA IMPUNIDAD FRANQUISTA SE MANTIENE, PUEDE CONVERTIRSE EN UNA INFAMIA MÁS A LAS VÍCTIMAS…
Pedro A. García Bilbao
[Foro por la memoria de Guadalajara. FPMGU 28 de junio de 2013]
Ante la estéril campaña lanzada por los partidarios de una comisión por la verdad en las Cortes españolas, nos vemos en la obligación moral de recordar la cruda realidad:  «el franquismo sigue siendo legal y nadie en las Cortes está dispuesto a denunciarlo».
Consideramos que es  una iniciativa absurda, condenada al fracaso y que oculta la realidad del mantenimiento de la legalidad franquista, la impunidad de sus crímenes y el silencio cómplice de la mayoría parlamentaria. Quienes estamos en contra de la impunidad del franquismo lo que exigimos es el fin de su consideración como régimen legal, origen del mantenimiento a día de hoy de la legalidad de los tribunales y sentencias de la dictadura que siguen infamando a sus víctimas.
Es un verdadero despropósito esta iniciativa; los crímenes son conocidos, los verdugos también, la verdad histórica de lo ocurrido no se desconoce, lo que se desprecia cada día y se oculta es el origen golpista del régimen franquista y el sistema de impunidad sobre el que se basa la actual Monarquía.
De aprobarse la comisión demandada hoy, nos encontraríamos con un órgano parlamentario dominado por los que legitiman el régimen franquista y se niegan a considerar como crímenes sus asesinatos y torturas. Una comisión en las actuales cortes sólo sería capaz de establecer una “verdad” hagiográfica equivalente a la que ha ofrecido la Real Academia de la Historia en su reciente diccionario Biográfico. Sólo traería más desprecio a las víctimas y más apología del golpismo y de la dictadura. Comprar esa “verdad” a cambio de renuncia a la justicia es un despropósito.
Ante las contradicciones que existen ante este conflicto, la solución pasa por poner a todos los grupos parlamentarios ante su responsabilidad histórica y se les debe exigir lo siguiente:
1º Declaración de ilegalidad del régimen franquista.
2º Anulación inmediata de todas sus leyes y decisiones pseudolegales que aplastaron los derechos humanos y las libertades.
3º Anulación o inaplicación de la Ley de Amnistia de 1977
4º Anulación de la Ley de Sucesión de Jefatura del estado
Es preciso dirigirse públicamente a todos los grupos parlamentarios y emplazarles a que incluyan estas propuestas como algo explícito y priroritario de su actuación política, parlamentaria y electoral. Iniciativas como la Comisión de la Verdad demandada no son sino acciones cosméticas que no abordan el problema. La Verdad, la Justicia y la Reparación son imposibles mientras persista la impunidad.
Si se trata de luchar contra la impunidad se debe hablar claro y exigir actuaciones claro. Es preciso decir bien alto que la autoproclamada Plataforma por la Comisión de la Verdad está incurriendo en acciones dilatorias que crean falsas ilusiones y no conducen a nada. No se debe cambiar Verdad por Justicia. No vamos a hacerlo.
El Foro por la Memoria de Guadalajara, miembro de la Federación Estatal de Foros por la Memoria llama a todas las organizaciones sinceramente implicadas en la lucha contra la impunidad franquista y les conmina a apoyar las acciones de la COORDINADORA CONTRA LA IMPUNIDAD DEL FRANQUISMO, en la que ya se suman numerosos colectivos de los que consideran que llegó la hora de hablar claro, para actuar todos juntos contra la verdadera causa de la actual situación de las víctimas del franquismo: el franquismo sigue siendo legal.
En Guadalajara, a 28 de junio de 2013

https://memoriaguadalajara.wordpress.com/2013/06/28/piden-comision-por-la-verdad-en-las-cortes-sin-denunciar-el-mantenimiento-de-la-legalidad-franquista/

En el aniversario de la Liberación de Europa.

El blindado

El blindado “Guadalajara”, símbolo de nuestra página dedicada a la memoria democrática y antifascista de Guadalajara. Diseño: Txema Prada

Mayo es el mes en el que toda Europa celebra la victoria sobre el nazismo, en el que se recuerda a las víctimas del fascismo. Guadalajara tiene la verguenza de ser una de las primeras ciudades europeas bombardeadas por la aviación nazi. La luftwaffe alemana bombardeó la ciudad no menos de 12 veces a lo largo de la contienda civil, entre los años 1936 y 1938. Muchos de los aviadores nazis o italianos que lucharon en la II guerra mundial, habían atacado y bombardeado previamente sitios como Brihuega, Peñalver o Guadalajara, desde aeródromos en los altos de Baraona (Soria) o desde Escalona (Toledo).

En el 70 aniversario de la contienda más sangrienta y brutal de la historia de la humanidad, en la que se calcula que fallecieron unos 60 millones de personas, desde el Foro por la Memoria queremos recordar a aquellos guadalajareños que lucharon por liberar a Europa del nazismo.

Triángulo Azul.

