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CARTEL 80 ANIVERSARIO BATALLA DE GUADALAJARA
ACTOS CONMEMORATIVOS
80 ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE GUADALAJARA.
“La prima sconfitta del fascismo / La primera derrota del fascismo”
– Viernes 24 de marzo. 
Conferencia-coloquio:
– “Garibaldinos en la batalla de Guadalajara“.
Ponente: Marco Puppini. Profesor universitario. Vicepresidente de la Associazione Italiana Combattenti Volontari Antifascisti di Spagna – (AICVAS)
-“La batalla de Guadalajara, 80 años después”
Ponente: Pedro A. García Bilbao. Profesor universitario. Presidente del Foro por la Memoria de Guadalajara (FMGU)
Lugar: Biblioteca Pública Provincial del Palacio de Dávalos. Salón de Actos. 19 – 21 h.
Dirección: Plaza de Dávalos, 19001 Guadalajara
Sábado 25 de marzo.

VI MARCHA MEMORIAL “BATALLA DE GUADALAJARA

10:00 h Punto de encuentro: Plaza del Coso de Brihuega. (Frente al Ayuntamiento)
Saludo del alcalde de Brihuega, Luis Viejo.

11:00 h (Aprox) Acto en la tapia exterior del cementerio, Zona del Castillo de la Peña Bermeja, Brihuega.

12:00 h Ascenso al Cerro de San Cristóbal (Algora). Punto de Encuentro. Junto a la antigua N-II. (Se recomienda calzado deportivo).

14:30 h (Aprox) Comida de hermandad en Restaurante “Area 107” Carretera Nacional II, km 107, Mirabueno. Inscripción comida, Coste estimado 12 €. Reservas: 618388794 foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

Nota; Itinerario y horario sometido a cambios según número de participantes y climatología. Se proporcionará itinerario por escrito a los participantes y  guía y explicaciones en cada punto escogido.  

Organiza:
Foro por la Memoria de Guadalajara (FMGU)
Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI)

Colabora: Ahora Brihuega, AICVAS, CNT-AIT, IU Guadalajara, PCE, UJCE

Información:  618388794 foroporlamemoriaguadalajara@gmail.com

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Germinal Lázaro durante su visita a Guadalajara en 2012, posa frente a la antigua Prisión Central, donde estuvo preso su abuelo Eusebio. Foto: FMGU

Compañeros Germinal y Justo Lázaro, que la tierra os sea leve.
FMGU- 09/01/2017.- El final del año 2016 nos ha sorprendido con la triste noticia de la defunción de uno de nuestros buenos amigos, Germinal Lázaro. Su tio Justo Lázaro, también simpatizante y buen amigo del Foro, había fallecido en abril de 1015.

Germinal Lázaro (n.1944)  era uno de esos tantos familiares de victimas del franquismo que frecuentemente se dirigen a nosotros para pedir información, guiados por esa necesidad de saber, de romper ese dictado de silencio y olvido dictado por la dictadura y sus verdugos y que lamentablemente, tampoco en los últimos 40 años se ha podido destruir. Germinal tenía muy claro que quería reivindicar la figura de su abuelo y de su padre.

El tio de Germinal, Justo Lázaro (n. 1927) fallecido en abril de 2015, fue uno de nuestros principales informantes sobre la represión franquista en Brihuega, y mantenía en su memoria mucíisimos datos que compartió con nosotros. Ambos, tio y sobrino, Justo y Germinal han fallecido con unos meses diferencia,

En estos casi 10 años de existencia de nuestra asociación, hemos acompañado a varios cientos de familiares de represaliados por la dictadura franquista en su búsqueda de información y Germinal fue uno con los que más tiempo pasamos pues quería escribir un libro sobre su familia y la lucha que llevaron a cabo. Hemos mandado cientos de sentencias y documentos. Germinal no quería restos, si documentos, y sobretodo información, memoria y reivindicación.

Germinal Lázaro nació en Francia en 1944 pues su padre se exilió. Era hijo de un luchador anarcosindicalista,  Julio Lázaro Corral natural de Brihuega. Militante de la CNT, durante la guerra española combatió en Sigüenza, en el frente de Madrid y otros, como soldado de la 37 Brigada Mixta del Ejército Popular. Julio pudo exiliarse a Francia y por eso Germinal nació alli. De la ideología de su padre heredó su nombre libertario. Ello no le impidió llegar a hacerse policía en su país, llegando a ser comisario de policía de Albi (Francia).

 

Germinal, Justo y Toñi Lázaro (dcha-izda) con Pedro A. Garcia presidente del Foro por la Memoria, en la fosa común del antiguo cementerio civil, donde fue fusilado su abuelo Eusebio en 1939. Foto: FMGU

Germinal, Justo y Toñi Lázaro (dcha-izda) con Pedro A. Garcia, presidente del Foro por la Memoria, en la fosa común del antiguo cementerio civil, donde fue fusilado su abuelo Eusebio en 1939. Año 2012. Foto: FMGU

Germinal queria ávidamente saber sobre su pasado y recopilaba toda la información sobre el caso de su abuelo Eusebio, sobre los escenarios de lucha y combate de su padre Julio.  Incluso durante su visita asistió a varias presentaciones de libros libertarios con gran interés, Con todo ese material  y lo que pudo recuperar hizo un libro publicado en francés.

Vuestra memoria no se perderá compañeros Justo y Germinal. Queremos desde estas palabras dar el pésame sincero a su familia y especialmente a Toñi Lázaro, hija de Justo.

Que la tierra os sea leve, compañeros.

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Justo Lázaro Barriopedro, (1927-2015).

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Germinal Lázaro (dcha) escucha las indicaciones de nuestro compañero Domingo Bartolomé, sobre los combates en el entorno de Sigüenza Foto: FMGU

 

Tropas fascistas en la ciudad de Guadalajara en uno de los desfiles posteriores a la ocupación de la ciudad. Archivo FMGU

Tropas fascistas en la ciudad de Guadalajara en uno de los desfiles posteriores a la ocupación de la ciudad. Archivo FMGU

LA OCUPACIÓN MILITAR DE GUADALAJARA Y EL REGRESO DE LOS PRESOS DESDE ALICANTE.

28 de marzo de 1939, tras tres años de infructuosos intentos, las tropas fascistas italianas tomaron finalmente Guadalajara. Los mussolinianos tuvieron ese “privilegio” como compensación por su humillante derrota en la batalla de Guadalajara dos años antes, en los campos alcarreños de Brihuega en marzo de 1937.

tres meses después, el 17 de junio, una expedición de falangistas alcarreños fue a Alicante para detener y traer a 50 Guadalajareños capturados en el puerto de Alicante. Se encontraban repartidos por diversos improvisados campos de concentración en toda la ciudad : La plaza de toros, la cárcel, el castillo de Santa Bárbara y el tristemente campo de Albatera, entre otros.

ellos se hallaban los tres alcaldes republicanos. Antonio Cañadas, Facundo Abad y Marcelino Martín, y varios alcaldes de la provincia. Fueron paseados en camiones y sometidos a escarnio por la calle mayor, en algo parecido a un auto de fe. Estos fueron los inicios de una época de opresión y persecución de los democratas que arrastó a 7169 alcarreños (un 4,5% de la población en 1939) condenados bajo el régimen de Franco. 822 de ellos (incluyendo 13 mujeres) fueron fusilados mediante un simulacro de juicio. Y hasta 1700 murieron en la cárcel, paseados en cunetas o en los campos nazis (89 concretamente). La democracia tiene una deuda con todos ellos

