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AABI

Tras los sucesivos fracasos del ejército de Franco en la conquista de Madrid (noviembre de 1936) y en las operaciones posteriores sobre Pozuelo y Boadilla (diciembre), tendentes a rodear Madrid por el noroeste, el mando  republicano intentó sorprender al franquista mediante una operación lejos de Madrid y en un día poco esperado: el 1 de enero de 1937. Se trataba de tomar tres pueblos del norte de Guadalajara -Algora, Mirabueno y Almadrones- al objeto de, si era posible, llegar hasta Sigüenza y perforar aquel frente relativamente desguarnecido.

La fuerza encargada de la operación fue la XII BI junto con una brigada mixta, caballería, doce carros de asalto y dos baterías, todo ello bajo el mando del general Lukacs. Pacciardi pasó a dirigir la XII BI y Guido Picelli sustituyó a Pacciardi al mando del batallón Garibaldi. Los otros batallones siguieron con su mando: El franco belga o André Marty  con Jean Marie Geoffroy y el Dombrowski con Kochanek. El ataque comenzó en la madrugada del 1 de enero de 1937. Desde la zona de Las Inviernas salieron desplegados dos batallones internacionales con el objetivo inicial de tomar dos pueblos: el Franco-Belga tomaría Algora, el Garibaldi Mirabueno.

El asalto a Mirabueno.

Así lo cuenta Giovanni Pesce:

Llega la noche del 29 de diciembre de 1936; se sale hacia el frente. Ahora todos los garibaldinos están armados. La 2ª Compañía es acuartelada en una escuela [del pueblo de Las Inviernas]. A pesar de ser invierno el clima es templado; parece primavera.

A primera hora [del día 1 de enero] salimos y, tras 20 kilómetros, bajamos de los camiones para proseguir a pie. La carretera Madrid-Zaragoza está ocupada por las fuerzas fascistas. Avanzamos lentamente observando el terreno. El ruido de los dos tanques que nos preceden romper el silencio del campo. En el bosque los carros de combate  derriban plantas y setos abriéndonos el camino. Picelli observa las posiciones fascistas con los prismáticos. La caballería intenta tomar contacto con el enemigo. Acampamos. Mientras preparamos la comida el comandante de la compañía y los comisarios son convocados por el mando. Tras una detallada exposición, el mando reparte las tareas de cada unidad: el batallón Garibaldi tiene que ocupar Mirabueno; los franceses tienen que ocupar por sorpresa Algora y los polacos Almadrones.

Comienza el avance. No encontramos resistencia, se teme cualquier sorpresa. Picelli ordena enviar por delante pequeñas patrullas… Avanzamos a través de los campos divididos por muretes, lo que nos permite avanzar rápidamente sin ser vistos por el enemigo… En un momento a Giordano le parece oír un ruido que viene de detrás de un muro. Damos la voz de alarma. Unas sombras  saltan y desaparecen. Estamos en posición de tiro. Corremos tras el enemigo para no darle tiempo a prepararse. Tras unos 300 metros vemos moverse otras sombras. Mientras emplazamos la ametralladora el enemigo dispara las primeras ráfagas.  Los fusiles ametralladores nos protegen mientras avanzamos. Los fascistas disparan a lo loco pero se retiran abandonando armas y municiones. Las ráfagas de nuestros tanques golpean con precisión  las defensas del enemigo.

En las primeras casa de Mirabueno encontramos mayor resistencia. Hay fascistas emboscados que nos disparan. Dirigiendo la operación está Pacciardi; al mando del batallón Garibaldi está Picelli, al que vemos correr de un lado a otro, dar órdenes y consejos sin dejar de disparar… Los fascistas huyen desordenadamente. Capturamos algunos prisioneros y entramos en Mirabueno…. Nos hacemos con tres ambulancias y varios coches, uno de ellos cargado con paquetes de regalo enviados por Franco a sus tropas…

La toma de Algora

Narración escrita por Raymond Hantz, Jefe de Sección de la Compañía de Ametralladoras del Batallón André Marty:

Geoffroy [en la mañana del 1 de enero] reúne a los suboficiales para explicarnos nuestra misión.  Tres batallones estarán en línea, cada uno con su objetivo.  El nuestro es Algora, un pueblo que está a 8 km al que debemos atacar y tomar. Como apoyo tenemos la batería Thälmann, que se encuentra donde ahora estamos. Tenemos que atacar a las 8h. Haremos una marcha de aproximación hasta llegar a 2 kms de Algora, nos detendremos y entonces la batería Thälmann iniciará los disparos contra Algora durante media hora.  Los 3 tanques que se nos asignan avanzarán sobre la misma línea de la 3ª compañía, donde estará el Comandante.  La 1ª irá a la derecha y la 2ª a la izquierda. Formación en triángulo.  La compañía de ametralladoras se distribuirá entre todas las compañías; mi sección va con la 2ª, a la izquierda por tanto. Una vez terminado el bombardeo, los tanques avanzarán delante del batallón y formarán el centro de ataque, sirviendo de punto de encuentro. Estoy completamente de acuerdo con el plan de ataque y comienzo a tener confianza en Geoffroy.

A las 8h ya estamos en la línea de partida.  Se da la orden de avanzar; atravesamos campos y más campos, nuevo esfuerzo para los ametralladores. El sol comienza a pegar fuerte.  No paramos ni un instante ya que hay que seguir a los tanques.  En cierto momento aparece una nube de aviones a solo 100 metros de altitud. Son los nuestros.  Vuelan sobre nuestras cabezas.  Los saludamos con el puño en alto pero, de repente, sus ametralladores disparan.  ¿Qué sucede?  Nuestros aviones se han equivocado al tomarnos por fascistas. Vuelan casi al ras del suelo y tiran sin parar.  Intentamos hacerles comprender con señales que se equivocan, pero siguen disparando; no nos queda más remedio  que dispersarnos lo mejor posible.  Aunque están al alcance de nuestros fusiles –algunos pasan a 20 metros de nuestras cabezas– no les tiramos. Hieren a varios compañeros y finalmente se van.  Este error nos ha desconcertado un poco, pero retomamos nuestra formación y avanzamos.[1]

Llegamos a 2 km de Algora.  Allí creo que, siguiendo el plan de ataque, nos vamos a parar, pero no es así, hay que continuar.  Comienzo a inquietarme.  A 800 metros del pueblo los fascistas abren fuego.  Los tanques responden al cañón de 37 mm y seguimos avanzando.  Cosa sorprendente, las balas se hunden a nuestro alrededor y no hay heridos.  A unos 600 metros del pueblo, veo que desde nuestra izquierda también llegan balas.  Hago colocar dos piezas con algunos fusileros sobre un alto.  Los camaradas tienen la posibilidad de ver de dónde vienen los tiros y responder.  Coloco mis otras dos piezas detrás de parapetos de piedra y ordeno abrir fuego sobre Algora.  En el campanario se encuentra una ametralladora que nos tira continuamente.  Con unas ráfagas de Maxim bien dirigidas se queda en silencio. Llegan tiros de fusil de una casa situada en la parte delantera; otras ráfagas de Maxim bien dirigidas hacen un barrido y acalla los tiros. Hacemos también algunos disparos de fusil en el momento en que los fascistas comienzan a evacuar el pueblo.  Los tanques no dejan de disparar; los compañeros se lanzan a la bayoneta, unos pocos disparos más de fusil y el pueblo está en nuestras manos.  Arrebatamos bastante fusiles y munición a los fascistas; tienen un oficial herido.  Todo el batallón, incluidas mis 4 piezas, está en el pueblo.  Los compañeros están felices.  Solo tenemos que lamentar algunos heridos.