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Vencida la resistencia del pueblo español frente al fascismo, más de 7000 guadalajareños fueron víctimas directas de la represión franquista en nuestra provincia, sufriendo cárcel o muerte. Otros tuvieron que exiliarse a México, Francia u otros países. Entre ellos, muchos fueron combatientes en la II guerra mundial, y un buen número de ellos, 119 concretamente, acabaron siendo víctimas de la deportación a los campos de concentración nazis, de los cuales fallecieron 85, según listas oficiales del tribunal de Nuremberg.

Este 5 de mayo se cumple el 70 aniversario de la liberación de los tristemente célebres campos de concentración de Mauthausen y Gusen, donde miles de republicanos españoles dejaron sus vidas trabajando sin descanso en su cantera o en su “escalera de la muerte”. Pero también en Buchenwald, Majdanek, Auschwitz, Dachau, Ravensbrük, Sachsenhausen… (Ver la lista en nuestra galería: http://wp.me/P3Cfkm-qK )

Manuel Razola Romo, superviviente del campo nazi de Mauthausen, fotografiado durante una visita al campo en mayo de 1975.

Manuel Razola Romo, superviviente del campo nazi de Mauthausen, fotografiado durante una visita al campo en mayo de 1975.

El sacedoniense Manuel Razola Romo, nacido en 1909, figura entre los 1.500 supervivientes del horror de estos campos donde se dejaron la vida 6.000 españoles, legándonos este estremecedor relato en su libro “Triángulo Azul”, escrito conjuntamente con el también superviviente Mariano Constante. El triángulo azul era el distintivo que los verdugos nazis habían colocado a los españoles en su pijama a rayas, por ser este el símbolo de los “apátridas” ya que el gobierno franquista español se desentendió de ellos. Y no sólo eso, sino que Falange Exterior tenía una oficina en el propio campo. El triángulo azul estaba rematado con una S, de “Spanier”, (español), para distinguir a los españoles de otros “apátridas”. Razola además tiene a cuatro familiares entre los 62 fusilados en posguerra naturales de Sacedón. Su único delito, ser de izquierdas. Su viuda vive actuamente en Toulouse.

Las tropas aliadas entran en el KZ Mauthausen bajo una pancarta puesta por los supervientes españoles protagonistas de su liberación.

Las tropas aliadas entran en el KZ Mauthausen bajo una pancarta puesta por los supervientes españoles quienes días antes habían sido los autores de su propia liberación.DONALD R. ORNITZ

Los republicanos españoles fueron los primeros prisioneros que se organizaron y lucharon clandestinamente en los propios campos nazis para resistir. Al fomentar la solidaridad y la resistencia, sus verdugos fracasaron en uno de sus objetivos: deshumanizarlos. Según palabras del propio Razola “Nuestra dignidad de combatientes de una causa justa nos impedía ceder”. Razola perteneció desde su creación al comité clandestino de Mauthausen organizado fundamentalmente por miembros del PCE. Este campo fue liberado por los propios presos españoles unos días antes de la llegada de las tropas aliadas, a las que recibieron con una enorme pancarta en español, colocada sobre las puertas del campo. “Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”. Tras la guerra, Razola fue además uno de los organizadores y fundadores de la Asociación de Deportados Internados Españoles Antifascistas, y posteriormente del Amical Mauthausen, asociación creada para reconocer los derechos de los españoles víctimas de la deportación a los campos de exterminio nazi. Desde su fundación, fue vicepresidente de la Federación Internacional de Deportados y no encontró pocas dificultades, incluso entre los propios vencedores de la II Guerra Mundial.

Españoles (abajo con gabardinas) derriban el águila en la puerta del campo de concentración de Mauthausen.

Españoles (abajo con gabardinas) derriban el águila en la puerta del campo de concentración de Mauthausen.

El Foro por la Memoria de Guadalajara reivindica un espacio público en la ciudad de Guadalajara en la que se homenajee a estos guadalajareños que perdieron la vida de manera tan dolorosa. No hay equidistancia ni imparcialidad posible ante esta discriminación, no se puede ser imparcial cuando se trata de homenajear a personas que murieron defendiendo la democracia y la libertad, frente a los que quisieron esclavizar a Europa.

Una bandera republicana fue exhibida por españoles supervivientes en el campo de Dachau, el dia de su liberación por las tropas aliadas. (Extraído de un documental de la época)

Una bandera republicana española fue exhibida por españoles supervivientes en el campo de Dachau, el dia de su liberación, 29/04/1945, por las tropas aliadas. (Extraído de un documental de la época)

Un humanense famoso.

El alcarreño que alcanzó mayor rango militar en el bando aliado en la II Guerra Mundial fue el teniente coronel Pedro Mateo Merino, natural de Humanes, al que muchos recuerdan paseando o tomando un café en Guadalajara hace no demasiados años, donde falleció el 19 de noviembre del 2000. Pedro Mateo era hijo de campesinos, pero gracias a su tenacidad logró estudiar el bachillerato en Madrid e ingresar en la Universidad Central. Militó en la Federación Universitaria Escolar y su compromiso le ocasionó encarcelamientos durante la República. Cuando le faltaba un curso para acabar la carrera de Ciencias, estalló la Guerra Civil, marchando al frente de Somosierra para frenar la columna que sobre Madrid envía el general Mola desde Burgos.Este humanense fue subiendo poco a poco de rango militar, pasando de simple miliciano a teniente coronel, estando muy bien considerado por su superior, Manuel Tagüeña.