Estos fueron los cincuenta presos de la expedición que recorrieron en camionetas la ciudad, a través de la calle Mayor, calle Museo, Ramón y Cajal, la Carrera, Virgen del Amparo y allí finalmente a la Prisión Central. Todos fueron maltratados y varios de ellos fueron fusilados tras un simulacro de juicio:

Aurelio Cañadas Ortego, Atilano Navarro Iglesias, Emiliano Muñoz Cubero, Mariano Pardo Delgado, Vicente Rodríguez Castilla, José Pérez Barba, Julio Sánchez Morán, Facundo Abad Rodilla, Juan Antonio García Torres, Mariano Colina Lozano, Felix Medrano Navarro, Humberto Melero Carillo, Antonio Palacios Rodrigálvarez, José Barcelona Causapié, Luis Calvo de la Fuente, Telesforo Ballesteros Alique, Lorenzo Martínez Ruano, Emilio Hurtado Romo, Luis Cravioto Balboa, Jesús Notario Gil, Dionisio Ciruelas Irala, Miguel Ruiz Luna, Lucio Blanco Utrilla, Servando Cambronero Luna, Saturnino Recio Cebrián, Federico Muñoz Guijarro, Wenceslao Jiménez Pérez, Román Esteban Garcilópez, Isidro Bodega Fernández, Quintín Cliveros Delgado, Gregorio Tobajas Blasco, Gabriel Crespo Ruiz, Eloy Sánchez Inglés, Eleuterio Escolín Ambite, Doroteo Cabrera Antón, Marcelino Martín Martínez del Arco, Valentín Martínez Fernández, Benito Calero Vázquez, Santos Esteban González, Porfirio Sánchez Navas, Marciano Alfonso Cubillo, Rafael Pardo Borda, Marcelino Viejo Canalejas, Antonio Cañadas Ortego, Modesto Gil García, Andrés Arralde, Antonia Álvarez Redondo, Isabel Sacristán López, Julián Vera Ramírez. 1

Sirvan estas palabras para recordar a estos hombres y mujeres de Guadalajara, y honrar su memoria. 

http://www.memoriaguadalajara.es

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IIª Marcha memorial Batalla de Guadalajara


Sábado 16 de marzo de 2013

09.30 Torija. Plaza del ayuntamiento. Recepción en la antigua comandancia militar. Información sobre la localidad y sobre el itinerario.


10.00. 10.30. Salida hacia mirador sobre Brihuega. 


10.30-11.00. Mirador sobre Brihuega. Cota 709. Explicación sobre el terreno.


11.00-12.00. Llegada a Brihuega y marcha a la zona del castillo. Acto en el muro de las ejecuciones
.

12.00. Salida hacia el campo atrincherado de El Pinoso (Canredondo), vía valle del Tajuña.


13.00-14.00 visita a las trincheras de El Pinoso. Explicación sobre el terreno.


14.00-14.30. Salida hacia Mirabueno.

14.30-15.00. Mirabueno. Visita al Mirador de Mirabueno. Vistas sobre el valle del Badiel, Mandayona y Cerro de San Cristobal. Explicación de las acciones militares en la zona.


15.00. Comida popular en el Frontón de Mirabueno.

Fin de la visita.

La visita se realizará en coches particulares de los participantes.

El Foro proporcionará itinerarios por escrito a los participantes y ofrecerá guía y explicaciones en cada punto escogido. La comida popular será encargada para el número de participantes que se inscriban.

Inscripción comida: (Coste estimado 6 euros).

Reservas e información: marchaguada2013@gmail.com

primera derrota del fascismo

Referencia: García Bilbao, Pedro A., “Guadalajara, marzo de 1937. La primera derrota de Mussolini, victoria de la República española”, en García Bilbao, Pedro A. y Barbeito Iglesias, Roberto L., Ardenas, Ebro, Guadalajara. Campos de batalla e identidad democrática. Un estudio desde la sociología de la Defensa, Silente Académica, Guadalajara, 2012.

Sanguinario Mussolini, de Miguel Hernández

Ven a Guadalajara, dictador de cadenas, // carcelaria mandíbula de canto,

Verás la retirada de tus hienas, //veras el apogeo del espanto.

Rumorosa provincia de colmenas, // la patria del panal estremecido,

La dulce Alcarria, amarga como el llanto, // Amarga te ha sabido.

La batalla de Guadalajara, junto con la de Pozoblanco, fue una de las escasas victorias de la República Española durante la Guerra Civil Española (GCE). Las tropas del Ejército Popular Regular (EPR) de la República lograron frustrar los planes del enemigo y desbaratar la fuerza atacante, obligándola a retirarse y a tener que ser completamente reconstruida, esto nos basta para calificar los combates que tuvieron lugar en la meseta de Trijueque entre el 8 y el 22 de marzo de 1937, como una victoria para la causa republicana y una derrota de sus contrarios, pero la imposibilidad de explotar el éxito por falta de reservas ha llevado a muchos a minusvalorar aquel duro enfrentamiento. Intentaremos realizar un breve resumen de los hechos y aportar un análisis que ayude, en este setenta aniversario, a mejor comprender lo sucedido.

Un ejército italiano en España

Sorprende la naturalidad con la que se toma por parte de mucha gente la presencia de unidades completas italianas, todo un cuerpo de ejército con cuatro divisiones, en lo que se supone que es una guerra civil, pero el hecho fue que Guadalajara supuso la prueba palpable de la intervención extranjera en la GCE y de la agresión que las potencias fascistas realizaron contra la España democrática.

No se trató de unidades sueltas, de técnicos, especialistas o pertrechos, era algo más que eso, Guadalajara representa cómo un ejército extranjero completo toma como objetivo la capital de España, diseña un plan de ataque y ruptura del frente y se apresta a un avance rápido que estrangule la capital y con ello la supervivencia de la República. Un objetivo que hubiera sido posible, nada descabellado si se estudia la situación vivida en los frentes españoles en el invierno de 1937

La situación militar previa

La batalla por Madrid se había desplazado a su entorno. El fracaso del ataque frontal en noviembre de 1936 no había alejado el peligro. Los esfuerzos rebeldes buscaron rodear, envolver la capital en vista de que la lucha se había estancado sangrientamente en la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria. El éxito defensivo, lo señala Martínez Bande, había creado una subjetividad positiva en las fuerzas republicanas, pero sobre todo había permitido profundizar en la formación de unas nuevas fuerzas armadas al servicio de la República Española, tras la desintegración del ejército español con el golpe de julio de 1936. Este nuevo ejército, sobre las base de las milicias y las fuerzas leales, tenía en la región central, la defensa de Madrid, sus mejores y mas fogueadas fuerzas. Madrid sería la mejor escuela para el naciente EPR, y aunque se libraban combates muy duros en otros frentes, la continua presión  sobre Madrid impedía liberar unidades que acudieran a otros escenarios. En marzo de 1937, la batalla de Madrid vio su última ofensiva encaminada a la toma por la fuerza de la capital. Antes de esta batalla, los intentos directos (en noviembre del 36) o indirectos de la carretera de la Coruña y el Jarama (enero, febrero de 1937) habían fracasado.

Guadalajara había sido prevista por el mando de Burgos como una acción complementaria de la ofensiva del Jarama, pero el retraso en la concentración de las fuerzas italianas había impedido una acción simultánea. Las tropas de infantería italiana habían estado llegando en gran número desde diciembre de 1936. Lo hicieron protegidas por los barcos de la Escuadra Italiana y por las disposiciones de la Sociedad de Naciones que no reconocía a la República Española derechos de beligerancia en el mar. En otras palabras, el viaje desde Italia de miles de toneladas de material de guerra y de decenas de miles de hombres había sido sencillo y con riesgos limitados, al aceptar el gobierno español una legalidad internacional que condenaba la suerte de la República, pues una guerra en la que no se puede disparar al enemigo es una guerra en la que no se puede ganar.

