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FOSAS COMUNES DEL FRANQUISMO

El bloqueo institucional de la memoria histórica: el caso de Timoteo Mendieta

La plataforma Fíltrala publica los documentos por los que el Ayuntamiento y el Juzgado de Instrucción Número 1 de Guadalajara esquivan la orden de la jueza Servini de exhumar la fosa en la que Timoteo Mendieta fue enterrado en 1939 tras ser ejecutado.

Julián Vadillo DIAGONAL. 03/02/15 · 8:00

Asunción Mendieta Ibarra tiene 89 años. El pasado año 2014 se trasladó junto a su hija, Ascensión Vargas Mendieta, hasta Argentina para testificar delante de la jueza María Servini. ¿La razón? Denunciar la muerte de su padre, Timoteo Mendieta Alcalá, acaecida el 16 de noviembre de 1939 en el Cementerio Municipal de Guadalajara.Timoteo fue fusilado ese día tras un proceso que se llevó contra él en Guadalajara el 11 de septiembre de 1939. ¿Su delito? Haber sido leal a la República y haber sido integrante de organizaciones sindicales.

La jueza María Servini no lo dudó. Amparándose en un exhorto (petición de diligencias entre juzgados) pidió la exhumación de los restos de Timoteo Mendieta Alcalá, que reposan en la Fosa número 2 del Cementerio de Guadalajara. Así lo cursó a las autoridades competentes de la zona. Y lo que parece que tendría que ser una razón de justicia universal, una petición tan simple como la devolución de un cadáver, no ha sido posible.

Una vez que la jueza Servini emite la orden de exhumación, la misma se hizo llegar al Juzgado Núm. 1 de Guadalajara. El juzgado la remitió a su vez al Ayuntamiento de la ciudad para que facilitara un informe sobre el lugar donde está enterrado Timoteo Mendieta.

El Ayuntamiento, en un informe de cuatro hojas, explica la ubicación de las fosas, el número de personas enterradas en la misma fosa que Timoteo, el precio de la inhumación, etc. Diagonal ha tenido acceso a este informe a través de Fíltrala,plataforma en la que participa junto a eldiario.es, La Marea y Mongolia. El informe hace referencia a un documento conservado en el Archivo Municipal con fecha del 17 de noviembre de 1939 en el que se detalla que Timoteo fue enterrado en el patio 4º y fosa número 2 del cementerio civil de la localidad, también publicado por Fíltrala..

El informe, fechado el 27 de junio de 2014 y remitido al Juzgado de Instrucción Número 1 de Guadalajara, explica que la fosa en la que fue enterrado Timoteo es una fosa común cuyo primer enterramiento data del 16 de noviembre de 1939 y el último el 9 de septiembre del mismo año. En la fosa se enterraron, según consta en el informe, 22 o 23 personas ejecutadas por el Juzgado Especial de Ejecuciones, según los distintos registros.

Fíltrala también ha publicado la resolución del juzgado en respuesta al informe del Ayuntamiento. En la providencia, fechada el 30 de octubre de 2014, el juzgado afirma que hizo una “inspección ocular” en el cementerio por la que concluye que la información remitida por el Ayuntamiento es incorrecta y que “no se sabe con exactitud donde puede estar la fosa”. Por ello decide “dejar sin efecto la ejecución de la exhumación del cadáver de D. Timoteo Mendieta Alcalá, debido a que la inspección ocular realizada, y de las manifestaciones efectuadas no queda acreditado fehacientemente que en la fosa nº 2 del patio 4 del Cementerio de Guadalajara, se encuentre el cuerpo sin vida de D. Timoteo Mendieta Alcalá, ya que no se puede determinar con exactitud en qué lugar puede estar situada la fosa y cuanto terreno abarca esta”.

La resolución ase puso en conocimiento de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina y de la propia jueza María Servini.

Las razones esgrimidas tanto por el Ayuntamiento como por el Juzgado de Guadalajara reducen una petición de defensa de los derechos humanos y de crímenes contra lesa humanidad a un asunto puramente administrativo. Según asegura a Diagonal Xulio García Bilbao, del Foro por la Memoria de Guadalajara, “la ubicación de la fosa es perfectamente correcta. Las razones que esgrimen Ayuntamiento y Juzgado son sólo una excusa para dejar sin efecto la petición”. “El mismo Ayuntamiento que dice ahora no saber la ubicación de Timoteo, autorizó en su día la colocación de una placa en su tumba. Es una contradicción”.

“El mismo Ayuntamiento que dice ahora no saber la ubicación de Timoteo, autorizó en su día la colocación de una placa en su tumba. Es una contradicción”

Un Ayuntamiento reincidente

Las organizaciones memorialistas, políticas y sindicales afirman que no es la primera vez que el Ayuntamiento de Guadalajara ha incurrido en polémicas relacionadas con la memoria histórica. Las organizaciones memorialistas, políticas y sindicales de la ciudad de Guadalajara llevan años trabajando para resarcir a las víctimas del franquismo y se han topado siempre con el “ninguneo de las autoridades municipales”, señalan.

Hace años que la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) de Guadalajara pidió un cambio en el callejero de la ciudad y de la provincia, pero el Ayuntamiento, lejos de hacerlo, ha seguido manteniendo un callejero repleto de militares golpistas. Tan solo la llamada Plaza de los Caídos por Dios y por España varió su nombre por la de Plaza de los Caídos, aduciendo el Ayuntamiento que así aglutinaba a todos los caídos de ambos bandos. Una decisión que generó la protesta tanto de la CNT local como de Izquierda Unida, que se sumó a la petición de variación de callejero.
Prueba del registro de la inhumación de Mendieta. | Filtrala

 

En el cementerio municipal existen dos espacios donde se ubican los restos de los fusilados. Una de esas partes fue rehabilitada por los familiares de las víctimas en los años 80 con sus propios fondos. Pero otra parte, una enorme fosa donde se ubican gran cantidad de estos cadáveres, ha sido uno de los caballos de batalla del Foro por la Memoria de Guadalajara. El Ayuntamiento ha desoído repetida veces las peticiones del Foro para adecuar la zona y darle reconocimiento a los fusilados. Por el contrario el Ayuntamiento emprendió medidas propias y colocó una placa que no dejó satisfecha a ninguna de la fuerzas sindicales, políticas y memorialista que reclaman el reconocimiento de las personas ejecutadas por la dictadura.

Guadalajara, una provincia azotada por la represión franquista

En el año 2010 Carlos Paramio Roca, Pedro Alberto García Bilbao y Xulio García Bilbao publicaron La represión franquista en Guadalajara. Desde ese momento esta obra se ha convertido en la referencia para valorar de una forma cuantitativa, pero también cualitativa, la dimensión de la represión en esta provincia. Este trabajo, pendiente de actualización, cifra la represión en 6.377 personas de las cuales 1.262 fueron ejecutadas (202 por causas de padecimiento en prisión). Los alcarreños represaliados por el nazismo también tienen cabida como represión franquista, pues fue la dictadura quien sentenció en realidad a aquellos militantes.

En las páginas de este libro encontramos la historia de Timoteo Mendieta Alcalá. De profesión carnicero y yesero, natural del alcarreño pueblo de Sacedón, Timoteo Mendieta fue presidente de la UGT en su localidad. En Sacedón sufrió los ataques de los sectores de derecha durante la República. Al finalizar la Guerra Civil, Timoteo fue detenido y trasladado a Guadalajara. Juzgado el 11 de septiembre de 1939, fue sentenciado a muerte. Fue fusilado el 16 de noviembre de 1939 en el Cementerio de Guadalajara.

Timoteo no es el único que está en la fosa que Servini pedía exhumar. Junto a él hay 21 personas más, de los cuales cinco son también de Sacedón. Son Eusebio Viñas Ibarra, teniente del Ejército Popular de la República, de profesión jornalero y afiliado también a la UGT; Tomás y Manuel Escamilla Rebollo, campesinos y afiliados a la JSU; Castor Mercado Molada, de profesión jornalero; Valentín Alcantarilla Mercado, también jornalero; Ciriaco Écija Buendía, de profesión labrador y militante del PCE y de la UGT; y Ángel Ardiz Gil.

Junto a estos sacedonenses también están en esa fosa el jornalero Sabas López Tomico, Antonio Sierra Olivo, Juan Martínez Vivar, Pedro Parra Toledo, Fidel Serrano Mayor, Isidoro Lozano Moreda, Isidro Expósito Delgado, Feliciado Fernández Manzanares, Tomás Vicente Lorente, Ricardo Martínez López, José Rodríguez García, Jesús Barriopedro Santamaría, Julio Verges Garcia y Martina García Alcalde. Todos ellos jornaleros, integrantes de las organizaciones del Frente Popular y fusilados entre el 16 de noviembre de 1939 y el 9 de marzo de 1940. La fosa común número 2 del cementerio dejó de utilizarse el 9 de septiembre de 1940.

La lectura que se extrae de este caso y de los acompañantes de Timoteo en la fosa es que en su mayoría eran trabajadores del campo. En el caso de Martina la profesión que se marca es “sus labores”, un genérico para los represores franquistas con el que se ocultaba su verdadero trabajo y su vinculación al movimiento obrero. Todos ellos fueron fusilados por pertenencia a organizaciones del Frente Popular en ese genérico eufemístico de “auxilio o exaltación a la rebelión”. Los rebeldes juzgando por “rebeldía” a los defensores de la legalidad.

Asunción Mendieta ha pedido verdad, justicia y reparación para Timoteo Mendieta Alcalá. Una reivindicación que se tiene que hacer extensible a todos los represalidados. El Ayuntamiento y el Juzgado de Guadalajara niega ese derecho universal contemplado en la Declaración Universal de Derecho Humanos. Las víctimas del franquismo siguen olvidadas en la fosas y las cunetas.

 Canuto Pedro Marcos Centenera, veterano militante de la CNT. 

 Ha fallecido a los 92 años de edad.  Fue enterrado el pasado dia 10 de octubre.

Crónica y fotos: Xulio Garcia Bilbao

Canuto, al poco de alistarse en la 49 Brigada Mixta.

Pedro, como le llamaba su familia, fue primero miliciano en el Batallón Rosemberg, y posteriormente soldado de la 49 Brigada Mixta, ambas unidades creadas en Guadalajara.  Posteriormente fue sargento de tanques, hasta el final de la guerra. Tras la contienda estuvo preso en un Batallón penal en Teruel.  

Su hermano de Emiliano Marcos Centenera, militante como él, de la CNT, fue fusilado en marzo de 1940. 

Nos ha dejado un gran luchador. Le despedimos en el cementerio de Guadalajara rodeado de banderas rojinegras. Ha sido enterrado junto a su hermano en el cementerio civil de Guadalajara.  El féretro, cubierto con una bandera de la CNT y otra republicana, fue transportado a hombros por militantes de la CNT. Julián Vadillo Muñoz le dedicó unas palabras en nombre de la central anarcosindicalista y del Foro por la Memoria. 