Por la tarde se produce la reacción de los franquistas, su presencia es advertida al jefe del batallón, Geoffroy, pero éste comete el grave error de no dar el aviso por bueno:

Un destacamento de once camaradas había tomado posición a vanguardia del pueblo, sobre la cumbre de la colina. Un poco antes de anochecer ese destacamento envía un enlace para informar que hay movimientos de tropas por esa zona. Geoffroy desatiende la información y manda regresar al enlace…  Tras reunirse con sus camaradas, en enlace vuelve para informar que hay caballería que se dirige a la derecha del pueblo.  Respuesta del Geoffroy: “Se trata de caballería española, no hay problema”.  El camarada vuelve de nuevo, pero ven acercarse las tropas y la caballería; el destacamento vuelve para anunciar que se trata de infantería y caballería fascista en gran número.  El comandante no se preocupa…  Uno de mis camaradas, Castille, jefe de sección de ametralladores y convencido de las certezas de Geoffroy,  avanza a su encuentro.  Habla español e intenta iniciar una conversación. Cuando está a poco pasos se da cuenta del error pero los fascistas lo matan sin darle tiempo a defenderse; también toman prisionero a un enlace. Sin esperar la orden, los camaradas abren fuego.  ¡Ya era hora!  ¡Los fascistas iban a recuperar el pueblo sin apenas disparos!  Reculan ante el tiroteo, pero se refugian detrás de pequeños muros desde los que disparan a placer.  Caen numerosos compañeros. Piet Akkerman, el comisario político del batallón, cae mortalmente herido.  Los fascistas, numerosos, rodean el pueblo.  Desde mi posición había visto llegar a la caballería; podría haberla obligado a replegarse con el fuego de las 4 ametralladoras. Envié un enlace para pedir órdenes.  Pero… prohibición de disparar. Durante mucho tiempo lamenté no haber actuado de forma distinta.[2]

El combate dura hasta el amanecer. Los voluntarios han trepado hasta los techos de las casas y disparan. Hacia medianoche el médico del batallón va en busca de refuerzos. Vuelve por la mañana con tres carros de combate…

El ataque a Almadrones

El Dombrowski, con la ayuda de la brigada española, debe tomar Almadrones, pero se encuentran con el fuego cruzado de las ametralladoras franquistas,  apostadas en el km 103 de la carretera de Zaragoza, que impiden el avance. Al día siguiente, cuando el mayor Kochanek sale del carro de combate para alentar a sus hombres, cae mortalmente herido por ráfagas de ametralladoras. El día 3, por fin, cae Almadrones. Así lo cuenta Giovanni Pesce:

Hoy [3 de enero] las Compañías 2ª y 4ª  [del Garibaldi] dan apoyo al batallón Dombrowski. Atravesamos el bosque, protegidos por los tanques, sin encontrar resistencia… Un fuego violenta se desencadena a nuestras espaldas. Nos creemos rodeados, pero no, es un malentendido. Al iniciar la maniobra envolvente hemos caído bajo el fuego de nuestras ametralladoras [del Dombrowski]. El mando restablece las transmisiones y los contactos son perfectos… Avanzamos por un bosque espeso; la artillería enemiga dispara a ciegas. Tenemos que avanzar más deprisa para evitar que los fascistas se atrincheren en el pueblo. Arrastramos las ametralladoras por turnos, aunque casi siempre tenemos que llevarla a hombros. Gracias a la maniobra, dirigida personalmente por Pacciardi, avanzamos hacia el objetivo. Los garibaldinos le ganan la retaguardia al enemigo y las unidades de choque de la 4ª Compañía se lanzan al asalto del pueblo; nosotros, los de la 2ª, les guardamos la retaguardia. Almadrones es por fin liberada por el Ejército Republicano. La carretera de Francia queda expedita a lo largo de 116 kilómetros desde Madrid.

El día 4  las fuerzas republicanas toman tres pueblos situados junto a los ríos Dulce y Henares: Matillas, Castejón de Henares y Villaseca de Henares.

Al día siguiente, 5, hay dos misiones: seguir avanzando por el río Dulce hacia Aragosa (en dirección a Sigüenza) y tomar la altura dominante de toda aquella zona: el cerro de San Cristóbal, defendido por una unidad requeté. Los garibaldinos se lanzaron a cubrir el espacio boscoso de El Roblazo (entre Mirabueno y Algora) mientras el batallón Dombrowski, a su derecha, tiene que atacar el cerro de San Cristóbal. 

De nuevo Pesce describe aquella acción:

Los garibaldinos se dirigen a sus objetivos. Picelli va a la cabeza; su presencia infunde valor. Le decimos que no se exponga demasiado, que no vaya siempre delante. Sabemos que no nos va a escuchar. Y helo aquí en cabeza bajo un tiroteo intenso. Los polacos se baten con furia, pero los fascistas resisten; parece imposible ocupar el cerro, posición clave para conservar Algora. La lucha prosigue con más violencia y en el furor de la batalla nos dan la triste noticia: Guido Picelli ha caído como un héroe a la cabeza de sus hombres…

Su muerte es un duro hándicap para la culminación del propósito. Su cadáver no pudo ser recuperado hasta la noche y al día siguiente, tras ser velado en una casa de Mirabueno, fue trasladado a Madrid y posteriormente a Barcelona, donde fue enterrado. Le sustituyó Albino Marvin, que también cayó herido.  Se previó proseguir el ataque el día 6 de enero, pero  los internacionales recibieron la orden de trasladarse a Collado Villalba. Una brigada de Carabineros sustituyó a la XII BI, que marchó  para participar en la detención de la ofensiva franquista sobre la carretera de La Coruña. En esa operación participaron la XII BI, que atacó Majadahonda el 11 de enero, y la XIV BI, que lo hizo sobre Las Rozas. 

[1] El error se debe a que los batallones André Marty y el Garibaldi no habían puesto los paneles de señalización previstos para estos casos. 

[2] El comportamiento de este mando se repetiría con demasiada frecuencia. Geoffroy (su nombre real era Jean Marie François) era un antiguo capitán francés que se enroló al grupo de voluntarios extranjeros que en agosto de 1936 se unieron a los milicianos vascos con los que lucharon hasta que Irún cayó el 5 de septiembre. En octubre actuó como jefe provisional de los primeros batallones de Albacete hasta que, finalmente, el general Kleber fue nombrado jefe de la XI BI. En diciembre fue nombrado comandante del batallón André Marty en sustitución de François Bernard, herido en Boadilla. Su actuación militar no fue acertada ni en Algora ni en la batalla del Jarama, por lo que fue destituido. Raymond Hantz dice, además, que se emborrachaba con frecuencia en plena batalla.

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HOMENAJE A LOS ASESINADOS DEL FRANQUISMO EN LOS MUROS DEL CEMENTERIO (VIEJO) DE ALCALÁ DE HENARES.

Alcalá de Henares, 21/11/2021.- Inauguración del monumento dedicado a los antifascistas asesinados por el franquismo en Alcalá de Henares (Madrid);
Alcalá de Henares (Madrid) ha localizado las tumbas de 268 personas que el franquismo mató entre abril de 1939 y febrero de 1948. Todas fueron ejecutadas después de la Guerra Civil. Siete décadas después de los últimos asesinatos, el trabajo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alcalá de Henares (ARMHADH) señala los lugares de enterramiento.

El Foro por la Memoria de Guadalajara hemos asistido y colocado un ramo de flores en homenaje a los fusilados de Guadalajara en Alcalá:


FUSILADOS DE GUADALAJARA EN ALCALÁ DE HENARES

Cabellos García, Juan 35 casado, profesión, pintor, residente en Villanueva de la Torre, militante de CNT y JJLL, Comisario Político de Cía (70ª BM) Fusilado en Alcalá de Henares, (prisión el 15/07/1939) Causa nº 5001-39 (Alcalá de Henares, 30/04/1939) Registro Civil (Libro 80 / Folio 195 / nº 5v). Se le acusó de “formar parte, antes el Movimiento, de las Juventudes Libertarias y pertenecer a la CNT, de la cual fue directivo”.

Chércoles Hernando, Manuel 34 años, soltero, profesión: pocero, natural de Moratilla de Henares, residente en Madrid, militante del PCE, Fusilado en Alcalá de Henares (Prisión 14/10/1944) Causa nº 113711-42 (Alcalá de Henares, 03/07/1944). Acusado de ser “uno de los reorganizadores del PCE de Madrid tras la guerra” (nombrado secretario de Finanzas) 

Cobeña de las Heras, Ignacio,  25 años,  casado, labrador, Guadalajara/residente en Alcalá de Henares, militante de UGT, Fusilado en Alcalá de H. Prisión (12/12/1939) Causa nº 12514-39 (Alcalá de Henares, 03/07/1939), Registro Civil (Libro 80 / Folio 407 / nº 112). 

