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Una historia del cementerio. La memoria silenciada de los hermanos Sanzo Urbón

El Decano. por Gloria Magro.- 01/11/2023.- Como cada primero de noviembre, Día de Todos los Santos, los familiares de los represaliados republicanos tras la Guerra Civil y prisioneros fallecidos en el Hospital Militar de Guadalajara, junto con partidos políticos de izquierda y sindicatos, acudirán a homenajear a los caídos en defensa de la República española, la legalidad vigente en España hasta 1939.

Al final del patio 4 del cementerio de Guadalajara, sobre la fosa común, se erige desde 2021 un memorial en mármol con los nombres de los 977 maestros, concejales, campesinos y militares cuyos restos ya no pueden ser recuperados pero que los registros oficiales sitúan allí. 

En un principio, eran 976 los cuerpos que la documentación aportada por el Foro por la Memoria de Guadalajara ubicaba allí. Un soldado guipuzcoano fallecido en el Hospital Militar de Guadalajara en 1940 y añadido con posterioridad a petición de la familia haría el número 977. Su nombre, Emeterio Sanzo Urbón, y su lugar de origen, Basain, está escrito en el mármol desde entonces.

“Quiero narrar parte de la historia de mi familia, narrar las vicisitudes de una familia obrera en el periodo de la Guerra Civil y la represión franquista; el sufrimiento de personas sencillas, de ausencias y de palabras sin cerrar. La búsqueda de mis tíos desaparecidos durante la Guerra Civil, porque el olvido es precisamente eso, ausencia de todo”, explica Gotzon Sanzo, sobrino de aquel soldado cuyos pasos se perdieron en la Guerra Civil y que ha puesto por escrito la historia familiar. Su objetivo, “dar voz a los que ya no la tienen. Homenaje, paz y reposo para buscadores y buscados. Pese a las dificultades para llevar a cabo la búsqueda de los restos de mis tíos fallecidos, recuperar la memoria de la familia, de un dolor instalado”.

Jesús, Manuel y Mariano Sanzo Urbón eran los hijos de un ferroviario que al principio de la guerra se alistaron voluntarios en batallones republicanos combatiendo por todo el frente norte, como se puede leer en la web del Foro por la Memoria de Guadalajara. Su periplo como soldados fue en un principio conocido por la familia hasta que dos de ellos desaparecieron sin dejar rastro.

El tercero de los hermanos, Manuel, combatiente con la UGT, fue detenido en Santander y obligado a unirse a un Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores, donde trabajó como forzado en carreteras y fortificaciones en el Pirineo. “Regresó a casa al cabo de los años gravemente enfermo por las condiciones de esclavitud que tuvo que soportar. Como consecuencia, padeció continuos problemas de salud hasta su fallecimiento en 1965”, explica su sobrino. De los otros dos hermanos nada más se supo.

Tras la muerte del padre en 2018, la familia encontró sus escritos, donde se reflejaba el trauma familiar por la ausencia de los dos hermanos desaparecidos. “En dichas memorias relata las penurias que tuvieron que pasar tras la guerra. Ahí supimos que tres de sus hermanos fueron a la guerra y solo uno regresó al cabo de muchos años. Los otros dos desaparecieron, sin que se supiera cuándo y dónde.  Mi padre, consciente de que no le quedaba mucho tiempo de vida, reflejó su pena por morir sin saber dónde estarían sus hermanos Manuel y Emeterio”, cuenta Gotzón Sanzo.

Comienza la búsqueda

Los Sanzo empezaron entonces una búsqueda que concluyó parcialmente tres años después, en 2021, de la mano del Foro por la Memoria de Guadalajara y a cientos de kilómetros del lugar de origen de la localidad guipuzcoana de donde partieron los hermanos: en la fosa del cementerio de Guadalajara, un espacio entonces recientemente ajardinado. El Ayuntamiento del Partido Popular había renunciado a su plan inicial de hacerlo desaparecer bajo el pretexto de sanear lo que consideraban era poco más que una escombrera pese a saberse que se asentaba sobre cientos de cuerpos entonces sin identificar. De haber conseguido su objetivo, el rastro de esas vidas y de ese lugar se hubiera perdido para siempre, pese a que los nombres de quienes allí yacen siempre estuvieron escritos en los registros del cementerio.

Allí encontraron a Emeterio, Xulio y Pedro García Bilbao, investigadores y responsables del Foro por la Memoria de Guadalajara. “La causa de la muerte escrita por sus captores fue endocarditis y [h]emiplejía (sic), uno de tantos eufemismos usados por los franquistas para camuflar las terribles condiciones a que eran sometidos estos presos, llevados hasta el agotamiento. Emeterio tenía 26 años”, explicaban en su día.

El 23 de mayo de 2021 sus sobrinos, Gotzón y Juanma Gotzón  Ollakarizketa, se desplazaron desde Guipuzcoa para asistir a pie de fosa al homenaje que se realizó en memoria de los hermanos Sanzo Urbón. Con la asistencia del presidente de la Asociación por la Memoria de Madrid, que consideró que “debía estar presente ya que era el primer homenaje a un vasco enterrado en fosa común”, y de un  txistulari, se interpretaron himnos vascos y se descubrió una placa. En el acto se usaron los símbolos que representaban tanto los batallones a los que pertenecían los hermanos -en cumplimiento de la resolución de la ONU que así lo establece- como la legalidad republicana vigente en el momento de su desaparición. El Foro por la Memoria hizo entrega a los familiares del diploma honorífico en el que simbólicamente en nombre de la República española se reconocía la lealtad de los combatientes.

A la fosa común cubierta de hierbín verde se le ha bautizado como el ‘Jardín de la Memoria’, es donde se permite colocar las placas. En ese acto, en medio de la emoción, Gotzon Sanzo manifestó que “recuperar un familiar es volver a tener una dignidad, es una conquista a un poder que se estableció por la fuerza, es darle una sepultura digna para que su nombre no se pierda en el anonimato”. El acto les reconfortó, “la pena que nuestro aita falleció sin saber nada de ellos”, recogía en aquellas fechas El Diario Vasco. La noticia apareció también en varios medios de comunicación nacionales.

“Tras cuatro años de investigación por archivos particulares, militares, históricos y asociaciones memoristas, hoy conocemos parte de la historia silenciada de nuestra familia, a falta de saber dónde se encuentra enterrado uno de sus hermanos, Manuel”, afirma Gotzon Sanzo.

Las familias de las víctimas republicanas de la Guerra Civil  y de la represión posterior fueron doblemente castigadas. Primero, con el oprobio público por su filiación política y, después, con el silencio y la desaparición de los suyos pese a que en muchos casos su muerte había quedado registrada en las actas de los tribunales militares, en los libros de los cementerios o en los registros civiles de los ayuntamientos.

En noviembre de 2021, varios meses después del homenaje a los hermanos Sanzo Urbón, el ayuntamiento socialista de Guadalajara, en cumplimiento de uno de sus compromisos electorales, levantó sobre la fosa común del cementerio un memorial en mármol con los nombres de los 977 cuerpos que se hayan en la fosa. En ese espacio ocupa su lugar el último enterrado allí en ser identificado, Emeterio Sanzo Urbón.

A varios cientos de kilómetros de Guadalajara, los suyos cerraron así un capítulo inconcluso durante décadas de su historia familiar, aunque no pierden la esperanza de encontrar al hermano que les falta, más de ochenta años después. “Sigo investigando y buscando pese a los problemas y trabas que ponen las instituciones y gobiernos. Ya no son unos desaparecidos. Aunque no sabemos dónde fue enterrado Manuel, no perdemos la esperanza de encontrar su cuerpo y reponer su memoria y su dignidad”, explica Gotzón Sanzo, que sabe que por toda España hay muchas familias que, como la suya, siguen a día de hoy buscando a sus familiares desaparecidos. Muertos que nunca fueron anónimos pero cuyas huellas se intentó ocultar y hacer desaparecer.

Por Gloria Magro
https://eldecanodeguadalajara.com/index.php/news/4564/una-historia-del-cementerio-la-memoria-silenciada-de-los-hermanos-sanzo-urb%C3%B3n/

FMGU 11/09/2023.- Esta mañana hemos llevado a cabo una ofrenda floral en la placa de las pistas deportivas Salvador Allende en Guadalajara a los 50 años del golpe cívico-militar contra la democracia en Chile #Allende
Organizado por el Núcleo de Guadalajara del Partido Comunista de España (PCE) y el Partido Comunista de Chile (PCCh) con el apoyo del Foro por la Memoria de Guadalajara, y los sindicatos UGT y CCOO.
Fotos: Xulio García/FMGu y Manuel Torres Rodríguez-Barbero

La prospección de fosas comunes en el cementerio de Las Casas, en Soria, abre una “vía de esperanza” para encontrar los restos de decenas de personas que fueron tomadas prisioneras en la catedral seguntina y cuyo rastro se pierde en 1936

Francisca Bravo 20 de junio de 2023 Eldiario.es

Isabel lleva toda su vida buscando a sus tíos. Eran tres. Francisco, Agustín y Carmelo Marín Martínez. Salieron a combatir en la guerra civil y nunca más volvieron. Son tres de los más de 150 republicanos desaparecidos tras la batalla de Sigüenza, un episodio relevante en el desarrollo de la contienda en la provincia de Guadalajara con la catedral como símbolo. El 16 de octubre de 1936, el bando franquista detuvo a un gran número de combatientes republicanos que se encontraban refugiados en el templo catedralicio. Fue el bando republicano el primero en llegar a la ciudad, mientras que los ‘nacionales’ estuvieron acompañados incluso por bombardeos alemanes. La catedral de Sigüenza se convirtió en una suerte de fortaleza hasta que los republicanos fueron hechos prisioneros.

Tras años de investigaciones, el Foro por la Memoria de Guadalajara ha detectado que hay un total de 157 prisioneros republicanos que han “desaparecido”. Los investigadores de la asociación han comparado dos listas de prisioneros de esta batalla. La primera incluye hasta 591 personas, entre miembros de milicias republicanas y de personas refugiadas que fueron a buscar cobijo a la catedral de Sigüenza. Es la denominada ‘Relación general de los entregados en la catedral y llevados al teatro’. En la segunda lista, ‘Relación nominal de los individuos prisioneros de guerra, procedentes de Sigüenza, detenidos en esta prisión a disposición del Excelentísimo Señor general Jefe de la División de Soria, con expresión de su naturaleza, vecindad, edad y profesión de los mismos, ingresados en la misma el 17 de octubre de 1936’, sólo hay 333 nombres. Y no todos coinciden con los de la lista anterior.

De este modo, el Foro por la Memoria ha llegado a la conclusión de que cabría la posibilidad de que se trate de víctimas de crímenes de lesa humanidad. Y por eso, trata de localizar sus restos, en paradero desconocido hasta ahora. Y los buscan fuera de Castilla-La Mancha, concretamente en la última exhumación llevada a cabo por la Asociación Memorialista Recuerdo y Dignidad en la provincia de Soria. Ambas organizaciones memorialistas llevan años colaborando en esta búsqueda.

El pasado 29 de mayo, la asociación soriana comenzó los trabajos que culminaron con la localización de una serie de fosas comunes en el cementerio de Las Casas. Se abría así una “vía de esperanza” para la localización de los cuerpos. Como ha ocurrido con otros trabajos de exhumación y localización de fosas comunes por parte de la Asociación Recuerdo y Dignidad, se han abierto diligencias judiciales con las que se “abre una vía de esperanza”.


Miembros de la policía judicial de Soria haciendo atestado tras el hallazgo de una fosa con republicanos asesinados en el cementerio de Las Casas (Soria) Foto FMGU.

“Mi abuela nunca ocultó lo que pasó”

Maribel Dorado Marín forma parte del grupo de familiares que las organizaciones han podido localizar en el proceso de búsqueda de todas estas personas desaparecidas. Francisco, Agustín y Carmelo eran hermanos de su madre. El más pequeño tenía sólo 18 años cuando desapareció. “Mi abuela nunca ocultó lo que pasó. Ella hablaba de sus tres hijos que fueron al frente y nunca volvieron”, resalta. Su abuelo se dedicó a recorrer los frentes cercanos a Madrid para intentar localizar a sus hijos y en un momento de su búsqueda, sufrió un infarto. “El forense le dijo a mi abuela que había sufrido un sufrimiento muy grande. Y mi abuela se quedó sola con sus cinco hijos”, señala.

Hoy en día sólo queda vivo uno de sus tíos. En 1936 tenía cuatro años. “He visto a mi abuela y a mi madre sufrir por sus hijos y por sus hermanos. Mis tíos tienen que reposar junto a mi abuela, que era lo que ella quería. No es lícito que algunas personas tengan a sus familiares enterrados y otros los tengamos tirados en cunetas o comidos por las alimañas”, afirma, emocionada. Dice haber heredado el duelo de su abuela y que ha sido eso lo que le ha impulsado a seguir una búsqueda que parecía no tener fin. “No teníamos los medios. No encontrábamos respuestas”.

Hasta que dio con el Foro por la Memoria de Guadalajara. Les contó la información que tenía: que dos de los hermanos se habían ido a Sigüenza y un tercero al frente de Talavera de la Reina, en Toledo. De este, el mayor, no saben nada. Pero tienen esperanza de encontrar los restos de los otros dos. “Mis tíos pueden estar en Soria, pero no sabemos en qué sepulturas. Mi labor es localizar a mi familia. Quiero encontrar a mis tíos, pero también a todos los fusilados”, explica Dorado Marín. “Independiente de lo que pase con la búsqueda de ellos, yo quiero contribuir a encontrar al mayor número de personas posible. Todo el mundo tiene derecho a que se dignifique la memoria de sus seres queridos”, remata.

Posibles crímenes contra la humanidad

El presidente de Recuerdo y Dignidad, Iván Aparicio, explica que la prospección del cementerio de Las Casas, en Soria, es el resultado de muchos años de investigación, puesto que sólo se pueden abrir fosas si los familiares lo reclaman. Las tareas llevadas a cabo entre mayo y junio de este año, se realizaron a petición de la mujer de una de las posibles víctimas, que ya no vive, y gracias a una subvención de la Junta de Castilla y León y la ayuda del Ayuntamiento. “Necesitábamos cuantificar la magnitud de lo que había en el cementerio, porque tenemos referencias de hasta cien asesinatos, por lo que se hizo prospección en los dos huecos que los vecinos habían respetado”, señala.

Aparecieron los cuerpos de siete personas en una primera fosa común. “El juzgado dijo que debían exhumarse y así hemos logrado que se pronunciase la justicia. Vino también una forense y a partir de ahí se ha judicializado esta causa”, señala. Es la quinta causa que la asociación logra que llegue hasta los tribunales, por presuntos crímenes contra la humanidad. “Conseguimos la presencia de la Policía Nacional y de la Guardia Civil en el momento de encontrar los restos y entonces interpusimos la denuncia”, explica. Aparicio recuerda que en una de las causas que Recuerdo y Dignidad ha abierto han declarado familiares, y ha estado tres años abierta, hasta llegar al Tribunal Supremo.

“Llegamos al cementerio de Las Casas con la idea de que había 40 vecinos de la provincia de Soria, y además, cerca de medio centenar de víctimas de la catedral de Sigüenza, repartidas entre dos sacas”, explica. En una primera valoración, siempre como hipótesis, los cuerpos encontrados se corresponderían más bien con personas de la provincia de Soria, debido a las ropas que vestían. “Pero vamos a mirar también en los muros donde pudiera haber más cuerpos, y que probablemente pudieran ser los de Sigüenza. Todo son hipótesis y debe comprobarse cuando entremos en las labores de exhumación”, concluye.





Fuente, https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/buscando-desaparecidos-batalla-siguenza-quiero-encontrar-tios-fusilados_1_10297099.html

Entrada de las tropas del bando sublevado en Cogolludo, 1937. En el pie de foto se lee: «El Gral. Moscardó en la Plaza de Cogolludo»//Imagen: Biblioteca Digital Hispánica GC-CAJA/054/04.

Once de ellos se instalaron en la provincia y cuatro en la capital. Se trataba de centros de clasificación temporales en los que los prisioneros padecieron un trato infrahumano

Publicado por: Ana María Ruiz 10/06/2023 El Decano de Guadalajara
A finales de marzo de 1939 se produjo la ocupación militar de Guadalajara por parte de las tropas franquistas. Desde el minuto cero, miles de prisioneros de guerra fueron capturados y encerrados en campos de concentración, donde sufrieron terribles situaciones de hambre, hacinamiento, torturas y muerte. En toda España, se crearon cerca de 300 campos por los que pasaron entre 700.000 y un millón de españoles. 


La provincia albergó quince de ellos, en los que permanecieron cerca de 19.000 prisioneros republicanos. Xulio García Bilbao, portavoz Foro por la Memoria de Guadalajara, puntualiza que, en el caso de Guadalajara, la mayor parte fueron efímeros y cerrados tras los primeros meses de uso. Eran lugares donde se concentraba a los presos para su clasificación y posterior envío a cárceles, batallones militares o batallones de trabajos forzados. Algunos de ellos, los menos, fueron puestos en libertad. 


En concreto, los campos de concentración de la provincia se localizaron en Sigüenza, Espinosa de Henares, Villanueva de Argecilla, Armuña de Tajuña, Ruguilla, Gárgoles de Arriba, Maranchón y Miralrío, que se subdividió en otros cuatro campos en Cogolludo, Casas de San Galindo, Padilla de Hita y Jadraque. Cabe destacar que éste último, llamado la ‘Casa del Guarda’, fue objeto en 2022 de un proyecto de investigación por parte del CSIC, dirigido por Alfredo Ruibal, cuyo equipo lleva más de una década desarrollando estudios arqueológicos de espacios relacionados con la Guerra Civil española. 


Según los datos que refleja el libro ‘Los campos de concentración del franquismo’, del periodista Carlos Hernández, por los centros instalados en Guadalajara pasaron alrededor de 12.000 miembros del ejército republicano, además de otras personas relacionadas de una u otra manera con la ideología de la República.


A éstos 12.000 habría que sumar los 7.000 que albergaron los cuatro campos de concentración y clasificación que se crearon en la capital. Concretamente, en el antiguo Convento de las Monjas Bernardas -en el espacio que hoy ocupa la Escuela de Arte-, en la Plaza de Toros, en la fábrica de la Hispano Suiza y en el llamado Polígono, muy cerca del barrio de Los Manantiales.


Según explica Xulio García, una vez realizada la ocupación militar, el ejército franquista se encontró con miles prisioneros que debía de clasificar. Para ello, se creó la Comisión Central de Campos de Concentración que estableció una serie de normas que debían aplicarse en dicha clasificación. Se adjudicaba a cada preso una letra (A, B, C y D) según fuese su ‘peligrosidad’ para el incipiente nuevo régimen. “Cuando cae el frente republicano en 1939 y se rinden los soldados, el ejército franquista se encontró con miles de prisioneros en muchísimos lugares donde cayeron los frentes en la provincia”, señala. 

Campo de concentración del convento de San Bernardo//Imagen: Archivo Municipal Guadalajara. Cedida por Xulio García

Carlos Hernández relata en su libro cómo las comisiones clasificatorias eran las que determinaban el destino de los internados. “Se investigaba a cada uno de los prisioneros, principalmente mediante informes de alcaldes, curas y de los jefes de la Guardia Civil y la Falange de las localidades natales”.

Los declarados ‘afectos’ (A) eran puestos en libertad; los ‘desafectos leves’ y sin responsabilidades políticas (B) eran enviados a los batallones de trabajadores; los desafectos ‘graves’ (C) eran enviados a consejos de guerra para ser condenados a muerte o a largas penas de prisión.Según consta en la documentación del Archivo General Militar de Ávila, en esta lista ‘negra’, a las que ha podido acceder El Decano de Guadalajara, se incluía a los altos cargos y comisarios del ejército republicano.  Los clasificados como delincuentes comunes (D) eran enviados también a la cárcel o permanecían en los campos permanentes. 

 Las mujeres civiles que fueron capturadas en un primer grupo fueron encerradas durante 48 horas en la iglesia de San Ginés. A través del testimonio de Aurora Arnaiz, una presa que dio a luz allí y perdió el bebé, autora de un libro sobre mujeres republicanas apresadas, conforme se iban haciendo más prisioneras y dado el hacinamiento, eran trasladadas a uno de los cuatro patios de la Prisión Central (hoy Prisión Provincial en desuso), donde permanecían un tiempo. Allí, Tomasa Cuevas, otra presa que relató estos hechos en uno de sus tres libros sobre la represión franquista, fue testigo de las torturas a las que eran sometidos los hombres presos, a los que desde el patio oían proferir gritos desgarradores. Cuando se empezó a detener y traer a más mujeres y el número fue excesivo, las llevaron al Colegio Sagrado Corazón, donde asegura que las mataban de sed y vivían en condiciones terribles. Todas ellas fueron clasificadas y enviadas a  distintas prisiones de España y a la Prisión Militar de la calle Ángel Martín Puebla, posteriormente reconvertida en la Cárcel de Mujeres. Según la información proporcionada por Xulio García, más de 600 mujeres fueron apresadas y condenadas en Guadalajara.

Condiciones infrahumanas

Cabe destacar que los campos de concentración, dada su temporalidad y lo rápido de su creación, no contaban con las mínimas condiciones de vida. “A pesar de su carácter provisional, uno podría llegar a pensar que fueron menos duros para los prisioneros, pero no es verdad. El problema está en que la imagen que tenemos normalmente de un campo de concentración es la que nos ha llegado a través del cine y de los campos de exterminio nazis y, cualquier otro campo que tenga otra característica, parece que es un campo humanitario o un lugar de vacaciones y no es verdad”, afirma García. 

Las condiciones eran durísimas. Los detenidos, incluidos los heridos y los enfermos, se hacinaban en unas instalaciones que no estaban habilitadas para albergar a cientos de personas: “Deliberadamente o no y, debido a la masificación, la alimentación no era buena, no tenían ropa ni abrigo y la higiene era nula. La situación era terrorífica”, apunta Xulio García, quien añade que estos lugares no reunían las condiciones establecidas en los acuerdos de la Convención de Ginebra que España firmó en 1929. En ella se señalaba que el ejército tenía la obligación de cuidar y dar un tratamiento humanitario a los prisioneros bajo su custodia: “Según Ginebra, en aquellos campos ya se estaban cometiendo crímenes de guerra”, denuncia.


