Historia y memoria: 21.000 nombres rescatados del olvido / Diario DEIA Jon Penche

Gogora pone a disposición pública la base de datos de víctimas mortales de la Guerra Civil, un primer paso para el objetivo de las instituciones públicas vascas: el reconocimiento institucional de la verdad de la Memoria Histórica

EL pasado lunes fue presentado en la sede del Instituto Gogora, en Bilbao, la base de datos de víctimas mortales de la Guerra Civil en Euskadi, que está disponible para su consulta en la propia página web de Gogora.

Este trabajo es el resultado de un convenio realizado entre la Secretaría General para la Paz y para la Convivencia, el Instituto Gogora de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, la Cátedra Unesco de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Esta base de datos se centra de forma exclusiva en el estudio de todas aquellas víctimas que fallecieron como consecuencia de la contienda bélica y la posterior represión franquista. Además, hay que remarcar que en este trabajo se recogen tanto a las personas, vascas o no, que perecieron en Euskadi durante el periodo aludido, como a aquellas con vecindad vasca que lo hicieron fuera de los tres territorios históricos de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

La premisa fundamental de este trabajo era la de crear un censo lo más solvente y contrastado posible, para lo que era imprescindible consultar las principales fuentes archivísticas y bibliográficas donde aparecían inscritas y/o recogidas cada una de las víctimas mortales. El cruce de datos de todas estas acciones ha permitido tener un acercamiento bastante aproximado sobre el número de víctimas mortales acaecidas como consecuencia de la Guerra Civil, siendo siempre este resultado abierto a nuevas investigaciones y aportaciones o como consecuencia del acceso a los fondos aún sin consultar. Sin embargo, existen personas fallecidas cuya muerte no se registró en ninguna fuente archivística consultable. Por ello, este estudio debe servir para hacer un llamamiento a las familias de fallecidos y represaliados durante la Guerra Civil y el primer franquismo para que se acerquen al Instituto Gogora a dar su testimonio y ofrecer información sobre sus familiares. Es por ello que se ha incluido en el censo de víctimas a todas aquellas personas cuyos familiares atestiguan que fallecieron en la guerra, aunque no hubiera registro que así lo demostrara.

El resultado de estas acciones investigadoras se ha plasmado en una base de datos que ahora se abre a la ciudadanía y que contiene, hasta el momento, 20.970 registros, 977 de mujeres. Las víctimas mortales han sido clasificadas en dos apartados: víctimas mortales causadas por sublevados y víctimas mortales causadas por republicanos, cada uno de ellos subdividido en distintas categorías.

El primero de los apartados contiene siete categorías. La primera es Personas muertas en bombardeos de sublevados. Se trata, fundamentalmente, de fallecidos a causa de bombardeos de la aviación, de las fuerzas navales y de la artillería sobre la población civil no combatiente. La guerra aérea en Euskadi comenzó muy pronto, con el bombardeo de Otxandio el 22 de julio de 1936, que causó más de sesenta víctimas mortales. A partir de ahí las operaciones aéreas sublevadas fueron in crescendo, registrándose 695 operaciones de la aviación rebelde en la campaña de la primavera de 1937, según explica el profesor Xabier Irujo, cuando se produjeron los trágicos bombardeos de Durango y Gernika. Según se desprende de la investigación, se han podido registrar 1.361 víctimas mortales causadas por bombardeos. Es preciso subrayar que se trata de la nómina de personas registradas y no del número de personas muertas en estos bombardeos, que pudo ser más alto según estudios recientes.

La segunda categoría agrupa a aquellas Personas ejecutadas por consejo de guerra, bien en Euskadi, o aquellos vascos que fueron juzgados o ejecutados en otras provincias. La gradual sustitución de la represión extrajudicial por una represión legal se produjo, entre otras razones, por el fracaso parcial de la sublevación militar, la estabilización de los frentes de guerra, la llegada del invierno y el deseo de justificar el golpe y legitimar el nuevo orden militar ante la opinión pública internacional. Así, desde comienzos de 1937 se empezó a canalizar la represión a gran escala a través de los procesos sumarísimos de urgencia. Se han encontrado en el curso de la investigación a 991 ejecutados con sentencia judicial, más de la mitad de ellos registrados en el territorio histórico de Bizkaia, donde la represión legal franquista se empleó más a fondo.