Las fuerzas italianas desembarcadas empezaron a ser muy superiores a las esperadas por las autoridades rebeldes. La ayuda solicitada era sobre todo en material, especialistas, artillería, aviación, carros, transportes. Franco deseaba también algunas unidades de apoyo, pero consideraba peligrosa la existencia de tropas de infantería en masa o que pudieran tener un mando autónomo. Lo que podría estar en juego era la autonomía real del movimiento rebelde respecto de sus protectores italo-alemanes. El plan pasaba por crear unidades mixtas, brigadas reforzadas compuestas por tropas selectas de legionarios, regulares (tropas coloniales), o voluntarios carlistas o falangistas junto con batallones italianos y sus fuerzas blindadas, artillería y otras especialidades. Pero entre diciembre del 36 y marzo del 37, la Italiana de Mussolini realizó sus propios planes y las tropas llegadas en ese periodo lo hicieron en la cantidad, ritmo y características que Roma había decidido. Hubo que esperar al desenlace de la batalla de Guadalajara para que esa situación retornara al modelo ideal deseado por Franco.

La naturaleza de las fuerzas italianas

Hay un cierto debate sobre el carácter de las fuerzas italianas que combatieron en Guadalajara y aún en toda la GCE. ¿Eran tropas regulares italianas? ¿Fueron trabajadores engañados quienes en vez de ir a África a construir carreteras se vieron en una guerra que no esperaban? Pese a que los datos están a la vista de todos, la confusión parece persistir, algo sin mucho sentido.

Las tropa italianas se presentaron en España con una organización tomada de la milicia fascista territorial que existía en la Italia del régimen de Mussolini. El Ejercito Real italiano prestó sus cajas de Recluta, sus cuarteles, sus depósitos de material y sus oficiales profesionales para encuadrar a los voluntarios y pertrecharlos debidamente. La Armada Real italiana protegió los convoyes y la Aviación Real italiana creo sus propias unidades de voluntarios con todo su material para ir a combatir en España. En Guadalajara combatieron 4 divisiones reforzadas por algunos regimientos independientes (grupos de banderas) y otras unidades especiales (carros, lanzallamas, artillería); toda la alta oficialidad era de carrera, veteranos del ejército italiano, la mayoría de los oficiales también, y gran parte de los oficiales procedentes de la Milicia Fascista habían combatido en Etiopía. Una división concretamente, la Div. Littorio, estaba reclutada al completo entre las filas del Ejército Real. Toda la impedimenta y recursos era italiano y de los depósitos de sus fuerzas armadas, el gobierno rebelde de Burgos no tuvo que desviar ni un solo cartucho, uniforme o granada para dotar a estos voluntarios. Estamos pues, ante un ejército completo, puesto en el frente y en orden de batalla, a coste cero para el bando rebelde.

Otra cuestión debatida ha sido la supuesta carencia de formación militar en las tropas italianas. No es el caso de los artilleros o de los aviadores, por supuesto, sino el de la “masa“ de infantería que combatió en Guadalajara. “No eran soldados”, “las unidades no estaban cohesionadas pues se acababan de crear”, “no tenían apenas instrucción militar”, son los argumentos empleados para disculpar o mejor comprender lo sucedido en esta batalla. Es lícito preguntarse si esto es cierto o no. Añadimos una pregunta: ¿En la campaña de Málaga cómo actuaron esas mismas tropas italianas? La respuesta es clara, en Málaga, las bisoñas tropas italianas actuaron con notable éxito, muy bien secundadas por fuerzas mas fogueadas, eso sí,  y arrasaron por completo a un enemigo muy mal organizado y dispuesto. Las tropas italianas habían estado llegando desde diciembre, habían tenido tiempo de viajar juntas, de formarse y hasta de participar en una campaña militar con todo éxito. La diferencia no estaba en ellas, sino en la naturaleza del contrincante, las tropas italianas tenían una formación parecida o superior a la de la mayoría de las tropas de segundo nivel españolas (fueran rebeldes o leales), iban bien amparadas por la cadena de un ejército mas amplio y que cubría sus espaldas y sus cabezas, pero en Guadalajara chocaron con la elite del EPR, con las mejores fuerzas de la República, esa fue la principal diferencia con Málaga, no su falta propia de experiencia. Cuando la fuerza italiana aplastó el frente de Guadalajara y penetró en dirección a Madrid, no se suele argumentar su carácter bisoño, sino a raíz de su posterior derrota.

En resumen, las tropas italianas de Guadalajara no fueron batidas por su falta de experiencia, sino por otros elementos: el mas importante, el acierto en la defensa por parte del EPR, y en segundo lugar los errores de sus mandos (todos ellos, recordemos, profesionales), como el propio transcurso de los acontecimientos demostraría.

El plan y el escenario inicial

Demasiado tarde para coordinarse con los choques en el Jarama, las tropas italianas victoriosas en Málaga y las recién llegadas a Cádiz posteriormente, reciben la orden de concentración en Miranda de Duero y en la linde entre Soria y Guadalajara.

Orden de batalla italiano

Unidad                         nombre                        efectivos             comandante

1ª DIVISIÓN             Dio lo vuole                6.360               Gral. Edmundo Rossi

2ª DIVISIÓN             Fiame Nere                6336                Gral. Guido Amerigo Coppi

3ª DIVISIÓN              Penne Nere                6241                Gral. Luigi Nuvoloni

4º DIVISIÓN              Littorio                       7689                Gral. Annibale Bergozoli

4º grupo banderas            XXIII de Marzo            1801      Cor. Francesco Gidoni

5º grupo banderas                                        1800                Cor. Enrico Francisci

Artillería                                                           4379

Unidades de apoyo                                      612

En total, y según estos datos aportados por Martínez Bande del Servicio Histórico Militar, un total de 35 222 soldados, con unidades motorizadas en muy alto grado, unidades de carros ligeros en gran número y una notable artillería. El comandante del cuerpo italiano era el general Roatta, profesional de valía y con ordenes directas de Mussolini.

Además de la fuerza italiana, el flanco norte, la comarca de la Campiña de Guadalajara, desde la meseta de Trijueque hasta las estribaciones de la Sierra, la llamada División Soria al mando del ya general Moscardo, con la Brigada del coronel Marzo que protagonizaría los combates principales en ese sector, en torno a unos 12.000 soldados que han de añadirse al cómputo. El frente no era continuo, constaba de posiciones fijas en los pueblos y cruces, pero existían espacios vacíos muy amplios por los que penetraría la caballería nacional con notable éxito, aprovechando que las reservas republicas eran desviadas a la zona del ataque principal a cargo de los italianos.

Por el lado republicano suele exponerse el orden de batalla del contraataque, pero esto falta a los hechos. El día 8 de marzo de 1937 ¿qué fuerzas del EPR estaban en línea? (…)

El extenso frente de Guadalajara iba desde la Sierra del Guadarrama en su extremo este, bajaba por la campiña del Henares, subía a las altas mesetas (alcarrias es su nombre) que lindan con Soria (área de Algora, Almadrones, Alaminos) , descendía de nuevo al valle del Tajuña y del Cifuentes y, ya en el Alto Tajo terminaba por mezclarse con la fuerzas de la Serranía de Cuenca. En total unos 90 kms. cubiertos por la 12 División del EPR, compuesta por unidades de milicias recién militarizadas tras la creación del EPR, estas sí, con muy poca experiencia de combate. La densidad de fuerzas era muy escasa, apenas unas baterías y muy escasas armas automáticas apoyaban la delgada línea de resistencia. Había planes en marcha para reforzar el sector, e incluso algunas compañías de carros estaba desplegadas en segunda línea o retaguardia, pero lo cierto era que la sangrienta batalla del Jarama había fijado las reservas republicanas y no había con qué cubrir adecuadamente tan extenso frente. Esto le ocurría igualmente a los rebeldes, pero la intervención italiana, con la entrada en liza de un ejército extra, venido desde Italia al completo, había desequilibrado la balanza y hecho posible el ataque.