García Barrena, Felipe, 37 casado, natural y residente en Torremocha del Campo, Fusilado en Alcalá de H. Prisión (30/08/1939) Registro Civil (Libro 80 / Folio 250 / nº 33). Registro Civil de Alcalá de Henares (Libro 80 / nº 250 / Folio 33).  

Romo de la Riva, Fermín 38 años, casado mecánico, natural de Azuqueca de Henares, secretario de la Casa del Pueblo. UGT y PCE, Fusilado en Alcalá de H.Prisión (19/12/1939). Causa nº 10142-39 (Alcalá de Henares, 05/06/1939)  Civil:  Libro 80 / Folio 423 / nº 115). Consejo de Guerra Permanente nº 2. Dirigente y organizador la Casa del Pueblo de Meco 

Fotos del acto:

02/08/2021.- Hace diez años, tras cuatro dias excavando en un campo de labor, recuperamos los restos de Severiano Clemente González, panadero de Medranda, simpatizante del Frente Popular y UGT. Severiano fue asesinado por requetés en La Toba (Guadalajara) el 17-11-1936 ; Al localizar sus restos presentamos una denuncia por crímenes de lesa humanidad ante el juzgado de Sigüenza que resolvió que dicha actuación estaba regulada por la ley de memoria y no procedia un proceso judicial Severiano fue enterrado con honores un año más tarde. ✊ Foto: Xulio García/FMGU

FMGU, 23/05/2021.- El domingo 23 de mayo de 2021 ha tenido lugar en el cementerio de Guadalajara un acto de homenaje para recordar a Emeterio Sanzo, soldado republicano muerto el Hospital Militar de Guadalajara en 1940 y enterrado en el Cementerio Municipal de nuestra ciudad.

Emeterio Sanzo Urbón, era como sus hermanos Jesús, Manuel y Mariano, hijo de ferroviario, y por eso, la familia cambió de residencia, motivo por el cual había nacido en Oviedo, aunque era muy joven cuando se trasladó con el resto de la familia a Beasain (Gipukoa). Emeterio era soldado profesional y al inicio de la guerra se mantuvo leal al Gobierno legalmente elegido, alcanzando el grado de sargento en el Batallón de Infantería número 123 del Ejército del Norte. Tras la caída de ese Frente, fue hecho prisionero y condenado en un Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores (BDST) donde al igual que miles de prisioneros republicanos fue obligado a realizar trabajos forzados de reconstrucción en las peores condiciones,

El BDST nº 76, creado en Rentería (Gipuzkoa) y donde se encontraba prisionero Emeterio Sanzo, se hallaba encargado entre otras tareas, de la reconstrucción del ferrocarril Madrid-Zaragoza. En julio de 1940 se encontraba en Salinas de Medinaceli (Soria), donde Emeterio cayó muy enfermo, siendo trasladado al Hospital Militar de Guadalajara donde falleció el día 3 de agosto, siendo enterrado en el cementerio de Guadalajara, situado a pocos metros del Hospital.

En diciembre de 2020, la familia Sanzo se puso en contacto con el Foro por la Memoria de Guadalajara, para solicitar información sobre su familiar desaparecido. Gotzon Sanzo, sobrino nieto de Emeterio aportaba información precisa sobre la muerte de Emeterio en el Hospital Militar de Guadalajara, (el que durante años fue conocido con el nombre del golpista Ortiz de Zárate).

Consultados los datos disponibles se pudo confirmar que Emeterio Sanzo Urbón fue enterrado en la fosa nº 8 (cuerpo 7) de la fosa común del patio 4º (o de Sta Isabel) del Cementerio Municipal de Guadalajara. La causa de la muerte escrita por sus captores fue “endocarditis y [h]emiplejía” (sic), uno de tantos eufemismos usados por los franquistas para camuflar las terribles condiciones a que eran sometidos estos presos, llevados hasta el agotamiento. Emeterio tenía 26 años.

El acto de homenaje ha consistido en la inauguración de una sencilla placa instalada por los familiares en el lugar aproximado donde fue inhumado su cuerpo. Este espacio se trata de una fosa común como las utilizadas en muchos cementerios, donde fueron enterrados no sólo víctimas de la represión franquista, sino personas sin recursos procedentes del asilo de ancianos de la cárcel o del hospital. Según datos del Foro por la Memoria, el número de víctimas de la represión franquista inhumadas en ese espacio fue al menos de 376. Muchos otros fueron enterrados en otros lugares del cementerio, dependiendo de los recursos económicos de cada familia, Las víctimas sin recursos obtenían una sepultura de categoría 7º, (gratis) en una de las dos fosas comunes del cementerio. Algunos testimonios indican que bajo el chantaje de aceptar confesar sus “pecados” ante un sacerdote, a los penados se les ofrecía poder entregar una última carta antes de ser asesinados, motivo por el cual acababan en el cementerio católico o en el civil. Extremo este que no ha podido ser demostrado documentalmente.

La fosa del llamado Patio de Santa Isabel era continuamente reutilizada y aproximadamente cada diez años, y los restos eran trasladados al osario, situado a pocos metros. En 1979 poco antes de la ampliación del cementerio, muchos de esos restos fueron trasladados al osario, A pesar de ello, resulta difícil no obstante saber si todavía el fondo de esta fosa conserva algún resto de represaliados. En 2010 el Foro por la Memoria, ante la noticia de que la fosa común del patio de Santa Isabel iba a ser utilizada para vender nuevas sepulturas, y por tanto destruído cualquier vestigio de la represión en este lugar, propuso a los grupos municipales de IU y PSOE que se presentara una moción para preservar el espacio, pero el PP rechazó la moción y convirtió el lugar en un jardín de 52 metros.

La colocación de placas conmemorativas en este cementerio forma parte de la iniciativa que, en forma de mociones municipales, se presentaron en el Ayuntamiento de la ciudad en los años 2010 y 2017, respectivamente.

El homenaje se hará extensivo a sus dos hermanos, Manuel y Jesús, también combatientes en la guerra civil. Se hará una ofrenda floral y, según ha informado Foro por la Memoria de Guadalajara, entregó un diploma a los familiares con el nombre no sólo de Emeterio, sino de sus hermanos también combatientes.

Gotzon Sanzo, en nombre de la familia , nos dejó el siguiente mensaje:

Queremos agradecer a todos la asistencia a este acto de memoria, recuerdo, reconocimiento y homenaje a nuestro tío Emeterio Sanzo Urbón, sargento del batallón de infantería nº 123 del Ejército del Norte, que entregó su vida en la orgullosa, digna y valiente defensa de los valores democráticos, de la libertad, solidaridad y legalidad de la República española.
Recordad es un derecho, y para muchos un deber, las víctimas de la guerra civil olvidadas, desterradas en el anonimato de fosas comunes, son nuestras víctimas, LAS DE TODO UN PUEBLO y merecen el más alto reconocimiento y gratitud por su entrega.
Debemos abordar la memoria histórica de la guerra civil y recordar a todas aquellas personas que lucharon en defensa de la libertad y de la democracia.

Recuperar a un familiar es volver a tener dignidad, es una conquista a un poder que se estableció por la fuerza, es darle una sepultura digna para que su nombre no se pierda en el anonimato.

La recuperación de la memoria histórica es todavía una asignatura pendiente, el derecho a la verdad, la justicia y a la reparación que exigen las victimas.
Como dicen las abuelas argentinas de la plaza de Mayo:
“NO NOS VAMOS A CONCORDIAR CON NADA NI CON NADIE, NI OLVIDAMOS NI PERDONAMOS NI NOS RECONCILIAMOS.
VIVA LA REPÚBLICA ESPAÑOLA
GORA EUSKADI

Gotzón Sanzo. Guadalajara 23 de mayo 2021

En ambos casos el PP votó en contra y lo que salió adelante hace cuatro años, y que hoy está vigente, incluye la preservación de lugares de memoria en el cementerio de Guadalajara y la instalación de un monumento memorial con los nombres de las víctimas mortales, todavía pendiente.