Personas ejecutadas extrajudicialmente por los sublevados contiene 1.155 registros. La represión franquista de tipo extrajudicial, no reglada, se produjo, sobre todo, en los primeros meses tras la sublevación rebelde de julio de 1936. No fue hasta comienzos de 1937 cuando se empezaron a conformar los tribunales militares y a producirse los procesos sumarísimos, engrasándose la maquinaria represiva legal franquista, por lo que las ejecuciones extrajudiciales fueron muy numerosas en los territorios donde había triunfado el golpe de Estado o en los que cayeron en manos franquistas en los meses siguientes. Por tanto, este tipo de represión se produjo principalmente en los territorios de Gipuzkoa y Araba en los primeros meses de la contienda, hasta que se pusieron en marcha los consejos de guerra.

Personas muertas en cautividad es la siguiente categoría, que agrupa a todas aquellas personas que fallecieron en una situación de privación de libertad, bien fuera en la cárcel, campos de concentración o batallones de trabajadores. El hacinamiento, los malos tratos, las malas condiciones higiénicas, la débil atención sanitaria o la deficiente alimentación, entre otras causas, provocaron la propagación de enfermedades entre los reclusos y reclusas, lo que derivó en miles de fallecidos. Este estudio revela 2.238 personas que fallecieron en los centros de detención de Euskadi, o vascos y vascas que perecieron en centros de otras partes del Estado. Al margen de esta categoría hemos agrupado a los 89 vascos y dos vascas que fallecieron en campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Los Combatientes del ejército vasco se agrupan en otra categoría, donde se han localizado 7.204 gudaris y milicianos, fallecidos tanto durante el periodo de la Guerra Civil en Euskadi, vascos o foráneos, como combatientes vascos fallecidos fuera de los tres territorios históricos. En este sentido, hay que reconocer a quienes dieron su vida en el campo de batalla por defender el gobierno legítimo en el curso de un conflicto armado que por su resultado les convirtió a ellos en traidores, en una especie de mundo al revés. Sus figuras deben ser recuperadas y su inclusión en la memoria democrática del presente es un deber inexcusable de los poderes públicos.

Por último, bajo el epígrafe de Otros casos se encuentran 243 civiles fallecidos por causas accidentales derivadas de la guerra, como muertes a causa de balas perdidas o a causa de la explosión de artefactos explosivos.

El segundo de los apartados, Víctimas mortales causadas por republicanos, agrupa, a su vez, a cuatro categorías. La primera es Personas muertas en bombardeos republicanos, en la que se han podido identificar a 75 víctimas mortales producto de bombardeos tanto de aviación como de artillería republicana. Los episodios más conocidos de este tipo de bombardeos se produjeron en Vitoria-Gasteiz, con el bombardeo del cuartel de artillería en septiembre de 1936, y Bermeo, con el bombardeo de artillería republicana sobre el Manicomio de Santa Eufemia.

Las dos siguientes categorías engloban a las Personas ejecutadas por republicanos. La primera recoge a los 19 individuos ejecutados con sentencia del Tribunal Popular de Euzkadi. Fue este un tribunal, se instituyeron otros nueve por la España republicana, creado para ocuparse de las causas de rebelión y sedición. Mientras, en la segunda se agrupan los 971 casos de ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por republicanos, siendo los casos más conocidos de este tipo de violencia los episodios de los asaltos a las cárceles de Donostia y Bilbao.

En la última categoría de este apartado se encuentran los Sublevados muertos en combate. Son 5.922 personas que se agrupan entre fallecidos en el frente vasco, vascos que fallecieron en otros frentes de la Guerra Civil y soldados de otros frentes que fueron trasladados a los hospitales de alguno de los tres territorios históricos. En esta misma categoría se ha constatado abundantes casos en los que los fallecidos vascos en los frentes de Aragón, Catalunya o Valencia en 1938 y 1939 habían combatido previamente en el campo republicano y fueron obligados a reengancharse en el ejército franquista.

Al margen de estas categorías, se incluyen en la base de datos a 700 personas cuyos casos tienen soporte documental, pero sin la suficiente información como para clasificarlos en alguna de las categorías propuestas.

En definitiva, se trata de una investigación viva, cuyos resultados se tienen que calificar siempre de provisionales y abiertos a nuevas incorporaciones y modificaciones, pero que, sin embargo, supone un primer paso necesario para cumplir un objetivo prioritario de las instituciones públicas vascas en materia de memoria histórica: contribuir a culminar el proceso de reconocimiento institucional de la verdad de la Memoria Histórica.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: