Los treinta céntimos de don Ángel

Recuperamos éste articulo de 2008, que por desgracia, sigue teniendo actualidad.

Xulio García Bilbao (Foro por la Memoria de Guadalajara, 26/10/2008)

Don Ángel Jiménez (2008)

Desde los últimas semanas, en el Foro por la Memoria de Guadalajara estamos, me imagino que como en todas las asociaciones de memoria democrática, literalmente abrumados por las peticiones de ayuda, sobretodo desde el comienzo de las diligencias de Garzón.

 El otro día me llama un señor y me dice algo parecido a lo siguiente: “es que he oído hablar de esto de la Memoria Histórica, y me enterado que mi abuelo era carabinero. Es para saber si puedo sacar algo“. Por supuesto, le dí referencia de la base de datos del Archivo de la Memoria Histórica, donde le indiqué que podría hallar algún dato. Cuando le pregunté los apellidos de su abuelo, me dijo que “no sé el segundo apellido“. Tras oír esto me di cuenta de que es la típica persona que no tiene ni idea de quien era su abuelo, ni mucho menos de aquello por lo que murió, pero que ahora de repente, se ha despertado en él un “súbito interés” por él, quizás al oír hablar de dinero. Allá cada uno. Lo siento pero tuve esa sensación. 

Entonces le dije que nosotros somos una asociación de memoria histórica democrática, y que para pedir ayudas estaba la administración, que por supuesto tenía derecho a ello y le facilité algunos contactos para hacerlo si deseaba. Que nosotros no somos exactamente una asociación de familiares, aunque entre nosotros haya familiares, que nosotros luchamos también por la justicia y los derechos humanos y por honrar aquello por lo que lucharon. No estoy seguro de que este familiar entendiera lo que le dije. Quería haberle hablado de que la 65 Brigada Mixta del IV Cuerpo de Ejercito Republicano estaba compuesta por carabineros, que tuvo un papel heroico en la batalla de Guadalajara, que unos 20 carabineros fueron fusilados en Brihuega por los fascistas durante la ocupación italiana, y muchas más cosas, pero nada de eso le interesó. No le culpo. 

Está bien dar respuesta humanitaria a los familiares, pero no podemos quedarnos en eso. El “miabuelismo” aleja a muchos de entender que las víctimas del terror franquista, murieron por defender unos ideales.

Este caso es por supuesto una excepción, porque afortunadamente la totalidad de personas lo que quieren es honrar a sus familiares asesinados.

Acabo de venir de casa de uno de ellos. Se trata de un señor de 81 años, don Ángel Jiménez Loriente, hijo de Wenceslao Jiménez, un concejal socialista fusilado, natural de Mondéjar (Guadalajara). Su madre, Carmen Loriente, también sufrió represión y fue condenada a 30 años. Después de la cárcel fue desterrada a Zaragoza.

 Don Ángel ha gastado casi hasta el último céntimo que tiene en intentar cumplir la promesa que le hizo a su padre en la cárcel de Guadalajara, la víspera de su fusilamiento: “Defiende el buen nombre de la familia“, le dijo. Don Ángel tenía 11 años.

 La colección de cartas, peticiones oficiales, oficios judiciales y otros, que don Ángel ha usado para intentar cumplir la promesa hecha a su padre, alcanza la cifra de 116 documentos, que don Ángel, ya cansado, ha donado al Foro por la Memoria de Guadalajara, y al Archivo Histórico Provincial. Hay cartas al rey, a Aznar, a todos los ministerios y archivos imaginables desde el año 82 aproximadamente, cuando este gran luchador comenzó su solitaria cruzada.

 Como éxito a todos sus requerimientos, lo único que ha conseguido es una respuesta del Ministerio de Justicia, donde ante la petición de la ANULACION de las sentencias de sus padres, le dicen, que “sus delitos ya han sido amnistiados por la Ley 46/1977“, es decir la Ley de Amnistía del 77. Esto fue hace unos diez años. La Constitución derogó las leyes franquistas, pero no es lo mismo DEROGAR que ANULAR. Para las leyes actuales, los padres de don Ángel fueron culpables y los tribunales que les juzgaron, legales. Pero en el 77 “se les perdonó“. La verdad es que no hacia falta, pues la Comisión liquidadora de Responsabilidades Políticas, esa que dirigía en 1947 el ex ministro monárquico Eduardo Aunós, ya les habia “perdonado”. La ley de Amnistía del 77 hizo lo mismo, lo mismito que Franco en el 47.

También ha escrito don Ángel a la Asociación de Derechos Humanos, y al Ministerio de Exteriores, pidiendo que el asesinato de su padre sea considerado “crimen de lesa humanidad” (sin respuesta).

Finalmente, intentando demostrar la ilegitimidad del Tribunal que condenó a su padre, escribió en 1994 al entonces ministro de Defensa, García Vargas, y luego a su sucesor Suárez Pertierra, pidiendo información sobre los conocimientos jurídicos de los miembros del tribunal que juzgó a su padre, intentando demostrar que los jueces no eran tales y no estaban capacitados ni legitimados para juzgar o condenar a nadie. Ante todo esto lo que obtuvo es una carta del Ministerio de Defensa, indicándole que “los componentes de los tribunales que dictaron la sentencia, eran militares“. También pidió que se modificara la acusación de “adhesión a la rebelión” diciendo que su padre no se rebeló contra nadie, sino todo lo contrario. Los que se rebelaron fueron los golpistas que le mataron. Todo ello para intentar conseguir la nulidad de la sentencia. Ha intentando dar respuesta a todas y cada una de las falsas acusaciones (once) que aparecen en la sentencia de su padre, sin conseguirlo. Está agotado y totalmente arruinado.

El padre de don Ángel, Wenceslao Jiménez, concejal socialista de Mondéjar, unos días antes de ser fusilado en las tapias del cementerio de Guadalajara, el 07/08/1940, con otros ¡42 compañeros!, decidió cortarse el pelo, para “estar presentable ante la muerte“. El peluquero de la cárcel, también preso, de nombre Eusebio Ambite, natural de Hontoba (Guadalajara), se quedó tan impresionado por su entereza, que cuando salió de la cárcel en los años 40, fue a visitar a don Ángel, y le devolvió los treinta céntimos que su padre le había pagado por cortarle el pelo aquel día. Los tenía guardados desde entonces. Hoy don Ángel me enseñó esas tres monedas. Es casi lo único que le queda. Espero que algún día pueda cumplir la promesa que hizo a su padre y veamos verdad, dignidad y justicia para todas las víctimas del franquismo.

 

Xulio García Bilbao

Foro por la Memoria de Guadalajara (2008)

Nota:  Le hemos cambiado el título original, “los tres céntimos de don Ángel” aunque como el propio protagonista nos corrigió luego, las tres monedas eran de 10 céntimos, por tanto, fueron 30 céntimos.

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