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Pedro Mateo Merino durante la guerra civil, con las divisas de mayor de milicias

El pasado día 4 de diciembre, se cumplieron 100 años del nacimiento de nuestro paisano Pedro Mateo Merino, teniente coronel del Ejército Popular de la República Española, y uno de los principales luchadores antifascistas nacidos en nuestra provincia, la cual, como ya sabemos, tiene por costumbre olvidar a sus hijos ilustres, especialmente a los que lucharon por las libertades de todos.

Merino nació en la localidad campiñera de Humanes de Mohernando, (Guadalajara), el 4 de diciembre de 1912. Hubiera cumplido, por tanto, 100 años el pasado día 4. Sirva esta breve biografía como testigo y recordatorio de su fecunda vida.

Pedro Mateo Merino era hijo de unos sencillos campesinos de Humanes. Desde joven mostró inquietud e inteligencia para el estudio, y gracias a su tenacidad logró sacar el bachillerato en Madrid y posteriormente estudiar Ciencias Exactas en la Universidad Central de Madrid, aunque, como veremos, el inicio de la contienda le impidió su finalización. Desde muy joven militó en las filas republicanas y comunistas; y fue muy activo en el movimiento estudiantil (FUE y FUHA) donde luchó en pro del derrocamiento de la dictadura de Primo de Rivera y de la Monarquía. Durante ese periodo, al igual que muchos otros luchadores, sufrió persecuciones y torturas que le llevaron a la prisión en Madrid, Zaragoza y Barcelona. La sublevación fascista de 1936 le sorprendió cuando apenas le faltaba un curso para terminar la carrera de Ciencias Exactas. Decidió desde el primer momento incorporarse como voluntario a las milicias antifascistas, siendo nombrado inmediatamente capitán al mando de una compañía de milicias con la que acudió al frente de Somosierra para frenar las columnas rebeldes que venían de Burgos. Tras Somosierra, conoció los frentes de Madrid, Brunete, Teruel, Lérida, Ebro, Cataluña y de nuevo Madrid. Reconocido su valor y capacidad por los mandos, poco a poco recorrió toda la gama de cargos y empleos desde simple miliciano hasta jefe de la 101 Brigada Mixta, cuya creación le fue encomendada en mayo de 1937. Un año después, en mayo de 1938 asciendió a teniente coronel y obtiene el mando de la 35ª División del Ejército Popular de la República, con la que se batió en la batalla del Ebro, en la venta de Camposines. Obtuvo por su valentía las medallas republicanas del Valor y de la Libertad por méritos de guerra.

 Al producirse la derrota republicana marcha al exilio en febrero de 1939, primero a Francia y después a la URSS, donde cursó estudios militares superiores en la Academia Militar Frunze. También se gradúa en Ciencias Económicas.

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Merino (4º izda) en la Academia Frunze de Moscú, acompañado de varios españoles: Juan Modesto, Francisco Romero Marín, Enrique Líster, Manuel Tagüeña,, Artemio Precioso, Sixto Agudo. etc.

Al comenzar la II Guerra Mundial participó en la guerra contra el nazismo, luchando en la defensa de Moscú y desarrollando, como otros españoles, actividades militares docentes en la propia academia Frunze, dada su experiencia en combate y en el mando. En los años de postguerra desempeñó funciones técnicas en el Ejército Yugoslavo y fue  ascendido a coronel; más tarde enseñó español y estudió ingeniería en Praga (Checoslovaquia).

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Pedro Mateo Merino en 1986, fecha de la publicación de sus memorias

 Merino ejerció diez años como técnico en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, donde además revalidó su título en Ciencias Económicas.  Después de treinta y tres años de exilio, regresó a España en 1970, donde vivió hasta su muerte, falleciendo en la madrileña localidad de Móstoles el 19 de noviembre de 2000. Una muerte que pasó casi totalmente desapercibida , excepto por una breves reseñas en el diario El País y en Mundo Obrero. Nunca, que sepamos, ha sido Merino honrado con ningún homenaje ni reconocimiento. Algunos militantes militantes de Izquierda Unida le recuerdan en las asambleas locales de IU o del PCE, o sentado en un banco de la Concordia, tomando tranquilamente el sol.

Sirvan estas líneas como reconocimiento a uno de los jefes del Ejército Popular que más altas puso las cotas del valor, del sentido del deber y de la capacidad técnica militar que logró alcanzar el Ejército Popular Regular (EPR) de la República española., creando un ejército de la nada, sin apenas medios, y en tiempo record. Todo un ejemplo de una vida consagrada a defender la libertad y los intereses de la clase trabajadora.. No en vano, sus memorias, publicadas en 1986, se titulan “Por vuestra libertad, y por la nuestra”.

Memorias del humanense Pedro Mateo Merino, publicadas en 1986.

Jose Luis de Luz, en la foto de su carnet miitar durante la guerra

24 de noviembre de 2012

Ha fallecido Francisco de Luz Polanco, conocido como “José Luis” por sus amigos y familiares.

José Luis ha sido quien mas testimonios e información ha aportado en la investigación sobre la guerra y la represión franquista en Tendilla, su pueblo. En el cementerio de Tendilla, junto a sus padres, descansa ahora para siempre, José Luis.

“Si franco no trae a los moros…nosotros no perdemos la guerra” lo decía convencido y me lo repitió muchas veces en tantas y tantas tardes que conversamos. Yo quería saber de mi abuelo Saturnino, que era hermano de su padre, y él me contó cuanto sabía. Mi interés y sus ganas de contar fueron en aumento. Su memoria era prodigiosa y día tras día durante muchas tardes escuche, pregunté y recogí sus testimonios. No solo me contó de mi abuelo sino también de su padre, Gregorio de Luz, de la “tía Colaca”, los “Chifolas”, Julio Salamanca, María Sánchez y Cartés, Manuel Nuevo, Lucía Sánchez, Antolina …y de él mismo. Con su inestimable ayuda pude conocer y después contrastar los hechos que sucedieron en Tendilla durante la guerra y la criminal represión que le siguió.

José Luis: “….tenía 19 años cuando se produjo el levantamiento contra la República. Primero estuve en el frente del Jarama, en el 4º batallón de choque íbamos en la 1º línea con el “Campesino” y Líster. Fueron dos mese tranquilos, debajo de Morata de Tajuña, Chinchón y San Martin de la Vega, los otros estaban en el “Pingarrón”. Hubo alguna refriega pero poco, si que pasé mucho frío durante las 6 horas de guardia en el parapeto. Estábamos tan cerca que anochecido se sentía hablar al enemigo, cuando les llevaban el rancho…Después me mandaron a Valdecilla por tres meses. Cuando acabó lo del Jarama tuve dos días de descanso y pasé por el pueblo, luego fui para Castellón y de allí al frente norte de Zaragoza y de Huesca. Fue en este último destino donde me cogieron preso junto a toda la brigada. El enemigo, la mayoría, vestía con gorro rojo como si fuesen requetés o regulares, pero eran moros. Nos hicieron un cerco, en herradura, nos cogieron prisioneros. Si franco no trae a los moros…nosotros no perdemos la guerra.
Disparamos cuanto pudimos con aquellos mosquetones españoles pero estábamos sin escapatoria, murieron muchos y el capitán puso pañuelo blanco en la bayoneta y nos rendimos… Nos llevaron presos a un corral improvisado del pueblo cercano y luego a Zaragoza, después a la zona nacional de Santoña donde estuve 4 meses… Pasamos mucha hambre y mucha miseria. Sin comer, sin desayunar, era una comida muy pobre, algunas castañas cocidas y poco más. Donde nos cogieron prisioneros, sin aseo mínimo, sin agua, nos cortaban la barba con la máquina del pelo, había piojos a mansalva. De allí me llevaron a Miranda de Ebro y estuve haciendo trincheras, pistas, puentes volados… en el BATALLÓN DE TRABAJADORES Nº 50 Gramut, Lérida, Borges Blancas …me pusieron a cavar trincheras por toda Cataluña, Lérida…Después toda la quinta fue reclutada por los nacionales. Tuvimos que servir como soldados del ejército nacional durante tres años “La mili de Franco”. Mi padre sería trasladado de Guadalajara a la prisión de Astorga y recuerdo una vez que regresando a casa pasé por allí para visitarlo; yo iba vestido de soldado nacional y casi me veo haciéndole guardia en la prisión. Cuando me licencié estuve en Madrid, en casa de la tía Balbina, Norberto había muerto durante la guerra, mi padre seguía preso o desterrado y a tu abuelo le habían matado”.
Conchi de Luz Medel
Foro por la Memoria de Guadalajara
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Estandarte que ha sido retirado por indicacion del obispado de Ciudad Real.

