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Guadalajara, 8/5/2023.- FMGU.- Hoy 8 de mayo en el Día del Exilio, (fijado en la nueva Ley de Memoria Democrática), recibimos en Guadalajara la visita de los compañeros René Dangin-Gutiérrez y Elisabeth Dangin, del Centro Cultural Español de Rennes, (Bretaña), y juntos hemos visitado el memorial de los 977 fusilados por la dictadura franquista en el cementerio de Guadalajara. Gracias a los exiliados, la España democrática ha participado en la victoria del 8 de mayo de 1945. Gracias a sus descendientes, como René su memoria es preservada. Una vez más comprobamos cómo nuestras autoridades son incapaces de cumplir la ley que ellos mismos han promulgado.


Aujourd’hui, 8 mai, Jour de l’Exil, (fixé dans la nouvelle Loi de Mémoire Démocratique), nous avons reçu à Guadalajara la visite des camarades René Dangin-Gutierrez et Elisabeth Dangin, du Centre Culturel Espagnol de Rennes, (Bretagne) , et ensemble Nous avons visité le mémorial des 977 fusillés par la dictature franquiste dans le cimetière de Guadalajara. Grâce aux exilés, l’Espagne démocratique a participé à la victoire du 8 mai 1945. Grâce à leurs descendants, comme René, leur mémoire est préservée. Une fois de plus, nous voyons combien nos autorités sont incapables de se conformer à la loi qu’elles ont elles-mêmes promulguée.

foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

Guadalajara, 05/05/2023.- En la mañana del día cinco de mayo ha tenido lugar en Guadalajara un acto en honor de los deportados de nuestra provincia a los campos nazis. Sito en el Parque de la Concordia, la estela conmemorativa fue erigida por el Ayuntamiento y la Diputación Provincial hace un par de años. En esta ocasión no ha habido representación pública institucional, habiendo participado solamente miembros de diferentes asociaciones y partidos de izquierda de la ciudad. Igualmente estaba presente José Morales, concejal de la coalición Unidas Podemos.

Coincidiendo con el día de la liberación del campo de concentración de Mauthausen, el 5 de mayo de 1945, las organizaciones, Izquierda Unida, Podemos, Alianza Verde, Foro por la Memoria de Guadalajara, y Amical de Mauthausen, el Colectivo Al Servicio de la República y otras asociaciones de Guadalajara han realizado una ofrenda floral y se ha tomado la palabra.

Al acto han asistido entre otros, el candidato de coalicción Izquierda Unida – Podemos – Alianza Verde a la alcaldía de Guadalajara, Alfredo Vicente Ruano y el portavoz del Foro por la Memoria de Guadalajara, Xulio García, quien asistió en nombre de la Amical de Mauthausen y otros campos, asociación que cumple este año 61 años y Daniel Touset, portavoz de Unidas Podemos en la Diputación.

El 26 de abril de 2019, el Consejo de Ministros acordó instaurar el 5 de mayo como ‘Día de Homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos y a todas las víctimas del nazismo de España‘. La fecha elegida coincide con la conmemoración de la liberación en 1945 del campo de Mauthausen, en Austria, donde fueron concentrados la mayoría de los deportados españoles, y donde, finalmente, fallecieron la mayor parte: 129 guadalajareños fueron deportados a los campos nazis y de ellos, fallecieron 89.

José Luis Iglesias

La mayoría del pueblo asturiano ignora, pues se le ha ocultado, lo que ocurrió en tan señalada fecha que precisamente hoy recordamos.

Ante la invasión francesa de 1808, el 9 de mayo llegó el correo a Oviedo con órdenes para someterse a la ocupación francesa y también cartas particulares explicando lo que había sucedido el 2 de mayo en Madrid. En ellas se informaba sobre asturianos fusilados por las tropas invasoras. Entonces comenzó en Oviedo una revolución contra esas órdenes que se iría extendiendo a toda Asturias.

El pueblo se sublevó contra las autoridades de la Audiencia y la Junta General del Principado, que querían acatar las órdenes que llegaban del mariscal francés Murat desde Madrid. Hasta entonces todo el poder se ejercía en nombre del rey absoluto y las instituciones solo servían a los intereses del clero y la nobleza.

La Junta General del Principado, que se reunía por esos días de mayo, en la sesión del día 9 por la tarde, ante la presión popular, en la sala capitular de la Catedral, aprobó desobedecer las órdenes de Madrid. Sin embargo, cuando celebró otra sesión el día 13, asustados por las consecuencias de lo que habían aprobado y atemorizados por el regente de la Audiencia, cambiaron su decisión anterior, acataron las órdenes que habían llegado de Madrid y claudicaron totalmente, ignorando las peticiones del pueblo.

Al ver que las autoridades de la Junta General del Principado y de la Audiencia se sometían al invasor entregando la libertad y la independencia, se preparó un alzamiento.

El 25 de mayo de 1808 miles y miles de paisanos venidos de toda Asturias asaltaron la fábrica de Armas de Oviedo y con ellas entraron en la capital. Tomaron la Audiencia, sita en la calle Cimadevilla de Oviedo y allí mismo constituyeron un nuevo órgano de gobierno que llamaron la JUNTA SUPREMA.

Lo primero que hizo la JUNTA SUPREMA (que nada tenía que ver con la Junta General del Principado que el 13 había claudicado ante el regente) fue reconocer la soberanía popular. Es decir, que «el poder, todo el poder, reside y procede del pueblo» y así lo juraron cada uno de sus componentes. Declaró la guerra a Napoleón, envió embajadores a Gran Bretaña y formó un ejército de 30.000 hombres, al que contribuyeron todos los concejos.

Fue la primera vez, no solo en Asturias, sino en toda España que un órgano de poder reconocía la soberanía popular. Y no olvidemos que esta es el fundamento de la democracia.

Para los demócratas debería ser motivo más que suficiente para celebrar el recuerdo, para los asturianos y asturianas debería de llenarnos de orgullo que fuera aquí, en nuestra tierra, donde se produjo tan importante acontecimiento y para  todos que nuestras instituciones lo declarasen el día festivo de nuestra comunidad.

