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IIª Marcha memorial Batalla de Guadalajara


Sábado 16 de marzo de 2013

09.30 Torija. Plaza del ayuntamiento. Recepción en la antigua comandancia militar. Información sobre la localidad y sobre el itinerario.


10.00. 10.30. Salida hacia mirador sobre Brihuega. 


10.30-11.00. Mirador sobre Brihuega. Cota 709. Explicación sobre el terreno.


11.00-12.00. Llegada a Brihuega y marcha a la zona del castillo. Acto en el muro de las ejecuciones
.

12.00. Salida hacia el campo atrincherado de El Pinoso (Canredondo), vía valle del Tajuña.


13.00-14.00 visita a las trincheras de El Pinoso. Explicación sobre el terreno.


14.00-14.30. Salida hacia Mirabueno.

14.30-15.00. Mirabueno. Visita al Mirador de Mirabueno. Vistas sobre el valle del Badiel, Mandayona y Cerro de San Cristobal. Explicación de las acciones militares en la zona.


15.00. Comida popular en el Frontón de Mirabueno.

Fin de la visita.

La visita se realizará en coches particulares de los participantes.

El Foro proporcionará itinerarios por escrito a los participantes y ofrecerá guía y explicaciones en cada punto escogido. La comida popular será encargada para el número de participantes que se inscriban.

Inscripción comida: (Coste estimado 6 euros).

Reservas e información: marchaguada2013@gmail.com

167824_501435916237_6288433_n76 aniversario de la muerte del brigadista Guido Picelli

El Foro por la Memoria de Guadalajara recuerda al diputado comunista Guido Picelli, muerto ante Algora en 1937

“Si cerráis el paso al futuro, lo que tendréis es una revolución”

El 5 de enero de 1937 cayó en combate ante el cerro de San Cristobal, en el frente de Guadalajara, un combatiente antifascista de primera hora, el diputado comunista Guido Picelli, capitán de la compañía de choque del batallón Garibaldi de la XII Brigada Internacional.

Fue hace mucho tiempo, pero el ejemplo de Guido Picelli, organizador de los Arditi del popolo, —la primera organización de frente popular— y de las barricadas de Parma que en 1922 humillaron a los escuadristas del fascista Italo Balbo, sigue siendo válido. Picelli fue un gran defensor de la unidad de acción de los trabajadores y de la necesidad de coordinar todas las luchas, incluyendo la respuesta armada al fascismo.

En su exilio en la URSS estudió en la escuela militar leninista junto a Lister y Modesto. Perteneció a la generación de Matteoti, Amendola y Gramsci y como ellos fue un referente moral y político para Italia y toda la Europa democrática de su época. El fascismo o la guerra les quitaron la vida pero no han podido apagar su legado.

El Foro por la Memoria de Guadalajara hace público su respeto a su figura y llama a dedicar un homenaje a Picelli en los actos a celebrar en marzo de 2013 con ocasión del aniversario de la batalla de Guadalajara. Picelli es una figura que trasciende notablemente su época y nos ofrece hoy en día un valioso referente moral. Olvidado de forma injusta en España, recuperar su memoria es una obligación ineludible. En este 5 de enero de 2013, enviamos a todos los compañeros italianos un fuerte abrazo y nos sumamos a todas las iniciativas que en recuerdo de Picelli y sus compañeros se celebren.

Estábamos equivocados: Siempre creímos con orgullo que en Guadalajara se dió la primera derrota del fascismo en un campo de batalla. Pero no fue así. La primera derrota del fascismo tuvo lugar en las barricadas de Parma en 1922 y uno de sus héroes y dirigentes fue Guido Picelli.

Foro por la Memoria de Guadalajara

Enero de 1937

http://www.memoriaguadalajara.es

 

 

Sindicalistas alemanes visitan Guadalajara

 

El pasado 21 de mayo de 2012, un autobús de militantes de la Federación Alemana de Sindicatos (DGB, del alemán Deutscher Gewerkschaftsbund) de la región de Frankfurt visitó, acompañado por guías del Foro por la Memoria de Guadalajara, varios escenarios de la guerra civil en Guadalajara, dentro de un viaje organizado por la central alemana a España para conocer su memoria antifascista. Los visitantes habían estado previamente en escenarios de la guerra civil en el Ebro y Brunete.

Fue visitado el pueblo de Trijueque, donde recibieron una explicación de los principales escenarios y movimientos de la primera fase de la batalla de Guadalajara (1937). El concejal de IU en Trijueque José Ignacio Cepero dió un saludo de bienvenida a los visitantes.

De vuelta a Guadalajara, los sindicalistas visitaron el Palacio del Infantado, donde además de admirar la joya renacentista, recibieron una crónica de los hechos acaecidos el 6 de diciembre de 1936 con su bombardeo por parte de la Legión Cóndor, las escenas de horror vividas en toda la ciudad, y la posterior matanza de derechistas en la Prisión Central.

El año que viene ya se ha propuesto una nueva visita de sindicalistas alemanes.

AABI. La República.es, – 20 marzo 2012

El sábado 17 de marzo celebramos  el 75 aniversario de la victoria republicana en los campos de la Alcarria

(Asociación de amigos de las Brigadas Internacionales)

75º ANIVERSARIO DE LA VICTORIA DE GUADALAJARA

El sábado 17 de marzo celebramos  el 75 aniversario de la victoria republicana en los campos de la Alcarria. Fue, después de los éxitos en la defensa de Madrid, entre noviembre  de 1936 y febrero de 1937, la primera gran derrota del fascismo internacional, encarnado en esta ocasión por el ejército expedicionario (el CTV) enviado por Mussolini en ayuda de Franco. Esa derrota de marzo 1937 fue el aviso anticipado de la deblaque mussoliniana de 1943 y de la coalición nazifascista dos años después, en 1945.

Cuatro organizaciones se pusieron de acuerdo en recordar aquellos hechos y celebrar unos actos que señalaran la voluntad de proseguir aquel combate: la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI), la Associazione Italiana Combattenti Volontari di Spagna (AICVAS), la delegación española de la Asociación Nacional de Partisanos de Italia (ANPI) y el Foro por la Memoria de Guadalajara.

El viernes 16 se celebró un primer acto en el Ateneo de Madrid, donde fue proyectado el documental “La batalla de Guadalajara” y se celebró un coloquio sobre el mismo.

En la mañana del sábado 17, dos autobuses partieron de Madrid llevando, entre otros participantes, a 32 “garibaldinos” venidos expresamente de Italia.

En Torija nos encontramos con numerosos otros compañeros alcarreños de IU y PSOE, de la Coordinadora Antifascista, de la  CNT-AIT y de la UJCE que acudieron a participar en los actos. Y en su magnífica plaza nos saludó Ana Pérez, la presidenta de la AABI, y escuchamos las palabras de bienvenida de la alcaldesa, Asunción Heras:

“Para muchos hablar de esto no tiene sentido. Pero yo creo que es bueno hablar de lo que pasó. Primero porque forma parte de la historia de nuestros pueblos. Y también  para que no vuelva a repetirse nunca más”.

A continuación, Pedro García Bilbao inició la primera parte de una impresionante lección de historia de la batalla desarrollada en las sucesivas paradas del itinerario.

Para rematar este primera parada el Foro por la Memoria quiso agradecer a los internacionales de entonces, representados el sábado por el numeroso grupo de italianos presentes en el acto, con la entrega  simbólica de la Placa Laureada de Madrid a los presidentes de AICVAS, Francesco Vaia (hijo de uno de los comandantes de la XII BI, Alessandro Vaia) y de ANPI España, Marco Cristofori.

A continuación, la caravana marchó al mirador de la Alcarria de Trijueque y al entorno del Palacio de Ibarra, donde Pedro prosiguió sus explicaciones del desarrollo de la batalla.