Pedro Mateo Merino, nacido en Humanes de Mohernando y coronel soviético durante la IIGM.

Pedro Mateo Merino, nacido en Humanes de Mohernando y coronel soviético durante la IIGM.

En mayo de 1938 fue nombrado comandante de la 35ª División del Ejército Popular de la República, compuesta por tres Brigadas Internacionales, mandando la 35ª División del Ebro, un batallón en el Jarama, y la 101ª Brigada en Brunete. Mateo Merino tuvo que exilarse a Francia, y de ahí a la URSS, donde se graduó en Ciencias Económicas y participó en la guerra contra el nazismo. Después de la Segunda Guerra Mundial vivió en Yugoslavia, Checoslovaquia y Cuba, donde trabajó como técnico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. En 1970, la nostalgia le impulsa a solicitar el regreso a España. Pese a la primera negativa de las autoridades (por “ser coronel del Ejército soviético e instructor del Ejército cubano”) logra su retorno. Sus últimos años los dedica a escribir sus memorias, “Por vuestra libertad y la nuestra”, un lema de las Brigadas Internacionales. Le concedieron las medallas del Valor y la de la Libertad.

Otro residente en Guadalajara, aunque de origen madrileño, que luchó en la resistencia francesa tras su exilio a Argelia y Francia, fue el militante socialista Juan Tavira Golas, condecorado con la Medalla de la Resistencia. Tavira había sido teniente de Milicias en Guadalajara durante la Guerra Civil. Y como voluntario en las fuerzas de la Francia Libre, también combatió un alcarreño del pueblo de Bustares, Amador Garrido Palancar, que exiliado a Francia tras la Guerra Civil, luchó en la resistencia y se alistó en la Legión Francesa, yendo después a Argelia. Murió en Francia.

Como vemos, Guadalajara no fue ajena al descalabro de la II Guerra Mundial, y aunque España se declaró neutral, muchos voluntarios se alistaron en las fuerzas que lucharon por la libertad.

Amador Garrido Palancar, natural de Bustares.

Amador Garrido Palancar, natural de Bustares.

Guadalajara”, el primero en París.

Nuestra provincia ya de por sí tiene su nombre escrito con letras de oro en la historia mundial, ya que el primer camión blindado aliado que entró en París se llamaba “Guadalajara”, en honor a la Batalla de Guadalajara, que tuvo lugar en Brihuega en 1937, por ser considerada la primera derrota del fascismo en campos de batalla. Se trataba de un vehículo “halftrack” (semi-oruga) de la II División de Leclerc, conducido por una tripulación de republicanos extremeños y mandados por el teniente Amado Granell, que aunque era natural de Burriana (Castellón), había sido mayor de milicias en la 49 Brigada Mixta republicana en la guerra civil en nuestra provincia. Otros semi-orugas famosos se llamaron “Madrid”, “Don Quijote”, “España cañí”, “Teruel”, “Belchite”, “Brunete”, o “Ebro” y fueron tambien tripulados por republicanos españoles. Hay que tener en cuenta que para los combatientes españoles y los brigadistas internacionales, la Guerra Civil española fue en realidad el preludio de la II Guerra Mundial y el comienzo de la lucha antifascista, y así lo reivindicaron siempre.

Tripulación del tanque

Tripulación del tanque “Guadalajara”. de la 9ª Cia de la División Leclerc. (archivo PCE)

Alberto Casaus, militante socialista y miembro de la resistencia francesa, nació en Madrid, pero vivió casi 50 años en Guadalajara. Alberto fue miembro de la resistencia francesa y participó en el apoyo maquis al mítico desembarco de Normandía el 5 de junio de 1944, el desembarco por mar más importante de la historia. Alberto se infiltraba en las filas alemanas llevando a cabo labores de sabotaje. En cierta ocasión, se enfrentó a 6 soldados de las SS que estaban abusando de dos jóvenes francesas, acabando con ellos con ayuda de una bolsa de granadas de mano, sin que las muchachas resultaran dañadas en la acción. Gracias a ello, Alberto Casaus ganó la Legión de Honor.

Operación “Guadalajara“.

 La trascendencia de la batalla de Guadalajara, considerada internacionalmente como la primera derrota del fascismo en los campos de batalla, hizo que una de las operaciones militares llevada a cabo por guerrilleros españoles en la II Guerra Mundial, adoptara el nombre de la famosa batalla.  Concretamente , la Operación “Guadalajara”en febrero de 1943, fue llevada a cabo por un comando español formado por republicanos exiliados en la URSS y alistados en las fuerzas armadas soviéticas,  La operación guerrillera tenía por objeto principal la eliminación del general Rheitel, gobernador militar de los Países Bálticos,  así como secuestrar o eliminar al general Emilio Esteban Infantes, jefe de la “División Azul”, o en su defecto, al coronel García Navarro, jefe de la llamada “Legión Azul”.  Se calcula que unos 500 españoles, la mayoría miembros del PCE , formaron parte de las fuerzas NKVD, que realizaban labores de sabotaje e infiltración guerrillera tras las líneas enemigas.  El grupo partisano español encargado de la Operación “Guadalajara”, formado por cuatro hombres, logró con éxito alcanzar su zona de operaciones e infiltrarse, pero por desgracia, la precipitada huída del ejército alemán, provocada precisamente por la ofensiva soviética de 1944, hizo que los objetivos se alejaran y la operación fue cancelada.