Entierro de Canuto, llevado a hombros por sus compañeros de CNT y acompañado por su viuda y familiares.

Echaremos de menos a este querido compañero.  Que la tierra te sea leve.

Entrevista en video realizada a Canuto por el Foro por la Memoria (Fragmento)

http://www.youtube.com/watch?v=mqnxxmAYy5M

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Artículo del periódico CNT de noviembre de 2009

Seré anarquista toda la vida” Una militancia anarquista en Guadalajara

Canuto Pedro Marcos Centenera

Cronica: Julián Vadillo Muñoz

Fotos: Xulio Garcia Bilbao

Son 90 años los que jalonan la vida de este anarquista. Pelo blanco, mirada alegre y muy dicharachero. Sentado en su sofá y junto a sus dos muletas, pues hace unos años que las piernas le dan la lata a la hora de caminar. Pero a medida que se conversa con él se ve que las ganas de luchar y la confianza en un presente y futuro libertario no las han aniquilado toda la represión y las desgracias que ha tenido en su vida.

Canuto Pedro Marcos Centenera (aunque a él le gusta que le llamen Canuto) nació en  Guadalajara un 19 de enero de 1920. Sus padres, cercanos a la UGT, eran originarios del pueblo guadalajareño de Tórtola de Henares. Recuerda su infancia, que fue de mucha necesidad, hambre y miseria. La vida de la España del momento era muy difícil. Con apenas 8 años tuvo que empezar a buscarse la vida: daba de comer a los cerdos, recogía leña del monte, etc. No había derecho para la educación de los pobres. Siempre fue un aficionado a las vaquillas y al toreo y recuerda como jugaba con sus amigos en el barrio de El Chorrón.

Canuto (de pie), junto a otro compañero, en el invierno de 1936.

Su vinculación a la CNT viene ya en los años republicanos, cuando contaba con unos 14 años. Y fue por influencia de su hermano, Emiliano Marcos Centenera, que fue uno de los impulsores del sindicato en la capital alcarreña. Recuerda como en aquel tiempo la gente estaba mucho más unida, como en las manifestaciones la UGT y la CNT iban de la mano. Como el anarcosindicalismo impulso una pequeña escuela en San Estaban. Allí tenían una amplia biblioteca donde pudieron leer a los clásicos.

Al sublevarse los militares contra la República tiene que salir hacía El Clavín (una zona de Guadalajara) Recuerda como se refugiaron los militares en el Alcázar y un primo suyo, militar republicano, informa a las fuerzas leales a su llegada a Guadalajara. Ortiz de Zárate, el militar rebelde de Guadalajara, es ejecutado por las fuerzas leales.

Canuto se enrola en las milicias y el 2 de agosto parte con el Batallón Rosemberg hacia Sigüenza. Retroceden por la pérdida de la ciudad de El Doncel. Tras la militarización forma parte de la 49 Brigada Mixta, que era mayoritariamente comunista. Entra en combate en la batalla de Guadalajara, si bien no está en el epicentro de la lucha, ya que su unidad estaba más cerca de Jadraque.

Tras la Batalla de Guadalajara pasan a Don Benito, donde la sed corría a toda la tropa. Un teniente  comenzó a beber agua y al querer hacer lo mismo Canuto, el teniente se la quita. Ni corto ni perezoso Canuto le asesta un cabezazo al teniente. Aprovechan ello para darle la baja por menor de edad.

Vuelve a Guadalajara pero se vuelve a enrolar y le manda a Archena (Murcia), a la Academia de Fuerzas  Blindadas. Allí estuvo mes y medio instruido por profesores soviéticos. Salen para Nules, pero les  sorprende el corte que la zona republicana tiene a la altura de Vinaroz. La salida se hace pues a Extremadura. En eso Canuto asciende en el Ejército Popular de la República y alcanza el grado de sargento.

El final de la Guerra le coge en Levante y trata de ir a Valencia primero y luego a Alicante para partir al exilio. Al estar atrapados va hacia Almansa. Una frase de Canuto es conmovedora: No se puede expresar con palabras cuando vi el primer Tercio y la bandera de los sublevados. La Guerra se ha perdido. Fue retenido y agredido, pero pudo escapar. Llega hasta Aranjuez. Allí se encuentra con su paisano Agustín Yela. Recuerda el hambre que pasó.

A su vuelta a Guadalajara comienza el calvario de Canuto. La represión se comienza a cebar con los elementos que han luchado al lado de los leales. Y ellos son anarquistas. Un tío suyo es ejecutado. Pero quizá la muerte más sentida para Canuto fue la de su hermano Emiliano. El 9 de marzo de 1940 es ejecutada la pena de muerte que sobre el pesada. Estaba preso en Guadalajara. Fueron a llevarle comida y le dijeron que lo habían trasladado. Preguntó donde, pero no obtuvo respuesta. Canuto sabía que lo habían matado. Baja al cementerio y le dicen que allí no está.

Emiliano Marcos Centenera, hermano de Canuto asesinado el 9 de marzo de 1940, en las tapias del Cementerio de Guadalajara, a los 25 años. Era soldado de aviación y dirigente de la CNT

Sube al Ayuntamiento de Guadalajara y le dicen que efectivamente ha sido ejecutado esa mañana y que su cuerpo está en el cementerio. El dolor que sentía no se podía expresar. Va a recoger dinero para poder comprar un caja para su hermano. Se lo facilita su novia (hoy su compañera). Reconoce a su hermano. Recuerda de forma triste (y que todavía nos llena de rabia) como cuando enterraban a Emiliano, el cura y los falangistas de Guadalajara se reían. Después de esto ¿hace falta preguntar para qué sirve la memoria histórica?

