En octubre de 2017, el Foro por la Memoria de Toledo organizó unas Jornadas de Formación para cargos públicos, concejales y alcaldes, en colaboración con Izquierda Unida. Las sesiones fueron en la Diputación Provincial de Toledo.Fueron ponentes Emilio Sales ( Pte. Foro Toledo), Miguel Muga, abogado (Foro Madrid), Juan Jesús Molina, abogado (Foro Madrid), Arturo Peinado, historiador (Foro Federal) y Pedro A. García Bilbao, sociólogo (Foro Guadalajara), cuya ponencia presentamos ahora.
Artículos
Guadalajara. Mayo 2021. Inauguración del Memorial a los deportados a los campos nazis
Guadalajara. 5/05/2021. Inauguración del Memorial a los deportados a los campos nazis (Galería de fotos)
MGU 06/05/2020.- El día 5 de mayo de 2021 se celebró en Guadalajara (España) la inauguración de un monumento memorial a los deportados de la provincia a a los campos nazis
El Memorial fue promovido por las asociaciones Foro por la Memoria de Guadalajara y Amical de Mauthausen y otros campos. El ayuntamiento de la capital alcarreña y el de la Diputación aprobaron por unanimidad el Memorial, escogiéndose para su inauguración el 5 de mayo, aniversario de la Liberación de Europa.

Autoridades de la provincia 
Miembros del Foro por la Memoria, Amical de Mauthausen , Unidas Podemos y PCE con una réplica de la pancarta que los españoles colocaron en la entrada del KZ Mauthausen tras ser liberado Foto: Silvia Morales (Prensa C’s) 
José Luis Vega (pte Diputación; Xulio García (Foro por la Memoria); Alberto Rojo (alcalde de Guadalajara), Mercedes Gómez (Subd. Gobierno), Pablo Bellido (Pte Cortes de C-LM) y Eusebio Robles (Delegado Junta CLM) (de izda a dcha) , durante la inauguración del memorial Foto: Prensa PSOE 
Intervención del alcalde de Guadalajara, Alberto Rojo Foto: FMGU 

Xulio Garcñia Bilbao lee la declaración de Amical de Mauthausen y FMGU 
Descubrimiento del memorial 
Xulio García Bilbao Foto Prensa PSOE
Texto la intervención de Xulio García Bilbao, como portavoz del Foro por la Memoria y de la Amical de Mauthausen. Participaron igualmente el presidente de la Diputación Provincial, el alcalde de Guadalajara y el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha.
Amigas, amigos,
Queremos manifestar desde nuestras asociaciones, la Amical de Mauthausen y otros campos, y Foro por la Memoria de Guadalajara nuestro agradecimiento a cuantas personas han participado para que hoy, inauguremos este monumento, producto de dos mociones, presentadas en enero de 2018, por Ahora Guadalajara con la colaboración del Foro por la Memoria de Guadalajara y Amical de Mauthausen y otros campos y que fue aprobada por unanimidad por todos los grupos municipales y provinciales.
Monumento en recuerdo a los 129 guadalajareños -de los cuales 89 fueron asesinados- que, exiliados en Francia, fueron deportados por su condición de luchadores antifascistas a los campos de concentración nazis. Su estancia en los campos nazis, y especialmente en el de Mauthausen fue larguísima y, además, jugaron un papel pionero en la resistencia clandestina del campo, como el guadalajareño Manuel Razola.
Con este acto queremos reafirmar nuestro compromiso ético e insoslayable para:
- Honrar, reivindicar y promover la vigencia de la memoria de estos españoles y españolas y, reconocer el lugar de privilegio que les corresponde, no solo en nuestra historia democrática sino también en la europea, por su defensa de la democracia y las libertades, y
- Dotar de referentes democráticos a nuestra sociedad, -principalmente a los jóvenes-, para convertirnos en memoria vigilante contra el antisemitismo, racismo y cualquier forma de intolerancia, así como contra los revisionismos y negacionismos.
Este es nuestro compromiso con el juramento Nunca Más pronunciado por los supervivientes después de la liberación de los campos.
Muchas gracias y un saludo fraternal
Amical de Mauthausen y otros campos y de todas las víctimas del nazismo de España
Foro por la Memoria de Guadalajara
Aquel abril en Guadalajara. Memoria de la proclamación de la II República 1931-2021. / Pedro Alberto García Bilbao
Aquel abril en Guadalajara. Memoria de la proclamación de la II República 1931-2021. /Pedro Alberto García Bilbao. Foro por la Memoria de Guadalajara Fuente: El Hexágono 18/04/2021
La voluntad del pueblo se manifestó el pasado domingo de una manera aplastante
Flores y Abejas (19/4/1931)
Fue un día profundamente alegre (…), un día maravilloso en que la naturaleza y la historia parecían fundirse para vibrar juntas en el alma de los poetas y en los labios de los niños.
Antonio Machado
A nuestra querida Emilia Cañadas, niña republicana aquel abril, presidenta hoy del Foro por la Memoria de Guadalajara, cuya sonrisa e ilusión siguen alumbrando el día.
Fue, como todos saben, un día de primavera, el 14 de abril de 1931 hace ahora 90 años. Fue una fecha muy singular en la historia de España. Caía un régimen político agotado, decadente y corrupto, abandonado incluso por aquellos que lo sostenían, y el pueblo llenaba las calles de forma masiva, ordenada y alegre, celebrando con esperanza e ilusión un nuevo día, una promesa hecha realidad y que llegaba con toda naturalidad, como si fuese lo más normal. El mundo entero asistió estupefacto a aquel espectáculo de civismo, ciudadanía y alegría colectiva. El viejo tocón milenario de España revivía con brotes jóvenes y hermosos que alumbraban al aire cuando ya no se les esperaba, como el poema de Walt Whitman dedicado a la República de 1874 había recordado en su día. La bandera tricolor de España, la de la nación española sin la intromisión de la dinastía, ondeaba en todo el país, desde Cataluña a Andalucía, desde Asturias a Canarias, desde el País Vasco a Andalucía. La bandera tricolor era acompañada por las otras banderas españolas; había sido una larga lucha compartida y se vivía un triunfo compartido. España se reconocía en su pluralidad, unida por la ilusión de una República que nacía del corazón del pueblo, limpia, pura, sin mácula alguna.
En Guadalajara no fue distinto. Las elecciones municipales se habían celebrado dos días antes. El Conde de Romanones, el ilustre prócer local cuyo poder e influencia en la provincia era enorme, había empleado su presencia en los gobiernos de la monarquía para extender su influencia cabildeando, colocando, haciendo favores y comprando el voto en las elecciones si era preciso, había acabado por encontrarse ante un gran problema que no podía remediar. La monarquía de la Restauración se basaba en el falseamiento de las elecciones, en el turno pactado entre dos grandes partidos, era la corrupción institucionalizada: pese a todo el país, gracias a una cierta estabilidad lograda desde 1876 y las libertades formales reconocidas en una Constitución donde la soberanía era compartida entre el Rey y la nación, se había transformado. Las ciudades prosperaban, la opinión publica nacía, periódicos, telégrafo, agencias de noticias, alfabetización, cierto desarrollo industrial, el cuerpo de la nación crecía y el traje ajustado de la Restauración estaba quedándose pequeño; la España urbana se modernizaba y se agudizaba el contraste con las zonas rurales o más alejadas. Un pueblo entero deseaba crecer, respirar, trabajo digno, participar. El movimiento obrero se desarrollaba y unas incipientes clases medias ilustradas y formadas en valores republicanos disputaban el espacio a los poderes tradicionales. Y en Guadalajara también.

El alcalde de la conjunción republicano-socialista Marcelino Martín, rodeado de los concejales electos, posa en el Sotillo tras la celebración del 1º de mayo de 1931
Fila superior: Ricardo Calvo, Santiago Abad, Francisco López Moratilla, Santiago Alba y Miguel Bargalló
Fila del centro Felipe Gálvez, Diego Bartolomé, Marcelino Martín (alcalde) Antonio Cañadas y Federico Ruiz Fila inferior: Francisco Canalejas, Crispín Ortega, Gervasio Gamo, Facundo Abad y Vicente Pascual.
Foto Copyright: Foto-Estudio José Reyes
Romanones, en cierto modo un liberal que había sabido vivir a caballo del viejo régimen y sus trucos caciquiles para lograr votos en las elecciones, en la diputación o en los ayuntamientos, cada día tenía más dificultades para lograr apoyo a sus candidatos. Los republicanos de Guadalajara le disputaban los votos en las elecciones desde hacía ya años y había tenido que emplearse a fondo contra ellos, pero le resultaba cada día más difícil; en paralelo a la cuestión política, en el mundo social, el movimiento obrero se extendía al campesinado y las secciones sindicales se multiplicaban, tanto las de UGT como las de CNT. Cuando Alfonso XIII y Primo de Rivera suspendieron la Constitución, lo que lograron fue desprestigiar todo el régimen y se enajenaron a muchos sectores sociales que pudieron haber seguido apoyando la monarquía si el Rey hubiera tenido la generosidad y las luces para seguir otro camino. No lo hizo, y a sus inmoralidades sumó errores que le llevaron al total descrédito. Agotada la llamada “dictablanda”, el Rey nombró al general Berenguer presidente del gobierno y su pretensión era hacer lo que fuese preciso para intentar que todo siguiera igual que antes de la suspensión de la constitución de 1876. Ortega y Gasset llamó a aquel intento tan imposible como fallido, “El error Berenguer” en un artículo de prensa que reflejó a la perfección el sentir dominante en la nación. Ante la imposibilidad de seguir por esa senda, Berenguer dimite y el Rey nombra un nuevo presidente del consejo de ministros, el Almirante Aznar, con el cometido de ganar tiempo hasta que se pudieran convocar nuevas elecciones generales. De Aznar se dijo que geográficamente procedía de Cartagena y políticamente de la Luna, y desconectado como estaba de lo que se sentía en la calle, decidió convocar unas elecciones municipales en la convicción de que el viejo aparato caciquil del régimen aseguraría el triunfo a los candidatos monárquicos. Vana ilusión.
Romanones y sus candidatos en Guadalajara no lo tenían fácil, a ese descrédito de una Monarquía que dejó a España sin Constitución, suspendida ilegalmente, se sumaba el malestar social en la ciudad. La fábrica de motores y aviones, la Hispano Suiza, la joya de Guadalajara que Romanones había logrado atraer en su día a la capital alcarreña, arrastraba una larga crisis y el empleo estaba amenazado. Pero sobre todo se enfrentaban a una coalición de los socialistas con los republicanos, trabajo organizado y sociedad civil democrática, siguiendo el modelo coetáneo de la Tercera República Francesa y el ejemplo de éxito de anteriores elecciones a Cortes, una unidad que sería determinante.