Basta de celebraciones clericales y serviles. ¿Qué se celebra el día de Covadonga? Un milagro para los que crean en esas cosas y el nacimiento de un estado feudal al servicio del clero y la nobleza que oprimieron a la mayoría del pueblo campesino durante siglos.

Basta ya de autoridades serviles que se arrodillan todos los 8 de Septiembre ante al arzobispo católico.

El 25 de mayo de 1808 el Pueblo fue reconocido como soberano.¿Puede alguien que se considere demócrata negarse a conmemorar la fecha en que por primera vez se reconoció la soberanía popular?

¿Tenemos que seguir celebrando la fiesta de Asturias con ceremonias religiosas presididas por el arzobispo y las autoridades civiles arrodillándose ante él y sus liturgias, cuando la democracia exige la separación de la iglesia y el Estado?

España se encuentra ante una crisis política muy grave que el actual sistema salido de la Transición, con su rey y sus políticos son incapaces de resolver. No solo eso sino que el paro, la corrupción y los escándalos aumentan de día en día. Las libertades democráticas y los derechos sociales se recortan a pasos agigantados.

Ante esta situación es necesario construir una alternativa política que recoja los intereses populares. Para ello, el pueblo tiene que encontrar la unidad necesaria. Para forjar esta unidad, el pueblo tiene que conocer su identidad: Sus valores, su historia y sus sanas tradiciones.

Reconocer el 25 de mayo como la fiesta de Asturias es un paso importante porque significa y conmemora al pueblo soberano.

Somos conscientes de que es un empeño difícil y el camino largo, pero estamos plenamente convencidos de lo justo y honrado de nuestra reivindicación.

Vladimiro Relaño en 2019 en Guadalajara. Foto: FMGU


FMGU- 29 abril de 2023.- El pasado miércoles 26 de abril ha fallecido a los 85 años en Barcelona nuestro camarada Vladimiro Relaño, hijo del secretario y fundador del PCE de Guadalajara, Vicente Relaño, torturado y asesinado por los esbirros de la dictadura en 1943.

Vladimiro es hijo tambien de Isabel Sacristán, otra gran luchadora que sufrió a su vez una persecución política con una condena de 12 años y un día:

Vladi nos visitó en Guadalajara dos veces, la primera en 2012, con motivo de la publicación de nuestro libro “La represión franquista en Guadalajara”, en compañía de nuestra socia y prima suya Isabel Hernando, Fue además un feliz reencuentro con su viejo amigo Fausto Canales,
https://memoriaguadalajara.es/2012/02/05/150/

La segunda y última vez que nos visitó fue en 2019, para honrar a su padre asesinado Vicente Relaño, Y con motivo de esa visita recorrimos con él y su hermana Isabel los lugares de memoria de Guadalajara, especialmente el cementerio, donde le dimos un merecido diploma con la propuesta de “La medalla de la Libertad”, al pie de la fosa de su padre. En 2014 él mismo entregó un diploma en Barcelona a otro veterano, Francisco Mayoral, que había sido secretario de organización de la JSU de Guadalajara.

Honraremos la memoria de tu padre y la tuya propia, pues fuiste un ejemplo siempre de amor filial, fraternidad y solidaridad.

Que la tierra te sea leve querido Vladi,
foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com



Ver también:

Visita y homenaje a Vladimiro Relaño en 2019
https://memoriaguadalajara.es/2019/10/11/visita-a-guadalajara-de-vladimiro-hijo-de-vicente-relano-asesinado-en-1943-por-el-franquismo/

Visita de Vladi en 2012
https://memoriaguadalajara.es/2012/02/05/150/

Homenaje a Francisco Mayoral en 2017
https://memoriaguadalajara.es/2017/03/30/en-recuerdo-de-francisco-mayoral-ex-militante-de-jsu-de-guadalajara-1920-2017/

Colocación de placa de homenaje a Vicente Relaño
https://memoriaguadalajara.es/2020/06/25/en-recuerdo-de-vicente-relano-secretario-gral-pce-de-guadajara-1907-1943-colocada-lapida-en-su-enterramiento-junio-de-2020/

Evelio Sánchez-Largo: “La represión franquista fue criminal”
Entrevista a este líder obrero, aficando en Guadalajara, para que nos relate su experiencia. Durante la dictadura fue detenido 22 veces y llegó a ser torturado por «Billy el Niño».

Una imagen  histórica de Evelio Sánchez-Largo.

Una imagen histórica de Evelio Sánchez-Largo.

Está en la ochentena. Sin embargo, rebosa vitalidad. Es testimonio directo de la historia reciente de España. Llegó a conocer a Marcelino Camacho, con quien fundó la Comisión Obrera del Metal de Madrid, una de las primeras del país. Evelio Sánchez-Largo mantuvo con él contactos sindicales y políticos, debido a su doble militancia en el PCE y en CC.OO. De hecho, su compromiso le llevó a estar 22 veces detenido durante la dictadura. Incluso, fue torturado por «Billy el Niño», uno de los peores componentes de la policía franquista. Dclm.es ha querido hablar con Sánchez-Largo para que nos relate su experiencia. Todo un lujo.

Evelio, ¿por qué decidió tomar la militancia comunista?

Mi vida, desde niño, ha sido muy agitada como consecuencia de mis circunstancias familiares. Mi padre estuvo en la cárcel, por lo que mi madre y yo tuvimos que sufrir penurias para salir adelante. Por tanto, cuando tuve uso de razón fui consciente de que el régimen franquista nos estaba perjudicando muy seriamente.

Así, cuando comencé a trabajar observé la explotación que existía hacia los asalariados. Ante esto, decidí integrarme en el Partido Comunista, que era la única organización que existía para defender los intereses de la clase proletaria. Me afilié con el fin de mejorar la situación general de los obreros, entre los que yo me encontraba…

¿Cuándo comenzó su implicación política?

