QUIENES ERAN:  Pedro Díaz Clemente. Asesinado en el campo nazi de Hartheim

QUIENES ERAN:
Pedro Díaz Clemente. Asesinado en el campo nazi de Hartheim (Mauthausen).

Pedro Díaz ClementeNació el 19 de mayo de 1904 en Santa María de Poyos, Guadalajara,
Deportado a Mauthausen el 27 de enero de 1941. Número de prisionero 5308
Trasladado a Gusen el 17 de febrero de 1941. Número de prisionero 10839
Gaseado en el castillo de Hartheim el 18 de diciembre de 1941

Aunque en algunos listados aparece como nacido en Madrid, lo cierto es que Pedro Díaz Clemente nació en el pueblo de Santa María de Poyos, (Guadalajara) hundido desde 1956 bajo las aguas del embalse de Buendía. En su juventud su familia fue a vivir a Madrid . En la capital trabajó en diversas empresas. Era una persona muy querida en la familia y muy unida a sus padres y hermanos.

En cierto momento marchó a Cataluña donde conoció a la mujer de su vida, Mercedes Espinosa Ojeda. Este amor dio como fruto una preciosa niña, Mercedes Díaz. Una vida tranquila con su mujer y su hija, parecía ser lo que le esperaba, pero no fue así. Tras la guerra, una parte del entorno familiar de su esposa de ideología franquista le obligó, por métodos expeditivos, a abandonar el país.

Mercedes quedó deshecha. Trató de conocer su paradero a través de la Cruz Roja Internacional. En el mes de mayo le llegaron noticias de su esposo: se encontraba en el campo de Barcarès. A partir de ese momento comenzaron a mantener el contacto por carta. En una de ellas, Pedro incluyó un dibujo de la familia realizado por él mismo. Más tarde, se incorporó a la 28ª Compañía de Trabajadores Españoles donde compartió trabajo con otros futuros deportados como Francesc Boix, el que más tarde sería conocido como el fotógrafo de Mauthausen. Desde dos de los destinos por los que pasó esta unidad, envió cartas a su esposa que culminaba con sencillas poesías.

Hasta que, un día, ya no se supo más. Su mujer lo esperó durante el resto de sus días, sin perder la ilusión de que igual que marchó, un día volviera a llamar a su puerta. La enfermedad, la pena y la desesperación provocaron la prematura muerte de Mercedes. Muchos años después su hija se enteró a través del historiador Benito Bermejo, que contactó con ella cuando estaba preparando su Libro Memorial (2006), de la suerte corrida por su padre. No las había abandonado, sino que fue víctima del Holocausto, de la forma más cruel, siendo gaseado en las cámaras de Hartheim e incinerado en su crematorio.

A su familia española la noticia de su asesinato aún llegó más tarde. Fue en el año 2010 cuando su sobrino nieto Jorge sintió la necesidad de investigar la historia de su tío abuelo. Su padre le había hablado largo y tendido de él y de su hermano Alfredo, un aviador republicano. Jorge veía a su padre emocionarse cada vez que mencionaba a su tío Pedro, en cuyo honor había sido bautizado con el mismo nombre. Una rápida investigación en internet le hizo toparse con la cruda realidad: “Me quedé helado, nosotros nunca sospechamos esto, siempre creímos que el estaría en Francia donde viviría con su mujer y su hija, hasta el fin de sus días. Pero no fue así, por desgracia no fue así”, recuerda Jorge.

Fue en ese momento cuando descubrió que fueron muchos los españoles que murieron en las mismas circunstancias que su tío abuelo: “Hombres y mujeres que fueron negados por su propio país, cuyas familias fueron engañadas con un mensaje: “paradero desconocido”, cuando sabían perfectamente donde habían perdido la vida”.

Así, paso a paso, Jorge descubrió que Pedro fue capturado por las tropas nazis el 17 de junio de 1940 y recluido en el Fronstalag 140 de Belfort, con el número de prisionero 7099; el 15 de enero de 1941 fue enviado al Stalag XI-B, en Fallingbostel, con la matrícula 87079; allí permaneció unos cuantos días hasta su traslado a Mauthausen el 27 de ese mismo mes junto con otros 1506 republicanos. Apenas duró 20 días en el campo central, los SS le trasladaron al mortífero subcampo de Gusen el 17 de febrero. Tras varios meses en aquel infierno, el 5 de diciembre lo enviaron finalmente al castillo de Hartheim, donde murió gaseado.

Jorge ha querido que la biografía de Pedro fuera titulada “El doble apátrida” y nos explica el porqué: “Me refiero a él como doble apátrida porque por un lado fue negado como español junto a sus compañeros por el régimen de Franco, y además, en 1956 su pueblo natal fue inundado por el mismo general, para crear el pantano de Buendía. Le robaron su país, le robaron su pueblo y le robaron su vida”.

 

Fuente: Página deportados.es Carlos Hernández y el  sobrino nieto de Pedro, Jorge Díaz a quien agradecemos que nos facilitara la información y su foto.

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