A las 13:00 horas, ya situados en un magnífico mirador sobre Brihuega, pudimos escuchar el relato de la recuperación de esta localidad por las fuerzas del Ejército Popular de la República aquel 18 de marzo del 37.

Lo que sucedió después fue de gran importancia, como se encargó de subrayar Pedro García. Tras atravesar la población, la comitiva se dirigió al cementerio situado junto al castillo, en uno de cuyos muros se produjeron los fusilamientos de centenares de republicanos de la comarca brioceña al acabar la guerra. Fue allí donde se les rindió un emotivo homenaje que acabó con un minuto de silencio.

Después volvimos a la Alameda donde, tras unas palabras de bienvenida del teniente de alcalde, Abelardo Mazo, se cerraron los actos de la conmemoración  con un homenaje a Tomasa Cuevas, antifascista briocense de larga trayectoria, y la lectura de un emotivo poema por la veterana Luz Alonso. Un representante de la AABI recordó a los internacionales desaparecidos y a los que quedan aún entre nosotros, como el austriaco Bert Hoffman, del que leyó el mensaje que envió para esta ocasión:

“Cuántas ganas tengo de acudir a los actos en que vais a celebrar las batallas por Madrid, por los triunfos del ejército republicano, y también por sus derrotas. Aunque mi propia vivencia no va más allá de la batalla del Ebro, me siento solidario con los compañeros que sostuvieron las penas de esas batallas.”

Una comida de  fraternidad rubricó una mañana intensa de empatía con aquellos luchadores por la libertad. Los ánimos estaban altos por el éxito de la jornada.

El recuerdo de aquella gesta es un aliento estimulante para proseguir su combate.

http://www.memoriaguadalajara.es

http://www.larepublica.es/2012/03/75o-aniversario-de-la-victoria-de-guadalajara/

primera derrota del fascismo

Referencia: García Bilbao, Pedro A., “Guadalajara, marzo de 1937. La primera derrota de Mussolini, victoria de la República española”, en García Bilbao, Pedro A. y Barbeito Iglesias, Roberto L., Ardenas, Ebro, Guadalajara. Campos de batalla e identidad democrática. Un estudio desde la sociología de la Defensa, Silente Académica, Guadalajara, 2012.

Sanguinario Mussolini, de Miguel Hernández

Ven a Guadalajara, dictador de cadenas, // carcelaria mandíbula de canto,

Verás la retirada de tus hienas, //veras el apogeo del espanto.

Rumorosa provincia de colmenas, // la patria del panal estremecido,

La dulce Alcarria, amarga como el llanto, // Amarga te ha sabido.

La batalla de Guadalajara, junto con la de Pozoblanco, fue una de las escasas victorias de la República Española durante la Guerra Civil Española (GCE). Las tropas del Ejército Popular Regular (EPR) de la República lograron frustrar los planes del enemigo y desbaratar la fuerza atacante, obligándola a retirarse y a tener que ser completamente reconstruida, esto nos basta para calificar los combates que tuvieron lugar en la meseta de Trijueque entre el 8 y el 22 de marzo de 1937, como una victoria para la causa republicana y una derrota de sus contrarios, pero la imposibilidad de explotar el éxito por falta de reservas ha llevado a muchos a minusvalorar aquel duro enfrentamiento. Intentaremos realizar un breve resumen de los hechos y aportar un análisis que ayude, en este setenta aniversario, a mejor comprender lo sucedido.

Un ejército italiano en España

Sorprende la naturalidad con la que se toma por parte de mucha gente la presencia de unidades completas italianas, todo un cuerpo de ejército con cuatro divisiones, en lo que se supone que es una guerra civil, pero el hecho fue que Guadalajara supuso la prueba palpable de la intervención extranjera en la GCE y de la agresión que las potencias fascistas realizaron contra la España democrática.

No se trató de unidades sueltas, de técnicos, especialistas o pertrechos, era algo más que eso, Guadalajara representa cómo un ejército extranjero completo toma como objetivo la capital de España, diseña un plan de ataque y ruptura del frente y se apresta a un avance rápido que estrangule la capital y con ello la supervivencia de la República. Un objetivo que hubiera sido posible, nada descabellado si se estudia la situación vivida en los frentes españoles en el invierno de 1937

La situación militar previa

La batalla por Madrid se había desplazado a su entorno. El fracaso del ataque frontal en noviembre de 1936 no había alejado el peligro. Los esfuerzos rebeldes buscaron rodear, envolver la capital en vista de que la lucha se había estancado sangrientamente en la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria. El éxito defensivo, lo señala Martínez Bande, había creado una subjetividad positiva en las fuerzas republicanas, pero sobre todo había permitido profundizar en la formación de unas nuevas fuerzas armadas al servicio de la República Española, tras la desintegración del ejército español con el golpe de julio de 1936. Este nuevo ejército, sobre las base de las milicias y las fuerzas leales, tenía en la región central, la defensa de Madrid, sus mejores y mas fogueadas fuerzas. Madrid sería la mejor escuela para el naciente EPR, y aunque se libraban combates muy duros en otros frentes, la continua presión  sobre Madrid impedía liberar unidades que acudieran a otros escenarios. En marzo de 1937, la batalla de Madrid vio su última ofensiva encaminada a la toma por la fuerza de la capital. Antes de esta batalla, los intentos directos (en noviembre del 36) o indirectos de la carretera de la Coruña y el Jarama (enero, febrero de 1937) habían fracasado.

Guadalajara había sido prevista por el mando de Burgos como una acción complementaria de la ofensiva del Jarama, pero el retraso en la concentración de las fuerzas italianas había impedido una acción simultánea. Las tropas de infantería italiana habían estado llegando en gran número desde diciembre de 1936. Lo hicieron protegidas por los barcos de la Escuadra Italiana y por las disposiciones de la Sociedad de Naciones que no reconocía a la República Española derechos de beligerancia en el mar. En otras palabras, el viaje desde Italia de miles de toneladas de material de guerra y de decenas de miles de hombres había sido sencillo y con riesgos limitados, al aceptar el gobierno español una legalidad internacional que condenaba la suerte de la República, pues una guerra en la que no se puede disparar al enemigo es una guerra en la que no se puede ganar.

Las fuerzas italianas desembarcadas empezaron a ser muy superiores a las esperadas por las autoridades rebeldes. La ayuda solicitada era sobre todo en material, especialistas, artillería, aviación, carros, transportes. Franco deseaba también algunas unidades de apoyo, pero consideraba peligrosa la existencia de tropas de infantería en masa o que pudieran tener un mando autónomo. Lo que podría estar en juego era la autonomía real del movimiento rebelde respecto de sus protectores italo-alemanes. El plan pasaba por crear unidades mixtas, brigadas reforzadas compuestas por tropas selectas de legionarios, regulares (tropas coloniales), o voluntarios carlistas o falangistas junto con batallones italianos y sus fuerzas blindadas, artillería y otras especialidades. Pero entre diciembre del 36 y marzo del 37, la Italiana de Mussolini realizó sus propios planes y las tropas llegadas en ese periodo lo hicieron en la cantidad, ritmo y características que Roma había decidido. Hubo que esperar al desenlace de la batalla de Guadalajara para que esa situación retornara al modelo ideal deseado por Franco.

La naturaleza de las fuerzas italianas

Hay un cierto debate sobre el carácter de las fuerzas italianas que combatieron en Guadalajara y aún en toda la GCE. ¿Eran tropas regulares italianas? ¿Fueron trabajadores engañados quienes en vez de ir a África a construir carreteras se vieron en una guerra que no esperaban? Pese a que los datos están a la vista de todos, la confusión parece persistir, algo sin mucho sentido.