Afortunadamente, los campos de concentración de la capital cerraron su actividad el 25 de abril de 1939, cuando todos sus ocupantes habían sido clasificados y evacuados. Su destino: la condena a muerte, la prisión, los trabajos en las industrias militares del Régimen (Destacamentos penales, colonias penitenciarias militarizadas y talleres penitenciarios.)  o los llamados Batallones de Trabajadores, divididos en Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores, Batallones Disciplinarios de Trabajadores y Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores Penados.


Con respecto a los campos de la provincia, o bien desaparecieron directamente o se reconvirtieron en sedes de estos Batallones de Trabajadores Penados, como el de Jadraque, cuyos prisioneros se encargaron de la construcción del embalse de Pálmaces, o el de Sigüenza, dedicado a la reconstrucción de la Catedral. 

Según el portavoz del Foro por la Memoria, todo este despliegue “significa que el incipiente gobierno franquista gastó una cantidad ingente de recursos y de dinero únicamente para castigar y extender el castigo a estas personas. Consideramos que es importante y que hay que recordarlo”. 

Prisioneros de un Batallón de Trabajo en Sigüenza, en 1942//Imagen: laplazuela.net

Una moción de dignificación


En este sentido, el grupo municipal de Unidas Podemos en el Ayuntamiento de Guadalajara, presentó una moción ante el pleno celebrado el 29 de noviembre de 2019 con el objetivo de dignificar y rendir memoria y homenaje a las miles de personas de la provincia y de otros puntos de España que fueron prisioneros en los campos de concentración. 

En ella, se pedía instar a la Junta de Comunidades a instalar una placa dentro de la Escuela de Arte y habilitar un espacio de memoria en la Plaza Ceuta y Melilla “que recuerde que fue utilizado como campo de concentración franquista en el año 1939”. Asimismo, se proponía buscar fórmulas para que los alumnos de dicha Escuela pudieran participar en el proceso de creación de ese espacio con algún tipo de expresión artística. 

La moción fue rechazada con los votos desfavorables del Partido Popular, Vox y Ciudadanos, quienes consideraban, según consta en acta, que este hecho supondría reabrir viejas heridas, dividir a la sociedad y promover la confrontación. 


Lamentablemente, a día de hoy, los lugares que albergaron campos de concentración en la provincia continúan sin tener ningún signo físico de reconocimiento a los miles de hombres y mujeres que allí sufrieron lo indecible por luchar en defensa de sus ideales y que, guste o no, forman parte de la historia de este país y de esta provincia. Tanto como los del bando ganador.

Sello oficial del organismo que controlaba los campos//Imagen: Twitter Carlos Hernández, de su libro ‘Los campos de concentración del franquismo’.

Fuente:

https://eldecanodeguadalajara.com/index.php/news/2973/los-campos-de-concentraci%C3%B3n-franquistas-de-guadalajara-albergaron-a-cerca-de-19-000-presos-republicanos/?fbclid=IwAR0Y4aG-66xP6v7ccN3BTPd7oOSOaPvJT8yvmoa9ZGXAML1XkFq8QquKaFQ

Sus restos podrían encontrarse en las fosas del cementerio de Las Casas, en Soria, en cuya exhumación trabaja la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad desde el 29 de mayo.

Miembros de la familia de Enrique Bispo, miliciano desaparecido de la catedral de Sigüenza, siguiendo los trabajos en el cementerio de Las Casas. – FMGU

S. JIMÉNEZ

 9 DE JUNIO DE 2023

GUADALAJARA.- Foro por la Memoria de Guadalajara pide colaboración para localizar a los familiares de los milicianos desaparecidos en la catedral de Sigüenza en octubre de 1936, cuyos restos podrían encontrarse en el cementerio soriano de Las Casas, donde el pasado 29 de mayo la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad comenzaba a realizar una serie de catas y exhumaciones en unas fosas de la guerra civil.

Trabajos que abren una vía de esperanza para la localización, entre otros, de los cuerpos de los desaparecidos en la batalla de Sigüenza, que habrían sido trasladados allí en octubre de 1936 por las tropas franquistas.

Desaparecidos que, según las investigaciones llevadas a cabo desde Foro por la Memoria, serían 157, cuyos nombres habrían sido localizados en dos listas en 2011, las cuales fueron entregadas en 2013 al relator especial de desapariciones forzadas de la ONU, Daniel Dulitzky. Documentos por los que ahora el juzgado soriano que investiga los cuerpos aparecidos estos días en las fosas de Las Casas ha mostrado su interés, y van a ser aportados por la asociación memorialista guadalajareña.

Información que la ONU recogió, explican desde Foro por la Memoria de Guadalajara, lo cual “supuso un importante paso, pues se trata de pruebas de un caso flagrante de desapariciones forzosas, aunque también recordó entonces que es el Estado español el encargado de investigar estas desapariciones”.

Y es que tras la aparición el pasado 29 de mayo de los primeros restos humanos con signos de muerte violenta, la asociación soriana encargada de le excavación daba cuenta al juzgado de guardia, cuyo titular se personaba en el lugar para hacerse cargo de las diligencias.

Según explican desde Foro por la Memoria de Guadalajara, se trata del quinto caso en la provincia de Soria en el que tras la aparición de fosas de la guerra civil se practican diligencias judiciales, lo que supone “una novedad” con respecto a lo que ocurre en exhumaciones del mismo periodo en otros lugares de España, al descartarse en la mayoría de los casos la intervención judicial.