Tras descubrirse la placa del homenajeado, los asistentes del acto hicieron una ofrenda floral al son del txistu de nuestro buen amigo Mikel Castrillo, que tocó la melodía “Agur Jaunak”. El acto contó con la presencia de representantes de grupo de memoria del sindicato CNT , dada la simpatía tanto de Emeterio como sus hermanos por las ideas libertarias. El himno libertario “A las barricadas” y el himno de los soldados vascos sirvió de colofón al acto.

Muchas gracias por vuestra visita y por hacer partícipe a esta asociación del homenaje a Emeterio.




Ofrenda floral y descubrimiento de la placa de homenaje a Emeterio Sanzo

05/01/2020, FMGU.- Homenaje hoy en Mirabueno-Algora en el lugar donde murió heroicamente el antifascista italiano Guido Picelli, el 5 de enero de 1937, luchando por la libertad de todos. FMGU

Placa dedicada al brigadista italiano Guido Picelli, en el lugar donde murió heroicamente y que hoy ha sido repuesta por el Foro por la Memoria FMGU

Vista aérea del lugar del homenaje, en el monte de Mirabueno-Algora. FMGU

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La fosa de Guadalajara, el caso Mendieta y la impunidad que permanece
Pedro A. García Bilbao. Foro por la memoria de Guadalajara. Ilustración de José Ramón Urtasun, alusiva a las fosas halladas en Navarra.  Descargar texto

«¡Todos ustedes, los que quedan, sean dignos de nosotros, los 27 que vamos a morir!» Guy Moquet, 17 años, resistente francés, fusilado en 1940.

Siempre supimos que aquel horror estaba ahí, pero no conocíamos los detalles hasta hace poco 1. Antes que nosotros comenzásemos a investigar, miles de personas de Guadalajara sabían ya sobradamente lo que ocultaban las fosas del cementerio civil y la del patio de Santa Isabel. Y era muy sencillo, lo sabían porque era allí donde habían matado a sus parientes, por cientos y cientos. Algunos intentaron hace décadas investigar lo ocurrido, poner nombre a las víctimas y hacerse una idea de conjunto sobre la magnitud de lo ocurrido. No les fue fácil.

No hemos olvidado a César González Camarero, el primero tal vez en poder acceder a los listados oficiales de enterramiento y que encontró un silencio brutal y una colaboración nula de las autoridades cuando en los años 90 intentó investigar lo ocurrido. También encontró graves dificultades Emilia Cañadas, hija del fusilado alcalde Antonio Cañadas: En 1979, Emilia y un grupo de familiares y militantes de izquierdas lograron con aportaciones particulares hacer un sencillo monumento privado. Cuarenta años después, todavía no hay ningún monumento público e institucional. Un dia lluvioso de invierno de aquel 1979, con la presencia de cientos de personas, ella y Francisco Tobajas entre otros, alzaron su voz en un acto en el que no se permitió ni una sola bandera republicana, que ni el ayuntamiento, ni el estado central, ni los partidos se atrevieron a promover y sostener como era su obligación democrática. Ella nunca calló y siempre supo qué había pasado, sacó fuerzas del ejemplo heroico de su padre y de lo aprendido de niña en la escuela republicana que recordaba con inmenso cariño. Ella nunca olvidó a todas y cada una de las personas a las que les costó la vida el sueño de una España hermosa donde brillara la libertad y la justicia social; ella ha vivido siempre con ese ideal allí donde estuvo. Hace ya muchos años que los restos de su padre fueron trasladados a un espacio familiar propio y lejano, pero como ella siempre supo, nada de esto es algo que resista ser tratado como algo individual y despolitizado. El estado democrático tiene la obligación de proteger y amparar a las víctimas de crímenes, siempre lo ha dicho alto y claro y nunca ha contado con su amparo.

No se trata sencillamente de devolver unos restos mortales para enterrar bien lo que fue mal enterrado, pero nos empujan a ello a creer que con eso basta y nos exponen una y otra vez el dolor del familiar «correcto», aquel que actúa en clave estrictamente personal y ajena a otras consideraciones. La presión es enorme para reducirlo todo a eso. En Guadalajara, finalmente, acabaron por personarse los que juegan al juego de la memoria dentro de los límites que trae consigo la impunidad2.

Hace unos años, en Granada y a raíz de un documental sobre la guerrilla en la montaña granadina, el profesor José Antonio Fortes lo dice claramente: el sistema soporta los acercamientos en clave sentimental o histórica, pero no en clave de análisis político. La memoria histórica es un campo de batalla de la lucha de clases y el aplastamiento criminal, genocida, de la resistencia armada republicana, de la lucha proletaria y hasta de la burguesía republicana por la reacción y el fascismo, es algo que no puede ser explicitado: el bloque de poder actual no lo soporta, sus relaciones con el pasado fascista son demasiado fuertes. Ese aplastamiento de la resistencia antifascista fue, además, en todos los órdenes: militar, pero también económico, cultural, ideológico con unas consecuencias que duran hasta el presente. Quienes intenten así decirlo serán acusados de «radicales, intransigentes» 3. Y en esas estamos todavía en junio de 2017.

Pero la realidad se impone, entra por las ventanas si le cierras las puertas. Hay muchos problemas en todo esto. Una familia pidió apoyo y ha logrado ayuda para recuperar los restos de su ser querido4 ¿Pero qué ocurre con los que no tienen familia? Y sobre todo, ¿Donde queda la responsabilidad del estado español en todo esto? En todo lo acaecido en la búsqueda de la identificación concreta de Timoteo Mendieta para entregar sus restos a la familia, se han puesto de manifiesto las brutales carencias del actual régimen en materia de verdad, justicia y reparación para las víctimas de la dictadura. Nada de esto, sin embargo, ha sido denunciado ni ha tenido espacio en las labores de exhumación y el aparato de comunicación montado alrededor 5.

Mendieta tuvo siempre una familia que le recordó y defendió. No olvidamos a su hija Paz Mendieta 6, ya fallecida, quien hace ya años, como el resto de sus hermanos, asumió la causa de recuperar sus restos y dignificar su memoria, lo que implicaba defender orgullosamente el compromiso público que su padre había asumido con su militancia socialista y el valiente compromiso que tuvo como presidente de la Casa del Pueblo de la UGT en su pueblo en una hora muy difícil. El no fue olvidado, pero no es el caso de otros muchos cientos de sus compañeros.

La búsqueda de las víctimas no puede depender de las familias solamente. ¿No saben acaso que en ocasiones ni siquiera las familias están en condiciones de recordar siempre a todos los suyos?

Cuando analizamos el largo rosario de identidades de los asesinados en Guadalajara encontramos casos terribles; se equivocan gravemente los que optan por dejar en manos de la iniciativa y la memoria familiar todo. ¿es que no saben que nos enfrentamos a la historia de un exterminio, que familias enteras desaparecieron? El hermano más joven que se dio por desaparecido sin serlo, el tío mayor, la hermana soltera, el padre viudo y mayor al que matan el último, meses después de hacerle pasar por ver la muerte de sus hijos y nueras, esos cayeron también y al morir sus más cercanos terminaron por ser olvidados. Ha sido en estos últimos tiempos con la publicación de las investigaciones realizadas para identificar a los miles de represaliados en Guadalajara cuando numerosas familias han podido encontrar los nombres y la suerte de parientes que habían sido borrados de su recuerdo. Es algo que no debe sorprendernos. Los supervivientes callaron en muchos casos para proteger a los hijos pequeños, algunos culparon a los propios muertos por la desgracia que trajeron a sus familias, según les repitieron durante años en la iglesia, la escuela, en la prensa, y repetían también los vencedores que se adueñaron de la ciudad. Algunos, hoy, en el ayuntamiento lo siguen diciendo.

Para poder saber que había pasado realmente tuvieron que pasar muchas cosas. Empezamos ahora a comprender las verdaderas dimensiones del horror. Algunas personas siempre fueron capaces de entender que aquello era algo más que un drama individual o familiar, una simple suma de víctimas individuales. Algunas personas valientes siempre supieron qué les unía, qué unió a campesinos, jornaleros, artesanos, obreros, empleados, funcionarios públicos, militares, hombres y mujeres de todas las edades, a más de doscientos concejales y decenas de alcaldes de toda la provincia que fueron asesinados. Hubo valientes que no sólo no olvidaron a los que murieron, sino que lucharon activamente por romper el dictado de infamia y olvido con el que la dictadura pretendió enterrarles para siempre.