Las tropa italianas se presentaron en España con una organización tomada de la milicia fascista territorial que existía en la Italia del régimen de Mussolini. El Ejercito Real italiano prestó sus cajas de Recluta, sus cuarteles, sus depósitos de material y sus oficiales profesionales para encuadrar a los voluntarios y pertrecharlos debidamente. La Armada Real italiana protegió los convoyes y la Aviación Real italiana creo sus propias unidades de voluntarios con todo su material para ir a combatir en España. En Guadalajara combatieron 4 divisiones reforzadas por algunos regimientos independientes (grupos de banderas) y otras unidades especiales (carros, lanzallamas, artillería); toda la alta oficialidad era de carrera, veteranos del ejército italiano, la mayoría de los oficiales también, y gran parte de los oficiales procedentes de la Milicia Fascista habían combatido en Etiopía. Una división concretamente, la Div. Littorio, estaba reclutada al completo entre las filas del Ejército Real. Toda la impedimenta y recursos era italiano y de los depósitos de sus fuerzas armadas, el gobierno rebelde de Burgos no tuvo que desviar ni un solo cartucho, uniforme o granada para dotar a estos voluntarios. Estamos pues, ante un ejército completo, puesto en el frente y en orden de batalla, a coste cero para el bando rebelde.

Otra cuestión debatida ha sido la supuesta carencia de formación militar en las tropas italianas. No es el caso de los artilleros o de los aviadores, por supuesto, sino el de la “masa“ de infantería que combatió en Guadalajara. “No eran soldados”, “las unidades no estaban cohesionadas pues se acababan de crear”, “no tenían apenas instrucción militar”, son los argumentos empleados para disculpar o mejor comprender lo sucedido en esta batalla. Es lícito preguntarse si esto es cierto o no. Añadimos una pregunta: ¿En la campaña de Málaga cómo actuaron esas mismas tropas italianas? La respuesta es clara, en Málaga, las bisoñas tropas italianas actuaron con notable éxito, muy bien secundadas por fuerzas mas fogueadas, eso sí,  y arrasaron por completo a un enemigo muy mal organizado y dispuesto. Las tropas italianas habían estado llegando desde diciembre, habían tenido tiempo de viajar juntas, de formarse y hasta de participar en una campaña militar con todo éxito. La diferencia no estaba en ellas, sino en la naturaleza del contrincante, las tropas italianas tenían una formación parecida o superior a la de la mayoría de las tropas de segundo nivel españolas (fueran rebeldes o leales), iban bien amparadas por la cadena de un ejército mas amplio y que cubría sus espaldas y sus cabezas, pero en Guadalajara chocaron con la elite del EPR, con las mejores fuerzas de la República, esa fue la principal diferencia con Málaga, no su falta propia de experiencia. Cuando la fuerza italiana aplastó el frente de Guadalajara y penetró en dirección a Madrid, no se suele argumentar su carácter bisoño, sino a raíz de su posterior derrota.

En resumen, las tropas italianas de Guadalajara no fueron batidas por su falta de experiencia, sino por otros elementos: el mas importante, el acierto en la defensa por parte del EPR, y en segundo lugar los errores de sus mandos (todos ellos, recordemos, profesionales), como el propio transcurso de los acontecimientos demostraría.

El plan y el escenario inicial

Demasiado tarde para coordinarse con los choques en el Jarama, las tropas italianas victoriosas en Málaga y las recién llegadas a Cádiz posteriormente, reciben la orden de concentración en Miranda de Duero y en la linde entre Soria y Guadalajara.

Orden de batalla italiano

Unidad                         nombre                        efectivos             comandante

1ª DIVISIÓN             Dio lo vuole                6.360               Gral. Edmundo Rossi

2ª DIVISIÓN             Fiame Nere                6336                Gral. Guido Amerigo Coppi

3ª DIVISIÓN              Penne Nere                6241                Gral. Luigi Nuvoloni

4º DIVISIÓN              Littorio                       7689                Gral. Annibale Bergozoli

4º grupo banderas            XXIII de Marzo            1801      Cor. Francesco Gidoni

5º grupo banderas                                        1800                Cor. Enrico Francisci

Artillería                                                           4379

Unidades de apoyo                                      612

En total, y según estos datos aportados por Martínez Bande del Servicio Histórico Militar, un total de 35 222 soldados, con unidades motorizadas en muy alto grado, unidades de carros ligeros en gran número y una notable artillería. El comandante del cuerpo italiano era el general Roatta, profesional de valía y con ordenes directas de Mussolini.

Además de la fuerza italiana, el flanco norte, la comarca de la Campiña de Guadalajara, desde la meseta de Trijueque hasta las estribaciones de la Sierra, la llamada División Soria al mando del ya general Moscardo, con la Brigada del coronel Marzo que protagonizaría los combates principales en ese sector, en torno a unos 12.000 soldados que han de añadirse al cómputo. El frente no era continuo, constaba de posiciones fijas en los pueblos y cruces, pero existían espacios vacíos muy amplios por los que penetraría la caballería nacional con notable éxito, aprovechando que las reservas republicas eran desviadas a la zona del ataque principal a cargo de los italianos.

Por el lado republicano suele exponerse el orden de batalla del contraataque, pero esto falta a los hechos. El día 8 de marzo de 1937 ¿qué fuerzas del EPR estaban en línea? (…)

El extenso frente de Guadalajara iba desde la Sierra del Guadarrama en su extremo este, bajaba por la campiña del Henares, subía a las altas mesetas (alcarrias es su nombre) que lindan con Soria (área de Algora, Almadrones, Alaminos) , descendía de nuevo al valle del Tajuña y del Cifuentes y, ya en el Alto Tajo terminaba por mezclarse con la fuerzas de la Serranía de Cuenca. En total unos 90 kms. cubiertos por la 12 División del EPR, compuesta por unidades de milicias recién militarizadas tras la creación del EPR, estas sí, con muy poca experiencia de combate. La densidad de fuerzas era muy escasa, apenas unas baterías y muy escasas armas automáticas apoyaban la delgada línea de resistencia. Había planes en marcha para reforzar el sector, e incluso algunas compañías de carros estaba desplegadas en segunda línea o retaguardia, pero lo cierto era que la sangrienta batalla del Jarama había fijado las reservas republicanas y no había con qué cubrir adecuadamente tan extenso frente. Esto le ocurría igualmente a los rebeldes, pero la intervención italiana, con la entrada en liza de un ejército extra, venido desde Italia al completo, había desequilibrado la balanza y hecho posible el ataque.

El plan era aparentemente sencillo. En la alta meseta de Trijueque, a la altura del km. 112 de la carretera nacional II (llamada de Francia por el cronista italiano), se concentrarían las cuatro divisiones italianas. En un frente de unos 15 kms de ancho, con una zona especial de concentración de unos tres kms., se produciría el ataque y la ruptura. Dos divisiones en cabeza con toda la artillería divisionaria atacarían a la vez. El día D se lograría la ruptura y el avance inicial, el D+1 se tomaría Trijueque, en el borde la meseta y sobre la carretera, el día D+2, Torija, en el valle de acceso a la meseta y que desciende hacia Guadalajara y Alcalá de Henares, el día D+3 caída de Guadalajara, enlace con las tropas de la Brigada Marzo que vendrían por la campiña y avance hacía Alcalá de Henares. Con tales objetivos cubiertos, Madrid estaría virtualmente rodeado, sus fuerzas embolsadas y el pánico se adueñaría de la situación. El plan de Roatta, el mando italiano, era lograr en cuatro días una acción de gran calado estratégico que acelerara la derrota de la República.

Éxito inicial y avance italiano.