Placa dedicada por Canuto a su hermano asesinado en 1940: Fue varias veces vandalizada por fascistas y restaurada por Canuto.

Aun así Canuto esta un año tras la Guerra en Guadalajara. Es movilizado y, al estar fichado por anarquista, lo llevan a Teruel, a un Batallón de Trabajadores. En Teruel estuvo 2 años, con más de 1000 guadalajareños. Allí conoció a otros anarquistas. Uno, que aun vive en Francia, todavía conserva su amistad. Y me mostró fotografías de aquel momento.

Canuto ( señalado con un circulo) durante su estancia en un batallón de castigo en Teruel, como muchos jovenes defensores de la República que tuvieron que además hacer la mili castigados en batallones penales

Vuelve a Guadalajara y se coloca como camarero. Luego pasa a trabajar en la construcción. Recuerda como los falangistas le insultaban y escupían. Le dijeron que le iban a hacer lo mismo que a su hermano. Los falangistas hicieron que Canuto durmiera más de una noche en el campo.

Siguió manteniendo contacto con miembros de la CNT alcarreña. Recuerda como en 1942 detuvieron a unos cuantos. Se salvó por poco de quema. Aun así son años de terror y miedo. Eso paralizó cualquier intento de reestructurar nada.

Cuando murió Franco sintió alegría. Pero no tanta por verle morir en la cama. Como todos los represaliados soñaban con derribar al dictador en vida y que diera explicación de su criminal conducta contra la humanidad.

Participó de la reestructuración de la CNT. Pero todavía le atenazaba el miedo de la dictadura, por lo que su compromiso no fue tan alto.

Este anarquista de 90 años sigue fiel al ideal. Considera que la democracia no tiene seriedad. Cree que hay una falta de escrúpulos en los sindicatos y que tan solo se salva la CNT. Las opiniones del PP le enfadan muchísimos. Son los neofranquistas llenos de corrupción.

Cuando hace unos años retiraron las estatuas de Franco y José Antonio Primo de Rivera de Guadalajara (campaña que estuvo impulsada por la CNT) sintió alegría. ¿Cómo no la iba a sentir, si de las calles alcarreñas desaparecían el ejecutor de su hermano (y de tantos miles de compañeros) y el inductor ideológico de esos crímenes?

Canuto, acompañado de sus familiares, una de las últimas veces que acudió al Primero de Mayo

Su solución sigue estando en el anarquismo. En él ve la única salida en nuestra sociedad. Por ello cree que tenemos que dar más de sí. Su opinión es que hay que afearles la actitud a CCOO y UGT

Seré anarquista toda la vida” sentencia. Y nosotros contigo, compañero.

http://www.memoriaguadalajara.es/

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “DURÓN EN LA MEMORIA (1936-1939)

 

 

Durón (Guadalajara), día 1 de septiembre de 2012.

Nueva publicación del Foro por la Memoria de Guadalajara . ‘Durón en la memoria 1936-1939.’De nuestro compañero Carlos Paramio. Impresionante trabajo documentadísimo sobre los acontecimientos ocurridos en Durón durante la guerra y posguerra.

Carlos Paramio Roca es miembro del Foro por la Memoria de Guadalajara y coautor de “La represión franquista en Guadalajara” (2010), en colaboración con Pedro A. García Bilbao y Xulio García Bilbao. El libro fue prologado por Mirta Núñez Díaz-Balart

El acto de presentación de este nuevo libro del Foro por la Memoria de Guadalajara tuvo lugar en el Centro Social de Durón, y corrió a cargo de la Bibliotecaria de la locakidad Carolina Delgado y el presidente del Foro por la Memoria de Guadalajara y prologuista de la obra, Pedro A. García Bilbao. Al acto asistió numeroso público.

 

http://www.silente.eu/CF/?p=130

http://www.memoriaguadalajara.es/

El autor, Carlos Paramio, (dcha) conversa con el presidente del Foro por la Memoria, Pedro García, antes de la presentación.

Pedro Garcia, Carlos Paramio y Carolina Delgado al inicio del acto.

El salón del centro Social de Durón durante la presentacion.

La presidenta de Honor del Foro por la Memoria de Guadalajara, Emilia Cañadas (izda), asisitió, junto a otros miembros del Foro, a la presentación. Emilia, hija del alcalde fusilado de Guadalajara Antonio Cañadas, fue citada varias veces para agradecer su presencia en el acto.