Tomé la militancia en la clandestinidad, en 1960, durante la dictadura de Franco. En ese momento yo estaba trabajando en la metalurgia, en la empresa Barreiros, domiciliada en Madrid. Allí estuve durante seis años, destacando en la defensa de los compañeros. Como consecuencia, decidieron despedirme porque –según Eduardo Barreiro, dueño de la compañía– yo era una persona incómoda, un agitador que perjudicaba sus intereses…

Durante este periodo, y hasta la muerte de Franco, ¿cómo fue su pelea en contra de la dictadura?

Seguí participando en las luchas obreras. De hecho, me incluyeron en una lista negra que diseñó el franquismo para que no nos dieran trabajo a los que éramos de izquierda. Por tanto, allí donde solicitábamos ocupación, nos rechazaban. Y así sucesivamente hasta 1975… A pesar de esta situación, no dejé de participar en diferentes manifestaciones. Llegamos a organizar el movimiento obrero a todos los niveles. Queríamos defender nuestros derechos.

¿Qué recuerdos mantiene de la creación de CCOO?

Junto a otros compañeros, como Marcelino Camacho o Julián Ariza, formé parte de una Comisión en Madrid. Y ante el desarrollo que estaba teniendo el movimiento obrero en España, decidimos legalizarla. Firmamos un documento y lo presentamos en el Registro. A las pocas horas, y como resultado de esta acción, todos los signatarios fuimos detenidos.

Éramos conscientes de que aquello podía pasar, pero queríamos que la lucha de los trabajadores se regularizara para, de esta forma, poder luchar contra el sistema y –también– contra el sindicato vertical, que era opresor y no favorecía los intereses de los asalariados. Por tanto, teníamos que crear una organización de clase para defender nuestros intereses.

Y esta Comisión, ¿tuvo buena acogida entre los trabajadores?

Fue apoteósica, porque el movimiento obrero ya existía. Lo que necesitaba era una entidad que estructurara y canalizara las demandas que se venían produciendo. Es cierto que existía el sindicato vertical, pero no nos representaba. Por tanto, cuando apareció esta Comisión, tuvo muy buena acogida.

Ha comentado que sufrió varias veces la represión franquista. ¿Llegó a pasar por la Dirección General de Seguridad de la dictadura?

Estuve detenido 22 veces. En algunos casos me soltaban a las pocas horas. Pero, en otros, permanecí apresado mucho más tiempo. Incluso, en dos ocasiones estuve 19 días incomunicado, torturado y maltratado, como la mayoría de la gente que pasaba por allí…

Además, fui procesado por propaganda ilegal. Me pedían seis meses de prisión, pero no entré en la cárcel porque era la primera vez que me encausaban. Sin embargo, el resto de las ocasiones sufrí reclusiones preventivas en Carabanchel, junto a Marcelino Camacho, Julián Ariza, Peinado… Es decir, con todos los dirigentes del movimiento obrero de la época.

¿Cómo calificaría usted la persecución franquista?

Se trataba de una represión criminal. Había un grupo de matones, encabezados por Saturnino Yagüe, director general de Seguridad, que solamente querían obtener los datos necesarios para desarticular el movimiento obrero. Y para conseguirlos, utilizaban la violencia.

Personalmente, tuve que aguantar torturas, pero no delaté a ningún compañero. Como consecuencia, sufrí mucha coacción. No obstante, me queda la satisfacción de que, al menos, nadie fue a la cárcel por mi culpa. Pero en manos de aquellos torturadores murieron muchas personas, debido a la crueldad de la que fueron víctimas…

Uno de estos represores fue Antonio González Pacheco, conocido como «Billy El Niño». ¿Usted lo llegó a conocer?

Desgraciadamente, sí. Se trataba del niño bonito de la Dirección General de Seguridad. Recuerdo que mientras me agredían los miembros de su destacamento, siempre aparecía él. Y lo hacía bajo el prisma del salvador. Pretendía que yo confiara en su persona y le diera los datos que deseaba. Pero como no era así, terminaba empleando la violencia conmigo. Este personaje era siniestro. Su grupo me torturó durante 19 días seguidos…

En su entorno más próximo, ¿cómo vivieron sus detenciones y persecuciones?

Con muchas dificultades, porque la única persona de izquierdas de mi familia era yo. Y no entendían mi dedicación a la política, sobre todo conociendo las consecuencias a las que me podía enfrentar. Consideraban que muchas veces les abandonaba por mi entrega política y sindical. Pero yo intentaba convencerles de que todo aquello lo hacía también por ellos y por el resto de trabajadores. Al final mi mujer lo entendió. Sufrió mucho por las visitas de la policía a mi casa de madrugada, por los cacheos…

Su compromiso, ¿de dónde le viene? ¿De su familia?

Mi padre no era un hombre político. Acabó en la cárcel por una denuncia en su contra interpuesta por una vecina. La demanda decía que había sido el abanderado de la República cuando este sistema era legal. Y como en la dictadura valía cualquier cosa, le llevaron a prisión.

De esta forma, cuando comencé mi actividad sindical tuve la oposición de mis progenitores. Me mostraban los riesgos que conllevaba esta decisión. Sobre todo, durante el franquismo. Ante esto, yo les respondía: «sé dónde estoy y sé lo que quiero. Por tanto, voy a ir a por ello».

Era consciente del peligro que corría. Me podían despedir del trabajo, detenerme, torturarme e, incluso, matarme… Pero era algo que tenía muy claro. Si no lo realizábamos nosotros, ¿quién lo iba a hacer? Antes se habían comprometido más personas. Y, después, lo harían otras. Mis padres no lo entendieron, pero seguí adelante.

¿Usted cree que el sistema parlamentario actual debería hacer más esfuerzos para recordar lo que supuso la dictadura y su represión?

¡Por supuesto! Hay muchas cosas que se podrían mejorar. No luché lo que luché ni arriesgué lo que arriesgué para conseguir la democracia que tenemos actualmente. Me impliqué para alcanzar algo más, porque –en definitiva– los trabajadores siguen estando explotados. No se ha logrado todo lo que se pretendía cuando yo me incorporé a la lucha obrera.