Ciudad Real, 31 oct-  El Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha ha mostrado su satisfacción por la retirada del estandarte ‘vejatorio’ para las víctimas del nazismo que hasta el pasado abril sacó en procesión la Hermandad Nuestra Señora de las Angustias de Ciudad Real durante la Semana Santa tras hacer caso a la petición que le realizó el Obispado.
La retirada del estandarte de la División Azul, que lucía una cruz de malta  como la utilizada por unidades militares del tercer Reich, y el yugo y las flechas de Falange, se ha producido después de la mediación del obispado de Ciudad Real,
según ha informado hoy esta organización. Para el Foro por la Memoria, así como para todas aquellas personas respetuosas de los derechos humanos, de la Democracia y el antifascismo, la decisión del Obispado de Ciudad Real es “una agradable noticia”.
El Foro para la Memoria ha expresado su satisfacción por la “sensibilidad” que el Obispado de Ciudad Real ha mostrado hacía las víctimas del nazismo y ha agradecido, también, el apoyo “incondicional” que le ha mostrado Izquierda Unida en la campaña llevada a cabo en contra del mantenimiento de este estandarte.

Esta asociación denunció, en su momento, que “la ignorancia o la insensibilidad democrática” no podía ser excusa para mostrar en lugar de honor los emblemas criminales que devastaron Europa.
A su juicio, “voluntaria o involuntariamente” eran testimonio de homenaje y renovación pública del compromiso de los divisionarios que fundaron la hermandad en 1943 y que participaron en la guerra de agresión que asoló Europa. Para los 106 ciudadrealeños muertos en la deportación nazi, recordaron en su día, “esa cruz nunca fue la cruz del perdón” y, por eso, “nunca podía simbolizar los valores cristianos de paz y salvación. entre esos 106 ciudadrealeños había sin duda, creyentes”.

El Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha pidió hace meses que no se confundiera “la cruz del nacionalcatolicismo con la del cristianismo”, pues “para miles de demócratas esa cruz que figura en
el escudo de la División Azul nunca será un símbolo de redención, sino de esclavitud de millones de hombres, mujeres y niños”.

El Foro desea expresar no obstante, al obispado, quien se queja en su carta de la “politización” del estandarte, que “no es ahora cuando se está politizando el estandarte,  sino desde la misma creación de la misma, en 1943, pues el citado emblema estaba formado por el yugo y las flechas falangistas y la Cruz de Malta usada por las divisiones del tercer Reich, entre las que se encontraba la “Blau División”.

Al señor presidente de la Hermandad de Cofradías, que en su blog critica al obispado de Ciudad Real por  hacer “caso  a miembros de la izquierda desnortada, trasnochada y anticatólica de nuestra región,”,  desde el Foro le indican “que desde luego, militamos con orgullo en la izquierda democrática y antifascista,  no sabemos si tan trasnochada como el yugo y las flechas que porta el estantarte retirado, pero que para afirmar  y defender lo que hemos dicho, no necesitamos ser de izquierdas, nos basta con ser DEMÓCRATAS. Que sepan los creyentes miembros de cofradías de su ciudad, por quien están siendo representados y que valores representa. Los valores democráticos son para todos, creyentes o no.”

Enlace al articulo que denunciaba el hecho, en castellano y alemán:

http://articulosmemoriaguadalajara.wordpress.com/2012/04/05/estandartes-de-semana-santa-que-vejan-a-las-victimas-del-nazismo/

“Colectivizaciones Guadalajara (1936-1939)” Sueños Colectivos

Galería fotográfica de las Jornadas celebradas en Azuqueca de Henares (Guadalajara) el 20 de Octubre

 

Mesa redonda de Fernando Hernandez y Jorge Herrero sobre “Colectividades en el Estado Español”.

 

Juan Pablo Calero, durante su conferencia sobre las “Colectivizaciones agrarias en Guadalajara”

Julián Vadillo, “Antecedentes politicos de las colectivizaciones”

Un aspecto del salón durante la intervención de Julián Vadillo (“Antecedentes politicos de las colectivizaciones”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Xulio García Bilbao presenta la mesa redonda sobre “Colectivizaciones en el Estado Español”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos compañeros del Foro posan al finalizar la jornada

 

 

 Canuto Pedro Marcos Centenera, veterano militante de la CNT. 

 Ha fallecido a los 92 años de edad.  Fue enterrado el pasado dia 10 de octubre.

Crónica y fotos: Xulio Garcia Bilbao

Canuto, al poco de alistarse en la 49 Brigada Mixta.

Pedro, como le llamaba su familia, fue primero miliciano en el Batallón Rosemberg, y posteriormente soldado de la 49 Brigada Mixta, ambas unidades creadas en Guadalajara.  Posteriormente fue sargento de tanques, hasta el final de la guerra. Tras la contienda estuvo preso en un Batallón penal en Teruel.  

Su hermano de Emiliano Marcos Centenera, militante como él, de la CNT, fue fusilado en marzo de 1940. 

Nos ha dejado un gran luchador. Le despedimos en el cementerio de Guadalajara rodeado de banderas rojinegras. Ha sido enterrado junto a su hermano en el cementerio civil de Guadalajara.  El féretro, cubierto con una bandera de la CNT y otra republicana, fue transportado a hombros por militantes de la CNT. Julián Vadillo Muñoz le dedicó unas palabras en nombre de la central anarcosindicalista y del Foro por la Memoria. 

Entierro de Canuto, llevado a hombros por sus compañeros de CNT y acompañado por su viuda y familiares.

Echaremos de menos a este querido compañero.  Que la tierra te sea leve.

Entrevista en video realizada a Canuto por el Foro por la Memoria (Fragmento)

http://www.youtube.com/watch?v=mqnxxmAYy5M

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Artículo del periódico CNT de noviembre de 2009

Seré anarquista toda la vida” Una militancia anarquista en Guadalajara

Canuto Pedro Marcos Centenera

Cronica: Julián Vadillo Muñoz

Fotos: Xulio Garcia Bilbao

Son 90 años los que jalonan la vida de este anarquista. Pelo blanco, mirada alegre y muy dicharachero. Sentado en su sofá y junto a sus dos muletas, pues hace unos años que las piernas le dan la lata a la hora de caminar. Pero a medida que se conversa con él se ve que las ganas de luchar y la confianza en un presente y futuro libertario no las han aniquilado toda la represión y las desgracias que ha tenido en su vida.

Canuto Pedro Marcos Centenera (aunque a él le gusta que le llamen Canuto) nació en  Guadalajara un 19 de enero de 1920. Sus padres, cercanos a la UGT, eran originarios del pueblo guadalajareño de Tórtola de Henares. Recuerda su infancia, que fue de mucha necesidad, hambre y miseria. La vida de la España del momento era muy difícil. Con apenas 8 años tuvo que empezar a buscarse la vida: daba de comer a los cerdos, recogía leña del monte, etc. No había derecho para la educación de los pobres. Siempre fue un aficionado a las vaquillas y al toreo y recuerda como jugaba con sus amigos en el barrio de El Chorrón.

Canuto (de pie), junto a otro compañero, en el invierno de 1936.

Su vinculación a la CNT viene ya en los años republicanos, cuando contaba con unos 14 años. Y fue por influencia de su hermano, Emiliano Marcos Centenera, que fue uno de los impulsores del sindicato en la capital alcarreña. Recuerda como en aquel tiempo la gente estaba mucho más unida, como en las manifestaciones la UGT y la CNT iban de la mano. Como el anarcosindicalismo impulso una pequeña escuela en San Estaban. Allí tenían una amplia biblioteca donde pudieron leer a los clásicos.

Al sublevarse los militares contra la República tiene que salir hacía El Clavín (una zona de Guadalajara) Recuerda como se refugiaron los militares en el Alcázar y un primo suyo, militar republicano, informa a las fuerzas leales a su llegada a Guadalajara. Ortiz de Zárate, el militar rebelde de Guadalajara, es ejecutado por las fuerzas leales.

Canuto se enrola en las milicias y el 2 de agosto parte con el Batallón Rosemberg hacia Sigüenza. Retroceden por la pérdida de la ciudad de El Doncel. Tras la militarización forma parte de la 49 Brigada Mixta, que era mayoritariamente comunista. Entra en combate en la batalla de Guadalajara, si bien no está en el epicentro de la lucha, ya que su unidad estaba más cerca de Jadraque.

Tras la Batalla de Guadalajara pasan a Don Benito, donde la sed corría a toda la tropa. Un teniente  comenzó a beber agua y al querer hacer lo mismo Canuto, el teniente se la quita. Ni corto ni perezoso Canuto le asesta un cabezazo al teniente. Aprovechan ello para darle la baja por menor de edad.

Vuelve a Guadalajara pero se vuelve a enrolar y le manda a Archena (Murcia), a la Academia de Fuerzas  Blindadas. Allí estuvo mes y medio instruido por profesores soviéticos. Salen para Nules, pero les  sorprende el corte que la zona republicana tiene a la altura de Vinaroz. La salida se hace pues a Extremadura. En eso Canuto asciende en el Ejército Popular de la República y alcanza el grado de sargento.

El final de la Guerra le coge en Levante y trata de ir a Valencia primero y luego a Alicante para partir al exilio. Al estar atrapados va hacia Almansa. Una frase de Canuto es conmovedora: No se puede expresar con palabras cuando vi el primer Tercio y la bandera de los sublevados. La Guerra se ha perdido. Fue retenido y agredido, pero pudo escapar. Llega hasta Aranjuez. Allí se encuentra con su paisano Agustín Yela. Recuerda el hambre que pasó.

A su vuelta a Guadalajara comienza el calvario de Canuto. La represión se comienza a cebar con los elementos que han luchado al lado de los leales. Y ellos son anarquistas. Un tío suyo es ejecutado. Pero quizá la muerte más sentida para Canuto fue la de su hermano Emiliano. El 9 de marzo de 1940 es ejecutada la pena de muerte que sobre el pesada. Estaba preso en Guadalajara. Fueron a llevarle comida y le dijeron que lo habían trasladado. Preguntó donde, pero no obtuvo respuesta. Canuto sabía que lo habían matado. Baja al cementerio y le dicen que allí no está.

Emiliano Marcos Centenera, hermano de Canuto asesinado el 9 de marzo de 1940, en las tapias del Cementerio de Guadalajara, a los 25 años. Era soldado de aviación y dirigente de la CNT

Sube al Ayuntamiento de Guadalajara y le dicen que efectivamente ha sido ejecutado esa mañana y que su cuerpo está en el cementerio. El dolor que sentía no se podía expresar. Va a recoger dinero para poder comprar un caja para su hermano. Se lo facilita su novia (hoy su compañera). Reconoce a su hermano. Recuerda de forma triste (y que todavía nos llena de rabia) como cuando enterraban a Emiliano, el cura y los falangistas de Guadalajara se reían. Después de esto ¿hace falta preguntar para qué sirve la memoria histórica?

Placa dedicada por Canuto a su hermano asesinado en 1940: Fue varias veces vandalizada por fascistas y restaurada por Canuto.

Aun así Canuto esta un año tras la Guerra en Guadalajara. Es movilizado y, al estar fichado por anarquista, lo llevan a Teruel, a un Batallón de Trabajadores. En Teruel estuvo 2 años, con más de 1000 guadalajareños. Allí conoció a otros anarquistas. Uno, que aun vive en Francia, todavía conserva su amistad. Y me mostró fotografías de aquel momento.

Canuto ( señalado con un circulo) durante su estancia en un batallón de castigo en Teruel, como muchos jovenes defensores de la República que tuvieron que además hacer la mili castigados en batallones penales

Vuelve a Guadalajara y se coloca como camarero. Luego pasa a trabajar en la construcción. Recuerda como los falangistas le insultaban y escupían. Le dijeron que le iban a hacer lo mismo que a su hermano. Los falangistas hicieron que Canuto durmiera más de una noche en el campo.

Siguió manteniendo contacto con miembros de la CNT alcarreña. Recuerda como en 1942 detuvieron a unos cuantos. Se salvó por poco de quema. Aun así son años de terror y miedo. Eso paralizó cualquier intento de reestructurar nada.

Cuando murió Franco sintió alegría. Pero no tanta por verle morir en la cama. Como todos los represaliados soñaban con derribar al dictador en vida y que diera explicación de su criminal conducta contra la humanidad.

Participó de la reestructuración de la CNT. Pero todavía le atenazaba el miedo de la dictadura, por lo que su compromiso no fue tan alto.

Este anarquista de 90 años sigue fiel al ideal. Considera que la democracia no tiene seriedad. Cree que hay una falta de escrúpulos en los sindicatos y que tan solo se salva la CNT. Las opiniones del PP le enfadan muchísimos. Son los neofranquistas llenos de corrupción.

Cuando hace unos años retiraron las estatuas de Franco y José Antonio Primo de Rivera de Guadalajara (campaña que estuvo impulsada por la CNT) sintió alegría. ¿Cómo no la iba a sentir, si de las calles alcarreñas desaparecían el ejecutor de su hermano (y de tantos miles de compañeros) y el inductor ideológico de esos crímenes?

Canuto, acompañado de sus familiares, una de las últimas veces que acudió al Primero de Mayo

Su solución sigue estando en el anarquismo. En él ve la única salida en nuestra sociedad. Por ello cree que tenemos que dar más de sí. Su opinión es que hay que afearles la actitud a CCOO y UGT

Seré anarquista toda la vida” sentencia. Y nosotros contigo, compañero.

http://www.memoriaguadalajara.es/

Reseña: LA REPRESIÓN SOBRE UN PUEBLO. DURÓN EN LA MEMORIA (1936-1939)

Poco a poco se va completando interesante e importantes estudios sobre la represión franquista. A las grandes obras, y dejando a un lado los debates sobre si lo que existió fue un holocausto, un genocidio o un régimen de terror, se van uniendo estudios locales donde se muestra cual fue realmente la dimensión de esa represión. Nos encontramos con pueblos donde no pasó nada durante el periodo bélico pero que tras la contienda sufrió la represión de los vencedores. Porque una cosa si que tiene que ir quedando meridianamente clara para afrontar nuevos estudios. Tras el último parte de guerra del 1 de abril de 1939, en España no se instaura la paz sino la victoria.

Uno de los pueblos que nos muestra perfectamente la labor de “limpieza” que el franquismo se propone es el guadalajareño de Durón. Y la recuperación de esta memoria se la debemos a P. Carlos Paramio y su obra Durón en la memoria (1936-1939). Carlos Paramio no es nuevo en estas lides de la recuperación de la memoria. En el año 2010 editaba la que hasta ahora es la obra más voluminosa sobre la represión en la provincia de Guadalajara: La represión franquista en Guadalajara. Esta última escrita junto a Pedro y Xulio García Bilbao, fundadores e impulsores del Foro por la Memoria de Guadalajara. En la obra sobre Durón, editada también por la editorial Silente, Paramio nos adentra en la historia de su pueblo que es también la historia de su propia familia.
Durón es un pequeño pueblo de la provincia de Guadalajara, cercano a otros núcleos de población más importantes de la zona como Trillo, Cifuentes o Sacedón. Como casi todos los pueblos de la provincia estaban fuertemente influenciados por el caciquismo que el Conde de Romanones imponía a Guadalajara. Al proclamarse la República, Durón comenzó a atisbar algunos conatos de modernización, si bien de forma muy lenta, como en casi todos los pueblos de Castilla. En aquellos momentos comienza a desarrollarse un movimiento obrero plasmado en el desarrollo de sociedades de la Unión General de Trabajadores. También, y casi coincidiendo con las elecciones de 1936, existía en la población una pequeña agrupación de Izquierda Republicana.
Durante la Guerra Civil, Durón hizo lo que se realizó en casi todos los pueblos de la retaguardia republicana. El Ayuntamiento o Consejo Municipal lo detentó las organizaciones existentes del Frente Popular, se desarrollaron colectivizaciones, se gestionó directamente la sociedad y la economía, etc. Inexistentes fueron los casos de represión en aquellos momentos (tan solo unos casos y donde no existía responsabilidad de gente del pueblo) e incluso se cuidaron de que no existiese una destrucción de su patrimonio artístico. Incluso a pesar de la cercanía de las zonas de conflicto en la provincia de Guadalajara, Durón solo representó un lugar de refugio para decenas de personas que huían del terror.
Razones había de sobra para que nadie temiese que les sucediese algo tras el conflicto bélico. Pero Carlos Paramio nos muestra bien que tras la Guerra Civil el pueblo sufrió una terrible represión. No solo por el encarcelamiento y ejecución de algunos de sus vecinos. Sino por la imposición del miedo que el régimen franquista desarrolla. Los casos que plasma Carlos, perfectamente sostenido por documentación que reproduce en la obra, muestra hasta que punto la vesania del fascismo se impone.
Sin embargo, hasta hace poco, el pueblo de Durón todavía tenía placas conmemorativas para “los caídos por Dios y por España”. Placas que se reproducen en decenas de pueblos de la provincia de Guadalajara. Por el contrario, para las victimas republicanas, solo les cubre un manto de olvido, que hacen que obras como las de Carlos Paramio sean de enorme trascendencia e importancia.
Sin embargo todavía nos queda por pulir algunas cosas. No solo han sido cuatro décadas de represión en España. Han sido también tres décadas largas de desmemorias y de lugares comunes, que en muchas ocasiones nos hacen generalizar cuestiones que no dejaron de ser anécdotas o excepciones. Por la obra de Carlos conocemos como el desarrollo de las organizaciones del Frente Popular en Durón fue tardío. A excepción de la Casa del Pueblo, poco más existió en Durón hasta el inicio de la Guerra. Con la guerra se desarrollan estructuras hasta entonces desconocidas. Surge el PCE, encabezado por la mayoría de estos ugetista, y la CNT, la otra gran organización sindical de la España republicana. Y es en este aspecto donde el libro de Paramio establece conclusiones generales a partir de aspectos particulares del pueblo, lo que puede incitar a la confusión y a la deformación de una historia ya de por sí trágica.
No se nos oculta que en la retaguardia republicana quedaron muchos elementos partidarios del golpe de Estado. Falangistas, derechistas que se valieron de las propias organizaciones frentepopulistas y que tras la guerra actuaron como delatores. La Quinta Columna estaba organizada y muchos de sus integrantes tenían carné de diversas organizaciones de izquierda.      En el pueblo de Durón, la CNT fue fundada por elementos derechistas, que tras la Guerra actuaron como chivatos y agentes del franquismo.
Pero esta cuestión no nos puede llevar a afirmar, como hace Carlos en el libro, que si se produjo esta situación fue por una política de puertas abiertas de la CNT y por una visceralidad anticomunista (como se afirma también en algunas otras). Estas afirmaciones categóricas caen por su propio peso cuando investigamos la propia historia del movimiento libertario. Y ante ellos podemos considerar algunas cuestiones:
A la CNT no le hacía falta una política de puertas abiertas para afianzar sus estructuras, pues era el sindicato mejor establecido en España, y que antes de la Guerra aglutinaba a casi 1500000 de trabajadores. Quizá otras organizaciones podrían haber optado más por ella, pues las estructuras sindicales estaban plenamente establecidas en España.
Durante la Guerra Civil la CNT, a través de sus plenos y comicios (se pueden consultar en los diversos archivos del movimiento obrero) se dotó de mecanismo para intentar evitar la infiltración en sus filas. Por ejemplo se establecieron dos tipos de carnet: uno color marrón, que era el de toda la vida de la organización, y otro rojinegro que se le daba a todos aquellos que se afiliaron tras julio de 1936. Una política de seguridad para tener controlados a los nuevos afiliados. Igualmente un acuerdo organizativo establecía que solo podrían tomar cargos en la organización aquellos militantes que tuviesen una antigüedad, como mínimo, tres meses anterior al golpe de Estado. Solo en casos contados no se cumplió este punto.
Decir que la CNT afiliada a derechistas por visceralidad anticomunista es como decir que el PCE lo hacía por visceralidad antianarquista. Ambas afirmaciones que no se sostienen.