En Guadalajara, el catedrático de Física y Química del Instituto, D. Marcelino Martin, era la cabeza visible de la muy activa agrupación socialista, cuya Casa del Pueblo era centro de una activa vida cultural, deportiva y sindical. Por parte republicana, el abogado Serrano Batanero, de Cifuentes, conocedor a la perfección de las necesidades de la provincia, alguien que conocía a las personas pueblo a pueblo, había logrado unir a todas las tendencias republicanas que eran en realidad la expresión de un sentimiento ilustrado, fraterno y patriótico entre una parte cada día más importante de las clases medias, empleados, funcionarios, maestros, profesiones liberales. No había en realidad enfrentamientos en la ciudad, los conservadores y monárquicos, con el peso de los sectores católicos, lo que estaban era desconcertados tras los virajes del Rey y el desfondamiento del régimen constitucional de 1876. Había inseguridad e incertidumbre en aquella Guadalajara, pero no miedo y lo que se abrió paso al final fue la esperanza.
Y la esperanza llenó de votos las urnas aquel día 12 de abril.
Con los recuentos y resultados primeros se vio un resultado inesperado. En ciudades importantes, en comarcas decisivas, en múltiples lugares considerados feudos tradicionales de la derecha monárquica, las candidaturas republicano-socialistas ganaban.
El gobierno quedó estupefacto con las noticias que llegaban al despacho del ministerio de la Gobernación en la puerta del Sol. Barcelona, perdida, Sevilla, Bilbao y Madrid, por todas partes. Habían planteado las elecciones para ganar tiempo y se encontraban con una derrota catastrófica. La coalición ganadora, la alianza republicano-socialista, tenía un comité permanente, habían planteado las elecciones como un plebiscito y acudieron a las elecciones con un discurso claro y explícito. Y habían ganado. Tan claro fue el resultado, que el Rey y su gobierno entendieron perfectamente el mensaje. Solo cabía mantenerse por la fuerza, pero el Rey no encontró los apoyos para seguir ese camino y comprendió que no tenía mas remedio que marcharse.
El gran temor era el vacío de poder, pero no lo hubo, pues con un gran sentido de la responsabilidad y un sentido de estado a la altura del momento, el comité republicano se erigió en gobierno provisional; Maura, Azaña y Alcalá Zamora marcharon a pie entre la multitud hasta la Puerta del Sol y al llegar ante la guardia del Ministerio de la Gobernación, allí, con toda naturalidad y con firmeza, pidieron se abriera paso al gobierno provisional de la República, las puertas se abrieron y ya el en el despacho del ministro, donde los telegramas que anunciaban que multitud de ayuntamientos electos izaban la bandera tricolor de la España que asumía su destino en sus propias manos, anunciaron que España tenía gobierno y que la República garantizaría la libertad de todos. Salieron al balcón e izaron la bandera ante una multitud entusiasmada, donde solo había sorpresa, alegría y un sentimiento de fraternidad que llevaba a abrazarse entre lágrimas y canciones.
El día 14 de abril en Guadalajara.

En Guadalajara el día 14 amaneció con la noticia del resultado tras acabarse el escrutinio local. La candidatura republicano-socialista había más que duplicado en concejales a la conservadora monárquica. Queden los nombres para la historia.
Fueron electos 14 concejales republicanos (6) y socialistas (8): Marcelino Martin, Diego de Bartolomé, Antonio Cañadas, Felipe Gálvez, Federico Ruíz, Rafael Alba, Eladio Mauricio, Facundo Abad, Gervasio Gamo, Crispín Ortega, Ricardo Calvo, Miguel Bargalló, Francisco Canalejas y Saturnino Pedroviejo.
Los concejales electos conservadores y monárquicos fueron 6: Daniel Carretero, Rafael González, Juan Gallo, Eugenio Gil Lamparero, Antonio del Vado y Francisco López Moratilla.
Eran todos hombres. Habría que esperar seis años a que las primeras mujeres fueran electas como regidoras, ya en 1937. Pero en aquellos días de abril, como en los años inmediatos anteriores, las mujeres estaban en todas partes, en primera fila, haciendo que todo aquello fuera posible.
Ante tal resultado, quedaría acreditado el impacto emocional sufrido por el Conde de Romanones, quien al comprobar que en su feudo tradicional quedaba laminado él mismo, comprendió que la suerte sufrida por los monárquicos en toda España iba a seguir el mismo destino.
La mañana del 14 quedó llena de expectación, reuniones, corrillos y llamadas. En Eibar, reunidos los concejales electos en pleno municipal el día 13 habían proclamado la República, siendo los primeros en alzar la Tricolor y comunicarlo a España entera. De muchos otros ayuntamientos llegaba la misma nueva. En Guadalajara, como siempre, las miradas se centraron en Madrid. ¿Qué está pasando en Madrid?
II
A las cuatro de la tarde, Unión Radio informaba oficialmente de que la bandera tricolor de España ondeaba en el Ministerio de la Gobernación en la Puerta del Sol y en el Palacio de Telecomunicaciones en Cibeles y que el gobierno provisional de la República llamaba a la tranquilidad de todos.