El día 8 de marzo de 1937 tronaron los cañones italianos dirigidos desde el observatorio del Cerro de San Cristóbal junto a Algora. La sencilla línea mantenida por los batallones Alicante Rojo y Dimitroff fue pulverizada y las unidades italianas lograron una rotura completa. El avance comenzó rápidamente, pero el espacio para moverse era estrecho, la carretera se vio saturada rápidamente y el campo estaba lleno de barro por las continuas lluvias, para colmo los derrotados republicanos se retiraban combatiendo hacía su retaguardia. Tras unos 10 kms de avance, la resistencia se hizo notar de nuevo. En el km. 103 de la N-II, el cruce con el pueblo de Almadrones resistiría durante unas horas cruciales. Imposible avanzar sin tomar ese pueblo al flanco norte de la ruta. Las voladuras en los puentes de la carretera, el fango arcilloso bajo la lluvia, el atasco inmenso de vehículos y la feroz defensa de la infantería republicana atrincherada en Almadrones en el flanco del avance italiano y que combatiría hasta la última bala, pulverizó las previsiones del mando italiano. Las líneas telefónicas y telegráficas con la retaguardia republicana quedaron cortadas, pero Madrid ordenó reconocimiento aéreo inmediato. La meseta estaba cubierta por nubes espesas de lluvia y nieve, pero uno de los cazas descendió temerariamente y pudo comprobar que Almadrones resistía y la fuerza italiana estaba atascada a su altura. Desde ese momento, y pese al tiempo, el reconocimiento aéreo permitiría a las unidades de primera línea saber que había más allá de la colina gracias a un excelente flujo de información recogido por la aviación y comunicado a los mandos sobre el terreno- El peligro era claro e inmediato. El tiempo empeoró en la retaguardia nacional y la aviación no pudo operar, enfangados sus aeródromos de campaña; los aeropuertos de Barajas y Alcalá tenían pistas de cemento y eran completamente operativos. Serían una de las claves de la batalla; el campo de lucha quedaba a unos 20 minutos de vuelo.

Con todo, el día 9 de marzo el avance se reanuda. La 12 División republicana ha sido batida. En la campiña las tropas del coronel Marzo penetran en las zonas no cubiertas y aíslan posiciones republicanas, avanzando hacia el oeste, con orden de no sobrepasar la punta de lanza italiana. En la meseta se sigue la línea de la carretera N-II en dirección a Trijueque con el grueso de la fuerza italiana y se envía al Grupo de Banderas del coronel Bulgarelli por una carretera lateral en dirección a Brihuega. En el flanco Sur, el valle del Tajuña está casi abierto tras ser batidas las débiles posiciones republicanas. Cifuentes, la cabeza de comarca, se mantiene firme no obstante y lastropas de ese sector lograran formar una línea de contención por ese sector; pero el objetivo italiano es más ambicioso, el Tajuña, la meseta, Brihuega, Trijueque y, por supuesto, Torija, la llave del corredor del Henáres, la puerta de Madrid. Esa noche del 9, una unidad de infantería italiana, en una audaz marcha nocturna siguiendo la carretera secundaria que va por el estrecho valle del río, toma la importante villa de Brihuega, adelantándose a las fuerzas motorizadas que por la meseta tienen orden de tomarla a la mañana siguiente. Todo parece ir bien al segundo y tercer día de la operación, pese al evidente retraso del plan inicial.

Llegan refuerzos y el avance se complica.

Agotados tras el Jarama, los republicanos no disponen de fuerzas de reserva o de una mínima fuerza de maniobra disponible en el frente de Madrid, salvo unos pocos hombres en camiones en Alcalá de Henáres. La rotura en Algora y Almadrones causa un impacto en el mando del sector atacado, situado en Alovera y la primera reacción es comenzar a construir trincheras en Guadalajara, pero las cosas no se ven igual en el mando superior de la Defensa de Madrid. La única opción es confiar en las posiciones del frente continuo que ha blindado el Jarama y Madrid y sacar a las unidades que allí habían combatido de su reorganización y enviarlas de nuevo al combate. Primero unos pocos batallones, luego un puñado de Brigadas. La orden es retrasar el avance enemigo a cualquier precio, hasta poder concentrar ante él fuerzas capaces de asegurar la situación; pero si Trijueque cae y luego Torija, el enemigo se desparramaría por el valle del Henares, bajaría de la alta meseta alcarreña, se coordinaría con las tropas de Moscardó y Marzo y Madrid se vería envuelto. Combatientes del Jarama que apenas han tenido tiempo de reponerse, unidades que se están recomponiendo de las bajas sufridas serán enviadas de nuevo al combate. Las horas ganadas por los valientes soldados de la 12 D en Almadrones serán bien aprovechadas. Lister llega con su reducida escolta al mando del sector en Alovera y los encuentra evacuando, pero hay nuevas ordenes y nuevos mandos. Para sorpresa de los que se veían ya derrotados, una fila de camiones con tropas avanza por la carretera de Barcelona camino de Valdenoches y Torija, son los primeros batallones de la División de Lister. Los carros T-26 salen de sus bases en pesados camiones plataforma y aguardan las ordenes de despliegue bajo los árboles que flanquean la carretera en el valle de Torija. En lo alto de la meseta, horas antes, en la noche, algunas compañías de brigadistas alemanes lograron ser desplegadas de urgencia, conteniendo también a los que ya flaqueaban y retrocedían, pero una vez más la voluntad de vencer y un mando ágil ha logrado cambiar la situación. La orden es avanzar al encuentro del enemigo que avanza y atrincherarse hasta que se pueda contraatacar.

Las tropas cumplirán la orden. Fuerzas de las Brigadas Internacionales y de otras Brigadas Mixtas del EPR se atrincheran a lo largo de la N-II, en sus cruces y en los campos que la flanquean. La batalla se renueva con toda crudeza. Los italianos son muy superiores en número a los escasos batallones que los frenan, pero sus mandos no desean desligarse de la carretera. Los carros lanzallamas Ansaldo aniquilan secciones enteras de voluntarios antifascistas alemanes; la lucha se hace feroz y hay muchas bajas por ambas partes. A los escasos carros T-26 presentes en el sector previamente comienzan a unirse las fuerzas blindadas llegadas de la retaguardia más lejana. Entre Brihuega y Torija, una sola sección de carros contiene un día entero a los italianos tras una exitosa emboscada a una unidad de infantería motorizada y resiste hasta la llegada de nuevas fuerzas.

Sobre el empleo de los carros T-26 y su comparación con las tanquetas Fiat Ansaldo, mucho más ligeras y sin cañón, deben tenerse en cuenta algunas cuestiones. El tanque T-26 era vulnerable a todas las piezas de artillería presentes en el campo de batalla; su mayor altura le hacía especialmente visible a distancia en un terreno llano como la meseta de Trijueque; por lo demás, apoyado por infantería y bien emboscado, en Guadalajara jugó un excelente papel, logrando imponerse rotundamente sobre su enemigo, si bien a costa de sensibles bajas. Por su parte, las muy denostadas tanquetas Ansaldo si bien no eran rival para el T-26 en modo alguno, eran muy peligrosas para la infantería enemiga. Actuaban en masa, formando líneas de avance y apoyándose mutuamente, cubriendo el asalto de los infantes propios. Algunos tanquetas eran lanzallamas y se mostraron muy eficaces. Su baja altura las volvía menos visibles en la meseta y no se debería despreciar su uso en un contexto en el que inicialmente la superioridad artillera y de efectivos propios eran total.