    Quiso la casualidad que en Durón un derechista desarrollará (muy tardíamente) las estructuras de la CNT. Y que se valió de ella para coger cargos de responsabilidad y luego actuar conforme a sus ideas al finalizar la Guerra. Pero esa política de infiltrados en diversas organizaciones no fue exclusiva de la CNT. Tres ejemplos:
En la ciudad de Alcalá de Henares, la mayoría de los derechistas y quintacolumnistas que se presentaron como tal a la finalización del conflicto, habían estado afiliados a la UGT.
Uno de los delatores de más renombre en este país fue Roberto Conesa, después “supercomisario”, que estuvo afiliado a las JSU durante la Guerra Civil en Madrid.
La mayoría de los derechistas en Aragón se afiliaron al PCE, por la sencilla razón de que este partido defendía la propiedad frente a la política de colectivización animada por la CNT (y también por la UGT)

    La conclusión es que no se pueden establecer categorías, conclusiones tan tajantes sobre lo que sucedió. No existió una política de puertas abiertas en la CNT. No fue la organización de los quintacolumnistas.

    Aun con todo estamos ante una obra de investigación seria, trabajada, en la línea de cómo se tiene que investigar. El caso de Durón es un ejemplo más de lo que sucedió en España en la larga noche de la dictadura. Felicitar a Silente por el trabajado de edición, al Foro por la Memoria de Guadalajara por dar cobertura a estos hechos, y a Carlos por su trabajo de investigación animando a seguir por esta línea. Recomiendo comprar y leer el libro. Todavía quedan muchos “Durones” que recordar.

Julián Vadillo Muñoz

GUADALAJARA: NUESTRAS TRECE ROSAS

Presas políticas en la cárcel de Mujeres de la calle Martín Puebla de Guadalajara. Copyright: Foro por la Memoria de Guadalajara.

Entre abril de 1939 y finales de 1944, un total de 822 personas fueron fusiladas por los franquistas en las tapias del Cementerio de Guadalajara. Aún seguramente sin existir una lista previa de personas que iban a ser asesinadas, eran muertes muy ambicionadas por los golpistas, pues formaban parte de un proyecto criminal de exterminio contra los demócratas proyectado antes incluso del golpe de estado y que en el caso de nuestra provincia, tuvo que esperar en algunos casos hasta tres años para poder ser llevado a cabo en su totalidad, debido a que la guerra lo retrasó. Durante el desarrollo de la guerra, los golpistas tuvieron que conformarse con las zonas de nuestra provincia bajo su dominio y con castigar a la población con otros tipo de muertes indiscriminadas, como los bombardeos o la hambruna. 

Una vez finalizada la guerra civil, el nuevo régimen fascista necesitaba sembrar el terror y para ello, puso inmediatamente a disposición de la maquinaria asesina de las Auditorías de Guerra, todos los medios que fueron necesarios para llevar a cabo su tarea. Quienes juzgaron a los que se opusieron en mayor o menor medida a un golpe de Estado, adoptaron, para hacer más creible y terrorífico el castigo a la población, la apariencia de un Tribunal, usaron los edificios más nobles de nuestra ciudad, (Diputación, Palacio de La Cotilla), y se dotaron a sí mismos de un aire de apariencia judicial al empeñarse en llamar “sentencias”, lo que eran sino simples e ilegales crímenes de guerra.

Entre las 1330 víctimas mortales de la represión franquista de las que hasta la fecha tenemos conocimiento relacionadas con nuestra provincia, las 822 personas fusiladas en el Cementerio de Guadalajara conforman el colectivo más llamativo y ha sido identificadas en su totalidad gracias al acta levantada por sus asesinos. Otros muchos asesinados, de los cuales tenemos contabilizados 71 hasta la fecha, fueron directamente asesinados y arrojados como perros a fosas clandestinas o quedaron directamente insepultos, a la intemperie. Una lista que se va ampliando poco a poco a medida que avanzan nuestras investigaciones. A esta lista de víctimas, habría que añadir, para poder tener un censo total, a los fallecidos en la cárcel, los deportados a los campos nazis, los torturados hasta la muerte, etc etc.

Todos estos datos, que parecen simples estadísticas, encierran cientos de historias de entrega en la lucha por la libertad, de resistencia frente al golpísmo y de lucha por la justicia social. Historias que intentaremos sacar a la luz.

Hoy queremos destacar de entre esas historias, a las de las mujeres, pues la destrucción de la democracia por el régimen franquista supuso para ellas una pérdida total de derechos y libertades. El régimen quiso ensañarse especialmente con la mujer, pues durante la IIª República, los avances, empezando por el del derecho al voto, fueron especialmente significativos para ella. Si todos perdimos con la llegada de la dictadura, las mujeres perdieron el doble. Para conocer el profundo rechazo que despertaban entre los enemigos de la democracia los avances sociales en las libertades de la mujer, no hay más que leer cómo son calificadas en los textos pro golpistas las mujeres que elegieron la defensa, incluso con las armas en la mano, de las libertades de todos. Sirvan estos textos como ejemplo de lo que indicamos: 

“A medianoche, en toda la carretera de Aragón es incesante el paso de camiones y automóviles que conducen caravanas de milicianos y mujerzuelas”
Joaquín Arrarás “Historia de la Cruzada Española.” Alcalá de Henares y Guadalajara, Volumen V. Tomo XIX  Ediciones españolas 1941.pag 48
“Las milicianas nos ofrecían todas sus exhaltaciones, todas absolutamente todas. Muchas de ellas, sobre la carne, se habían colocado el mono y sobre el mono, se enroscaban en caricia perversa, al hombre que encontraban al lado. Y le ofrecían sus gritos, sus greñas, su olor acre.  Los milicianos borrachos de vino, de calor y de lubricidad, se dejaban querer por las milicianas. Y juntos milicianas y milicianos – enarbolábamos los gritos, las blasfemias, las procacidades como banderas.”
¡Guadalajara, heroica y mártir! Luis Montán. Libreria Santarén Valladolid, 1938  pag 12. 
Los de la CNT procedían de las capas sociales más ínfimas de los barrios bajos de Madrid y se hicieron acompañar del hampa femenina, de la hez de los lupanares, mozas dominadas por los más asquerosos vicios, entregadas desde niñas a las más bajas pasiones.
“De Sigüenza a Madrid, pasando por Guadalajara. Apuntes para la historia de la sangrienta y bestial actuación de la horda roja. Años 1936 y 1937” Enrique Sánchez Rueda. Sigüenza 1940
 Esta lista nos centraremos en las que fueron asesinadas en el Cementerio Municipal de Guadalajara. Podríamos haber añadido a la lista, las 15 fallecidas en prisión, como Prudencia Castillo, de 50 años, natural de Yunquera de Henares, fallecida en el campo de concentración de Saturrarán (Guipúzcoa); a las asesinadas en los numerosos bombardeos de la provincia, como Tomasa Sedán de Peñalver; a las fallecidas en sus domicilios tras pasar diversas visicitudes, o a los cientos de mujeres encarceladas, deportadas, vejadas, perseguidas, multadas, torturadas, violadas, rapadas, o a las simples luchadoras que tuvieron que sacar adelante a sus familias en solitario, tras perder a sus maridos o familiares masculinos. Las más de 7000 sentencias que nos han llegado de la represión en nuestra provincia, son sin duda un terrible testigo de las formas más abominables de persecución y vejación hacia todos los demócratas y muy especialmente hacia la mujer.