¿Cómo olvidar a Miguel Rodríguez Gutierrez o a Tomasa Cuevas7? Ambos, cada uno por su lado, trascendieron la memoria individual y recogieron las voces y testimonios de tantos y largos años de cárcel y represión. Rodríguez Gutierrez —Mirogu, como era conocido como periodista—, un valiente joven de la Juventud Socialista Unificada (JSU) natural de Romancos, un pueblo cercano a Brihuega, contó sobre cuanto vio y fue testigo. En 1942 se enfrentó al jefe local de Falange de su pueblo, quien tenia aterrorizada a la población y golpeaba salvajemente a las mujeres de su familia. Mirogu no dudó en tomar una pistola y matarle en medio de una de aquellas palizas brutales. Condenado a muerte, luego conmutada por trabajos forzados, Mirogu dejó constancia escrita de cuanto vio y sufrió y de las condiciones de vida en prisiones y campos de concentración.

Pero sobre todo contamos con el inmenso esfuerzo de Tomasa Cuevas, una jovencísima militante comunista en los años de la guerra, natural de Brihuega, resistente siempre tras la ocupación, presa durante años en varias ocasiones, que fue testigo directo de todo ese sufrimiento colectivo. En sus años de madurez, ya en los años 70, recorrió España entera buscando a las supervivientes de las muchas prisiones que conoció empezando por la de Guadalajara, lo hizo sin apenas medios, sin el apoyo de nadie y hasta en contra de la dirección de su partido, Tomasa entrevistó a las mujeres y hombres que sobrevivieron y escribió libros estremecedores publicados en los años 80. Ni ella ni nadie que haya leído sus testimonios se puede sorprender de nada. ¿Han oído hablar de Tomasa Cuevas los miembros del equipo británico de forenses desplazado a Guadalajara? ¿Sus anfitriones españoles les hablaron de ella? ¿Han aprendido algo gracias a ella sobre los últimos días de la vida de las personas que han desenterrado? No parece a la vista de sus declaraciones y su proceder. Tal vez no lo consideran necesario o sencillamente se les ocultó esta importante fuente de información.

No tengo palabras para expresar el inmenso respeto que sentimos ante el ejemplo de coraje, de valor y de dignidad humana que encarnó Tomasa Cuevas. Fue leal siempre a sus ideales, nunca deseó otra cosa que un mundo más justo y humano, y supo encontrar esperanza, compañerismo y fortaleza para resistir en el ejemplo de sus compañeras y compañeros sometidos a la dura prueba del cautiverio y la muerte.

No se trata solamente del trabajo y el ejemplo de Tomasa Cuevas, de Mirogu, de Cesar González Camarero, de Emilia Cañadas, de Isabel Hernando, de Isabel Sacristán, de Clotilde Ballesteros, de las aportaciones de más de 192 familias que han pedido datos y ofrecido testimonios. Las investigaciones que hemos realizado se apoyaron en su esfuerzo pionero y en su ejemplo. Hemos cruzado los datos y testimonios disponibles y se han podido comprobar muchos casos y algunos extremos inquietantes, que podrían haber sido cruzados con lo encontrado en la fosa por el equipo británico de forenses voluntarios, lamentablemente ha habido quien parece haber despreciado sistemáticamente cualquier trabajo previo a su llegada.

Veamos un caso. Francisco Nuño, 54 años, de Tórtola de Henares, fue detenido junto a su esposa; los franquistas buscaban a su hijo, un cuadro del PCE, eran sencillos campesinos. Nuño fue golpeado día tras día durante una semana hasta que le arrojaron las botas ensangrentadas a la esposa y le escupieron a la cara que ya no tendría que esperarle. Su certificado de defunción pone «muerto en la cárcel», pero gracias a los datos de Tomasa Cuevas, a los expedientes carcelarios y a los partes de enterramiento hemos podido conocer su suerte. ¡curiosos desaparecidos estos con certifcado de defunción!

Otro caso. Gregorio Tobajas, sacerdote secularizado, becado en la Universidad Gregoriana de Roma, periodista y abogado, cometió el inmenso crimen de enamorarse de una maestra socialista en el pueblo de la Sierra donde era párroco; fue la primera pareja que se casó civilmente en Guadalajara. Fundó la sección de la Federación de Trabajadores de la Tierra de UGT en la provincia, fue redactor del semanario Abril y llegó a ser presidente de la Diputación Provincial. Tobajas era alguien particularmente odiado, pues era un sacerdote que se casó por amor y que se puso al servicio del pueblo. Tobajas no sólo fue fusilado aunque su sentencia fuese esa; fue objeto de todo tipo de brutalidades. Fue torturado múltiples veces a lo largo de varios meses, le destrozaron poco a poco, mostraron varias veces su cuerpo martirizado a los demás presos y se ocuparon bien de que se pudieran oir sus gritos. En noches de nieve y viento le sacaban al patio de la prisión donde le arrojan agua y le mantenían así hasta el borde de la resistencia. ¿Cuantas veces le quemaron las manos, le destrozaron las costillas o le quebraron brazos y piernas? ¿cuantas veces, cuanto tiempo se prolongó tal horror? Lo sabemos bien, no tenemos los detalles del forense, pero conocemos su suerte. Los forenses británicos voluntarios han encontrado varios cuerpos sometidos a tortura. El de Tobajas no podrá ya ser recuperado pues fue vaciada su fosa y arrojado al osario hace unos años. Da igual. Era persona muy conocida y su suerte fue conocida por los cientos de personas que le escuchaban gritar en las noches de la prisión.

¿Alguien le había contado sobre Tobajas a Larry Owens, el forense voluntario británico? Se sorprendió el británico por los disparos en la cara que ha encontrado, no los esperaba, creía que era cuerpos de personas ejecutadas «normalmente» suponemos. ¿Qué le habían contado su anfitriones españoles sobre lo que se iba a encontrar en nuestra ciudad? Los disparos en la cara fueron práctica habitual a los cuerpos de los muertos bajo tortura en la cárcel de Guadalajara. Vicente Relaño, el secretario provincial del PCE fue muerto a golpes esposado al portón de entrada al patio de la prisión; le habían golpeado muchas veces durante meses, pero aquel último día le golpearon en público hasta la muerte y le dispararon con pistola en la cabeza, la conducción en camión a la zona de ejecución fue sólo un trámite, los que murieron ese día llevaron su cadaver destrozado a sus pies todo el trayecto.

Tenemos varias teorías sobre el porqué de este peculiar tratamiento. Hay una constante que tal vez lo explique: la extrema dignidad ante la muerte de los condenados. Las noches en que habría ejecuciones se dejaba encendida la luz de las celdas donde había personas que fueran a ser ejecutadas. Al llegar la madrugada eran nombrada la lista mortal y sacaban al exterior a los citados. Noche tras noche, los hombres y las mujeres condenadas se despedían en alto de sus compañeros, se oían sus gritos de Viva la República, o su apoyo a su partido y a la lucha de los trabajadores, el camión bajaba por calles sumidas aún en la noche y se oía cantar a los que iban al encuentro de la muerte.

La Guadalajara ocupada por el fascismo era despertada cada madrugada por voces que cantaban Hijos del Pueblo, Joven Guardia o la Internacional. No fue una vez, ni dos, ni tres, ocurrió durante meses, hasta que finalmente se ordenó que además de esposados y atados, se condujese a los condenados amordazados a la zona de ejecución. La dignidad ante la muerte era entendida como una ofensa más de aquella gente que debía ser borrada de la faz de la tierra. Muchos murieron amordazados ante los piquetes. En este contexto, no es de extrañar que las personas más significadas y conocidas fueran objeto de especial atenciòn previa. El régimen franquísta ejecutaba venganzas, no justicia. El hecho es que hay muchos casos de personas que no llegaron a ser fusiladas porque llegaron a la zona de ejecución ya muertos, con el cuerpo reventado por los golpes y la cabeza destrozada por tiros de pistola.