Respecto a la batalla de Sigüenza, la asociación recuerda que fue uno de los episodios más importantes de los primeros meses de la Guerra Civil. “El 15 de octubre de 1936, tras un asedio de varios días, las tropas franquistas concluyeron la ocupación militar de Sigüenza y detuvieron a numerosos prisioneros republicanos que se hallaban resistiendo o refugiados en la catedral”, señalan. Su número y destino ha sido objeto de diversas especulaciones hasta que fueron encontrados los datos que ahora se han ofrecido al juzgado de Soria.

En este sentido, apuntan cómo “la práctica totalidad” de los estudios publicados sobre este episodio se centra principalmente en los aspectos militares o tácticos, “ignorando la represión franquista y especialmente la llevada a cabo contra los resistentes en la catedral, que todavía hoy es desconocida en gran parte a pesar de los años transcurridos”.


Por ello desde Foro por la Memoria se pide colaboración para tratar de localizar a familiares de estos prisioneros desaparecidos, procedente de Sigüenza. Así invitan a quienes puedan aportar datos o quieran solicitar información, a ponerse en contacto con ellos a través del correo electrónico: foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

Fuente:
https://periodicoclm.publico.es/2023/06/09/foro-memoria-guadalajara-pide-colaboracion-localizar-familiares-milicianos-desaparecidos-siguenza/


Guadalajara, 8/5/2023.- FMGU.- Hoy 8 de mayo en el Día del Exilio, (fijado en la nueva Ley de Memoria Democrática), recibimos en Guadalajara la visita de los compañeros René Dangin-Gutiérrez y Elisabeth Dangin, del Centro Cultural Español de Rennes, (Bretaña), y juntos hemos visitado el memorial de los 977 fusilados por la dictadura franquista en el cementerio de Guadalajara. Gracias a los exiliados, la España democrática ha participado en la victoria del 8 de mayo de 1945. Gracias a sus descendientes, como René su memoria es preservada. Una vez más comprobamos cómo nuestras autoridades son incapaces de cumplir la ley que ellos mismos han promulgado.


Aujourd’hui, 8 mai, Jour de l’Exil, (fixé dans la nouvelle Loi de Mémoire Démocratique), nous avons reçu à Guadalajara la visite des camarades René Dangin-Gutierrez et Elisabeth Dangin, du Centre Culturel Espagnol de Rennes, (Bretagne) , et ensemble Nous avons visité le mémorial des 977 fusillés par la dictature franquiste dans le cimetière de Guadalajara. Grâce aux exilés, l’Espagne démocratique a participé à la victoire du 8 mai 1945. Grâce à leurs descendants, comme René, leur mémoire est préservée. Une fois de plus, nous voyons combien nos autorités sont incapables de se conformer à la loi qu’elles ont elles-mêmes promulguée.

foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

Vladimiro Relaño en 2019 en Guadalajara. Foto: FMGU


FMGU- 29 abril de 2023.- El pasado miércoles 26 de abril ha fallecido a los 85 años en Barcelona nuestro camarada Vladimiro Relaño, hijo del secretario y fundador del PCE de Guadalajara, Vicente Relaño, torturado y asesinado por los esbirros de la dictadura en 1943.

Vladimiro es hijo tambien de Isabel Sacristán, otra gran luchadora que sufrió a su vez una persecución política con una condena de 12 años y un día:

Vladi nos visitó en Guadalajara dos veces, la primera en 2012, con motivo de la publicación de nuestro libro “La represión franquista en Guadalajara”, en compañía de nuestra socia y prima suya Isabel Hernando, Fue además un feliz reencuentro con su viejo amigo Fausto Canales,
https://memoriaguadalajara.es/2012/02/05/150/

La segunda y última vez que nos visitó fue en 2019, para honrar a su padre asesinado Vicente Relaño, Y con motivo de esa visita recorrimos con él y su hermana Isabel los lugares de memoria de Guadalajara, especialmente el cementerio, donde le dimos un merecido diploma con la propuesta de “La medalla de la Libertad”, al pie de la fosa de su padre. En 2014 él mismo entregó un diploma en Barcelona a otro veterano, Francisco Mayoral, que había sido secretario de organización de la JSU de Guadalajara.

Honraremos la memoria de tu padre y la tuya propia, pues fuiste un ejemplo siempre de amor filial, fraternidad y solidaridad.

Que la tierra te sea leve querido Vladi,
foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com



Ver también:

Visita y homenaje a Vladimiro Relaño en 2019
https://memoriaguadalajara.es/2019/10/11/visita-a-guadalajara-de-vladimiro-hijo-de-vicente-relano-asesinado-en-1943-por-el-franquismo/

Visita de Vladi en 2012
https://memoriaguadalajara.es/2012/02/05/150/

Homenaje a Francisco Mayoral en 2017
https://memoriaguadalajara.es/2017/03/30/en-recuerdo-de-francisco-mayoral-ex-militante-de-jsu-de-guadalajara-1920-2017/

Colocación de placa de homenaje a Vicente Relaño
https://memoriaguadalajara.es/2020/06/25/en-recuerdo-de-vicente-relano-secretario-gral-pce-de-guadajara-1907-1943-colocada-lapida-en-su-enterramiento-junio-de-2020/

Evelio Sánchez-Largo: “La represión franquista fue criminal”
Entrevista a este líder obrero, aficando en Guadalajara, para que nos relate su experiencia. Durante la dictadura fue detenido 22 veces y llegó a ser torturado por «Billy el Niño».

Una imagen  histórica de Evelio Sánchez-Largo.