Concentración republicana y detención italiana

Los días pasan y la ofensiva hacia Madrid ya no existe. Ahora es la batalla de Guadalajara, o quizá la de Trijueque o Brihuega. El mando central republicano comprende que el ataque italiano es muy peligroso y ha reorganizado completamente sus fuerzas. Se forman tres grandes agrupaciones. En la campiña, en torno a la 12 división con N. Nanetti al mando, en la alta meseta, un importante concentración de brigadas, artillería y carros con el mayor Lister, en el Tajuña, las fuerzas quedan al mando de C. Mera. Todos bajo el mando del Tte. Coronel Jurado. El sacrificio ante Trijueque ha tenido éxito. El día 12 de Marzo se inicia el contraataque. Los italianos son desalojados de Trijueque que habían tomado a un alto coste el día anterior. El bosque de Brihuega, la extensa zona triangular ente esta villa, Torija y Trijueque, había visto duros combates y ahora con intenso fuego artillero procedente de Torija, las brigadas republicanas pasan al contraataque. El Palacio de Ibarra, una señorial posesión agrícola en la linde del bosque se convierte en un icono de la guerra civil entre italianos cuando es copada en esta posición un batallón fascista completo que será aniquilado por los voluntarios italianos del batallón Garibaldi.

La contraofensiva republicana.

Las tropas italianas están agotadas. Sus mandos no han sabido aprovechar su superioridad numérica y material, no han querido, en realidad. Ante la enconada resistencia se imponía desplegarse en campo abierto y atacar en toda la línea de forma aplastante, pero hacer tal cosa implicaba crear un nuevo frente y renunciar a intentar avanzar rápidamente por la carretera principal y con ello a la resonante victoria estratégica que alcanzar Alcalá de Henares y Madrid suponía. No lo lograron y fracaso les sobrepasó. La aviación republicana mantuvo su superioridad casi todo el tiempo y trituró las largas columnas italianas, los hombres de la 12 división y los primeros refuerzos se hicieron casi matar en sus últimas posiciones antes de retroceder, de forma que cuando se logra tomar Trijueque, las fuerzas italianas están casi agotadas mientras los republicanos ya han logrado concentrarse para un contraataque. La punta de lanza italiana se alargó y estiró por la carretera sin lograr llegar a Torija, sometida al fuego de flanco de posiciones emboscadas que han ido nutriendo los refuerzos llegados en segundo escalón, son los alemanes del Thaelman y los franco-belgas. Los carros Ansaldo les asaltan frontalmente y hay muchas bajas. Sobrepasada la carretera lateral que une Brihuega con la nacional II, la infantería italiana se despliega finalmente a lo ancho de toda la meseta y avanza a través del bosque en dirección a Torija, la puerta de salid de la meseta y el comienzo de la carrera hacia Madrid. Pero los sacrificios de los antifascistas alemanes y franceses no han sido en vano, la infantería republicana empieza a llegar en masa a Torija, un grupo de artillería del 15,5 bate las zonas de concentración y de partida italiana, desde pocos kilómetros y con buenos observadores, el fuego es muy preciso. Las brigadas de la 11 división bajan de sus camiones entre el cruce con Fuentes de la Alcarria y los pabellones agrícolas del llamado Palacio de Don Luis, forman una línea de ataque y se internan a su vez en el bosque al encuentro de la infantería italiana. La lucha es muy dura y la línea italiana retrocede a la carretera de Brihuega; un batallón queda aislado en el Palacio de Ibarra, una propiedad señorial con un casón del XVIII y diversos edificios agrícolas circundado por un sencillo muro, una isla en el denso bosque. La nieve cubre el campo de batalla y la visibilidad es muy escasa. El combate por el Palacio de Ibarra se convertirá en el icono de la batalla; el batallón italiano antifascista Garibaldi, combatirá a las tropas de Mussolini y logrará rendir la posición. Los italianos han vencido a Mussolini por primera vez, una Italia libre es ya algo más que un sueño desde Guadalajara.

Las tres agrupaciones republicanas incluyen algunas de las mejores brigadas y divisiones del EPR, cuentan con superioridad local y aérea  a partir del día 14 y con ello pasan a preparar la ofensiva. El día 18 de marzo, tras un intenso ataqe artillero, los carros y la infantería republicanas toman la salida de Brihuega a la meseta y en una acción conjunta con las Brigadas de carabineros mandados por C. Mera al sur del Tajuña, envuelven casi por completo la hondonada junto al río donde está la histórica villa. El mando italiano del sector se encuentra al borde del copo definitivo; la situación se vuelve insostenible. Desde la cota 709 que domina la ciudad los carros del coronel Paulov cañonean continuamente, la aviación ataca la localidad y la infantería republica ocupa los accesos principales. Cuando Mera ordena cruzar el río y rodear la villa por el este, la orden se cumple sin problemas y apenas queda ya un camino libre el enemigo. El mando italiano ordena la evacuación y abandonan la villa en dirección a Villaviciosa dejando atrás numeroso material, heridos y prisioneros. La victoria republicana en Brihuega es total. Atrás quedan doce días de ocupación fascista en la que numerosos vecinos fueron ejecutados por los grupos de falangistas que acompañaban a las tropas italianas para tareas de ese tipo.

La línea italiana ha retrocedido en la meseta y tras Brihuega. Es toda línea la que retrocede buscando romper el contacto con el enemigo. Una división, la 4ª Littorio, la mejor división, sigue casi intacta, pero las otras tres están muy desgastadas por una intensa semana de duros combates. Los italianos han luchado con mucho valor y han sabido sacrificarse cuando era preciso, pero en un combate la acción del enemigo es un factor a tener en cuenta, no a despreciar. Y en Guadalajara, la conducta del EPR mostró grandes cualidades; mostró ser un ejército que de estar dotado de recursos materiales suficientes podía vencer, pues sus hombres reunían temple y voluntad de victoria.

Derrota y retirada ordenada

Después de la caída de Brihuega y ante el lento avance republicano en la meseta que amenazaba con ir copando las unidades italianas, el mando italiano ordena la retirada. Se trata en realidad de romper el contacto y retroceder  hasta una línea segura. El coronel Faldella, sobre el terreno ordena la retirada por entender que las unidades corren grave peligro de ser batidas y por ello ordena el repliegue. La Littorio, al mando del veterano general Bergonzoli recibe la orden de establecer una línea de contención a la altura del km. 90 de la N-II (Gajanejos), pero la disposición del terreno le aconseja fortificarse a la altura del km. 97. Las tropas se retiran en la meseta y en el flanco sur hasta posiciones seguras. El pequeño avance territorial logrado es magro consuelo para quienes tan importantes objetivos pretendieran. El mando central en Burgos ordena la inmediata afluencia de unidades de refuerzo que cubran las nuevas líneas, la orden tardará varios días todavía en ser cumplimentada por completo, pero los republicanos no están en condiciones de forzar las posiciones de retaguardia que han escogido los italianos y los franquistas para poner fin a su retirada.

La imposible explotación del éxito

El EPR logró evitar el peligro mortal que se cernía sobre la capital de la república, contuvo al enemigo y lo contraatacó con éxito. Sin fuerzas de refresco que explotaran el éxito, perseguir al enemigo y batirle por completo estaba fuera de sus posibilidades, pero esto no significa que, en esta ocasión, no les asistiera la victoria.

Además de la frustración completa del plan enemigo, Guadalajara fue una victoria moral para la república porque demostró a cuantos quisieron verlo que la España democrática era objeto de una agresión por parte de la Italia fascista. Por supuesto que Guadalajara fue una batalla que la propaganda tomó como propia, pero sin la derrota de las divisiones italianas no hubiera sido posible la campaña de la propaganda que la República emprendió de forma intensa tras combatir a un ejército extranjero completo en tierras alcarreñas.