León”, un héroe de Piqueras.

Emiliano Martínez-López, nacido en Piqueras, héroe de la Resistencia francesa

Eliseo Martínez-Pérez, nacido en Piqueras, héroe de la Resistencia francesa


En Piqueras nació Eliseo Martínez-Pérez, quien había sido uno de los miles de exiliados españoles llamados para formar parte de los Grupos de Trabajadores Extranjeros, (GTE), en los que el gobierno Dadalier alistó forzosamente mediante un decreto en 1939 a 55.000 republicanos españoles para diversas tareas agrícolas, como leñadores o construyendo la línea Maginot, regulador por un estatuto semi militar.

Eliseo Martínez-Pérez sería reclutado en el GTE de Saint Antoine, cerca de Brive (en la Corrèze, suroeste de Francia) en tareas agrícolas en la zona. En marzo de 1942, republicanos españoles de diferentes GTE de la zona y escapados de estos grupos de trabajo, se reagruparon militarmente para enfrentarse clandestinamente a la ocupación nazi, y adoptaron el nombre de 14 Cuerpo de Guerrilleros, que correspondía al de una gloriosa formación guerrillera del ejército republicano español. En el 14 Cuerpo de Guerrilleros francés, Emiliano, quien desde entonces adoptó el nombre clandestino de “León”, mandará una unidad de 6 hombres en la zona de Brive-la-Gaillarde, que se convertiría en la “capital regional de la Resistencia” del Limousín.

En mayo de 1942, el grupo mandado por León tratará de sabotear la línea de ferrocarril entre Donezac y Allasac, cuando el mariscal Pétain viajaba en tren a Brive. Pero la operación fracasó. León siguió realizando acciones de sabotaje hasta el final de la guerra mundial, pasando desde julio de 1943 a formar parte de la escuela de mandos de FTP (Franc Tireurs et Partisans), principal brazo armado de la resistencia francesa, creado por el Partido Comunista Francés. 

    Mateo Obra Lucía. Un sacedoniense, el último fusilado de Guadalajara.0063 junio 1949 Mateo Obra Lucia

    Natural de Sacedón, Mateo Obra Lucía, alias “Pedro”, como fue su nombre en la clandestinidad, era militante del PCE y participó activamente en la resistencia francesa en la zona de Toulouse. Al terminar la II guerra mundial se introdujo  en España para participar en la guerrilla antifranquista, Llegó a Bilbao en compañía de dos militantes apodados “Gregorio” y “Casimiro”, conectando con la organización del PCE local. En marzo de 1945 fue enviado a Cantabria, siendo uno de los responsables de la llamada “brigada Malumbres” en Santander, que se estableció finalmente en Basurto (Vizcaya) en 1946. Detenido por la Guardia Civil a raíz de un “chivatazo”, Mateo Obra fue salvajemente torturado en un cuartelillo de la calle Muñoz de Bilbao, y a pesar de ello, no delató a sus compañeros. Tras un Consejo de Guerra, fue fusilado en Derio, (Vizcaya), el 4 de junio de 1949.

Desfile de republicanos españoles miembros del FTP tras la liberación de Burdeos. Portan banderas republicanas españolas y francesas.

Desfile de republicanos españoles miembros del FTP tras la liberación de Burdeos. Portan banderas republicanas españolas y francesas.

Miles de republicanos españoles organizaron y lucharon por la libertad de Francia, organizados en las FFI (Forze Française de l’Interiur) donde tuvieron especial protagonismo héroes como León, Cristino García o comandante Robert. Placas en toda Francia recuerdan sus nombres, pero en la España democrática todavía son ignorados e invisibles. Sirvan estas palabras para su reconocimiento.

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GUADALAJAREÑOS FALLECIDOS EN CAMPOS NAZIS

(La mayor parte de ellos lo fueron en el campo de Gusen, situado a unos 5 km. de Mauthausen).

Ver la lista en nuestra galería: http://wp.me/P3Cfkm-qK

Fuente: “Libro Memorial, españoles deportados a los campos nazis (1940-1945). Bermejo, Benito y Checa, Sandra. Ministerio de Cultura 2006. Pág 217 y elaboración propia.

http://wp.me/P3Cfkm-qK

Abstract:
kämpfer durch die Freiheit von Europa: Anlässlich des Jahrestages der alliierten Befreiung Europas von dem Faschismus, das Foro por la Memoria ( “Gedächtnisforum”) gedenkt heute der in die NS Konzentrationslager deportierten spanischen Republikaner.