P. Carlos Paramio Roca, junto a un ejemplar de su libro.

El autor firma ejemplares de su obra

Militantes del Foro por la Memoria de Guadalajara asistentes a la presentación, rodeando al autor

 

 

 

 

 

 

 

 

13 de Mayo
HOMENAJE A LAS VICTIMAS DEL FRANQUISMO y del NAZISMO

13 de Mayo 2012. 12.00 horas

Cementerio de Guadalajara

Fosa Común. (Patio 4º)

 

Mayo es el mes en el que toda Europa celebra la victoria sobre el nazismo en el que se recuerda a las víctimas del fascismo. Guadalajara fue una de las primeras ciudades europeas bombardeadas por la aviación nazi. Vencida la resistencia de nuestro pueblo, el régimen franquista pudo aplicar su plan criminal para imponerse por el terror. Mayo de 1940 fue el mes en el que cayeron asesinados más ciudadanos de nuestra provincia, 594 personas, solamente en ese mes. El día 13 de mayo de 1940 fueron asesinadas en el cementerio de Guadalajara 54 personas, entre ellos militares, concejales, sindicalistas, maestros, campesinos, obreros. Más de 1000 personas fueron arrojadas a la fosa común del cementerio de nuestra capital tras su muerte a manos de los piquetes franquistas o por enfermedades y torturas, personas cuya suerte e historia empieza a ser conocida, rompiéndose así el dictado de muerte y olvido de sus verdugos, pero 89 ciudadanos de nuestra provincia murieron en la deportación a los campos de exterminio en Alemania sin que exista recuerdo alguno a ellos en nuestra provincia.

Las víctimas del terror franquista y nazi siguen siendo las grandes olvidadas en España, para vergüenza de nuestras instituciones democráticas, incapaces hasta ahora de ofrecer un homenaje oficial, como estado, a quienes cayeron en defensa de los valores democráticos
que son la base de nuestra convivencia.

En este mes de la victoria de Europa sobre el nazismo en 1945, Guadalajara va a recordar a sus heroes, a quienes todo lo dieron por vencer al fascismo propio y ajeno. Es fácil constatar que nunca en estos 75 años, la corporación municipal de Guadalajara ha expresado un homenaje explícito a todas las víctimas, nunca nuestro ayuntamiento ni las autoridades representantes del estado en tanto que tales, han estado a la altura de la dignidad de los que cayeron. Es hora ya de decir bien alto que esta indignidad debe acabar.

En este mayo de 2012, el Foro por la Memoria de Guadalajara invita a todos los miembros de la corporación municipal y otras autoridades de Guadalajara a participar en un acto en defensa de los valores democráticos y de homenaje a las víctimas. El acto tendrá lugar a las 12 h del próximo dia 13 de mayo, al pie de la fosa común del patio 4º.

En el transcurso del acto tendrá lugar una ofrenda floral y habrá un especial recuerdo para los 89 guadalajareños víctimas en los campos de exterminio nazis.

Esta invitación personalizada a todos los miembros de la corporación municipal se hace extensiva al subdelegado del gobierno, a la delegación de Defensa y a los partidos y sindicatos.

Foro por la Memoria de Guadalajara

ENVIADO A:

CONCEJALES

PP
Antonio Román Jasanada
Juan Antonio de las Heras Muela
Jaime Carnicero de la Cámara
Ana Guarinos López
Encarnación Jiménez Mínguez
Isabel Nogueroles Viñes
Eladio Freijo Muñoz
Verónica Renales RomoFrancisco Jose Úbeda Mira
Lorenzo Robisco Pascual
Carmen Heredia Martínez
Mariano del Castillo García
Alfonso Esteban Señor
Luis García Sánchez
Ana María Manzano Esteban
Armengol Engonga García
PSOE
Magdalena Valerio Cordero
Daniel Jiménez Díaz
Elena de la Cruz Martín
Rafael de Lucas Vegas
María del Pilar Cuevas
Víctor Manuel Cabeza
Araceli Martínez EstebanAlberto López Bravo
IU
José Luis Maximiliano Romo
Coronel José Ignacio Asiain Sastre
Subdelegación de Defensa
Plaza de los Caidos, s/n
19001 Guadalajara
Tfno:949211708
Fax:949234353

David Pinillos
Unión General de Trabajadores
edificio “Europa”,Avda del Ocio  4
Guadalajara
José María Rey
Comisiones Obreras
Paseo Doctor Fernández Iparraguirre 12
Guadalajara

D. Juan Pablo Sánchez Sánchez Seco.
SUBDELEGACIÓN DEL GOBIERNO EN GUADALAJARA. :
Paseo Fernández Iparraguirre, 8. 19071

Foro por la Memoria de Guadalajara
Plaza Boixareu Rivera 107, 5 C,19002 Guadalajara
Registro Nacional de Asociaciones nº 21102 sección primera.

Un memorial del horror: Un libro registra más de 6.200 casos de cárcel y ejecución franquista en la provincia

El Día de Guadalajara, – 6 noviembre 2010

Un momento de la presentación

R.M.

El Foro por la Memoria de Guadalajara presentó el jueves 4 de noviembre de 2010, ante un Salón de Actos de la Biblioteca de Dávalos abarrotado, el estudio más completo sobre la represión franquista en Guadalajara. El libro redescubre lo ocurrido durante la guerra y los años de sangrienta reacción de la dictadura contra los republicanos y desenmascara la aplicación, a menudo kafkiana, de la justicia franquista. Asistentes al acto de presentación dieron testimonio de lo sucedido con algunos de sus familiares.

La obra más completa de la represión franquista en Guadalajara está incompleta. El libro ‘La represión franquista en Guadalajara’, escrito por Carlos Paranio, Xulio García Bilbao y Pedro A. García Bilbao y publicado por Ediciones Silente detalla por vez primera 6.230 casos de cárcel y ejecución. Con nombres y apellidos. Cada línea cubre el espacio en blanco de más de setenta años de desmemoria. Detrás de cada letra resuena un disparo en la tapia de un cementerio, la lectura de una condena en un sumario kafkiano, el borrón y cuenta nueva de un régimen que no se conformó con ganar la guerra y mantuvo por mucho tiempo la “mecánica del terror”, según denuncia la investigación. Pero los casos anotados son sólo una parte: apenas un 3%, según los autores.