Las asesinadas en el Cementerio Municipal, son casualmente trece, igual que las conocidas jóvenes de las JSU masacradas en el cementerio del Este de Madrid. Honremos pues, a nuestras particulares 13 rosas, las trece mujeres asesinadas en el Cementerio de Guadalajara entre 1939 y 1944.

Tras echar una simple mirada a sus sentencias, lo primero que nos llama la atención, es que todas ellas coinciden en algo, y es que en sus sentencias su oficio aparece reflejado con la conocida denominación de “sus labores” (s.l), esa denominación tan injusta y machista que durante la dictadura era usada para denominar al papel relegado a la mujer, que era exclusivamente el de las tareas del hogar. Todas las asesinadas, menos una, eran de la provincia de Guadalajara. La más joven de todas ellas, fue Valentina Lázaro Santos, de Auñón, de 22 años. Sólo dos poseían filiación política, las dos al PCE usandose calificativos muy comunes en alguna otra, como “izquierdista” en otras. El lugar de origen de las fusiladas es el siguiente: Armuña de Tajuña (1), Auñón (5), Brihuega (1), Budia (1), Espinosa de Henares (1), Hontanillas (1), Matellana, (Zamora) (1), Moratilla de los Meleros (2):

He aquí sus nombres:

Díaz López, Dolores:

23 años, soltera, profesión: s.l. Natural de Brihuega. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio Municipal (04/06/1940) Causa nº1921-39 (Guadalajara, 30/11/1939)

Fernández Fernández, María:

26 años, casada, profesión: s.l. Natural de Matallena (Zamora), domiciliada en Guadalajara. Condenada por adhesión a la rebelión Fusilada en Guadalajara ,Cementerio municipal (04/09/1940) Causa nº 340-39

García Alcalde, Martina:

30 años, soltera, profesión, s.l. Natural de Budia. Condenada por Adhesión a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (24/02/1940) Causa nº 594-39 (Guadalajara, 27/09/1939). No figura filiación política alguna, pero si constan sus antecedentes como “izquierdista” en su sentencia.

Guillén Celada, Elidia:

24 años, profesión: s.l. Natural de Moratilla de los Meleros, Condenada por Adhesión a la rebelión, militante del PCE. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (05/12/1940), Causa nº 2564-39 (Guadalajara, 16/03/1940)

Jiménez Pérez, Gregoria

39 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Auñon. Condena: Adhesion a la Rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (03/01/1941), Causa nº 653-39 (Guadalajara, 25/04/1940)

Lázaro de Castro, Josefa:

28 años, soltera, Profesión: s.l. Natural de Auñon

Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (07/08/1940). Causa nº 322-40 (Guadalajara, 03/04/1940) En su sentencia destaca que es una “extremista destacada”.

Lázaro Santos, Valentina:

22 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Auñon. Condenada por adhesion a la rebelion. Fusilada en Guadalajara, Cementerio Municipal (03/01/1941) Causa nº 653-39 (Guadalajara, 25/04/1940)

Martínez Bozada, Virginia:

28 años, soltera, profesión s.l. Natural de Moratilla de los Meleros, afiliada al PCE. Condenada por adhesion a la rebelión. Fusilada en Guadalajara. Cementerio municipal (12/12/1940), Causa nº 2564-39 (Guadalajara, 16/03/1940)

Martínez Martínez, Juliana:

38 años, casada. Profesión: s.l. Condenada por adhesion a la rebelion. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (14/09/1940) Causa nº 319-39 (Guadalajara, 03/04/1940)

Rebollo Rebollo, Heliodora:

47 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Hontanillas. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio municipal (03/01/1941) Causa nº 1276-39 (Guadalajara, 03/05/1940).

Sáenz Gamo, Antonia:

50 años, casada. Profesión: s.l. Natural de Espinosa de Henares, residente en Guadalajara. Afiliada al PCE. Condenada por adhesion a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio Municipal (26/04/1940) Causa nº 3139-39 (Guadalajara, 22/12/1939)

Sánchez Lorenzo, Lucía:

45 años, viuda, Profesión: s.l. Natural de Armuña de Tajuña. Condenada por adhesion a la rebelión Cementerio municipal (14/07/1940) Causa nº 4242-39 (Pastrana, 27/03/1940)

Santos Portal, Francisca

55 años, viuda, Profesión: s.l. Natural de Auñon. Condenada por adhesión a la rebelión. Fusilada en Guadalajara, Cementerio Municipal (21/05/1940) Causa nº 330-40 (Guadalajara, 12/02/1940). Acusada de “izquierdista”.

Aparte de estas trece rosas de Guadalajara, otras dos mujeres alcarreñas fueron asesinadas en las tapias del cementerio del Este de Madrid, con lo que el número total de fusiladas asciende a 15:

Francisca Cuerdo Cortés.

36 años, soltera, natural de Torija (Guadalajara), residente en Madrid. profesión: sus labores (s.l). Condenada por adhesión a la rebelión, Fusilada en Madrid, Cementerio del Este (06/09/1939) Causa nº 10239-39 (Madrid, 02/05/1939)

García García, Clotilde:

54 años, profesión; s.l. Natural de Hontoba (Guadalajara), residente en Fuencarral (Madrid) sl Hontoba / Fuencarral (Madrid). Militante de UGT y PCE, (Concejal y Secretaria del PCE en Fuencarral). Condenada por adhesión a la Rebelión. Fusilada en Madrid, Cementerio del Este (20/11/1939) Causa nº 319-39 (Colmenar Viejo, 04/08/1939)AHD (sumario 39969, legajo 4283)


Sirva este breve estudio para rendirles una pequeña parte del homenaje que merecen

HOMENAJE A SEVERIANO CLEMENTE EN MEDRANDA (GUADALAJARA)

El pequeño pueblo alcarreño de Medranda, próximo a Jadraque, ha vivido hoy momentos de intensa emoción durante el homenaje e inhumación de Severiano Clemente González, panadero de la localidad, fusilado por requetés en noviembre de 1936.
Los restos de Clemente fueron localizados y exhumados por la Federación Estatal de Foros por la Memoria en agosto pasado, tras un intenso trabajo de investigación y excavación.

El acto de hoy ha tenido lugar en el Centro Social de Medranda, y ha consistido en la exposición del informe forense que permitió la identificación de los restos y en la proyección del documental: “La Toba, historia de una exhumación”. En el acto hablaron varios representantes de los Foros por la Memoria y dirigieron unas palabras los alcaldes de Medranda Luis Fernández Cárcamo y de La Toba, Julián Atienza.

Tras el acto, una comitiva con los familiares y vecinos del pueblo llevó los restos al cementerio, donde rodeado de banderas republicanas, se le dió sepultura.

Foro por la Memoria de Guadalajara

Federación Estatal de Foros por la Memoria

http://www.foroporlamemoria.info/2012/06/homenaje-a-severiano-clemente-asesinado-en-1936-por-defender-la-democracia-y-exhumado-en-2011/

13 de Mayo
HOMENAJE A LAS VICTIMAS DEL FRANQUISMO y del NAZISMO

Bixen Carrasco.

Amical de Mauthausen. Asoc. Immer Gucken

Texto de la intervención en el cementerio 13-05-2012

Ahora mismo, mientras os leo estas líneas, en el Memorial del Campo de Concentración de Mauthausen, en la República de Austria, está sucediendo un prodigio. Un prodigio que no lo es tanto, pero que nos lo parece porque la realidad a la que estamos acostumbrados, lo que estamos viendo aquí y ahora, es muy distinta.

Frente al monumento erigido en recuerdo a los miles de republicanos españoles muertos durante su cautiverio en Mauthausen-Gusen y sus kommandos van pasando dignatarios, embajadores y representaciones militares en uniforme de gala del ejército checo, eslovaco, serbio, polaco, ruso, ucraniano, belga, bosnio, albanés, incluso del ejército francés. Pasan tantas delegaciones que no siempre es fácil identificarlas correctamente. Todos rinden honores, se cuadran, saludan y depositan una corona de flores en recuerdo de los  republicanos. Esa es la huella que dejaron los deportados en aquél horror.

El monumento está en territorio francés porque el gobierno español de la época era el mismo que se desentendió de ellos y los dejó a merced de los nazis, sus valedores y grandes amigos, a los que tanto les debieron. Del mismo modo que ese gobierno se desentendió de ellos tampoco reclamó un trozo de esa tierra, regada con la sangre de sus ciudadanos, para instalar en ella un Memorial que los recordara. El monumento es el único del Memorial que fue costeado por los supervivientes y familiares de deportados. Deportados que llevaban el triángulo azul, el de los apátridas.