Homenajes para evitar
“una crisis de valores”

DIANA PIZARRO/NUEVA ALCARRIA

27/03/13

Soldado de la Brigada Mixta 49, miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas, excapitán del Ejército republicano o pionera del colectivo de víctimas del Franquismo. Son algunas de las personas que han sido homenajeadas desde principios de año por el Foro de la Memoria, en actos sencillos en sus hogares, pero cargados de simbolismo. El objetivo es hacer una llamada de atención a las autoridades “sobre su necesario reconocimiento”, porque según Xulio García, uno de los fundadores del foro, “son personas que han entregado su libertad y que incluso han puesto en peligro sus vidas”. Los distinguidos representan las diferentes ideologías “que lucharon en Guadalajara por la libertad”.

Apostaron por unas ideas, por un país en libertad y por la democracia. Apostaron y perdieron. Ya era hora, por tanto, de que su compromiso fuera puesto en valor. Es lo que piensa el Foro por la Memoria de Guadalajara, que en enero comenzó una serie de reconocimientos públicos a veteranos antifascistas de la provincia, “como forma de distinción pública y como llamada de atención a las autoridades sobre su necesario reconocimiento”. También se busca la anulación de sus sentencias condenatorias, totalmente legales todavía en la España de 2013, lo que consideran “indignante” en una democracia.

Lamentablemente, hay ocasiones en las que estos homenajes llegan tarde, cuando la persona homenajeada no puede disfrutar del ensalzamiento por parte de los otros de las obras que realizaron en vida. Y para evitar que eso suceda, algo inevitable por otra parte a causa del paso del tiempo, comenzaron a entregarse estas distinciones a personas “con probada valía en la defensa de los valores democráticos, pero que han sido relegados al olvido civil”, según reconoce Pedro García Bilbao, presidente del Foro de la Memoria. El objetivo es, por tanto, rescatar sus nombres y homenajearlos, ahora que todavía hay tiempo.

La compañera e hijos del veterano anarcosindicalista Pedro Canuto Marcos reciben la placa y el homenaje del Foro.

La compañera e hijos del veterano anarcosindicalista Pedro Canuto Marcos reciben la placa y el homenaje del Foro.

Inicialmente se pensó en reunir a todos los veteranos antifranquistas en un acto en Guadalajara, pero fue imposible, por lo que se optó por actos individuales en sus propios hogares. “Entrañaba una dificultad tremenda, pues son varias personas, unos residen en Madrid, otros en Barcelona, hay incluso algunos que, por la edad, no se pueden mover de su casa…”, señala Xulio García, miembro del foro y coordinador de los homenajes. Ello llevó a que se optara por un reconocimiento “simbólico” que consiste en la entrega de un diploma en el que se reconoce la lucha individual de cada uno en la Guerra Civil o en el Franquismo. Estos diplomas reproducen una medalla republicana de 1937, e incluyen también símbolos de los partidos y organizaciones en las que los homenajeados militaron en su lucha contra la dictadura.

Además, su entrega supone una “llamada de atención” a las instituciones, que no han reconocido “debidamente” a estas personas. “Y como no queremos que haya una crisis de valores, hemos decidido realizar estos reconocimientos públicos a personas que han entregado su libertad y que incluso han puesto en peligro sus vidas”, señala Xulio García, que subraya la “obligación” que tiene con ellos la sociedad democrática. La idea del Foro por la Memoria es, por tanto, que estos “luchadores” tengan un reconocimiento institucional que hasta ahora no han recibido, en contraposición a lo que ellos consideran un “pobre certificado de reconocimiento personal” emitido por el Ministerio de Presidencia al amparo de la Ley de Memoria de 2007, “que se limita a decir, sólo si el afectado o sus familiares lo solicitan, que estos luchadores sufrieron cárcel o padecieron persecución por la dictadura franquista, pero excluye y renuncia expresamente a la reparación, pues carece de valor jurídico, debido a que la citada ley mantuvo y mantiene legales las sentencias y tribunales con la que estos compañeros y miles y miles de demócratas más de toda España fueron condenados”. Desde el Foro se subraya que los diplomas que se están entregando “reflejan y respetan” la diversa ideología de cada uno de los distinguidos, “tal como sugiere el protocolo Joinet de la ONU para los homenajes a víctimas de violencia o represión política”.

Los protagonistas

Para estos homenajes se han buscado a personas pertenecientes a distintas organizaciones con el fin de dotar de pluralidad a la iniciativa. Uno de ellos ha sido Canuto Marcos, que lamentablemente falleció dos meses antes de que comenzaran los reconocimientos, lo que no impidió la celebración de un homenaje póstumo en la sede de la CNT de Guadalajara al que asistieron su viuda, hijos y otros familiares. Exsargento de tanques y militante anarcosindicalista, nació en Guadalajara y fue primero miliciano en el Batallón Rosemberg, creado por voluntarios de todas las tendencias antifascistas de la provincia, para posteriormente pasar a ser soldado de la 49 Brigada Mixta. Ambas unidades, como recuerda el Foro por la Memoria, fueron creadas en Guadalajara. Más adelante fue nombrado sargento de tanques, cargo que ocupó hasta que acabó la contienda. El fin de la guerra supuso su reclusión en un batallón penal en Teruel. Su hermano Emiliano Marcos Centenera también fue, como Canuto, militante de la CNT, además de soldado de aerostación. Por esta condición murió fusilado en marzo de 1940 en las tapias del cementerio de Guadalajara.