Nunca sabremos exactamente cuantos de los que figuran como «muertos en prisión» lo fueron así y no solamente por hambre o enfermedad. Los datos globales nos hablan de un verdadero campo de exterminio. Las raciones diarias no permitían la supervivencia a poco que se tuviera cierta edad o no tuvieran paquetes del exterior. Los muertos en prision cuentan con decenas de personas de más de 55 años, las personas mayores o enfermas no sobrevivían, sencillamente.

Debemos recordad que esta situación se prolongo durante casi seis años, que hubo meses con más de 10 ejecuciones diarias, con unas cifras totales que crecían y crecían inexorablemente; hoy sabemos que hubo cosas peores que ser ejecutado8. No fueron hechos puntuales, fueron una práctica continuada, consentida, amparada, buscada por las autoridades del régimen. Esta afirmación se sostiene en hechos conocidos y probados. Se nombró como autoridades carcelarias a destacadas personas que eran parientes de personas condenadas por la justicia de la República o que habían sido muertas ilegalmente o no durante la guerra. Pero sobre todo, el régimen favoreció la venganza privada. La dirección de la Prisión Provincial y el Gobierno Civil permitieron el acceso a los presos a voluntarios falangistas con el objetivo de golpearles y torturarles, llegando incluso a la muerte en algunos casos. Hubo grupos venidos de pueblos concretos para golpear a personas conocidas, pero existió un grupo de torturadores vocacionales que ha podido ser pefectamente identificado;. Los testimonios son sobradamente claros y no admiten discusión.

Tomasa Cuevas dio sus nombres, corroborados por testimonios scritos y orales sobradamente. Alguien podria haberle dicho a Larry Owen que se conoce a los autores más que presumibles de las lesiones encontradas en los cuerpos. Cuevas identificó en su libro a los falangistas Gayoso, Trallero y el Gutemberg, nombres que han dejado un recuerdo de muerte y horror que llega hasta el presente.

Larry Owens especula con uno de los cuerpos encontrados que analizaron, un persona de muy fuerte complexión y gran altura. Cristina Fallarás 9 recoge esas apreciaciones de Owens sobre uno de los casos;

“Era un individuo muy normal, un hombre más. (…) era alto, sobre todo para esa época, más o menos 1,75. Era muy fuerte, se puede ver que los músculos eran muy grandes. No era siniestro, era amplio. Durante su vida, alguien se había peleado con él, y le fracturó la nariz. Pesaba unos 80 kilos. Los demás, en general, tienen más señales de tortura prolongada que él. Quizás sea porque era muy grande y le tenían miedo. Lo sacaron un día, pusieron una pistola de bala pequeña al lado izquierdo de la cabeza y lo mataron. Era tan fuerte y su hueso del cráneo era tan grueso que, al contrario de lo que pasa con otros individuos, la bala ni pudo expulsar el fragmento de hueso de salida. Era un tipo con buena salud, que podría haber ayudado mucho a su país, pero… se acabó”.

Es claro que Owens es un buen profesional. Gayoso, Trallero, pero sobre todo el Gutemberg eran sujetos de baja estatura y escasa complexión. Esta escoria humana, embrutecida y sin escrúpulos fueron responsables de un gran número de atrocidades y asesinatos cometidos en el interior de la prisión durante varios años. Sí, hay base para la especulación de Owens.

Pero tan responsables como esa basura, fueron los directores de la prisión, los gobernadores de la provincia y los jueces del régimen; absolutamente ninguna de sus atrocidades hubiera podido realizarse sin su consentimiento. Ha de decirse que los tres acabaron mal sus vidas. Despreciados por los mismos que les utilizaron, horrorizadas algunas de las almas bienpensantes que emplearon a aquellos sujetos, se vieron solos e ignorados, apartados como apestados. El alcohol y la enfermedad acabaron con sus vidas en los años siguientes.

Tenemos muchas referencias que podrían haber sido comprobadas, pero no ha habido voluntad ninguna de cooperación entr quiens ha abierto la fosa para localizar a Mendieta. Como hemos relatado, sabemos sobradamente que algunas personas por razón de su figura simbólica o por su origen recibieron un tratamiento especial. Los condenados de Sacedón, por ejemplo. Sacedón es, con mucho, el pueblo de cierto tamaño con mayor proporción de víctimas; el pueblo sufrió un verdadero baño de sangre. Hubo más muertos en Sacedón que en Guadalajara capital. Timoteo Medieta era de Sacedón y buena parte de los que murieron con él el mismo día. ¿Alguien le ha explicado a Owens lo que aconteció en esa población?

Labor del forense es determinar técnicamente si los disparos fueron post-morten o la causa de la muerte. Con acceso al cadáver los forenses pueden establecer los hechos de forma clara, pero no es la única forma. En el caso de Guadalajara las torturas y los asesinatos anteriores a las ejecuciones cuentan con decenas y decenas de testimonios cruzados. Owens ha corroborado lo que ya sabíamos; el no ha escuchado a los hijos de los fallecidos hablar sobre la impresión que les producía ver los cuerpos destrozados, las mudas de ropa destrozadas y ensangrentadas, con incluso jirones de carne y restos. A Owens y sus compañeros les ha impresionado el testigo mudo de los cuerpos, a nosotros las voces que han llegado hasta nosotros y que no han tenido voz precisamente estos días en los que el único afán era localizar un cuerpo.

Tenemos unas cuantas hipotesis que podríamos haber compartido con el equipo que ha hecho los trabajos en la fosa, pero no ha sido posible con el equipo de la exhumación; es más que evidente que sus fines en todo esto son compatibles con ignorar los más elementales protocolos científicos que pasan por establecer el estado de la cuestión en un tema, ver los antecedentes, las publicaciones, los testimonios y las hipótesis establecidas previamente. Es realmente ofensivo que se hayan sorprendido con las pruebas de tortura que han encontrado. Un cuerpo con 25 fracturas de costillas en distinto grado de cicatrización causó estupor en el equipo de forense británico. ¿cómo es posible? ¡Pero qué esperaban! Nos preguntamos por los datos de ese tipo que han encontrado. Una pregunta esteril porque no han compartido los resultados. Es igual, no necesitamos comprobación forense para saber cual fue el destino de cientos de presos. 

Estas son las cosas que ocurren cuando las fosas no se abren en el marco de una investigación penal, con forenses especializados y tutela judicial; se pierden los detalles, se ignora aquello con lo que no se simpatiza y se destruyen las pruebas.
Mendieta y sus cientos compañeros no eran desaparecidos, no sé si se ha caido en la cuenta de ello. No lo son. Tienen todos nombre y apellidos, expedientes carcelarios, sentencias, partes firmados y sellados por el Tribunal Especial de Ejecuciones creado por la auditoria especial del Ejército de Ocupación. Lo de ejército de ocupación no es una licencia, es literalmente el adjetivo que figura en la documentacion. Todo documentado: le entrego tantos presos, le devuelvo tantos cadaveres, todo sellado y firmado.

Conocemos también los nombres y apellidos de los verdugos, pero las leyes de la democracia española defienden su honor y citarles es exponerse a las acciones legales de sus descendientes. Los que no tienen derecho al honor son sus víctimas y las infamias vertidas sobre ellos por sus verdugos en la Causa General, están publicadas en internet libremente: cuando muchas personas han buscado datos de sus familiares fusilados se han encontrado con la Causa General que sigue, en 2017, infamando a las víctimas. Hay una explicación a esto: lo que pasa es que no son legalmente víctimas, siguen siendo legalmente criminales y por eso mantener los insultos y las infamias no constituye delito.

Hay un total de 976 víctimas mortales de la represión franquista en el cementerio de Guadalajara, entre ejecutados con sentencia y muertos de inanición, enfermedad o tortura; todos ellos entre abril de 1939 y 1945. Hay más en otras poblaciones de la provincia. Los desaparecidos son aparte, los asesinados en las cunetas son otra cuenta, los deportados muertos en los campos nazis (100 solamente de nuestra provincia) también aparte; los muertos en los bombardeos, en combate, o el exilio interior o exterior son aparte; los soldados, e incluso familias refugiadas, que volvieron a sus pueblos acabada la guerra para ser asesinados sin más, son también aparte. La investigación para identificar a los muertos desconocidos sigue abierta.