Una imagen histórica de Evelio Sánchez-Largo.

Está en la ochentena. Sin embargo, rebosa vitalidad. Es testimonio directo de la historia reciente de España. Llegó a conocer a Marcelino Camacho, con quien fundó la Comisión Obrera del Metal de Madrid, una de las primeras del país. Evelio Sánchez-Largo mantuvo con él contactos sindicales y políticos, debido a su doble militancia en el PCE y en CC.OO. De hecho, su compromiso le llevó a estar 22 veces detenido durante la dictadura. Incluso, fue torturado por «Billy el Niño», uno de los peores componentes de la policía franquista. Dclm.es ha querido hablar con Sánchez-Largo para que nos relate su experiencia. Todo un lujo.

Evelio, ¿por qué decidió tomar la militancia comunista?

Mi vida, desde niño, ha sido muy agitada como consecuencia de mis circunstancias familiares. Mi padre estuvo en la cárcel, por lo que mi madre y yo tuvimos que sufrir penurias para salir adelante. Por tanto, cuando tuve uso de razón fui consciente de que el régimen franquista nos estaba perjudicando muy seriamente.

Así, cuando comencé a trabajar observé la explotación que existía hacia los asalariados. Ante esto, decidí integrarme en el Partido Comunista, que era la única organización que existía para defender los intereses de la clase proletaria. Me afilié con el fin de mejorar la situación general de los obreros, entre los que yo me encontraba…

¿Cuándo comenzó su implicación política?

Tomé la militancia en la clandestinidad, en 1960, durante la dictadura de Franco. En ese momento yo estaba trabajando en la metalurgia, en la empresa Barreiros, domiciliada en Madrid. Allí estuve durante seis años, destacando en la defensa de los compañeros. Como consecuencia, decidieron despedirme porque –según Eduardo Barreiro, dueño de la compañía– yo era una persona incómoda, un agitador que perjudicaba sus intereses…

Durante este periodo, y hasta la muerte de Franco, ¿cómo fue su pelea en contra de la dictadura?

Seguí participando en las luchas obreras. De hecho, me incluyeron en una lista negra que diseñó el franquismo para que no nos dieran trabajo a los que éramos de izquierda. Por tanto, allí donde solicitábamos ocupación, nos rechazaban. Y así sucesivamente hasta 1975… A pesar de esta situación, no dejé de participar en diferentes manifestaciones. Llegamos a organizar el movimiento obrero a todos los niveles. Queríamos defender nuestros derechos.

¿Qué recuerdos mantiene de la creación de CCOO?

Junto a otros compañeros, como Marcelino Camacho o Julián Ariza, formé parte de una Comisión en Madrid. Y ante el desarrollo que estaba teniendo el movimiento obrero en España, decidimos legalizarla. Firmamos un documento y lo presentamos en el Registro. A las pocas horas, y como resultado de esta acción, todos los signatarios fuimos detenidos.

Éramos conscientes de que aquello podía pasar, pero queríamos que la lucha de los trabajadores se regularizara para, de esta forma, poder luchar contra el sistema y –también– contra el sindicato vertical, que era opresor y no favorecía los intereses de los asalariados. Por tanto, teníamos que crear una organización de clase para defender nuestros intereses.

Y esta Comisión, ¿tuvo buena acogida entre los trabajadores?

Fue apoteósica, porque el movimiento obrero ya existía. Lo que necesitaba era una entidad que estructurara y canalizara las demandas que se venían produciendo. Es cierto que existía el sindicato vertical, pero no nos representaba. Por tanto, cuando apareció esta Comisión, tuvo muy buena acogida.

Ha comentado que sufrió varias veces la represión franquista. ¿Llegó a pasar por la Dirección General de Seguridad de la dictadura?

Estuve detenido 22 veces. En algunos casos me soltaban a las pocas horas. Pero, en otros, permanecí apresado mucho más tiempo. Incluso, en dos ocasiones estuve 19 días incomunicado, torturado y maltratado, como la mayoría de la gente que pasaba por allí…

Además, fui procesado por propaganda ilegal. Me pedían seis meses de prisión, pero no entré en la cárcel porque era la primera vez que me encausaban. Sin embargo, el resto de las ocasiones sufrí reclusiones preventivas en Carabanchel, junto a Marcelino Camacho, Julián Ariza, Peinado… Es decir, con todos los dirigentes del movimiento obrero de la época.

¿Cómo calificaría usted la persecución franquista?

Se trataba de una represión criminal. Había un grupo de matones, encabezados por Saturnino Yagüe, director general de Seguridad, que solamente querían obtener los datos necesarios para desarticular el movimiento obrero. Y para conseguirlos, utilizaban la violencia.

Personalmente, tuve que aguantar torturas, pero no delaté a ningún compañero. Como consecuencia, sufrí mucha coacción. No obstante, me queda la satisfacción de que, al menos, nadie fue a la cárcel por mi culpa. Pero en manos de aquellos torturadores murieron muchas personas, debido a la crueldad de la que fueron víctimas…

Uno de estos represores fue Antonio González Pacheco, conocido como «Billy El Niño». ¿Usted lo llegó a conocer?

Desgraciadamente, sí. Se trataba del niño bonito de la Dirección General de Seguridad. Recuerdo que mientras me agredían los miembros de su destacamento, siempre aparecía él. Y lo hacía bajo el prisma del salvador. Pretendía que yo confiara en su persona y le diera los datos que deseaba. Pero como no era así, terminaba empleando la violencia conmigo. Este personaje era siniestro. Su grupo me torturó durante 19 días seguidos…

En su entorno más próximo, ¿cómo vivieron sus detenciones y persecuciones?