Otro de los veteranos a los que se le ha reconocido su “sacrificio” ha sido Trifón Cañamares, militante del Partido Comunista de 101 años y natural de Cendejas de Enmedio, y que luchó contra la dictadura desde las filas de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) en 1936. También fue comisario político de la 12 División del IV Cuerpo de Ejército. Trifón resultó herido en combate y sufrió prisión en cárceles y campos de concentración. Fue condenado a pena de muerte, aunque se la conmutaron a 30 años de prisión. Ya durante la transición colaboró en la reconstrucción del Partido Comunista en Guadalajara y en la elaboración de las listas y candidaturas de varios pueblos.

También Gregorio Escolano, de 97 años, recibió su diploma de manos de los miembros del Foro por la Memoria. Este excapitán del ejército republicano, natural de Alcolea del Pinar, fue militante en su juventud de Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña, “y por eso en esta ocasión invitamos a un representante actual de este partido, Félix Rodríguez, quien acudió también para honrar al homenajeado”. En el texto elaborado por el foro con motivo de este homenaje, se recuerda cómo la guerra truncó tantas vidas en nuestro país. Una de ellas fue la de Gregorio, que antes de la contienda era estudiante de Farmacia, “pero como miles de jóvenes tuvo que dejar los estudios por culpa del conflicto, cuyo inicio le sorprendió de vacaciones en su pueblo”. Su suegro, Faustino Clemente, fue alcalde de Alcolea del Pinar por Izquierda Republicana. El municipio se convirtió en un punto estratégico de la provincia, además de que era una de las tres localidades, junto con Guadalajara y Sigüenza, en las que había teléfono público, “y estas comunicaciones con la capital eran decisivas en esos confusos momentos”.

Trifón Cañamares, veterano militante del PCE de 101 años, agradece con unas palabras el homenaje del Foro por la Memoria. Foto: Fernanda Moral

Trifón Cañamares, veterano militante del PCE de 101 años, agradece con unas palabras el homenaje del Foro por la Memoria. Foto: Fernanda Moral

De diferentes ideologías

Tras la evacuación de Alcolea, Gregorio llegó a Guadalajara, “una ciudad en ebullición por la guerra”, y se alistó en el batallón Marlasca, que contaba con gente de todas las adscripciones políticas. Pese a que estaba destinado en Cifuentes, se encontraba de permiso en Guadalajara el “fatídico” 6 de diciembre de 1936, cuando la aviación nazi bombardeó la ciudad. Su brigada fue trasladada en 1937 a Huesca, quedando aislada en el valle de Arán. El resto de la guerra la pasó en Valencia, “donde fue obligado a rendirse”. Tras su regreso a Madrid, optó por marchar a Alcolea, donde fue instado a presentarse ante la Guardia Civil, quienes lo metieron en la “improvisada” cárcel del pueblo. Tres días después fue trasladado a la Prisión Central de Guadalajara. Ingresó en esta cárcel el día 24 de abril de 1939, “donde pudo comprobar las duras condiciones de hacinamiento y el terror de las sacas de presos condenados con pena de muerte”. En su juicio consiguió evitar la pena de muerte, aunque fue condenado a 30 años de cárcel y a pagar 7.500 pesetas, “un capital en esa época, y que por supuesto Gregorio no tenía”. Posteriormente sería trasladado a Burgos, donde estuvo en la farmacia penitenciaria. Más tarde sería de nuevo enviado a Madrid, al laboratorio y farmacia penitenciaria de la cárcel de Yeserías, de donde salió gracias a una revisión de condena en enero de 1942. “El régimen no podía sostener ya un sistema penitenciario con casi 200.000 presos y se decidió a liberar a muchos de ellos”, explica el Foro por la Memoria en su texto.

El ex capitán Gregorio Escolano recibe la placa del Foro acompañado de sus familiares

El ex capitán Gregorio Escolano recibe la placa del Foro acompañado de sus familiares

Francisco de Luz Polanco, de Tendilla, más conocido por sus amigos y familiares como José Luis, ha sido otro de los homenajeados, aunque lamentablemente también fue a título póstumo, ya que falleció en noviembre del pasado año. Según recoge el foro, este veterano guerra fue “quien mas testimonios e información ha aportado en la investigación sobre la guerra y la represión franquista en Tendilla, su pueblo”. El levantamiento contra la República se produjo cuando apenas tenía 19 años. Primero luchó en el frente del Jarama, para pasar posteriormente al del norte de Zaragoza y de Huesca, donde fue tomado preso junto a toda la brigada. Tras pasar una temporada en un corral improvisado primero, y luego en Zaragoza, fue trasladado a Miranda de Ebro, donde estuvo haciendo trincheras, pistas, puentes volados… “Después toda la quinta fue reclutada por los nacionales. Tuvimos que servir como soldados del ejército nacional durante tres años”, recordaba Francisco antes de fallecer, según cuenta el Foro por la Memoria en su web.