Balance

Fue una sangrienta lucha. Al no producirse una persecución decisiva del perdedor, el balance final de bajas fue equilibrado entre los dos bandos si nos fijamos en los números totales. Las bajas republicanas fueron altas en las tropas de la 12 Div. que cubría el frente inicialmente y entre los primeros batallones que llegaron de refuerzo, los italianos por su parte vieron completamente deshechas tres de sus cuatro divisiones. El conde Ciano reconoce sobre unas tres mil bajas totales (entre muertos y heridos); informes oficiales italianos hablan de 490 muertos, 2150 heridos y 257 prisioneros. Lo cierto es que tras el combate las divisiones fueron disueltas y sus supervivientes encuadrados en nuevas unidades.

Para el bando nacional, Guadalajara significó el final de la pretensiones italianas de dar un golpe definitivo a la República y con ello hegemonizar en cierto modo la situación política del bando faccioso. La derrota de ese proyecto italiano autónomo, significó un refuerzo de la posición de Franco ante sus aliados, aunque sin rebajar por ello su dependencia. Para Mussolini, la necesidad de lavar la afrenta implicó que su apoyo se mantendría hasta la derrota del enemigo. Implicó también el final de la larga batalla de Madrid y la orientación del conflicto a otros escenarios antes de retornar de nuevo al centro.

Para los republicanos, Guadalajara fue una victoria ante un peligro cierto y letal. Significó probar ante el mundo lo que el mundo ya sabía y no deseaba ver, que España veía una agresión extranjera contra su República. Para la República fue una victoria local, que proporcionó moral y confianza, pero que no pudo tener consecuencias estratégicas a su favor. Para el Comité de no intervención las contundentes pruebas de la intervención italiana no eran necesarias, conocían sobradamente la injerencia aunque no se dieran por enterados de ella. La batalla de Guadalajara, precisamente por ser la prueba casi absoluta de la agresión italo-alemana en España, se volvió contra las acciones diplomáticas españolas para poner fin a la No-Intervención, pues reforzó precisamente el temor franco-británico a una generalización del conflicto y les convenció de la necesidad de seguir bloqueando las peticiones de ayuda de la España republicana.

Pedro A. García Bilbao URJC. Foro por la Memoria de Guadalajara

Bibliografía

  • Alcofar Nassaes J.L., Los legionarios italianos en la Guerra civil española 1936-1939, Dopesa, Barcelona, 1972.
  • Martínez Bande, J. M., La lucha en torno a Madrid, San Martín, Madrid, 1984.
  • Lister Forjan, E., Nuestra guerra. Memorias de un luchador, Silente, Guadalajara, 2007.
  • Conforti, O., Guadalajara, la primera derrota del fascismo, Oikos Tau, Barcelona, 1983.

Programa de actos conmemorativos del 75º aniversario de la Batalla de Guadalajara

75 ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE GUADALAJARA

Organizaciones antifascistas italianas y españolas realizarán un homenaje a los combatientes internacionalistas y pedirán el fin de la impunidad del franquismo.

Guadalajara. 15 de marzo // A las 09.30 del sábado 17 de marzo, en la villa de Torija tendrá lugar un acto de Homenaje a los combatientes antifascistas en la Batalla de Guadalajara. Tras una recepción en la alcaldía de la localidad, los participantes comenzarán una visita guiada a diversos escenarios de la batalla. La jornada acabara en la villa de Brihuega localidad liberada por el Ejercito Popular de la República en marzo de 1937.   Con ocasión del 75 aniversario de la Batalla de Guadalajara, diversas organizaciones italianas y españolas realizaran una declaración pública exigiendo el fin de la impunidad del franquismo y verdad, justicia y reparación para sus víctimas. Organizan y participan en los actos la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI), el Foro por la Memoria de Guadalajara, la Asociación Nacional de Partisanos de Italia (ANPI) y la Asociación Italiana de combatientes antifascistas de España (AICVAS). Las organizaciones obreras y antifascistas, sindicales y poliíicas de Guadalajara CNT-AIT y la UJCE dirigirán igualmente a los participantes italianos y españoles un mensaje de apoyo y solidaridad, exhortando a aprender del ejemplo de unidad y sacrificio vivido en tierras de la Alcarria Hace 75 años, valores imprescindible para vencer también Hoy al capitalismo salvaje que pretender destruir en la actualidad los derecHos y libertades de todos.

Declaración conjunta:

Hace 75 años, los campos de Guadalajara fueron escenario de un combate entre las fuerzas democráticas y las del fascismo internacional en el que las armas de la República española vencieron por primera vez a los ejércitos de Mussolini. Hoy  las asociaciones participantes AABI, Foro por la Memoria de Guadalajara, los compañeros italianos de AICVAS y ANPI, y las personas venidas de España y toda Europa, reunidos en Torija y Brihuega para rendir  homenaje a los combatientes internacionalistas de entonces, expresamos públicamente nuestra solidaridad con las víctimas del franquismo y exigimos que el Estado español asuma sus obligaciones de perseguir los crímenes contra la humanidad cometidos durante la dictadura y garantice la consecución de VERDAD, JUSTICIA y REPARACIÓN y el Fin de la Impunidad.
Horario y relación actos:
9.30. Recepción en Torija e inicio de los actos.
10.00 a 14.00. Visitas a mirador de Trijueque, bosque de Brihuega, cota 709, villa de Brihuega, plaza del castillo
15.00 Comida en Brihuega e intervenciones finales.

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«La derrota en Guadalajara hubiera supuesto el colapso de la República en 1937»

Versión completa de la entrevista realizada en el Diari de Guerra (A.Caralt) el día 10/03/2012 a Pedro A. Garcia Bilbao profesor de la URJC y presidente del Foro por la memoria de Guadalajara, con ocasión de los actos del 75 aniversario de la Batalla.

—¿En qué consistirán los actos de conmemoración del 75 aniversario de la batalla de Guadalajara?

—Por una parte, un recorrido in situ por algunos de los espacios físicos de la batalla con nosotros como guías, como ya hemos hecho en otras ocasiones. Y por otro lado, un acto de confraternización entre las organizaciones y las personas asistentes en Brihuega, donde se brindará un homenaje conjunto a las personas que combatieron allí. También se realizará una declaración pública en favor de la Verdad, la Justicia y la Reparación para las víctimas del franquismo. Nuestros compañeros extranjeros se unen a esa declaración como ya han expresado. Añado que durante la visita seremos recibidos por el Ayuntamiento de Torija.

—¿Qué entidades organizan la conmemoración?

—El Foro por la Memoria de Guadalajara, la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales y dos entidades italianas de combatientes antifascistas, la Asociación Nacional de Partisanos de Italia (Associazione Nazionale Partigiani d’Italia), que por cierto cuenta con 150.000 miembros, ¡igual que aquí! -ironiza-, y la Asociación Italiana de Combatientes Voluntarios Antifascistas de España (Associazione Italiana Combattenti Volontari Antifascisti di Spagna), que agrupa a los que estuvieron en España.

—¿150.000 miembros?

—Para aclarar las cosas, las asociaciones ligadas a la Brigadas Internacionales en el resto de Europa suelen ser asociaciones de muy larga trayectoria, algunas de ellas incluso son las que se crearon en su países de origen para favorecer el reclutamiento hacia España, por ejemplo las de los noruegos o los daneses. Estas asociaciones, salvo el paréntesis de la Segunda Guerra Mundial que fueron prohibidas, siguieron existiendo. En ellas participaron los veteranos, y luego se produjo una renovación y se adherieron sus familiares, amigos o militares de la izquierda. Ahora se nutren de personas jóvenes. Vendrán decenas de representantes de ambas entidades.

—¿Algún veterano?

—Creo que no, no creo que vaya a venir ninguno que estuvo físicamente en la batalla.