Con muchas dificultades, porque la única persona de izquierdas de mi familia era yo. Y no entendían mi dedicación a la política, sobre todo conociendo las consecuencias a las que me podía enfrentar. Consideraban que muchas veces les abandonaba por mi entrega política y sindical. Pero yo intentaba convencerles de que todo aquello lo hacía también por ellos y por el resto de trabajadores. Al final mi mujer lo entendió. Sufrió mucho por las visitas de la policía a mi casa de madrugada, por los cacheos…

Su compromiso, ¿de dónde le viene? ¿De su familia?

Mi padre no era un hombre político. Acabó en la cárcel por una denuncia en su contra interpuesta por una vecina. La demanda decía que había sido el abanderado de la República cuando este sistema era legal. Y como en la dictadura valía cualquier cosa, le llevaron a prisión.

De esta forma, cuando comencé mi actividad sindical tuve la oposición de mis progenitores. Me mostraban los riesgos que conllevaba esta decisión. Sobre todo, durante el franquismo. Ante esto, yo les respondía: «sé dónde estoy y sé lo que quiero. Por tanto, voy a ir a por ello».

Era consciente del peligro que corría. Me podían despedir del trabajo, detenerme, torturarme e, incluso, matarme… Pero era algo que tenía muy claro. Si no lo realizábamos nosotros, ¿quién lo iba a hacer? Antes se habían comprometido más personas. Y, después, lo harían otras. Mis padres no lo entendieron, pero seguí adelante.

¿Usted cree que el sistema parlamentario actual debería hacer más esfuerzos para recordar lo que supuso la dictadura y su represión?

¡Por supuesto! Hay muchas cosas que se podrían mejorar. No luché lo que luché ni arriesgué lo que arriesgué para conseguir la democracia que tenemos actualmente. Me impliqué para alcanzar algo más, porque –en definitiva– los trabajadores siguen estando explotados. No se ha logrado todo lo que se pretendía cuando yo me incorporé a la lucha obrera.

En cualquier caso, soy consciente de que ha habido dificultades. Durante la clandestinidad decía lo mismo. Y todavía hoy lo mantengo: «es muy complicado conseguir la democracia, pero es más difícil mantenerla». Tenemos al enemigo enfrente, que guerrea mucho, al igual que nosotros. Unos por una causa y, los otros, por otra…

Por Julito Martínez

Fuente: https://www.dclm.es/noticias/143271/evelio-sanchez-largo-la-represion-franquista-fue-criminal

FMGU.- Informamos de la triste noticia del fallecimiento de nuestro compañero Domingo Bartolomé Pinar, colaborador del Foro por la Memoria en Sigüenza (Guadalajara). Domingo, ferroviario de profesión, fue concejal de Izquierda Unida en Sigüenza hasta 2019. Militante del PCE y de CCOO, Un luchador incansable, Domingo siempre estaba dispuesto para ayudarnos y acompañar a famliares y ejerció de anfitrión en varios actos de nuestra asociación, pues era un gran recopilador de la memoria histórica en Sigüenza,
Que la tierra te sea leve, compañero

Domingo Bartolomé, en 2016 acompañado de dos familiares de desaparecidos de la catedral de Sigüenza, Foto: FMGU

Foto propiedad de Paco Naranjo, de CCOO
Marzo de 1985, Entrega en deposito al Museo Ferroviario de RENFE, de un cuadro que nos pinto Rafael Alberti para el Congreso del Sector Ferroviario de CCOO, celebrado en Cádiz. De izquierda a derecha: Manuel Fernandez Aller, Paco Naranjo, Paco Caballero, Miguel Zurdo, dos directivos del Museo y Domingo Bartolome.


RESTAURADO EL MEMORIAL DE GUADALAJARA.
Recolocadas las placas individuales de homenaje a las victimas del franquismo.
 
 


Guadalajara, 09/10/2022.- El monumento memorial dedicado a las víctimas de la dictadura franquista que fue inaugurado hace un año en el Cementerio Municipal de Guadalajara, ha sido restaurado, tras los desperfectos accidentales que había sufrido en meses pasados.

El monumento, que contiene los nombres de 977 víctimas mortales de la dictadura franquista inhumadas en diversos espacios del cementerio, sufría algunos daños desde el pasado mes de abril, por causas ajenas al ayuntamiento, y estaba en proceso de restauración.

El pasado 1 de noviembre, fecha en que tiene lugar un importante homenaje a las víctimas, pudo ser visitado por centenares de personas.

Miembros del Foro por la Memoria de Guadalajara hemos recolocado además, algunas placas de homenaje individual que familiares habían solicitado para ese espacio en los últimos años y que habían sido retiradas momentáneamente para no ser dañadas durante las obras. Placas individuales dedicadas a víctimas del franquismo han sido colocadas por familiares en varias zonas del cementerio desde la recuperación de la democracia en 1977. Las placas recolocadas por el Foro lo han sido a petición de sus familiares en el lugar donde fueron asesinados y enterrados sus seres queridos, tal y como está registrado en el libro de enterramientos municipal y tal y como les había sido autorizado. Tal es el caso de la placa dedicada al maestro de Illana Cesareo Valdés, fusilado el 13 de mayo de 1940, y que había sido colocada por su nieto, también maestro, y residente en Estados Unidos, acompañado de miembros del Foro y de su sindicato, UGT.
Han ayudado en la recolocación, José Morales, concejal de Unidas Podemos, Alfredo Vicente Ruano, portavoz de Podemos en Guadalajara (ambos socios del Foro por la Memoria) y Daniel Touset, Coordinador provincial de Izquierda Unida.

Fotos. Xulio García/Foro por la Memoria