El plan era aparentemente sencillo. En la alta meseta de Trijueque, a la altura del km. 112 de la carretera nacional II (llamada de Francia por el cronista italiano), se concentrarían las cuatro divisiones italianas. En un frente de unos 15 kms de ancho, con una zona especial de concentración de unos tres kms., se produciría el ataque y la ruptura. Dos divisiones en cabeza con toda la artillería divisionaria atacarían a la vez. El día D se lograría la ruptura y el avance inicial, el D+1 se tomaría Trijueque, en el borde la meseta y sobre la carretera, el día D+2, Torija, en el valle de acceso a la meseta y que desciende hacia Guadalajara y Alcalá de Henares, el día D+3 caída de Guadalajara, enlace con las tropas de la Brigada Marzo que vendrían por la campiña y avance hacía Alcalá de Henares. Con tales objetivos cubiertos, Madrid estaría virtualmente rodeado, sus fuerzas embolsadas y el pánico se adueñaría de la situación. El plan de Roatta, el mando italiano, era lograr en cuatro días una acción de gran calado estratégico que acelerara la derrota de la República.

Éxito inicial y avance italiano.

El día 8 de marzo de 1937 tronaron los cañones italianos dirigidos desde el observatorio del Cerro de San Cristóbal junto a Algora. La sencilla línea mantenida por los batallones Alicante Rojo y Dimitroff fue pulverizada y las unidades italianas lograron una rotura completa. El avance comenzó rápidamente, pero el espacio para moverse era estrecho, la carretera se vio saturada rápidamente y el campo estaba lleno de barro por las continuas lluvias, para colmo los derrotados republicanos se retiraban combatiendo hacía su retaguardia. Tras unos 10 kms de avance, la resistencia se hizo notar de nuevo. En el km. 103 de la N-II, el cruce con el pueblo de Almadrones resistiría durante unas horas cruciales. Imposible avanzar sin tomar ese pueblo al flanco norte de la ruta. Las voladuras en los puentes de la carretera, el fango arcilloso bajo la lluvia, el atasco inmenso de vehículos y la feroz defensa de la infantería republicana atrincherada en Almadrones en el flanco del avance italiano y que combatiría hasta la última bala, pulverizó las previsiones del mando italiano. Las líneas telefónicas y telegráficas con la retaguardia republicana quedaron cortadas, pero Madrid ordenó reconocimiento aéreo inmediato. La meseta estaba cubierta por nubes espesas de lluvia y nieve, pero uno de los cazas descendió temerariamente y pudo comprobar que Almadrones resistía y la fuerza italiana estaba atascada a su altura. Desde ese momento, y pese al tiempo, el reconocimiento aéreo permitiría a las unidades de primera línea saber que había más allá de la colina gracias a un excelente flujo de información recogido por la aviación y comunicado a los mandos sobre el terreno- El peligro era claro e inmediato. El tiempo empeoró en la retaguardia nacional y la aviación no pudo operar, enfangados sus aeródromos de campaña; los aeropuertos de Barajas y Alcalá tenían pistas de cemento y eran completamente operativos. Serían una de las claves de la batalla; el campo de lucha quedaba a unos 20 minutos de vuelo.

Con todo, el día 9 de marzo el avance se reanuda. La 12 División republicana ha sido batida. En la campiña las tropas del coronel Marzo penetran en las zonas no cubiertas y aíslan posiciones republicanas, avanzando hacia el oeste, con orden de no sobrepasar la punta de lanza italiana. En la meseta se sigue la línea de la carretera N-II en dirección a Trijueque con el grueso de la fuerza italiana y se envía al Grupo de Banderas del coronel Bulgarelli por una carretera lateral en dirección a Brihuega. En el flanco Sur, el valle del Tajuña está casi abierto tras ser batidas las débiles posiciones republicanas. Cifuentes, la cabeza de comarca, se mantiene firme no obstante y lastropas de ese sector lograran formar una línea de contención por ese sector; pero el objetivo italiano es más ambicioso, el Tajuña, la meseta, Brihuega, Trijueque y, por supuesto, Torija, la llave del corredor del Henáres, la puerta de Madrid. Esa noche del 9, una unidad de infantería italiana, en una audaz marcha nocturna siguiendo la carretera secundaria que va por el estrecho valle del río, toma la importante villa de Brihuega, adelantándose a las fuerzas motorizadas que por la meseta tienen orden de tomarla a la mañana siguiente. Todo parece ir bien al segundo y tercer día de la operación, pese al evidente retraso del plan inicial.

Llegan refuerzos y el avance se complica.

Agotados tras el Jarama, los republicanos no disponen de fuerzas de reserva o de una mínima fuerza de maniobra disponible en el frente de Madrid, salvo unos pocos hombres en camiones en Alcalá de Henáres. La rotura en Algora y Almadrones causa un impacto en el mando del sector atacado, situado en Alovera y la primera reacción es comenzar a construir trincheras en Guadalajara, pero las cosas no se ven igual en el mando superior de la Defensa de Madrid. La única opción es confiar en las posiciones del frente continuo que ha blindado el Jarama y Madrid y sacar a las unidades que allí habían combatido de su reorganización y enviarlas de nuevo al combate. Primero unos pocos batallones, luego un puñado de Brigadas. La orden es retrasar el avance enemigo a cualquier precio, hasta poder concentrar ante él fuerzas capaces de asegurar la situación; pero si Trijueque cae y luego Torija, el enemigo se desparramaría por el valle del Henares, bajaría de la alta meseta alcarreña, se coordinaría con las tropas de Moscardó y Marzo y Madrid se vería envuelto. Combatientes del Jarama que apenas han tenido tiempo de reponerse, unidades que se están recomponiendo de las bajas sufridas serán enviadas de nuevo al combate. Las horas ganadas por los valientes soldados de la 12 D en Almadrones serán bien aprovechadas. Lister llega con su reducida escolta al mando del sector en Alovera y los encuentra evacuando, pero hay nuevas ordenes y nuevos mandos. Para sorpresa de los que se veían ya derrotados, una fila de camiones con tropas avanza por la carretera de Barcelona camino de Valdenoches y Torija, son los primeros batallones de la División de Lister. Los carros T-26 salen de sus bases en pesados camiones plataforma y aguardan las ordenes de despliegue bajo los árboles que flanquean la carretera en el valle de Torija. En lo alto de la meseta, horas antes, en la noche, algunas compañías de brigadistas alemanes lograron ser desplegadas de urgencia, conteniendo también a los que ya flaqueaban y retrocedían, pero una vez más la voluntad de vencer y un mando ágil ha logrado cambiar la situación. La orden es avanzar al encuentro del enemigo que avanza y atrincherarse hasta que se pueda contraatacar.

Las tropas cumplirán la orden. Fuerzas de las Brigadas Internacionales y de otras Brigadas Mixtas del EPR se atrincheran a lo largo de la N-II, en sus cruces y en los campos que la flanquean. La batalla se renueva con toda crudeza. Los italianos son muy superiores en número a los escasos batallones que los frenan, pero sus mandos no desean desligarse de la carretera. Los carros lanzallamas Ansaldo aniquilan secciones enteras de voluntarios antifascistas alemanes; la lucha se hace feroz y hay muchas bajas por ambas partes. A los escasos carros T-26 presentes en el sector previamente comienzan a unirse las fuerzas blindadas llegadas de la retaguardia más lejana. Entre Brihuega y Torija, una sola sección de carros contiene un día entero a los italianos tras una exitosa emboscada a una unidad de infantería motorizada y resiste hasta la llegada de nuevas fuerzas.