Este año se cumplen 50 años de la fundación de la Amical de Mauthausen, la asociación que aglutina a las víctimas españolas del nazismo. La Amical se fundó, por tanto, durante el franquismo y sus primeros años de funcionamiento fueron en la clandestinidad, una situación sangrante en comparación con los deportados, viudas y huérfanos de otros países, donde siempre han sido tratados con la atención y consideración que merecen.

El homenaje de aquellos que están ahora mismo depositando coronas en el monumento de los republicanos, que saludan a la tricolor, levantan el puño y dicen “gracias” en castellano es igual de clamoroso que las ausencias institucionales en este día y en este lugar. Cada cual se retrata con lo que hace y con  lo que no hace.

Corren malos tiempos para las entidades memorialistas. Pero por esa misma razón hay que decirlo bien alto y bien claro: los verdugos de Mauthausen-Gusen, los de Buchenwald, los de Dachau y los que traían sacas a este lugar eran los mismos, como iguales eran las justificaciones de sus crímenes. Persiguieron y masacraron a sus enemigos con igual saña y pusieron el mismo empeño en que su solo recuerdo fuera borrado del mapa.

Pero igual que eran grandes las similitudes en aquella época lo son hoy en día las diferencias. En la República de Austria los asuntos de Memoria Histórica, Conmemoración del Holocausto y Estudios de la Resistencia Antifascista son competencia del Ministerio del Interior.

La República Francesa ofrece pensiones a los deportados republicanos, a sus viudas y húerfanos  porque en su mayoría fueron deportados desde Francia, asumiendo como propia parte de la culpa del régimen colaboracionista de Vichy.

Un ex-canciller de la República Federal Alemana viajó a la villa de Gernika hace pocos años y pidió perdón porque los soldados de un gobierno de su país con el que él nada tuvo que ver destruyó la ciudad tantos años antes.

No hay comparación posible. Todas estas diferencias son el camino que nos separa del Recuerdo, la Visibilidad, la Dignificación y la Memoria.

Ese camino es el trabajo que tenemos por delante. Salud y Memoria. Muchas gracias.

Intervención de Emilia Cañadas en el cementerio de Guadalajara

http://www.youtube.com/watch?v=v9lbkr6oYzQ&feature=youtube_gdata_player

El Día de Guadalajara

NOTICIA SOBRE EL ACTO DE GUADALAJARA

http://www.youtube.com/watch?v=_hCwRxiMJAQ&feature=share

Fotos: Nacho Izquierdo. Photojournalist.

http://www.nuestramirada.org/profile/IgnacioIzquierdoPatino

y Foros por la Memoria de la Comunidad de Madrid y de Guadalajara

ESPAÑA HOGAR DE LA DIVISIÓN AZUL: MADRID, 20/02/1942.- Fachada exterior del “Hogar de la División Azul”, instalado por Falange en la madrileña Estación del Norte para ayudar a los divisionarios en viaje de permiso o que por cualquier circunstancia hayan de detenerse en Madrid. EFE/Hermes Pato

Negacionistas de la Shoah defienden la presencia de la División Azul en la Cofradía de las Angustias y olvidan a las víctimas de la deportación 

[Foro por la Memoria de Castilla La Mancha. 25 de abril de 2012] En el artículo «la Semana Santa, la División Azul y la memoria histórica», Carlos Caballero Jurado realiza algunas consideraciones críticas al comunicado emitido por el Foro por la Memoria de Cartilla La-Mancha en relación al estandarte de una unidad de la wehrmacht alemana empleado orgullosamente por una Cofradía de Ciudad Real y al desprecio absoluto a las víctimas ciudarealeñas en la deportación de los campos nazis. Ante esto debemos recordar públicamente que nuestra asociación incluye entre sus propósitos fundacionales el siguiente:

«1° la recuperación y divulgación de la memoria democrática de todos aquellos que lucharon contra el fascismo, el nazismo y el franquismo en el territorio de la actual Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha, desde el golpe militar de 18 de julio de 1936 hasta el momento presente y la defensa y extensión de los valores culturales y ciudadanos que constituyen la base cultural de la convivencia democrática[Estatutos del Foro por la Memoria de Castilla La Mancha]

Debemos señalar que, a nuestro entender, este propósito que recogemos como básico en nuestros estatutos es algo que en toda la Europa democrática es asumido como consustancial a la propia democracia y sus valores en los que nos reconocemos plenamente.

En su artículo, Caballero Jurado no dedica ni una sola línea a nuestros paisanos muertos en los campos de Mauthausen, Bergen Belsen, Gusen y Ravensbruck, algo que no nos sorprende dada la conocida trayectoria negacionista de la Shoah de este caballero. Toda su preocupación se centra en desligar a la División Azul del nazismo, a los símbolos del estandarte de su origen inequívoco y a infamar a las víctimas y a la República Española acusándoles de todo tipo de crímenes de forma que quede justificado el golpe, la guerra, la monstruosa represión franquista y, desde luego y sobre todo, la participación voluntaria de los fascistas españoles en la guerra de agresión emprendida por Hitler. Si Caballero Jurado es capaz de negar el Holocausto de millones de personas, y dedica tiempo y esfuerzo a difundir las hazañas de los que vistieron orgullosamente el uniforme del III Reich ya no nos sorprende nada de lo que pueda decir. Un análisis de su pretendida respuesta nos ofrece, no obstante, notable luz sobre las contradicciones de la extrema derecha española, pues mientras siguen fascinados por el fulgor genocida del Reich que les ayudó a aplastar al pueblo español, la condena de la historia al nazismo tras 1945, les obliga a distanciarse en algunas cuestiones formales. La forma concreta de la simbología, la oficialidad o no de los escudos elegidos, le dan munición a Caballero Jurado para pretender reconocer como nazi o no lo que le conviene. Veamos algunos de sus argumentos; escribe en relación a la forma del escudo divisionario presente en el estandarte:

«El análisis del texto (…) nos da interesantes pistas. Para empezar, contrariamente a lo que sugiere, el estandarte motivo de su denuncia no incluye ningún símbolo nazi. Aparecen el yugo y las flechas, sin duda, el escudo de la División Azul, con los colores de la bandera nacional y la palabra “España” y una versión tan estilizada de la Cruz de Hierro que hace que apenas se asemeje a ella. Ninguno de esos símbolos es “nazi”.»

El estandarte procesional es denominado «estandarte de la División Azul», como señala la propia Hermandad, y representa por tanto a esta unidad y encarna la identificación de la Hermandad con los valores de la citada división. El escudo original de la División no es el elegido para el estandarte y ese sí que es explícito; comprendemos que se avergüencen de ello y que lo intenten ocultar, pero lo cierto es que mantienen lo fundamental, esto es, mantener año tras año y bien alta, orgullosamente su identificación con la División 250 de la Wehrmacht. El señor Caballero no se da por enterado de que el el verdadero problema que denunciamos, no es la iconografía escogida, sino el hecho simbólico del recuerdo orgulloso de la unidad que lo fue del ejército nazi, algo fuera de toda duda.

Los emblemas del yugo y las flechas rodean, en la iconografía escogida, una versión «estilizada» del escudo verdadero. El yugo y las flechas, unidos a al escudo, componen ya una imagen con un contenido claro, no son elementos aislados, juntos tienen una lectura inequívoca, ya no es necesario saber más, ni quienes son, ni cuando fundaron la cofradía: son gente orgullosa de esa «combinación» y lo que representa.

En el centro del escudo figura una variación de la Cruz empleada por la Wehrmacht. El conjunto no ofrece lugar a dudas: es una representación de la División Azul, es una variante maquillada del escudo original de esta unidad, pero sobre todo es el paseo orgulloso por nuestras calles de una representación simbólica de una unidad del Wehrmacht alemana que, compuesta por españoles, participó voluntariamente en la guerra de agresión perpetrada contra toda Europa.

El análisis que se nos ofrece de los motivos de crítica añade: «La Cruz de Hierro, que según este personaje esta perseguida en toda Europa, adorna en realidad los carros de combate y los aviones de las Fuerzas Armadas de la muy democrática y antinazi República Alemana».

Esta observación demuestra que algunos no quieren entender nada. No existe ninguna unidad del ejército alemán actual que mantenga iconografía de unidades del III Reich. Que elementos heráldicos tradicionales alemanes fuesen utilizados por el Reich es otro asunto. El rechazo explícito a la simbología nazi es radical; no se acepta nada que implique ni remotamente, simpatía o identificación con el régimen nazi. Las cruces de las Fuerzas Armadas alemanas actuales son anteriores al nazismo, que por otra parte se apropió de la historia alemana en lo que quiso y la prostituyó al límite. Exactamente igual que los falangistas y el régimen franquista con los símbolos heráldicos de los Reyes Católicos. El yugo y las flechas, en este contexto, significan falangismo, fascismo hispano nacional-católico, y unidas al escudo divisionario, apología del nazismo. Esa cruz, estilizada, de Malta o de Hierro, que nos da igual, no figura en el estandarte por ser «cristiana», sino por formar parte de la unidad militar que criticamos. Lamentamos que el sectarismo les impida ver algo tan obvio. No es una cruz cristiana, es otra cosa.