En cualquier caso, soy consciente de que ha habido dificultades. Durante la clandestinidad decía lo mismo. Y todavía hoy lo mantengo: «es muy complicado conseguir la democracia, pero es más difícil mantenerla». Tenemos al enemigo enfrente, que guerrea mucho, al igual que nosotros. Unos por una causa y, los otros, por otra…

Por Julito Martínez

Fuente: https://www.dclm.es/noticias/143271/evelio-sanchez-largo-la-represion-franquista-fue-criminal

La primera vez que se exhumó el cadáver del fundador de la Falange fue a raíz de la toma de Alicante por las tropas italianas de la División Littorio, contribución del Duce a la definitiva derrota, cautiverio y desarme del “ejército rojo” español. De la fosa común en la que había sido sepultado por las autoridades republicanas en noviembre de 1936, los restos pasaron a ocupar un nicho en el cementerio local de “Alicante de José Antonio”, como pasó a llamarse oficialmente la ciudad levantina. No sería por mucho tiempo: el Caudillo, precisado de una cobertura ideológica homologable a la de las potencias del Eje, dispuso el traslado de los despojos del líder del fascismo español al monasterio de El Escorial, esa metáfora arquitectónica de la intransigencia de Felipe II tallada en granito de Guadarrama. La ceremonia estuvo ornada con los rasgos de un culto en el que se amalgamaba mesianismo y necropolítica. Miles de falangistas, entre camisas viejas de la “Falange de la Sangre” y arribistas de aluvión en ansia de figuración y estancos se disputaron el honor de portar a hombros el féretro durante los más de cuatrocientos kilómetros que separan Alicante de Madrid. Aquel viaje póstumo fue una versión celtibérica del camino al Walhalla. Antorchas, cohortes uniformadas y, en cada etapa del itinerario, un sacrificio humano en el altar de la venganza: sacas y ejecuciones irregulares cobradas en vindicta por el fusilamiento del Ausente. Había sobrada cantidad de presos rojos para pagar por ello.

José Antonio Primo de Rivera en su estado puro, rodeado de sus “colaboradores” íntimos camino a un mitin en 1936. No sacaron ni un solo diputado. Define muy bien el estilo del personaje y su ambiente.

El mausoleo de la monarquía no fue, sin embargo, la última morada del abogado e hijo del primer dictador del siglo XX. En 1959, Franco, cuya pretensión era no solo la de señorear el presente de España, sino la de reescribir su pasado y determinar para siempre su futuro, dispuso que aquel a quien había convertido deliberadamente en mito se alineara junto a él en su futura tumba. En la basílica de Cuelgamuros, un remedo de pirámide azteca erigida sobre cráneos por un ejército de trabajadores conscriptos, ambos esperarían las trompetas del juicio final a los pies del altar mayor, sahumados por la solícita orden benedictina que interpretaba la regla del ora et labora en clave de la más eficaz exaltación de una tiranía alzada sobre las vidas sacrificadas de un cuarto de millón de compatriotas.

Hay que lamentar que la democracia haya llegado tarde a la tarea de retirar honores a los personajes prominentes de la dictadura, pero cabe congratularse de que lo acabe haciendo y sin posibilidad de marcha atrás. Lastradas por la inercia del uso de los pies de plomo en los tiempos iniciales de la transición, hay interpretaciones que han tratado de diferenciar entre la figura de Franco y la de Primo de Rivera como si no hubieran sido ambas el haz y el envés de la misma espada. Se ha dicho que José Antonio —usando de la familiaridad derivada de su omnipresencia en las placas de todas las parroquias de nuestra geografía encabezando el listado de “caídos por Dios y por España”—, a diferencia del general superlativo, fue una víctima de la guerra civil. Por ello, habría podido permanecer en la basílica de Cuelgamuros, aunque no en un lugar destacado. La equidistancia le ha presentado con tonos casi costumbristas, un bon vivant de origen jerezano frecuentador de tertulias mundanas como la de La Ballena Alegre en los bajos del café Lyon y de las cenas de Carlomagno en el Hotel París de la Puerta del Sol, alguien a quien cuadraba mejor un esmoquin que la camisa azul mahón, un discreto letraherido arrojado a la pugna política por la vindicación de su padre, un hijo de su generación con un sino trágico.

Todos ellos son trazos anecdóticos que no pueden negar la evidencia. José Antonio Primo de Rivera no se limitó a impugnar a la República por lo que pudiera reputar de ultrajes a su legado paternal, sino que puso todo su empeño de derribarla. A tal fin, fundó un partido troquelado en el molde de los fascismos rampantes en la Europa de los años 30, una organización con escalas de mando que tomaban su denominación del léxico militar —triunviros, falanges, escuadras—, una ideología cuyo objetivo era la implantación de un estado totalitario que enmendase —lo dejó grabado para un noticiero extranjero— la triple división engendrada por la democracia liberal de la que abominaba: la territorial, la de clase y la de partidos. Un grupúsculo que adoptó como táctica la basada en la “dialéctica de los puños y las pistolas” y que actuó como elemento de provocación y fuerza auxiliar de la conspiración monárquico-militar, como han demostrado los trabajos del profesor Ángel Viñas.

Para muestra de su naturaleza, un par de ejemplos. El 16 de marzo de 1935, un centenar de falangistas asaltó las instalaciones de los almacenes SEPU, en la Gran Vía de Madrid, muy cerca de la Telefónica. Irrumpieron blandiendo porras de goma, rompieron el escaparate y destrozaron vitrinas, sembrando el pánico de los clientes. ¿El motivo? La campaña desplegada por el partido liderado por José Antonio a través de su periódico, Arriba, contra SEPU, Nestlé y el “capitalismo judío” al que acusaban de arruinar con su política de precios rebajados al pequeño comercio y a los productores nacionales. Cristales rotos y antisemitismo: no es necesario buscar en exóticas latitudes el origen de estas influencias. Por otro lado, Luis Jiménez de Asúa, socialista, catedrático de Derecho, presidente de la comisión que redactó la Constitución de 1931 y candidato a la vicepresidencia de las Cortes sufrió el 12 de marzo de 1936 un atentado en el que murió su escolta. Un mes después la misma Falange que había reivindicado su autoría asesinó al instructor de la causa, el juez Manuel Pedregal. No se trataba de una mera dinámica de acción-reacción en un contexto de confrontación con otros grupos extremistas, como justificó cierta lectura sobre la época: era el resultado de la “actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos”, según la tercera acepción en el DRAE de la palabra “terrorismo”.