Sobre el empleo de los carros T-26 y su comparación con las tanquetas Fiat Ansaldo, mucho más ligeras y sin cañón, deben tenerse en cuenta algunas cuestiones. El tanque T-26 era vulnerable a todas las piezas de artillería presentes en el campo de batalla; su mayor altura le hacía especialmente visible a distancia en un terreno llano como la meseta de Trijueque; por lo demás, apoyado por infantería y bien emboscado, en Guadalajara jugó un excelente papel, logrando imponerse rotundamente sobre su enemigo, si bien a costa de sensibles bajas. Por su parte, las muy denostadas tanquetas Ansaldo si bien no eran rival para el T-26 en modo alguno, eran muy peligrosas para la infantería enemiga. Actuaban en masa, formando líneas de avance y apoyándose mutuamente, cubriendo el asalto de los infantes propios. Algunos tanquetas eran lanzallamas y se mostraron muy eficaces. Su baja altura las volvía menos visibles en la meseta y no se debería despreciar su uso en un contexto en el que inicialmente la superioridad artillera y de efectivos propios eran total.

Concentración republicana y detención italiana

Los días pasan y la ofensiva hacia Madrid ya no existe. Ahora es la batalla de Guadalajara, o quizá la de Trijueque o Brihuega. El mando central republicano comprende que el ataque italiano es muy peligroso y ha reorganizado completamente sus fuerzas. Se forman tres grandes agrupaciones. En la campiña, en torno a la 12 división con N. Nanetti al mando, en la alta meseta, un importante concentración de brigadas, artillería y carros con el mayor Lister, en el Tajuña, las fuerzas quedan al mando de C. Mera. Todos bajo el mando del Tte. Coronel Jurado. El sacrificio ante Trijueque ha tenido éxito. El día 12 de Marzo se inicia el contraataque. Los italianos son desalojados de Trijueque que habían tomado a un alto coste el día anterior. El bosque de Brihuega, la extensa zona triangular ente esta villa, Torija y Trijueque, había visto duros combates y ahora con intenso fuego artillero procedente de Torija, las brigadas republicanas pasan al contraataque. El Palacio de Ibarra, una señorial posesión agrícola en la linde del bosque se convierte en un icono de la guerra civil entre italianos cuando es copada en esta posición un batallón fascista completo que será aniquilado por los voluntarios italianos del batallón Garibaldi.

La contraofensiva republicana.

Las tropas italianas están agotadas. Sus mandos no han sabido aprovechar su superioridad numérica y material, no han querido, en realidad. Ante la enconada resistencia se imponía desplegarse en campo abierto y atacar en toda la línea de forma aplastante, pero hacer tal cosa implicaba crear un nuevo frente y renunciar a intentar avanzar rápidamente por la carretera principal y con ello a la resonante victoria estratégica que alcanzar Alcalá de Henares y Madrid suponía. No lo lograron y fracaso les sobrepasó. La aviación republicana mantuvo su superioridad casi todo el tiempo y trituró las largas columnas italianas, los hombres de la 12 división y los primeros refuerzos se hicieron casi matar en sus últimas posiciones antes de retroceder, de forma que cuando se logra tomar Trijueque, las fuerzas italianas están casi agotadas mientras los republicanos ya han logrado concentrarse para un contraataque. La punta de lanza italiana se alargó y estiró por la carretera sin lograr llegar a Torija, sometida al fuego de flanco de posiciones emboscadas que han ido nutriendo los refuerzos llegados en segundo escalón, son los alemanes del Thaelman y los franco-belgas. Los carros Ansaldo les asaltan frontalmente y hay muchas bajas. Sobrepasada la carretera lateral que une Brihuega con la nacional II, la infantería italiana se despliega finalmente a lo ancho de toda la meseta y avanza a través del bosque en dirección a Torija, la puerta de salid de la meseta y el comienzo de la carrera hacia Madrid. Pero los sacrificios de los antifascistas alemanes y franceses no han sido en vano, la infantería republicana empieza a llegar en masa a Torija, un grupo de artillería del 15,5 bate las zonas de concentración y de partida italiana, desde pocos kilómetros y con buenos observadores, el fuego es muy preciso. Las brigadas de la 11 división bajan de sus camiones entre el cruce con Fuentes de la Alcarria y los pabellones agrícolas del llamado Palacio de Don Luis, forman una línea de ataque y se internan a su vez en el bosque al encuentro de la infantería italiana. La lucha es muy dura y la línea italiana retrocede a la carretera de Brihuega; un batallón queda aislado en el Palacio de Ibarra, una propiedad señorial con un casón del XVIII y diversos edificios agrícolas circundado por un sencillo muro, una isla en el denso bosque. La nieve cubre el campo de batalla y la visibilidad es muy escasa. El combate por el Palacio de Ibarra se convertirá en el icono de la batalla; el batallón italiano antifascista Garibaldi, combatirá a las tropas de Mussolini y logrará rendir la posición. Los italianos han vencido a Mussolini por primera vez, una Italia libre es ya algo más que un sueño desde Guadalajara.

Las tres agrupaciones republicanas incluyen algunas de las mejores brigadas y divisiones del EPR, cuentan con superioridad local y aérea  a partir del día 14 y con ello pasan a preparar la ofensiva. El día 18 de marzo, tras un intenso ataqe artillero, los carros y la infantería republicanas toman la salida de Brihuega a la meseta y en una acción conjunta con las Brigadas de carabineros mandados por C. Mera al sur del Tajuña, envuelven casi por completo la hondonada junto al río donde está la histórica villa. El mando italiano del sector se encuentra al borde del copo definitivo; la situación se vuelve insostenible. Desde la cota 709 que domina la ciudad los carros del coronel Paulov cañonean continuamente, la aviación ataca la localidad y la infantería republica ocupa los accesos principales. Cuando Mera ordena cruzar el río y rodear la villa por el este, la orden se cumple sin problemas y apenas queda ya un camino libre el enemigo. El mando italiano ordena la evacuación y abandonan la villa en dirección a Villaviciosa dejando atrás numeroso material, heridos y prisioneros. La victoria republicana en Brihuega es total. Atrás quedan doce días de ocupación fascista en la que numerosos vecinos fueron ejecutados por los grupos de falangistas que acompañaban a las tropas italianas para tareas de ese tipo.

La línea italiana ha retrocedido en la meseta y tras Brihuega. Es toda línea la que retrocede buscando romper el contacto con el enemigo. Una división, la 4ª Littorio, la mejor división, sigue casi intacta, pero las otras tres están muy desgastadas por una intensa semana de duros combates. Los italianos han luchado con mucho valor y han sabido sacrificarse cuando era preciso, pero en un combate la acción del enemigo es un factor a tener en cuenta, no a despreciar. Y en Guadalajara, la conducta del EPR mostró grandes cualidades; mostró ser un ejército que de estar dotado de recursos materiales suficientes podía vencer, pues sus hombres reunían temple y voluntad de victoria.

