Quienes eran: Juan López Villareal, el maestro de Tordelpalo (Guadalajara)

QUIENES ERAN:

JUAN LÓPEZ VILLARREAL, EL MAESTRO DE TORDELPALO

Sandra López Bardaji

Hoy me encuentro aquí escribiendo estas palabras llenas de amor y de admiración hacia mi bisabuelo, Juan López Villarreal, más conocido como “Varela”, que fue maestro en Betanzos (Galicia), Beteta (Castilla-La Mancha), Garganta de los Montes (Madrid), y ya por tierras del antiguo Señorío de Molina de Aragón, en Pinilla de Molina y Morenilla, y tantos otros lugares que aún debo descubrir. Su último destino fue el más largo, Tordelpalo, en la fría Celtiberia. Allí llegó en 1928 con su mujer Teresa -”La Coja”- y su hijo Miguel -”Tordelpalo”-.

Una siempre quiere saber de su historia familiar, ¿de dónde viene? ¿qué pasó? y así comienza este relato, un homenaje a mi abuelo Miguel que tanto sufrió por no saber y no querer preguntar. Una crónica de una época difícil, la que les tocó vivir, donde las ideas eran la excusa; en mi incansable búsqueda, todavía inconclusa, he encontrado historias fascinantes y he percibido pasión de Juan por la enseñanza y su lucha por lo que él creía justo, lo que él no sabía era el alto precio que iba a pagar. La guadaña de la desmemoria y la represión.

Cuando llegó a esta escuela de Tordelpalo, vio todas las carencias que tenía y en repetidas ocasiones realizó solicitudes para conseguir materiales para la misma. De gran simbolismo fue una carta escrita por los escolares, solicitando un mapamundi. Esa solicitud fue aprobada y les facilitaron una esfera terrestre valorada en 55 pesetas; esta era la calidad moral de mi bisabuelo, implicando a los alumnos en sus peticiones -y luego nos sermonean con aprendizajes cooperativos en las escuelas del siglo XXI!!-; en realidad era una estrategia para ser escuchado, ya que en anteriores escuelas también las realizó y fueron desoídas -gobiernos que dedicaban más dinero a las guerras que a la educación-. Le funcionó, y si no conseguía un libro, el lo compraba para el aula.

He tenido el placer de conocer a la hermana de alguna de sus alumnas, Doña Alejandrina, una persona maravillosa, que me cuenta que no solo consiguió esos materiales, también seis pupitres nuevos -bipersonales y con tinteros-, y pizarras, y que la escuela era la envidia de las de alrededor y que su maestro se desvivía porque ellos aprendieran. Y como “Varela” se quedaba algunas noches con su padre enseñándole raíces cuadradas. También plantó una chopera con ellos y montó una carpintería anexionada a la escuela y como en otras lugares en los que había estado, daba clases a adultos, ahora nos parece normal que nuestros padres sepan leer y escribir, en esos años y en el mundo rural esa no era la norma, desgraciadamente era la excepción (entre un 40-50% en el período de Entreguerras).

La idea de la chopera venía de un anterior destino, Pinilla de Molina, donde celebró el Día del Árbol, una jornada de conmemoración al monarca Alfonso XIII, donde se premiaba al niño que mejor cuidara su chopo con una 1 peseta, y en Tordelpalo lo llevó un paso más allá con el tema de la carpintería. Para Juan era de vital importancia que no solo aprendieran números y letras sino que supieran desenvolverse en los quehaceres cotidianos del campo y así me lo relata también Petra, hermana de uno de sus alumnos. El pensaba que una escuela no la ganaba un profesor por una oposición, el sabía que la escuela se la tenía que ganar con compromiso, y en varios de sus artículos deja constancia de ello.

Parece mentira que en 1928 se preocuparan tanto de la escuela rural, hoy prácticamente extinguida, si el viera que casi todos su destinos ya no tienen escuela, que hay niños que hacen kilómetros en bus para poder tener un futuro mejor, y que se nos están muriendo entre los dedos todos los pueblos… ¿qué pensarías? Sé que aún me aguardan muchas historias y documentos, seguiremos buscando y te encontraremos. Con tus defectos y virtudes. Memoria de una época, dura, polarizada, pero ilusionante. Juan, mi bisabuelo, un pequeño pero grande retazo en la memoria, la historia social, oscura, de las clases humildes. Habrá más capítulos, de eso estoy segura.

Sandra López Bardají

VARELA.  EL MAESTRO DE TORDELPALO.

En mi familia siempre hemos tenido mucho aprecio a un maestro que estuvo en el pueblo, se llamaba Juan López Villareal pero se le conocía con el nombre de de Varela.  Vivíamos puerta con puerta.