Ante tales noticias, el comité republicano de Guadalajara, reunido de forma permanente en la Casa del Pueblo, salió a la calle y bajó desde la Plaza de Marlasca (hoy Santo Domingo) por la calle Mayor hasta la Plaza del Ayuntamiento (entonces Plaza Mayor). El ambiente era festivo y expectante, bajaron con banderas tricolores y guiones de los sindicatos, con el comité abriendo la marcha. La plaza se llenó rápidamente.
En el ayuntamiento, el alcalde D. Francisco de Paula Barrera, se comportó de forma correctísima. Los candidatos electos fueron recibidos en el despacho del alcalde al que expusieron educadamente que conocida la proclamación de la República, procedía el izado de la bandera tricolor en el balcón del Ayuntamiento.
El sr. De Paula Barrera explicó que sin ordenes expresas del gobierno no podía admitir tal acción de buen grado. Los concejales electos le rogaron cediera al acto simbólico del izado de la bandera de la República pues tal había sido la voluntad expresada por el pueblo y el caso es que minutos después, sin mayor problema, en el balcón ondeó al viento la bandera tricolor. Barrera era abogado y periodista y del partido de Maura —quien en 1931 era parte de la alianza republicana—, Cuando había sido nombrado por el gobierno como alcalde en 1930, había coincidido con el sr . Fluiters en una visión crítica de la dictadura de Primo de Rivera y su grupo Unión Patriótica que le había ayudado a sostener el régimen en los años con la constitución suspendida. Esta visión, conservadora, sin duda, pero moderada y constructiva en esas horas del sr. De Paula Barrera, unida al civismo de los concejales republicano socialistas, facilitaron el momento.
Marcelino Martin y otros concejales se dirigieron a la multitud desde el balcón del ayuntamiento. Martín comunicó que la República había sido proclamada y llamó a todos a conducirse con respeto y mesura. Entre las aclamaciones que siguieron, se alzó la voz del concejal Jorge Moya. Recordó a todos el sacrificio de los capitanes Galán y García Hernández y glosó sus figuras, pidiendo en aquellos momentos de triunfo y alegría un minuto de silencio en su memoria. La multitud guardó respetuoso silencio, pasado el minuto sonaron el Himno de Riego y la Marsellesa socialista tocados por la banda de la Casa del Pueblo y cantados con gran emoción por la mayoría de los presentes. Acabado el acto, en el ayuntamiento, se acordó proceder al traspaso de poderes lo antes posible, disponiéndose la formación de la nueva corporación municipal cuatro días después, el día 18 de abril.
El día 15 de abril
El gobierno provisional ya gobernaba. El gobernado civil saliente Sr. Goyanes recibió su destitución y se nombró como gobernador interino al Presidente de la Audiencia Provincial el magistrado D. Napoleón Ruíz Falcó, en tanto llegase el nuevo, el periodista sevillano Sr. D. González Taltabull.
Se declaró festiva la jornada y el cierre de fábricas, escuelas y comercios. En la mañana la gente ya llenaba las calles. Los obreros de la fábrica de motores y aviones Hispano-Suiza salieron del barrio de la estación y subieron la calle Mayor hasta la Casa del Pueblo donde ya se concentraban muchas personas. Era una curiosa mezcla. Los obreros, organizados por sus secciones sindicales con sus guiones rojos, vestidos con sus ropas de domingo, mezclados con los empleados de comercio, los obreros urbanos, los funcionarios, los maestros, los profesores del instituto, los burgueses republicanos, abogados, médicos, los estudiantes y por todas partes los jóvenes y las muchachas, las familias con los niños, las pequeñas con lacitos en el pelo, una multitud unida, que era ahora pueblo.

Salió el comité republicano, ahora concejales del ayuntamiento, y marcharon juntos abriendo el paso por la Carrera abajo, la calle que marcaba la antigua muralla de la ciudad, lindera con el Parque de la Concordia, y que bajaba hacia la plaza de Bejanque donde estaban los restos del viejo Torreón y la Puerta de la ciudad. Tras los concejales iban los obreros, con sus gorras y sus chaquetas y pañuelos de domingo, marchando por oficios en grupos nutridos, con los tipógrafos socialistas los primeros, orgullosos de su Guadalajara que viera formada la primera agrupación del PSOE en toda España. Pero junto a los obreros, fueran de la UGT o de la CNT, marchaban una multitud muy plural y eso era lo nuevo y hermoso, era un día para todos, pues la República era una promesa incluyente, la de una patria española compartida. Aquellos árboles de la libertad plantados hacía ya dos generaciones habían dado fruto.
Se sumaban a la manifestación grupos venidos en coche de otros pueblos de la provincia, engrosando la multitud y llenando con sus banderas y guiones el aire. De Fontanar vino la agrupación republicana Galán y García Hernández. La marcha era alegre, no era compacta, sino similar a un paseo del pueblo por una ancha avenida un día de primavera. Algunas muchachas, cogidas entre sí del brazo como hacen las adolescentes, portaban sus mejores galas con escarapelas prendidas en el pecho o con gorros frigios. Y banderas muchas banderas. Varias bandas de música (la de la diputación, la de la Casa del Pueblo, la del Ateneo Instructivo del obrero) acompañaban el paso poniendo música al aire de la mañana.