Derrota y retirada ordenada

Después de la caída de Brihuega y ante el lento avance republicano en la meseta que amenazaba con ir copando las unidades italianas, el mando italiano ordena la retirada. Se trata en realidad de romper el contacto y retroceder  hasta una línea segura. El coronel Faldella, sobre el terreno ordena la retirada por entender que las unidades corren grave peligro de ser batidas y por ello ordena el repliegue. La Littorio, al mando del veterano general Bergonzoli recibe la orden de establecer una línea de contención a la altura del km. 90 de la N-II (Gajanejos), pero la disposición del terreno le aconseja fortificarse a la altura del km. 97. Las tropas se retiran en la meseta y en el flanco sur hasta posiciones seguras. El pequeño avance territorial logrado es magro consuelo para quienes tan importantes objetivos pretendieran. El mando central en Burgos ordena la inmediata afluencia de unidades de refuerzo que cubran las nuevas líneas, la orden tardará varios días todavía en ser cumplimentada por completo, pero los republicanos no están en condiciones de forzar las posiciones de retaguardia que han escogido los italianos y los franquistas para poner fin a su retirada.

La imposible explotación del éxito

El EPR logró evitar el peligro mortal que se cernía sobre la capital de la república, contuvo al enemigo y lo contraatacó con éxito. Sin fuerzas de refresco que explotaran el éxito, perseguir al enemigo y batirle por completo estaba fuera de sus posibilidades, pero esto no significa que, en esta ocasión, no les asistiera la victoria.

Además de la frustración completa del plan enemigo, Guadalajara fue una victoria moral para la república porque demostró a cuantos quisieron verlo que la España democrática era objeto de una agresión por parte de la Italia fascista. Por supuesto que Guadalajara fue una batalla que la propaganda tomó como propia, pero sin la derrota de las divisiones italianas no hubiera sido posible la campaña de la propaganda que la República emprendió de forma intensa tras combatir a un ejército extranjero completo en tierras alcarreñas.

Balance

Fue una sangrienta lucha. Al no producirse una persecución decisiva del perdedor, el balance final de bajas fue equilibrado entre los dos bandos si nos fijamos en los números totales. Las bajas republicanas fueron altas en las tropas de la 12 Div. que cubría el frente inicialmente y entre los primeros batallones que llegaron de refuerzo, los italianos por su parte vieron completamente deshechas tres de sus cuatro divisiones. El conde Ciano reconoce sobre unas tres mil bajas totales (entre muertos y heridos); informes oficiales italianos hablan de 490 muertos, 2150 heridos y 257 prisioneros. Lo cierto es que tras el combate las divisiones fueron disueltas y sus supervivientes encuadrados en nuevas unidades.

Para el bando nacional, Guadalajara significó el final de la pretensiones italianas de dar un golpe definitivo a la República y con ello hegemonizar en cierto modo la situación política del bando faccioso. La derrota de ese proyecto italiano autónomo, significó un refuerzo de la posición de Franco ante sus aliados, aunque sin rebajar por ello su dependencia. Para Mussolini, la necesidad de lavar la afrenta implicó que su apoyo se mantendría hasta la derrota del enemigo. Implicó también el final de la larga batalla de Madrid y la orientación del conflicto a otros escenarios antes de retornar de nuevo al centro.

Para los republicanos, Guadalajara fue una victoria ante un peligro cierto y letal. Significó probar ante el mundo lo que el mundo ya sabía y no deseaba ver, que España veía una agresión extranjera contra su República. Para la República fue una victoria local, que proporcionó moral y confianza, pero que no pudo tener consecuencias estratégicas a su favor. Para el Comité de no intervención las contundentes pruebas de la intervención italiana no eran necesarias, conocían sobradamente la injerencia aunque no se dieran por enterados de ella. La batalla de Guadalajara, precisamente por ser la prueba casi absoluta de la agresión italo-alemana en España, se volvió contra las acciones diplomáticas españolas para poner fin a la No-Intervención, pues reforzó precisamente el temor franco-británico a una generalización del conflicto y les convenció de la necesidad de seguir bloqueando las peticiones de ayuda de la España republicana.

Pedro A. García Bilbao URJC. Foro por la Memoria de Guadalajara

Bibliografía

  • Alcofar Nassaes J.L., Los legionarios italianos en la Guerra civil española 1936-1939, Dopesa, Barcelona, 1972.
  • Martínez Bande, J. M., La lucha en torno a Madrid, San Martín, Madrid, 1984.
  • Lister Forjan, E., Nuestra guerra. Memorias de un luchador, Silente, Guadalajara, 2007.
  • Conforti, O., Guadalajara, la primera derrota del fascismo, Oikos Tau, Barcelona, 1983.

7 de marzo de 1917 en Brihuega (Guadalajara) – 25 de abril de 2007 Sant Adrià del Besós (Barcelona)

Tomasa Cuevas

El 25 de abril de 2007 falleció Tomasa Cuevas, luchadora, militante comunista durante la Guerra Civil. Tenía 90 años, nació el 7 de marzo de 1917 en Brihuega (Guadalajara). Esta es parte de su historia, escrita por Eugeni Madueño en 2006:
Sábado por la tarde. En el gran edificio geriátrico que el Fòrum ha dejado en el sudeste del Besòs hay más animación de la habitual. Las familias aprovechan el fin de semana para visitar a los ancianos. Hay bullicio en el vestíbulo y trasiego en los ascensores. En una luminosa habitación de la tercera planta está Tomasa Cuevas, con la que brindaremos por sus recién cumplidos 89 años. La encontramos de espaldas, sentada en su silla de ruedas, absorta contemplando más allá del ventanal el solar en el que hace poco había una cochera de autobuses y dentro de nada habrá un enjambre de pisos. La llamamos varias veces por su nombre, pero es inútil. Sólo descubre nuestra presencia cuando la tocamos. A su “columna vertebral maltrecha, su diabetes y sus problemas cardiacos y de visión, con artritis aguda, efectos de la edad, ciertamente, pero también secuelas de encarcelamientos y torturas”, habrá que añadir la sordera que el audífono de su oreja izquierda no consigue mejorar.- ¡¡¡Tomaaassaaaa, cada díaaaa estás más guapaaaa!!! – grita el único amigo que viene a verla regularmente y que hoy hace de embajador. Tomasa se vuelve y abraza entre aspavientos de alegría al amigo común, mientras a mí me mira con recelo. Pero es sólo por un momento. Al poco, Tomasa, que habla en proporción inversa a la que oye, es decir, a gritos, me explica su larga, heroica, sufriente vida. Nació en 1917 en Brihuega, un pueblo de la Alcarria, Guadalajara, en el seno de una pobre familia de cinco hermanos. A los nueve años era una trabajadora pluriempleada. A primera hora del día repartía leche, luego trabajaba en una fábrica de género de punto, por la tarde recogía agua para los caseros y por la noche se sacaba un extra cosiendo puntos de media, todo ello para ayudara su familia. Cuando Santos Puerto, el líder comunista de la fábrica, le habló de un mundo de personas iguales y sin clases, Tomasa descubrió una fe y una religión de la que aún no se ha dado de baja.- Que conste que yo sigo pagando mi cuota al partido, dice con un sonido agudo que resuena en la habitación y se oye en toda la planta. La detuvieron por primera vez en 1934, por insultar a un guardia que maltrataba a un niño cuyos padres habían muerto en la revolución de Asturias. Tenía sólo 17 años y ya era todo un carácter. “Como toque al niño le pego una hostia y me cago en su madre”, le dijo al guardia, que, obviamente, se la llevó detenida. La guerra la pasó haciendo trabajos manuales para las Juventudes del partido, convencida de que el fascismo sería derrotado. Las cosas fueron muy distintas, y el primero en pagar las consecuencias fue su padre, que perdió el trabajo por haber consentido tener una hija comunista. Tomasa se propuso huir a Barcelona, pero un tipo de su pueblo apellidado Trallero la denunció y fue detenida en el tren donde intentó esconderse. La ingresaron en la cárcel madrileña de Ventas, donde había 189 mujeres en el corredor de la muerte esperando para ser ejecutadas y donde las condiciones de vida eran tan malas, que en el verano de 1939 morían un promedio de ocho mujeres cada noche. Fue en esa cárcel donde se enteró, con dos años de retraso, de la muerte de su padre.- Él fue para mí más que un padre, fue también mi amigo, dice ahora Tomasa en la residencia del Fòrum. Hasta los años cuarenta no consiguió llegar a Barcelona. Se enroló en un PSUC que entonces aún confiaba en derrotar el franquismo con las armas. En esa época conoció al hombre de su vida, el activista Miguel Núñez Saltor, que llegaría a ser diputado en las Cortes en las dos primeras legislaturas, además de referente político para personas como el escritor Manuel Vázquez Montalbán.- Nos juntamos en la clandestinidad, tuvimos una hija, Estrella – rememora Tomasa sin moverse de su silla de ruedas-, nos casamos años más tarde, cuando ya éramos legales, y muchos años después nos separamos. De la cárcel de las Ventas lograron salir con vida gracias a que la victoria aliada en 1945 hizo dudar a los jueces de la continuidad del franquismo. Una década después, en 1958, su compañero Núñez era un dirigente clave que actuaba como enlace entre la dirección del partido y las incipientes células universitarias de Barcelona. Su detención por los siniestros hermanos Antonio y Vicente Juan Creix fue tan sonada como las consecuencias de las torturas que éstos le aplicaron en los calabozos de Via Laietana. Núñez pasó días colgado con las esposas de una tubería. Le destrozaron la columna vertebral. Pero no delató a nadie. Eso sí, hubo de pasar diez penosos años en el penal de Burgos, mientras Tomasa conocía el de Segovia y regresaba al de Ventas. Liberada antes que él, Tomasa se marchó a Praga, y luego se reencontraron en París, hasta que tuvieron la oportunidad de volver, entre otras cosas porque personas como el editor Josep Maria Castellet o Cristóbal Garrigosa, el padre de la esposa del actual presidente de la Generalitat, les ayudaron a encontrar un trabajo en Barcelona. Luego vino la transición y el pacto que obligaba a guardar un silencio vergonzante a personas como ellos. Tomasa nunca estuvo de acuerdo con esta política. Así que entre 1985 y 1986 recorrió España, magnetofón en mano, grabando los testimonios de las mujeres que, como ella, habían sufrido en las prisiones franquistas por luchar contra el fascismo. Ordenó los testimonios y publicó tres volúmenes hoy agotados en la editorial Siroco. La profesora californiana Mary E. Giles publicó después una recopilación en inglés, Prison of women, testimonies of war resistence in Spain, y recientemente la editorial barcelonesa Icaria ha publicado una compilación de bolsillo con el título Presas.
Condecorada con la Creu de Sant Jordi en 2004, la dura experiencia personal y los libros con centenares de testimonios que Tomasa Cuevas ha dejado escritos servirán para llenar de contenido el Memorial Democràtic que ha echado a andar en nuestro Parlament.