—¿Hay alguno vivo?

—Las noticas que tenemos es que ya no hay ninguno vivo. En los últimos meses se han producido las últimas bajas, pero las personas pasan y las luchas siguen.

—¿Además de la recepción en Torija, hay participación institucional en los actos?

—No, es una visita privada organizada por la sociedad civil. Nos Hubiera gustado una representación institucional, militar o civil, pero no existe sensibilidad para estas cosas. Si hubiera sido en Italia o Francia, tengan por seguro que se hubiera contado con presencia de ese tipo. Pero esto es España.

—¿Existe una política pública de recuperación del patrimonio histórico de la batalla de Guadalajara?

—No, no existe nada semejante a, por ejemplo, lo que hay en la comarca catalana de la Terra Alta, en el Ebro. Guadalajara, en ese sentido es tierra yerma, puede haber alguna simpatía de algún alcalde, pero es a nivel «primitivo», lo cual no significa que haya habido actuaciones de recuperación; ninguna por cierto en la zona que se va a visitar. La Diputación Provincial de Guadalajara amparó un par de exposiciones sobre la guerra civil en Gualadalara capital, pero repito no hay ninguna actuación sobre el terreno. En Torija, por ejemplo, punto estratégico de la batalla, existe un museo pagado por la comunidad autónoma sobre Castilla La Mancha y el turismo. Se ha reconstruido el castillo, se difunden aspectos culturales, turísticos, incluso el viaje a la Alcarria de Camilo Jose Cela. Pero no hay ni una sola referencia en todo el museo a los espacios de la batalla de Guadalajara, es algo inexistente por completo. Las oficinas provinciales de turismo no tienen ni un solo folleto sobre ello… nada, absolutamente nada, invisible, inexistente. Ni paneles, ni planos, ni itinerarios, nada.

—¿Y existen restos históricos?

—De lo que fueron las líneas del frente en Guadalajara existen restos muy numerosos. Y están catalogados. El gobierno autónomo pagó una investigación muy completa, una catalogación muy completa de todos los restos de la guerra civil en la zona, trincheras, búnkeres…lo hizo un colectivo de Madrid que posee un componente eminentemente técnico, el Colectivo Guadarrama. Hay que decir que el informe fue muy completo pero hoy duerme en el sueño de los justos en el archivo de lacomunidad. En segundo lugar, una compañía eléctrica promotorade un línea de generadores eólicos en el norte de la provincia, en un flanco del frente de la batalla, reconstruyó una línea de trincheras de casi un kilómetro de longitud. Hay los soportes físicos pero los paneles están vacíos. Es la zona de trincheras más grande de todo lo que sería la Zona Centro y está relativamente bien reconstruida. Conozco lo que se ha hecho en la Terra Alta pero esta línea de trincheras es incluso mejor, pero claro en la Terra Alta los espacios se han trabajado, hay un discurso,un plan museográfico…es mucho mas serio. Aquí la compañía eléctrica reconstruyó el espacio porque desgravaba y aunque los ingenieros y el arqueólogo de la empresa realizaron un buen trabajo, el proyecto no se desarrolló en toda su plenitud. Cuando se detectaron los restos en el cordel de la sierra, la empresa pidió un informe y el arqueólogo de la compañía les dijo que estaban construyendo sobre kilómetros de trincheras, decidieron restaurarlo —lo que fue una excelente decisión— pero no pasaron de esa sencilla fase.

Avance inicial. La infantería italiana en la meseta de Trijueque. Dos soldados ayudan a un herido; un tercer soldado transporta un trípode de ametralladora. Fuente: Bundesarchiv

Avance inicial. La infantería italiana en la meseta de Trijueque. Dos soldados ayudan a un herido; un tercer soldado transporta un trípode de ametralladora. Fuente: Bundesarchiv

—¿Entonces la empresa eléctrica no lo promociona?

—No, el proyecto está muerto. Otra cosa es que entidades como el Gefrema —Grupo de estudios del Frente de Madrid— que organiza visitas guiadas a los espacios relacionados con la Guerra Civil y los campos de batalla organizase un actividad en Guadalajara y contactase conmigo; digamos que soy algo parecido a un guía nativo — sonrie — y como conozco los espacios y el tema, llevé gente allí, como guía en una visita más amplia.

—¿Qué piensan los políticos y los vecinos de la necesidad de recuperar este patrimonio y en general de la memoria de la batalla de Guadalajara?

— Los políticos lo que piensan lo demuestran con los hechos, y los hechos demuestran ignorancia y/o indiferencia. Y cuando ha habido propuestas reivindicativas lo que ha habido es oposición en el caso del PP y reacciones tardías y dubitativas en el caso del PSOE, cuando estaban. A nivel local, ha habido algunas actividades. En el pueblo de Abánades, que fue objeto de combates en una ofensiva en el Alto Tajo en el año 38, el ayuntamiento sí que ha apoyado una iniciativa de los vecinos, que han creado una asociación específica para el tema de la batalla y han creado el único museo que existe en la provincia, un museo digno, modesto, pero que denota respeto y dignidad. Además han promovido investigaciones arqueológicas en las zonas del frente.

Avance por la N-II. Un obús italiano remolcado por un tractor Pavesi Lt-31. Fuente: Bundesarchiv.

—Volviendo a la batalla de Guadalajara. En el marco de la guerra civil, ¿qué lugar ocupa la batalla?

—Fue muy significativa. Pudo ser decisiva si se hubiese perdido (por la República) ya que muy probablemente hubiese provocado el colapso de la República. Hubiera supuesto el embolsamiento de Madrid, y un desastre militar y político de primera magnitud. Un derrota estratégica casi definitiva que hubiera acortado enormemente la guerra. Pero, en cambio, la victoria no fue significativa porque no existieron condiciones para la explotación del éxito. Las fuerzas que detuvieron el ataque, contraatacaron y provocaron la derrota de los italianos, eran las únicas disponibles. No había más fuerzas para aprovechar el éxito. Por lo tanto, fue una batalla defensiva y no una batalla que hubiera permitido penetrar en el dispositivo enemigo y causar una derrota estratégica a los franquistas.

—¿Fue la primera batalla de la guerra civil donde se enfrentaron italianos contra italianos?

—Efectivamente, pero no hay que magnificar las cosas; a veces parece que todos los contendientes fueron italianos. Fue la batalla con mayor variedad de orígenes entre los combatientes, un verdadero anticipo de la 2a Guerra Mundial. Por parte fascista, italianos en masa, marroquíes y españoles con algunos alemanes; por la parte española, el ejército popular con presencia de algunas Brigadas con batallones de franceses, belgas, alemanes antifascistas e italianos, más los combatientes soviéticos de carros y aviación, junto los soldados del ya ejercito popular de la República española. Y es cierto, sí, se produjo una mini- guerra civil italiana, al entrar en combate directo el contingente Garibaldino contra la milicia fascista. La unidad italiana que combate por parte de la República, es preciso recordarlo, era de tamaño batallón —el Garibaldi—y enfrente tenían tres divisiones que participan en primera línea y una cuarta división de reserva (Littorio), que fue la única que salió intacta.