La marcha siguió por Ingeniero Mariño —Mariño había sido un ingeniero de la diputación que junto a mi pariente el Dr. Julio Freijanes, director provincial de Sanidad, había diseñado el tendido de agua corriente a toda la ciudad unos años atrás—, y tras dar toda la vuelta volvió a subir por la calle Mayor hasta de nuevo la plaza de Marlasca (San Ginés), donde desde el balcon de la Casa del Pueblo, los concejales Cañadas, Vera, Gálvez y Ramos se dirigieron a la multitud cerrando la marcha. Este sería el mismo itinerario seguido por el camión que paseó a los presos detenidos en Alicante en 1939 y traídos desde el campo de concentración de Albatera, que como si fuera un auto de fe de la Inquisición, los expuso al escarnio público, infamándoles así, antes de pasar por el tribunal militar faccioso que los condenaría a muerte.
Pero aquel día, el mañana no estaba escrito y tras recogerse a comer y descansar, en la tarde la ciudadanía tuvo una nueva cita en la Plaza de la Concordia. La banda de música de la diputación ofreció un concierto con música española popular, la Marsellesa socialista y el Himno de Riego, rescatado como Himno Nacional, algo que tal vez alguno de los presentes recordara, era guiño histórico de justicia a los liberales José Marlasca y Julián Antonio Moreno, asesinados en Guadalajara por los realistas en 1823, pues en los años del trienio liberal, la canción de marcha de la columna del general Riego había sido ya himno nacional.
Pasaron los días
El nuevo ayuntamiento se formó el día 18. El alcalde saliente cedió la vara de mando. Se sometió a votación el puesto de Alcalde.Presidente de la Corporación Municipal de Guadalajara, siendo elegido el catedrático de Física y Química del instituto, Sr. D. Marcelino Martín.
En sus palabras al recibir la vara de alcalde, Martín, muy consciente de que Guadalajara había sido ciudad comunera en 1520, dirá: Los Comuneros de Castilla fueron los primeros en luchar contra el poder absolutista de los reyes (…) hoy habéis derribado [la monarquía] con vuestros votos. […] Soy alcalde del Pueblo, los otros lo eran del Rey.
Y así sería. Marcelino Martín, haciendo coherencia con su afirmación de que se debía por encima a la Justicia y a la voluntad del pueblo, llevó su compromiso hasta el final de sus días. La tarea ante él y su generación era inmensa, se entregaron en cuerpo y alma a la tarea de consolidar la República, cuyo éxito sería el de lograr que el libre juego y ejercicio de la democracia marcasen el devenir de la Nación. Romanones en los años siguientes respondió participando con las nuevas reglas constitucionales y dando batalla política, pero ese ejercicio era parte del juego democrático y a la postre contribuía a normalizar las cosas. Y surgieron otras voces, que dejaron atrás a Romanones al que tildaban de liberal, que lo que temían no era el fracaso, sino la consolidación de la joven república, pero la intensidad de la emoción y sentir democrático que el pueblo español mostró aquellos días de abril, la sinceridad y hermandad mostrada en las calles de Guadalajara por su ciudadanía fueron tales que no sería nada fácil la tarea de acabar con aquella esperanza. Aquellos días de abril quedarían para siempre en la memoria colectiva como ejemplo de lo que los españoles llevaban en el corazón.
Antonio Machado, quien estuvo entre quienes alzaron la bandera en el ayuntamiento de Segovia aquel día 14 de abril de 1931, lo resumió así: Fue un día profundamente alegre —muchos que ya éramos viejos no recordábamos otro más alegre—, un día maravilloso en que la naturaleza y la historia parecían fundirse para vibrar juntas en el alma de los poetas y en los labios de los niños.
Y así fueron aquellos días de abril en Guadalajara en 1931, en el que un pueblo, al decir del semanario Flores y Abejas (19/4/1931) se había comportado con sensatez, cordura y patriotismo, como lo había hecho en toda España. El futuro aparecía lleno de esperanza. ¿Qué podría salir mal?
Pedro A. García Bilbao
15 de abril de 2021
500 años de la Revolución Comunera 1521-2021 / Audio. Pedro A. García Bilbao por la Guadalajara Comunera y republicana
Intervención de Pedro A. García Bilbao, del Colectivo al Servicio de la Republica, en el acto del 23 de Abril de 2021 en conmemoración del 500 aniversario de la Revolución de las Comunidades de Castilla. El acto se celebró en la Plaza del Concejo, donde en 1520 la asamblea de los comunes alzaron su voz en defensa de sus libertades y derechos vulnerados por los abusos del rey borgoñón.

La Clave: “El Valle de los Caídos”(1983)
Un debate de los que ya no se encuentran en las televisiones. La Clave, el mítico programa de José Luís Balbín dedicó un espacio a El Valle de los Caídos. Emitido el18 de noviembre de 1983. Entre los participantes un veterano de Guadalajara, Pedro Pérez Ranz, quien fue trabajador forzado en Cuelgamuros, y el periodista Daniel Sueiro. De visión imprescindible.
90 aniversario de la IIª República en Guadalajara
En el 90 aniversario de la proclamación de la República, recordamos las palabras del primer alcalde Republicano Marcelino Martín González del Arco,
Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara 18 de abril de 1931:
Seguidamente por mí, el secretario, de lectura del acto de entrega de la alcaldía por Don Francisco de Paula barra a don Crispín Ortega.