En definitiva, José Antonio Primo de Rivera fue el líder de un grupo organizado de carácter violento que actuó como colaborador necesario en la creación de un estado de necesidad legitimador de la sublevación militar. Como aprendiz de brujo, pereció a consecuencia de los efectos derivados de sus actos. No fue más víctima de la guerra civil de lo que Reinhardt Heydrich lo fue de la Segunda Guerra Mundial. No pueden establecerse diferencias de consideración entre el jefe del Estado y el fundador de la Falange que, en triada inseparable completada por el crucifijo, presidieron las paredes de aulas, comisarías y covachuelas administrativas durante toda la duración del régimen del 18 de julio. Quienes se encuadraron en su partido ejercieron la violencia, usurparon propiedades, participaron de la corrupción institucionalizada y usufructuaron los beneficios de la victoria hasta la desarticulación del Movimiento Nacional en 1977.

La salida del líder del fascismo español del mausoleo oficial de la dictadura es un paso más en el desmontaje de la necrópolis sobre la que ha acampado durante demasiado tiempo la memoria histórica de España. Sus deudos no pueden quejarse: tendrá una salida digna, si se la compara con la situación de las de las otras víctimas que aguardan la ocasión de que los suyos puedan honrarlas en paz y con dignidad. Cuando eso ocurra, me confieso pesimista sobre la posterior resignificación del denominado Valle de los Caídos. Albergo dudas acerca de que pueda cumplir alguna vez una función de educación cívica. Quizás fuera mejor que el tiempo, la erosión y la tectónica hicieran su lento e implacable trabajo hasta convertir el entorno en algo parecido a los grabados de ruinas de Piranesi, la única forma posible de que un lugar tan nefasto logre ostentar algo de belleza.

Hemos celebrado la Asamblea Federal de la Federación de Foros por la Memoria. con participantes de todo el Estado. Se ha valorado la situación tras la nueva ley y el momento actual. Brihuega ha sido la capital de la resistencia estos días. #BrihuegaRepublicana#MemoriaGuadalajara Memoria Guadalajara .@MemoriaGuada

XII ASAMBLEA FEDERAL DE LA FEDERACIÓN ESTATAL DE FOROS POR LA MEMORIA:

GUADALAJARA 21 Y 22 DE ABRIL DE 2023.

En estos días de abril de 2023 tendrá lugar en la muy alcarreña villa de Brihuega la XII Asamblea Federal de la Federación de Foros por la Memoria. Será una ocasión para ponerse al día entre todos de las actividades y propuestas de de todos los foros y para hacer una valoración de conjunto sobre la situación en España en este tema.

Cabanillas (Guadalajara)
HOMENAJE A LAS BRIGADAS INTERNACIONALES
En memoria de los brigadistas polacos residentes en Cabanillas en 1937

ZA WOLNOSC WASZA I NASZA

(Por nuestra libertad y por la vuestra) 

Jueves 23-2-2023 , 11 h

Plaza del Pueblo 1, Frente al Ayuntamiento de Cabanillas.
Cabanillas del Campo (Guadalajara) 

Organizan:

– Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI), 

 – Izquierda Unida Cabanillas del Campo


– Foro por la Memoria de Guadalajara

– Stowarzyszenie Ochotnicy Wolnosci  (Asociación Voluntarios por la Libertad

Francisco Espinosa nos muestra en una edición revisada cómo fue y cómo aconteció el avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz. Lo acaba de editar esta edición revisada Crítica con un prólogo de Josep Fontana.

La sinopsis de este libro:

La columna de la muerte no sólo nos descubre la dura realidad de la fase inicial de la guerra civil española, hasta las sangrientas batallas de Badajoz, con un estudio minucioso y desmitificador realizado pueblo a pueblo y con la aportación de nuevas evidencias documentales, sino que renueva los estudios sobre la represión, llevándolos más allá del debate sobre las cifras, para ahondar en su naturaleza. Espinosa nos muestra que la represión no fue una consecuencia de la guerra, sino una de sus razones explicativas fundamentales: que su aparente irracionalidad cobra un nuevo sentido cuando advertimos que la violencia formaba parte del proyecto inicial de los insurgentes, dispuestos a exterminar a todos aquellos elementos de la sociedad española–políticos, sindicalistas, profesionales, maestros…- que habían contribuido a articular la alternativa reformista iniciada en 1931, que el triunfo electoral de 1936 podía volver a poner en marcha. Es la naturaleza de la represión, mucho más que sus cifras, por terribles que resulten, lo que hace de Badajoz un anticipo de Auschwitz.

El autor, Francisco Espinosa:

Francisco Espinosa Maestre (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1954), doctor en Historia e historiador. Por otra parte es autor de diversos libros y artículos sobre la República, la guerra civil y la represión franquista en el suroeste y sobre su memoria e investigación posterior. También fue autor del Informe sobre la represión franquista entregado al juez Garzón y miembro de la comisión que le asesoró en su iniciativa. Ha coordinado trabajos sobre las consecuencias del golpe militar en todo el país, caso de Violencia Roja y azul. España, 1936-1950. Desde su fundación en 2005 y hasta 2010 fue coordinador científico del proyecto Todos los Nombres. Entre sus obras destacan La guerra civil en Huelva (1996), La columna de la muerte (2003), La justicia de Queipo (2005), La primavera del frente popular (2007), o Callar al mensajero (2009).