Tampoco se han olvidado entre tanto homenaje de Emilia Cañada Dombriz, presidenta de honor de esta organización. “Ya ha recibido varios reconocimientos, pero todo es poco, ya que fue una pionera”, señala Xulio García. Su padre era Antonio Cañadas, alcalde republicano de Guadalajara, que fue fusilado en 1939 cuando Emilia apenas contaba ocho años, y ya en la transición luchó por el desarrollo de una Memoria Histórica. “Encabezó el colectivo de víctimas de la represión franquista para recaudar dinero para el monumento que se levantó en 1979 en el antiguo cementerio civil de Guadalajara en homenaje a los guadalajareños muertos por la libertad y la democracia”, defiende Xulio García. El foro subraya, además, que Emilia fue una de las personas de la provincia que figuraba en las listas negras de la denominada Operación Cuchillo, “es decir, que debían ser asesinadas por grupos ultraderechistas en caso de triunfar el golpe militar del 23-F y que cuya cifra alcanzaba a 3.000 personas en todo el estado”.

placa emilia y francisco de luz

El Foro por la Memoria entrega una placa a Emilia Cañadas, por su trayectoria de toda una vida dedicada a la lucha por la libertad, y a los familiares de Francisco de Luz, veterano excombatiente por la libertad fallecido hace pocos meses y natural de Tendilla.

Las heridas de la guerra

La represión de la guerra y del franquismo fue “brutal”, como subraya el coordinador de los homenajes. Por ello no extraña que uno de los homenajeados, un guadalajareño de 93 años afincado en Barcelona, haya preferido que su nombre se mantenga en el anonimato. “Se trata de un militante de las JSU de Guadalajara que ha agradecido mucho el reconocimiento pero que no quiere que se revele su identidad”, explica Xulio García. “Se siente muy orgulloso de lo que hizo, pero imagino que en situaciones como la que vivió en la cárcel deja importantes huellas que no se curan con los años”.

Éstos son los primeros, pero no los únicos que se merecen un homenaje tal. “Podríamos haber elegido a otros muchos, pero ellos representan las diferentes ideologías que lucharon en Guadalajara por la libertad”, explica este miembro del Foro por la Memoria.

El Foro por la Memoria, organización política que se define antifascista y democrática, “que participa de la República y los valores que la sustentan y que se reconoce en todos aquéllos que defendieron sus ideales de libertad y justicia social bajo sus banderas”, tiene como objetivo recuperar, aunque suene redundante, la memoria “de los que lucharon y su defensa hoy, de forma que las luchas actuales se puedan basar en la fortaleza moral y en el ejemplo de los que nos precedieron”. Con este ideal, realizaron hace dos semanas la II Marcha Memorial Batalla de Guadalajara, un acto con el que pretendieron recordar uno de los episodios más importantes de la Guerra Civil. Este año se cumplían 76 años desde que en el mes de marzo de 1937, “nacionalistas y republicanos libraron en los campos de La Alcarria una de las batallas que más contribuyeron a difundir la épica del bando gubernamental”, según se recoge en el libro ‘Guadalajara 1937. Testimonios de una batalla’, editado por ‘Nueva Alcarria’. En él se recorren “todos” los escenarios de la lucha, como Brihuega, Trijueque o el palacio de Ibarra, “para contar cómo vivió Guadalajara aquella histórica batalla”.

El Foro por la Memoria
homenajea a Avelino Cortés Muñoz

DIANA PIZARRO/ NUEVA ALCARRIA

3/05/2013

El Foro por la Memoria ha celebrado tres nuevos homenajes a veteranos antifascistas, tal y como vienen realizando desde comienzos de año. Uno de los distinguidos ha sido Avelino Cortés Muñoz, nacido hace 95 años en Renera, que se alistó en el 5º Regimiento de Milicias para luchar en la Guerra Civil. Formó parte de la Brigada Mixta 85 y luchó en Andalucía y Extremadura. Al acabar la guerra fue internado en un campo de concentración de Castuera, en Badajoz, y después en la Cárcel Central de Guadalajara, donde cumplió tres años de una condena de ocho.

Militante de UGT y del PSOE desde su juventud, los miembros del Foro por la Memoria han querido denunciar el “olvido” de las autoridades hacia Avelino Cortés Muñoz y otras personas que, como él, “dieron su vida por la libertad”. Al acto asistieron Víctor Cabeza en representación de la Ejecutiva Provincial del PSOE; y Jorge del Castillo, como secretario local de Juventudes Socialistas.

Desde el Foro quieren poner en conocimiento que Avelino cobra una pensión 700 euros, y que su mujer, enferma, no recibe ninguna ayuda tras la retirada de la Dependencia. Ello les obliga a contratar a una persona un día a la semana por 100 euros al mes. Esto supone, a juicio del Foro, un “daño añadido”.

El Foro por la Memoria entrega una placa de homenaje a Avelino Cortés, veterano socialista. Asiste en nombre de la ejecutiva del PSOE Víctor Cabezas.