Sobre el juramento de fidelidad al Führer, una de las especificidades de los «divisionarios», señala:

«La División Azul juró fidelidad al Führer, pero única y exclusivamente en la que se bautizó como Cruzada contra el Comunismo. Nunca nadie –ni las autoridades soviéticas en su día- ha acusado a la División Azul de haber perpetrado ningún Crimen de Guerra o Crimen contra la Humanidad.»

Como señalábamos en el comunicado, el juramento de fidelidad a Hitler, fue voluntario, no obligado como en el caso de los reclutas alemanes, los divisionarios lo hicieron sin coacción alguna, lo que les da una marcada impronta ideológica. La misma que llevó a numerosos fascistas de toda Europa a vestir el uniforme nazi, con parecidos razonamientos. El anticomunismo es empleado aquí como excusa para abrazar el paquete completo de la solución nazi-fascista. ¿Donde situamos a Churchill entonces? ¿Como es posible entonces que un anticomunista reconocido como W. Churchill no vacilara en aliarse con la URSS para combatir al III Reich? La respuesta es clara y sencilla: los fascismos, y la variante nazi en particular, fueron algo sui generis, incompatible con la civilización, no precisaban traicionar ningún ideal fundacional para devenir totalitarios y criminales, lo eran por definición, siendo genocidas respondían a su propia lógica. Es por eso que el antifascismo es una seña de identidad inexcusable de todos los demócratas. La canciller alemana Angela Merkel, poco sospechosa de comunista, lo ha demostrado recientemente retirando la tumba de los padres de Hitler para evitar que sean un lugar de peregrinación neonazi.

La pretendida “cruzada contra el bolchevismo” lo fue sobretodo contra los judios y las democracias, como muestra este cartel pro nazi francés

La División Azul participó en lo que está tipificado como un “Crimen contra la Paz”, la guerra de agresión, algo perseguido en la legislación internacional, y lo hizo voluntariamente fuera de toda duda. Una vez en combate, la unidad tuvo las responsabilidad de todas las acciones cometidas en su jurisdicción, participó en el bloqueo por hambre al que se sometió a Leningrado y fue parte necesaria y actor activo en las agresiones a la población civil de la ciudad en la que murieron cientos de miles de personas, muchos de ellos cristianos, sin duda. Igualmente, y eso es conocido ahora gracias al acceso a los archivos, la División ejecutó a partisanos españoles y rusos que combatieron en las filas soviéticas.

La defensa de la agresión a la URSS y de la actuación del III Reich que realiza Caballero Jurado le lleva desgranar los tópicos usuales en medios revisionistas. La guerra de agresión emprendida por Hitler estaría justificada por los ataques de la URSS a los países Bálticos, a Polonia o a Finlandia. Se olvida que a la caída del zarismo, las fronteras quedaron rotas y se tuvieron que redefinir, algo que no fue fácil, precisamente. Si vemos el caso de Finlandia, las hostilidades en la frontera se prolongaron en los años 20 e incluso en la guerra mundial se produjeron algunos hechos realmente curiosos: ni los fineses aceptaron atacar Leningrado más allá de la antigua frontera, ni los soviéticos, pese a su victoria aplastante en 1944 en ese frente, fueron más allá de lo que consideraron su territorio en Carelia. Tanto Mannerheim como Stalin supieron establecer un acuerdo de paz y respetarlo; una conclusión perfectamente defendible es que ni Mannerheim fue tan traidor a su patria como Franco, ni Stalin tan poco de fiar como Hitler. Pero estos detalles históricos no parece que le importen a nuestro interlocutor, pues en su razonamiento trata, sobre todo, de mostrar al contrario como algo odioso, de forma que el juramento de fidelidad al Führer sea «aceptable» en sociedad.

Critíquese a la URSS lo que se vea conveniente, argumentos y datos no faltan para establecer un dialogo que ayude a esclarecer las cosas, pero eso es una cuestión y otra muy diferente es defender al nazismo y a los fascistas españoles. No puede olvidarse que en realidad el asalto a la URSS era una obsesión hitleriana de años atrás, formaba parte de la esencia de su programa existencial: destruir el comunismo, a los judíos y esclavizar a los pueblos eslavos. Lo que hiciera la URSS era irrelevante, pues su destino estaba «previsto» en la cosmogonía nazi.

Agitar la actuación de la URSS en su política internacional para defender que en la Semana Santa de Ciudad Real se paseen orgullosos símbolos de una unidad militar de la wehrmacht y se desprecie a las victimas de la deportación, es un despropósito más.

Y un tópico que no podía faltar:

«La presencia de los españoles en la campaña contra la URSS fue la respuesta a un hecho bien establecido: el masivo apoyo de ese país al Frente Popular durante la Guerra Civil Española. Un apoyo que convirtió al gobierno frentepopulista en un satélite del régimen soviético.»

Estas dos consideraciones son la almendra central de las tesis revisionistas en lo que respecta a la División Azul. Y si una es inexacta, la otra es completamente falsa. Los españoles que estuvieron en la campaña contra la URSS adujeron, sin duda, el apoyo soviético a España en su guerra contra la sublevación y la intervención alemana e italiana que convirtió un golpe fracasado en una guerra. Pero lo esencial es el anticomunismo. El mismo que llevó a algunos franceses, belgas, holandeses, escandinavos, y de otras naciones a unirse a esa campaña. En esos países no hubo «intervenciones bélicas» soviéticas, pero sí hubo anticomunismo, el factor que une a todos esos voluntarios. Se olvida algo fundamental: el apoyo de la URSS a España, al gobierno democrático de la República Española, fue algo justo y positivo, como justo y positivo fue para la causa aliada el que la URSS se uniera a Inglaterra y Estados Unidos en su lucha contra el nazismo. Exactamente igual. La pena es que no fuese un apoyo «masivo» como califica Caballero Jurado, pues la prudente actitud de Stalin, que no deseaba propiciar una guerra mundial, le llevó tan sólo a prestar ayuda militar suficiente para resistir, pero sobre todo a intentar favorecer que Inglaterra y Francia, los aliados naturales de la España democrática, fuesen quienes dieran la ayuda definitiva para el triunfo de la República. No fue así, los franco-británicos, optaron por las políticas de «apaciguamiento» y entregaron al fascismo a España y a Checoslovaquia.

Respecto de la afirmación sobre la satelización del gobierno del Frente Popular por parte de la URSS, la respuesta es clara: falso, rotundamente falso. Un tópico revisionista más. España mantuvo notoriamente su independencia en la relación con la URSS durante toda la guerra, y su gobierno hizo cuanto pudo para intentar sumar a su causa a una Inglaterra y a una Francia temerosas por el conflicto español y sus complicaciones internacionales, sobre todo por el temor a una guerra con Alemania. Este tipo de argumentaciones son simétricas a la propaganda nazi antibritánica durante el conflicto mundial: Churchill como supuesto juguete de Stalin y los judíos, como la República Española, marioneta de los «judio-masónicos» y de la URSS. Es igual de absurdo e injusto, pero, sobre todo, rotundamente falso.

En la defensa del estandarte «divisionario» de la Cofradía de Ciudad Real, el sr. Caballero Jurado abandona las heladas estepas rusas y se nos instala en la persecución religiosa durante los años de la República y la Guerra. Nos acusa de olvidar la «persecución religiosa» frente populista. Y afirma:

«Pretende que olvidemos, por ejemplo, que tras su victoria en febrero de 1936, en Ciudad Real como en toda España, la celebración de la Semana Santa fue prohibida.»

¿La Semana Santa prohibida en 1936?

No sólo no fue prohibida, sino que transcurrió sin incidentes. Otro tópico más de la intoxicación franquista. Es más, la conflictividad religiosa disminuyó notablemente en el invierno del 36, aumentando, sin embargo, el terrorismo falangista e integrista. Debe recordarse que en la España de la Restauración, el estado era «católico», la confesión profesada por el estado era una muy concreta, y la autonomía católica respecto de la ley civil muy notable. Las procesiones, por ejemplo, podían salir a la calle sin tener que avisar de su horario, trazado o duración: lo hacían, simplemente. La República les obligó a tener que comunicar esos datos, para que los ayuntamientos pudieran regular el tráfico. Tal pretensión de regulación del uso de la vía pública se interpretó como una agresión por sectores integristas. No, la Semana Santa de 1936, no registró incidentes y desde luego, no fue prohibida. Durante la guerra, no se celebró, claro, pero tampoco hubo vuelta ciclista a España ni elección de Miss España, ni Liga de fútbol.