Otros vínculos de interés sobre esta mujer luchadora:

Preso de les corts

Nodo50

CCOO 1 mayo

NUEVA ALCARRIA 04/12/2006
MEDALLA DE ORO AL MÉRITO EN EL TRABAJO POR SU LUCHA Y COMPROMISO CONTRA EL FASCISMO

Tomasa Cuevas, una alcarreña contra el olvido

Raúl Conde Suárez.
Una expresa de Franco, natural de Brihuega, recogió con su grabadora el testimonio de 300 mujeres que pasaron por las cárceles durante la dictadura El Consejo de Ministros le otorgó el viernes la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo El relato desgarrador de Tomasa Cuevas y el resto de presas narra las torturas y atrocidades en las cárceles del franquismo
La memoria histórica no sólo es cuestión de sesudos historiadores o de políticos interesados, de un lado o de otro. También es un esfuerzo individual de algunas personas que, con su voluntad, han levantado acta de las barbaries que se cometieron después de la Guerra Civil. Un ejemplo extraordinario lo encarna Tomasa Cuevas Gutiérrez, nacida en Brihuega hace 89 años. Fue recluida en siete prisiones durante la dictadura y sufrió los abusos y torturas de la policía de la época. Sin embargo, decidió no callarse. A partir de 1974, tuvo el valor suficiente de coger un magnetófono, esconderlo en su bolso y grabar, de viva voz, el testimonio de más de trescientas mujeres que dieron con sus huesos en las cárceles del franquismo.

El trabajo de Tomasa Cuevas arranca en 1974, cuando pone en práctica una idea que a nadie se le había ocurrido: recorrer España e ir grabando los testimonios de mujeres que estuvieron con ella en diversas cárceles. Lo hizo por su cuenta, sin apenas medios económicos y con un magnetófono. Logró completar una trilogía de libros. El primero, “Mujeres en las Cárceles Franquistas”, fue editado por la editorial Casa de Campo en Madrid en 1982. Los otros dos volúmenes aparecieron en la editorial barcelonesa Siroco, con el apoyo de Manuel Vázquez Montalbán y Teresa Pàmies. Este año ha podido reeditarse gracias al servicio de Publicaciones de la UNED, el Instituto de Estudios Altoaragoneses y el escritor Jorge Montes Salguero, subdirector de la Biblioteca Nacional. La obra era “un librito con errores de paginación y ortográficos, pero me llamó la atención por el conjunto de testimonios que incluía y porque nadaba contracorriente del pacto de silencio de la Transición”, declara Montes a Nueva Alcarria.

El libro de Tomasa, tal como escribió el crítico de El País, rebosa “solidaridad y naturalidad”. Se trata de una mujer sin estudios pero que pasó por las prisiones de Guadalajara, Durango, Santander, Ventas, Amorebieta, Segovia y Barcelona. En 2004, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Pascual Maragall, le otorgó la Creu [Cruz] de Sant Jordi, una de las máximas distinciones que designa esta institución. Y el pasado viernes, el Consejo de Ministros le concedió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

Comunista en Guadalajara

El reconocimiento, aunque valioso, le llega tarde. Tomasa vive en una residencia de Barcelona, donde reposa de su azarosa vida y de las lesiones físicas que le han dejado en una silla de ruedas. No recibe a periodistas y sólo habla con sus familiares. Su hija, Estrella Núñez Cuevas, asegura a este diario que su madre “ya no está para entrevistas ni para homenajes, lo único que quiere es descansar tranquilamente porque bastante ha hecho ya”. En la época de Blanca Calvo como directora, la Biblioteca de Guadalajara intentó organizar un homenaje, pero al final no pudo hacerse por el delicado estado de salud de la protagonista. “Antes iba mucho a Guadalajara y guardaba cierta relación con Brihuega”, apostilla Estrella de su madre.
Tomasa nace en la villa briocense el 7 de marzo de 1917. Hija de un obrero y nieta de un albañil y de un hornero, pronto tuvo que trasladarse a Guadalajara porque su padre sufrió un periodo largo de hospitalización. A pesar de que no pudo ir a la escuela hasta los seis años, organizó con apenas 14 años las juventudes del Partido Comunista en Guadalajara. Jorge Montes, director del documental “Del olvido a la memoria. Presas de Franco”, recientemente emitido por La Sexta, facilitó hace un mes y medio una copia a Nueva Alcarria. En esta producción, Tomasa Cuevas detalla aspectos de su vida y muestra su fuerte personalidad. “Yo sin estar afiliada al partido –declara- ya hacía trabajos de partido, porque camaradas de la Dirección me conocían y sabían de mi trayectoria de juventud en Brihuega”.