Nosotros ya hemos entrevistado una vez a Francisco Espinosa con un libro pletórico:

Lucha de historias, lucha de memorias: http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/luchadehistorias.htm

También ha conversado con nosotros a raíz de haber escrito El caso Rocío: http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/casorocio.htm

Cazarabet conversa con Francisco Espinosa:

francisco_espinosa_2014_1.jpg

-Francisco, estamos con un libro tuyo, La columna de la muerte y ante  una edición revisada. Lo primero que queremos preguntarte con el paso del tiempo, respecto a aquella primera edición; es que qué te hizo acercarte a esta especie de “red” de acontecimientos que hizo que allá donde fue la Columna  esta hubiese algo más que terror…

-Para buscar el origen de La columna de la muerte debería de irme muy atrás. De mi familia había recibido la versión franquista. Mi padre se incorporó muy joven a los sublevados. Cuando acabó la guerra tenía 22 años. Cuando por algún motivo íbamos a la ciudad de Badajoz entrábamos en ella por una de las puertas de sus murallas, cuya bóveda tachonada de disparos había sido conservada así en memoria de la ocupación de la ciudad. En mi pueblo vi durante muchos años la lápida con los nombres de los caídos, pero solo muchos años después supe que ni uno de ellos había encontrado la muerte en la localidad. Finalmente cuando pasé a estudiar en Sevilla recorrí cientos de veces sin saberlo la ruta de la Columna de la Muerte. A todo esto hay que añadir las lecturas: El laberinto español de Gerald Brenan, las historias de la guerra civil de Hugh Thomas o Gabriel Jackson o El mito de la cruzada de Franco de Herbert Southworth. Todo esto influyó en mi interés por el tema.

-Dedicas el libro a Luis Pla y también a todos aquellos periodistas que, de alguna manera, retrataron el paso de la Columna que comandaba Yagüe hasta llegar a Badajoz donde bárbaramente se explayó con el terror, la muerte y la represión más indiscriminada… ¿Les dedicas el libro a ellos porque sin ellos la historia o parte de esta historia no se hubiese conocido y aquello que no se conoce pues es como si no hubiese pasado?

-Los periodistas aparecen en la dedicatoria desde la primera edición. Fue tan importante su papel que creo que era de justicia destacarlos. Luis Pla falleció hace poco y su muerte nos afectó a todos los que lo conocimos. Él fue memoria viviente de lo ocurrido en Badajoz. Su padre y su tío, representantes de la burguesía republicana, fueron asesinados a los pocos días de ocupada la ciudad. Los asesinos pusieron pretextos varios pero la verdad es que fueron eliminados por ser de izquierdas y porque los fascistas no podían soportar que personas como ellas no estuviesen de su lado. Luis siempre ayudó a quienes se acercaron a él en busca de su testimonio, incluso a los que no llevaban buenas intenciones y justificaron el asesinato de sus familiares.   

-¿El concepto de Franco y de Yagüe era el de la eliminación el exterminio de todos y todas los que no pensasen como ellos o compartiesen sus ideas?

-Los militares que participaron en la trama golpista, con Mola en cabeza, estaban convencidos de que la resistencia sería importante, razón por la que ya en la preparación del plan y a través de las instrucciones de Mola previeron el recurso sistemático a la violencia para imponerse mediante el terror. Y esto lo decidieron a sabiendas de que a la República le llevaría cierto tiempo recuperarse del golpe y organizar las fuerzas que deberían defenderla y en la seguridad de que las fuerzas de choque del Ejército con sede en el norte de África no tendrían oponente en su recorrido hacia la capital. La mezcla de estos factores pone en evidencia que lo que habían planificado era simplemente un plan de exterminio que pusiera fin para siempre a los deseos reformistas de la mayoría social española. 

-Esa manera de concebir la guerra ¿les venía un poco de los nazis, hasta qué punto importaron ciertas ideas?

-En realidad el Ejército ya tenía práctica en esta tarea desde mucho antes a causa de las guerras coloniales que tuvieron lugar en el norte de África y que culminaron durante la dictadura de Primo de Rivera. Se trató de una guerra sin límites tanto por las cotas de crueldad alcanzadas como por el uso de gases tóxicos. Los militares formados en aquellas guerra terrible suelen denominarse “africanistas”. Estas guerras además favorecieron ascensos fulgurantes. Pero el antecedente anterior al golpe militar se dio poco antes, en 1934 con motivo de la revolución de octubre, con Franco al frente del gabinete militar del Ministerio de la Guerra y con Yagüe al mando de la Legión y el Tercio enviados a Asturias. La derecha observó con complacencia para qué podía servir el Ejército de África. 

-¿Marcó esta columna y marcaron los hechos acaecidos en Badajoz un antes y un después en el concepto y/o manera de contar las historias de la guerra para los corresponsales? Y ¿hasta qué punto?

-El golpe militar del 36 y su derivación en guerra civil convirtieron a España en un país observado por el mundo. Es importante señalar que se vivía en plano ascenso de los fascismos y que desde un principio tanto Alemania como Italia consideraron a España como una punta de lanza para la causa fascista. Corresponsales de todo el mundo se desplazaron a España para contar qué estaba pasando. La lucha entre fascismo y democracia lo impregnaba todo. Información y propaganda jugaban un papel muy importante. En el caos de los primeros meses algunos periodistas pudieron contar y fotografiar lo que estaba pasando. El poder de estas crónicas e imágenes era tal que rápidamente los militares golpistas crearon gabinetes de censura y dieron a conocer rígidas normas sobre esta cuestión.  

Pero ocurrió que al ser el inicio del conflicto los golpistas tardaron un poco en controlar a los corresponsales y a las agencias. En cuestión de semanas todas las fotografías debieron pasar por el gabinete de censura militar. Quizás el caso más conocido sea el de Badajoz tras su ocupación el 14 de agosto de 1936 con las crónicas de Mario Neves y las imágenes de René Brut.  

-Si lo marcó en el mundo de la crónica y del periodismo, también debió marcarlo en el mundo de la propia guerra; ese querer implantar terror por el simple hecho de implantarlo cómo crees que afectó al “concepto de hacer la guerra”?