Se nos acusa de olvidar a las miles de víctimas religiosas de los «crímenes» del Frente Popular, y se recuerdan casos famosos de asesinatos en Ciudad Real, Daimiel, Almagro, los destrozos en el patrimonio artístico-religioso, y cómo esos hechos generaron una reafirmación de la fe que llevó a algunos combatientes veteranos a asociarse en una Hermandad de Semana Santa. Nosotros no dudamos de que el impacto de tanto sufrimiento vivido en época tan convulsa, lleve a una reafirmación de la fe religiosa, lo que lamentamos es que tal sentimiento no alcanzase para un cristiano acto de contrición y se reconociesen los crímenes cometidos en nombre de esa misma fe.

Nosotros exigimos en nuestro comunicado que quienes pasean estandartes de la División Azul pidan perdón a las víctimas de la represión nazi. Lo hacemos porque entendemos que el estandarte de la Blau Division es una vejación a las víctimas del nazismo y concretamente a los ciudarealeños muertos en los campos nazis. No se puede estar orgulloso de ese estandarte, olvidar a las víctimas en la deportación y pretender no ser objeto de crítica democrática. Hasta el momento actual, en ninguna de las reacciones a nuestro comunicado se mencionan a los asesinados en los campos. Ni el sr. Caballero Jurado, ni el Cofrade mayor, ni nadie. Y eso es un escándalo, eso es indecente, y, desde luego, incapacita moralmente a quienes callan ese crimen y se lavan las manos ante él.

Entre los muertos en la deportación nazi en Ciudad Real había muchos católicos, no tenemos la menor duda de ello, pero para ellos tampoco se tiene un recuerdo. Como entre los miles y miles de asesinados por el franquismo. Entérese, sr. Caballero Jurado, el mayor asesino de católicos en España fue Franco.

Nadie duda de los religiosos asesinados en la retaguardia republicana y son crímenes que condenamos como los condenaron las autoridades republicanas en su momento con toda claridad. Esos crímenes infaman a los que los cometieron y nadie los defiende, ni entonces, ni ahora. La República en guerra no condenó a los religiosos por serlo, no hubo leyes que les proscribiesen, ni persecución oficial y legal, es más, la Fiscalía de la República actuó contra los crímenes cometidos como demuestran las acciones llevadas a cabo y que son las que recogen, fundamentan y datan esos abusos. La represión de ese tipo no fue una acción fomentada o consentida por el estado republicano ni por el Frente Popular que apoyaba al gobierno, fue resultado de otra dinámica, la nacida del golpe militar salvaje que trituró las estructuras republicanas y que provocó en la zona leal acciones contra los contrarios a la República desde distintos frentes. Sólo cuando se pudo reorganizar el estado y las estructuras de control se pudo contener la oleada de acciones que costaron la vida a esos religiosos en el verano-otoño de 1936.

En la legislación católica, «mártir de la fe» es una expresión que se refiere a los que son muertos por odio a Cristo, a los que mueren por ser testigos de Cristo y que por afirmar y defender su fe en él, son asesinados. Es una premisa clara. Sin embargo, en la casi totalidad de los casos de religiosos asesinados, los motivos aducidos por los asesinos son otros muy distintos, no es el rechazo a Cristo, sino el rechazo al papel terrenal de la Iglesia, a la alianza con los poderosos, a la indiferencia ante el sufrimiento del pueblo, a la condición de enemigos declarados de las libertades públicas. Esto ha llevado a numerosos católicos sinceros a reconsiderar la condición de «mártires» a esas víctimas. Es imprescindible en el debate de este asunto el documentado estudio que realiza el padre Hilari Raguer, abad que fue de Montserrat, en su obra «El incienso y la pólvora». Y sobre la conflictividad religiosa en 1936, la reciente monografía «En nombre del pueblo», del profesor Rafael Cruz, un estudio que marca el estado de la cuestión en que al momento historiográfico sobe ese periodo de preguerra se refiere y expone con claridad las dinámicas violentas de los provocadores en el invierno de 1936.

Y es que, con el golpe de estado y la guerra posterior, católicos murieron por todas partes. Los primeros en caer, por centenares en los dos primeros días, fueron, eso se olvida siempre, los militares de carrera que se mantuvieron leales a la República, la práctica totalidad de ellos católicos practicantes. De hecho, las decenas de miles de españoles asesinados por el fascismo eran en su mayoría también católicos, como católicos eran los sacerdotes vascos, mallorquines, castellanos o andaluces en todos esos territorios hay casos de fusilamientos franquistas a religiosos. Católico fue el párroco mallorquín fusilado por ayudar a escapar de la muerte a sus feligreses aunque alguno de ellos no fuese muy practicante, católico fue el sacerdote recientemente identificado en una fosa común en Burgos junto a decenas de campesinos y trabajadores del ferrocarril, católica la cruz que le acompañó en ese instante y fue enterrada junto a él. Fueron incontables los católicos que se negaron a seguir a los integristas y a los fascistas en su golpe genocida y fueron muertos por ello. No deja de ser absurdo que se nos acuse de ser maniqueístas, cuando precisamente nos negamos a aceptar interpretaciones de ese tipo.

La argumentación del régimen franquista justificó siempre las ejecuciones de católicos, incluidos sacerdotes, declarados y reconocidos como tales sacerdotes, no por el hecho de serlo, sino por su compromiso con la causa del pueblo y su rechazo del golpe militar. En el famoso caso del sacerdote Gregorio Tobajas, abogado, periodista y presidente de la Diputación Provincial de Guadalajara en 1938, se le acusa en la farsa de juicio a la que se le somete en 1940, de «haberse casado» civilmente sin ocultarse. Becado en Roma, ordenado sacerdote, estudió en la Universidad Gregoriana, culto, educado, fue párroco en pueblos de la campiña de Sigüenza y llevado de su compromiso moral con los campesinos y la dignidad de los trabajadores fue un ardiente defensor de la República. Acabada la guerra, fue detenido, encarcelado, salvajemente torturado y ejecutado. Su condición de sacerdote fue interpretada como un agravante, como consta en la parodia de sentencia que le dictaron.

Curiosamente el caso más claro de persecución religiosa salido de una orden reconocida es la detención, encarcelamiento y proceso de los protestantes españoles, que se vieron perseguidos y acosados brutalmente en la España ocupada por los fascistas. En ese caso no existe la menor duda de la existencia de persecución religiosa explícita.

Lo que no estamos dispuestos a consentir es a que se pretenda afirmar que todos los católicos españoles apoyaron al fascismo porque no es cierto y es tremendamente injusto. Fueron tantos los católicos que supieron estar al lado de los que sufrían y eran perseguidos, los que se sacrificaron por amor a los demás y dejaron testimonio vivo de su fe, que consentir que su recuerdo sea prostituido por los integristas portavoces del odio, no es algo que debamos consentir los demócratas, sean o no creyentes.

Aunque la respuesta a nuestro comunicado no ha dudado en sacar los viejos tópicos de la propaganda fascista, queda claro que lo esencial de nuestra crítica está justificado. Se reafirman a través de la firma de un reconocido negacionista de la Shoah, en su defensa orgullosa de un estandarte de una unidad militar nazi que participó voluntariamente en una guerra de agresión, olvidan por completo a las victimas de la deportación a los campos, y se escudan en los mismos viejos argumentos del fascismo para desencadenar la mayor tragedia de la historia de España. Nos dicen claramente que sólo mediante la ley se les podrá obligar a retirar sus símbolos y dejan claro que en sus corazones no existe ni un asomo de piedad cristiana por los que murieron católicos incluidos en los campos nazis. Luego se ofenden porque les llamemos indecentes. El que negacionistas y filonazis actúen como portavoces oficiosos de la Cofradía de las Angustias es algo que causa todavía mayor inquietud y escándalo. Confiamos en que se desmienta tal conexión y que este debate público acabe con un reconocimiento a las victimas de la deportación en Ciudad Real.

Foro por la Memoria de Castilla La Mancha

Bibliografía y enlaces:

Comunicado del Foro por la memoria de Castilla La-Mancha

Estandartes de Semana Santa que vejan a las víctimas del nazismo

Página oficial de la Cofradía (insignias y patrimonio)

http://angustiasdeciudadreal.blogspot.com.es/p/insignias.html

Artículo de respuesta del sr. Caballero Jurado

http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=22149

Amical de Mauthausen

Inicio

Sobre la iglesia y la guerra civil española

Raguer, Hilari, La polvora y el incienso: la iglesia y la guerra civil española (1936-1939), Península, 2008.

Sobre la dinámica que condujo al golpe y la situación en el invierno de 1936

Cruz, Rafael, En el nombre del pueblo: rebelión y guerra en la España de 1936, siglo XXI, 2006.

Sobre la dinámica internacional de la GCE y las relaciones con la URSS

Viñas, Ángel, La República en guerra. Contra Franco, Hitler, Mussolini y la hostilidad británica, Crítica, 2012.