El libro recién nacido fue presentado el jueves ante un centenar de personas que abarrotó el Salón de Actos de la Biblioteca de Dávalos de la capital. La obra es fruto de un trabajo de investigación de tres años: en los archivos, entre papeles de sentencias “que a veces están podridos”; de lectura de testimonios directos de quienes no olvidan; de pioneros en la recuperación de la memoria, como algunos militantes socialistas o comunistas anónimos que dieron cuenta de lo que veían en las cárceles en las que fueron encerrados. Los más de 6.300 casos de los que se tiene constancia son los más trágicos –muerte o prisión–, y por eso se ha comenzado por ahí, pero quedan otras historias de la represión: la dura vida que esperaba a las viudas, la infancia infeliz de los ‘niños rojos’, las vejaciones a los maestros… Paranio y los hermanos García Bilbao han publicado un estudio exhaustivo, con fotografías históricas cedidas por familiares, retratos de más de treinta fusilados, mapas de localización y, sobre todo, una segunda parte que apabulla: decenas de páginas con los nombres de los represaliados.

Pedro García Bilbao y Mirta Núñez

El libro presentado en Dávalos no se reivindica como ajuste de cuentas ni como la historia de los vencidos contra los vencedores, de los rojos contra los nacionales, de las izquierdas contra las derechas. O no sólo quiere ser eso. Ante todo, intenta poner rostro a otra gran pérdida, encarnada en tantas pérdidas personales: la democracia frente a la dictadura. “Con la recuperación de la memoria no sólo está en juego la dignidad de las víctimas, sino la  del estado democrático”, dicen los autores. “La línea de fractura es entre ser demócrata o no”. Esta fractura sigue sin soldar: las condenas del Franquismo siguen siendo legales hoy, denuncian las mismas voces. “Esos tribunales deben ser declarados nulos. Si lo han hecho en Alemania, ¿por qué nosotros no?”, se pregunta con vehemencia el presidente del Foro por la Memoria, Pedro A. García Bilbao.

Las caras del dolor

Durante el turno de palabras en el acto de Dávalos se puso cara a muchos de estos nombres. Revivió el teniente Rubio, fiel al Gobierno democrático. “¡En público lo mataron y yo desde Francisco Aritio lo vi todo!”, exclamó un anciano que apenas tenía diez años durante la guerra. “Le fusilaron con banda de música”, añadió uno de los escritores. También hubo un recuerdo para el cifontino José Serrano, amigo de Azaña y fundador de la Casa de Guadalajara en Madrid, fusilado en el cementerio Este de la capital española, como otros 65 guadalajareños que acabaron sus días en el mismo escenario donde caía hasta un centenar de personas cada día. También está en el libro Gregorio Tobajas, presidente de la Diputación, ‘ajusticiado’ por republicano. Y Teodoro Palomera, el último alcalde republicano de Sayatón, sometido a un consejo de guerra que decidió su ejecución: su nieta, documentalista de la Universidad Complutense, ha tardado casi diez años en acceder a los documentos originales para saber un poco más sobre lo ocurrido con su abuelo.

Más recuerdos de familias rotas: Emilia es hija del último alcalde de Guadalajara durante la II República, Antonio Cañadas. Tomó la palabra en el acto de Dávalos. Su padre fue condenado a garrote vil, aunque en los documentos figura un indulto de Franco. Jamás volvió a casa, porque le fusilaron. “Le responsabilizaron de la matanza de la cárcel”, dijo el jueves su hija, en alusión a un episodio también terrible protagonizado por elementos revolucionarios. “Era mentira”, asegura ella, como también exclamó desde la primera fila un testigo directo de aquellos días. “Mi padre nos escribió de su puño y letra, nos contaba lo que le hacían en la cárcel, que lo apaleaban”. Hubo una última nota: “Son las cinco de la mañana. Ya me sacan. Muero siendo inocente”. ¿Su delito? Ser alcalde de la ciudad en un régimen democrático. Como Irízar y Bris, como Alique y Román, pero hace setenta años. ¿Pudo haber más desgracia para su familia? Sí, prosigue Emilia. “A nosotros nos pusieron en la calle. Nos embargaron hasta las camas”.

Los autores y la prologista, durante la presentación

En el acto de presentación, muy emotivo, hubo más nombres que saltaron a escena, como Manuel Razola, uno de los pioneros en la recuperación de la memoria histórica. Deportado en Mauthausen, escribió ‘El triángulo azul’. Sobrevivió y cuando volvió de Francia al caer el Franquismo se sorprendió del “gran vacío” o el gran silencio mantenido también durante la Transición en su tierra. “No había lugar para los deportados”, recuerda Pedro A. García Bilbao.

Algunos nombres

Rubio, Serrano, Palomera, Tobajas, Razola… la lista de guadalajareños represaliados es interminable: sólo en el cementerio de la capital se sitúa el final de 822 vidas.

Hay sumarios relatados en el libro que parecieran sacados de un festival de humor negro. A Gabriela, de Robledo de Corpes, la juzgaron las autoridades por ideología de izquierdas, su supuesta huida a zona roja y su aún más que supuesto regreso a la nacional para hacer “espionaje”, después de que matasen a su marido. Acabada la guerra, se la juzga, aunque en realidad está “desaparecida”. Y se la condena. En el momento de emitirse la sentencia, llevaba ya cinco años muerta, tras ser ejecutada en Atienza.