-En muchos aspectos la guerra española fue un primer ensayo de la II Guerra Mundial. Lo que la diferenciaba es que su origen estuvo en un golpe militar. Desde el 17 de julio de 1936 en el norte de África y el 18 en la península el golpe inició su recorrido. A las fuerzas africanas se fueron uniendo los regimientos sublevados del suroeste. El éxito del golpe en Sevilla resultaba clave. Sin la combinación Ejército de África/Sevilla difícilmente hubiera triunfado. El 18 de julio son varios miles de personas las que actúan al servicio del golpe y cuando los sublevados partieron hacia Mérida a comienzos de agosto entre las tres columnas sumaban en torno a diez mil personas. Durante meses el enemigo de los golpistas, a falta de un ejército en frente, fue la población civil, que fue diezmada a lo largo del recorrido a golpe de bandos de guerra, es decir, a capricho de los militares fascistas. Esta fase tuvo su fin el 7 de noviembre ante las puertas de Madrid con un estrepitoso fracaso por parte de los golpistas. Solo a partir de entonces cabe hablar de lo que solemos entender por guerra.

España se convirtió en campo de pruebas para Alemania e Italia, ya que ambos países se implicaron desde el principio enviando armas y hombres. Fueron numerosos los bombardeos en que participaron al frente de sus aviones. Sirvan de ejemplo, entre otros, los que realizaron sobre el País Vasco y sobre Cataluña.

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-Hablemos un poco de esta edición revisada, ¿qué nos aporta de nuevo que no lo hacía la primera de 2003?

-Esta 6ª edición, aparte de un nuevo prólogo, aporta varios centenares de casos de personas asesinadas por los sublevados proporcionados por los propios familiares desde que salió la primera edición de 2003, incorpora numerosas notas aportando nuevas informaciones y actualiza anexos como el dedicado a la historia de la fotografía de portada. Se trata de la imagen de un grupo de personas asesinadas en la calle Carnicerías de Talavera de la Reina tras la irrupción de Yagüe, de la que se puede decir que ya conocemos su historia completa desde el origen del hecho por un testigo hasta la identificación del autor de la foto, que no es otro que Roland Strunk, el jefe del espionaje nazi en España

-Después del terror, de la muerte, de la represión de todo tipo queda ese miedo recogido; queda ese escarmiento que se arrastra años y años y que tiene a toda una población civil agazapada en un silencio que solapa su propia libertad, ¿Qué nos puedes reflexionar?

-Tras la gran matanza que comenzó en el 36 y se extendió hasta finales de los años 40 y comienzos de los 50 los vencidos, en su mayoría jornaleros, quedaron en situación de esclavitud al servicio de la propiedad y de los sectores emergentes al servicio del fascismo. La situación fue durísima y los pueblos se convirtieron en auténticas ollas a presión donde los vencidos tuvieron que aguantar todo lo que les vino encima. Esto solo empezó a superarse cuando a mediados de los 50 comenzó el fenómeno de la emigración. Badajoz perdió para siempre a cientos de miles de personas que buscaron una nueva vida en zonas industrializadas del país y también en la Europa de posguerra. Fueron condenados a vivir el desgarro de abandonar pueblo, familia y amigos, pero al mismo tiempo encontraron la manera de vivir lejos de donde tanto habían sufrido y pudieron pensar en otra vida para ellos y sus hijos.

El miedo nunca se fue de los pueblos. Los vencedores nunca permitieron a los vencidos ser sus iguales. Los pueblos se llenaron de símbolos que recordaron constantemente la victoria. Una generación tuvo que callar el terror vivido para que la siguiente pudiera integrarse normalmente en la vida. Los responsables del terror, los ejecutores y los que aplaudían nunca tuvieron que rendir cuenta alguna. Hasta tal punto preocupaba esto que antes de la Constitución se aprobó la amnistía que borraba “todos los actos de intencionalidad política, cualesquiera que fuese su resultado”. Al cerrarse en falso este asunto sin pasar por la justicia, el miedo quedó para siempre y la impunidad se hizo norma.

-De vital importancia son los testimonios que presenciaron y vivieron aquellas barbaries…

-La historia oral podría haber tenido un papel más importante. Entre las razones para que esto no sea así está el miedo a hablar. Unos no querían hablar y otros no querían grabadora ni que apareciese su nombre. Por otra parte hubo dos factores negativos para la historia oral: la larga duración de la dictadura y estrechamente unida a ella el rechazo al pasado por parte de la UCD y, sobre todo, por el PSOE. Muchos mayores sintieron que su testimonio no interesaba a nadie, empezando por sus propios hijos o nietos. Sus notas, documentos y fotografías acabaron en la basura. Cuando a comienzos de la década pasada surgió el movimiento pro memoria la mayoría de ellos ya habían muerto.

-¿Qué perfil podemos hacer de los que perecieron bajo la Columna de la muerte?

-En una sociedad marcadamente agrícola las víctimas del terror fascista fueron en general jornaleros. La clase media era casi inexistente. El objetivo de los represores era acabar con la experiencia republicana y sus protagonistas, como dijo un cura de Huelva en un sermón, hasta la raíz. De modo que el grupo a eliminar lo fue por su papel en los años anteriores. Fue el caso de alcaldes, concejales, sindicalistas o simplemente funcionarios. Se fue especialmente duro con algunos colectivos como los relacionados con la enseñanza, el ferrocarril o con los militares que se mantuvieron fieles a la legalidad. La purga también afectó a personas en mejor posición social como médicos, farmacéuticos e incluso propietarios e industriales bien por su compromiso con la República o simplemente por tener mayor conciencia social. Pero debe quedar claro que un 65% de las víctimas eran jornalero, braceros, yunteros, etc. Con ellos también  desapareció para siempre el sueño de justicia que representó la reforma agraria.