El Sr. presidente manifiesta se iba a proceder a la designación de alcalde en votación secreta y por papeletas, efectuándose esto en la forma indicada dio por resultado 13 votos a favor de don Marcelino Martín González del arco, y cinco votos en blanco, y en virtud del resultado de la votación, fue proclamado por mayoría absoluta de votos Alcalde Presidente de esta Exma. corporación don Marcelino Martín González del arco, tomando posesión de la presidencia, y haciéndole entrega de la misma e insignias del cargo don Crispín Ortega. Acto seguido hace uso de la palabra
“Tengo que hacer saber que los Comuneros de Castilla fueron los que empezaron a luchar contra el correctivo absolutista de Los Reyes, Y todos con vuestros votos derribasteis es a la monarquía. En este tránsito del gobierno, según Salmerón la República tenía que traerla Castilla. Y yo como primer alcalde republicano Y por encima de mis ideales digo que está primero la Justicia, pues soy alcalde del Pueblo Y los otros lo eran del rey.
¡Viva la República! ¡Viva Guadalajara!”

X MARCHA MEMORIAL (Virtual). BATALLA DE GUADALAJARA (Video de la charla)
X MARCHA MEMORIAL (Virtual). BATALLA DE GUADALAJARA
Enlace al canal donde se puede ver la charla del 15 de marzo de 2021)
La lista (falsa) de los guadalajareños que iban a morir el 23 F
El 23 de febrero de 2021 publicamos en nuestro blog esta entrada donde nos hacíamos eco de una lista que tras el intento de golpe de Estado de 1981 se hizo muy famosa, La de los 3000 españoles que presuntamente se habían incluído en una lista negra elaborada por los golpistas en el caso de que el golpe de Estado de Tejero hubiera triunfado.
Hoy sabemos que esas listas fueron una invención periodística y un fraude. Así lo atestigua un libro imprescindible, La Transición oculta. Ni modélica ni pacífica, escrito por el historiador y criminólogo Luis Miguel Sánchez Tostado y publicado a principios de marzo de 2021(Un mes después de publicada por nosotros). Por lo que añadimos esta aclaración y decidimos mantener la entrada del blog sin modificarla. Los “bulos” no son algo reciente creado con las redes sociales, sino que son tan antiguos como el periodismo mismo. Recordemos por ejemplo, el caso de los famosos diarios falsos de Hitler.
Las listas se corresponden en gran parte con los candidatos de los partidos de izquierdas a las elecciones generales de 1977, cuyos nombres se publicaron en el BOE. Es muy posible que la ultraderecha tuviera elaboradas listas negras, pero desde luego estas no eran, Por eso hacemos una llamada de atención sobre la difusión de bulos, y mantenemos el articulo tal y como fue publicado, como homenaje a esas personas que fueron decisivos en nuestra transición democrática.
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Publicado en febrero de 2021:
Los papeles del 23F que sentenciaban a muerte al alcalde Javier de Irizar, a varios diputados y otros políticos y sindicalistas guadalajareños.

FMGU 23/03/2021.- Cualquier persona mayor de 45 años recuerda lo que estaba haciendo exactamente aquella tarde aciaga de 1981. Era lunes, el calendario marcaba la fecha del 23 de febrero y en las Cortes Generales se celebraba la votación para investir presidente del Gobierno a Leopoldo Calvo-Sotelo. En esto, entró en el Parlamento el coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero y el resto de la historia, al menos una parte, por todos es sabida.
Sin embargo, entre todos los interrogantes que subyacen de aquella histórica jornada la que más nos interesa en este 40 aniversario es ¿qué habría pasado si aquel intento de golpe de Estado hubiera triunfado? Pues, por extraño que parezca, hubo gente que ya había pensado en ello. Y con muy mala intención, por cierto.

El semanario Actual, ya desaparecido, comenzó a publicar en agosto de 1982 las listas de las más de 3.000 personas que iban a ser asesinadas al día siguiente del golpe en el caso de que este hubiera triunfado. Contaba la publicación que aquella larguísima retahíla de nombres había sido acordada en una reunión que tuvo lugar en Madrid el 22 de diciembre de 1980 entre los integrantes de las recién creadas ‘Milicias Populares Patrióticas’. Aquel grupúsculo había sido constituido por elementos violentos escindidos de formaciones de ultraderecha como ‘Frente de la Juventud’, ‘Fuerza Nueva’, ‘Fuerza Joven’, ‘Falange Primera Línea’ y ‘Juventudes Nacionales Revolucionarias’.

En Actual, incluso, se podía leer que el estadio Santiago Bernabéu sería escogido como lugar de ejecución masiva, a imagen y semejanza del horroroso centro de detención en que el general Augusto Pinochet convirtió el Estadio Nacional de Chile en Santiago. Leído 40 años después todo esto puede sonar a broma o a bravuconada, pero muchas personas recibieron la noticia de su inclusión en aquel tenebroso listín con terror y escalofríos.
La revista Actual publicó los nombres de gran parte de los 3.000 sentenciados por la ultraderecha española. No todos porque, según aseguraba la propia publicación, “sería necesario un número entero para publicar ambas listas”. Eso sí, el semanario hizo una salvedad con aquellos, digamos, personajes públicos, cuya vida, de prosperar el golpe, hubiera corrido verdadero peligro.