La gran unidad atacante era un cuerpo de ejército italiano completo que participó en un sector del frente dormido hasta entonces y protegido por muy escasas fuerzas republicanas. Los franquistas lo tenían dormido porque estaban muy empeñados en la batalla del Jarama y los ataques directos a Madrid que fracasaron uno tras otro. Guadalajara fue el último ataque directo. Hubiera tenido que coordinarse con la ofensiva del Jarama pero no les fue posible; la lanzaron con el mismo objetivo, estrangular la capital, esta vez viniendo desde el Este, alcanzar Alcalá de Henáres y salir por el sur a los valles del Tajuña y el Jarama, cortando la carretera de Valencia, enlazando con las fuerzas franquistas. La localidad de Torija, situada en la carretera de Barcelona fue el cuello de botella que los republicanos lograron convertir en una posición infranqueable y con ello la audaz maniobra enemiga fracasó. Y no faltaron medios para el empeño, pues el ejercito de maniobra italiano era considerable. Mussolini mandó una fuerza expedicionaria mucho mas grande que la demandada Franco, Mussolini escogió las fuerzas que deseaba enviar y las mandó, y escogió una fuerza muy notable, casi 45.000 soldados italianos en aquellos primeros momentos. Debe tenerse en cuenta que toda esa masa llegó a la península por vía marítima en convoyes escoltados por la Regia Armata italiana, las unidades regulares de la Armada de Italia, es decir, que no estando España e Italia en guerra formalmente, la Armada Española republicana no podía interceptarles. Ya me dirán ustedes cómo se puede vencer en un conflicto en el que no le puedes disparar al enemigo y el sí.

La discusión sobre si los combatientes italianos en Guadalajara eran verdaderos soldados o no es ociosa: las divisiones italianas de la segunda guerra mundial ¿quiénes las componían? Masas de reclutas encuadrados por mandos profesionales o de la milicia fascista, la mayoría veteranos de la primera guerra mundial, es decir, igual que la fuerza expedicionaria en España.

Al mando de la fuerza desplegada en Guadalajara estaban los generales del Ejercito Real Italiano Bergonzoli y Roatta, este último jefe del servicio de inteligencia militar italiano, un sujeto de trayectoria sinuosa e inquietante que se exiliaría en la España franquista protegido por la rama española de Gladio — pero esa es otra Historia—.

Carros ligeros Ansaldo avanzan por la N-II. En primer plano una unidad lanzallamas. Fuente: Bundesarchiv.

—¿Atacaron en Guadalajara todos los italianos que se encontraban en ese momento en España?

—Prácticamente sí, unos 45 mil en esos días, aunque llegaría a haber unos 75.000 italianos durante toda la guerra. En Guadalajara participaron más italianos fascistas a la vez, que brigadistas internacionales en toda la guerra hubo juntos. Y los italianos vinieron con toda la logística necesaria del ejército. Las fuerzas de Franco no les tuvieron que proporcionar ni una mochila, ni una bota, un calzoncillo, ni un tanque, una bala, armas… nada. El sistema logístico y de aprovisionamiento de las cuatro divisiones de infantería motorizadas… todo vino con la logística del ejército italiano.

—¿Qué claves explican la derrota «precipitada» de los italianos?

—Lo principal a recordar es que siempre es un error subestimar al enemigo. Y en Guadalajara subestimaron a los republicanos, primera clave a tener en cuenta.. Pero debemos decir también que los dos lados se amplificó el mito de la derrota catastrófica. Fue amplificado por los republicanos para así demostrar que «tambien podemos ganar» y amplificado en cierto modo por los franquistas ya que a Franco no le interesaba un dictado mussoliniano sobre su persona, que es lo que hubiera podido ocurrir si la victoria de Madrid se debe a la intervención italiana. Desde Guadalajara, la participación de las unidades militares italianas cambió su modelo de encuadramiento; pasaron a articularse en unidades tamaño Brigada compuestas por tropas especializadas de variados orígenes (infanteria de choque marroquí, legionaria, falangista o requeté; servicios, blindados, unidades motorizadas, artillería, alemanes e italianos) donde cada componente ofrecía lo mejor que podía dar.

Es importante señalar que esta ofensiva tuvo un componente italiano «autónomo» en cierta proporción y que una victoria hubiera tenido consecuencias para el liderazgo franquista al reforzarse enormemente la facción mussoliniana; no fue así, fueron derrotados de forma contundente. ¿Por qué? ¿Claves de la derrota?, Hay, militarmente, varios factores a considerar, por un lado los italianos no supieron resolver los problemas a los que se enfrentaron y minusvaloraron —como decía— las capacidades del enemigo, las fuerzas republicanas nada tenían que ver con las milicias con las que los italianos lucharon en Málaga. Ante el ataque italiano, retrocedieron de manera ordenada hasta líneas de resistencia que retrasaron el avance y permitieron el contraataque. Por otro lado, los republicanos contaron con apoyo aéreo ya que poseían bases, aeropuertos muy cercanos y de cemento, como Barajas o Alcalá de Henares, que con 10 minutos de vuelo ya sobrevolaban el frente. Los franquistas poseían aeródromos lejanos, o cercanos con pistas de tierra y no pudieron salir por el mal tiempo. Gracias a la observación aérea, el Estado Mayor republicano pudo conocer la situación exacta de las columnas italianas y además lograron un uso muy bueno de las reservas disponibles. La cooperación entre Armas, Fuerza Aérea y Ejercito de tierra, y el uso combinado de infantería, carros, artillería y aviación fue modelico por parte española.

Los carros republicanos, los famosos T-26 de fabricación soviética, pudieron operar en ciertas condiciones de superioridad, cubiertos por aviación y coordinados con infantería, no como otras veces en las que se les empleaba a la desesperada para contrarrestar la crónica inferioridad de medios republicana. Entre las fuerzas republicanas no hubo rivalidades absurdas en el frente, fue una maniobra conjunta y además «bien conjuntada», el mérito no se lo lleva una unidad. Mera y su división con Brigadas de Carabineros, Lister y su 11 división, Paulov y los carros, Nanetti y la infantería española en el valle del Henares, los mandos brigadistas, todos ellos fueron necesarios para el triunfo. Demostraron que con cierta paridad de medios podían vencer. Y no se piense que fue fácil. Fue muy duro.

La infantería italiana cerca de Trijueque.      Fuente: Bundesarchiv


¿Hubo falta de moral entre la tropa italiana?

—El hundimiento de la moral llega con la derrota. La misma moral que traían la emplearon contra las inermes milicias de Málaga a las que masacraron, pero cuando se encontraron con los soldados del EPR que podrían defenderse se derrumbaron. Vencer a quien no tiene con qué defenderse es una cosa, y afrontar el fuego de los que sí pueden es otra muy distinta.

En cualquier caso, la tropa italiana —olviden todos los tópicos sobre esta batalla— dio ejemplos de valentía y gran capacidad de sacrificio, les derrotó el enemigo, pero también las decisiones erróneas de sus mandos profesionales que no estuvieron a la altura. La retirada que efectuaron en Brihuega para evitar el

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copo y su repliegue posterior se realizaron con cierto orden, no debe olvidarse; prueba de ello fue que pese al desastre el número de prisioneros fue limitado, en torno a unos 350.

—¿Cuántos muertos causó?

—Las cifras son controvertidas, pues se ha exagerado mucho. Hubo unos 600 entre las tropas italianas y unos 700 en el lado republicano con varios miles de heridos y toneladas de material de guerra destruido o capturado. La mayoría de las bajas republicanas fueron al inicio, cuando las escasas unidades recibieron el ataque frontal de las fuerzas italianas. La batalla del Jarama fue más sangrienta y dura, más brutal. Pero la batalla de Guadalajara causó en la práctica la destrucción del cuerpo de ejército italiano tal y como existía: tuvieron que disolver las tres divisiones italianas que atacaron primera línea. Hubieron de ser retiradas del frente y fueron destruidas como unidades de combate, porque las bajas afectaron a la cuadros de mandos y a las unidades de cabecera, perdiendo además casi toda su impedimenta. Fue, por ello, una derrota italiana y una clara victoria de las armas españolas frente al fascismo propio y ajeno.

http://www.diarideguerra.com y Foro por la memoria de Guadalajara http://www.memoriaguadalajara.es