En realidad, el trabajo de campo en búsqueda de Mendieta ha sido una operación sencilla pues estaba allí, era sabido, a escasos pasos de la lápida con su nombre, estaba fuera de duda; no eran desaparecidos ¿Cómo hay que explicarlo? El problema consistía en vencer las pegas administrativas para luego acceder, abrir y lograr identificaciones individuales, una tarea posible entre los cuerpos de las fosas.

La apertura de la fosa de Mendieta no ha sido realizada en el marco de una investigación judicial, no han trabajado como forenses en un proceso legal que determine los crímenes cometidos. No ha habido nada de eso. La apertura de las fosas no se ha hecho con garaníias legales y tutela judicial. Lo que el juez ha autorizado no es más que un traslado de restos. El reglamento del cementerio establece que sólo se puede abrir una fosa común con autorización judicial o de la autoridad sanitaria, no por motivos legales de tipo penal o de investigación, sino por un simple problema de salud pública. Para las autoridades españolas, ayuntamiento, jueces, estado central, lo ocurrido no es más que una devolución de restos mortales a sus familiares con garantías de salud pública. Sigue siendo un criminal legalmente. Han logrado identificar el cuerpo concreto entre sus compañeros de fosa; no es poco, pero sin duda no es suficiente. En todo el proceso seguido, no sólo no se han respetado los protocolos propios de un proceso de exhumación con tutela judicial, —pues no se consideran crímenes lo allí sucedido—, tampoco se ha aplicado lo indicado en el Informe Joinet10 de Naciones Unidas que exige el respeto a las creencias y símbolos de las víctimas. Todo se ha hecho como si fuera exclusivamente una cuestión individual y familiar.

En las zonas de enterramiento masivo del cementerio de Guadalajara donde fueron arrojadas las víctimas de la represión, las cosas no han acabado con la identificación positiva de Mendieta y de algunos de sus compañeros que se ha podido realizar. El ayuntamiento del PP se sigue oponiendo a declarar zona protegida el espacio de las fosas, así cómo a autorizar la instalación de una placa memorial con los nombres. Sigue sin haber un monumento público y el estado español sigue sin considerar como propios y merecedores de respeto a los que allí yacen. Esta es la cruda realidad cuarenta años después de las elecciones democráticas de junio de 1977.

1Véase: García Bilbao, Pedro A. (et al.) [2010]: La represión franquista en Guadalajara 1939-1950, Silente, Guadalajara.
2Véase: Veleta, Willy (2017), «La incesante búsqueda de Timoteo Mendieta», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170510/Politica/12592/Timoteo-mendieta-busqueda-restos-guadalajara.htm], consultado el 01/06/2017
3 García Bilbao, Pedro. A. (2009), «Memoria histórica y postfranquismo. Reseña: Causa 661/52. La insolencia del condenado. (Falconetti Peña, 2009)», en Sociología Crítica, disponible en [URL: http://wp.me/pF2pW-1AA], consultado el 01/05/2017.
4Véase la posición del Foro ante el inicio de los trabajos en 2016: Foro por la memoria de Guadalajara (2016), «Ante la recuperación de los restos de Timoteo Mendieta», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-KR], consultado el 01/06/2017
5Véase la posición del Foro por la Memoria de Guadalajara (2017): «Ante la apertura de fosas antifranquistas en el cementerio de Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-11i] consultado el 01/06/2017.
6Foro por la memoria de Guadalajara (2009), «Paz Mendieta: In memoriam», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL: http://wp.me/p3Cfkm-16], consultado el 01/06/2017
7 Véase: Cuevas, Tomasa (1998), Prison of Women: Testimonies of War and Resistance in Spain, 1939-1975, Publisher: State University of New York Press; —(2005), Presas, Icaria Editorial, Barcelona. A destacar la presentación que realiza la hispanista Mary E, Giles en su edición en inglés.
8Foro por la memoria de Guadalajara (2017): «La matanza del 13 de mayo de 1940. Un día para el recuerdo en Guadalajara», en Memoria Guadalajara, disponible en [URL:http://wp.me/p3Cfkm-116 ], consultado el 01/06/2017
9 Véase: Fallaras, Cristina (2017), «La memoria en los huesos», en Ctxt. Contexto y acción, disponible en [URL: http://ctxt.es/es/20170531/Politica/13046/memoria-historica-ctxt-timoteo-mendienta-franquismo-guerra-civil-exhumacion-guadalajara.htm], consultado el 15/06/2017
10 Naciones Unidas (XXX): «Texto: Informe Joinet. La administración de la Justicia y los drechos humanos de los detenidos. La cuestión de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos (civiles y políticos)», en Sociología Crítica, descargable en [URL:https://dedona.files.wordpress.com/2010/03/informe-de-joinet-sobre-la-impunidad.pdf], consultado el 01/06/2017

Militares republicanos españoles

FMGU 28-5-2017.- El capitán Félix Pineda Montoya fue fusilado a manos de los fascistas, el 13 de agosto de 1940. Un macabro ritual que tuvo lugar a menos de 1000 metros de donde tuvo lugar el Desfile de las Fuerzas Armadas el 27 de mayo. El alcalde de Guadalajara se niega a autorizar una placa con su nombre en la fosa colectiva donde yace.

Félix Pineda Montoya, el capitán Pineda, se hallaba encuadrado en julio de 1936 en la Caja de Reclutas nª 1 de Guadalajara, y era el delegado en Guadalajara de la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista), y había tenido una actuación destacada en la derrota del golpe militar en Guadalajara, habiéndose negado a participar en la sublevación y oponiéndose a sus instigadores. El 20 de julio de 1936 acompañó al coronel Puigdengolas en el aplastamiento de la sublevación en Alcalá de Henares, participando activamente en los combates para liberar Guadalajara el día 22. Tras el fracaso de la sublevación, que costó 120 muertos sólo en dos días de combates en Guadalajara, Félix Pineda fue nombrado Comandante  Militar de Guadalajara.

Esta actuación suya, la de un militar profesional leal a sus mandos y a su juramento de lealtad a la bandera nacional y al poder constituido legalmente, constituía un desafío a los militares golpistas y su proyecto. Su ejecución sería pública ante todas las fuerzas militares de la guarnición, con todo el aparato formal dispuesto por el código militar, para así exaltar al nuevo ejército «nacional» y humillar al condenado como «traidor». Este uso «pedagógico» de las ejecuciones se repetiría en numerosas ocasiones por toda la geografía nacional, cebándose especialmente en aquellos militares que se habían mantenido fieles a la República Española en julio de 1936.

 ————————

“Instrucciones que se citan:

Habiendo sido sentenciado a la última pena el capitán de infantería DON FÉLIX PINEDA MONTOYA por el delito de adhesión a la rebelión Militar, y con objeto de verificar cuanto dispone el artículo 636 del Código de Justicia Militar, se cumplimentarán las instrucciones siguientes:

.- La ejecución tendrá lugar pasado mañana día 13 del actual a las 8 horas en el sitio denominado LA RAMBLA.

.- El Regimiento Mixto de Infantería de Máquinas de Acompañamiento nombrará un piquete ejecutor compuesto de un Subalterno, un Sargento, un Cabo y cuatro soldados. Este piquete se presentará en la Prisión Militar a las 6,30 horas de pasado mañana, siendo el encargado de la custodia del procesado desde dicha hora, hasta que haya sido pasado por las armas.

.- Un capellán de la Academia de Infantería facilitará los Auxilios espirituales al reo, constituyéndose en la Prisión Militar a las 6, 30 horas del indicado día 13, y acompañará al mismo hasta cumplirse la sentencia.

.- Para la conducción del procesado al lugar de la ejecución y cumplimiento de las demás formalidades, el comandante Jefe de Sanidad, dispondrá que un médico, con una ambulancia y una camilla completa, se halle en mencionada prisión a las 7 horas del citado día.

.- A fin de presenciar el acto, asistirán con armas una sección de tropa de la Academia de Infantería con la banda de cornetas y tambores; otra del Regimiento Mixto nº 85 llevando también la banda; otra del Centro electrotécnico y un pelotón del Destacamento de Artillería.

.-Estas unidades se encontrarán en el lugar de ejecución a las 7.30 horas ocupando, con arreglo a lo mandado, los emplazamientos que les señalará el Ayudante Mayor de Plaza.