Escritores como Rafael Alberti, Miguel Delibes o Camilo José Cela; actores y actrices como Ana Belén, Marisol, Paco Rabal, Tony Leblanc o Concha Velasco; cantantes como Luis Eduardo Aute, Ramoncín o Miguel Ríos, periodistas como José Luis Balbín, Mercedes Milá o Forges, formaron parte de esas listas llenas de sangre en las que también hubo lugar para dos únicos políticos que no pertenecían a partidos izquierdas, Juan José Rosón y Adolfo Suárez, ambos considerados traidores por los más nostálgicos del franquismo.
Afortunadamente, sobre todo para los 3.000 señalados, todo aquello se convirtió solo en una pesadilla. Imposible de olvidar, pero pesadilla al fin y al cabo.

Los 17 guadalajareños en la lista de sangre del 23F y su militancia conocida en 1981 Entre ellos figura Emilia Cañadas, presidenta de honor del Foro por la Memoria de Guadalajara:
GUADALAJARA : Jesús Salas Berbegal (FDI), José Sandoval, Carlos de Luxán Meléndez (diputado del PSOE), Bartolomé González Lorente, Emilia Cañadas Dombriz (FDI), Antonio Rico Niño (CCOO, PCE), Alfredo (sic) Trillo Hernando (UGT y PSOE), Ángel García Méndez (PCE), Maria Eugenia Abad Vicente, Emilio Gamo Medina (PCE), Rafael Domínguez Única (FDI), Javier Irizar Ortega (alcalde PSOE), Manuel Guillén Guerrero, Pablo Llorente Pérez (PSOE), Pilar Magro, Rafael de Mora Granados (PSOE).
foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com
Fuente: Infobierzoy elaboración propia,
Historia y memoria: 21.000 nombres rescatados del olvido / Diario DEIA Jon Penche

Gogora pone a disposición pública la base de datos de víctimas mortales de la Guerra Civil, un primer paso para el objetivo de las instituciones públicas vascas: el reconocimiento institucional de la verdad de la Memoria Histórica
EL pasado lunes fue presentado en la sede del Instituto Gogora, en Bilbao, la base de datos de víctimas mortales de la Guerra Civil en Euskadi, que está disponible para su consulta en la propia página web de Gogora.
Este trabajo es el resultado de un convenio realizado entre la Secretaría General para la Paz y para la Convivencia, el Instituto Gogora de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, la Cátedra Unesco de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y la Sociedad de Ciencias Aranzadi.
Esta base de datos se centra de forma exclusiva en el estudio de todas aquellas víctimas que fallecieron como consecuencia de la contienda bélica y la posterior represión franquista. Además, hay que remarcar que en este trabajo se recogen tanto a las personas, vascas o no, que perecieron en Euskadi durante el periodo aludido, como a aquellas con vecindad vasca que lo hicieron fuera de los tres territorios históricos de la Comunidad Autónoma del País Vasco.
La premisa fundamental de este trabajo era la de crear un censo lo más solvente y contrastado posible, para lo que era imprescindible consultar las principales fuentes archivísticas y bibliográficas donde aparecían inscritas y/o recogidas cada una de las víctimas mortales. El cruce de datos de todas estas acciones ha permitido tener un acercamiento bastante aproximado sobre el número de víctimas mortales acaecidas como consecuencia de la Guerra Civil, siendo siempre este resultado abierto a nuevas investigaciones y aportaciones o como consecuencia del acceso a los fondos aún sin consultar. Sin embargo, existen personas fallecidas cuya muerte no se registró en ninguna fuente archivística consultable. Por ello, este estudio debe servir para hacer un llamamiento a las familias de fallecidos y represaliados durante la Guerra Civil y el primer franquismo para que se acerquen al Instituto Gogora a dar su testimonio y ofrecer información sobre sus familiares. Es por ello que se ha incluido en el censo de víctimas a todas aquellas personas cuyos familiares atestiguan que fallecieron en la guerra, aunque no hubiera registro que así lo demostrara.
El resultado de estas acciones investigadoras se ha plasmado en una base de datos que ahora se abre a la ciudadanía y que contiene, hasta el momento, 20.970 registros, 977 de mujeres. Las víctimas mortales han sido clasificadas en dos apartados: víctimas mortales causadas por sublevados y víctimas mortales causadas por republicanos, cada uno de ellos subdividido en distintas categorías.
El primero de los apartados contiene siete categorías. La primera es Personas muertas en bombardeos de sublevados. Se trata, fundamentalmente, de fallecidos a causa de bombardeos de la aviación, de las fuerzas navales y de la artillería sobre la población civil no combatiente. La guerra aérea en Euskadi comenzó muy pronto, con el bombardeo de Otxandio el 22 de julio de 1936, que causó más de sesenta víctimas mortales. A partir de ahí las operaciones aéreas sublevadas fueron in crescendo, registrándose 695 operaciones de la aviación rebelde en la campaña de la primavera de 1937, según explica el profesor Xabier Irujo, cuando se produjeron los trágicos bombardeos de Durango y Gernika. Según se desprende de la investigación, se han podido registrar 1.361 víctimas mortales causadas por bombardeos. Es preciso subrayar que se trata de la nómina de personas registradas y no del número de personas muertas en estos bombardeos, que pudo ser más alto según estudios recientes.