Mi padre, Juan López se hizo muy amigo del maestro Varela. Por las tardes de invierno, en las trasnochadas se juntaban y el maestro le enseñaba raíces cuadradas, matemáticas… compraba libros y le explicaba.  Mi padre tenía base de leer,  escribir y tenía conocimiento de matemáticas pero éste maestro le enseñó muchas más cosas.

El maestro hizo mucho por los niños del pueblo y por todos los habitantes.  Hizo solicitudes de material para la escuela, libros, cuadernos, mesas, sillas, mapas, plumillas, pizarras muy grandes, armarios y también montó una carpintería dentro de la escuela para enseñar a sus alumnos.  Solicitó plantar una arboleda de chopos en el arroyo detrás de la balsa y durante el recreo  los niños se hacían cargo de ir a regarlos. Cada niño tenía bajo su responsabilidad unos cuantos arboles. La arboleda era el orgullo del pueblo, se hicieron muy grandes. Esos árboles se utilizaban para madera, para venderlos. Se talaban los más grandes y con las ramas se volvían a plantar nuevos. El pueblo se benefició durante muchos años de su madera.

Relatado por Alejandrina López Orea

EL PORTAVOZ DE LAS IZQUIERDAS

En mi afán por buscar hechos e historias relacionadas con Tordelpalo, tuve por primera vez conciencia de Juan López Villarrealhace ya un par de años, y desde entonces lo tenía guardado con el sobrenombre de “Portavoz de las izquierdas”, por ser el nombre del  seminario donde encontré sus escritos por primera vez. Son estos unos escritos muy críticos con las derechas de aquel momento, un periodo donde un año después iba a estallar una cruenta guerra entre españoles.

Que una persona con esa audacia literaria pudiera escribir desde una aldea llamada Tordelpalo era todo intriga para mí y desasosiego por lo que pudo ser de él. Intenté preguntar quién era, pero por el nombre de Juan no era conocido. Únicamente, Jesús Mari, me comento alguna historia familiar, algo confusa en el tiempo, que no se podía relacionar todavía con él.

“Cuando estallo la guerra, se llevó la llave de la iglesia para que nadie entrara ni tocara nada. En los primeros días del comienzo de la guerra civil, cuando Molina estaba en el bando republicano, bajo el tío Felix Segovia a Molina a comprar alguna cosa para un arado y los republicanos lo retuvieron en Molina. Lo debió de ver el maestro, le comento que hacía ahí y consiguió que le soltarán y que marchara a Tordelpalo.” “Y les mando que le acompañaran al pueblo para que lo le pasará nada”.

En posteriores indagaciones encontré las cartas de los niños de la escuela de Tordelpalo, que fueron publicadas en el blog, pero únicamente la de que publiqué en Enero de 2018, estaba firmada por Juan, y esa fue la conexión entre Sandra (biznieta de Juan) y el pueblo de Tordelpalo.

“El gobernador y los niños ”             26 Abril 1929           [Consultar]

“Admirable ejemplo de caridad”.     6 Diciembre 1929     [Consultar]

Ahora, gracias a Sandra, Alejandrina, Petra, sé mucho más de un hombre “Varela”, apodo probablemente procedente de un escritor coetáneo suyo, que se implicó con un  proyecto de sociedad, con su labor de docente, y que nos dejó parte de su pensamiento en multitud de periódicos. Algunas de sus obras persisten en la memoria colectiva de los mayores del pueblo, la esfera, el mapa mudo, la carpintería que estaba en el cuarto pequeño que había en la escuela.

Juan nació en 1876 en Villanueva de Alcorón, un pueblo del señorío de Molina que está de actualidad porque va a perder la farmacia que les da servicio. Sin embargo el no era ajeno a Tordelpalo. Sus abuelos paternos eran de Anchuela (Mauricio López Sanz) y Tordelpalo (María del Rey Gómez), y se casaron en la parroquia de la Asunción en 1828. Su padre Hilario tuvo al menos un hermano llamado Ángel López del Rey, que también caso en Tordelpalo, y estuvo viviendo allí al menos hasta 1884, cuando renunció a la plaza de estanquero de este pueblo.

En Tordelpalo sigo buscando pistas suyas, y  por el momento algo vamos encontrando:

  • libros que estuvieron en sus manos cuando fue maestro.
  • Una carta dirigida a él fechada en 1918, cuando era maestro en Garganta, nada menos que firmada porRafael Gasset. (Tío de José Ortega y Gasset)

Este verano, cuando paséis por el bar de la asociación, tendremos copia de cuantas cartas, informaciones sobre el encontremos…  para que lo conozcáis un poco más, pero con la ilusión que más personas puedan aportar alguna información más.

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Ficha de Juan López Villareal en los ficheros de Solidaridad Democrática Española, SDE, (Fundación Largo Caballero) Donde se indica que tiene 64 años y se encuentra “enfermo y agotado” a su llegada al exilio francés al pueblo de Saint Magne (Gironde).

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