.-Un capitán del Regimiento Mixto nº 85 asumirá el mando de estas fuerzas manteniéndolas en la posición de “firmes” en el momento de consumarse la ejecución.

.- Seguidamente de ejecutado el reo, el capitán citado ordenará que las bandas toquen “marcha”, y a continuación desfilarán todas las unidades por delante del cadáver, retirándose después las mencionadas fuerzas a sus cuarteles.

.- Por el expresado regimiento se designará un cabo y cuatro camilleros con correas de suspensión para conducir el cadáver al sitio de enterramiento que indicará el Juez de Ejecuciones- Este personal se hallará en el lugar de la ejecución a las 7.30 horas.

.- Por el Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil se dispondrá lo necesario a fin de vigilar los alrededores de la Rambla nombrando la fuerza que considere indispensable, con objeto de evitar algún caso de alteración de Orden Público que pudiera presentarse.

Guadalajara 11 de agosto de 1940

El general gobernador.

Firma

Sello Gobierno Militar Guadalajara.”

 .—-

(Fuente: Expediente procesal de Félix Pineda Montoya  Causa nº 1370-39, AHPGU más elaboración e investigación propias. Si la usas, cíta su procedencia)

Exigimos un monumento memorial a las víctimas del franquismo y la anulación de sus sentencias.

FMGU 15/5/2017]

Ante la continuación de los trabajos de búsqueda de los restos de Timoteo Mendieta Alcalá, dirigente de UGT natural de Sacedón, asesinado en el cementerio de Guadalajara en noviembre de 1939, el Foro por la Memoria de Guadalajara desea manifestar su respeto a su familia por intentar recuperar sus restos e identificarle. Es preciso recordar que han tenido que intervenir dos juzgados e internacionalizarse la demanda familiar para que el Ayuntamiento de Guadalajara se haya visto obligado a autorizar el traslado de restos de una víctima del franquismo.

Lamentamos que dicha búsqueda no se realiza en el marco de una investigación penal sobre su asesinato, y que de ninguna forma se cuestiona la legalidad de la sentencia que le condenó, reduciendo la actuación a la recuperación de sus restos, algo importante, pero insuficiente, porque sigue sin permitir a las víctimas acceder a su derecho a la justicia.

Manifestamos nuestro completo desacuerdo con que no sea el propio juzgado quien se encargue de estos trabajos pues lo contrario implica que inevitablemente se rompe la cadena de custodia de los restos exhumados, que no son sino las pruebas de un crimen con sólo apariencia legal. La recuperación de restos de los asesinados por la dictadura es un acto de reparación personal importante y que aporta paz y reparación a muchas familias, pero no puede ser un objetivo en sí mismo, si al mismo tiempo estas victimas siguen sin tener un reconocimiento público como víctimas y en tanto no sean anuladas las sentencias que les condenaron. La actuación de la justicia en este caso se limita a facilitar un mero traslado de restos cadavéricos.

FMGU considera preciso resaltar los siguientes puntos que resumen la situación:

Negativa del PP. La familia Mendieta ha logrado iniciar el proceso de recuperación de los restos de su pariente asesinado merced a una intervención judicial ante la sinrazón en la que se encuentra el Ayuntamiento de Guadalajara (PP), que ha manifestado repetidamente su desprecio a las víctimas de la dictadura.

Más de 1000 víctimas. Timoteo Mendieta no está sólo. En el cementerio de Guadalajara, en distintos espacios, fueron arrojados los cuerpos de casi 1000 personas asesinadas por el régimen franquista. El número total de victimas mortales de la dictadura franquista en Guadalajara es de 1428, según datos recogidos por el Foro por la Memoria, de las cuales, 976 fueron inhumadas en el cementerio de Guadalajara. Al menos 120 más se encuentran en fosas localizadas en cunetas y fosas por toda la provincia y victimas con resultado de muerte se encuentran en otros muchos lugares. Ninguna de ellas ha obtenido ni un ápice de justicia.

Señaladas en color rojo, fosas comunes donde fueron enterrados casi 1000 republicanos. Arriba, cementerio civil abajo, fosa del patio 4 donde se pide permiso para hacer monumento.AMGU/ Foro por la Memoria de Guadalajara

Dos diferentes espacios. Queremos recordar que la intervención que se va a realizar tiene lugar en el antiguo cementerio civil, en una fosa donde hay unos 317 fusilados, (según los libros de enterramiento), pero asimismo recordamos que en otro espacio del cementerio, la fosa común del llamado cementerio católico, o patio de Santa Isabel, fueron ejecutadas e inhumadas otras 370 victimas, cuyos cuerpos lamentablemente fueron mayoritariamente exhumados a lo largo de los años. Existen victimas del franquismo en varios lugares más, hasta un número de 976 enterradas en esta necrópolis, como hemos dicho. La ubicación real, depende de la fiabilidad de los libros de enterramiento, que son 3 diferentes y presentan errores, incongruencias entre ellos, además de las hojas de enterramiento, aunque la cifra total que conocemos es exacta.

4º Queremos recordar con preocupación que esos espacios no tienen en la actualidad ningún tipo de protección y que no conocemos el futuro proyectado para estos lugares una vez sean vaciados de restos. El PP de Guadalajara ha impedido sistemáticamente la colocación de una placa memorial con los nombres de los fusilados, los asesinados o deportados; Con ello el equipo de gobierno del ayuntamiento mantiene a día de hoy el dictado de olvido y venganza de la dictadura, con lo que consideramos que Guadalajara sufre un grave déficit democrático. La familia de Timoteo Mendieta ha logrado, con estos trabajos de traslado que ahora comienzan una pequeña victoria moral sobre tanta sinrazón ante el abandono y desprecio al que durante años han sido sometidos.

5º Hacemos un llamamiento para que los poderes públicos tutelen y garanticen que la exhumación y la posterior identificación de los restos se realice conforme a los protocolos adoptados a tal efecto por los organismos internacionales de derechos humanos, y que se responsabilicen de los restos exhumados no reclamados por familiares o no identificados positivamente. Asimismo, para impedir que la exhumación de la fosa común tenga como consecuencia la irreparable destrucción de la memoria de las víctimas, exigimos un monumento memorial con los nombres de todas ellas.

6º Insistimos en que este procedimiento se realiza al amparo de la ley 52/2007 (Ley de memoria histórica, LMH), y por tanto es un procedimiento administrativo y no judicial, pues la LMH ni siquiera reconoce a los represaliados como víctimas o sujetos de derecho. Que se trata de una ley que además privatiza la búsqueda de restos y que crea un agravio comparativo entre las víctimas que tienen familiares conscientes y demandantes de derechos, y aquellas víctimas, (la mayoría) que no tienen ningún descendiente consciente que luche por sus derechos. Este hecho ha sido manifestado por varios de los familiares de la fosa que ha sido abierta y que han presentado alegaciones ante el ayuntamiento al no tener claro que se respete el derecho de las propias víctimas de acceso a la justicia. Esas exhumaciones deben realizarse siguiendo procedimientos acordes con el derecho internacional de derechos humanos, es decir, han de realizarse en el marco de un procedimiento judicial válido, con todas las garantías, y respetando la ideología, rituales y símbolos por los que lucharon, es decir, recuperando no sólo sus huesos, sino la memoria de su lucha e ideología. Esas tumbas deben ser un grito, una denuncia, el recuerdo de lo que jamás debemos permitir que vuelva a ocurrir.

7º Deseamos alertar por el mucho trabajo que queda por hacer. Timoteo Mendieta sigue siendo considerado un criminal por el estado español en tanto no se anule su sentencia y declarado ilegal su tribunal al igual que a todas las victimas de la dictadura. Exigimos por tanto que se reconozca a los represaliados por la dictadura el estatus político y jurídico de victimas y se anulen sus sentencias y declaren ilegales los tribunales que las emitieron.

FMGU expresa su apoyo y cariño a Ascensión y a su hija, y un recuerdo emocionado a Paz Mendieta, ya fallecida, quien hizo cuanto estuvo en su mano para recuperar la memoria de su padre.

Foro por la Memoria de Guadalajara

foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com