Fueron asesinadas igualmente cientos de mujeres por su protagonismo sindical o político, por ser familiares de izquierdistas que habían huido o simplemente por quejarse o pedir explicaciones de lo que estaba pasando. Los hombres habían huido en la seguridad de que los sublevados respetarían a sus familias, pero la realidad fue que la mujer quedó en total indefensión ante la realidad que se impuso por la violencia y el terror. La ocultación de la represión afecta aún más a las mujeres que a los hombres. Estos casos que afectaron a mujeres de todas las edades fueron especialmente dolorosos para las familias. Se vieron sometidas a todo tipo de humillaciones: rapado de la cabeza, purgas de ricino, mano de obra esclava, abusos de todo tipo, violaciones y asesinatos. El sufrimiento se alargaba para las familias por el tratamiento que el morbo fascista daba a cada uno de estos hechos.

-¿Qué hombres, qué retrato de ellos podríamos realizar, me refiero de los que asaltaron Badajoz (y los pueblos camino de Badajoz desde Sevilla) a los órdenes de Yagüe? ¿qué importancia tenía en que fuesen fuerzas africanistas, muy expertas en las tensiones en que vivían en Marruecos?

-El Ejército de África estaba formado por fuerzas mercenarias a las que daba igual tomar al asalto una aldea rifeña que un pueblo extremeño. Ese fue el resultado de la larga guerra colonial: crear un ejército que había que mantener y cuya fidelidad se limitaba a obedecer a sus mandos. Moros y legionarios fueron trasladados a Jerez y Sevilla por miles a partir del 17 de julio y a lo largo de varios meses. Ellos fueron las fuerzas de choque en el avance hacia Madrid. Para compensar el escaso sueldo que recibían se les permitió robar lo que les apetecía durante el tiempo que permanecían en cada lugar. Se les utilizó para integrar los piquetes de fusilamiento y en ocasiones se les permitía acometer ciertos excesos.

Junto a ellos iban militares y civiles militarizados que veían e incluso anotaban en sus diarios las barbaridades que cometían, permitiéndose así pensar que ellos no eran iguales. No hay que olvidar que moros y legionarios eran meros ejecutores de lo que les ordenaban los militares o la Guardia Civil.

-¿Por qué el franquismo se ceba tanto en Extremadura, en concreto en Badajoz y provincia?

-Badajoz era una provincia marcadamente de izquierdas y de predominio socialista (me refiero al socialismo surgido a fines del XIX y aniquilado a partir de julio de 1936). Era una de esas provincias donde las elecciones democráticas dejaban en minoría a la derecha, que era consciente de que por esa vía nunca recuperarían el poder perdido en 1931. La derecha no podía soportar ver los lugares de poder que por tradición les pertenecían ocupados ahora por obreros, ni que en decisiones que afectaban a sus intereses intervinieran personas ajenas a su medio. Por si fuera poco Badajoz fue provincia piloto en la aplicación de la reforma agraria. Se trataba de una ley de carácter reformista que para la derecha constituía una agresión sin igual. La República buscaba mediante la justicia social dar un medio de vida a la mayoría de la población, privada del único medio que le permitiría vivir con cierta decencia: la tierra. En tercer lugar los sublevados nunca perdonaron el fracaso del golpe en Badajoz. Los que había logrado controlar a la Guardia Civil sublevada y deshacer la trama golpista, por endeble que fuera, debían pagarlo. Y finalmente las fuerzas militares leales al gobierno y los milicianos ofrecieron una resistencia que fue aplastada brutalmente para que sirviera de aviso.

-Háblanos un poco. ¿Y el proceso de documentación que, tanto en la primera edición como ahora, marcan un antes y un después en la manera de estudiar ciertos episodios de la Guerra Civil?

-El avance de las columnas desde Sevilla no había sido apenas estudiado y lo que había procedía en general de la historiografía franquista. Me sirvió especialmente haber realizado ya anteriormente un estudio similar sobre la provincia de Huelva. Las fuentes básicas fueron los archivos municipales, la documentación militar (Madrid/Ávila/Segovia), la Causa General (Madrid) y los libros de defunciones de todas las localidades investigadas. Finalmente pude también contar con la documentación procedente del Archivo del Tribunal Militar Territorial de la Segunda División (Sevilla). Esta documentación judicial militar, abierta a la investigación en 1997, resultó clave por el hecho de que, aunque Badajoz pertenecía a la Primera Región Militar, los procedimientos abiertos tras la ocupación de la zona fueron instruidos desde Sevilla. Todo ello permitió hacer un trabajo que ofrecía una visión amplia y detallada de los meses posteriores al golpe en la zona central y occidental de Badajoz, que a su vez sirviera de base para acometer monografías locales que profundizaran en cada lugar.  

-¿Y las dificultades para poder escribir este libro tan potente desde la raíz? Coméntanos, por favor.

-La investigación se llevó a cabo entre 1998 y 2002. Estos empeños nunca ha sido fáciles en nuestro país dada la actitud contraria a facilitar documentos por parte de los organismos e instituciones que los controlan. Planteaban problemas el número suficiente de alcaldes y secretarios, personal judicial, responsables de archivos del Estado y militares como para convertir la investigación en una carrera de obstáculos. No exagero si digo que después de cada una de estas investigaciones cabría escribir otro libro contando las vicisitudes que ha acarreado y dando los nombres de los funcionarios que intentaron obstruir la investigación. La responsabilidad no es solo de ellos sino de quienes elaboran leyes y normativas ambiguas que les permiten elegir entre ser partidarios de la libertad de información o de la restricción en el acceso a los documentos.

Los archivos españoles, tanto civiles como militares o eclesiásticos, salvo excepción, no han superado aún la situación de anormalidad en que se encuentran desde la transición. Tampoco Cultura parece tener muy claro el papel relevante que juegan los archivos en una sociedad democrática. Bastará con decir que importantes fondos documentales relativos a nuestra historia reciente y concretamente a la etapa 1931-1967 (fecha tope por ahora del plazo legal de consulta: 50 años) siguen ocultos. De esta situación son víctimas los usuarios, los funcionarios y la sociedad española, mantenida en la ignorancia por decisión de sus propios gobiernos.