El caso de esta mujer representa, como otros incluidos en el libro, el funcionamiento de una justicia franquista que también condenó a Dionisio, de Salmerón, después de ser asesinado a golpes días después de que se declarase ‘la paz’; o de Remilgio, condenado a nueve años de destierro en África por propaganda en las elecciones de 1936, cuando en ese momento ya se encontraba deportado en el campo de concentración de Mauthausen. Sufrieron la Ley de Responsabilidades Políticas en una provincia donde fueron condenadas más de 2.000 personas tras celebrarse juicios sin garantías.

Un nombre encarna la tragedia como pocos: Ortiz de Zárate. No es el Ortíz de Zárate que aparece en el callejero, que participó en la intentona golpista de Sanjurjo y que luego fue una pieza clave en el 18 de julio en Guadalajara, sino su hermano, el comandante Rafael, que se mantuvo en las filas del régimen democrático. Apresado después, en prisión inició un registro de compañeros a quienes les quitaban la vida. En el número 1.100 se detuvo. El siguiente fue él. “Setenta años después, hay un recuerdo institucional para su hermano, que creyó que un golpe era una buena solución”, se indigna Pedro A. García Bilbao. Para el comandante Rafael, “que no da nombre a un hospital, ni a una calle, ni a un grupo escolar, olvidado de la faz de la historia, pero leal a la democracia”, sólo quedó el vacío.

“Una zona gris”

“Nos habían dicho que aquí nunca había pasado nada, y pasaron muchas cosas”, alza la voz Carlos Paramio. Hubo muerte y hubo prisión. Aunque se había abordado ya algún estudio anterior, la dimensión de la investigación que ahora da a conocer el Foro de la Memoria provoca una sacudida sin precedentes en la interpretación de la historia de la provincia, por sus cifras y por los métodos que revela. “Guadalajara era una zona gris, sin datos” en el abordaje de lo ocurrido durante la contienda y la Dictadura. “No sabíamos qué demonios había ocurrido”.

¿A qué respondió la intensidad de la represión? Una teoría extendida ubica la reacción franquista como la contestación del bando vencedor a los horrores que cometió también el bando derrotado. Sin embargo, los investigadores del Foro por la Memoria de Guadalajara defienden con insistencia la existencia de “una mecánica del terror” que sobrepasa los límites de la contienda, que respondería a “un plan de exterminio incluso antes de la sublevación” y que se habría aplicado con la misma o similar intensidad también en las provincias en las que ni siquiera hubo guerra civil y, por tanto, la revancha no puede justificar –si es que hay justificación– a la represión. “En Castilla y León, en Galicia, en Navarra no hubo guerra civil”, dice la profesora de historia Mirta Núñez, autora del texto introductorio del libro. En Guadalajara, la dinámica represora no diferió demasido de la que se registra en otros territorios. La particularidad aquí fue la aplicación con retraso de la represión, ya que el golpe no triunfa de inmediato. Lo novedoso, en realidad, es la existencia al fin de un libro que cataloga e intenta explicar que sucedió.

Muchos familiares exigen que, aunque sea siete décadas después, no se cierre un capítulo de la historia que ni siquiera ha sido escrito en Guadalajara. La prueba de esta ley de silencio está por todas partes. “En España no hay un sistema nacional de búsquedas como hubo en el resto de Europa después de 1945” para que los familiares conozcan el paradero de sus ‘desaparecidos’. Por eso, dice la profesora de la Complutense, Mirta Núñez, “hay que seguir luchando por lo evidente, rescatar la memoria. Parece mentira que el silencio siga vigente”, se lamenta la historiadora, cuya conclusión no puede ser más alarmante: “Se ha echado una avalancha de basura sobre su memoria”. La de las víctimas y la de sus familias. Por eso el acto del jueves se convirtió en un alegato, más que una presentación de un libro.

Los 6.230 casos anotados y contrastados; las más de 30 fotografías de fusilados; la presencia de hijos y nietos que siguen emocionándose al hablar en público de sus padres y abuelos, de alcaldes, maestros o militantes de partidos democráticos que no son fruto de ninguna ficción para el cine o la literatura, exigen que se destaque ese dato  –6.230–, una explicación o un aplauso como los que resonaron en Dávalos. Estas familias exigen que todos se sepan lo que pasó… de memoria.

http://www.memoriaguadalajara.es/

7 de marzo de 1917 en Brihuega (Guadalajara) – 25 de abril de 2007 Sant Adrià del Besós (Barcelona)