El Foro por la Memoria entrega una placa de homenaje a Avelino Cortés, veterano socialista. Asiste en nombre de la ejecutiva del PSOE Víctor Cabezas.

Cartel 12 mayo 2013 GUADALAJARA pequeño

 

 

 

 

II HOMENAJE A LAS VICTIMAS DEL FRANQUISMO y DEL NAZISMO EN GUADALAJARA

Domingo 12 de mayo 2013

Cementerio de Guadalajara

Fosa Común. Patio 4º. 17:00 h

Mayo es el mes en el que toda Europa celebra la victoria sobre el nazismo en el que se recuerda a las víctimas del fascismo. Guadalajara fue una de las primeras ciudades europeas bombardeadas por la aviación nazi. Vencida la resistencia de nuestro pueblo, el régimen franquista pudo aplicar su plan criminal para imponerse por el terror. Mayo de 1940 fue el mes en el que cayeron asesinados más ciudadanos de nuestra provincia, 594 personas, solamente en ese mes. El día 13 de mayo de 1940 fueron asesinadas en el cementerio de Guadalajara 54  personas, entre ellos militares, concejales, sindicalistas, maestros, campesinos, obreros. Más de 1000 personas fueron arrojadas a la fosa común del cementerio de nuestra capital tras su muerte a manos de los piquetes franquistas o por enfermedades y torturas, personas cuya suerte e historia empieza a ser conocida, rompiéndose así el dictado de muerte y olvido de sus verdugos, pero 89 ciudadanos de nuestra provincia murieron en la deportación a los campos de exterminio en Alemania sin que exista recuerdo alguno a ellos en nuestra provincia.

Las víctimas del terror franquista y nazi siguen siendo las grandes olvidadas en España, para vergüenza de nuestras instituciones democráticas, incapaces hasta ahora de ofrecer un homenaje oficial, como estado, a quienes cayeron en defensa de los valores democráticos que son la base de nuestra convivencia.

En este mes de la victoria de Europa sobre el nazismo en 1945, Guadalajara va a recordar a sus heroes, a quienes todo lo dieron por vencer al fascismo propio y ajeno. Es fácil constatar que nunca en estos 75 años, la corporación municipal de Guadalajara ha expresado un homenaje explícito a todas las víctimas, nunca nuestro ayuntamiento ni las autoridades representantes del estado en tanto que tales, han estado a la altura de la dignidad de los que cayeron. Es hora ya de decir bien alto que esta indignidad debe acabar.

En este mayo de 2013, el Foro por la Memoria de Guadalajara invita a todos las personas con sensibilidad democrática y antifascista de Guadalajara a participar en un acto en defensa de los valores democráticos y de homenaje a las víctimas. El acto tendrá lugar a las 17 h del próximo dia 12 de mayo, al pie de la fosa común del patio 4º.

En el transcurso del acto tendrá lugar una ofrenda floral y habrá unespecial recuerdo para los 89 guadalajareños víctimas en los campos de exterminio nazis.

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Anlässlich des Jahrestages der alliierten Befreiung Europas von dem Faschismus, das Foro por la Memoria ( “Gedächtnisforum”) gedenkt heute der in die NS Konzentrationslager deportierten spanischen Republikaner.

Foro por la Memoria de Guadalajara

http://www.memoriaguadalajara.es/

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “DURÓN EN LA MEMORIA (1936-1939)

 

 

Durón (Guadalajara), día 1 de septiembre de 2012.

Nueva publicación del Foro por la Memoria de Guadalajara . ‘Durón en la memoria 1936-1939.’De nuestro compañero Carlos Paramio. Impresionante trabajo documentadísimo sobre los acontecimientos ocurridos en Durón durante la guerra y posguerra.

Carlos Paramio Roca es miembro del Foro por la Memoria de Guadalajara y coautor de “La represión franquista en Guadalajara” (2010), en colaboración con Pedro A. García Bilbao y Xulio García Bilbao. El libro fue prologado por Mirta Núñez Díaz-Balart

El acto de presentación de este nuevo libro del Foro por la Memoria de Guadalajara tuvo lugar en el Centro Social de Durón, y corrió a cargo de la Bibliotecaria de la locakidad Carolina Delgado y el presidente del Foro por la Memoria de Guadalajara y prologuista de la obra, Pedro A. García Bilbao. Al acto asistió numeroso público.

 

http://www.silente.eu/CF/?p=130

http://www.memoriaguadalajara.es/

El autor, Carlos Paramio, (dcha) conversa con el presidente del Foro por la Memoria, Pedro García, antes de la presentación.

Pedro Garcia, Carlos Paramio y Carolina Delgado al inicio del acto.

El salón del centro Social de Durón durante la presentacion.

La presidenta de Honor del Foro por la Memoria de Guadalajara, Emilia Cañadas (izda), asisitió, junto a otros miembros del Foro, a la presentación. Emilia, hija del alcalde fusilado de Guadalajara Antonio Cañadas, fue citada varias veces para agradecer su presencia en el acto.

P. Carlos Paramio Roca, junto a un ejemplar de su libro.

El autor firma ejemplares de su obra

Militantes del Foro por la Memoria de Guadalajara asistentes a la presentación, rodeando al autor