Torturas y exilio

La sublevación del 18 de julio de 1936 le sorprende en la capital alcarreña formando parte de las Juventudes Socialistas Unificadas, agrupación desde la que defiende a la República durante la Guerra Civil. Al acabar la contienda, es detenida y encarcelada en la prisión de Guadalajara. Condenada a 30 años de prisión, cumplió cinco. Después de cumplir su condena, es desterrada a Barcelona, donde se incorporará al Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC). En 1945 vuelve a ser detenida, salvajemente torturada y trasladada a la prisión de Les Corts, en la ciudad Condal. Tomasa relata: “El comisario de la dirección de la cárcel se llamaba Polo y había dos policías hermanos. Daban muchos palos, leña a base de bien hasta desnudarme para que los palos fueran no con tela sino a la sisa, a la piel”.

En 1951 se exilia en Francia durante diez años y luego pasa nuevamente a la clandestinidad. “Si te cogían, también te sacudían allí”, recuerda Tomasa. Actualmente sigue siendo miembro de la Asociación Catalana de Expresos Políticos. “Estuve un tiempo en que trabajando con la guerrilla del partido fui a un pueblecito de Francia y llevaba una bolsa vacía pero con papeles para que abultara, allí metíamos las armas, la cerrábamos y la llave la tirábamos por si nos registraban, los policías me dijeron siéntese y cállese, me senté y a callar y llegamos a Guadalajara, tocaron el bolso para ayudarme y me dicen ‘¡uy, cuanto pesa esto!’, pues es papel lo que lleva y me dejaron marchar”.

Los primeros testimonios que recogió Tomasa Cuevas fueron en Brihuega. “Todavía existía aún el franquismo –evoca- pero de los primeros que cogí fue a la gente mía que yo conocía y ellos me conocían de Brihuega” [en la transcripción de las palabras de Tomasa en el documental aparece equivocado el nombre del pueblo ‘Brihuela’]. Aprovechó las vacaciones de una Semana Santa, posiblemente en 1974, para acercarse hasta La Alcarria y comenzar de esta forma su ingente trabajo testimonial. “Algunas cintas fueron a Francia y otras en Guadalajara, bien guardadas con gente que no había estado en la cárcel, que no tenía relación con el partido”.

El carácter luchador de Tomasa se observa en sus palabras y gestos, en su rotundidad a la hora de hablar. “Para nosotras –cuenta- la cárcel de Ventas fue como un colegio político, entrabas y te encontrabas con políticas que militaban en la juventud, en el partido [Comunista]. Ahora las cosas han cambiado políticamente, ha muerto pero existen muchos cabrones”. Tomasa explica en el documental el origen de su compromiso: “nadie me dijo tienes que luchar por esto, yo fui allá porque lo sentía dentro de mí, porque había vivido miserablemente, entre miseria no por piojos, por hambre, y eso ya jovencita me indignaba, y yo diría seguid luchando si queréis que cambie esto pero tenéis que luchar, tenéis que hacer algo”.

Castigo y represión

En opinión de Tomasa, existen muchas mujeres todavía con vida que merecen un homenaje, “sobre todo de Castilla y Andalucía”, por el sufrimiento que tuvieron que soportar tanto en su vida diaria como el tiempo que permanecieron recluidas en las prisiones. Algunos de los testimonios reunidos por la propia Tomasa son la base del documental ‘Del olvido a la memoria’. “Cuando se oía decir: te llevamos a diligencias, suponía comenzar la tortura de nuevo”, asegura en el documental Maria Salvo, una catalana, nacida en Sabadell, militante en las Juventudes Socialista Unificadas, que pasó 16 años en prisión, donde fue torturada y, como consecuencia de las palizas, no ha podido tener hijos. Otra de las participantes es Carmen Rodríguez, viuda del histórico dirigente comunista Simón Sánchez Montero, detenida en múltiples ocasiones: “recuerdo que, en Alcalá de Henares, a Simón lo pusieron en una celda solo y le pagaron. Tanto lo pegaron que, cuando salió destinado de Madrid a Burgos, llevaba las gafas atadas”.

Julia Manzanal pasó cinco años en prisión, donde murió su hija de pocos meses. Ahora, a los 91 años, recuerda con profunda emoción la despedida, en la cárcel de Ventas, de 13 mujeres menores de edad, que fueron fusiladas la madrugada del 5 de agosto del 39, en las tapias del cementerio del Este de Madrid. “Me tocó vivirlo; yo besé a las niñas, las niñas me besaron a mi, besaron a la niña y yo no pude dormir en toda la noche porque quería oír los tiros”. Concha Carretero, una de las condenadas a muerte que escapó del fusilamiento de las 13 rosas, como se denominó ese expediente de la cárcel de Ventas, una prisión con capacidad para 500 mujeres y que en esos años llegó a tener 12.000 reclusas, sentencia: “Yo hubiera preferido que me siguieran dando palos antes que ver a una compañera salir para no volver. Eso lo digo con el corazón y no encuentro palabras para describir eso porque es muy duro”.

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DETALLE

“Corrientes en los dedos, pena de muerte y violaciones”

La reedición del libro de Tomasa Cuevas “Testimonio de mujeres en las cárceles franquistas” ha propiciado la grabación de un documental “Del olvido a la memoria. Presas de Franco”, dirigido por Jorge Montes, subdirector de la Biblioteca Nacional y vicerrector de la UNED. Esta cinta recoge los testimonios de diez mujeres republicanas que sufrieron las cárceles de Franco: Tomasa Cuevas, Trinidad Gallego, María Salvo, Concha Carretero, Nieves Torres, Soledad Díaz, Angustias Martínez, Julia Manzanal, Carmen Rodríguez y Maria Cuesta, ancianas que actualmente rondan los 90 años y otras los superan. “Algunas le pusieron cuñas en las uñas; a mi cuñada corrientes en los dedos y en los pezones; a algunas las han violado”; “como primero pegan y después preguntan, me pegaron”. “Peque, nos han puesto pena de muerte. Yo le dije: pero, Virtudes, ¡te conmutarán!”. Así empieza el documental, en el que participa también la escritora Teresa Pàmies quien, en el exilio, ayudó a Tomasa Cuevas a recopilar y editar, en la trilogía “Testimonio de mujeres en las cárceles franquistas”, las experiencias de mujeres que padecieron en sus carnes la represión franquista. La escritora catalana destaca, en el documental, la importancia de la labor de Tomasa, una mujer sin estudios, nacida Brihuega (Guadalajara) que como consecuencia de las torturas que padeció durante los más de seis años que estuvo en prisión, hoy es una anciana de 89 años, con lesiones medulares que le obligan a estar en una silla de ruedas, hospitalizada en una residencia.

Ahora, la productora Lua Multimedia ha trasladado a imágenes esos testimonios en un documental en el que estas diez mujeres, que dejaron en las galerías su juventud, reflejan su lucha contra el olvido por aquellas otras mujeres que nunca volverán a ver porque fueron fusiladas y piden que se escuche su voz para que no vuelva a suceder lo que ellas padecieron. El documental recrea, en la cárcel de Segovia, imágenes de aquellos años posteriores a la Guerra Civil, cuando muchas mujeres eran llevadas por la Policía Político-Social de Franco a la Dirección General de Seguridad. En los sótanos eran sometidas a brutales interrogatorios que les han dejado secuelas para toda la vida. Durante su estancia en prisión eran continuas las visitas a estos calabozos. El documental está disponible en la Biblioteca Nacional.

Publicado el 4 Diciembre 2006
AGRADECIMIENTOS. RAÚL CONDE SUÁREZ