Tomasa Cuevas

El 25 de abril de 2007 falleció Tomasa Cuevas, luchadora, militante comunista durante la Guerra Civil. Tenía 90 años, nació el 7 de marzo de 1917 en Brihuega (Guadalajara). Esta es parte de su historia, escrita por Eugeni Madueño en 2006:
Sábado por la tarde. En el gran edificio geriátrico que el Fòrum ha dejado en el sudeste del Besòs hay más animación de la habitual. Las familias aprovechan el fin de semana para visitar a los ancianos. Hay bullicio en el vestíbulo y trasiego en los ascensores. En una luminosa habitación de la tercera planta está Tomasa Cuevas, con la que brindaremos por sus recién cumplidos 89 años. La encontramos de espaldas, sentada en su silla de ruedas, absorta contemplando más allá del ventanal el solar en el que hace poco había una cochera de autobuses y dentro de nada habrá un enjambre de pisos. La llamamos varias veces por su nombre, pero es inútil. Sólo descubre nuestra presencia cuando la tocamos. A su “columna vertebral maltrecha, su diabetes y sus problemas cardiacos y de visión, con artritis aguda, efectos de la edad, ciertamente, pero también secuelas de encarcelamientos y torturas”, habrá que añadir la sordera que el audífono de su oreja izquierda no consigue mejorar.- ¡¡¡Tomaaassaaaa, cada díaaaa estás más guapaaaa!!! – grita el único amigo que viene a verla regularmente y que hoy hace de embajador. Tomasa se vuelve y abraza entre aspavientos de alegría al amigo común, mientras a mí me mira con recelo. Pero es sólo por un momento. Al poco, Tomasa, que habla en proporción inversa a la que oye, es decir, a gritos, me explica su larga, heroica, sufriente vida. Nació en 1917 en Brihuega, un pueblo de la Alcarria, Guadalajara, en el seno de una pobre familia de cinco hermanos. A los nueve años era una trabajadora pluriempleada. A primera hora del día repartía leche, luego trabajaba en una fábrica de género de punto, por la tarde recogía agua para los caseros y por la noche se sacaba un extra cosiendo puntos de media, todo ello para ayudara su familia. Cuando Santos Puerto, el líder comunista de la fábrica, le habló de un mundo de personas iguales y sin clases, Tomasa descubrió una fe y una religión de la que aún no se ha dado de baja.- Que conste que yo sigo pagando mi cuota al partido, dice con un sonido agudo que resuena en la habitación y se oye en toda la planta. La detuvieron por primera vez en 1934, por insultar a un guardia que maltrataba a un niño cuyos padres habían muerto en la revolución de Asturias. Tenía sólo 17 años y ya era todo un carácter. “Como toque al niño le pego una hostia y me cago en su madre”, le dijo al guardia, que, obviamente, se la llevó detenida. La guerra la pasó haciendo trabajos manuales para las Juventudes del partido, convencida de que el fascismo sería derrotado. Las cosas fueron muy distintas, y el primero en pagar las consecuencias fue su padre, que perdió el trabajo por haber consentido tener una hija comunista. Tomasa se propuso huir a Barcelona, pero un tipo de su pueblo apellidado Trallero la denunció y fue detenida en el tren donde intentó esconderse. La ingresaron en la cárcel madrileña de Ventas, donde había 189 mujeres en el corredor de la muerte esperando para ser ejecutadas y donde las condiciones de vida eran tan malas, que en el verano de 1939 morían un promedio de ocho mujeres cada noche. Fue en esa cárcel donde se enteró, con dos años de retraso, de la muerte de su padre.- Él fue para mí más que un padre, fue también mi amigo, dice ahora Tomasa en la residencia del Fòrum. Hasta los años cuarenta no consiguió llegar a Barcelona. Se enroló en un PSUC que entonces aún confiaba en derrotar el franquismo con las armas. En esa época conoció al hombre de su vida, el activista Miguel Núñez Saltor, que llegaría a ser diputado en las Cortes en las dos primeras legislaturas, además de referente político para personas como el escritor Manuel Vázquez Montalbán.- Nos juntamos en la clandestinidad, tuvimos una hija, Estrella – rememora Tomasa sin moverse de su silla de ruedas-, nos casamos años más tarde, cuando ya éramos legales, y muchos años después nos separamos. De la cárcel de las Ventas lograron salir con vida gracias a que la victoria aliada en 1945 hizo dudar a los jueces de la continuidad del franquismo. Una década después, en 1958, su compañero Núñez era un dirigente clave que actuaba como enlace entre la dirección del partido y las incipientes células universitarias de Barcelona. Su detención por los siniestros hermanos Antonio y Vicente Juan Creix fue tan sonada como las consecuencias de las torturas que éstos le aplicaron en los calabozos de Via Laietana. Núñez pasó días colgado con las esposas de una tubería. Le destrozaron la columna vertebral. Pero no delató a nadie. Eso sí, hubo de pasar diez penosos años en el penal de Burgos, mientras Tomasa conocía el de Segovia y regresaba al de Ventas. Liberada antes que él, Tomasa se marchó a Praga, y luego se reencontraron en París, hasta que tuvieron la oportunidad de volver, entre otras cosas porque personas como el editor Josep Maria Castellet o Cristóbal Garrigosa, el padre de la esposa del actual presidente de la Generalitat, les ayudaron a encontrar un trabajo en Barcelona. Luego vino la transición y el pacto que obligaba a guardar un silencio vergonzante a personas como ellos. Tomasa nunca estuvo de acuerdo con esta política. Así que entre 1985 y 1986 recorrió España, magnetofón en mano, grabando los testimonios de las mujeres que, como ella, habían sufrido en las prisiones franquistas por luchar contra el fascismo. Ordenó los testimonios y publicó tres volúmenes hoy agotados en la editorial Siroco. La profesora californiana Mary E. Giles publicó después una recopilación en inglés, Prison of women, testimonies of war resistence in Spain, y recientemente la editorial barcelonesa Icaria ha publicado una compilación de bolsillo con el título Presas.
Condecorada con la Creu de Sant Jordi en 2004, la dura experiencia personal y los libros con centenares de testimonios que Tomasa Cuevas ha dejado escritos servirán para llenar de contenido el Memorial Democràtic que ha echado a andar en nuestro Parlament.

Otros vínculos de interés sobre esta mujer luchadora:

Preso de les corts

Nodo50

CCOO 1 mayo