La segunda categoría agrupa a aquellas Personas ejecutadas por consejo de guerra, bien en Euskadi, o aquellos vascos que fueron juzgados o ejecutados en otras provincias. La gradual sustitución de la represión extrajudicial por una represión legal se produjo, entre otras razones, por el fracaso parcial de la sublevación militar, la estabilización de los frentes de guerra, la llegada del invierno y el deseo de justificar el golpe y legitimar el nuevo orden militar ante la opinión pública internacional. Así, desde comienzos de 1937 se empezó a canalizar la represión a gran escala a través de los procesos sumarísimos de urgencia. Se han encontrado en el curso de la investigación a 991 ejecutados con sentencia judicial, más de la mitad de ellos registrados en el territorio histórico de Bizkaia, donde la represión legal franquista se empleó más a fondo.
Personas ejecutadas extrajudicialmente por los sublevados contiene 1.155 registros. La represión franquista de tipo extrajudicial, no reglada, se produjo, sobre todo, en los primeros meses tras la sublevación rebelde de julio de 1936. No fue hasta comienzos de 1937 cuando se empezaron a conformar los tribunales militares y a producirse los procesos sumarísimos, engrasándose la maquinaria represiva legal franquista, por lo que las ejecuciones extrajudiciales fueron muy numerosas en los territorios donde había triunfado el golpe de Estado o en los que cayeron en manos franquistas en los meses siguientes. Por tanto, este tipo de represión se produjo principalmente en los territorios de Gipuzkoa y Araba en los primeros meses de la contienda, hasta que se pusieron en marcha los consejos de guerra.
Personas muertas en cautividad es la siguiente categoría, que agrupa a todas aquellas personas que fallecieron en una situación de privación de libertad, bien fuera en la cárcel, campos de concentración o batallones de trabajadores. El hacinamiento, los malos tratos, las malas condiciones higiénicas, la débil atención sanitaria o la deficiente alimentación, entre otras causas, provocaron la propagación de enfermedades entre los reclusos y reclusas, lo que derivó en miles de fallecidos. Este estudio revela 2.238 personas que fallecieron en los centros de detención de Euskadi, o vascos y vascas que perecieron en centros de otras partes del Estado. Al margen de esta categoría hemos agrupado a los 89 vascos y dos vascas que fallecieron en campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Los Combatientes del ejército vasco se agrupan en otra categoría, donde se han localizado 7.204 gudaris y milicianos, fallecidos tanto durante el periodo de la Guerra Civil en Euskadi, vascos o foráneos, como combatientes vascos fallecidos fuera de los tres territorios históricos. En este sentido, hay que reconocer a quienes dieron su vida en el campo de batalla por defender el gobierno legítimo en el curso de un conflicto armado que por su resultado les convirtió a ellos en traidores, en una especie de mundo al revés. Sus figuras deben ser recuperadas y su inclusión en la memoria democrática del presente es un deber inexcusable de los poderes públicos.
Por último, bajo el epígrafe de Otros casos se encuentran 243 civiles fallecidos por causas accidentales derivadas de la guerra, como muertes a causa de balas perdidas o a causa de la explosión de artefactos explosivos.
El segundo de los apartados, Víctimas mortales causadas por republicanos, agrupa, a su vez, a cuatro categorías. La primera es Personas muertas en bombardeos republicanos, en la que se han podido identificar a 75 víctimas mortales producto de bombardeos tanto de aviación como de artillería republicana. Los episodios más conocidos de este tipo de bombardeos se produjeron en Vitoria-Gasteiz, con el bombardeo del cuartel de artillería en septiembre de 1936, y Bermeo, con el bombardeo de artillería republicana sobre el Manicomio de Santa Eufemia.
Las dos siguientes categorías engloban a las Personas ejecutadas por republicanos. La primera recoge a los 19 individuos ejecutados con sentencia del Tribunal Popular de Euzkadi. Fue este un tribunal, se instituyeron otros nueve por la España republicana, creado para ocuparse de las causas de rebelión y sedición. Mientras, en la segunda se agrupan los 971 casos de ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por republicanos, siendo los casos más conocidos de este tipo de violencia los episodios de los asaltos a las cárceles de Donostia y Bilbao.
En la última categoría de este apartado se encuentran los Sublevados muertos en combate. Son 5.922 personas que se agrupan entre fallecidos en el frente vasco, vascos que fallecieron en otros frentes de la Guerra Civil y soldados de otros frentes que fueron trasladados a los hospitales de alguno de los tres territorios históricos. En esta misma categoría se ha constatado abundantes casos en los que los fallecidos vascos en los frentes de Aragón, Catalunya o Valencia en 1938 y 1939 habían combatido previamente en el campo republicano y fueron obligados a reengancharse en el ejército franquista.
Al margen de estas categorías, se incluyen en la base de datos a 700 personas cuyos casos tienen soporte documental, pero sin la suficiente información como para clasificarlos en alguna de las categorías propuestas.
En definitiva, se trata de una investigación viva, cuyos resultados se tienen que calificar siempre de provisionales y abiertos a nuevas incorporaciones y modificaciones, pero que, sin embargo, supone un primer paso necesario para cumplir un objetivo prioritario de las instituciones públicas vascas en materia de memoria histórica: contribuir a culminar el proceso de reconocimiento institucional de la verdad de la Memoria Histórica.
